Inicio > Mis eListas > humboldt > Mensajes

 Índice de Mensajes 
 Mensajes 2941 al 2960 
AsuntoAutor
382/04 - Estudio s Humboldt
384/04 - La ignorá Humboldt
392/04 - LA REFORM Humboldt
385/04 - Las democ Humboldt
386/04 - Economía Humboldt
387/04 - Santiago Humboldt
388/04 - ¿ Qué es Humboldt
389/04 - GEOPOLÍTI Humboldt
390/04 - PRIMERA C Humboldt
391/04 - REORGANIS Humboldt
393/04 - Un Mundo Humboldt
Representaciones i VDC
394/04 - LUGAR DEL Humboldt
395/04 - DESESTRUC Humboldt
396/04 - TRÁFICO A Humboldt
397/04 - GLACIAR P Humboldt
397/04 bis - GLACI Humboldt
398/04 - PERÚ Y EL Humboldt
399/04 - PROBLEMAS Humboldt
400/04 - Sobre el Humboldt
 << 20 ant. | 20 sig. >>
 
Noticias del Cehu
Página principal    Mensajes | Enviar Mensaje | Ficheros | Datos | Encuestas | Eventos | Mis Preferencias

Mostrando mensaje 3153     < Anterior | Siguiente >
Responder a este mensaje
Asunto:NoticiasdelCeHu 388/04 - ¿ Qué es el MOCASE ? ( Santiago del Est ero )
Fecha:Jueves, 25 de Marzo, 2004  00:21:23 (-0300)
Autor:Humboldt <humboldt @............ar>

NCeHu 388/04

Nota relacionada: 387


Argentina/Noroeste

El Movimineto Campesino de Santiago del Estero
by Juan Manuel Wednesday March 17, 2004 at 07:53 PM

Estimados amigos, copia aquí parte de una nota, realizada y publicada en Dic. de 2003 a un miembro del MoCaSe, por la Agencia LaVaca: www.lavaca.org

Reinaldo Ledesma, del MOCASE
"Hay zonas del país en las que el 83 no llegó"
El Movimiento Campesino de Santiago del Estero reúne a unas 9.000 familias que enfrentan acaso lo peor de un mundo político y empresario sumergido en toda clase de crímenes, mientras expulsa a comunidades enteras de los campos a fuerza de topadoras y grupos parapoliciales. El MOCASE, por su lado, se organiza hablando de autoestima, amor y esperanza. Y también de autonomía, lucha y poder. Desde Kirchner hasta la historia de un tejido, Reinaldo Ledesma habla de las ideas y la vida cotidiana de un movimiento decidido a perder el miedo.


Si hubiera sido actor, Reinaldo Ledesma no habría necesitado maquillaje alguno para interpretar el papel de Don Quijote. Flaco y de barba, es secretario de Medio Ambiente y Derechos Humanos del Movimiento Campesino de Santiago del Estero, MOCASE, agrupación dedicada a diversas quijotadas, entendidas como la convicción de enfrentar riesgos un tanto desmesurados, pese a la desigualdad de fuerzas.

Ledesma estuvo en Buenos Aires, y citó a lavaca para conversar en un coqueto bar de la estación de Retiro, que motivó su asombro y cierta molestia: "No sabía que este lugar era así, me dijeron que podía ser un punto de encuentro. Nuestra gente no tiene acceso a estas cosas. Pensé que ni me iban a dejar entrar".

Con el paisaje de la Torre de los Ingleses presidiendo el manicomio de Retiro, en esa especie de frontera ruidosa que suelen ser las estaciones ferroviarias, en un café con aires terratenientes, mucha madera lustrosa y chicas a las que disfrazan de mozas dentífricas, Ledesma logró abstraerse para conversar con una calma profunda sobre la construcción de otro estilo de vida.

Se sabe que en Santiago del Estero una serie de crímenes descubrieron de qué modo ha operado la violencia, haciendo desaparecer y matando personas. Un hombre fuerte del caudillo Carlos Juárez, Carlos Musa Azar, tiene causas por la desaparición de personas desde tiempos de la dictadura, pero además ha sido acusado de múltiples homicidios y desapariciones recientes y de manejar una asociación ilícita versátil y oficialista, que incluye desde el secuestro hasta el narcotráfico, monitoreando a los grupos parapoliciales de la provincia. Hasta el zoológico privado, o "reserva ecológica" de dicho comisario podría ser el cementerio de un ex campo de concentración.

-¿Cómo está la situación en Santiago del Estero?

