Inicio > Mis eListas > humboldt > Mensajes

 Índice de Mensajes 
 Mensajes 3001 al 3020 
AsuntoAutor
439/04 - NAVEGANTE Humboldt
440/04 - Guía de f Humboldt
441/04 - Argentina Humboldt
442/04 - Brasil, Humboldt
452/04 - ARANCELES Humboldt
451/04 - SEXTO ENC Humboldt
450/04 - II ENCUEN Humboldt
443/04 - Seminário Humboldt
444/04 - El debate Humboldt
445/04 - Paul Samu Humboldt
446/04 - Nombre in Humboldt
447/04 - El alza d Humboldt
448/04 El golpe de Humboldt
449/04 - CURSO A D Humboldt
453/04 - " Record Humboldt
454/04 - Argentin Humboldt
455/04 - La crisis Humboldt
456/04 - "Clamor Humboldt
457/04 - El golpe Humboldt
458/04 - CURSO DE Humboldt
 << 20 ant. | 20 sig. >>
 
Noticias del Cehu
Página principal    Mensajes | Enviar Mensaje | Ficheros | Datos | Encuestas | Eventos | Mis Preferencias

Mostrando mensaje 3217     < Anterior | Siguiente >
Responder a este mensaje
Asunto:NoticiasdelCeHu 448/04 El golpe de 1964 no fue un hecho aislado
Fecha:Miercoles, 31 de Marzo, 2004  22:04:59 (-0300)
Autor:Humboldt <humboldt @............ar>

 
NCeHu 448/04
 
Nota relacionada: 442/04
 

 
BRASIL
EL GOLPE DE 1964 NO FUE UN HECHO AISLADO

 
El golpe militar de 1964 en Brasil dista mucho de haber sido un hecho aislado, fue sólo el primero de una cadena que se extendió por casi toda Sudamérica y Centroamérica, sostiene la profesora universitaria y presidenta del Partido Comunista Brasileño, Zuleide Faría de Melo.
 Abel Sardina
27/03/2004


La conversación en su apartamento de Botafogo, en Río, planeada como una entrevista para Prensa Latina, se transformó en una verdadera clase magistral sobre el contexto latinoamericano y mundial en que se produjo la asonada de aquel 1 de abril y los intereses que lo motivaron aquí y en otros países.

Brasil fue el primero en Sudamérica sólo por ser el más grande y si se lograba dominarlo, sería posible hacerlo en los restantes, como en efecto ocurrió, apunta esta mujer de inagotable energía que no siente vergüenza de confesar haber pertenecido a las Hijas de María y que cuando ingresó al Partido, en 1965, en plena clandestinidad, sus amistades le decían que sólo había cambiado de religión.

Ese antecedente religioso obedece a que pertenecía a una familia extremadamente atrasada políticamente, pese a lo cual desde los 10 años devoraba cuanto texto le caía a mano, y comenzó a preguntar por qué eran los hijos de los pobres quienes morían, hasta que tropezó con un libro en el que un juez brasileño ofrecía una visión de la Unión Soviética diametralmente opuesta a las tesis anticomunistas en boga.

Zuleide sostiene que esa serie de golpes fueron preparados durante años, y recuerda que un día, después del 64, oyó a un general contar que desde 11 años antes estaba recorriendo el país en preparación de la asonada.

En esa misma época, apunta, se creó en Estados Unidos la doctrina de seguridad nacional, según la cual no bastaba el enfrentamiento al enemigo externo (el comunismo) promovido por la Guerra Fría, sino que era necesario combatir a los enemigos internos, a los que luchaban contra el estado de cosas imperante bajo el régimen capitalista, cuya defensa es la misión de las Fuerzas Armadas.

Esa doctrina, abunda, coincide en el tiempo con la creación en el Comando Sur en el Canal de Panamá de la Escuela de las Américas, en la que se enseñaban técnicas de contrainsurgencia que incluían los métodos de tortura más sofisticados y por la cual pasaron 385 de los 500 militares de alta graduación que existían en la época del golpe.

Pero había todo un basamento teórico, además del de la doctrina de seguridad nacional, y cita el libro El camino de la servidumbre, de Friedick Hayek, uno de los padres del neoliberalismo moderno, según el cual lo que amenaza al capitalismo no son las crisis, sino los trabajadores y los sindicatos, que con sus huelgas afectan los intereses económicos del capital.

Hayek propugnaba un modelo que permitiera dividir a los trabajadores y los sindicatos para garantizar la acumulación capitalista y mantener un nivel de desempleo que estableciera lo que llama una 'saludable diferencia', apunta.

La profesora de sociología y ciencias políticas señala que eso lo consiguieron los gobiernos militares al asesinar a los líderes sindicales, sembrar el terror, la división y el desempleo, e incluso en Brasil la Agencia para el Desarrollo de Estados Unidos (USAID) introdujo con el Ministerio de Educación de la dictadura una modificación en el régimen de estudios universitarios que acabó con el combativo movimiento estudiantil.

Hasta hoy día esos resultados de la dictadura militar permanecen, los trabajadores temerosos de perder el empleo muchas veces aceptan cualquier acuerdo, y los estudiantes ya no hacen una carrera completa junto con su grupo, sino que a partir del primero o segundo semestre se dividen y no se ven más, por el denominado sistema de crédito.

Para el capitalismo -remarca- las dictaduras militares fueron necesarias, profilácticas, crearon el miedo, lo generalizaron. Se hicieron para aplastar la conciencia.

Después del golpe, que dice fue un choque muy grande con la persecución, la represión, la tortura y desaparición de personas conocidas, y de su ingreso al Partido Comunista -cuya presidencia ocupa desde 1996-, Zuleide fue encargada de esconder a perseguidos y ayudarlos a salir clandestinamente del país, antes de que ella misma tuviera que seguir ese camino en 1975.

En 1970 pasó a la clandestinidad y, además de esa tarea, era la encargada de organizar las reuniones partidistas y de garantizar toda la logística -'desde comida hasta papel higiénico'- para los dirigentes que estarían tres o cuatro días debatiendo, sin poder moverse del local escogido.

En 1974 recibió además otra encomienda: imprimir en el país Voz Operaria, el periódico del Partido, que se redactaba en Francia e Italia, lo recibía en microfilmes, hacía mecanografiar e imprimía ella misma en un mimeógrafo que tenía en su casa. 'Nunca Voz Operaria dejó de circular', dice con legítimo orgullo.

''Estoy convencida de que todo el mundo debía pasar por la clandestinidad', afirma, por la maduración del carácter y los hábitos de disciplina, de rigor y exigencia que esta crea, y cuenta que hasta hoy no usa agenda, pues quedó muy impactada cuando la policía ocupó las del secretario general del Partido, Luis Carlos Prestes, y prendió a muchas personas.

Esta mujer nacida en Alagoas, en el empobrecido Nordeste, además de su alta responsabilidad partidista y sus compromisos universitarios, pasa buena parte del tiempo viajando a distintas ciudades a donde la invitan a dictar conferencias o participar en debates sobre los más diversos temas, y preside la Asociación Cultural José Martí de Río de Janeiro, de solidaridad con Cuba.


Fuente. www.argenpres.info