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Asunto:NoticiasdelCeHu 1159/03 - Los Estudios del Espacio Geográfico y la Ord enación del Territorio en el Contexto de las Transform aciones Globales Actuales
Fecha:Sabado, 8 de Noviembre, 2003  21:28:16 (-0300)
Autor:Humboldt <humboldt @............ar>

NCeHu 1159/03

 

LOS ESTUDIOS DEL ESPACIO GEOGRÁFICO Y LA ORDENACIÓN DEL TERRITORIO EN EL CONTEXTO DE LAS TRANSFORMACIONES GLOBALES ACTUALES.

 

Pablo BIONDI ·

Alejandro MC CASKILL·

 

 

 

Particularmente para el presente trabajo, no consideramos que desde la temática a desarrollar existan diferencias sustanciales en el modo de abordaje, entre las disciplinas enmarcadas en las ciencias sociales, al menos contemporáneamente.

El supuesto histórico tradicional señala que la geografía habitualmente es la porción de la ciencia encargada de testimoniar multidimensionalmente, factores y elementos que conforman un espacio determinado, desde entonces puede responder al menos provisoriamente, a una de las curiosidades más elementales del hombre: situar y situarse. Así la revisión de la versión tradicional de la “geografía enseñada” pone de manifiesto que en la mayoría de los casos la visión social de estas narraciones no sobrepasan la simple descripción inventarial de objetos, hechos y fenómenos visibles o figurables.

Aunque estas consideraciones, tan básicas como imprescindibles, solo refieren a parte al quehacer geográfico, consideramos necesario entonces el aproximarnos a una instancia superadora de estas ideas que tienen casi cuatro siglos. Pero este acercamiento colisiona al menos con dos circunstancias que a la vez definen en parte, el estado interior de esta ciencia.

El primer detalle insoslayable es el de la valoración social antes señalada, que se tiene sobre este saber, que entre otras premisas contiene la adjudicación de un rol[1] específico: que es el de encargarse de la recolección de datos cuantitativos y cualitativos en menor medida, sobre las distintas geoformas de los espacios del mundo. Y una segunda valoración, que es aquella vinculada con cuestiones asociadas a la geopolítica, o para ser más precisos a la geografía política[2].

En la actualidad los elementos que hoy se conocen de la geografía, no desbaratan en gran medida aquellos vinculados a las viejas tradiciones, y solo desde lo institucional y lo académico emergieron y adquirieron nuevas concepciones, que en su gran mayoría, no han podido ser incorporados masivamente en distintos ámbitos.

Luego de estos catárticos párrafos de crítica interna es dable mencionar que, en realidad variados proyectos del quehacer geográfico también se han ocupado de cuestiones como las que aquí intentaremos desarrollar.

En cada momento histórico, los distintos interpretes del mismo han cualificado el vocablo “espacio” al interior de un sistema de ideas. El “tiempo” en el mismo sentido ha adoptado caracterizaciones que le otorgaban la más de las veces un sentido asociado a una linealidad imperturbable y por ende estática. Es por ello que el recorrido conceptual para el presente trabajo estará asociado a la idea de considerar el “espacio geográfico” como una categoría teórica, y así pretender un análisis compresivo de los niveles políticos e ideológicos en la edificación de los territorios. 

La idea que el espacio en una primera aproximación laxa sea entendido como territorio, es una percepción común dentro del conjunto de las ciencias humanas, y dado que cada disciplina aborda este inmenso dominio reconociendo distintas áreas de intercomunicación, consideramos que se hace necesario en primera instancia  avanzar sobre este concepto en forma detallada. Creemos también que incorporar teóricamente la idea de niveles temporales desiguales, nos permitirá en la esfera de nuestro estudio visualizar distintas circunstancias, en distintos momentos de la historia (fecundos o estériles) en el que estas aceleraciones y desaceleraciones, fueron parte esencial del proceso de articulación espacial y un reflejo plausible de la cultura dominante.

 

 

EL  SIGNO ESPACIO-TEMPORAL.

