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Asunto:NoticiasdelCeHu 385/04 - Las democracias vencerán al terrorismo ( Anth ony Giddens )
Fecha:Miercoles, 24 de Marzo, 2004  23:33:52 (-0300)
Autor:Humboldt <humboldt @............ar>

NCeHu 385/04
 
 
Simplemente Tony: un enamoradizo experto en "terrorismo"
 
 

 
Las democracias vencerán al terrorismo

Anthony Giddens, el gurú de Tony Blair


LONDRES.- Anthony Giddens, probablemente el sociólogo más leído de su generación, arquitecto intelectual de la "tercera vía"y "gurú" del primer ministro Tony Blair, atiende en la puerta de su casa de Chalcot Square, en el norte de Londres, con una impecable camisa recién planchada, blanquísimas zapatillas de tenis (deporte que practica con su entrenador personal) y una sonrisa muy formal. Tanto, que parece su propia foto.

Su casa, en un segundo piso, es como todas las que rodean la pequeña plaza con bancos de madera y juegos para niños: de estilo georgiano, con dos plantas, ventanas alargadas que absorben los escasos rayos de sol, y una puerta flanqueada por pilares. Pero el barrio de Giddens tiene un toque especial: cada casa está pintada de un estridente amarillo, azul, rojo, incluso verde y, pese a la distancia abismal, uno no puede dejar de pensar en Caminito. Para la suya, Giddens eligió un discreto color pastel, y dice que es sólo una coincidencia que en la puerta de al lado haya vivido la poetisa norteamericana de trágico fin Sylvia Plath, que Gwyneth Paltrow acaba de interpretar en el cine.

"Compré esta casa hace 18 años y no por Sylvia Plath, cuya obra está sobrevaluada", dice Giddens. Ofrece té e insiste en que lo llamen Tony con la misma naturalidad con la que escribió -en birome y a las apuradas- "Giddens" sobre el botón del maltrecho portero eléctrico de su casa.

La intención de la entrevista es revisar el prolífico pensamiento de este sociólogo enamorado de la globalización, impulsor de la renovación de la izquierda y del laborismo inglés y creador de la teoría de la estructuración, que intenta terminar con la vieja puja entre la micro y la macrosociología. La idea, también, es hablar de su propia vida, que es fascinante: nacido en 1938, fue el primer miembro de su familia que fue a la universidad (de Hull). Fue profesor en la exclusiva Universidad de Cambridge y dicen que dejó el cargo tras esperar durante casi dos décadas una promoción que nunca llegó, por sus orígenes humildes. Entró en Londres por la puerta grande: ayudó a Blair a diseñar el Nuevo Laborismo, que lo catapultó al poder, con la premisa de que la globalización no es un monstruo al que temer, sino que de ella se puede sacar provecho. Su amistad con el primer ministro británico, cuya popularidad está en picada tras la guerra contra Irak, sigue intacta, y todavía es invitado a reuniones en el número 10 de Downing Street.

Hasta 2003, Giddens dirigió la época más dorada de la London School of Economics (LSE). Su libro "La tercera vía", en el que ofrece una alternativa a la izquierda y derecha tradicionales, vendió más de 30.000 copias desde su publicación, en 1998. Esa obra ya fue traducida a 25 idiomas. En 2002, España lo condecoró con el Premio Príncipe de Asturias en las Ciencias Sociales.

-¿Todavía mantiene una visión tan positiva de la globalización, a la que definió en su libro "Un mundo desbocado" como liberadora de mujeres, difusora de la democracia y creadora de nueva riqueza?

-Las simplificaciones sobre la globalización conducen a conclusiones erróneas. Quizás usted esté pensando que la principal fuerza impulsora de la globalización es la expansión mercado, y no es así. Es la comunicación, más específicamente la comunicación electrónica, que se ha venido desarrollando desde el "casamiento" entre el satélite y la tecnología de la información de los años 70. Este "casamiento" permitió la comunicación instantánea entre lugares y culturas remotas. Decir si esto es bueno o malo es complicado, ya que los avances en la comunicación han tenido consecuencias mezcladas. Han permitido, por un lado, que los niños reciban educación por medio de Internet, pero al mismo tiempo facilitan también la comunicación de grupos terroristas. Si se refiere a la globalización económica, nunca creí en una economía globalizada dirigida, simplemente, por las fuerzas del mercado. Siempre creí que las fuerzas del mercado deben ser dirigidas de cierto modo por el Estado y por las instituciones para conducirlas al desarrollo y proteger a los países. Los Estados nacionales aún son importantes. En la globalización, las naciones tienen que repensar sus identidades, ahora que las viejas formas de geopolítica se están volviendo obsoletas. También creo que hay muchos aspectos positivos de la globalización. Como consecuencia de la globalización, las grandes guerras tradicionales, que enfrentaban a una nación con otra, son mucho menos frecuentes que en el pasado. La globalización, que favorece el desarrollo económico de los países pobres, permite liberar a las mujeres dominadas por sus familias, por medio de la educación y del mercado laboral.

