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Asunto:NoticiasdelCeHu 21/04- La hegemonía norteamericana: declinación cont inua, peligro constante
Fecha:Jueves, 8 de Enero, 2004  02:55:18 (-0300)
Autor:Humboldt <humboldt @............ar>

 

NCeHu  21/04


                 La Hegemonía norteamericana: Declinación Continua, Peligro Constante

 

Richard B. Du Boff

 Fuente: Monthly Rewiev, vol. 55 numero 7


“La hegemonía global” puede ser definida como una situación en la cual un estado-nación juega un rol predominante en la organización, regulación y estabilización de la economía política mundial. El uso de la fuerza armada siempre ha sido una parte inseparable de la hegemonía, pero el poderío militar depende de los recursos económicos a disposición del estado. No puede ser empleado para responder a cada amenaza a los intereses geopolíticos y económicos, y eleva el peligro de sobre-expansión imperial, como fue el caso de Gran Bretaña en Sudáfrica (1899–1902) y los Estados Unidos en Vietnam (1962–1975).
Gran Bretaña dominó las oleadas desde 1815 hasta 1913, pero para la década de 1890 estaba siendo amenazada económicamente por los Estados Unidos y Alemania, y entre las dos guerras mundiales ya no era capaz de funcionar como garante del sistema mundial. La hegemonía norteamericana comenzó durante la Segunda Guerra Mundial y llegó a su esplendor unos treinta años después. Estados Unidos aún tiene inmenso –inigualado- poder en la economía y la política internacional, pero aún como la única superpotencia tiene menos capacidad de la que tenía de influenciar y controlar el curso de los eventos en el exterior. Su supremacía militar ya no coincide en las esferas económica y política, y es dudoso que preserve el orden económico global y la tajada que le corresponde al capital norteamericano. Aún durante los días dorados de 1944-1971 Estados Unidos fue incapaz de evitar la derrota militar en Vietnam y una retirada en Corea.
Una Lenta Fusión por delante: la Hegemonía desde los ’70
Se puede formar una idea de la declinación del poderío económico americano a partir de lo siguiente: 1
• En 1950 Estados Unidos proveía de la mitad del producto bruto mundial, frente a 21 por ciento en el presente. Sesenta por ciento de la producción manufacturera en 1950 venía de los Estados Unidos, 25 por ciento en 1999. La participación de EE.UU. en las exportaciones de servicios comerciales, la parte de crecimiento más veloz de la economía mundial, llegaba al 24 por ciento en 2001, mientras que la Unión Europea (UE) tenía el 23 por ciento – 40 por ciento si se contaran las exportaciones intra-UE.
• Las compañías no-americanas dominaban las principales industrias en el 2002, dando cuenta de nueve de las diez mayores manufactureras de equipamientos electrónicos y eléctricos; ocho de los diez principales fabricantes de vehículos motorizados y utilidades eléctricas y de gas; siete de las diez principales refinerías de petróleo; seis de las diez compañías de comunicación; cinco de las diez firmas farmacéuticas; cuatro de las seis productoras de químicos; cuatro de las siete aerolíneas. De los veinticinco bancos más grandes del mundo, diecinueve eran no-americanos, a pesar de que los dos más grandes fueran Citigroup y Bank of America.
• De las cien corporaciones más importantes en el mundo en el 2000, clasificadas según el activo en el exterior, veintitrés eran americanas. De conjunto, Alemania, Francia, el Reino Unido, y los Países Bajos, con un producto bruto interno combinado (PBI) llega a siete décimos del de los Estados Unidos, tenían cuarenta; Japón tenía dieciséis. Durante los ’90, la participación de las multinacionales norteamericanas en las ventas al extranjero de las cien multinacionales más grandes del mundo disminuyó de 30 a 25 por ciento; la participación de las compañía de la UE aumentó de 41 a 46 por ciento.
• Veinte por ciento del stock mundial de inversiones directas en otros países eran americanas en el 2001, comparado con el 47 por ciento en 1960. Durante 1996-2001, 17 por ciento del total de las nuevas inversiones directas en el exterior provenía de Estados Unidos y 16 por ciento de Gran Bretaña; de conjunto, Francia y Bélgica-Luxemburgo proporcionaron el 21 por ciento.
• De las veinticinco fusiones y adquisiciones más importante (F&A) en los Estados Unidos en 1998-2000, cinco implicaron tomas de mando de multinacionales extranjeras (tres británicas, dos alemanas). De las veinte corporaciones más importantes involucradas en F&A trasnacionales desde 1987 hasta el 2001, sólo dos eran americanas (General Electric y Citigroup); daban cuenta de 5 por ciento del valor de todos los acuerdos F&A en estos años.
En las finanzas globales, Estados Unidos no es sólo menos dominante, sino vulnerable. El eslabón débil es el dólar, cuyo status como la moneda clave mundial se ha ido erosionando desde los ’70, irregularmente y con reavivamientos periódicos. Entre 1981 y 1995, la participación en los ahorros privados mundiales guardados en monedas europeas aumentó del 13 al 37 por ciento, mientras que la participación del dólar cayó del 67 al 40 por ciento. Cuarenta por ciento de los nuevos bonos han sido emitidos en euros desde la introducción de la nueva moneda en 1999, rondando el 48 por ciento emitido en dólares. La mitad de las reservas de cambio extranjeras guardadas por los bancos centrales del mundo estaban compuestas de dólares en 1990 comparado con el 76 por ciento en 1976; la proporción ascendió nuevamente al 68 por ciento en el 2001 debido al desplazamiento de los ecos (reservas emitidas a los bancos europeos por el Instituto Monetario Europeo) para dar paso al euro. 2 Por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial hay otra fuente de pago y liquidez universalmente aceptada en la economía mundial – en el momento en que la balanza de pagos internacionales de EE.UU. toca los records de déficit.