 

Desde las diversas tendencias historiográficas y culturales el discurso científico, entre ellos el geográfico, no siempre fue considerado como uno de los principales ejes para analizar la configuración ideológica e histórica de las sociedades. Es por ello  y con el afán de avanzar sobre ese postulado algunos filósofos y científicos desde las postrimerías de la década del 40 del siglo que pasó, especialmente en el caso de América Latina, se han preocupado por conocer la estructura de ese conocimiento y en precisar sus alcances y desarrollos.

Aunque en el “mundo central” el nudo detallado de esta problemática, desde el siglo XIX tiene una fuerte significancia,  la evolución de ese conocimiento en muchos casos resultó una especie de piedra de toque para comprender la coherencia modélica de los territorios y las características que arquitecturaron transformaciones políticas, sociales, étnicas y sobretodo culturales.

Más allá de las polémicas entre las distintas corrientes analíticas, tanto para nuestro caso particular, como para gran parte de los procesos sociales, pueden reconocerse entonces dos grupos de cuestiones a ser consideradas epistemológicamente para la ordenación del territorio.

 

                                I.      La primera cuestión esta asociada a los denominados Aspectos Estructurales: Referida a los componentes y relaciones internas del objeto de estudio y que se encuentra en estrecha relación con la teoría y sus referentes externos.

                             II.      El segundo grupo de cuestiones, tiene que ver con el surgimiento de las distintas “creencias” y sus cambios en el tiempo y sus “productos” resultantes, a estos los denominaremos:  Aspectos Dinámicos.

 

 

 

 

 

I. LA REPRESENTACIÓN ESPACIO-TEMPORAL – Aspectos Estructurales

 

Milton Santos, sin duda una de las personalidades con más lustre en la última centuria para la geografía, en uno de sus últimos trabajos[3] impeló a trabajar las racionalidades del sistema mundo, para poder así comprender la coherencia del espacio geográfico a cualquier escala.

Aunque siempre el geógrafo brasilero se interesó por los procesos seculares que dieron origen al “medio técnico-científico – informacional” que hoy domina nuestra cotidianeidades, Santos, proponía reconocer la estructura fundante que promovió la emergencia del actual orden social, su edificio discursivo con respecto y desde el Estado, serán entonces apuntes que se intentarán pergeñar desde la presente propuesta.

Hoy por hoy, la constante reedificación de las bases empíricas del orden capitalista, hace que la inseparable díada “espacio – tiempo” tenga que ser ponderada sistémicamente, pero no de manera unívoca, pues considerar esta relación dialéctica de manera estática y sin reconocer la estructura que la sustenta, reduce cualquier intento analítico. Así la cognición de las características evolutivas diacrónicas de este proceso, serán parte de este esfuerzo, el de acercarnos a los procedimientos totalizadores que le dieron “un” sentido al mundo, y cuya inercia y dinámica están sustentados en los términos evolutivos del capitalismo.

Las implicancias que contiene un estudio a nivel global, nos convocan a un minucioso reconocimiento del actual sistema-mundo, señalando sus condiciones tanto de producción como de validación, para aprehender así las múltiples formas del actual orden y así poder entender los extremos del actual momento histórico que nos toca, el de una actualidad desafiante y el de un futuro lleno de dudas.

 

Elementos Estructurantes del actual Sistema-Mundo

 

La idea de “sistema-mundo” que en 1974 acuñó, Inmanuel Wallerstein al dar a conocer su tesis sobre la formación de la “economía-mundo” capitalista [4], será analíticamente referencial para la comprensión de una propuesta para la ordenación del territorio en el contexto de las transformaciones globales actuales.

Enfrentando las ideas clásicas dominantes basadas en el estudio de los fenómenos económico-sociales a partir de las sociedades nacionales o, cuanto más, de áreas continentales o subcontinentales, Wallerstein estudió el moderno sistema mundial a partir de la reconstrucción de la historia de la actual sociedad capitalista, partiendo desde sus mismos orígenes, pero desde una perspectiva global.

En sus distintos trabajos, el autor trazó la aparición en Europa, de lo que denominó “economía-mundo” capitalista, basada en una única división internacional del trabajo; cuya evolución  se ha desplegado de manera tal, que llegó a constituirse en un único régimen, y ha persistido gracias  a un modelo cíclico de expansión y contracción, con una localización geográfica variable de sus actores económicos [5].

