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Asunto:NoticiasdelCeHu 453/04 - " Recordar para que nunca más suceda " ( Brasil, 1964 )
Fecha:Jueves, 1 de Abril, 2004  15:49:14 (-0300)
Autor:Humboldt <humboldt @............ar>

 
NCeHu 453/04
 
Notas relacionadas: 442 y 448
 

 
BRASIL
GOLPE MILITAR: 'RECORDAR PARA QUE NUNCA MAS SUCEDA'

 
Benedito Teixeira
31/03/2004

'¡Sólo os pido una cosa: si sobrevivís a esta época, no os olvidéis! No os olvidéis ni de los buenos, ni de los malos. Juntad con paciencia los testimonios de aquellos que mataron, por ellos y por vosotros. Un bello día, el hoy será el pasado, y hablarán de una gran época y de los héroes anónimos que crearon la Historia. Me gustaría que todo el mundo supiese que no hay héroes anónimos. Ellos eran personas, y tenían nombres, tenían rostros, deseos y esperanzas, y el dolor del último de entre los últimos no era menor que el dolor del primero, cuyo nombre ha de quedar'. Testamento bajo la Fuerza - Júlio Fuchik Ed. Brasil Debates, 1980 (retirado del website www.torturanuncamais.org.br, de Pernambuco) Adriano, Ana Rosa, Bergson, Carlos, Dinalva, Edgard, Helenira, Ivan, Maria Ângela, Severino, Lucimar, Vladimir. Estos nombres no son ficticios. Son parte de la lista de las víctimas de un período de 21 años (1964-1985) de la historia brasilera reciente, que dejó aproximadamente 360 muertos y desaparecidos. Un número que puede ser aún mayor ya que muchos familiares de las víctimas por miedo o desconocimiento nunca denunciaron los hechos. Mañana, 31 de marzo de 2004, el pueblo brasilero recuerda los 40 años del golpe militar en Brasil, punto de partida de una dictadura represora que, por medio de los famosos Actos Institucionales, anuló derechos políticos, censuró los medios de comunicación y, lo peor, reprimió violentamente a los movimientos populares, atrapó, torturó, proscribió del país y mató a muchos de los que no estaban de acuerdo con el régimen. Se estima en 10 mil el total de personas presas durante la dictadura en el país.

El 'aniversario' de 40 años del golpe militar en Brasil, una fecha bastante sombría hasta para ser recordada, será conmemorada, principalmente por las entidades de derechos humanos que luchan por el fin de la tortura y por que se haga justicia a las muertes y desapariciones de las víctimas de la represión. Como resalta la presidente del Grupo Tortura Nunca Más de Río de Janeiro (GTNM/RJ), Elizabeth Silveira, en entrevista a Adital: 'Recordar para que nunca más suceda'.

El director del Movimiento Tortura Nunca Más (MTNM) de Pernambuco, Odilon Dias, afirma además que el día 31 de marzo trae una sensación de esperanza en un futuro mejor ya que, cada vez más, parece distante el riesgo del retorno de aquel período. El MTNM, en su página web en Internet, explica: 'La importancia de la historia para cualquier nación es inestimable. Pues es a partir de ella que se pueden buscar caminos para evitar los errores del pasado. Es necesario recuperar la verdad y dar certeza de ella a las nuevas generaciones, para que nunca más suceda. Y para que los años de plomo permanezcan sólo como una triste página en la historia de Brasil'. En 2004, el día 28 de agosto, también se cumplirán 25 años de la aprobación de la Amnistía, con el retorno a Brasil de exiliados y desterrados del país, así como la concesión de la libertad a la mayoría de los presos políticos.