Desde 1971, cuando Estados Unidos tenía un déficit en sus productos de comercio (merchandise) por primera vez en setenta y ocho años, las exportaciones excedieron a las importaciones sólo en 1973 y 1975. Una nación puede manejar un déficit en sus transacciones de productos comerciales y seguir estando en balance total en sus tratados con otros países. El déficit en los productos comerciales puede ser compensado teniendo un balance positivo en las ventas de servicios en el exterior (financieras, aseguradoras, telecomunicaciones, publicidad y otros servicios de negocios) y/o ingresos de inversiones transoceánicas (beneficios, dividendos, intereses, participación en los ingresos, y cosas por el estilo). Pero el déficit comercial de EE.UU. se ha hecho demasiado grande como para pagarlo con servicios vendidos a extranjeros sumados a las remesas por inversiones. La cuenta corriente americana (la suma de los balances en el comercio de productos y servicios más el ingreso neto de las inversiones transoceánicas), casi constantemente en superávit de 1895 a1977, ahora se está deteriorando dramáticamente; el déficit comercial se ha hecho demasiado grande como para financiarlo con servicios vendidos a extranjeros. Y desde 1990, el balance positivo en ingreso de inversiones se ha estado estremeciendo a medida que las inversiones extranjeras en Estados Unidos crecían más rápidamente que las inversiones de EE.UU. en el exterior. En el 2002, el balance se volvió negativo: por primera vez Estados Unidos está pagando más ingresos por inversiones a extranjeros por sus valores habidos allí de lo que recibe de sus propias inversiones en el exterior.
Como la mayoría de las brechas entre ingresos y expensas, el déficit de la cuenta corriente es cubierto con préstamos. En el 2002, Estados Unidos pidió préstamos al extranjero por $503 billones, un record de 4.8 por ciento del PBI. Cuando los extranjeros reciben dólares de las transacciones con residentes de EE.UU. (individuos, compañías, gobiernos), pueden utilizarlos para comprar activos americanos (bonos del tesoro americano, bonos y stocks corporativos, compañías, y bienes raíces). Así es como Estados Unidos se convirtió en una nación deudora en 1968; los activos en manos de extranjeros en los Estados Unidos ahora valen $2.5 trillones de dólares más que los activos en manos de Estados Unidos en el extranjero. Para mediados del 2003, los extranjeros poseían el 41 por ciento de las inversiones continuas al extranjero, pero a diferencia del Imperio Británico en las décadas precedentes a la Primer Guerra Mundial, Estados Unidos es incapaz de financiar esas inversiones de su cuenta corriente. En contraste, la cuenta corriente de Gran Bretaña estuvo en superávit, promediando de 3 a 4 por ciento del PBI cada año desde 1850 hasta 1913, cuando los ingresos de los servicios y de las inversiones extranjeras eran mayores que su déficit de la balanza comercial. 3
Hasta el momento la clase inversora global ha parecido dispuesta a financiar los déficits externos de Norteamérica, pero pude que no sea para siempre. Los déficits están ejerciendo una baja en el dólar, levantando sospechas de que Estados Unidos favorece un dólar más barato para ayudar a pagar su creciente déficit comercial. A medida que declina el valor del dólar, el retorno a los inversores extranjeros en activos en dólares cae. Las inversiones alemanas en propiedades en Nueva York, San Francisco, y otros lugares fueron recortadas dramáticamente en el 2003. Mientras que los edificios se volvían más baratos en euros, las rentas se contraían cuando se convertían a dólares en casa. “Podemos obtener el mismo retorno en Gran Bretaña y los países nórdicos, ¿entonces por qué ir a los Estados Unidos, donde el riesgo monetario es mayor?” preguntaba el jefe de inversores de un fondo arraigado en Munich. .4 Hasta hace poco todos los países de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) vendían su petróleo en dólares solamente; Irak cambió a euros en el 2000 (presumiblemente terminado con perjuicios extremos en marzo del 2003), e Irán ha estado considerando la conversión desde 1999. En un discurso en España en abril del 2002, la cabeza del Departamento de Análisis de Mercado de la OPEP, Javad Yarjani, vio pocas chances de cambiar “en futuro cercano… [pero] en el largo plazo el euro no está en tanta desventaja frente al dólar. La Euro-zona tiene una participación más grande en el comercio global que EE.UU. y… una posición más balanceada de las cuentas externas.” La adopción del euro por parte de los principales productores de petróleo europeos, Noruega y Gran Bretaña, podría crear “un momentum para cambiar el sistema de precios del petróleo a euros.” Así, concluía Yarjani, “la OPEP no descontará enteramente la posibilidad de adoptar precios y pagos en euros en el futuro.” 5
Si los inversores extranjeros se sienten amenazados, dejando de invertir en las industrias de EE.UU. o vendiendo sus tenencias en dólares, el dólar comenzaría a caer rápidamente. Las tasas de interés en Estados Unidos podrían fluctuar, pedir dinero prestado se haría más difícil, y los consumidores pagarían más por productos importados, drenando ingresos de otras compras y empantanando la economía. Un desplome del dólar podría hacer que los inversores espantadizos hicieran bajar de golpe [dump] los precios de las acciones y bonos de EE.UU., enviando a Wall Street a un descenso en picada. En cualquier evento el dólar ahora es percibido como un activo tan riesgoso como el euro y posiblemente dos o tres monedas más (el yen, la esterlina, el franco suizo).