Wallerstein, reordena el actual sistema-mundo, considerando que en lo que respecta a la geografía general del sistema capitalista, las fronteras creadas hacia 1500 no variaron de forma significativa hasta después de 1750 y en cuanto a los procesos seculares de cambio, no observo ningún salto cualitativo entre 1600-1750, por lo que planteo la existencia de una  continuidad entre el siglo XVI y el XVII.

 

Capitalismo primitivo - reconversiones

 

Las contradicciones internas de este ciclo han sido largamente analizadas por muchos autores a lo largo de los últimos siglos[6], pero para centrarnos en la idea de sistema mundo de Wallerstein, resulta ineludible hacer hincapié en la idea del objetivo colectivo del sistema: la acumulación  de capital.

El mercado libre como la gran insignia de la economía-mundo capitalista, es su supuesta característica definitoria. Pero como lo sabe cada trabajador, si el mercado fuese verdaderamente libre, en el sentido en que Adam Smith definió dicha libertad, - como una multitud de vendedores, y una multitud de compradores, junto a una total transparencia de las operaciones, si ese mercado fuese libre, sería absolutamente imposible para cualquiera obtener algún beneficio del modo que fuere. Visto así, el mercado realmente juega un papel importante en el funcionamiento del capitalismo, pero solo como un mecanismo por medio del cual algunos productores / vendedores buscan constantemente anular el monopolio de otros. En este sentido haremos especial hincapié, dado que nos parece central para nuestro tema de estudio, en los ciclos económicos.

Los ciclos económicos representan una especie de imagen instantánea del estado de situación en un espacio dado. Estos cíclicos escenarios y sus efectos territoriales son el producto de acciones previas, tanto de los propios Estados como de los capitales en expansión, es por ello que nos interesa su idea de que: Los momentos económicos y sus consecuencias espaciales, si se quiere son previsibles, si es que primero se parte del reconocimiento de las maniobras antecedentes y de  los actores involucrados.

Nicholas Kondratieff fue un economista ruso que desarrolló la teoría de los ciclos de largo plazo en la economía. Entre otra muchas acciones tanto políticas como académicas, se lo destaca mundialmente por ser el artífice del primer plan quinquenal ruso, posteriormente terminó encarcelado en los campos Stalinistas en  Siberia, como lo cuenta Solzhenitsyn en "Archipiélago Gulag", donde murió al principio de los años 30.

 

Los ciclos económicos largos de Kondratieff.  

 

En la actividad económica de los países,  es fácil observar la existencia de períodos en los que las sociedades progresan en función de su economía y a satisfacción de muchos se ofrecen empleos nuevos y el sistema productivo es el que dinamiza el eventual progreso, contrapuestos a otros períodos, en los que muchos sectores sufren pérdidas y el Estado reduce sus obligaciones. Para acercarnos un poco más esta cíclica historia, es que recurrimos al análisis de los denominados ciclos de Kondratieff.

 


La gráfica muestra la evolución de la tasa de crecimiento económico a lo largo del tiempo en un país imaginario.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El economista ruso propone para el entendimiento de lo que el denominó “ciclos largos”, la utilización como indicador del proceso, la tasa de crecimiento del producto nacional.

Así, podríamos observar períodos de algunos años en los que esa tasa es positiva y superior, digamos por ejemplo a un 3%, seguidos por otros períodos en los que la tasa de crecimiento es más baja e incluso pude llegar a ser negativa. En cada ciclo pueden distinguirse cuatro fases: expansión, cima, recesión y fondo.

En el argot económico hay un gran número de términos para describir de forma matizada, la fase del ciclo en la que se encuentra la situación económica de un determinado espacio. Así, por ejemplo, si la expansión es muy fuerte, se habla de un "boom" (los tigres asiáticos, las economías emergentes latinoamericanas de  principios de los 90´,etc.), si se sospecha que se está llegando a una cima, a esto se lo denomina "techo”. Los momentos pobres de la economía parecen querer compensarse con una gran riqueza terminológica; así, la palabra recesión suele solo reservarse para los descensos de la tasa de crecimiento no muy prolongados, estableciendo una diferencia con la llamada depresión, entendida para los períodos más largos.