El retorno de la dictadura parece distante, pero para aquellos que fueron víctimas directas y para los familiares de los que murieron o simplemente desaparecieron, sin dejar rastros hasta hoy, aquellos años son 'una herida que no cerró, ni cicatrizó'. Las palabras son del presidente de la Asociación 64-68-Amnistía, en Ceará, Mário Albuquerque, cuya historia es sólo un ejemplo más de lo que ocurrió con centenares de brasileros. 'Para las familias de los desaparecidos, la consecuencia es una vida entera con la ilusión y la esperanza de un día volver a ver al pariente desaparecido y, hasta incluso la preocupación de que la persona pueda estar loca, en alguna entidad para enfermos mentales, o viviendo en las calles. Para los torturados quedaron las marcas de la crueldad y eso necesita ser recordado porque esconder o quedarse callado no cura las heridas psicológicas y no contribuye a la construcción de un país más democrático', destaca. Muchos no aparecieron, ni siquiera sus cuerpos porque eran tirados al mar o descuartizados y enterrados.

Albuquerque es uno de los que, como él mismo dice, probó el menú de la tortura física y psicológica 'pau-de-arara' (el prisionero queda colgado de un palo al que está atado por las muñecas y los tobillos), picana, inmersión ('submarino') y amenazas de muerte, inclusive contra su familia en los nueve años en que estuvo preso, en Pernambuco y en Ceará. Por intento de organización política clandestina y desarrollo de la lucha armada fue condenado a 23 años de prisión. De los 22 a los 31 años, su vida transcurrió en la cárcel. La esposa, Vera Rocha, fue detenida, torturada y después, desterrada de Brasil a México, en un intercambio del embajador suizo por la libertad de presos políticos. Dos hermanos, uno de ellos exiliado en Chile y otro en Canadá, y una hermana también probaron el 'sabor' de la prisión. 'Mi hermana quedó presa 10 días en la cárcel sólo porque fue a buscar noticias mías a causa de una de las transferencias de lugar de detención. Pero hasta hoy ella sufre por lo ocurrido, vive en Canadá y no quiere volver a Brasil por miedo de que las cosas no hayan realmente cambiado.

Elizabeth Silveira, presidente del GTNM/RJ, recuerda que la verdadera historia de la represión política no fue contada totalmente. Según ella, los archivos de la represión continúan cerrados y las circunstancias de las desapariciones y asesinatos de los opositores políticos todavía no fueron reveladas. El director del MTNM, Odilon Dias, también destaca que el modo de tratamiento a los presos comunes de hoy son los mismos que los de aquella época. O sea, la tortura todavía es una constante en las instituciones policiales. 'La tortura de presos comunes continúa y los rasgos culturales de un país colonizado, con una elite dominante atrasada, de visión esclavista, también. De ahí el riesgo de que todavía pueda haber un retroceso de la democracia y la importancia de recordar aquel período', señala Mário Albuquerque.

De acuerdo con él, además de las violencias psicológica y física, la dictadura militar también utilizó la llamada y poco conocida 'violencia simbólica'. En Ceará, Albuquerque cuenta el caso de los empleados de la Red Ferroviaria Federal (Reffsa). Como, en las décadas del 60 y 70, el transporte ferroviario era uno de los motores de la economía, manifestaciones o actos de los funcionarios que paralizasen de alguna forma la actividad eran duramente reprimidos. 'Es un caso que poca gente conoce, pero que nuestra asociación está investigando', informa.

Cuenta también que, en Ceará, en 1966, el ferroviario José Parente Nobre amaneció ahorcado en las dependencias del Dops (institución de información militar). Los militares alegaron suicidio. El periodista Edmundo Maia fue golpeado en plena Plaza de Ferreira, en el Centro de Fortaleza, por hacer una nota sobre el caso. Además de eso, los ferroviarios que se sublevaban contra el régimen eran jubilados compulsivamente. Sus mujeres recibían las pensiones como si ellos hubiesen muerto. 'Aquellos que los militares no conseguían jubilar tenían tratamiento diferenciado en el trabajo, inclusive con ropaje diferente de los demás empleados', cuenta Albuquerque.


Fuemte: www.argenpress.info .