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Asunto:NoticiasdelCeHu 1222/03 - Interculturalidad y derecho ambiental
Fecha:Martes, 25 de Noviembre, 2003  01:50:33 (-0300)
Autor:Humboldt <humboldt @............ar>

NCeHu 1222/03
 

 

Interculturalidad y derecho ambiental.

La participación mapuche en el co-manejo de los recursos naturales.

 

Lic Jorgelina Villarreal 

Lic. Zulema Semorile

 

Universidad Nacional del Comahue

Neuquén- Argentina


 El propósito de este trabajo es analizar las experiencias de co-gestión llevadas a cabo por el Pueblo Mapuche en el manejo de áreas protegidas en la región Norpatagónica y en la evaluación del impacto ambiental en áreas de explotación hidrocarburífera.

A partir de lo enunciado por estos actores (mediante el análisis de de documentos, entrevistas y material periodístico), queremos mostrar la importancia que la defensa del medioambiente y la preservación de la Naturaleza tiene para este Pueblo Originario. En este sentido, el discurso mapuche también involucra el derecho ambiental y a la biodiversidad, configurándose en la intersección de las cuestiones referentes a los derechos humanos, la democracia, el desarrollo y el medio ambiente. Así, las demandas mapuche preocupan no solamente a los pueblos originarios sino que involucran a toda la sociedad nacional.

En este sentido, los Mapuche han planteado la autogestión en áreas de Parques Nacionales, la necesidad de la constitución de un Área Protegida en Pulmarí con especial énfasis en la conservación de la biodiversidad. Al respecto cabe mencionar, las experiencias de co-manejo mapuche en áreas protegidas que se están llevando a cabo por las Comunidades: Curruhinca en Lacar,  Cañicul en Huechulafquen-Paimún, en el Parque Nacional Lanín y con la comunidad Puel en Aluminé..

Consideramos, que el respeto a la autodeterminación reviste gran importancia a la hora de lograr una verdadera sociedad intercultural; y que la preservación de la Naturaleza y la forma particular de vínculo que tiene el Mapuche con ella es fundamental para cumplir con este derecho. Por consiguiente,  resulta ineludible la participación mapuche en el manejo de los recursos naturales. Pensamos que un repaso de las propuestas y experiencias mapuche ofrecen herramientas conceptuales y metodológicas fundamentales para realizar planificaciones menos excluyentes.

 

Loma de la Lata: un caso de alto impacto ambiental

Antes de considerar las propuestas y experiencias llevadas a cabo por el pueblo mapuche en lo referente al manejo de recursos naturales, queremos detenernos en considerar una experiencia conflictiva en relación a las explotaciones de recursos naturales de alto impacto ambiental, en donde las denuncias y acciones llevada a cabo por el pueblo mapuche tuvieron un rol fundamental en el desarrollo de todo el proceso.

<!DOCTYPE HTML PUBLIC "-//W3C//DTD HTML 4.0 Transitional//EN"><!-- saved from url=(0052)http://linux.soc.uu.se/mapuche/mapuint/LomaLata.html --><DIV align=right>Las Comunidades de LLL, Paynemil y Kaxipayiñ  situadas al este de la provincia, son las más próximas al centro político, pero también a los circuitos económico y financiero de la Provincia (atípicas, en este sentido). Unas 24 familias con un centenar de habitantes, ocupan sus tierras desde principios de siglo. Ambas Comunidades quedaron enclavadas y cercadas en el corazón de un yacimiento de 36 mil Ha., con la mayor reserva y explotación de gas del país e incluso de América Latina.

Estas Comunidades vivieron, a partir de la explotación del yacimiento, en un llamado ‘polo de desarrollo’, la triple y triste paradoja de hallarse a orillas de un río y sobre napas freáticas que utilizaron por un siglo y carecer de agua potable; próximas a una central termoeléctrica, sin tener luz ni gas.

El descubrimiento de la contaminación con  gasolina de la napa freática en la Comunidad Paynemil, en octubre ‘95; el  Proyecto Mega (planta gasífera) sobre tierras pertenecientes ancestralmente por los mapuche y el corte de la provisión de agua potable a las dos Comunidades, en agosto y diciembre ‘98 respectivamente, fueron los principales motivos de la protesta. Los mapuche decidieron resistir y durante un mes ocuparon el acceso a la planta Mega.