-Lo que reflejan los medios es parte de la realidad. Hay muchas personas que ahora salen a la luz, mecanismos que salen a la luz. Durante décadas han cumplido una función muy específica: lograr que todo se mantenga quieto.

Cuando se tocó a algunas personas claves, ayudó a que otros sectores comiencen a movilizarse más. Esto está afectando fuertemente al sector político. Pero este resquebrajamiento de la hegemonía política no tiene que ser visto como un desplome del mismo centro del poder, porque actores más vinculados al poder económico, seguían sin verse tocados por este tema. Pero ahora también, con eso de "si yo caigo, caen conmigo", el poder puede verse más afectado aún, incluso el económico.

Como movimiento a esa realidad no sólo la hemos sufrido con otros sectores durante décadas, sino que también nos hemos opuesto y luchado para que esto pueda revertirse.

-¿Tuvieron algún efecto las visitas de la Secretaría de Derechos Humanos o de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos?

-Fueron positivas porque sirvieron como un instrumento para poner a la luz lo que pasaba. La Secretaría (viajaron Eduardo Luis Duhalde y Pablo Lanusse) recopiló lo que se venía denunciando. Nosotros lo pedíamos: más allá de que me reciban la denuncia, vení y mirá. No te quedes sólo con que decimos que hay grupos paramilitares. Vení, que te los mostramos. Ahí están, esos son.

-Hay quien imaginaba que "grupos paramilitares" era un concepto del pasado.

-No, no, siguen estando. Además son paramilitares fotogénicos, se dejan fotografiar. Era tal el nivel de impunidad que decían "vení y fotografiame, que no te va a servir de nada". Esas fotos circularon por todo el país. Bandas con uniformes camuflados, con armas de guerra y perros dogos, contratados por grupos de poder económico que usurpan tierras de campesinos y queman los bosques.

-¿Queman, o talan?

-Eso es de otros tiempos, talaban los bosques para aprovechar la madera. Pero ahora es tal la fiebre de la soja que ya ni siquiera les importa la madera. Incendian el bosque para tener más tierra para sembrar más soja.

-¿Son grupos de capital argentino o extranjero?

-No sé si son contratistas o subcontratistas de las grandes multinacionales vinculadas a la agricultura, la elaboración de transgénicos y demás.

-Y desplazan a los campesinos con grupos paramilitares.

-Hay toda una estrategia de intervención, donde van graduando el miedo. Primero llegan con un rostro paternalista. Cuando no consiguen por esa vía desplazar a los campesinos de sus tierras, asumen actitudes pseudo negociadoras. Cuando esa vía tampoco funciona, comienzan a recurrir a prácticas de mayor imposición de miedo. Y cuando ven que no queda otra, recurren a la más explícita: traer grupos armados.

-En plan paternalista y negociador, ¿qué ofrecen?

-El progreso de la provincia.

-¿Y a los campesinos?

-Que van a tener trabajo. El gobierno de Santiago, cuando desde fines del 2002 empezó a ser sistemática la penetración de estos usurpadores, anunció que la provincia estaba pasando por el mejor momento de su historia económica, porque grandes inversores invertirían para reactivar la actividad agroindustrial, y que esto iba a generar ingresos tanto para el sector público, como generación de empleo y un gran movimiento para toda la economía de la provincia. Ese es el discurso con el cual se legitima el accionar de estos grupos. Cuando hace crisis este discurso legitimador, por la resistencia que ofrecen los compañeros para no ser desalojados de sus tierras, muestran su verdadero rostro. Acá no hay un buen empresario que viene a generar fuentes de trabajo, sino un usurpador dispuesto incluso a usar armas para apropiarse de lo que no le pertenece.

-Deja de haber discursos.

-Exacto. Se tienen que ir. ¿A dónde? No es problema del empresario. El empresario quiere plantar soja, a cualquier precio.

-Empalma con el llamado "milagro" de la exportación de soja.

-Claro, como fue a principios del siglo pasado la explotación forestal. Son objetivos económicos que responden a la racionalidad capitalista: maximizar el beneficio. No a menor costo, sino a cualquier costo.Hoy es la soja. Con el agravante de esta manipulación que se viene dando a través de la ingeniería genética con el surgimiento de los transgénicos, la destrucción del ecosistema y el medioambiente. En nuestra provincia se profundiza más porque esa destrucción empezó allá a finales de 1800 en el gigantesco proceso de deforestación que destruyó al ecosistema de la provincia, y que es una de las causas del progresivo empobrecimiento de la provincia. El desequilibrio es cada vez mayor.