-Su visión de la globalización sigue siendo optimista...

-Sí, pero hay que tener en cuenta qué aspectos se están analizando. Por eso, hablar en general de movimientos "antiglobalización", de "antiglobalistas", etcétera, es comenzar una discusión sin sentido.

-Entre las consecuencias positivas de la globalización acaba de nombrar el hecho de que ya no hay guerras entre naciones. También ha dicho que Gran Bretaña, Francia, Brasil, por caso, "ya no tienen enemigos".

-Sí, me refiero a que no tienen enemigos como naciones basadas en un territorio. Las naciones deben enfrentar hoy más riesgos y peligros que enemigos tradicionales.

-Sin embargo, me parece demasiado decir que Gran Bretaña ya no tiene enemigos nacionales. Ni hablar de España, con los últimos atentados en Madrid.

-No, no los tienen, al menos en el sentido en el que lo eran antes. Un enemigo tradicional de Gran Bretaña ha sido Francia, y ya no lo es más. Luego lo fue Alemania, y ahora tienen una estrecha relación. Por supuesto que aún hay amenazas en el nivel mundial, la más obvia de las cuales es el terrorismo global. Por eso es muy poco probable que los ataques de Madrid hayan venido de ETA, porque el nuevo terrorismo, global, es básicamente geopolítico. En cambio, el viejo terrorismo, como el de ETA, está ligado a naciones locales y tiene objetivos nacionales, como alcanzar la autonomía en el País Vasco. En muchos aspectos, Al-Qaeda es como una ONG maligna. Tiene ramas relativamente autónomas en diferentes países, con una estructura de comando jerárquico flexible. Se mantienen juntas por su sentido de una misión compartida. Al-Qaeda utiliza todo tipo de tecnologías modernas y, como una ONG global, depende de los sistemas de comunicación modernos.

-Parece dar por sentado que los ataques de Madrid fueron perpetrados por Al-Qaeda....

-Bueno, todavía no podemos decirlo, pero lo que sí parece es que los ataques fueron realizados por un grupo islámico, de un tipo o de otro. Lo que no creo es que alguien todavía pueda pensar que fue ETA.

-Hay quienes hablan de una combinación de ETA y Al-Qaeda, ya que los explosivos utilizados habrían sido fabricados en el País Vasco. ¿Puede tratarse de una combinación del viejo terrorismo, con fines nacionales, y el nuevo terrorismo global?

-Podría ser, pero eso significaría el fin para ETA, porque generaría una fortísima revulsión de la gente contra ella.

-Además de generar terror, ¿cuál cree que podría ser el propósito de Al-Qaeda con esos ataques?

-Posiblemente lo que quieren es lo que, en cierta manera, han conseguido: desintegrar la coalición en Irak, apartar a los españoles de los norteamericanos, influir en los resultados de las elecciones en España. Hay un amplio rango de posibles motivaciones. Lo único claro es que las consecuencias han sido terribles: han influido en los resultados de las elecciones en España y ahora el nuevo gobierno español está pensando en retirar sus tropas de Irak en junio y romper así la coalición con los Estados Unidos y con Gran Bretaña.

-¿No le cuesta seguir creyéndole a Blair cuando afirma que los ataques en Madrid no tienen nada que ver con el apoyo español a la guerra en Irak?

-Creo que todavía no lo podemos saber...

-La explicación del primer ministro británico parece, cuanto menos, naíf...

-La respuesta a esa pregunta depende de lo que surja cuando se interrogue a la gente que está realmente involucrada en los hechos. Soy ambivalente con respecto al resultado de la acción de Blair en la guerra, pero mi sensación no es demasiado distante de la del gobierno británico: creo que una gran cantidad de gobiernos europeos subestimaron la importancia del nuevo terrorismo y pensaron que estaba fuera de casa. Dijeron: "Dejemos a los norteamericanos que se arreglen con eso", y, bueno, se comprobó que estaban equivocados. No me convence la idea de que los ataques de Madrid sean una reacción por la guerra en Irak, y creo que muchos olvidan que los ataques del 11 de septiembre de 2001 ocurrieron antes de la guerra.

-Dice que se siente ambivalente hacia la política de Blair en lo que respecta a la guerra contra Irak...

-Sí, en lo que respecta al resultado final de lo que se hizo, sí, pero eso no es tanto culpa de Blair, es principalmente por Bush.

-Pero Blair apoya a Bush...

-Sí, pero fue en un momento crucial, y de todas formas, sin el apoyo de Blair, Bush igualmente hubiera seguido adelante. Pero, en conjunto, creo que la situación que se creó no era la que Tony Blair quería.

-Cuando venía a su casa, en subte, pude sentir el miedo de la gente ante los constantes mensajes por parlantes en los vagones, pidiendo a los pasajeros que estén atentos a la existencia de bolsos con posibles explosivos. Hay carteles con la pregunta "¿De quién es esa valija?" firmados por Scotland Yard. Realmente cuesta no relacionar este miedo con la decisión del Reino Unido de atacar Irak.