El Comerciante Yanqui en los Mercados Mundiales
Con su preeminencia económica cuestionada y resbalando en los ’70, Estados Unidos giró hacia una política comercial internacional más beligerante. Bajo la Sección 301 del Acta de Comercio y Tarifas [Trade and Tariff Act ] de 1974, el presidente, actuando como fiscal, juez, y jurado, podría buscar compensación contra cualquier nación que violara “los derechos de Estados Unidos bajo cualquier acuerdo comercial” y tomar represalias contra cualquier actividad extranjera que sea “injustificable, irracional o discriminatoria… y que agobie o restrinja el comercio de Estados Unidos.” Entre las nuevas armas comerciales estaban los “ordenados acuerdos de mercadeo” [the “orderly marketing agreements”], conseguidos con Corea del Sur, Hong Kong, y Taiwan en 1973 para poner “voluntariamente” restricciones a sus exportaciones de algodón y textiles sintéticos en Estados Unidos; en 1981 Japón acordó disminuir sus exportaciones de automóviles. Cuando una reunión por el Acuerdo General sobre Tarifas y Comercio fue levantada en 1982 sin el acuerdo para una nueva rueda de negociaciones por la resistencia de Europa frente a las proposiciones estadounidenses, Estados Unidos anunció que en lo sucesivo expandiría el comercio desde una perspectiva de “dos vías” – alcanzando acuerdos bilaterales con países individuales mientras que al mismo tiempo perseguiría acuerdos multilaterales para lograr un sistema de comercio abierto. Este movimiento hacia el bilateralismo llevó a la Iniciativa de la Cuenca del Caribe [Caribbean Basin Initiative] de 1984 que garantizaba preferencias comerciales a países de la región, un pacto comercial con Israel un año más tarde, y el Acuerdo de Libre Comercio Canadá-Estados Unidos (1988), extendido a México en 1994 por el Tratado de Libre Comercio de Norte América [North American Free Trade Agreement (NAFTA)].
Para 1990, se habían iniciado más de cien investigaciones bajo la Sección 301, con resultados diversos. En octubre de 1993 comenzó una mayor presión por parte de la 301 contra Japón, estaba ahora derivando su acuerdo “voluntario” de 1981 produciendo automóviles dentro de los Estados Unidos. Un arancel del 100 por ciento se impondría al valor de trece automóviles hechos en Japón a menos que Japón desregulase su mercado de autopartes e importase al menos cien mil modelos hechos en EE.UU. anualmente. A pesar de lo que la administración Clinton llamó la “acrimonia ocasional” de las conversaciones, y las críticas “poco ingeniosas” de los japoneses, se llegó a un acuerdo en 1995, se pondrían en efecto aranceles igualmente punitivos. No se impusieron nuevos aranceles o cuotas; a cambio, Japón hizo promesas vagas de cambiar su sistema de proveedores de partes e incrementar el número de los comerciantes que manejaran autos americanos. “En Tokio, en general vieron que el acuerdo no exigía a los principales fabricantes de autos de Japón mucho más de lo que hubieran tenido que hacer de todas maneras.” 6
En 1998 Estados Unidos fue golpeado por tres derrotas en la Organización Mundial del Comercio (OMC). En enero, un panel de la OMC dictó que el apoyo de Japón a Fuji Film en su competencia con Kodak no constituía una barrera comercial. En mayo, otro panel encontró que Estados Unidos no podría detener las importaciones de camarones pescados en redes que mataban a las tortugas marinas. Luego en junio, un panel de apelación permitió a la UE reclasificar computadoras y partes como equipos de telecomunicaciones para proteger esta industria con aranceles. Estados Unidos intentó tomar represalias en el comercio relacionado a las bananas y ganado criado con hormonas. La disputa de las bananas comenzó en 1993 cuando los distribuidores norteamericanos de fruta latinoamericana (liderados por el primer mandatario de Chiquita Brands Carl Lindner, un gran contribuyente financiero para los partidos tanto Demócrata como Republicano) declaró que les era negado el acceso a los mercados europeos porque el sistema de cuotas y licencias de la UE favorecía las bananas cultivadas en ex-colonias europeas en el Caribe y África. Estados Unidos también apuntó contra la prohibición de la UE en el uso de hormonas para el ganado, una prohibición que se aplica a la producción doméstica de la UE así como a las importaciones.
En abril de 1999, la OMC otorgó a los Estados Unidos una victoria parcial en la guerra de las bananas –ningún daño punitivo, pero mayor acceso a los mercados europeos y status de comercio preferencial reducido para los productores del Caribe y África. En la guerra de las hormonas, la prohibición europea fue considerada ilegal, pero se redujeron las demandas por perjuicios de Estados Unidos y Canadá de $900 millones a $128, y la disputa sigue sin resolución.
La UE contraatacó. En julio de 1999, un panel de la OMC dictó que la ley de la Corporación de Ventas al Exterior de EE.UU. [U.S. Foreign Sales Corporation (FSC)], promulgada en 1971, constituía un subsidio ilegal a las exportaciones y ordenó que fuera abolida, marcando la peor derrota comercial que jamás haya tenido Estados Unidos. Bajo la FSC, alrededor de seis mil compañías norteamericanas ahora evaden hasta el 30 por ciento de los ingresos de las exportaciones de los impuestos americanos a subsidiarios “offshore” para exportar las ventas a paraísos fiscales como Bermuda y Barbados. Los ahorros estimados en impuestos desde 1991 hasta el 2000 llegaron a un total de $1 billón para Boeing y General Electric, $300 millones o más para Motorola, Honeywell, Caterpillar, y Cisco. El valor anual de la evasión impositiva para todas las compañías alcanzó un estimado de $5 billones en el 2002. Cualquier intento de la UE de imponer sanciones de este tipo detonaría un “arma nuclear en el sistema de comercio”, advirtió el representante comercial de Estados Unidos Robert Zoellick. 7 Sin embargo, en agosto del 2002 la OMC dictó que la UE podría imponer $4 billones en penas; se podrían imponer cargos de hasta el 100 por ciento en mil seiscientos ítems, incluyendo lácteos y productos derivados de la carne, azúcar, cereal, vestimenta, y maquinaria.
