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Asunto:NoticiasdelCeHu 500/04 - Energía ¿privatización o control del E stado?
Fecha:Miercoles, 7 de Abril, 2004  15:37:02 (-0300)
Autor:Humboldt <humboldt @............ar>

NCeHu 500/04
 

Energía  ¿privatización o control del Estado?

Buenos Aires

 

                                                                           Alfredo César Dachary

 

En los últimos dos años en México se dio una importante polémica al interior de la sociedad como de la Cámara de Diputados y la de Senadores, respecto a que si se debía o no privatizar la producción o la distribución de la energía eléctrica y tras ella, el manejo del petróleo y el gas, que por mecanismos diferentes ya se concesionan en distintas etapas de su producción a empresas extranjeras.

         Este complejo problema que enfrenta por un lado al liberalismo a ultranza con el nacionalismo, aún no ha sido resuelto en forma definitiva; sin embargo, hoy por medio de artilugios se podrían dar ciertos mecanismos que permitan a través de la inversión privada, como ya está ocurriendo con el petróleo, encontrar salidas intermedias.

         Más allá de las diferencias históricas que tiene México, país que realizó la primera revolución y reforma agraria en América y la gran expropiación petrolera durante el gobierno del Presidente Lázaro Cárdenas, hay detrás de esta polémica, importantes cartas para un modelo que ya ha demostrado sus serias deficiencias para lograr un verdadero desarrollo equilibrado y equitativo para la mayoría de las naciones que se consideran dentro del 70% de la pobreza mundial.

         Por ello, consideramos muy interesante vivir en estos días la misma polémica en Argentina, pero invertida, ya que se trata de un país que privatizó todo lo posible, pero que también derivó como modelo en la mayor crisis económica de toda América Latina, la que dejó como resultado regresar a la pobreza a la mitad de toda la población y la marginalidad total a un 25% de los pobres.

         En Argentina, la discusión es al revés. El gobierno actual les exige a las empresas que poseen la concesión de generación de energía que incrementen la misma, pero éstas con el poder sobre la energía no lo hacen porque aducen que no se han dado los incrementos necesarios.

         Esto significa que en medio del crítico default del 2001, donde no había dinero en el país debido al famoso corralito financiero, tampoco empleo debido a la recesión, y mucho menos posibilidad de pagar más la energía, estas empresas pidieron mayores precios, lo cual fue rechazado por la Justicia Federal ante un paro de un grupo de consumidores.

         La falta de inversión en la infraestructura existente y el querer prolongar la vida útil de los equipos más allá de lo posible o aconsejable son parte de las estrategias de los empresarios de la energía, que ayer encabezaban la crítica al Estado por no poder dar energía a todos y hoy están en la mira de la sociedad por repetir el mismo cuadro aunque agravado, ya que una parte de ellos no son argentinos y no tienen ninguna responsabilidad moral con el país, salvo con el mercado mundial y sus accionistas.

         La situación de Argentina es doblemente grave, ya que por un lado debe enfrentar estos problemas que hacen a su destino estratégico y por el otro, carece de una política de Estado luego de la segunda década infame, la de los 90’s, que dejó el país en una crisis profunda de la que aún no ha salido.     

         Las empresas gaseras en 1988 producían unos 19,000 millones de metros cúbicos y en el 2003 se había llegado a lograr un incremento del 250% con  50,000 millones.

         En 1998, consolidada la extracción se inicia la exportación que para el año pasado llegó a ser de un 13% de la producción total, la cual hoy está en peligro de reducirse y con ello iniciar un conflicto comercial con Chile, el principal importador.

         Desde 1980 a 1997 se crecía a razón de poner en explotación un total de 100 pozos nuevos por año y partir de 1998 esta dinámica de crecimiento se redujo a la apertura de sólo 25 pozos al año, con lo que las reservas se limitaron a 13 años, situación que compromete el destino estratégico energético del país.

         Esta situación llevó a que el actual Secretario de Energía de la Nación, Daniel Cameron, afirme de manera directa y contundente que los empresarios que tenían las concesiones de explotación de fuentes de energía pensaron que Argentina no saldría de la crisis y por ello, se dedicaron a exportar y no reponer, una situación que está en la base del conflicto energético argentino.