El corte del  acceso a la planta significó, además de la ocupación de un lugar de circulación pública, la modificación de las reglas de uso de ese espacio, se resignificó el sentido del carácter público de la  ruta. La estrategia de la permanencia allí implicaba la reafirmación del espacio como lugar común, a partir precisamente de alterar las reglas de uso.  De esta manera, la fuerte transgresión que implica permanecer en un lugar de paso permite, paradójicamente, recuperarlo y transformarlo. Durante la ocupación el acceso se convirtió en el escenario en el que se desarrolló la acción. Por otra parte, la instalación de carpas, fogones imprimió otros sentidos a la satisfacción de dos necesidades básicas, como la de la alimentación y vivienda. En este contexto cobró particular relevancia simbólica la presencia de bidones de agua, elemento indispensable para la subsistencia con el que los habitantes no contaban cotidianamente y constituía uno de los fundamentos del reclamo. La organización de estas estrategias implica instalar en el espacio público la protesta por la imposibilidad de contar con los elementos más básicos para la vida; lo que otorga, al reclamo, una relevancia que lo convierte en una acción con fuertes y profundas implicancias políticas.

 

Las prácticas y saberes puestos en juego en estos procesos se convierten, al  mismo tiempo, en una usina de aprendizajes. Hay nuevas situaciones para ser nombradas y otros lugares desde donde mirar.  Estos nuevos espacios se constituyen, entonces, como foros para negociar o renegociar los significados y explicar la acción.  Es en la acción donde se produce un acto de identificación, que permite la construcción de un "nosotros" basado en el actuar en común y en la constitución de un sujeto de enunciación. La constitución del Nosotros es el elemento indispensable que permite dar continuidad a la identidad colectiva y permanencia al espacio público articulado por acciones y discursos.

 La reivindicación mapuche comenzó por ser un reclamo de tierras y terminó por constituirse en la defensa del Medio Ambiente, plasmada en el "No a la Contaminación"(LLL), "Conservación de áreas naturales" “Pulmarí: la esperanza mapuche convertida en nido de corrupción.” (Tal como titulan los propios actores al documento en que se resumen los reclamos efectuados en Pulmarí). La necesidad de tierras, la defensa de la salud y el medio ambiente, el reclamo por justicia y por una educación pública bilingüe, fueron los ejes que aglutinaron a los actores, y a partir de los cuales se fue dotando de sentido a la acción. Lo que comenzó visualizándose como una necesidad urgente, termina proyectándose de otra manera: el sujeto deja de estar en función de la simple inserción económica para concebirse como ramificado en distintas dimensiones. La protesta vista como acción y transformada en movimiento trasciende el mero hecho reivindicativo y se transforma en un factor constituyente de identidad colectiva y de  identidades individuales.

El tipo de tácticas elegidas para las protestas es variado, recurriendo además a la opinión pública internacional. Así los actores de la toma de Pulmarí, logran la intervención de observadores de Bélgica, Francia y Suiza. Es ejemplificador también de esta coordinación entre lo comunitario y lo internacional  la reciente presentación de un Parlamento que incluye la participación mapuche en el gobierno (asesorados por organismos internacionales).

Como ejemplo podemos considerar el siguiente documento:

 

 

Lof GELAY KO y Lof WIÑOY FOLIL
(Zapala)
               Por Rosa Amengual

Elevamos esta carta a quién quiera oír, parados al medio del objetivo de las petroleras. Aquí, el ché-persona y las diversas vidas del Wajmapu hemos convivido en armonía y esto nos permitió recrear y desarrollar nuestra vida basada en valores y principios comunitarios de respeto, solidaridad y equidad.

Hoy estamos amenazados de muerte y por eso les decimos:

Al Gobierno:

Hoy ustedes se encuentran en una encrucijada: perpetúan la pobreza y la contaminación a través de la industria petrolera ó reducen la pobreza por medio de un desarrollo socialmente sustentable La Constitución les ordena que las utilidades de la explotación petrolera sean utilizadas en obras productivas que favorezcan especialmente a la zona de extracción. ¿Qué gobierno tiene cara para explicarnos tanta impunidad?

La capacidad de generar obras desde la alcancía de las regalías petroleras, que cobran por territorio mapuche destruido, la deben enfocar hacia una política de industrias nuevas, tecnologías limpias, creación de nuevos empleos y educación... Se lo decimos desde nuestras tierras bañadas por el arroyo Santo Domingo que arrastra los desechos cloacales de la ciudad de Zapala.