En este sentido un gran número de economistas han dedicado considerables esfuerzos al estudio de estos ciclos. Uno de los más prestigiosos  fue Schumpeter quien recopiló la labor de todos sus predecesores, clasificando los ciclos según su duración en tres tipos, largo, medio y corto, a los que dio los nombres de los economistas que más se habían distinguido en su estudio: Kondratieff para los ciclos de 40-50 años, Juglar para los ciclos de 5-10 años y Kitchin para los de duración inferior [7].

Hay diversas razones que pueden explicar la existencia de estos ciclos. Para nuestro objeto de estudio nos interesan estacar dos: Razones internas y Razones  externas .

 

·    Entre las Razones Externas podemos señalar las del ciclo político y las del ciclo tecnológico.

·    Entre las Razones Internas la más conocida es la que define las aceleraciones cíclicas de las utilidades, en función de presiones ejercidas por los sectores dominantes de las economías locales.

 

La teoría del ciclo político argumenta que la periodicidad de las elecciones en los sistemas democráticos, unida al poder de los gobiernos para estimular la economía, provocan ciclos económicos de duración ajustada a la de los períodos legislativos “Esa expansión artificial provocará un exceso de demanda y tensiones inflacionarias que deberán ser corregidos mediante medidas impopulares, que serán adoptadas poco después de las elecciones, cuando los gobiernos  puedan dejar pasar mucho tiempo, antes de someterse de nuevo a la aprobación popular ”[8].

La teoría del ciclo tecnológico explica en parte la existencia de los ciclos largos de Kondratieff donde se presupone que, al existir momentos en los que la conjunción de algunos descubrimientos científicos clave permiten la aparición de un grupo de nuevas tecnologías, y esto estimula fuertemente la inversión, la demanda y el empleo.

Esta teoría sostiene básicamente que la historia económica de los espacios del mundo se repite invariablemente, y que cada 50 o 60 años entramos en un nuevo ciclo, que se subdivide en dos fases: una fase alcista de aproximadamente 30 años y una en baja de 25 años. El argumento para estos ciclos de Kondratieff también puede desagregarse en tres elementos que lo caracterizan: las cantidades, los precios y la deuda, desagregados en varias etapas.

Por ejemplo entre los máximos de las cantidades y los máximos de los precios se sitúa la “estanflación” (estancamiento acompañado de inflación, la España actual). La estanflación surge cuando el crecimiento disminuye y la inflación se acelera como ocurrió a nivel mundial en los años 1973-1980.

La segunda etapa corresponde a una fase de falsa prosperidad y de burbuja financiera. En este tiempo histórico se registra una inflación en baja y una deuda en alza (periodo 1990-2000 para el caso Argentino). Cuando la economía se encuentra en esta fase depresiva se observa lo que se denomina “una prosperidad de papel” (generalmente asociada a cuestiones solamente de índole financiera) – como ocurrió por ejemplo en los años 20 en los Estados Unidos o en los años 80 en Japón, en América Latina estos fenómenos fueron conocidos con el nombre de “efectos”, tequila en México, Caiphirinia en Brasil y Tango en la Argentina.

En la tercera etapa todo este apalancamiento (préstamos) acaba en un “crash” porque llega un momento en que los organismos financieros internacionales dejan de prestar dinero. Y cuando no conceden préstamos, es el fin de la película. Básicamente es lo que ocurrió en Wall Street en 1929 y actualmente en la Argentina, con el agravante señalado para nuestro caso de la estanflación.

En esta tercera etapa si no se resuelven rápidamente los problemas del sistema financiero y productivo, el camino conduce directamente hacia la depresión. Si se acude a tiempo al rescate de ambos sistemas, puede entonces que el tránsito este preparado para un siguiente ciclo alcista, de no ser así, los elementos estructurales de la economía caen en picada y se desvanece la burbuja de crecimiento en la que se sustento el ciclo alcista.

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De acuerdo a la idea de los ciclos económicos, la economía mundial se encuentra desde finales de los años setenta en una más de sus largas etapas de estancamiento relativo, “ a  semejanza de las habidas de 1825 a 1848, de 1873 a 1893 y la de 1913 a 1938/45 ”[9]; pero en el periodo actual, las crisis se distinguen por ser más severas, amplias y prolongadas, así como los auges más débiles, reducidos, superficiales y breves, dado que se han trastocado estructuras sustanciales, nunca antes remozadas, a todo nivel.

