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Asunto:NoticiasdelCeHu 77/04 - 'De los anestesistas mitigadores'
Fecha:Miercoles, 21 de Enero, 2004  21:14:28 (-0300)
Autor:Humboldt <humboldt @............ar>

NCeHu 77/04


 

De Enron a Parmalat: ¡otra vez Citigroup y las islas Caimán!

                                                                                  Alfredo Jalife-Rahme


LOS DEFRAUDADORES DE la banca global no tienen imaginación y como vulgares delincuentes retornan al mismo lugar del crimen: los paraísos fiscales de las islas Caimán donde Parmalat, la quebrada empresa italiana de alimentos, contaba con varias entidades ficticias para evadir las contribuciones y cocinar contablemente sus felonías financieras con la triple colusión recidivista de las bancas de inversión, las hilarantes calificadoras (Standard & Poor's y Moody's) y las cuatro ciegas empresas contables globales que quedan después de la hecatombe delincuencial de Wall Street (Deloitte, KPMG, Ernst & Young, y Pricewater Cooper).

EN LA GLOBALIZACION financiera los banqueros se constituyen en los primeros culpables cuando se destapan las quiebras de las trasnacionales, llámese la gasera texana mafiosa Enron, llámese la italiana Parmalat, que se desviaron de sus objetivos productivos primarios para acabar siendo entidades eminentemente financieras bajo la férula de tres principales bancos estadunidenses consagrados básicamente a las apuestas especulativas de los "derivados financieros" por medio de los perniciosos hedge funds ("fondos de cobertura de riesgo") y que acaparan en Estados Unidos (EU) 87.2 por ciento del total: JP Morgan-Chase (49.6 por ciento), Citigroup (19.8), y Bank of America (17.8). No representan ninguna novedad las enormes sumas del fraudulento papel financiero que se volatilizaron en las "cuentas invisibles" de las islas Caimán y en las transacciones fétidas de los principales bancos anglosajones, cuando en forma coincidente y reincidente se abre finalmente el juicio (¡con retraso de más de 10 años!) al putrefacto banco BCCI (donde operó el Irán-contras) y su presunta complicidad criminal con el "venerable" Banco de Inglaterra (The Observer, 11-01-04).