A las petroleras:

Deben definitivamente concluir sus explotaciones en territorio mapuche y proceder a la restauración del área. La restauración implica la recuperación ecológica total de manera que el área quede igual a lo que estaba antes de la operación petrolera. No se trata solamente de mitigar los impactos ó de remediar los daños. Restaurar el área implica recrear las condiciones originales y esto es imposible si no se suspende la intervención de ustedes.

Deben asumir la responsabilidad de la destrucción ocasionada, sobre los ecosistemas intervenidos, y sobre la vida de los pueblos afectados.

A los organismo financieros internacionales (FMI -BM):

Desarrollen un plan para eliminar gradual y totalmente la financiación a proyectos de petróleo. Sustituyéndolo por un apoyo decidido a los sistemas de energía renovable, que hoy ocupa menos del 1% de vuestros recursos.

Queremos expresar que aquí existe una Pueblo Originario rico culturalmente, pero también rico materialmente. Solo que nuestros recursos son saqueados de todas las formas por los grupos económicos que ustedes componen. Por ello, condenamos la deuda externa que ustedes inventaron y nos consideramos sus acreedores, por el robo y la destrucción de tantas décadas, que ha acumulado una DEUDA ECOLÓGICO-CULTURAL que hoy exigimos que nos paguen.

A los sindicatos:

Entendemos el derecho básico al trabajo. Solo que tal derecho no puede lograrse a cambio de amenazar el derecho supremo a la vida, que la hiperexplotación petrolera está generando.

Creemos que el acuerdo Sobisch-Repsol es condenable no solo por ser un pésimo negocio, sino porque profundiza la explotación de nuestros territorios y la destrucción de una cosmovisión milenaria. No existe en ninguna parte del mundo una experiencia ó tecnología que garantice operaciones limpias. Por el contrario, la experiencia de todos los países con petróleo nos prueba que los daños son irreparables. Esto es lo que entendemos deben condenar y rechazar.

A las organizaciones comprometidas con el ambiente:

Movilizarse para denunciar a los órganos financieros internacionales que apoyan el uso de combustibles fósiles, sacrificando la diversidad cultural y la diversidad de ecosistemas.

Exigir una moratoria a nuevos pozos petroleros, valiéndose del derecho a la resistencia, porque están matando la tierra, la alimentación, la vida...

Apoyar el reclamo de mas de 200 organizaciones de 52 países en la reunión de Kyoto sobre Cambio Climático, que condenaron la actividad petrolera por su carácter contaminante y climáticamente desestabilizador.

 

 

A la sociedad neuquina:

No tenemos esperanzas en una política estatal que está subordinada y dependiente del petróleo. Si creemos en la fuerza conciente de ustedes, que saben que la expansión petrolera seguirá aumentando el daño ambiental, la destrucción de la cultura , el robo de los recursos y la dependencia económica. Pedimos apoyo para exigir una moratoria a la explotación de nuevos pozos petroleros y reclamar la búsqueda de alternativas con nuevas industrias.

Por TERRITORIO - CULTURA - AUTONOMÍA:

·         Marici Weu

·         Jacinto Klaleo - Lonko - Lof Gelay Kó

·         Miguel Rain - Lonko - Lof Wiñoy Folil

·         Antonio Salazar - Lonko - Confederación Mapuche Neuquén

·         Jorge Nahuel - Werken - Coordinación Mapuche

 2000,Multimedios Ambiente Ecológico
http://www.ambiente-ecologico.com/ / info@ambiente-ecologico.com

Podemos apreciar como la apelación se realiza a distintos sectores, apelando a la sociedad neuquina, al gobierno, a las petroleras y organismos internacionales, con un mensaje para cada uno de ellos, pero con un eje, anclado claramente en lo que podría denominarse “conservacionismo”. Desde el pueblo mapuche se apela a la protección y conservación del medio ambiente, no sólo como reivindicación mapuche (en tanto necesidad de un territorio para poder desarrollarse como pueblo); sino también como reivindicación de los seres humanos todos, en tanto preservación y conservación de nuestro planeta; denunciando a la contaminación que afecta tanto a mapuches como a no mapuches y apelando al cumplimiento de los Derechos Humanos fundamentales.

 

Algunos conceptos fundamentales

 

Antes de detenernos en la consideración de las propuestas concretas de participación y co- manejejo de Áreas Protegidas quisiéramos repasar algunos conceptos fundamentales para comprender la particular concepción del mundo en que estás sustentadas. Un concepto central en estas reformulaciones es el de equidad, y en este sentido consideramos que para alcanzar la equidad es necesario respetar la autonomía del Pueblo Mapuche, en tanto Pueblo Originario, generando condiciones para la apropiación de los recursos naturales de su territorio y sus poten­cialidades, valorando su cultura y los intereses sociales de sus comunidades. La cuestión ambiental se está redefiniendo por los principios de la sustentabilidad la autogestión y la democracia. Las luchas de los mapuche está asociando los nuevos derechos culturales con reivin­dicaciones por el acceso y la apropiación de la naturaleza en las que sub­yacen estrategias de poder, valores culturales y prácticas productivas al­ternativas.

