Inicio > Mis eListas > humboldt > Mensajes

 Índice de Mensajes 
 Mensajes 2501 al 2520 
AsuntoAutor
1299/03 - El Imper Humboldt
1300/03 - History Humboldt
Re: NoticiasdelCeH Yolanda
Re: NoticiasdelCeH Raul Edm
1304/03 - 4to Encu Humboldt
1303/03 - Felicita Humboldt
1302/03 - Congratu Humboldt
1301/03 - Flacso: Humboldt
Eduardo,Salinas de salinas
Re: NoticiasdelCeH Elena M.
1306/03 - Brasil y Humboldt
Un Mejor 2004 Territor
1305/03 - Maestría Humboldt
1307/03 - Concentr Humboldt
1308/03 - Graduate Humboldt
1309/03 - Studying Humboldt
EEUU Y AMERICA LAT Beer
Re: NoticiasdelCeH José Mar
1310/03 - ¡¡¡FELIZ Humboldt
1311/03 - Por la r Humboldt
 << 20 ant. | 20 sig. >>
 
Noticias del Cehu
Página principal    Mensajes | Enviar Mensaje | Ficheros | Datos | Encuestas | Eventos | Mis Preferencias

Mostrando mensaje 2719     < Anterior | Siguiente >
Responder a este mensaje
Asunto:NoticiasdelCeHu EEUU Y AMERICA LATINA: UNA COSECHA DE DERROTAS
Fecha:Miercoles, 31 de Diciembre, 2003  15:49:51 (-0300)
Autor:Beer <ebeer @...........ar>

Estados Unidos y América Latina
Una cosecha de derrotas

2003 fue un año plagado de derrotas y fracasos para Washington, muy en
particular en América Latina. La inestabilidad económica y financiera del
imperio, su "guerra contra el terrorismo" y el ostensible fracaso del modelo
neoliberal han abierto flancos en su hegemonía continental.

Raúl Zibechi
La Fogata

Empantanada su política en Oriente Medio, donde no ha conseguido imponer su
Hoja de Ruta ni se avizora un futuro de paz en Irak, con una situación
interna apenas contenida por la retórica de la guerra y la permanente
apelación al miedo –tomando a la población como rehén de sus ambiciones
imperiales–, con dificultades financieras que se resumen en una pérdida de
credibilidad del dólar, la Casa Blanca no pudo, a lo largo de 2003, más que
contemplar una serie de fracasos en América Latina, que van desde el
descarrilamiento de la cumbre de la Organización Mundial del Comercio (omc)
hasta la conformación de un frente piloteado por Brasil que inviabilizó el
alca tal como lo tenía planeado Washington, pasando por la consolidación del
gobierno de Hugo Chávez y la sólida negativa de Néstor Kirchner de plegarse
a las exigencias del fmi.

UNA ECONOMÍA DEBILITADA. Sobre las dificultades de la administración de
George W Bush en Oriente Medio se escriben a diario cientos de páginas.
Mucho menos evidentes son las dificultades por las que atraviesa su
economía, y muy en particular sus finanzas, pese a la euforia que viene
despertando el crecimiento económico que se registró a lo largo del año.
Parte de esas dificultades provienen de la explosión de la burbuja
especulativa, que tuvo en algunos sonados escándalos –como el de la empresa
Halliburton vinculada el vicepresidente Dick Cheney– su costado mediático,
arrastrando a la ruina a millones de ahorristas. O las manipulaciones
financieras con los fondos mutuos que perjudicaron a una parte de los 95
millones de personas que confiaron a ellos sus jubilaciones.
Sin embargo, más allá de estas situaciones puntuales, Estados Unidos acumula
un déficit monumental en cuenta corriente que asciende a 500 mil millones de
dólares. La forma de reducir ese déficit, que en vista de la política
imperial debe considerarse como estructural, ha sido durante la gestión de
Bush la desvalorización del dólar, en particular frente al euro, que sólo en
este año experimentó una caída del 15 por ciento. "La mayor razón para la
baja del dólar es su enorme e insustentable déficit en cuenta corriente. Con
una cotización más baja del dólar, Estados Unidos consigue hacer sus
productos más competitivos en el mercado internacional y también disminuye
el ritmo de las importaciones. El dólar debe caer más del 5 por ciento en
2004 y debe continuar cayendo en 2005", señaló a Folha de São Paulo, el
domingo 21 de diciembre, Farid Abolfathi, director de la consultora Global
Insight.
Pero la solución al déficit acarrea problemas más graves aun: la fuga de
capitales. En el año 2000 los inversones internacionales compraron 175 mil
millones de dólares en acciones estadounidenses, frente a sólo 15 mil
millones que llevaban adquiridos hasta octubre de este año. Ian Grunner,
director del banco Mellon Financial de Londres, señaló que "los propios
inversores estadounidenses están cuestionándose la importancia de tener
activos en dólar", y están aumentando exponencialmente la compra de acciones
extranjeras. En efecto, hasta octubre de este año los estadounidenses
compraron sólo 1,5 mil millones de dólares en acciones extranjeras frente a
los 66 mil millones del año 2002.
La falta de confianza en el dólar afecta a los tradicionales aliados de la
superpotencia. Desde el 11 de setiembre, los países árabes retiraron de
Estados Unidos la mitad de los 700 mil millones de dólares que tenían
invertidos en el país; a la cabeza de la estampida se encuentra la ex aliada
Arabia Saudita, que retiró unos 200 mil millones de dólares.
Así las cosas, las señales de alerta y de alarma en torno al dólar se han
instalado con fuerza en el mercado financiero internacional, y ya son
visibles para todos. Arabia Saudita y otros países de la opep están
presionando para que la cotización y el comercio del petróleo se realicen en
euros y no en dólares. Si esto sucediera (muchos sostienen que no es
inminente pero es sólo cuestión de tiempo), se produciría un cambio
dramático en el escenario económico mundial, sellando el fin de la hegemonía
estadounidense.