La teoría de los ciclos económicos, resulta entonces contundente para referirnos a dos de los aspectos que más nos interesaba señalar en estos parágrafos. Por un lado, la desmitificación de la “libre” actuación de los capitales, y por el otro lo necesario de la interpretación del actual ciclo, desde la concepción de Wallerstein de sistema-mundo.

Con esto podemos alegar que: La fase actual de ciclo económico mundial, muchas veces denominada como “Globalización”, no promueve de ninguna manera formas transparentes de unificación internacional, por el contrario, la tendencia actual es generar economías segmentadas que dividen a las sociedades y por ende a sus respectivos espacios, y que probablemente ningún ciclo alcista nuevo de la economía mundial, recomponga fácilmente a las masas marginadas de la sociedad civil y mucho menos restaure la caótica situación ecológica y medioambiental.

 

Los Estados Centrales, Semiperiféricos y Periféricos del Sistema-Mundo.

 

No caben dudas a esta altura que para comprender el real proceso histórico de esa  conjetura designada como “Globalización”, resulta preciso un análisis del Estado y de sus relaciones con el capital, tanto para los países del norte como para los del sur.

Tampoco es novedad que los protagonistas históricos esenciales del sistema-mundo son y fueron los países de las economías centrales u “ascendentes”. Este grupo de no más de 10 países, de manera regular favorecen la “Globalización” irrestricta, cerrando sus economías al mismo tiempo que exigen la apertura de las otras.

Un segundo grupo de países, que necesariamente adhieren y bregan por la “Globalización” entusiasta de sus economías y mercados, son los “minoristas” de los países centrales, y son aquellos que intentan especializarse en algún tipo específico de exportación, ya sea agrícola, minera, forestal o marítima (siempre materias primas), las cuales ofrecen grandes beneficios al ser industrializados a muchos miles de kilómetros de su origen. A estos terruños se los denomina como semi-periféricos. Por último encontramos las economías periféricas, que si se quiere abarcan un continente entero, como África, y distintos manchones pretéritos del resto del mundo, en donde los sesgos positivos de sus precedentes, apenas si son proyectos y los caracteres negativos, rasgos distintivos de un estado de realidad inmutable.

Así la economía-mundo está dividida en: Estados del centro, áreas periféricas y semiperiféricas. Estas últimas están entre la primera y la periferia y quedan señaladas por unas sutiles serie de dimensiones, tales como la complejidad de sus actividades económicas, la fuerza del aparato de Estado, la integridad cultural, etc.

La periferia del sistema-mundo es aquel sector geográfico, en donde la producción es preponderantemente de bienes de variables categorías, pero que a su vez, es parte integrante del sistema global de la división del trabajo, dado que algunas de las mercancías implicadas son esenciales.

 

El Estado-Nación como recurso. La reinvención de los gobiernos.

 

A  medida que la mecánica de los mercados verdaderamente mundiales de capital, reducen casi a la nada la capacidad de los Estados-Nación para controlar los tipos de cambio o para proteger su divisa, el resultado emergente no es otro que su creciente vulnerabilidad a la disciplina impuesta por las elecciones tomadas en otros lugares, ya sea por personas o instituciones, sobre las que no tienen control práctico. Es por ello que en una economía mundial que se dice sin fronteras, cualquier teoría o sistema estadístico que tenga el Estado-Nación como unidad principal de análisis, está al menos parcialmente desfasado.

En función de lo anterior, la mayor parte de los gobiernos en pos de la modernización han tomado una actitud y un modo de desenvolverse "empresarial", promoviendo la competencia entre los proveedores de servicios en lugar de eficientizarlos, controlando el rendimiento de sus agencias de desarrollo no en función de futuro, sino de los gastos, y esto en definitiva ha provocado la redefinición de sus “ciudadanos”, en  usuarios o consumidores. Claro esta que el gobierno no puede funcionar como una empresa, en primer lugar por que no lo es, y en segundo por que no fue creado con ese fin y mucho menos elegidos con ese propósito quienes son los encargados de llevar a cabo la tarea de administrarlo.