 

Ixofillmogen: teritorio y espiritualidad

Los derechos ambientales están incorporando demandas para autogestionar las condiciones de producción y los estilos de vida de las comunidades. Ello implica un proceso de reapropiación de la naturaleza como base de su supervivencia y como condición para generar un proceso sustentable y de conservación de la biodiversidad (Biodiversidad significa vida sobre la Tierra, tanto la sociedad como los elementos de la naturaleza); concepto que está íntimamente ligado con el de territorio y espiritualidad mapuche, tal como podemos apreciar en los siguientes fragmentos:

 

“El pueblo originario mapuche reconoce el medio ambiente bajo el concepto cultural de ‘ixofillmogen” (las diversas vidas), conformado por una infinidad de elementos naturales, los ‘newenes’ (fuerzas que aquí existen) como el río, la montaña, el bosque, el pewen[1], la piedra y los animales.” (Coordinadora de Organizaciones Mapuche[2], Boletín informativo Nº3, agosto 1999)

 

“(…) el color verde simboliza la ‘Wente Mapu’, territorio que pisamos, en el que se encuentra el ‘Ixofijmogen’-Biodiversidad. Todos los recursos naturales incluido el ‘lawen’-medicina está allí representado.” (“Bandera nacional mapuche” en Marici Weu, Periódico Mapuce, Año 1, número 1, Neuquén, Puelmapu, verano 2003)

 

“El rewe[3] está en el equilibrio

está en el bien

en el vientre fértil de mi territorio

en donde habitamos siempre

en el Ixofijmogen.”

(Febe Manquepillan, “Camino al rewe” en revista Tayiñ Rakizuam -nuestro pensamiento- nº3 , 11 de octubre de 2002)

 

En esa misma publicación, en la sección denominada ‘Tayiñ Zugu’-Nuestras Palabras, también encontramos definido el concepto ‘Ixofijmogen’ como ‘biodiversidad’.

 

 La reapropiación de la naturaleza trae de nuevo al escenario social la cuestión de la lucha étnica, no sobre la apropiación de las fuerzas pro­ductivas industrializadas, sino de los medios y las condiciones naturales de la producción. El derecho ambienta­l plantea la apropiación de la naturaleza dentro de un nuevo concepto de producción, fundado en los potenciales ecológicos, tecnológicos y cul­turales, que orienta estrategias alternativas de uso de los recursos.

 

Una noción propia de “desarrollo”

La conservación de la biodiversidad se está convirtiendo en un ejemplo paradigmático de la contraposición de intereses en la apropiación de la naturaleza. Así, el pueblo mapuche ha planteado la autogestión en áreas de Parques Nacionales, la constitución de un Área Protegida en Pulmarí con especial énfasis en la conservación de la biodiversidad, lo cual conduce indiscutiblemente a luchar por la regularización de la propiedad de sus tierras y a ejercer un control efectivo sobre el uso de sus recursos. De esta forma, el pueblo mapuche está resignificando el discurso de la democracia y de la susten­tabilidad para reconfigurar su estilo de desarrollo.

¿Pero qué implica esta noción de desarrollo?¿Es el mismo desarrollo que se propugna desde los sectores hegemónicos? La respuestas a estas preguntas pueden hallarse en el siguiente texto:

“Ante esto debemos comprender que la sociedad mapuche es un sistema social global, que íntegra todos los componentes de la vida comunitaria en un todo único. La vida económica no funciona como un ámbito separado, es parte de la vida cotidiana y se halla íntegramente entretejida con la vida social, cultural y política de nuestra existencia como Pueblo.”

“A partir de esto afirmamos que no hay desarrollo mapuche sino existe desarrollo cultural como Pueblo, entendido lo "cultural" no como un concepto cultural-folklórico que se refiere a los "usos y costumbre" y a las "prácticas tradicionalistas". Sino el concepto "cultura" en todo su contenido, ligado a la existencia con plenos derechos, políticos y territoriales.”