Los líderes europeos tendrían ahora un arma para utilizar en contra de Estados Unidos; pronto tendrían otro. En otro quebrantamiento unilateral de las reglas de comercio, el presidente George W. Bush, en marzo del 2002, impuso aranceles de cerca del 30 por ciento a la mayoría de los distintos tipos de acero importados de Europa, Asia, y Sudamérica, la mayor acción en décadas para proteger una industria. La UE, junto con Japón, China, Corea del Sur, Nueva Zelanda, Suiza, Noruega, y Brasil amenazaron con tomar represalias, y las compañías norteamericanas que utilizaban el acero se quejaron de que ya no obtendrían los productos especializados que necesitaban. Bajo presión, Estados Unidos retrocedió y excluyó 178 productos de acero de los aranceles de marzo del 2002, pero pronto impuso nuevas cargas tan altas como 369 por ciento en las importaciones de alambre de acero desde Canadá, Brasil, México, y Ucrania. En julio de 2003, la OMC dictó que los aranceles del acero eran ilegales, otra importante derrota de los Estados Unidos en la OMC.
Pero Estados Unidos también estaba renovando su ofensiva en agricultura. Dos meses después de imponer aranceles en el acero, el presidente Bush firmó un subsidio récord para las granjas, aumentando el gasto en 80 por ciento sobre los niveles existentes y con un costo estimado de $190 billones en diez años. Esto socavó un esfuerzo global, en la OMC de Génova, de bajar los subsidios a la agricultura, no sólo en los Estados Unidos sino también en la UE, Japón, y Corea del Sur. En Mayo del 2003 Estados Unidos, junto a Canadá y Argentina, peticionaron en la OMC en contra de la moratoria de cinco años de la UE para los alimentos genéticamente modificados, declarando que sus agricultores estaban perdiendo ventas de maíz y soja genéticamente modificados. Tener una nación en vías de desarrollo a bordo era considerado crucial para el caso de EE.UU., pero Egipto abandonó ante la presión de su principal socio comercial, Europa, y una Casa Blanca en ebullición inmediatamente cortó los planes para un tratado de libre comercio con el Cairo. Los europeos señalaron que Estados Unidos había rechazado unirse a las cien naciones que firmaron el Protocolo de Cartagena del 2000 sobre Bioseguridad [Biosafety], y que la UE estaba procesando actualmente solicitudes para la venta de variedades de alimentos genéticamente modificados. En lugar de responder a estas declaraciones, el presidente Bush acusó a Europa de “obstaculizar la gran causa de terminar con el hambre en África.” 8
Luego está la batalla de larga data sobre la madre de todos los mercados –Boeing versus Airbus.
Un consorcio de cuatro naciones europeas creado en 1970 como un competidor directo de Boeing, Airbus Industrie (AI) fue construido a base de subsidios gubernamentales y préstamos. Estados Unidos luchó a cada paso del camino. AI replicó que Boeing se beneficiaba de considerable ayuda del gobierno, por el desarrollo de aeronaves para el ejército norteamericano y programas aeronáuticos y espaciales. El “acuerdo” de Airbus de 1992 fue básicamente una victoria para AI, legitimando los subsidios pero poniéndoles un tope, en un momento en el que AI estaba capturando 30 por ciento de los nuevos pedidos de aeronaves en el mundo. Un problema que se les presentaba a los americanos era la integración del negocio a través del Atlántico. Algunas partes de la industria norteamericana –fabricantes de motores como General Electric así como compañías aéreas- tenían un cabal interés en el éxito de AI y se opusieron a acciones comerciales en su contra. Locheed Martin estaba explorando la posibilidad de convertirse en el quinto socio de AI y entonces acordó unirse con Aérospatiale Matra de Francia, una firma del consorcio de AI, para licitar para un estratégico avión tanque. Para 1997 Boeing estaba comprando $2 billones en provisiones a los países europeos, generando sesenta mil puesto de trabajo en Europa, y 30 por ciento de una típica aeronave AI estaba siendo hecha por compañías americanas o sus subsidiarios europeos. AI alcanzó la paridad con Boeing en órdenes para jets comerciales 2001. Dos años más tarde pasó a la cabeza en entregas, aseguró su primer gran contrato militar para producir 180 aviones de transporte para siete países europeos, y era ahora el líder mundial en la producción de aviones comerciales.
Otro monopolio americano amenazado es el Sistema de Posición Global [Global Positioning System (GPS)] de hace diez años, un satélite de navegación fundado y controlado por el Departamento de Defensa de EE.UU. que brinda señales codificadas permitiendo al receptor computar posición, velocidad, y tiempo en cualquier lugar del planeta. Diseñado para el ejército americano, ahora sirve a miles de usuarios corporativos e individuales en todo el mundo. En el 2000, la UE anunció planes de lanzar su propio sistema satelital de navegación, Galileo, “un programa bajo control civil que permite a la UE librarse de la dependencia [del GPS]… y estar presente en la escena internacional, en todos los aspectos de la tecnología de punta,” dijo el Comisionado de Transporte de la UE, Loyola de Palacio. Estados Unidos ha tratado de bloquear este proyecto también. El Secretario Adjunto de Defensa Paul Wolfowitz advirtió a sus pares europeos en el 2001 que Galileo interferiría con GPS (se planea que sea compatible), y que presentaría “serios obstáculos y problemas para la alianza de la OTAN.” 9 La administración Bush intentó desacreditar un informe de la firma contable americana PricewaterhouseCoopers de que Galileo ganaría €8 billones o más en beneficios en 20 años y crearía 140.000 nuevos empleos. En marzo de 2002 la UE anunció que procedería con el proyecto Galileo de €3.6 billones, programado para operar en el 2008, sincronizando transmisión de datos y controlando el tráfico terrestre y marítimo con una precisión posicional de un metro.
