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Asunto:NoticiasdelCeHu 195/04 - La globalización de la Economía Mundial desde la crisis Asiática (Orlando Caputo, Chile)
Fecha:Lunes, 16 de Febrero, 2004  00:47:22 (-0300)
Autor:Humboldt <humboldt @............ar>

 
 
NCeHu 195/04  

 


La globalización de la Economía Mundial desde la crisis Asiática

Orlando Caputo L.[1]

Enero de 2000

 


 

INDICE

 

I. Una síntesis de la situación de la Economía Mundial hasta 1997

 

A. La globalización de la Economía Mundial

B. La Economía mundial vista en su conjunto

 

II. La crisis asiática y las limitaciones de la ciencia económica[2]

III. Las cinco crisis cíclicas en la fase descendente

IV. La crisis asiática: confirmación del cambio en el origen de las crisis cíclicas recientes.

V. La sobreproducción mundial como una de las causas fundamentales de la crisis asiática

VI. La tasa de ganancia en los 90 en los países capitalistas desarrollados y la crisis asiática

VII. ¿Por qué las crisis se han originado en la periferia desarrollada?

VIII. Algunos breves aspectos de la economía mundial y de América Latina a inicios del milenio

 


 

 

En este documento presentamos nuestras reflexiones sobre la economía mundial en el último período. Nos basamos ampliamente en documentos anteriores y en antecedentes bibliográficos y estadísticos recientes que hemos utilizado en conferencias sobre el tema.[3]

 

En la economía mundial se producen grandes transformaciones desde fines de los 80. Es posible que estemos asistiendo al tránsito o al inicio de una nueva onda larga ascendente. Estos cambios se están procesando a través de movimientos cíclicos y de las crisis cíclicas periódicas, los que a su vez muestran modificaciones importantes. Estas grandes transformaciones históricas muestran un predominio creciente en su intensidad y en su extensión del capital y del dinero sobre la sociedad humana –incluyendo los Estados nacionales– y sobre la naturaleza.

 

Presentamos inicialmente una síntesis de la economía mundial hasta 1997. Posteriormente incluimos algunas reflexiones sobre la crisis asiática teniendo como escenario de análisis la economía mundial y, finalmente, exponemos algunas notas sobre la economía mundial y la situación de América de Latina en los inicios del nuevo siglo.

 

 

I. Una síntesis de la situación de la Economía Mundial hasta 1997

 

En este apartado presentamos las características esenciales de la economía mundial en el último tiempo hasta antes de la crisis asiática. En la primera parte destacamos que una las características distintivas de la globalización son las nuevas relaciones de producción que se dan en el capitalismo a nivel mundial. En la segunda parte presentamos una visión del conjunto de la economía mundial antes de la crisis asiática.[4]

 

A. La globalización de la Economía Mundial

 

1. La globalización la entendemos como una etapa actual del desarrollo de la economía mundial. Como tal etapa es posible identificar el período en que se inicia, los elementos que van caracterizando el desarrollo de la globalización, las contradicciones y las rupturas transitorias y rupturas profundas.

 

2. La globalización actual es parte de un movimiento más amplio de la economía mundial que incluye amplios períodos de integración, ruptura de ese proceso y períodos largos en que la integración es de baja intensidad. El período previo a la crisis de los años 30 fue un período de globalización que culminó en una ruptura profunda como lo fue la crisis de los años 30, dando origen a una etapa larga de integración de baja intensidad.

 

3. La globalización actual está asociada en su inicio a la crisis de crecimiento lento de la economía mundial capitalista de fines de los 60, a la acentuación del movimiento cíclico y a la crisis cíclica de la economía mundial de 1974 y 1975.

 

4. Inicialmente, la globalización se explicaba a través del aumento de las relaciones económicas internacionales mucho mayor que el crecimiento de los indicadores macro de las economías nacionales, así como de los indicadores más globales de la economía mundial. Se mostraba cómo el comercio mundial crecía más que la producción mundial, que el aumento de las inversiones extranjeras o crecimiento de las transnacionales era mayor que el comercio y cómo el financiamiento internacional y los movimientos monetarios eran aún bastante mayores a los indicadores anteriores. Hay múltiples trabajos que describen esta situación.

 

5. Sin embargo, los más significativo de la globalización actual de la economía mundial está constituido por los profundos cambios en las relaciones sociales de producción y su impacto en las categorías, leyes económicas y formas de movimiento del capitalismo. Estas modificaciones profundas de la realidad objetiva, de la legislación y de la política económica expresan los cambios de las relaciones entre los capitales y de éstos con el trabajo y los recursos naturales. La base es el neoliberalismo a pesar de sus profundos errores teóricos y metodológicos. Sin embargo, ideológicamente ha triunfado transitoriamente apoyado en varias ocasiones en diferentes grados de autoritarismo. La hegemonía del neoliberalismo a  nivel de amplios sectores de la sociedad, incluyendo organizaciones sociales y políticas vinculadas a los trabajadores y a otros sectores sociales populares, es una característica de la situación actual.

 

6. En el plano del comercio exterior se promueve el libre comercio en reemplazo de la política comercial anterior, que era fundamentalmente proteccionista con carácter permanente. Se trata de promover la libre circulación internacional de las mercancías. En algunos países se ha recurrido a la apertura unilateral. De esta manera, se ha intensificado la competencia en los mercados de bienes tanto a nivel internacional como en cada uno de los mercados nacionales.

 

7. En política económica un cambio muy importante que caracteriza la fase de globalización es el tratamiento a la inversión extranjera. Las empresas transnacionales constituyen la unidad básica de la economía mundial actual. Se reemplaza la política reguladora y de control sobre la inversión extranjera por una política que promueve la inversión extranjera, otorgando la más amplia libertad para la actuación de las transnacionales. La política de trato nacional a las empresas extranjeras y la no discriminación, de hecho deja en mucho mejores condiciones competitivas a las empresas extranjeras que a las empresas nacionales. De esta manera se ha facilitado la creación de estructuras productivas mundiales de las empresas transnacionales, que atraviesan las múltiples economías nacionales en las que ellas están actuando.[5]

 

8. Las modificaciones en relación al trabajo han sido profundas a nivel de la economía mundial y más profunda aún en las economías atrasadas como las de América Latina. La flexibilidad laboral, expresada en sus múltiples formas e impulsada por las nuevas formas de la competencia internacional y concretada en la legislación laboral que elimina todos los aspectos que protegían al trabajador y su familia frente al capital, es una expresión categórica de las nuevas formas de la relación capital/trabajo.[6]

 

9. En la actual etapa de globalización de la economía mundial, se da una profunda transformación de la relación capital/recursos naturales que se refleja en una normativa en el tratamiento a la inversión extranjera, en la tributación y –como tendencia– la transformación de la propiedad de los recursos naturales, que esta en manos de las naciones, en propiedad privada de las empresas. Lo anterior expresa la libertad de movimiento y de actuación que exigen las transnacionales. Desde el punto de vista teórico este comportamiento se corresponde con las bases esenciales del neoliberalismo: libertad individual, propiedad privada y respeto a los contratos. Se produce una ruptura entre la existencia de la renta que producen los recursos naturales y la normativa, lo que provoca grandes incentivos que conducen a la sobreproducción mundial, a la disminución de los precios de los recursos naturales. Con ello desaparece en diferentes grados la renta –llegando a veces a ser total– que captaban nuestros países por la explotación de sus recursos naturales y se produce el traslado de esa renta a las transnacionales que usan estos recursos como materia prima.

 

Por otro lado, la tendencia a la sobreproducción de recursos naturales conduce a situaciones de crisis en dichos sectores agregando una inestabilidad adicional a la fuerte inestabilidad de la economía mundial.[7]

 

10. Las modificaciones en las relaciones del capital con el trabajo, y de las relaciones del capital con los recursos naturales, así como las nuevas relaciones entre los propios capitales –libre movilidad del capital, trato nacional, nueva forma de la competencia internacional, etc.– constituyen los elementos más significativos que caracterizan la actual etapa de globalización de la economía mundial. Sus impactos en las categorías económicas, así como en todo el proceso de producción y reproducción mundial, pueden estar configurando la situación actual y futura de la economía mundial.