“Si estamos dispuesto a entender el desarrollo desde otro punto de vista, podremos entender que un verdadero programa autónomo significa que los mapuche debemos recuperar el control sobre el curso que tomará nuestra sociedad y cultura.  El proceso de desarrollo mapuche comienza con la visión de futuro que deseamos construir, los principios que rigen a nuestra sociedad, los valores que queremos dejar a la siguiente generación y la historia que queremos traer del  pasado y proyectar hacia el futuro. Es necesariamente un proceso de desarrollo llevado a cabo por nosotros mismos dentro de nuestro propio marco de referencia. No es el desarrollo ideado ó implementado por ninguna institución externa.”

“En ese sentido el futuro económico mapuche continúa íntimamente vinculado a su acceso seguro a la tierra, a los bosques, a los animales, al agua y al subsuelo, en un territorio suficiente para realizar las actividades de subsistencia y las dirigidas al mercado, fortaleciendo su ser mapuche.”

“El Desarrollo de esta manera entonces, es la meta donde se conjuga la lengua, la cultura, el territorio, la costumbre, el trabajo, la justicia, la religión, valores solidarios, principios comunitarios.  En un espacio territorial propio con control de influencia cultural mapuche, donde el territorio es más que un refugio aislado, es la base social de su reproducción.”  (Documento de la COM, 1999 - inédito)

 

El territorio

En este marco cobra una importancia relevante la definición que se realice del concepto de territorio. En el caso mapuche, el mismo es definido como:

 

“el espacio en el que se desarrolla la cultura Mapuche, el cual comprende como un todo (waj mapu) los recursos naturales, la superficie (xufken mapu) y el subsuelo (minche mapu) de la tierra, el aire (wenu mapu), la historia de sus relaciones sociales, culturales, filosóficas y económicas, como también su evolución. En el territorio no existen las partes sino las continuas relaciones entre ellas, que conforman el Todo (Waj mapu).” (Documento de la  COM)

 

Puede apreciarse como desde la cosmovisión mapuche el territorio es indisociable de las relaciones sociales, culturales, filosóficas; el lugar de nacimiento cobra importancia no sólo como marca de pertenencia, sino parte esencial y constitutiva de la personalidad de los individuos. Para este pueblo, sus posibilidades de desarrollo como tal están dadas por la preservación de sus territorios (suelo y subsuelo), ya que ello permite el equilibrio que le da sustento a su espiritualidad. Esto entra en oposición en principio no sólo con la concepción vigente en occidente acerca de la naturaleza (bien de uso), sino con  la legislación Argentina, donde el subsuelo pertenece al estado y puede ser explotado.

 

Las propuestas

 

Es a partir de la puesta en práctica de estas concepciones que el pueblo mapuche ha presentado proyectos de co-manejo de Áreas Protegidas, algunos de los cuales actualmente se hallan en estado de implementación; otros todavía revisten el carácter de propuestas no implementadas. Entre los primeros podemos mencionar las experiencias que se están llevando a cabo por la Comunidades  Curruhinca en Lacar y  Cañicul, en Huechulafquen-Paimún, en el Parque Nacional Lanín.. En este Parque Nacional se esta realizando, a partir del mes de mayo de 2000, una experiencia de co-manejo, a partir de la creación de un comité de gestión integrado por miembros de la Confederación Mapuce y  miembros de Parques Nacionales. Los propios mapuche definen este co- manejo como:

(…) el arreglo institucional entre los ocupantes milenarios del territorio protegido interesados en su conservación y la agencia pública a cargo de la administración de esos recursos (APN). Implica una repartición de responsabilidades y competencias y una clara definición entre el ejercicio de la autoridad pública y las pautas de uso, acceso, control y manejo de los recursos.” (Longo Kurvwigka, citado en el periódico Mapuce Marici Weu, 2003 pág. 8)

 

Para comprender las implicancias de este co- manejo es necesario considerar otra categoría que es introducida en estas propuestas. Estamos hablando de las implicancias del término “Territorio Indígena Protegido” (TIP), que operaría como el encuadre espacio- institucional en donde se lleva a cabo está experiencia de co-manejo. Al respecto el siguiente fragmento puede resultar esclarecedor:

“La nueva categoría de TERRITORIO INDÍGENA PROTEGIDO, permite que las comunidades tengan el dominio legal de las tierras que ocupan (como lo establece la Constitución Nacional), y que la Jurisdicción y la Administración sean compartidas por las Comunidades y Parques Nacionales.”  (COM, Boletín Informativo Nº 3, agosto de  1999)

 