La imagen descrita sugiere en términos geográficos o espaciales, antes que una convergencia que implique expansión, que la economía formal mundial en realidad esta contrayéndose y circunscribiéndose cada vez más a escenarios muy precisos. Para las regiones que están fuera de, o sólo parcialmente integradas a estas alianzas, las relaciones económicas formales y las estructuras de negocios son entonces casi una utopía.

 

 

II. LA REPRESENTACIÓN ESPACIO-TEMPORAL - Aspectos dinámicos.

 

Las nuevas ¿Economías Regionales?

 

La economía del sistema-mundo y la desregulación del mercado han incrementado la penetración regional y los vínculos transcontinentales del comercio fronterizo de todo tipo. Pero al mismo tiempo, existe una similitud estructural entre este comercio fronterizo en general y las relaciones y modos de organización que constituyen las economías regionales en particular. Dicho de otra manera, es factible observar que este fenómeno antes que favorecer el desarrollo de estos segmentos espaciales “puros”, la extensión mundial de la "Globalización" ha terminado favorecido la expansión de las formas no-liberales y casi feudales de la economía política.

Algunas de las características de las economías regionales modernas permiten un comentario interesante sobre las dinámicas locales. Estas dinámicas, evidentemente contrastantes con las ideas “centrales” del sistema-mundo, se observan claramente desde la economía política, es decir, existe una tendencia hacia una mayor integración en las zonas principales, mientras que evidentemente fuera de estas regiones, la integración es controversial y problemática y rara vez siguen los designios otorgados exógenamente. Es decir que mientras que el liberalismo y las tendencias integracionistas pueden ser propias de las regiones centrales, a través de una combinación de crisis económicas, cambios políticos y liberalización, (como una especie de contrastación empírica de los ciclos de Kondratieff), solo algunos circuitos extra fronterizos particulares y no liberales, han crecido en importancia en la periferia del centro y menos aún en el resto del globo.

Con este esquema, la competencia entre regiones del mundo para el establecimiento, decididamente coyuntural, de las empresas en su espacio es despiadado y solo genera fantasías momentáneas, ya que siempre existirá otra región del mundo más genuflexa a las peticiones. La idea de la independencia de las regiones resulta entonces, solo otro talismán con pies de barro, una especie de zanahoria que se les ofrece a los espacios del mundo para que los grandes capitales, sigan diseñando su estrategia de acumulación.

Simultáneamente a lo antedicho y teniendo en cuenta el actual potencial para rediseñar los sistemas operativos que ofrece la tecnología de la información, debemos considerar que las "soluciones" regionales siguen siendo a pesar de todo un mecanismo para el desarrollo, no de la forma presentada más arriba, sino como un potente instrumento para tergiversar la vieja noción de desarrollo, y para darles especialmente  a las regiones del mundo, el valor real de ser  uno de los ejes estratégicos del siglo XXI y no el montaje especulativo y circunstancial, que el capitulante rol de unos pocos, últimamente les han otorgado.

 

La Díada: Tecnología / Medio Ambiente.

 

El considerable aumento de la actividad económica internacional, llamado generalmente “Globalización”, ha sido interpretado por la mayoría de los especialistas y sobretodo por los medios de comunicación, como la “nueva era” del comercio internacional. Se afirma que las transformaciones revolucionarias en las tecnologías de la comunicación y el transporte, son paralelas a la reestructuración de las finanzas y la organización de la producción, más allá de las fronteras nacionales, y que contribuyen a la reconfiguración de las Naciones.

Las nuevas tecnologías basadas en la informática facilitan la circulación de la información, aumentan la velocidad de las transferencias y los aumentos de capital y proveen una red para la toma de decisiones. Pero de ninguna manera la tecnología determina, la localización de las inversiones, el presupuesto para educción, los programas sociales, en fin la política territorial de un país.

La tecnología por si misma no constituye una fuerza social autónoma, dado que en definitiva, actualmente son las tasas de beneficio las que determinan el modo, la forma y la territorialización en que esta información tendrá su impronta de signos en el espacio.