Las batallas de Airbus y Galileo se están volcando a otro campo de competición-F&A [Fusiones y Adquisiciones] corporativas. La EU da cuenta de fusiones que podrían crear una posición dominante en el mercado europeo, sin tener en cuenta la nacionalidad de las compañías involucradas. En 1997, el jefe de Control de Regulaciones de Fusiones de la UE (Karen Van Miert) debió bloquear la fusión de las compañías americanas Boeing y McDonnell Douglas. Boeing salvó el trato capitulando a varias demandas de la UE, principalmente, que abandonara sus contratos de abastecimiento exclusivos de veinte años con Delta, Continental, y American Airlines. En 1998, Van Miert anunció una indagación en la planeada fusión de dos firmas contables de EE.UU., Ernst & Young y KMPG Peat Marwick; un mes más tarde Ernst & Young se bajó del trato. En el 2000 la Comisión de Competencia de la UE [EU’s Competition Commission (EUCC)] paró dos tratos americanos (la fusión de WorldCom con Sprint y que General Electric tomara el mando de Honeywell), así como una fusión de fabricantes de camiones suecos (Scandia y Volvo). Luego de que la administración Bush asentara el caso antimonopolio [antitrust] contra Microsoft en el 2001 dejando de lado varias de las penas propuestas, la EUCC anunció que continuaría su propia investigación del gigante de los software, por dominar ilegalmente el mercado de servidores de software y atar su propio software de música, video y mensajería instantánea al monopolio del sistema Windows.
Finalmente, las sanciones económicas de EE.UU. contra otros países dieron resultados favorables hasta 1970 antes de encenderse en llamas; para los ’80 tenían éxito menos del 10 por ciento de las veces. 10 El boicot de Cuba es ampliamente ignorado, incluso por Gran Bretaña, que lideró la exitosa oposición en 1982 al embargo de la exportación de turbinas y otros equipos de firmas afiliadas de EE.UU. en Europa a la Unión Soviética para su gasoducto en Alemania Occidental. En 1998 Estados Unidos fue obligado a desistir en sus sanciones contra cualquier firma que usara “propiedad confiscada” en Cuba o invirtiera en proyectos energéticos en Irán y Libia; a cambio, la UE acordó ajustar las exportaciones de armas tecnológicas a Irán y Libia. Dejadas en el frío, las compañías norteamericanas protestaron a su gobierno que los competidores europeos estaban cosechando beneficios del comercio con estos países.
La ‘Nueva Economía’ de los ’90: Todo lo que sube…
La declinación de larga data en la fuerza económica relativa de los Estados Unidos fue ocultada por un momento por la rápida expansión de fines de los ’90. Pero cuando la economía se hundió en la recesión en marzo del 2001, teñida con el colapso destructor de la riqueza de la burbuja de la bolsa de valores, el velo cayó. Se pueden oír nuevos crujidos de la declinación de los EE.UU.
China está “erosionando más de 50 años de dominación [económica] americana en Asia,” a medida que se involucra en muchas de las nuevas inversiones extranjeras del área, exporta productos manufacturados baratos, importa productos de alta tecnología de Singapur y Japón, y lanza esfuerzos diplomáticos para establecer una zona de libre comercio en el Este de Asia, la actual región de mayor crecimiento comercial en el mundo. “La influencia política de los Estados Unidos así como el gran mercado seguramente declinarán”, observa James Castle, líder desde hace tiempo en la Cámara de Comercio Americana de Indonesia. Europa está desafiando a los Estados Unidos en su propio patio trasero –América Latina. De las veinticinco compañías extranjeras más grandes de América Latina en el 2000, catorce eran europeas, once americanas, y afluencias de inversiones desde Europa comenzaban a sobrepasar a las de el Norte. 11En otra derivación del comercio alejada del multilateralismo, Estados Unidos está buscando pactos bilaterales, uno por uno, con Chile, Colombia, República Dominicana, y cinco países de América Central para abrirse paso hacia su propia Área de Libre Comercio de las América desde Alaska hasta Cabo de Hornos para el 2005. Pero las dos economías más grandes de Sudamérica, Brasil y Argentina, con Paraguay y Uruguay, formaron su propio bloque regional en 1991, Mercosur (Mercado Común del Sur). El ahora tercer grupo comercial más grande del mundo (después de la UE, y el NAFTA), el Mercosur ha estado tratando de negociar arreglos comerciales con la UE, y está trabajando para formar un área de libre comercio de Sudamérica para darle mayor peso económico al continente contra Estados Unidos.