 

11. Otro aspecto muy importante de la globalización actual, se refiere a los cambios en la modalidad de acumulación de las economías nacionales. La globalización se ha caracterizado por promover reestructuraciones más o menos profundas de las modalidades de acumulación en las economías nacionales. En síntesis, en mayor o menor grado se ha pasado de un desarrollo de las economías nacionales basado preferentemente en los mercados internos, a un desarrollo o proceso de acumulación basado preferentemente en un desarrollo hacia afuera. Por lo anterior, la globalización significa un incremento de la competencia por parte de los países y por las grandes empresas transnacionales que compiten en todos los espacios. La primacía del monopolio, de economías monopólicas, ha sido reemplazado por la competencia en general en muchos sectores y por la competencia oligopólica en las principales esferas de la economía.

 

12. Otro cambio notable en el proceso de globalización actual de la economía mundial, se da a nivel de los Estados. De un Estado que participaba fuertemente en la economía, caracterizado por algunos enfoques como capitalismo monopolista de Estado, se pasa a un Estado subsidiario y a lo sumo regulador en un sentido muy particular, porque se trata de regular para que los mercados funcionen competitivamente. En sí, el Estado tiene un poder fuerte aunque diferente a la fuerza que tuvo en el pasado. El Estado actual ha permitido el profundo proceso de transformación que ha impulsado la globalización. Ha ayudado y ha creado las condiciones para destruir muchas de las estructuras que se crearon en la modalidad de acumulación anterior. Así también, ha ayudado a destruir o ha destruido directamente las organizaciones sociales, en particular las organizaciones de los trabajadores, y ha eliminado gran parte de los servicios públicos y sociales que eran suministrados por el Estado.

 

Es en la esfera estatal donde se ha tenido más claridad que en los propios empresarios, de la necesidad de la globalización, de la competencia, de la privatización, etc. Los Estados actuales, ahora más que nunca están expresando los intereses del capital. Pero en particular, expresan la vocación universal del capital.

 

13. Los Acuerdos Regionales: NAFTA, CEE, Sudeste Asiático, Mercosur y otros, son una característica distintiva de la economía mundial actual. No deben ser entendidos como opuestos a la globalización. En general, se trata de acuerdos regionales que permiten una competencia al interior de la región para fortalecer su capacidad competitiva en la economía mundial.

 

Los acuerdos regionales pueden ayudar a enfrentar posibles crisis del mercado mundial. En esa situación, pueden orientar en mayor medida las relaciones económicas internacionales hacia la región.

 

Los acuerdos regionales en las condiciones actuales, se refieren más a la libertad de movimiento del capital y al interior de ella a la libertad de movimiento de las mercancías. Las empresas transnacionales se benefician de la liberalización comercial y de todos los acuerdos, y en particular de aquellos referidos al tratamiento de las inversiones extranjeras.

 

En los acuerdos regionales actuales, hay diferencias importantes que deben tenerse presentes. La CEE es un acuerdo que contempló la disminución en la desigualdad del desarrollo, la elevación del nivel de vida de la población y la igualación hacia arriba de las condiciones laborales; así también, contempló la nivelación hacia arriba de las exigencias medio ambientales.

 

En general, los acuerdos regionales actuales favorecen a las empresas y profundizan la flexibilidad laboral y pueden agudizar las situaciones de trabajo precario. Claro que se presentan como beneficiando al conjunto del país, a los consumidores. Sin embargo, la gran mayoría de los puntos de la globalización referidos a la relación capital-trabajo se dan también con los acuerdos regionales: disminución de la capacidad de generar empleo, desarrollo del empleo precario y aumento de la competencia haciendo participar en ella a los propios trabajadores de ramas similares en los diferentes países. Los acuerdos regionales contemplan también una mayor libertad de acceso a los recursos naturales que, como hemos dicho más arriba, profundizan el siguiente fenómeno: apropiación de la renta, sobreproducción y caída de precios.

 

La síntesis de este tipo de acuerdos regionales es la manifestación a este nivel de la libertad del capital y de las mercancías que caracterizan a la actual etapa de globalización. Se promueve la más amplia libertad del capital en base a la mantención de las desigualdades de los otros elementos de la producción: el trabajo y los recursos naturales. Así pues, los acuerdos regionales de este tipo están permitiendo también la competencia de los capitales y de las mercancías por él producidas, en base a hacer competir a los trabajadores y de la competencia en base a la explotación desigual de los recursos naturales.

 

 

B. La Economía mundial vista en su conjunto

 

En nuestro trabajo de agosto de 1997, “La economía mundial actual y la ciencia económica. Algunas reflexiones para la discusión”, terminábamos con una apretada síntesis de la situación de la economía mundial a mediados de ese año y que ahora reproducimos casi textualmente.

 

1. La nueva base tecnológica. Abaratamiento del capital constante por disminución de precios de los equipos de alta tecnología que tienen impactos muy significativos en un incremento fuerte de la productividad. Maquinaria y equipo de un valor bastante menor al de los equipos que reemplazan y que potencian la productividad del trabajo enormemente. La biotecnología y la bioquímica aplicada en diferentes sectores.[8]

 

2. Un gran desplazamiento de trabajadores y una pequeña capacidad de generar empleo, ya grave en los países capitalistas desarrollados y mucho más grave en los países atrasados. Disminución relativa de la masa salarial por disminución relativa de la ocupación y disminución de los salarios. Dispersión de la masa salarial. La situación de los trabajadores depende de cada uno de ellos, de su productividad; esto provoca modificaciones en las capacidades organizativas de los trabajadores.

 

3. Todo lo anterior, potenciado por el aumento de la competencia mundial que significa la globalización. Habría un aumento fuerte de la tasa de explotación y una disminución de la composición orgánica del capital. Esto estaría provocando un período de ruptura de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia a partir de fines de los 80's, por una tendencia a un incremento de la tasa de ganancia de las empresa manufactureras industriales y también un aumento de la participación de los excedentes operacionales en el producto. La tasa de ganancia en los 90's, es muy posible que supere la que prevalecía en los años inmediatos anteriores a los de la crisis de crecimiento lento.

 

4. Los nuevos paradigmas administrativos –reingeniería, calidad total y otros– promueven la idea y realidad de que la situación de los trabajadores depende de ellos mismos. Sin embargo, el destino de la empresa depende en grado importante de los trabajadores y de su flexibilidad para adaptarse a las condiciones de la competencia. Esto también está significando un apoyo a la recuperación de la tasa de ganancia.

 

5. Es muy posible que la economía esté en una nueva situación de productividad media e intensidad media y por lo tanto, se haya modificado la unidad de medida del valor, es decir, la hora de trabajo simple.

 

6. Es muy posible que estemos en una nueva etapa del desarrollo del capitalismo o por iniciar una nueva etapa. Al parecer, hay una nueva forma de producción de plusvalía. Quizás sea una síntesis del aumento de la plusvalía absoluta, aumento de la plusvalía relativa y ambas apoyadas en los avances científicos.

 

7. Sin embargo, la tasa de ganancia a pesar de su recuperación puede resultar todavía no apropiada para apoyar una superación del crecimiento lento y pasar a una nueva etapa larga de desarrollo.

 

8. En lo anterior, es muy importante el crecimiento del trabajo improductivo. El desarrollo del sector financiero y del crédito nacional e internacional hace muy sensible la actividad económica global, como lo demuestran las situaciones recientes de México y Malasia. A propósito de esto, es preocupante el fuerte crecimiento de la deuda externa en América Latina y el crecimiento de las inversiones directas que están significando salidas crecientes de capital por concepto de intereses de los créditos y utilidades de las inversiones extranjeras.

 

9. Es preocupante el aumento del capital especulativo que se refleja en las Bolsas de Valores, en los movimientos monetarios y en las modificaciones de los tipos de cambio, así como también en la especulación mobiliaria y en algunos mercados de recursos naturales.

 

10. La globalización actual significa un aumento de la tendencia a la sobreproducción. Esto, unido a los problemas anteriores, puede llevar a la economía mundial a una nueva crisis cíclica que puede dar origen a una ruptura transitoria del proceso de globalización para algunas regiones o países y también dependiendo de la profundidad de dicha crisis puede llevar a una ruptura más profunda de la globalización que dé paso a una nueva etapa del desarrollo de la economía mundial capitalista basada en una modalidad de acumulación nacional apoyada en los bloques regionales respectivos.