Así la competitividad ha adquirido la categoría de credo universal, el rango de ideología, proclamándose a los cuatro vientos que se está incubando una nueva economía global. En base a esta idea, ya sea mediante la localización o el traslado de instalaciones  productivas, o a través de sólidas alianzas para competir con mayores posibilidades de éxito a escala mundial, las redes mundiales de las empresas multinacionales están reestructurando la configuración sectorial y  territorial en todos los ámbitos de la economía y de la industria.

Pero de todas maneras en el actual orden, tanto los capitales transnacionales y esencialmente las empresas multimodales cosmopolitas, experimentan y colisionan con un dilemas muy difícil de resolver: la crisis ecológica [10].

 

 

 

La naturaleza, como el último de los recursos.

 

Con el fin de maximizar los beneficios, sistémicamente los capitales en expansión, apelan en especial  a dos recursos: No gastar demasiado en los salarios obreros y no pagar demasiado por el proceso de producción.

Eufemísticamente a este proceso se lo conoce como “externalización de costes”, y hay dos métodos principales de externalizar costos. Uno es esperar que el Estado pague por la infraestructura necesaria para la producción y la venta de los productos.

El segundo y más importante método es no pagar los costes denominados como ecológicos: No reemplazar los bosques cortados o reemplazarlos con especies no autóctonas con el consecuente desequilibrio ecológico [11], y aunque el ejemplo citado en la nota al pie resulte casi naif, dadas las nuevas formas de arrebato ambiental que hoy sufren los espacios del mundo, las derivaciones ambientales de los territorios perjudicados son tan nefastas que cada situación merece un análisis particular.

La canadiense Patricia Adams en su trabajo “Deudas odiosas, insensatez económica y saqueo ambiental”[12] realiza un muy detallado informe acerca de las nuevas y sutiles formas de expoliación económica y ambiental de los países de la periferia, que abarcan desde el canje de naturaleza por deuda, hasta las forzadas orientaciones agrícolas impuestas a sectores del mundo.

Una de las mayores pruebas a la que se verá sometida la sociedad en el siglo XXI consistirá en el modo de utilizar "el poder de la tecnología" para satisfacer las demandas planteadas por “el poder de la población” esto es, como encontrar soluciones globales eficaces, con el fin de librar a las tres cuartas partes más pobres de la humanidad de la creciente trampa malthusiana de la malnutrición, agotamiento de los recursos, emigración forzosa y los conflictos armados; consecuencias que, aunque menos directamente, también pondrán en peligro a los países ricos.

Por todas estas razones, el período frente a nosotros, los próximos 30-40 años, será un momento de transición masiva hacia algo distinto, hacia un sistema (o unos sistemas) nuevo(s). Quienes vienen en ayuda de esta idea para profundizar, son Jean-Paul Fitoussi y Pierre Rosanvallon, cuando argumentan que “Vivimos ciertamente una  mutación económica decisiva (la de la globalización) y vemos con claridad el agotamiento de cierto tipo de regulación económica. Pero al mismo tiempo sentimos que el  problema es más amplio. Todos comprueban que,  con el desarrollo de la globalización, surgen relaciones inéditas entre economía, política y sociedad. Vivimos a la vez el agotamiento de un modelo y el final de un antiguo marco de inteligibilidad del mundo.  Nos encontramos por eso ante un gran punto de inflexión de la modernidad, que no debe ser desaprovechado

 

 

 

LAS  FORMAS-CONTENIDO RESULTANTES.

 

Históricamente la acumulación de capital ha requerido como condición sine quanon una relativa armonía entre las fuerzas productivas y las relaciones sociales de producción. Estos dos elementos constituyen una unidad; y sin dudas se trata de una unidad dialéctica, pues su evolución obedece a causas distintas y tiene ritmos simultáneos diferentes [13].

La actual fase descendente de los ciclos largos lo que en definitiva manifiesta, es la readecuación de estos dos aspectos de indisoluble unidad. “Readecuación que ha tenido lugar, sobre la base de una redefinición radical de las relaciones sociales, con el fin último de reestablecer la tasa media de ganancia de las fracciones dominantes del capital ”[14].

 

Para responder a los distintos interrogantes planteados durante el desarrollo del presente documento, fue necesario acercarnos a una determinada unidad de análisis, la escala global, desde una perspectiva teórica que se imbuyó para la comprensión de la realidad, con la idea del “sistema-mundo” y sus tendencias seculares.