A fines de los ’90, muchos europeos creían que las corporaciones americanas había sobrellevado una exitosa reestructuración de dos décadas, para convertirse en dominantes en tantas industrias en términos de tecnología, productividad, y retorno al capital del cual Europa estaba cayendo indefectiblemente detrás. Pero con la “nueva economía” encogiéndose hasta los huesos –un alza cíclico en el crecimiento de la productividad, más rapidez en la difusión de tecnología de la información en lugares de trabajo e instalaciones productivas, hogares y escuelas- y con escándalos financieros, dando cuenta de fraudes, y las bancarrotas expandiéndose entre sus legiones, la América corporativa se está viendo menos que inexpugnable. En altas tecnologías, un laboratorio japonés construyó una computadora que reúne el poder de procesamiento de las veinte computadoras americanas más rápidas todas juntas. Aventaja por mucho al anterior líder (una máquina de IBM) y tiene aplicaciones científicas y prácticas que reflejan “un nivel de voluntad que no hemos logrado”, según el diseñador de supercomputadoras del Instituto Tecnológico de California, Thomas Sterling. “Estos tipos nos están haciendo tambalear, y necesitamos sentarnos y tomar nota”. En el crecimiento de la Internet, Estados Unidos tiene porcentajes más bajos de usuarios de banda ancha que Canadá, Japón, Corea del Sur, Taiwán, y los países escandinavos y está detrás de diez países en el uso de Internet per cápita. Por menos de 25 dólares por mes, la mitad del costo en Estados Unidos, los clientes en Japón y Corea del Sur se conectan a Internet a la velocidad de diez megabits por segundo –diez veces más rápido que el servicio típico de banda ancha en Estados Unidos. 12
Los problemas que siguen en la economía norteamericana vienen del ataque al gobierno federal, comenzando con la administración Reagan en los ’80 y alcanzando una ferocidad sin precedentes en el reinado del Bush II. Tres recortes de impuestos desde el 2001, lanzados a favorde los ricos, han ayudado a eliminar el superávit del presupuesto federal de 1998-2001 y producir un déficit de $374 billones para el 2003 y arriba de $450 billones para el 2004-2006. El problema no son los déficts mismo: si hubieran sido gastados en educación, transporte, el medio ambiente, y atención médica no sólo hubieran producido una economía más fuerte y estable, sino que hubieran mejorado muchísimo el bienestar de los cuatro quintiles más bajos en la escala de ingresos. Pero esto es precisamente lo que Bush y compañía quieren destruir: los recortes impositivos están destinados a estrangular el gobierno federal de recursos y forzarlo a reducir el gasto en todo menos en lo militar.
Estas políticas están alimentando una “perfecta tormenta fiscal”. Los déficits presupuestarios que estallan reducen los ahorros nacionales, profundizando el déficit internacional del país e incrementando su dependencia en el capital extranjero para pagar el consumo doméstico y la inversión. El daño interno proviene del estrangulamiento fiscal de los gobiernos estatal y local [state and local government (SLG)], el peor desde los ‘30. Los recortes en la ayuda federal a los SLG, en los picos del final de los beneficios de acciones en 1986, se dieron en el momento en el que el gobierno federal estaba bajando las responsabilidades fiscales más pesadas a los SLG, principalmente en atención médica [Medicaid], Aseguradoras de Seguridad Social para familias de bajos ingresos, y nuevas medidas de seguridad doméstica tras el 11/9. Los gobiernos estatales ahora enfrentan déficits que llegan a un total de $60 a $85 billones para el próximo año –del 13 al 18 por ciento de las erogaciones estatales. Como todos los estados excepto Vermont tienen el requerimiento por constitución o estatuto de administrar presupuestos balanceados, los déficits están forzando a los SLG a hacer profundos recortes en el gasto en educación, seguridad pública, bibliotecas, y parques y aumentar los impuestos de cara a la recesión –lo opuesto a lo que ordenó el doctor. Así, se adoptan políticas discordante, hasta contradictorias por parte de diferentes niveles de gobierno, resultando en la deterioro del funcionamiento del sistema económico de conjunto. Si la hegemonía se mantiene por la eficiencia económica, el sistema gubernamental americano deja que desear, y su manipulación por parte de la oligarquía del ala derechista radical ahora en el poder asciende a “demencia”, como lo llama una de las voces del capital global, el Financial Times.13
¿Un Remedio Militar para el Retroceso Económico?
¿Podrá utilizarse la supremacía militar de Norteamérica para reconstruir la hegemonía económica? ¿Podrá servir a los intereses del capital global alrededor del mundo?
Por más de cincuenta años, el establishment militar americano ha sido una fuente de apoyo para el capital multinacional, y para alianzas cuya lógica era preservar un mercado abierto y un sistema de inversiones a través del mundo. La presencia militar estadounidense todavía protege los intereses económicos, especialmente en Arabia Saudita y otros sátrapas petroleros, y es posible que ahora permita a los Estados Unidos controlar los campos de petróleo de Irak, pero el alcance y la duración de ese control, y si incrementará la posición de Estados Unidos en las provisiones y precios en el mercado mundial del petróleo, todavía es altamente problemático. La Pax Americana siempre ha sido una bendición ambivalente para los aliados americanos: ha sido mantenida en parte mediante el poderío militar, socavando los intentos de los aliados americanos en Europa y Japón de forjar políticas exteriores independientes. Con la caída de la Unión Soviética, Estados Unidos se convirtió en "la única superpotencia aún en pie" y rápidamente comenzó a utilizar la nueva configuración del poder en el mundo para reasegurar y expandir su dominio sobre todos los contendientes.
En 1990-1991 Estados Unidos rejuntó una coalición para emprender la primera Guerra del Golfo ("Por Dios, hemos superado el síndrome de Vietnam de una vez por todas," exclamó el presidente George Bush el día en que terminó la guerra), pero no pagaría por ella cuando sus aliados comenzaron a negar los compromisos por $37 billones. Al mismo tiempo Estados Unidos estaba buscando vías para mantener viva a la alianza de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), a pesar de que la razón oficial para su fundación en 1949 -la Unión Soviética- hubiera desaparecido. De acuerdo con un documento del Proyecto de Defensa del Pentágono de 1992, "es de fundamental importancia preservar a la OTAN como instrumento primordial para preservar la defensa y la seguridad Occidental, así como el canal para la influencia y participación estadounidense en los asuntos de seguridad europeos [y] debemos buscar prevenir la emergencia de arreglos de seguridad sólo europeos..... Debemos mantener los mecanismos para disuadir a los potenciales competidores de tan siquiera aspirar a un rol regional mayor." 14 Siete años más tarde Estados Unidos utilizó a la OTAN para lanzar una guerra aérea a Yugoslavia. 15 Así la desunión de Europa y su crasamente inferior capacidad militar explotaron para mantener su lazo con Estados Unidos, en un rol demostrativamente subordinado. Se reforzó dentro de la UE una presencia norteamericana preponderante, un polo rival del capitalismo global. En octubre del 2001, Estados Unidos inició su "guerra contra el terrorismo", bombardeando e invadiendo Afganistán para eliminar a la red al-Qaeda, a quien consideraba responsable por los ataques en Nueva York y Washington. Un año después, la administración Bush declaró que utilizaría la fuerza militar contra cualquier "adversario político... que persiguiera aspiraciones de construcción militar que sobrepasara, o igualara, el poder de los Estados Unidos"(Estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, Septiembre de 2002).