II. La crisis asiática y las limitaciones de la ciencia económica[9]

 

La crisis en los países asiáticos ha sido una gran sorpresa para los organismos internacionales (FMI, BM, OMC, G7, etc.) y para la mayoría de los centros de investigación. Quizás una excepción sea el libro de Bello y Rosenfeld, Dragons in distress: Asia’s miracle economies in crisis, de inicios de los 90.

 

Los documentos de estas instituciones resaltaban los grandes éxitos de los países del sudeste asiático. Destacaban múltiples características, como los elevados niveles de ahorro e inversión, el esfuerzo en la calificación de la mano de obra, la productividad, el desarrollo tecnológico, los éxitos en una serie de ramas industriales, etc. Se recomendaban estas experiencias en términos globales y en relación a aspectos específicos. Para ilustrar esto haré la siguiente cita sobre el papel del Estado aparecida en el informe anual del Banco Mundial fechado en junio de 1997[10]. Este documento del Banco Mundial critica a los planeamientos neoliberales fundamentalistas que plantean un Estado lo más pequeño posible:

 

“En el presente informe se explica por qué esta posición extrema [Estado mínimo] esta reñida con las enseñanzas de los grandes éxitos conseguidos en este terreno, desde la industrialización de algunos países en el siglo XIX hasta el crecimiento ‘milagroso’ alcanzado en la posguerra por el Asia oriental. Estos ejemplos, lejos de respaldar la teoría del Estado minimalista, demuestran que el desarrollo exige la existencia de un Estado eficaz, que actúe como agente catalizador y promotor, alentando y complementando las actividades de las empresas privadas y de los individuos”.

 

Como se puede observar aun a mitad de 1997 –antes que se generalizara la crisis asiática– el Banco Mundial señala las experiencias de las economías asiáticas como el ejemplo más significativo en el desarrollo reciente de la economía mundial respecto de otras regiones. Desde el punto de vista histórico lo caracterizan también como una experiencia señera en los dos últimos siglos.

 

Confirmando lo sorpresivo de la crisis asiática en un documento de CEPAL se dice lo siguiente:

 

“Llama la atención que hayan resultado tan vulnerables economías que gozaban estabilidad de precios internos, de un cuantioso superávit fiscal, de elevados coeficientes de ahorro interno y de inversión y que habían liberalizado los mercados comerciales y financieros externos, condiciones habitualmente mencionadas como necesarias para un desarrollo estable”.[11]

 

¿A qué se debe este desconcierto del análisis económico en general de los diferentes enfoques teóricos?

 

Nosotros pensamos que esto se debe a problemas teóricos y metodológicos que están presentes en la ciencia económica. A nuestro juicio el problema fundamental es que las principales corrientes teóricas al interior de la economía –economía clásica, neoclásica, keynesiana y marxista y la mayoría de las interpretaciones, incluyendo las actuales, de cada una de ellas– han tenido como escenario fundamental para su desarrollo teórico y metodológico la economía nacional. En la teoría, primero se razona como economía nacional y luego como economía nacional abierta. Construyen una economía internacional sobre la base de estas economías nacionales que se relacionan entre sí. Desconocen la existencia de una economía mundial como una totalidad superior. Por estas razones están muy limitadas para describir y explicar no sólo los fenómenos globales sino incluso las propias economías nacionales. Esto sucedió también con el análisis de la crisis asiática.

 

El estudio, en nuestra opinión, debería hacerse en los marcos teóricos que entienden a las economías capitalistas de los diferentes países como uno de los componentes de una totalidad mayor como es la economía mundial capitalista, y también analizando el movimiento general y particular de esa economía mundial, en una perspectiva histórica, como algo mayor a la suma de los países. En la economía mundial –que tiene una existencia objetiva– están presentes las categorías, leyes y formas de movimiento del capital con modificaciones importantes respecto de cómo ellas funcionan en las economías nacionales.[12]

 

Cuando hablamos de las formas de movimiento de la economía mundial nos referimos a las ondas largas, al movimiento cíclico con sus diferentes fases y en particular el momento de la crisis cíclica y el desarrollo desigual. La teoría neoclásica en su desarrollo sobre economía internacional nos presenta como referente teórico economías nacionales cerradas que al abrirse tienen relaciones económicas internacionales entre sí. La lógica es la dos países, dos factores y dos bienes. La cantidad de supuestos irreales son impresionantes. La teoría económica en su visión particularmente neoclásica esta incapacitada incluso para describir lo que sucede en la realidad. No puede cumplir ninguna de las funciones que debe cumplir la ciencia.

 

A nuestro juicio, la crisis asiática analizada como parte integrante de una totalidad –economía mundial– que se mueve en el tiempo y en el espacio geográfico a través de un movimiento cíclico que se expresa también en cada una de las partes integrantes; países, sectores económicos y empresas.

 


III. Las cinco crisis cíclicas en la fase descendente

 

En este período largo que se inicia a fines de los 60 e inicios de los 70, el crecimiento del capitalismo era relativamente pequeño. Una de las características fundamentales, a diferencia de la fase anterior, es que en esta fase descendente el sistema se encuentra con una tasa de ganancia relativamente baja comparada con el período de la posguerra hasta inicios de los 70, que es la etapa de crecimiento más o menos elevada –onda larga– donde el capitalismo tiene una tasa de ganancia elevada aunque va descendiendo en el tiempo (ver cuadro siguiente).

 

La tasa de ganancia baja, niveles de inversión reducidos y el crecimiento lento del sistema se acompañan con una acentuación del movimiento cíclico que llevó a la crisis cíclica del 74‑75. El sistema en los países capitalistas desarrollados tiene la necesidad de incrementar las exportaciones de mercancías y las exportaciones de capital. Empieza también un fuerte desarrollo del sistema de crédito internacional. Todos estos elementos ayudan a salir de la crisis y particularmente juega este papel el crédito internacional. Posteriormente la crisis en el sistema de crédito y la crisis monetaria son parte integrante de las crisis cíclicas siguientes en este período largo analizado.

 

La idea no es analizar todo el cuadro porque cada uno de los casilleros en sí mismo es un tema  que deberíamos profundizar. Tampoco es hacer el análisis crisis por crisis. Por lo demás esto está en parte en el documento en el que nos estamos basando. Lo que pretendo ahora, además de caracterizar el período, es hacer una nueva lectura poniendo el énfasis en un análisis en el tiempo y en el espacio, para demostrar cómo las crisis están relacionadas temporalmente en una perspectiva de largo plazo y espacialmente en una perspectiva donde países y regiones se relacionan en una economía que constituye una totalidad mundial.

 

Para empezar lo primero que se debe destacar es el hecho que desde inicio de los 70 y aproximadamente en tres décadas hasta ahora, por lo menos han sucedido cinco crisis económicas de las cuales tres constituyeron crisis de la economía mundial como un todo porque se dio una disminución de la producción y del comercio mundial. Estas son la crisis del 74-75, la del 80-82 y la de inicio de los 90. Marx plantea que las verdaderas crisis  cíclicas del capitalismo se expresan como crisis en el mercado mundial. En esta situación se produce a ese nivel una ruptura entre la fase de producción y circulación de mercancías.

De las otras dos crisis, la de México en 1994 tuvo impacto regional y la reciente del sudeste asiático, que abarca una región más amplia, afectó a otras regiones pero no se transformó en una crisis cíclica de la economía mundial. El conjunto de las cinco crisis cíclicas señala de inmediato que en este período el ciclo económico con sus fases de recuperación, auge, declinación y recesión es muy acentuado. Este período de ciclos económicos acentuados a nivel de la economía mundial muestra una diferencia sustancial con el período desde la posguerra hasta fines de los 70 en que el ciclo económico fue muy atenuado. Durante más de dos décadas en la economía mundial no se presentaron crisis cíclicas sino sólo a nivel de algunas economías nacionales.