SUBITAMENTE SE DESCUBRIO que los 8 mil millones en euros que pretendía tener Parmalat como liquidez, mediante su subsidiaria Bonlat en las islas Caimán, nunca existieron. ¡Cómo! ¿Pues no contaban con el aval de Citigroup, el primer banco trasnacional global que otra vez vuelve a ser atrapado in fraganti? Como ayer Enron, hoy Parmalat fue instrumento de los bancos, según las indagaciones de los jueces de Parma y Milán. No nos desviaremos con el expediente sencillo de atribuir su caída a la mafia, hipótesis atractiva en la etapa de Berlusconi en el poder. Es mucho más grave, porque delata la especulación de los "derivados financieros" y sus letales hedge funds, así como la putrefacta descomposición del "orden [sic] financiero global". Las pérdidas de la poderosa empresa agroindustrial Paramalat vienen de muy atrás, con un exagerado cúmulo de adeudos a los bancos. Para evitar la quiebra prematura, recurrió a la "asesoría" (sic) de Citigroup, que urdió un sistema contable fraudulento con el mismo esquema que había empleado JP Morgan-Chase para la gasera texana mafiosa Enron: la construcción de un sistema de 260 filiales en los paraísos fiscales (¡que existen únicamente como "apartados postales"!), para ocultar las pérdidas y que, gracias a la prestidigitación contable, eran reportadas como "ganancias", con la colusión de las calificadoras (Standard & Poor's y Moody's), que le permitían emitir bonos que eran colocados de inmediato por Citigroup y Bank of America, las cuales proclamaban su excelsitud para que cayeran en sus garras los ingenuos fondos de pensiones. Lo mejor: la "garantía" de los empréstitos provenía de las "cuentas invisibles" de las subsidiarias ficticias de los paraísos fiscales. No podía faltar la cobertura jurídica: la asesoría de la empresa legal Zini, de Nueva York, cuya historia criminal todavía está por ser escrita. La prestidigitación, contablemente mafiosa, tiene la tarea de atraer el "dinero duro" de los "fondos de pensiones" para cubrir las pérdidas transmutadas en los paraísos fiscales. Por lo pronto, los fondos de pensiones de los miserables mineros del sur de Alaska han entablado un juicio a Buconero, filial de Parmalat, así como a sus "auditores" (sic) Citigroup y Bank of America. Toda la operación no podría realizarse sin la colaboración de los bancos que tienen controladas a las calificadoras (insignificantes en su capital social) y, sobre todo, a las ciegas empresas contables (lo que pasó en el caso Enron con la extinta Arthur Andersen, una de las otrora cinco grandes empresas contables globales). El mancillado empresario Calisto Tanzi declaró ante los fiscales de Parma que el sistema fraudulento de los bonos "fue totalmente la idea de los bancos", mejor dicho, de Citigroup. Se trata, pues, de un criminal circuito bursátil muy bien aceitado por la banca anglosajona. Más allá de la arrogancia, llama la atención, ya no su doble impunidad e inmunidad, sino su inimputabilidad descarada: "Buconero" significa "agujero negro" en italiano. Irónicamente, Myron Scholes, Premio Nobel de Economía y principal inventor de los "derivados financieros", había descrito su mecanismo como "una aspiradora gigantesca en el vacío que succiona todas las divisas del mundo" (Bajo la Lupa, 06-08-02). Enron quebró el 7 de diciembre de 2001 y Parmalat lo imitó exactamente dos años después. Ahora sale Bank of America con que una cuenta por 3 mil 900 millones de dólares no existía y, tan diligente como siempre, la hilarante Standard & Poor's (propiedad de la bushiana McGraw-Hill; para cerrar el círculo mafioso, otro inimputable, el zedillista tamaulipeco, Gurría Treviño, le llama "círculo virtuoso") degradó la calificación de Parmalat a nivel "chatarra", lo que causó el desplome de sus acciones y su claudicación como empresa. ¿Y quién vigila en Italia los bancos y sus transacciones fétidamente inmundas? Pues nadie, porque la "desregulación" de 1979 liberó al banco central de la compra de deuda gubernamental (es decir, el negocio se trasladaba a la banca privada), y en 1992, los principales accionistas del Banco de Italia cayeron en las garras de la privatización, entre ellos la inolvidable Banca Nazionale del Lavoro, donde colaboró Alfred Heinz (alias Henry) Kissinger, y blanqueó el Irán-contras.

LO INTERESANTE DE las islas Caimán, colonia británica (but of course!) que padece la nostalgia de la piratería, es que existen más compañías registradas por la vía del "apartado postal" (45 mil, entre ellas 600 bancos y trusts, hasta el año 2000) que habitantes (42 mil hasta 2003): simboliza al paraíso de blanqueo fiscal más eficiente per capita de la globalización.

EN 1997, LAS islas Caimán de la moderna piratería financiera habían recibido 1.2 millones de pudientes turistas (600 mil de EU), quienes mezclan el lujo turístico con la evasión fiscal. Los depósitos bancarios de corto plazo que abriga en la actualidad son más de un millón de millones de dólares (un trillón, en anglosajón), el equivalente al PIB de China, en una superficie inconcebible de 264 kilómetros cuadrados (¡la mitad de Cozumel!). Es obvio que la magnitud de estas operaciones no las detecta la visión de hormiga de "Transparencia Internacional" (ni su grotesca cuan corrupta filial mexicana).