EL REVUELTO PATIO TRASERO. Este escenario global adverso para Estados Unidos
se vio agravado por la confluencia de procesos políticos y sociales que,
concentrados a lo largo de este año, marcan un punto de inflexión en las
relaciones entre América Latina y Washington.
A comienzos de año el gobierno venezolano de Chávez afrontaba una dura
ofensiva de la oposición que amenazaba con derribarlo del poder, toda vez
que la empresa petrolera estatal (pdvsa) estaba en el centro de la disputa
mediante una huelga que se adivinaba interminable. Pero Chávez ofreció una
dura resistencia y su gobierno salió fortalecido. El 1 de enero ascendió
Luiz Inácio Lula da Silva a la presidencia de Brasil y el 15 de ese mes lo
hizo el coronel Lucio Gutiérrez en Ecuador. Ambos cambios eran el producto
de virajes sociales y políticos de larga duración, aunque los dos
presidentes optaron luego por caminos diferentes frente a Washington.
En febrero estalló la huelga policial en Bolivia, anticipo del derrumbe
estatal que sobrevendría siete meses después. En mayo Carlos Menem, adalid
continental del neoliberalismo, debió renunciar a la segunda vuelta
electoral ante la inminencia de una contundente derrota. La llegada de
Kirchner a la Casa Rosada significó un giro de 180 grados en la política
internacional de Argentina, enterrando las políticas neoliberales de la
década anterior. A fines de abril los paraguayos eligieron a Nicanor Duarte
como presidente, quien desde el primer momento tomó distancias del modelo,
apostó al Mercosur y se comprometió a combatir algunos males endémicos del
país, como la corrupción, rompiendo con el estilo y los alineamientos
internacionales de gobiernos anteriores.
En junio Brasil, India y Sudáfrica firmaron un acuerdo de cooperación,
bautizado como G 3, con la intención de estrechar las relaciones entre los
países del Sur. En agosto se produjo la ruptura del movimiento indígena
ecuatoriano Pachakutik con el gobierno de Gutiérrez, alineado con el fmi y
Washington, en lo que puede vislumbrarse como el único éxito en todo el año
de la Casa Blanca en su patio trasero.
En setiembre se produjo el fiasco mayor de la estrategia imperial: la cumbre
de Cancún de la omc se saldó con un fracaso para Estados Unidos y la Unión
Europea al no llegarse a un acuerdo sobre el comercio agrícola. La
contracara fue el resonante éxito del movimiento contra la gobalización que
realizó grandes manifestaciones en el balneario mexicano y, en paralelo, el
del recién estrenado G 20, la alianza de países del Tercer Mundo en la que
Brasil y China juegan un papel determinante.
El 17 de octubre una impresionante insurrección del pueblo boliviano derribó
al mejor aliado de Estados Unidos en la región, Gonzalo Sánchez de Lozada.
Su sucesor, Carlos Mesa, se distanció de la gestión anterior y se mostró
dispuesto a estrechar lazos con sus vecinos argentinos y brasileños,
profundizando el Mercosur. En la solución a la crisis boliviana jugaron un
papel importante las gestiones diplomáticas de los presidentes Kirchner y
Lula, que en esos mismos días firmaban el llamado Consenso de Buenos Aires,
la alianza estratégica entre los dos grandes de Sudamérica que busca
remodelar la región y frenar la firma del alca en las condiciones impuestas
por Estados Unidos.
El año registró también las derrotas electorales de los dos gobiernos más
afines a Washington en América del Sur: Álvaro Uribe fue derrotado en las
elecciones regionales y municipales de octubre por la alianza de
centroizquierda Polo Democrático, que fue capaz de introducir una cuña entre
liberales y conservadores que tradicionalmente se reparten el poder en
Colombia. Y Jorge Batlle sufrió, a principios de diciembre, una estrepitosa
derrota en el referéndum que derogó la ley que permitía a la petrolera
estatal asociarse con capitales extranjeros.