 

Todas estas características se expresaron en un ciclo muy atenuado. Esto llevó a que se pensara que las crisis cíclicas del capitalismo eran cosas del pasado y que el planteamiento de Marx de que el capitalismo se desarrolla de crisis en crisis, así como las versiones keynesianas del ciclo, habían sido negadas en el proceso histórico.


 


Cuadro Resumen

Las Crisis Cíclicas en las Tres Ultimas Décadas

 

1974-75

1980-82

1990-92

1994

México

1997

Sudeste Asiático

Origen de la Crisis

EEUU, Europa

EEUU

 

EEUU

México

Sudeste Asiático

No Impactó

Fuertemente

Japón,

Sudeste Asiático

Japón

Sudeste Asiático

Sudeste Asiático,

A. Latina

EEUU, Europa

EEUU, Europa

Impactó Fuertemente

 

Africa

Europa, A. Latina,

Africa

Europa, Japón

 

Japón

Impacto Moderado

 

A. Latina

 

 

A. Latina

A. Latina

Sobreproducción (a)

 

PI

PI, MP, E, A.

MP, E, A.

 

PI, E, algunas MP

Subproducción

 

MP, E, A.

 

 

 

 

Comercio

Internacional

 

Tasas negativas

Tasas negativas

Siguió siendo

elevado

Siguió siendo

elevado

 

Tasa de Ganancia

(b)

Baja (c)

Baja (c)

Alta (e)

Alta (e)

Alta

Inversión

Interna (b)

Baja (d)

Baja (d)

Alta (f)

Alta

Alta

Crédito Internacional

Fuerte crecimiento

que ayudó a salir de

la crisis

Entró en crisis

(Deuda)

Suave

Crisis financiera en

México y en algunos

países de A. Latina

Crisis financiera

profunda en el Sudeste Asiático y Japón

Situación monetaria y cambiaria

Inestabilidad

Fuerte  devaluación

en A. Latina

Inestabilidad

Fuerte devaluación

en México

Fuerte devaluación en

P. Asiáticos

(a): PI: Productos Industriales, MP: Materias Primas, E: Energéticos, A: Alimentos.

(b): En los países capitalistas desarrollados.

(c): Esta crisis se da en un período en que la tasa de ganancia es baja y en las crisis baja aún más.

(d): Esta crisis se da en un período en que la tasa de crecimiento de la inversión es baja y en las crisis llega a ser negativa.

(e): Desde fines de los 80, en los países capitalistas desarrollados aumenta la tasa de ganancia y no es afectada seriamente por la crisis.

(f): La inversión en este período es relativamente elevada, muy cíclica y baja en los países capitalistas desarrollados durante la crisis, donde

      llega a ser negativa.


IV. La crisis asiática: confirmación del cambio en el origen de las crisis cíclicas recientes.

 

Habiendo destacado las diferencias en estas fases largas interesa ahora destacar algunas interrelaciones de estas cinco crisis en el tiempo y en el espacio.

 

El origen de la crisis 74‑75 se produce en Estados Unidos y en Europa. La crisis del 80‑82 también es en Estados Unidos; en las zonas desarrolladas del planeta. La del 90‑92 también es en Estados Unidas. Impactó fuertemente a Europa y a Japón. Lo novedoso es que a diferencia de la crisis del 80-82 Japón entró en una situación de crisis cayendo de niveles muy elevados a un crecimiento prácticamente nulo que se ha prolongado hasta ahora (con excepción de 1996).

 

La crisis del 94 se origina en México y la crisis del 97 se origina en el sudeste asiático marcando una diferencia muy importante con las anteriores ya que se producen en la periferia más desarrollada. La del 94, la de México, es un preludio de crisis del sistema en la situación actual, se inicia en un país atrasado del capitalismo, pero no en cualquier país atrasado. Es un país que tenía un grado de industrialización y que se mostraba como un país que estaba haciendo grandes transformaciones y tenía muchas potencialidades de crecer. En su momento, México se daba como ejemplo en América Latina. La crisis de la economía mexicana estuvo vinculada también a grados crecientes de apertura acelerada desde la discusión para la concreción del NAFTA.

 

La del Sudeste Asiático ya es una concreción de la gran diferencia con el período anterior; la crisis se inicia en los países atrasados del capitalismo, pero en la semiperiferia industrializada. La crisis se origina en aquellos países que por un período muy largo de tiempo habían mostrado una tasa de crecimiento muy elevada y que incluso estaban elevando en un porcentaje más o menos significativo el nivel del crecimiento del producto mundial. Cabe destacar que los países del sudeste asiático se caracterizaban por tener una estrategia de desarrollo comandada por el Estado.

 

Luego de constatar que el origen de la crisis se da en aquellos países más dinámicos de la periferia y que eran ejemplo de la globalización y del desarrollo reciente de la economía mundial nos debe llevar a estudiar cuáles son las razones fundamentales que explican que se de este cambio. Más adelante señalaremos algunos elementos que explican este cambio en el origen de la crisis.

 

Brasil no inicia su crisis con la crisis asiática. Los problemas en la economía brasileña vienen desde antes, así como vienen desde antes los problemas de la economía chilena. Lo que hace la crisis asiática es acentuar las crisis de estos países, en el caso de Chile bastante más que en Brasil, por el grado de articulación de Chile con la región asiática. Uno podría incluir, bajo la idea anterior, que las crisis en América Latina que se han hecho presentes en 1999, también se pueden interpretar como crisis cuyo origen está en países periféricos de cierta significación, que a diferencia de los países del sudeste asiático, no cuentan con una estrategia de desarrollo y la nueva modalidad de acumulación es definida en sus aspectos nodales por la lógica de la globalización e internamente apoyada por políticas neoliberales fundamentalistas.

 

En Chile se ha dado una recesión después de ser la economía que más ha crecido en los últimos 15 años en América Latina. La economía chilena tuvo un crecimiento negativo el último trimestre de 1998 y los tres primeros trimestres de 1999.

 

De no haberse dado la crisis en Asia, en algunos países de América Latina de todas maneras se hubiera presentado la crisis aunque más atenuada.

 

El hecho de que por primera vez en la historia del capitalismo el origen de la crisis este en la periferia más desarrollada no niega el hecho que futuras crisis se inicien en los países desarrollados del sistema.

 

 

V. La sobreproducción mundial como una de las causas fundamentales de la crisis asiática

 

En este apartado analizamos las relaciones entre el proceso de producción de mercancías y de circulación de mercancías a nivel mundial en las diferentes crisis.

 

La crisis del 74‑75, desde el punto de vista de la producción y de la realización de las mercancías se expresó como una crisis de sobreproducción de productos industriales y de subproducción de materias primas, energéticos y alimentos. Hubo una gran producción de productos industriales con disminución de precios de dichos productos. La subproducción o falta de materias primas, energéticos y alimentos cuando la crisis se desarrolla afecta también a los precios de estos productos pero en forma moderada y en un breve tiempo se recuperan rápidamente. En el caso de la OPEP no se podían haber mantenido esos precios elevados, ni la OPEP hubiera tenido éxito si no hubiera estado planteada una situación de falta de energéticos.

 

La subproducción de materias primas, energéticos y alimentos, el crecimiento lento, la tasa de ganancia baja y las inversiones reducidas en los países centrales llevó al sistema a localizar nuevas zonas de inversión. El desarrollo del sistema de crédito internacional y las inversiones de las transnacionales apoyadas en el exceso de capital‑dinero en los países centrales tuvieron un gran crecimiento. América Latina recibió mucho capital extranjero y se constituyó en ese período en una de las zonas de inversión importantes de la economía mundial. En un período reducido de años la subproducción de materias primas, energéticos y alimentos se transforma en sobreproducción de estos productos.

 

La crisis del 80-­82 fue una crisis general de sobreproducción de mercancías, sobreproducción de productos industriales, materias primas, energéticos y alimentos. La crisis del 80‑82 fue mucho más grave en América Latina que en Estados Unidos y otros países desarrollados. La crisis del 74‑75 fue mucho más grave en los países centrales que en los países periféricos.