EN SU ULTIMO reporte trimestral, el Banco Internacional de Pagos (BIS, por sus siglas en inglés), conocido como el "banco central de los bancos centrales", con sede en Basilea (Suiza), consagró un capítulo a los paraísos fiscales y el exagerado incremento de su actividad. Al segundo trimestre de 2003, en forma asombrosa, casi la mitad (exactamente 42 por ciento) de todos los empréstitos de la banca de EU a los bancos foráneos pasó por los paraísos fiscales. Los bancos son los más activos, pero cada vez más se hacen acompañar por entidades no bancarias (los non-banks), como los hedge funds, los seguros y las reaseguradoras. De los empréstitos transfronterizos, las islas Caimán (con un millón de millones de dólares; cifras hasta junio pasado), superan en forma insólita a los de Francia, la cuarta potencia de globalización (943 mil millones de dólares), Suiza (832 mil millones de dólares) e Italia (273 mil millones de dólares), lo cual demuestra que la banca trasnacional, los paraísos fiscales y las cuentas invisibles conforman la subestructura inmunda de la globalización.

RESALTA QUE LOS grandes críticos del sistema financiero imperante (Tobin, Stiglitz, Krugman y Roach), todos admirados por Bajo la Lupa -en realidad, son los anestesistas para mitigar el dolor incoercible de la globalización; pero algo es algo-, no se atrevan a tocar el tema de los "derivados financieros" ni el manejo de los hedge funds, la verdadera piedra de toque del modelo crapuloso de la globalización y menos, exijan la abolición de los "paraísos fiscales", donde las trasnacionales cocinan sus "cuentas invisibles" (off-balance-sheet). Curiosamente, quien narra en su biografía tales avatares es el megaespeculador cosmopolita y criminal convicto en los tribunales de París, George Soros, quien los conoce a la perfección y quien, por cierto, acaba de ser desnudado por la Red Voltaire (15-01-04), como "presunto agente de la CIA" (lo cual tiene lógica: no podría andar tan suelto en el mundo alguien con sus características sin una cobertura muy especial en la cúpula de la pirámide global y con tanta necesidad sicológica de protección "filantrópica"). Desde la década de 1930, Rudolf Halferding demostró puntualmente en el libro clásico El capital financiero, que los banqueros son "incorregibles". Basta haber escuchado los monólogos descabellados, que violentan la armonía nacional, de Rangel Domene y Antonio del Valle: dos fracasados banqueros (sic) y ahora "empleaditos" de bancos trasnacionales, a quienes les recordamos que están subsidiados por la mayoría de los indigentes mexicanos a través del Fobaproa/IPAB, y quienes, en un país de leyes, deberían estar tras las rejas. Pero andan sueltos, además con incontinencia retórica, porque así conviene al modelo de la globalización financiera que maneja Washington que los gratifica y protege por haber cumplido su misión de haber catalizado la entrega bancaria mexicana (92 por ciento del total) a la banca hispano-anglosajona, entre ellos Citigroup, JP Morgan y HSBC (los "patrones" de los "empleaditos" Rangel Domene y Del Valle, quienes ni han de entender las grandes jugadas financieras, si no ellos hubieran sido los compradores y no los vendedores subsidiados que ni pagan sus impuestos gracias a la colusión de la neoliberal Secretaría de Hacienda en turno). No constituye ninguna exageración, pero la salvación planetaria pasa ante todo por la abolición de los paraísos fiscales y la redefinición de la perniciosa actividad bancaria que se volvió eminentemente parasitaria: con más de 60 escondites para buitres y chacales financieros, donde se congregan las cuentas infectas del terrorismo, el blanqueo, la corrupción gubernamental (pública y privatizada), el narcotráfico y las cuentas inexistentes de las trasnacionales que devoran los fondos de pensiones de los ciudadanos desamparados. Y esto extrañamente se le ha escapado a nuestros amigos del admirable Foro Social, quienes deberían documentarse más en los asuntos financieros globales antes de precipitarse en apoyar en forma ingenua al "impuesto Tobin" (0.1 a 0.25 por ciento de impuesto por cada transacción de los capitales golondrinos): otra aspirina para el cáncer terminal de la mafiosa globalización financiera que requiere la quimioterapia que pasa por la abolición de los paraísos fiscales, así como por la desaparición del truco contable de las "cuentas invisibles" y el marcaje personal jurídico de los parásitos banqueros. Esto, para que el género humano pueda sobrevivir.


Fuente: diario La jornada, de México D.F., 21 de enero de 2004.