Estas propuestas de co-manejo tienen su fundamento normativo en el Convenio de Biodiversidad que fue ratificado el Estado Argentino. Dicho convenio en su Artículo 8°, inciso  j) enuncia que: “(…)respetará, preservará y mantendrá los conocimientos, las innovaciones y las prácticas de las comunidades indígenas que entrañan estilos tradicionales de vida pertinentes para la conservación y la utilización sostenible de la diversidad biológica,(…)”  Es a partir de la adhesión por parte de la Argentina a este tipo de normativas innovadoras, que es posible llevar a cabo experiencias como la descripta, ya que otorgan un marco de legalidad, en donde los acuerdos realizados con la Administración Nacional de Parques se tornan factibles de ser llevados a cabo.

Entre las propuestas aún no implementadas encontramos la de creación de un Territorio Indígena protegido en Pulmarí. Este territorio es una zona de gran conflictividad sobre todo a partir de la creación de la Corporación Interestadual Pulmarí, la  creación de  un TIP, aparece como una propuesta superadora de este conflicto, un ámbito donde continuar las negociaciones en un marco de respeto intercultural. Esto es planteado por los propios mapuche de la siguiente manera:

“Pulmarí promovido como "territorio indígena protegido" permitirá una alianza establecida de común acuerdo entre comunidades mapuche - Estado, sobre este espacio bajo el estado de protección para compartir en conjunto las funciones de manejo, derechos y responsabilidades.”

“Pulmarí como “territorio indígena protegido" es la nueva categoría que permitirá conciliar los intereses de las comunidades indígenas y la política del Estado en relación a esta área rica en recurso y biodiversidad y que hoy se encuentra en grave deterioro ecológico a causa de la falta de planificación y proyección.”

"Pulmari-Territorio Indígena Protegido" hará realidad el manejo participativo que el criterio moderno  demanda y que termina beneficiando a una mayor autonomía administrativa y financiera para las dependencias ambientalistas del Estado.” (Documento de la COM, 1999 inédito)

 

Otra propuesta hecha en este sentido lo constituyen  “Las directrices Mapuce para un Desarrollo con Identidad. Normas Ambientales para los territorios de Kurvwigka, Vera y Atreuco.”, presentadas a las autoridades del Municipio de San Martín de los Andes. De ser aprobadas, las mismas se constituirán en las normas que regularan los proyectos de desarrollo a aplicar en Territorio Mapuce, dentro de la jurisdicción de ese municipio.

“A través de esta norma se reconoce el derecho mapuche a controlar sus territorios y todos los recursos naturales que este contiene, para aplicar sobre estos espacios un uso sustentable y acorde a la cosmovisión mapuce. Están basadas en tres aspectos esenciales: a) la protección de la cultura y todas las formas de relación del hombre con la naturaleza en su contexto cultural; b) la protección de los recursos naturales que sostienen la economía de estas comunidades en la actualidad y a futuro; c) el establecimiento d términos de referencias para la evaluación de impactos ambientales de proyectos de desarrollo ajenos a los intereses de las comunidades mencionadas.” (Fidel Kolipan, citado en periódico Marici Weu, 2003, pág. 7)

 

Puede verse como la cultura, el territorio, y el uso sustentable del mismo aparecen como elementos indisociables de una concepción de desarrollo, que es propia de este pueblo, pero que no deja de ser coincidente con las concepciones medioambientalistas occidentales.

Querríamos a continuación citar el contenido de los aspectos más importantes de estas directrices:

“Los sitios sagrados tendrán categoría de zona restringida de uso.

El mapuzugun constituye una de las formas esenciales de comunicación del Pueblo Mapuce           y de transmisión del conocimiento sobre la diversidad. Toda forma de desarrollo social en la zona, comprenderá planes específicos de rescate de la tradición oral Mapuce en su lengua original.

Los daños que el desarrollo actual causó al medio natural y social del Pueblo mapuce en la región serán resarcidos a través de un fondo de reparación histórica, que se conformara del aporte de un porcentaje de la ganancia de todos aquellos emprendimientos económicos y/o productivos que se desarrollaron o desarrollarán en las inmediaciones del ambiente de las comunidades.

El agua y el suelo constituyen los dos recursos naturales esenciales sobre los que se sustenta cualquier actividad humana, por lo que ninguno de los dos componentes pueden ser alterados en la medida en que su composición físico-química, altere la calidad de vida de las personas, su salud y su producción.

Se promoverá el ordenamiento territorial y la planificación de las cuencas con la participación activa de las Comunidades.