-Ustedes están planteando entonces no sólo una reivindicación sobre los derechos campesinos, sino un debate productivo sobre qué es lo que conviene hacer allí.

-La acción del movimiento no termina en la pura denuncia. Parte de la sabiduría acumulada por la comunidad campesina, que durante siglos ha sido custodia del medio ambiente, el bosque y el monte, y ha organizado actividades productivas sin romper ese equilibrio. Queremos recuperar esa mirada y ese saber distinto, y desde allí plantearnos crecer todos. Esta propuesta no es sólo para el campesino sino para que nos beneficiemos todos. El que está en el campo y el que está en Buenos Aires, aunque a veces no lo entienda. Apuntamos a darle sustentabilidad a un modo de crecer como pueblo.

-¿Qué es lo que no se entiende en los centros urbanos?

-Cuando denunciamos la destrucción del bosque y decíamos que no se estaba perjudicando solamente a Santiago sino que iba a haber efectos, lo que estábamos preanunciando era, entre otras cosas, las inundaciones de Santa Fe. El desastre económico, ecológico y sobre todo humano que fueron esas inundaciones, que aún hoy estamos viviendo, tiene como una de sus causas esa destrucción del bosque que veníamos denunciando. Cuando como organizaciones campesinas trabajamos en pro de la soberanía alimentaria, eso no es sólo para que coman sano los hijos de campesinos sino que nos demos cuenta que a los sectores más pobres de la sociedad se los está envenenando metódicamente. Desde la soja solidaria, por ejemplo. Y un pueblo que pierde su soberanía en la producción y distribución de sus alimentos, pierde en general la soberanía.

-Envenenamiento, ¿en qué consiste?

-Estamos consumiendo transgénicos, no sólo desde la soja sino también a través de otros productos. El transgénico se transmite de un organismo a otro inclusive por la vía del consumo. Esto puede tener graves consecuencias incluso sobre las generaciones futuras, porque incide sobre la cadena de ADN. Lo perverso es que quienes están operando en este sentido, son plenamente conscientes de que la tercera generación de los sectores más pobres nace con un coeficiente intelectual menor. Es un proceso de pérdida de humanización. La persona nace enferma, con una esperanza de vida menor. Si a esto le sumamos el sistema sanitario, y todo lo demás, nos damos cuenta de que hay montado un plan casi metódico para destruir a este sector social.

-El extremismo de la desigualdad: económica, y también física.

-Es casi un plan pensado con mentalidad nazi. No los estamos eliminando en una cámara de gas, pero los estamos eliminando. ¿Y quiénes van a sobrevivir a esto? Los que estén genéticamente en mejores condiciones. ¿Quiénes son? Los que están posicionados socialmente de tal forma que acceden a alimentos sanos, a un sistema sanitario hecho para ellos. Eso es lo perverso del plan. Lo genocida.

-Frente a todo ese panorama ¿cómo se ha gestado y crecido el MOCASE?

-Nace a partir de la lucha por la defensa del derecho de la tierra. Pero eso implica solamente la reivindicación de un derecho jurídico sobre una parcela o sobre un territorio. Detrás de la lucha por la tierra está la reivindicación de otros derechos directamente ligados a la tierra para la vida campesina. Cuando nos quitan la tierra nos están quitando el derecho a una forma de vida, de identidad, de cultura. Nos están condenando a un exilio dentro de nuestro propio país, y a la miseria. A perder el derecho a la salud, a la educación. Nos condenan a que nos desapropiemos de lo que por derecho nos corresponde que es eso que llamamos el Estado.

-¿Cómo nació la idea de crear el MOCASE?

-Hay una génesis que se remonta a muchas décadas atrás. Hay una herencia organizativa y de lucha de los sectores campesinos y del obrero rural también, en algún momento de la historia del campesinado, que tiene un corte como tuvieron todas las organizaciones populares de este país a partir del 76, y que se recupera a inicios de la década del 80 donde empieza a reconstruirse tímidamente todo este tejido social. En el caso de los sectores campesinos se empiezan a reconstituir las comunidades campesinas, y esas comunidades comienzan a vincularse solidariamente entre ellas. A medida que nos vamos dando cuenta de los beneficios de la solidaridad, se va plasmando esta idea de darle una forma más orgánica. Al inicio surge de pocas centrales campesinas. Son como organizaciones de segundo grado que reúnen a varias comunidades, que son organizaciones de base. Hoy está prácticamente toda la provincia integrada al movimiento campesino.


 Fuente : Indymedia Argebtina.