 

La crisis del 80-82 en América Latina fue mucho más grave que en otras regiones porque la sobreproducción de materias primas, energéticos y alimentos que exporta la región, al entrar en una situación de sobreproducción, provocan una disminución de precios más acentuada que la disminución de precios de los productos industriales. Fue más grave también porque el crédito internacional que ayudó a salir de la crisis del 74-75, en la crisis del 80-82 entró en crisis también, provocando crisis monetarias y fugas de capital. El conjunto de los graves problemas en la esfera de la producción y circulación así como la crisis en la esfera del crédito y las crisis monetarias se concentraron y se expresaron con mucha fuerza en la crisis de la deuda externa. Tan grave fue esta crisis que en América Latina se manifestó en gran parte de la década provocando un cambio de la forma de funcionamiento del capitalismo. La modalidad de acumulación basada en el desarrollo hacia afuera se generalizó en la región.

 

La crisis del 90‑92 tendríamos que estudiarla más detenidamente. Ahí lo que uno constata es que hay sobreproducción de materias primas, de energéticos y alimentos. No es evidente que exista una sobreproducción de productos industriales. También se constata que esta crisis es bastante más suave que las crisis del 74-75 y la del 80-82. Sin embargo, es una crisis que afectó a la producción mundial y al comercio mundial

 

Bajó el comercio mundial de tasas de crecimiento del 10% a tasas del 5%. En las crisis de 1974-75 y 1980-82 el comercio mundial bajó mucho más.

 

En la crisis del Sudeste Asiático de nuevo hay una situación general de sobreproducción de productos industriales, energéticos y algunas materias primas. Es parecida a la del 80‑82 pero con distinto origen. Hay una sobreproducción general de mercancías a nivel de la economía mundial cuya profundización ha sido provocada por los grandes niveles de producción de la periferia más desarrollada.

 

En nuestro trabajo sobre la crisis asiática decíamos lo siguiente:

 

“Los países asiáticos se consideraban como ejemplos paradigmáticos del proceso de globalización de la economía mundial. En ellos se desarrollaron inversiones muy elevadas en una serie de ramas industriales orientadas a competir en el mercado mundial incluyendo los mercados de los propios países capitalistas desarrollados. Con esto, incluso llegaron a elevar los niveles de la competencia a nivel mundial con un alto grado de agresividad. En los últimos años el proceso de inversión se vio apoyado también por una fuerte expansión del crédito y de capitales extranjeros que llegaron a la región.

 

La sobreproducción de productos industriales es uno de los componentes principales de esta crisis. Esto refleja que se dio un proceso de sobreinversión que llevó a una sobreproducción de productos industriales bajo la forma de bienes de capital, insumos industriales y de manufacturas diversas.

 

A continuación citamos algunos pasajes del documento de CEPAL, 1998, para rescatar en este punto el tema de la sobreproducción industrial:

 

“En este contexto, el alza progresiva del dólar estadounidense a partir de mediados de 1995 afectó la competitividad de las exportaciones del Este y Sudeste Asiático. En particular las industrias que hacen uso intensivo de  mano de obra sufrieron pérdidas de mercado debido a la competencia de países como China, India y Vietnam, cuyo tipo de cambio es más favorable y cuyos costos salariales son menores. A esto se agregó la saturación o el menor dinamismo de la demanda de determinados productos de la subregión como los insumos de la industria electrónica cuyos precios sufrieron un marcado descenso” (negrillas son nuestras).

 

Y agrega en el mismo sentido:

 

“En un conjunto limitado de ramas y productos asociados a la exportación que se enfrentan a una saturación de mercados; se ha mencionado a los sectores químico, del acero, de los semiconductores, textiles y automotriz y de otros productos de consumo duradero”.

 

Esta última cita es muy categórica para señalar la sobreproducción, aunque en sí misma contiene un contrasentido al señalar que se de en “un conjunto limitado de ramas” ya que ellas abarcan una diversidad de ramas que constituyen la base del dinamismo de estas economías en las exportaciones”.

 

Desde el punto de vista teórico y metodológico es muy importante asignarle el lugar que le corresponde al proceso de producción y circulación de mercancías.

 

Muchos analistas, o porque se entusiasman mucho con el tema o porque la ciencia económica ha destacado mucho que la globalización se da particularmente en los mercados financieros, movimientos de capital especulativo de corto plazo e inversiones en la esfera monetaria con los respectivos “ataques” a las monedas, explican la crisis como fundamentalmente a nivel del sistema financiero y monetario, lo desligan de las condiciones de producción y de realización de mercancías. En esos enfoques en el fondo, la crisis estaría generada por una especie de reparto de riqueza ya generada y no vinculada con la situación de creación de riqueza nueva o de valor nuevo. Pensamos que es un error hacer la ruptura de esa relación y por eso, en nuestro análisis y además porque la información también lo señala, queremos destacar que uno de los elementos más significativos de la crisis en Asia es la sobreproducción de mercancías asociado al gran desarrollo del crédito internacional (donde la banca japonesa juega un gran papel) y de los movimientos de capitales especulativos.

 

La  relación entre producción y crédito en Corea reafirma lo señalado anteriormente.

 

“En Corea, la política estatal, por ejemplo el financiamiento de fácil acceso a través del crédito dirigido, estimuló la expansión de los grandes grupos económicos, que ampliaron su participación en los mercados pero sin que se prestara suficiente atención a la rentabilidad”.

 

“...si bien se puede argumentar que en los principios de la industrialización, esta política redundó en un mayor crecimiento y mayores utilidades, ya que las empresas coreanas concentraban sólo una pequeña proporción de la producción mundial y sus costes de mano de obra eran relativamente bajos. En años posteriores, y sobre todo en los años 90, cuando la producción coreana de semiconductores, acero, buques y automóviles llegó a representar una proporción considerable de la producción mundial, las utilidades empezaron a disminuir como consecuencia del exceso de capacidad productiva en estas industrias y de la intensa competencia en el mercado internacional. Pese a que se redujeron las utilidades, el fácil acceso al crédito indujo a los grupos económicos a seguir invirtiendo y a diversificar sus actividades tradicionales, incursionando en otros sectores que en muchos casos también se caracterizaban por un exceso de capacidad. En consecuencia, llegado 1996, las utilidades netas de los 30 grupos principales eran cercanas a cero y a principios del 97, seis de esos grupos se declararon en quiebra antes de que estallara la crisis”.[13]

 

Nos llama la atención en este documento que la situación de sobreproducción industrial sea mencionada después de largos desarrollos en que la crisis asiática es analizada desde muchos puntos de vista, entre ellos el de los errores vinculados a la política económica, a los créditos internacionales y a los movimientos de capital de corto plazo, etc. Sin embargo, es meritorio el hecho que lo incluyan porque en muchos otros análisis la situación de la producción y circulación de mercancías ni siquiera es mencionado o son mencionados como resultado de la crisis y no como componente importante que la origina.

 

La sobreproducción a nivel mundial de materias primas, energéticas y alimentos, cuya existencia se genera fundamentalmente en países que están fuera de la región asiática, esta relacionada íntimamente con la brusca disminución de la producción y de las importaciones en los países asiáticos.

 

Se estima que la producción mundial en el período 90-99 creció a una tasa promedio anual de 3,2%, los países desarrollados al 2,3% y los países en desarrollo a una tasa mucho más elevada; 5,7%. Este fuerte crecimiento es explicado en gran parte por el crecimiento acelerado de Asia que se estima en 7,5% promedio anual.

 

El salto de la producción de 2,3% de los países desarrollados a 3,2% del mundo se debe en gran parte al fuerte crecimiento de los países de Asia. Para algunos un crecimiento del 3% es un crecimiento relativamente importante de la economía mundial.

 

La disminución de la producción de niveles tan elevados de crecimiento a tasas negativas tiene un serio impacto en las importaciones. En nuestro documento sobre la crisis asiática decíamos lo siguiente:

 

“La crisis asiática está provocando una disminución fuerte de las importaciones de materias primas, alimentos y energéticos, lo que ha profundizado sobreproducciones mundiales de algunos de estos productos –es el caso del cobre y del petróleo entre otros– y a su vez generando, a partir de la crisis misma, sobreproducción en otros productos de este tipo”.