Se preservará con sumo rigor todas las especies en riesgo de extinción y aquellas a las que el Pueblo Mapuce asigne un uso medicinal asimilando a áreas intangibles.

No se podrán desarrollar estudios de carácter genético en las personas ni en las especies que conforman la biodiversidad del ecosistema.

La forestación es una herramienta para el mejoramiento y la restauración ecológica. Sólo se promoverá la forestación de especies nativas”. (citado en periódico Marici Weu, 2003, pág. 7)

 

El marco legal

Estas experiencias se encuentran enmarcadas  por las políticas estatales, fundamentalmente por las puestas en práctica a partir de las experiencias y proyectos del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI) que  tienden a profundizar el diálogo y la relación con las comunidades indígenas y los gobiernos provinciales en orden al cumplimiento de los derechos reconocidos por la Constitución Nacional a los pueblos originarios. Las mismas se ocupan especialmente de los siguientes temas: personería jurídica, tierra, educación bilingüe e intercultural, participación y desarrollo sustentable de las comunidades.

En este sentido, el Programa de Participación de los Pueblos Indígenas (PPI), financiado y cogestionado por el INAI junto con comunidades y organizaciones indígenas , realizó la consulta a las comunidades mapuche para que expresen su pensamiento, necesidades y expectativas respecto a la reforma de la legislación inspirada en el reconocimiento constitucional sobre los temas que los afectan. Se realizaron encuentros en instancias locales y regionales, culminando en un Encuentro Nacional el 2 de septiembre de 1997. Las conclusiones fueron entregadas al poder ejecutivo nacional y a la Cámara de Diputados de la Nación.

Asimismo, se desarrolla el Programa de Capacitación para el Fortalecimiento de Instituciones y Comunidades Indígenas, coordinado por el Centro Nacional de Organizaciones Comunitarias (CENOC) y financiado por el Banco Mundial, con el fin de mejorar la participación en la toma de decisiones en proyectos autogestionados, con la concurrencia de los pueblos originarios.

En forma obstaculizada aún, los entes a cargo de las áreas protegidas están comenzando a examinar la cuestión. Hace algo más de una década, la Administración de Parques Nacionales ha iniciado actividades de fomento del desarrollo rural en la Reserva Nacional Lanín, en los bosques australes, con pobladores mapuche. Las actividades apuntan al mejoramiento forrajero, la introducción de cultivos familiares, la fabricación de artesanías y el desarrollo de servicios turísticos. Asimismo, a solicitud de los pobladores, se planificaron y se realizaron microexplotaciones silvícolas para la extracción y comercialización de madera y leña.

 

Queremos remarcar que hay un punto que resulta fundamental y es que hay que partir del reconocimiento que la posibilidad real de erradicar la pobreza y mejorar la calidad de vida de los Pueblos Originarios depende de las condiciones de acceso, manejo y control de sus recursos productivos. Así, el principio de gestión participativa de los recursos se integra a los reclamos por la democracia. Siendo entendida, desde el discurso mapuche (más allá de la democracia electoral y representativa­), por lo que su definición apunta  hacia una reapropiación de los recursos naturales y hacia la gestión colectiva de los bienes y servicios ambientales de las comunidades.

En el caso mapuche el germen ambientalista está siempre presente en las estrategias discursivas, expresando  sus demandas por la revalorización de sus prácticas tradicionales de uso de los recursos y por la autogestión de sus procesos productivos, como parte de sus prin­cipios de autonomía. En su lucha por la dignidad y la autonomía de las comunidades se evidencia una noción de democracia participativa y deliberativa como condición para la reapropiación de sus medios cultu­rales y ecológicos de producción.

El desarrollo sustentable, en esta perspectiva, va más allá del propósito de capitalizar la naturaleza y de ecologizar el orden económico. La sus­tentabilidad pasa por la socialización de la naturaleza y por el manejo comunitario de los recursos, fundados en principios de diversidad ecológica y cultural. En este sentido, la democracia y la equidad se redefínen en términos de los derechos de propiedad y de acceso a los recursos, de las condiciones de reapropiación del ambiente.

Las luchas de los Pueblos Originarios se están renovando en esta perspectiva ambientalista. Hoy, la lucha por sus identidades cultu­rales, su territorio, su lengua y costumbres, está entretejida con la revalorización de su patrimonio de recursos naturales y culturales, del ambiente que han habitado y donde se han desarrollado históricamente, para reapropiarse su potencial productivo y orientarlo hacia el mejora­miento de sus condiciones de existencia y de su calidad de vida, definidas por sus valores y sus identidades étnicas.