-Claro que hay una conexión general. Pero no es solamente una cuestión de lo que pasó en España, sino que es una cuestión más amplia, para Europa. ¿Quiere Europa sacarse de encima los problemas globales? ¿Qué es lo que quiere hacer la Unión Europea frente al nuevo terrorismo? Yo todavía no tengo la respuesta para esa pregunta.

-¿Cree que Saddam Hussein era tan peligroso para el orden mundial como se lo presentó?

-Bueno, yo no apoyo para nada a Bush, pero tampoco creo que haya mentido en ese asunto. Cada país cree en sus servicios de inteligencia, y éstos dijeron que, si bien quizá no había armas de destrucción masiva en el momento, sí las hubo en el pasado y había planes para desarrollar más en el futuro. Por eso creo que incluso si no había armas de destrucción masiva en Irak, Saddam era intrínsecamente una amenaza global.

-¿Cómo cree que afecta la decisión de Rodríguez Zapatero de retirar las tropas de Irak la relación entre España y el Reino Unido?

-Creo que Zapatero va a lamentar, con el tiempo, sus anuncios iniciales. Todos queremos que triunfe la paz, y desintegrar de esa manera la coalición en Irak ciertamente no va a ayudar a la paz y a la democratización de Irak. Realmente, desearía que Zapatero no retirara las tropas españolas, y creo que dentro de unos meses este distanciamiento inicial con Blair se va a superar.

-¿Es el fundamentalismo resultado de la globalización?

-Bueno, la globalización tiene mucho que ver con el desarrollo de los medios de comunicación, y los medios de comunicación permiten a la gente que se informe y que conozca nuevas ideas, lo que provoca un cambio cultural muchas veces en contraposición con las tradiciones de sus países. El fanatismo consiste en tratar de impedir eso por medio de la ofensiva, quitando del camino al que piensa diferente.

-Usted distingue el "riesgo manufacturado", producto de la ciencia y de la tecnología, de los "riesgos externos", como los huracanes, los terremotos. ¿Es el nuevo terrorismo un "riesgo manufacturado" de la globalización?

-Sí, ciertamente lo es. El riesgo manufacturado es el creado por los seres humanos. Con él no podemos calcular el verdadero peligro, porque no tenemos abundante experiencia directa de él hasta que es demasiado tarde. Así, sabemos que el calentamiento global puede ser peligroso, pero no podemos calcular exactamente el riesgo. Ni siquiera estamos todos de acuerdo en lo que significa "calentamiento global". Muchos dicen que hay que evitarlo, pero realmente no podemos medir el riesgo, no lo conocemos. Lo mismo con la tecnología genética, los productos agrícolas genéticamente modificados y, claro, con el terrorismo global, que es nuevo y sobre el que no tenemos mucha información. Con Al-Qaeda, no se puede saber cuál es el riesgo verdadero.

-¿Cómo ve el futuro ante la amenaza permanente del nuevo terrorismo?

-Veo que la única posibilidad es confrontarlo, y que no alcanza con la negociación o con los servicios de inteligencia. En algunas ocasiones sólo se puede usar la fuerza contra el terrorismo global, e incluso en ciertas ocasiones ese uso de la fuerza debería ser, probablemente, preventivo. Los terroristas no aceptan conciliaciones. Todos estamos en el frente de batalla, también los países latinoamericanos. Ustedes también, en la Argentina, han tenido sus propias experiencias de terrorismo. Al-Qaeda es una red global que opera globalmente. No quiero pintar un panorama negro. Creo que los países democráticos superarán el terrorismo. Y claro, creo que es deseable la democratización de Medio Oriente.

-Ya que habla de la Argentina, me gustaría saber su opinión sobre el desempeño de Kirchner. ¿Cree que ha renovado, en cierta forma, la izquierda, entendiendo esta renovación como usted la define en la tercera vía?

-Sí, ciertamente. Para mí, se trata de preservar ciertos valores de la izquierda, como la solidaridad, la equidad, la protección del medio ambiente, el pluralismo, el papel del Estado, pero redefiniendo el Estado de acuerdo con las nuevas necesidades. Hay cosas de la vieja izquierda que ya no son  adecuadas en un contexto globalizado, por lo que hay que cambiarlas, pero aún creo que el Estado puede hacer mucho, por ejemplo, para ayudar a los pobres.

-¿Le parece que la postura dura de Kirchner ante el FMI es positiva o profundiza el aislamiento de la Argentina en un contexto tan globalizado?

-En general, considero que hizo lo que había que hacer. El resultado final de la negociación fue positivo, tanto para la Argentina como para el Fondo. Pero hay que recordar que la Argentina aún está en crisis y que hay algunas luchas que deberá afrontar, como las reformas largamente exigidas por la comunidad internacional. Aún hay mucha corrupción, pese a que Kirchner está intentando eliminarla. Y existen, sí, cosas que admiro del presidente Kirchner, como su decisión de mirar al pasado en busca de culpables. Creo que eso es positivo.

 Gabriela Litre


fuente:diario La Nación, de Buenos Aires, Argentina; 24 de marzo de 2004.