 

Las exportaciones e importaciones asiáticas, en términos de valor, crecieron entre 1990 y 1996 a una tasa promedio anual simple de 16%. En 1992, en términos de valor, las exportaciones y las importaciones crecen entorno al 15%, en términos de volumen en torno a 11%. En 1995 las exportaciones, en términos de valor, crecen en torno a 30% y en términos de volumen crecen en torno a 22%. En el mismo año las importaciones crecen en términos de valor en 27% y en términos de volumen en 20%. De esta gran articulación de las economías asiáticas a la economía mundial depende la dinámica de esa región.

 

Las exportaciones que crecieron 30% en 1995 disminuyen en 1996 drásticamente a un crecimiento menor al 5%. En 1997 hay un gran esfuerzo exportador, el crecimiento muestra una tasa cercana al 12%, pero en 1998 las exportaciones tienen una tasa negativa de crecimiento de -1,8%. Esta situación refleja el drama de la crisis asiática al interior de los propios países.

 

El impacto en otras regiones a través de las importaciones también es muy significativo. Las importaciones que en 1995, en términos de valor, crecieron en más de 27% disminuyeron en 1997 a una tasa de 1,3% y en 1998 a una tasa negativa de 14%.

 

Como hemos dicho la disminución de las importaciones asiáticas provoca en la economía mundial sobreproducción de algunos productos y el agravamiento de otros que ya estaban en condiciones de sobreproducción. Esta situación es clara en el cobre y en otros minerales –los precios empezaron a caer mucho antes de la crisis asiática.[14] También es posible que agrave la sobreproducción del petróleo, cuestión que debería estudiarse porque en los años previos los precios se habían mantenido relativamente elevados.

 

La sobreproducción de mercancías es un componente fundamental de la crisis asiática como lo son las crisis financiera y monetaria. En nuestro documento sobre la crisis asiática decíamos:

 

“Conviene insistir en que el origen de la crisis puede tener múltiples determinantes que se relacionan entre ellos y que esto constituye la forma más general de su manifestación. Concluir que está originada por una causa, por ejemplo, la financiera o por un error de política económica es simplificar en grado extremo la totalidad compleja de producción y de circulación de mercancías en condiciones de un sistema de dinero y crédito inestable en una economía mundial que como una totalidad superior se mueve en el tiempo y en el espacio”.

 

 

VI. La tasa de ganancia en los 90 en los países capitalistas desarrollados y la crisis asiática

 

La tasa de ganancia en los países capitalistas desarrollados en el período de posguerra hasta fines de los 60, como hemos dicho, era elevada aunque con una tendencia decreciente. Esta tendencia llevó a que en el período de crecimiento lento a partir de los 70 la tasa de ganancia se ubicara a niveles relativamente bajos. Esto lleva a que el sistema funcione muy cíclicamente ya que cualquier problema al disminuir adicionalmente la ya baja tasa de ganancia rompe el proceso de acumulación de capital llevando a la economía a una crisis cíclica.

 

A fines de los 80 se produce en el G7 una fuerte recuperación de la tasa de ganancia, destacando la situación de Estados Unidos.[15] Japón que antes de los 70 tenía tasas de ganancia muy elevada, en los 70 esta empieza a caer drásticamente para llegar a igualarse a la del G7. En el conjunto de los países desarrollados la recuperación fuerte de la tasa de ganancia a es de tal nivel que a fines de los 80 esa tasa alcanza los niveles relativamente elevados de fines de los 60. La crisis cíclica del 90‑92 a diferencia de las crisis anteriores se da en condiciones de una tasa de ganancia más elevada.

 

Esto se debe al incremento de la inversión y particularmente de la inversión en maquinaria y equipo de alta tecnología, y a las nuevas relaciones de producción entre los capitales, entre el capital y el trabajo y del capital con los recursos naturales que hemos desarrollado más arriba.

 

También la tasa de ganancia aumenta debido a la nueva relación entre los propios capitales. Este es un fenómeno mundial que tiene que ver con el MAI, con el acuerdo multilateral de inversiones que recién se está discutiendo pero como muchas cosas se legaliza o se legisla o se formaliza bastante después que ya está puesta en práctica en muchos lugares. El tratamiento de la inversión extranjera anteriormente era regulatorio y diferenciaba la inversión nacional de la extranjera. En la actualidad promueve la inversión extranjera dándole trato nacional y una amplia libertad.

 

La universalización del capital significa un proceso de globalización-integración pero al mismo tiempo un proceso de profunda desintegración. La globalización es un proceso de integración de partes cada vez más desintegradas. Un ejemplo de esto es la desintegración de los procesos productivos, su fraccionamiento a nivel internacional, nacional, regional y local; pero también en las empresas con el proceso de la contratación y subcontratación. Todo este proceso significa disminución de los costos en todos los lugares que permiten el crecimiento de la tasa de ganancia.

 

Informaciones recientes sobre tasa de ganancia según la OCDE, que es la tasa de retorno del capital en el sector negocios en los principales países desarrollados, muestra lo siguiente.[16]

 

En el caso de la economía norteamericana en el año 82 en una situación de crisis, la tasa de ganancia era del 17%. En el período 70‑80, la tasa de ganancia promedio anual fue de 19%. En 1996 alcanza un 28% y en el 97 un 29%.[17] La tasa de ganancias de Japón, que era en el período 70‑80 del 17%, en el 82 fue 13% y en el 97 está en 12,5%.

 

Con Japón ha pasado lo siguiente: En las décadas anteriores al 70 tenía la tasa más elevada del G7; quizás el doble de la de Estados Unidos. Y después, con el correr del tiempo, vinculado con la competencia internacional y la lucha por conquistar mercados lleva a la igualación de la tasa de ganancias. Posteriormente la tasa de ganancia de Japón sigue disminuyendo reflejando la situación grave por la que atraviesa Japón desde inicio de los 90.

 

Desde el 82 al año 1997 la tasa de ganancia en el conjunto de los países del G7 pasa de 14% a 21%. Es casi un crecimiento del 50%. Esto constituye una profunda modificación que se debe tener presente para caracterizar los momentos por los que está transitando el capitalismo mundial.[18]

 

El sistema a pesar de la crisis está actualmente en condiciones de enfrentar problemas en alguna región del sistema. Esto se debe relacionar con el nivel de la tasa de ganancia. La crisis asiática no es una crisis de la globalización de la economía mundial sino una crisis en la globalización actual de la economía mundial. Si el sistema se hubiera encontrado con una tasa de ganancia baja, la crisis asiática posiblemente ya se hubiera transformado en una crisis del sistema expresada a nivel mundial, en el sentido de que disminuye la producción mundial y disminuye el comercio mundial.

 

En ocasiones se pregunta que si la tasa de ganancia es tan elevada ¿por qué no se invierte más en el sector productivo y se invierte fundamentalmente en actividades financieras y en la concentración y centralización de capital? Esta pregunta esta relacionada con el hecho que en muchos estudios se caracteriza la situación actual del capitalismo a nivel mundial señalando como característica fundamental el predominio del capital financiero y cómo este estaría ahogando al capital productivo.

 

Los hechos y las estadísticas muestran que en los 90 las inversiones de las empresas han sido elevadas.[19] Es decir, se está invirtiendo mucho más. La situación actual es que las empresas están invirtiendo en el desarrollo de actividades productivas nuevas, la compra de empresas y que la concentración y centralización del capital es parte de la actividad global del capital que no pueden ser independientes del proceso general de acumulación capitalista.

 

Son decisiones de compras de empresas, de creación de empresas o ambas cosas. Las empresas van a desarrollar nuevas plantas y nuevas empresas en la producción de un valor de uso específico para tener mejores condiciones para competir y poder adquirir empresas del mismo sector.

 

Insisto en que a veces se piensa que hay una separación muy grande entre las actividades financieras y las actividades productivas. Yo no haría esa ruptura. Las compras de empresas –o fusiones– son en su momento una decisión financiera, pero en muchos casos son adquisiciones –o fusiones– de empresas que mejoran de inmediato las condiciones de rentabilidad, ya sea por el valor en que son adquiridas por el aumento de la escala y las disminuciones de costos de todo tipo que traen aparejadas. Tampoco se puede negar que ciertos capitales y grupos financieros no participen en la producción de bienes y servicios y que se dediquen a las actividades financieras incluyendo actividades especulativas. Se puede hablar de cierta autonomía pero esa autonomía también es relativa, siempre –a nivel global– hay una relación con las actividades productivas como lo hemos señalado más arriba en relación a la propia crisis asiática.