En el transcurso de la segunda guerra de Irak en marzo del 2003, Estados Unidos intentó pasar por encima de las Naciones Unidas, para obtener una resolución que autorizara el uso de la fuerza para "desarmar" Irak. El esfuerzo terminó en una total derrota diplomática. Con la oposición de tres miembros permanentes del Consejo de Seguridad (Francia, China, Rusia), Estados Unidos fue incapaz de forzar a ninguno de los "seis medianos" -Angola, Camerún, Guinea, Chile, México, Pakistán- para votar a favor, aún con enorme presión diplomática y franco chantaje. Turquía le negó a Estados Unidos el permiso para utilizar su territorio como base área para las operaciones militares.
Después de la guerra estaba claro que Estados Unidos no tenía medios efectivos para tomar represalias contra Turquía -o Francia y Alemania. Una vez más Estados Unidos mostró que podía explotar las divisiones dentro de Europa; los gobiernos (no los pueblos) de Gran Bretaña, España y Polonia apoyaron la guerra, pero sólo Gran Bretaña brindó apoyo militar sustancial. La ocupación de Irak pronto sobrepasó los medios militares que Estados Unidos puso en el país. Afganistán no se veía mejor luego de que la guerra americana llegó a su fin; tan pronto como en noviembre del 2002 el país estaba volviendo nuevamente al caos, la inseguridad, y el control de caudillos, y al-Qaeda se reagrupaba en la provincia de Paktika.
Mientras tanto, dos años de "guerra contra el terrorismo" fracturaron la legitimidad de Estados Unidos a través del mundo, asestándoles un golpe, en efecto, a la ideología y la cultura del imperialismo americano. La guerra contra Irak, según una encuesta de Pew Global Attitudes, "agrandó la brecha entre los americanos y los europeos occidentales, inflamó aún más al mundo musulmán, atenuó el apoyo a la guerra contra el terrorismo, y debilitó significativamente el apoyo del público global a la Alianza del Atlántico Norte." Sólo siete de las veinte naciones encuestadas tenían una visión favorable de los Estados Unidos, en esas naciones (Gran Bretaña, Kuwait, Canadá, Nigeria, Italia, Australia) el apoyo estaba cayendo. En un sondeo de opinión de British Broadcasting Corporation en once naciones, incluyendo a Estados Unidos y sólo una nación árabe (Jordania), dos tercios de los encuestados veían a Estados Unidos como una superpotencia arrogante que significaba una amenaza mayor para la paz que Corea del Norte e Irán (los dos miembros sobrevivientes del "eje del mal"), y sólo 25 por ciento, excluyendo a los americanos, dijeron que el poderío militar norteamericano estaba haciendo del mundo un lugar más seguro. Una encuesta de Transatlantic Trends realizada en julio del 2003 por el German Marshall Fund of the United States y la Compagnia di San Paolo, a Turin (Italia) mostraron que sólo 8 por ciento de los europeos encuestados pensaban que era "muy deseable" que los Estados Unidos ejercieran un fuerte liderazgo en los asuntos mundiales; 70 por ciento en Francia y 50 por ciento en Alemania e Italia lo estimaban "indeseable".16
"Estados Unidos siempre ha estado listo para utilizar su poder militar superior", observa Gabriel Kolko, "en su aventura fútil sin fin... para resolver inestabilidades políticas y sociales que amenazan sus intereses como los define.... Las mismas políticas que han producido en diferentes grados desastres para Estados Unidos todavía son consideradas como la única forma de abordar los problemas continuos y crecientes de un mundo que ya era demasiado complejo de manejar hace cincuenta años." 17 En la pos-Guerra Fría las rivalidades intercapitalistas ya no son contenidas por su subordinación a los asuntos de seguridad de la Guerra Fría. En estos días y esta época los conflictos entre los capitalismos rivales son más propensos a desestabilizar al capital global, perjudicando a la constelación de empresas multinacionales cuyos intereses comunes van más allá de la lealtad a cualquier estado porque incorporan segmentos de economías nacionales en cada continente. Cada nación representa y sustenta a su propio capital, pero todos los capitales nacionales -siempre y cuando sigan siendo nacionales- son mutuamente dependientes de la producción transnacional, el comercio, y el financiamiento. Casi todo imperialista atravesado por Estados Unidos está destinado a amenazar el mercado abierto, la estabilidad política, y las instituciones de diálogo internacional de las que depende el capital global, y eso ha servido a los intereses de Estados Unidos desde los '40.