La creciente presión sobre la naturaleza generada por el proceso de glo­balización ha agudizado los conflictos sociales derivados de la deforesta­ción, de la propiedad de la tierra, el turismo y las explotaciones hidrocarburíferas. Como resultado surgen nuevos reclamos como es el caso Mapuche y el de  México se ha incorporado a este movi­miento, tanto por sus riquezas forestales y la biodiversidad de sus selvas, como por su numerosa población rural, cuya sobrevivencia depende del manejo sustentable y la autogestión de los recursos agroforestales (por mencionar algunos).

La liberación del mercado de la tierra y de los recursos naturales que promueven los programas económicos neoliberales presenta nuevas con­diciones para el acceso, apropiación, control y gestión de las comunidades sobre su patrimonio de recursos, en las que se inscribe el aprovechamiento de los recursos naturales de América Latina. Una política de aprovechamiento de los bosques y petróleo, guiada por la racionalidad del mercado y sin bases de sustentabilidad ecológica, tiene implicancias negativas al no internalizar los costos eco­lógicos y sociales implícitos en una política económica enfocada en la exportación de productos primarios. La vulnerabilidad de este modelo surge de los vaivenes de los precios del mercado mundial y de las desventajas comparativas para los países de la región, al abrirse a una competencia de producción y comercialización.

 

 

Reflexión final

 

Podemos señalar que en el movimiento mapuche, existe un elemento común en todas las protestas y es que el reclamo se fundamenta en un pedido de justicia. Este reclamo de justicia puede dividirse, desde una estrategia de análisis pues en la práctica se dan unidos, al menos en cuatro planos:

·        Se pide justicia en un plano general que podríamos caracterizar como el de los derechos humanos, pues se reclama por los derechos que cualquier grupo humano necesita para su supervivencia y su mínima calidad de vida, tal es el caso del problema del agua potable, o de las tierras de pastoreo para el ganado, principal medio de subsistencia de las poblaciones rurales. Los mapuche reclaman en tanto que seres humanos su derecho a vivir dignamente.

·        En un segundo plano podrían agruparse los reclamos que se centran en la violación de leyes existentes en la Constitución Nacional Argentina, Tratados y Leyes nacionales; que conteniendo elementos que protegerían a los ciudadanos contra las injusticias manifiestas de particulares o gobiernos provinciales o municipales, de hecho están siendo violados. Los mapuche relaman en tanto que habitantes de la Nación Argentina el cumplimiento de las leyes de esta nación.

·        En un tercer plano se centran los reclamos por el derecho a la diferencia. Es decir, que los mapuche reclaman en tanto que pueblo originario, su derecho a una lengua propia, a su cultura, su ética y sus normas jurídicas. La lucha se centra en la generación de una nueva relación con el Estado argentino, considerada indispensable para el ejercicio de los derechos y para la dignidad de los mapuche.

·        Por último, los reclamos también involucran el derecho ambiental y a la biodiversidad. El discurso mapuche se configura en la intersección de las cuestiones referentes a los derechos humanos, la democracia, el desarrollo y el medio ambiente.

 

Nuestro planteo en relación a este último tipo de reclamos podría esquematizarse de la siguiente manera:

Defensa del medio ambiente.

Preservación de la naturaleza

Reclamos en relación al Derecho Ambiental y a la preservación de la biodiversidad

Derecho a la autonomía y a la autodeterminación

Experiencias de co-gestión en la creación y manejo de Áreas Protegidas.

 

En donde la defensa del medio ambiente y la preservación de la naturaleza, son condiciones para el ejercicio del derecho a la autonomía y a la autodeterminación de los pueblos, y la forma de canalizar esto es a través de los reclamos en relación al medio ambiente, que se viabilizan en propuestas y experiencias concretas de co-manejo y participación en la gestión de recursos naturales.

Es en este sentido y a partir del recorrido hecho en este trabajo, es que consideramos estas propuestas y experiencias en relación a la participación y co- manejo en la gestión de recursos naturales, como una más de las estrategias que nos permite hablar de la emergencia de los mapuche como nuevos sujetos de derecho.

 

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[1] Pewen, es una nueva forma de escritura de Pehuén, la variedad de araucaria existente en la zona cordillerana.

[2] De aquí en adelante COM.

[3] Rewe, puede ser traducida como altar, lugar sagrado.


Ponencia presentada en el Quinto Encuentro Internacional Humboldt. Neuquén, Argentina. Octubre de 2003.