 

Reitero que lo nuevo de la etapa actual del capitalismo es que hay una tasa de ganancia elevada similar –sino mayor– a la que el capitalismo mostraba antes de iniciar la crisis de crecimiento lento. Esto –tasa de ganancia elevada– se acompaña también de nuevos niveles de inversión.

 

 

VII. ¿Por qué las crisis se han originado en la periferia desarrollada?

 

Explicar el cambio en el origen de la crisis, o por qué ellas se originan en la parte subdesarrollada da pie a una investigación que debería desarrollarse. Por ahora, en forma esquemática, desarrollaré algunos elementos y mencionaré otros que pueden ser parte de la explicación.

 

En trabajos anteriores criticando las escuelas teóricas que tienen como escenario central la economía nacional, al destacar el escenario de economía mundial, nosotros mostrábamos que en esta perspectiva, se observa que a nivel de todas las economías nacionales se da una tendencia a la desproporcionalidad en la producción de mercancías, de ramas y de sectores específicos. Que ésta desproporcionalidad nacional, como tendencia, asegura que a nivel de la economía mundial se produzca la proporcionalidad a través del mercado mundial y por medio de este proceso complejo –en el tiempo y en el espacio– transforma la desproporcionalidad nacional en una proporcionalidad nacional.

 

Este proceso está lleno de contradicciones. Cuando la economía funciona bien esto sucede con cierta regularidad, pero en las crisis cíclicas, la desproporcionalidad nacional permanece y no se logra la proporcionalidad a nivel mundial y a través de ello se persiste la desproporcionalidad nacional creando profundos problemas en la reproducción de las economías nacionales.

 

Esto ha acompañado a la economía mundial capitalista desde su inicio. En la actual etapa de globalización de la economía mundial, la desproporcionalidad nacional entre la producción de mercancías específicas, de ramas y sectores en dichas economías es mucho más elevada que en otros períodos del desarrollo del capitalismo. Cualquier interrupción de la realización de las mercancías, ya sea por una sobreproducción de origen o una sobreproducción porque disminuye la demanda mundial –o una combinación de ambas– crea en estas economías una desarticulación completa. Por ejemplo, la situación de Corea, la producción de una serie de mercancías y de ramas fue proyectada en una perspectiva de abastecer una parte del mercado mundial. En situaciones de sobreproducción de automóviles, productos electrónicos, etc., si no se pueden vender en el mercado mundial no pueden realizarse internamente.

 

El grado de apertura medido por la suma de exportaciones más importaciones sobre el producto es mucho más elevado y generalizado en los países de la semiperiferia desarrollada. Además ellos tienen una estructura de exportaciones y de importaciones de productos diferenciados.

 

¿Qué sucede en los países centrales? Aquí también se presenta un desarrollo desproporcionado, sin embargo, el nivel de esto es bastante menor. La caracterización de economías que tienen cierta coherencia interna, esta justamente referido a estos países. Junto con esto, las exportaciones e importaciones en un porcentaje elevado es de productos similares, se exportan e importan automóviles, productos electrónicos, computadores, etc. La sobreproducción mundial tiene impactos menores porque la desproporcionalidad interna es menor y por la estructura del comercio exterior. En esas condiciones el mercado interno se puede ampliar vía disminuciones de precios y a través de restricciones a la importación de productos similares.

 

En la actualidad también se presentan diferencias en los bloques regionales. En Europa la región misma puede amortiguar los impactos de la sobreproducción y desproporcionalidad de países. En el NAFTA esto también puede amortiguarse concentrando el comercio entre EEUU, Canadá y México. Los países del sudeste asiático parecen tener estructuras productivas más o menos similares.

 

También se ha planteado la creación a través de la crisis asiática de sobreproducción de materias primas, alimentos y energéticos o la profundización de sobreproducción que ya se estaba manifestando en algunos países periféricos. Quizás esto es lo que lleva a que la crisis asiática se manifieste con más fuerza en otras zonas periféricas que en los países centrales.

 

Con el fuerte desarrollo del crédito internacional y de las inversiones extranjeras esa tendencia a la desproporción de las economías nacionales en las zonas de la periferia se acentúa mucho más. En este sentido el crédito internacional y la orientación (relativa a las dimensiones de las economías) de él en forma masiva a estos países constituye también un elemento que explica que el origen de la crisis se de en estos lugares.

 

Las grandes exportaciones por un período largo de tiempo y el ingreso de capital extranjero, bajo la forma de inversión directa y de crédito, provoca una valorización de las monedas nacionales, produciéndose una forma parecida y quizás más acentuada del “síndrome holandés”, creando serias dificultades a las exportaciones industriales por pérdida de competitividad. Adicionalmente este proceso de valorización de las monedas nacionales unido al alza en las bolsas de valores provoca una gran atracción de capitales especulativos. Esto permite grandes ganancias a los capitales especulativos y a otras formas de capital, los que a su vez están prestos a liquidarse y salir apenas se inicien los problemas en dichas economías. La denominación de “ataque” a las monedas nacionales ha surgido fundamentalmente en los países de la periferia más desarrollada. Esto también constituye un elemento que unido a los problemas de sobreproducción y acentuada por el crédito explica que la crisis se origine en estos países. En los países centrales estos problemas también se presentan pero no en la magnitud de los países periféricos. En esto puede jugar un papel importante el hecho que las monedas en los países desarrollados son signo de valor nacional que cumplen funciones de dinero mundial.

 

Una investigación específica debería incorporar también el impacto diferenciado del gran crecimiento económico previo a la crisis, el comportamiento diferenciado de la tasa de ganancia y la pérdida de ciertos niveles de autonomía de la política económica. El origen de la crisis en estos países esta mostrando las nuevas formas que asume la dependencia en las condiciones actuales de la economía mundial.

 

 

VIII. Algunos breves aspectos de la economía mundial y de América Latina a inicios del milenio

 

Tal como hemos dicho más arriba, lo anterior no niega el hecho que nuevas crisis cíclicas se puedan presentar en el capitalismo desarrollado. El auge de Estados Unidos no puede continuar, de hecho, es uno de los períodos de recuperación de la crisis cíclica de inicio de los 90 más prolongados.

 

La revista “Fortune” en diciembre de 1999, titulaba un artículo “La economía mundial se está calentando”. Señala que ese será “el verdadero problema del año 2000”. Este y otros estudios se refieren fundamentalmente a la economía norteamericana. Destacan el fuerte crecimiento del producto y el bajo desempleo. El déficit comercial es muy elevado y creciente. El fuerte incremento de las importaciones ha permitido que la crisis asiática no se profundizara más aun, evitando también que esa crisis regional se transformara en crisis mundial. Las fuertes importaciones norteamericanas estarían explicando en parte la recuperación mucho más rápida de esta región de la que se estimaba inicialmente. El dinamismo de la economía norteamericana ha sido financiado en gran parte con inversiones extranjeras y créditos extranjeros.

 

“La desventaja es que la economía y los mercados de EEUU se han vuelto adictos al crédito del exterior que llega aproximadamente a mil millones de dólares al día. En el año 2000, el déficit en cuenta corriente subirá hasta los US$ 400.000 millones, alrededor del 4% del PIB, el mayor en la historia de EEUU...”

 

Como es ampliamente conocido, existe una gran preocupación por el prolongado crecimiento e inestabilidad de los índices de la Bolsa de Valores en Nueva York.

 

Los escenarios que están presentes contemplan tres alternativas. Primero, que la política económica de la Reserva Federal permitirá un aterrizaje suave y que la disminución de los niveles de actividad serán compensados por un crecimiento mayor en Europa y por una recuperación en Japón y en el sudeste asiático. Segundo, que se producirá una disminución fuerte de los niveles de actividad y tercero, algunos autores postulan que en este año la economía norteamericana entrará en una crisis severa que se transformará en una crisis de la economía mundial.

 

Frente a cualquiera de estos escenarios la situación de América Latina puede ser particularmente grave y la gravedad dependerá de qué escenario se presente. Aun en el escenario de aterrizaje suave de la economía norteamericana, la situación de América Latina puede ser complicada. La combinación de la disminución de las importaciones y el aumento de la tasa de interés de EEUU afectará a las exportaciones de América Latina y a los movimientos de capitales relacionados con la región.