ALCA O INTEGRACION. El conjunto de cambios protagonizados por el movimiento
social y la izquierda del continente está rediseñando el mapa político
continental. El nuevo escenario resultó visible en la reunión ministerial de
Miami, en noviembre, cuando se acordó lo que Lula deseaba, o sea, "hacer un
alca solamente en lo que es posible, y dejar el resto para pelearlo en la
Organización Mundial del Comercio".
En los hechos, el alca que deseaba Estados Unidos es cada vez más una
quimera. Sobre todo, después de la cumbre del Mercosur de diciembre en
Montevideo, donde se llegó a un acuerdo entre el Mercosur y la Comunidad
Andina de Naciones (can), con varios de cuyos países Estados Unidos pretende
realizar acuerdos bilaterales como forma de aislar a Brasil. En la misma
línea puede situarse el acuerdo firmado, también en Montevideo, por los
gobiernos de Argentina y Bolivia para construir un gasoducto común que será
el principal abastecedor de gas hacia el sur. Con ello se establece una
alternativa al proyecto de exportar gas boliviano hacia Estados Unidos vía
Chile, que fue el disparador de la insurrección boliviana de octubre.
Sin embargo, pese a este conjunto de fracasos y contratiempos, la diplomacia
estadounidense está comenzando a reacomodarse, reconociendo que no puede
imponer su voluntad como antaño. Es lo que ha venido haciendo el director de
Comercio Exterior de Estados Unidos, Robert Zoellick, al aceptar un "alca
flexible". Es, también, una forma de ganar tiempo, algo que la
administración de Bush necesita imperiosamente hasta las elecciones de
noviembre de 2004
Parece evidente que cuantas más dificultades tenga Washington en el mundo,
más posibilidades tendrán los países latinoamericanos de ganar su propio
espacio y negociar relaciones más ventajosas con la superpotencia. Es la
pelea a contra reloj de la diplomacia brasileña, la más lúcida de la región
y una de las más hábiles del Tercer Mundo, junto a la china. No se debería,
no obstante, perder de vista que en una situación como la actual la
superpotencia –como todos los imperios en la historia– cuenta con dos armas
que está empleando con astucia: la eterna división entre los países
latinoamericanos y la posibilidad de cooptar a los que no pueda neutralizar
por otras vías. En los próximos meses veremos cómo se acomodan las piezas en
el ajedrez continental. Llama la atención que el gobierno brasileño –que
podría haber hundido definitivamente al alca luego del fracaso de Cancún–
haya optado por darle tiempo a los halcones de Washington aprobando el alca
aunque sea en su versión light.
Por el momento en América Latina compiten no sólo dos, sino hasta tres
versiones de la integración deseable. La de Estados Unidos y sus aliados,
que siguen empeñados en un alca a la medida de las multinacionales. La de
Venezuela y Cuba, que optan por una integración estrictamente
latinoamericana sin injerencia de Estados Unidos. Y entre ambas aparece la
propuesta brasileña, que pretende una integración en la que Estados Unidos
tenga un papel preponderante pero no decisivo. Este camino –que por ahora es
el que cuenta con más aliados en la región– parece hecho a la medida de la
burguesía industrial paulista, que necesita más del mercado estadounidense
que de los mercados regionales, y aun del propio mercado interno, para
potenciar su expansión. El gobierno argentino parece vacilante, aunque
tiende a sumarse a la alternativa brasileña. Si ésta se consolida, se podría
estar construyendo nuevamente una integración asimétrica, en perjuicio de
los países más débiles y las regiones más pobres.


----------------------------------------------------------------------------
----
Fuente: Boletin de la Fogata 31-12-03 Año 3
lista@...




_______________________________________________________________________
Visita nuestro patrocinador:
~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~

  Por la compra del libro "According to the Rolling Stones...
te regalamos el CD de colección Simpathy for the devil REMIX!!

                      CasaDelLibro . com

Haz clic aqui -> http://elistas.net/ml/132/
~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~^~