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Asunto:NoticiasdelCeHu 85/04 - Las grietas abiertas en el Mercosur
Fecha:Domingo, 25 de Enero, 2004  15:52:12 (-0300)
Autor:Humboldt <humboldt @............ar>

NCeHu 85/04
 
Las grietas abiertas en el Mercosur



El Mercosur atraviesa dos grandes frentes de conflicto, según el autor. Uno, la posición de los socios menores, con vocación por economías más abiertas al comercio extrazona. El otro es que la Argentina —lejos de su intención original— parece cristalizada como proveedora de productos primarios al Brasil, el país que surge como la potencia industrial de la región.


 Por Dante Sica,
presidente del Centro de Estudios bonaerenses

El Mercosur atraviesa una instancia crítica. Hay dos grandes líneas de conflicto que podrían dibujarse sobre el mapa de la región: la primera corre de noroeste a sureste y une al Uruguay y al Paraguay; la otra va de Suroeste a Noreste, y enfrenta a la Argentina con el Brasil.

Tanto Paraguay como Uruguay, más allá de las particularidades y diferencias que los separan, tienen en común frente a las otras dos naciones del bloque su menor tamaño y mayor presencia relativa de las actividades primarias. Como economías pequeñas que son, tienden a ser más abiertas al comercio exterior, y por el menor peso de las actividades secundarias, presentan una mayor predisposición a importar del resto del mundo insumos, bienes de capital, y productos industriales en general, siempre que la combinación calidad/precio se incline a favor de la oferta extra zona.

Estos condicionantes estructurales se manifiestan en el reclamo de atención a diversas asimetrías, del cual se siguen las demandas de mantenimiento de regímenes especiales de importación, perforaciones al Arancel Externo Común (AEC) en distintas categorías de bienes, regímenes de origen más laxos, etcétera.

De la conducta de las representaciones de estos dos países en las últimas negociaciones, surge la impresión de que se comportan como si deseasen cambiar su actual status dentro del bloque por el de naciones integrantes de un Acuerdo de Libre Comercio con el Mercosur. De esta manera recuperarían el derecho a fijar autónomamente su arancel externo, sin perder el acceso preferencial al mercado ampliado, y añadiendo a lo anterior el beneficio de un régimen de origen menos riguroso.


Sin invasión a la vista

A las fuerzas centrífugas recién descriptas, potenciadas por la solapada estrategia norteamericana de tentar con acuerdos bilaterales, que ejercen un innegable atractivo, al menos, en algunos sectores de esos dos países, se suma la supuesta "invasión" de productos brasileños en el mercado argentino.

Luego de un primer semestre, durante el año 2002, de virtual cierre a las importaciones, producto del elevadísimo tipo de cambio real y el aún bajo nivel de actividad, la aceleración de la tasa de crecimiento de la economía argentina y la reducción del overshooting en el tipo de cambio, estimularon el aumento de la demanda por productos brasileños.

En algunos sectores puntuales, la combinación de este auge importador con los todavía bajos niveles de la demanda interna, a pesar de la señalada recuperación general, sin duda está dañando la rentabilidad y el nivel de actividad de firmas nacionales.

Esta coyuntura particular, que merece su tratamiento especial, no debe hacernos perder de vista el patrón de intercambio comercial que se ha establecido entre las economías del Brasil y la Argentina. Así, mientras Argentina exporta básicamente commodities tales como cereales y combustibles, es decir, productos que podría colocar sin grandes dificultades en el resto del mundo, Brasil le vende autos y maquinarias, bienes de los que existe una cuantiosa oferta extra zona a precios competitivos.

Existe un conjunto de razones por las cuales el Mercosur resulta ser un proyecto estratégico para la Argentina. Una de las principales reside en su carácter de mercado ampliado en el cual colocar sus productos industriales, que son poco competitivos frente a sus sustitutos extra zona.

De este modo se esperaba que el Mercado común regional fuese el espacio en el cual realizar economías de escala y de aprendizaje, una verdadera plataforma para seleccionar ganadores sectoriales y desde la cual se podría avanzar sobre los mercados de otros continentes.


La brecha propia

Las cifras del comercio bilateral muestran que existe una brecha importante entre esa posibilidad y la situación actual, la que parece más bien encaminarse a un escenario con una Argentina proveedora de bienes con menores contenidos tecnológicos y de diseño, y un Brasil industrializado con una inserción creciente extra zona a través de productos manufactureros y con mayor valor agregado.

La paradoja de este tendencia reside en que, de consumarse, fragilizaría al Mercosur, por la pérdida del interés estratégico que, a partir de ese momento, el bloque tendría para la Argentina.

De lo expuesto se sigue una doble responsabilidad: del gobierno brasileño en tratar de recrear mecanismos al interior del Mercosur que induzcan conductas de complementariedad más que de sustitución en sus propios industriales, respecto de los productores argentinos, y otra, mucho mayor, del gobierno argentino, de volver a prestarle al Mercosur una atención que le ha estado negando, quizás desbordado por los problemas de la deuda externa, la cuestión financiera, y otros de similar envergadura.

La Argentina debe jugarse a fondo en la construcción de una agenda de largo plazo, reparadora de las grietas visibles en la actual relación bilateral, que apunte a una estrategia de complementación industrial capaz de distribuir sus frutos a ambos lados de la frontera.

Diario Clarín, del 25 de enero de 2004. Buenos Aires, Argentina.