 

Las bases dinámicas de la forma actual de funcionamiento de las economías de América Latina, las exportaciones de mercancías y las inversiones extranjeras se pueden transformar en su opuesto. Además América Latina es la única región del mundo que no ha crecido en el año 1999 e incluso algunos países, particularmente del cono sur, están en crisis con diferentes tasas de crecimiento negativas.[20] La crisis reciente ha afectado muy seriamente al Mercosur.

 

Muchos de los planteamientos que explican que las últimas crisis se han presentado en los países periféricos más desarrollados se presentan con mucho más fuerza en América Latina. Entre ellos; (–) la desproporcionalidad de la producción nacional, (–) la especialización en exportaciones de materias primas profundizada por las inversiones de las transnacionales que han provocado niveles importantes de sobreproducción, (–) la tendencia a la valorización transitoria de las monedas nacionales y la pérdida de competitividad en exportaciones industriales, (–) la orientación más reciente de grandes inversiones extranjeras comprando empresas que producen para el mercado interno, no produciendo dólares y siendo demandante de ellos –para la remesa de utilidades e intereses de dichas empresas–, (–) el fuerte crecimiento de la deuda externa y las inversiones directas y los pagos por el servicio de la deuda y las remesas de utilidades.

 

La fuerte presencia de capitales especulativos, la vocación universal del capital de las transnacionales y desarrollada también por los propios capitales nacionales, los lleva a concretar su “natural” inclinación a generar ataques especulativos en contra de las monedas nacionales en circunstancias específicas provocando grandes salidas de capital, bajo todas sus formas, incluyendo la fuga de capital.

 

De producirse cualquiera de los escenarios mencionados sobre la economía norteamericana, todo lo anterior, unido a la inexistencia de una estrategia nacional de desarrollo y al fundamentalismo neoliberal, puede llevar a la región en este año a profundizar la crisis de 1999.

 

En el informe “World Economic Outlook” del FMI de octubre de 1999 se dice;

 

“Si el crecimiento se debilitara significativamente en EEUU, sin contrapeso de Japón y Europa, también habría una razón para preocuparse por la sustentabilidad de la recuperación que está en marcha en las economías asiáticas, recientemente en crisis y gran parte de Latinoamérica podría ser particularmente vulnerable en tal escenario”.

 

Adicionalmente, en el escenario de una crisis de la economía norteamericana que se transforme en una crisis cíclica de la economía mundial no se puede descartar que se llegue a un proceso de ruptura profunda de la globalización actual que de paso a una nueva etapa del desarrollo del capitalismo en el mundo basado en una modalidad de acumulación nacional apoyada en los bloques regionales respectivos.

 



[1] Investigador del Centro de Investigaciones Sociales, CIS, Universidad ARCIS y del Centro de Estudios sobre Transnacionalización, Economía y Sociedad, CETES.

[2] Los apartados que se refieren a la crisis asiática se basan en el documento “La crisis asiática y la economía chilena en la globalización”, Orlando Caputo, Universidad ARCIS, CETES, CENDA y PET, junio 1998 y en notas de conferencias sobre el tema.

[3] Agradezco a Juan Radrigán su gran colaboración en la elaboración del conjunto de este trabajo.

[4] Este apartado es un resumen con breves modificaciones del documento “La economía mundial actual y la ciencia económica” presentado en el seminario internacional “La economía mundial contemporánea. Balance y perspectivas” Universidad de Puebla, México, agosto de 1997 y publicado en el libro “La globalización de la economía mundial” coordinado por Jaime Estay, Alicia Girón y Osvaldo Martínez, julio de 1999, editado por IIE de la UNAM y BUAP de México y el CIEM de Cuba.

[5] “El acuerdo Multilateral de Inversiones (MAI) y su aplicación anticipada en Chile”, Orlando Caputo, Documento de Trabajo Nº 34, Centro de Investigaciones Sociales, ARCIS y CETES, julio 1998.

[6] Sobre este tema, existe una amplia bibliografía. Por nuestra parte, hemos publicado "Aspectos de la Situación Social en los países del MERCOSUR", noviembre de 1997. Allí se presenta una introducción sobre algunos aspectos sociales en Chile. Ver también “Globalización: Disminución de la Capacidad de Generar Empleo y el Empleo Femenino en Chile" de Graciela Galarce, 1999 y “Movimiento Sindical en Chile: una visión crítica” de Juan Radrigán, 1999. En este documento se analizan, entre otros aspectos, la relación entre las grandes transformaciones en la economía y su impacto en la debilidad del movimiento sindical.

[7] “La sobreproducción mundial de cobre creada por Chile. Su impacto en la economía nacional”, Orlando Caputo, 1996, Centro de Investigaciones Sociales, ARCIS y CETES.

[8] En esta síntesis no se incluyó las nuevas relaciones del capital con los recursos naturales que era una parte muy importante del documento y que se debe tener presente porque tiene un impacto importante en la tasa de ganancia a través de abaratar las materias primas y por lo tanto el capital constante circulante.

[9] Los apartados que se refieren a la crisis asiática se basan en el documento “La crisis asiática y la economía chilena en la globalización”, Orlando Caputo, Universidad ARCIS, CETES, CENDA y PET, junio 1998 y en notas de conferencias sobre el tema.

[10] Banco Mundial “Informe sobre el desarrollo mundial ‘El Estado en un mundo en transformación’”, junio de 1997.

[11] CEPAL, “Impacto de la crisis asiática en América Latina”, 1998.

[12] Ver, Caputo, Orlando (1987). “Funcionamiento cíclico del capitalismo en las décadas 1970-80”. Revista Investigación Económica, Nº 180. Facultad de Economía. Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM y  “Economía Mundial, crisis, contradicciones y límites del proceso de globalización”. Cuaderno Nº 9, Universidad ARCIS, 1993.

[13]  World Economic Outlook, FMI, October 1998.

[14] Ver “Global commodity markets”, edición cuatrimestral del Banco Mundial, 1998.

[15] “La tasa de ganancia de los principales países capitalistas desarrollados” y “La inversión en los principales países capitalistas desarrollados”, Orlando Caputo, Economía Internacional, Nº 22 mayo de 1989 y Nº 26-27 septiembre-octubre de 1989, PEDEI, BUAP.

[16] [16] Usamos “Economic Outlook”, diciembre 1997. En este documento se señalan algunos problemas metodológicos. Entre ellos está la situación de los trabajadores por cuenta propia. Las series de tasas de ganancia que publica la OCDE tienen diferentes magnitudes en diferentes informes, por ejemplo, la de junio de 1997. Sin embargo, corren más o menos “paralelas”. Como comportamiento tendencial es correcto hacer el análisis. La información que utilizo en este apartado muestra una serie más elevada de tasa de ganancia que la utilizada en trabajos anteriores y que he mencionado en apartados precedentes. En el “Economic Outlook” de diciembre de 1999 la publicación de los cuadros estadísticos sobre tasa de ganancia están suspendidos temporalmente.

[17] “Turbulencias en la economía mundial”, Robert Brenner, 1998. En este libro el planteamiento central es que el capitalismo y la economía norteamericana no han dado señales de vitalidad económica durante los 90, sin embargo, el autor plantea que la rentabilidad en EEUU ha repuntado de manera significativa en 1996 y en forma adicional en 1997 reestableciéndose los niveles de rentabilidad anteriores a la fase descendente de ciclo largo.

[18] En esta etapa de transición se debe tener presente también, por un lado, la apertura de grandes zonas de inversión en los países del ex Bloque del Este y la incorporación de grandes contingentes de trabajadores que son explotados por el capital. Por otro lado, el fracaso de la reunión de la OMC en Seatle que expresa un freno al proceso de globalización y al fortalecimiento de los bloques dirigidos por las grandes potencias.

[19] “World Economic Outlook”, FMI, octubre 1999 y “Economic Outlook”, OCDE, diciembre de 1999.

[20] Balance Preliminar de las economías de América Latina y el Caribe, 1999, CEPAL.


Fuente: www.cetes.cl .