         A esta situación hay que sumarle, para el caso argentino, la gran sequía que hay en el país y pérdida de sus principales caudales, los cuales están compartidos con Uruguay en el caso de Salto Grande, con Paraguay en Yaciretá y la más importante de las presas, la que regula el río Paraná que es controlada entre Brasil y Paraguay, la presa de Itaipuy.

         La crisis energética argentina ha sido atenuada porque aún no han pasado a servicio presas que estaban programadas y que con ello se iniciaría el largo peregrinar de los cortes para más de un millón de ciudadanos.

         Las empresas de generación directa de energía y las petroleras han venido planteando un aumento desde hace dos años, que por los problemas del país no se pudieron dar y con ello éstas, principalmente empresas españolas y chilenas, ven ahora una situación compleja ya que podrían recibir una acción directa del Estado ya que lo que se protege es un bien común de la Nación, un servicio público.

         Las exportaciones de gas a Chile son un problema mayor ya que este país andino depende de los 7,000 millones de metros cúbicos de gas que importa de Argentina para poder generar un 50% de su energía eléctrica.

         Por ello, el gas se ha transformado en el problema central de la batalla energética, ya que la gasolina en Argentina está al libre juego de la oferta y su precio es muy elevado, lo que hace inviable el sistema de transporte desde pasajeros a mercancía y desde taxis a urbanos, lo que llevó al país a una verdadera reingeniería de su parque automotor al gas.

         Este cambio, también fruto de la crisis estructural del 2001, llevó a que el consumo automotor haya crecido un 70% frente a un 10.4% de la producción, al 11% del consumo industrial y un 8% del sector residencial.

         El invierno, aunque tardío, está llegando y con ello, el aumento del consumo energético principalmente el del gas, que el invierno pasado tuvo un déficit de 7 millones de metros cúbicos diarios y que para este año se estima se duplicará.

         El 5 de abril se dio el aumento del precio del gas, el cual llegará a escalar un 25% más llegando al precio de 0.63$ por unidad, el cual aún es muy competitivo frente al gasoil que está en $1.34, y con posibilidades de aumento, debido a la escalada de los precios del petróleo.

         Esta medida extrema en medio de la fuerte polémica sobre las exportaciones afectó a Chile y llevó a que el Presidente Lagos hablara en tono fuera de lo normal, lo cual era de esperar ante la situación que queda este país andino.

         Chile desde 1883, en que ganó la guerra del Pacífico y se anexara una gran porción de territorio boliviano, nunca ha querido reconocer ese problema internacional y menos resolverlo, lo que llevó a la revolución del año pasado que sacó del poder al Presidente el cual fue reemplazado por el vicepresidente Messa.

         Esa revolución fue por el gas, que abunda en Bolivia y debe ser sacado por un lugar, en este caso Chile. Pero el pueblo, consciente de la actitud histórica chilena, decidió cortar el paso a ese negocio internacional que le daría las llaves del gas boliviano a Chile.

Entonces Lagos, un socialista de nombre debe pedirle a sus humillados enemigos de Bolivia gas para sobrevivir ¿en que condiciones?, ¿cómo pasará a Chile?

Uruguay también ha sido castigado con esta suba y el Presidente ha solicitado a la empresa importadora que formule legalmente la queja del cambio de precio, situación de forma pero que no cambia la situación de fondo, el aumento real de las tarifas de exportación.

Una vez más las acciones del mercado determinan las definiciones de las empresas y en este caso gaseras y petroleras optan por un mercado exterior en divisas fuertes y precios más elevados, dejando el mercado interior en una situación difícil y mucho más al gobierno que debe tomar medidas correctivas para evitar la caída de la producción.

Privatizados o estatizados, la energía y los combustibles tienen historias muy similares. Los primeros por necesidad de las ganancias y los segundos por la función social, la solución debe ser intermedia, ya que el Estado no debe perder el control de las políticas energéticas, porque debilitarán su posición de líder en los procesos de desarrollo.

 

alfredo@pv.udg.mx