Estados Unidos se enfrenta ahora a un formidable rival -la UE, su igual en cuanto a producción y comercio. La UE también es una entidad política emergente, anclada por Francia y Alemania y encaminada hacia mayor competencia con Estados Unidos a pesar de la desigualdad en cuanto a potencia militar. Los países asiáticos se están uniendo en una zona económica regional alrededor de Japón y China, seguidos por India como un centro productor de manufacturas, software y servicios de computadoras. En la Conferencia Ministerial de la OMC en Cancún, México, en septiembre del 2003, Brasil emergió como el organizador y líder de los veintidós países en desarrollo, incluyendo a China y a India, que se rebelaron sobre los "asuntos de Singapur" (reglas para inversiones, comercio, competencia, y procuración gubernamental para hacer avanzar los intereses de las multinacionales en los países en desarrollo) y los inmensos programas de subsidios agrícolas de Estados Unidos, la UE, y Japón. Los países ricos estaban presionando para lo primero mientras que evitaban no dar más que una pocas concesiones a lo segundo. El colapso de las negociaciones de Cancún también fue un signo de la reacción pos-Irak contra Estados Unidos. La alianza del Mercosur salió de Cancún con un nuevo momentum, al apoyar a una propuesta peruana de hacer un área de comercio de la "Nación Sudamericana", uniendo el Mercosur con los países de la Comunidad Andina (Perú, Bolivia, Colombia, Ecuador, Venezuela) como un contrapeso al plan de EE.UU. de encerrar a las Américas en un área de libre comercio a su talla.
La guerra de Vietnam coincidió con las primeras grietas en la hegemonía americana, y la "guerra contra el terrorismo" acelerará la declinación. Estados Unidos no puede controlar más un mundo multipolar a través de la acción multilateral, militar o de otra índole; sólo puede generar más devastación y desorden y evitar que se materialice cualquier otra regla del juego, si fuera eso lo que eligiese. Resistir ante el nuevo imperialismo americano es darle esperanzas a sus víctimas, y a las fuerzas progresivas que hoy se están agitando en el mundo en desarrollo, así como en el primer mundo.

 
Notas
1. Los datos que siguen fueron obtenidos principalmente del Banco Mundial, Indicadores de Desarrollo 2003 (Nueva York: Oxford University Press, 2003); la Organización Mundial del Comercio, Estadísticas del Comercio Internacional 2002 (Génova: OMC, 2002); Fortune, 21 de julio, 2003; The Banker, Julio 2003; Conferencia sobre Comercio y Desarrollo de las Naciones Unidas, Informe sobre las Inversiones Mundiales 2002 (Nueva York: ONU, 2002). La Unión Europea (UE) incluye a todos los países de Europa Occidental excepto a Noruega y Suiza; ver www.eurunion.org.
2. Eurecom, Mayo 1997, en www.eurunion.org; Fondo Monetario Internacional, Informe Anual 2002 (Washington: FMI, 2002), Tabla 1.2
3. Las importaciones de productos excedieron a las exportaciones todos los años excepto 1870; B. R. Mitchell, British Historical Statistics (New York: Cambridge University Press, 1988), 869–870.
4. “Auf Wiedersehen, Park Avenue,” Business Week, Julio 7, 2003.
5. “The Choice of Currency for Denomination of the Oil Bill,” at www.opec.org (then News & Info, Speeches).
6. Informe Económico del Presidente 1995 (Washington: Oficina de Publicaciones del Gobierno de EE.UU., 1995), 231–235; “A Deal on Auto Trade,” New York Times, Junio 29, 1995.
7. “Exporters Fear Loss of Subsidy,” Wall Street Journal, 1 de Mayo, 2002; “US sends top official to help resolve trade dispute,” Financial Times, 27 de Noviembre, 2001.
8. “Bush Links Europe’s Ban on Bio-Crops with Hunger,” New York Times, Mayo 22, 2003.
9. “Les Etats-Unis multiplient les pressions contre le project européen ‘Galileo,’ ” Le Monde, Diciembre 19, 2001.
10. Kimberley Elliott y G. Hufbauer, "La misma canció, ¿el mismo refrán? Sanciones Económicas en los '90" [“Same Song, Same Refrain? Economic Sanctions in the 1990s,”] American Economic Review 89 (Mayo 1999); EE.UU. Retrocede con Sanciones, con un Pobre Efecto" [“U.S. Backs Off Sanctions, Seeing Poor Effect,”] New York Times, 31 de julio, 1998.
11. "Los Líderes Asiáticos Encuentran que China es un Vecino Más Cordiale" [“Asian Leaders Find China a More Cordial Neighbor,”], New York Times,18 de octubre, 2003; "China Emerge como Rival para EE.UU. en el Comercio Asiático" [“China Emerges as Rival to U.S. in Asian Trade,”] New York Times, 28 de junio, 2002; "América Latina Alcanza a Asia para Atraer a Inversores Extranjeros" [“Latin America Tops Asia in Luring Foreign Investors,”] Wall Street Journal, 22 de febrero, 2000.
12. "La Computadora Japonesa es la Más Rápida del Mundo, Mientras que la Americana Retrocede" [“Japanese Computer is World’s Fastest, as U.S. Falls back,”] New York Times, 20 de abril, 2002; "¿Qué es lo que nos está deteniendo?" [“What's Slowing Us Down?”] Wall Street Journal, 13 de octubre, 2003.
13. Editorial, Financial Times, 23 de mayo, 2003.
14. "La Estrtegia Estadounidense Intenta Asegurar Que No Se Desarrollen Rivales" [“U.S. Strategy Calls for Insuring No Rivals Develop,”] New York Times, 8 de marzo, 1992.
15. Ver Diana Johnstone, Fools’ Crusade [Crusada de Idiotas](New York: Monthly Review Press, 2002).
16. "La Visón Mundial De Estados Unidos Se Pone Más Dura Después De La Guerra de Irak" [“World’s View of U.S. Sours after Iraq War,” New York Times, 4 de junio, 2003; "EE.UU. es arrogante, lo dice una ecuesta en 11 países" [“U.S. is arrogant, poll in 11 nations says,”] Philadelphia Inquirer, 19 de junio, 2003; www.transatlantictrends.org.
17. Gabriel Kolko, Another Century of War? [¿Otro siglo de guerra?] (New York: New Press, 2002), ix–x, 87.