Por ello consideramos que actualmente esta tendencia se caracteriza por una onda larga descendente, pero mientras tanto, el rumbo de las relaciones sociales  y productivas básicas es mucho más difuso. Sin embargo, un horizonte se revela, si primeramente tenemos en cuenta que la actual situación, es el producto de una larga fase expansiva previa, y que dadas las leyes a que está sujeta la acumulación de capital, resulta entonces inevitable que hoy prevalezcan, varios elementos relacionados. En este contexto, las características específicas que se desprenden de la actual onda larga descendente las podemos definir, sin pretender establecer ninguna jerarquía, ni darle un carácter exhaustivo, por las siguientes variables:

 

Temporalidad. La onda larga ascendente más prolongada en la historia del capitalismo industrial, tuvo una duración de unos treinta años. Quizá por ello no sea de extrañar que en los albores del siglo XXI aún no sea posible afirmar que la fase descendente haya sido superada.

Transnacionalismo. La “vieja” noción de la modernidad del Estado Nacional ha sido interpelada bajo un profundo y radical cuestionamiento en los ámbitos económico, político, social, cultural e ideológico. Conceptos otrora impulsados por las burguesías nacionales y asimilados por el conjunto de clases sociales como parte de la ideología y la cultura mismas como, por ejemplo, el de “soberanía”, son hoy seriamente cuestionados (aunque no abandonados) tanto en los países centrales como en los periféricos.[15].

Reconceptualización de lo Estatal.  Particularmente desde el inicio de la década del 80 ha tenido lugar un cambio muy significativo en lo relativo a las funciones del Estado, a la ideología en que se sustenta y a su participación en la actividad económica. No solo por su “achicamiento”, sino que estamos ante una transformación cualitativa de importancia que, por un lado, ha sido impulsada por las fracciones dominantes del capital en respuesta a sus necesidades e intereses y que, por otro lado, ha venido a alterar los acuerdos sociales explícitos e implícitos sobre los que basaba su funcionamiento.

Sectorización del área decisional. Se definen nuevos órganos de gestión mundial y otros ya existentes asumen nuevas funciones. Los cambios a los que hemos aludido, han tenido como consecuencia necesaria (es más, inevitable) la readecuación de las reglas del juego de las instituciones gestoras al modo de producción capitalista a nivel mundial.

Rotación tecnológica. Luego de una amplia difusión de la aplicación de invenciones tecnológicas y de productos que habían permanecido sin aplicación comercial generalizada durante largos años, esto dio lugar a que se hable de una nueva “revolución tecnológica” del capitalismo industrial. Provocando dos efectos sustanciales: por un lado, ha sido un factor primordial en el fuerte incremento del ejército industrial de reserva y, por otro lado, ha implicado la necesidad de una readecuación en la capacitación de sectores importantes de la fuerza de trabajo [16].

Nueva división internacional del trabajo. El desarrollo tecnológico en la producción, transporte, comunicaciones y, en general en los servicios, ha posibilitado la división del proceso de producción de una manera tal que hoy pueden producirse simultáneamente diversos componentes del mismo producto en diferentes países, para ser después ensamblados en cualquier otro lugar y vendidos en todo el planeta. De esta manera, el capital aprovecha de mejor manera que antes las posibles ventajas laborales, legislativas y de comunicación, en la búsqueda de las mayores ganancias. Con ello, se ha redefinido la división internacional del trabajo, trasladando a la Periferia del sistema las actividades industriales con mayor intensidad de mano de obra y esto mismo puede decirse a su vez de las actividades más contaminantes.

Complementariedad capitalista. El proceso de centralización del capital avanza sustancialmente a través de diversas fusiones y absorciones. Esto significa que un menor número de empresarios (e, incluso, de empresas) posee los medios de producción y compra la fuerza de trabajo necesarios para abastecer al mercado mundial gracias a la desaparición de competidores.

Globalizaciones parciales. El proceso de internacionalización del capital ha dado un salto cualitativo con la liberalización económica y la formación de bloques (MERCOSUR, NAFTA, UE, etc.), estableciendo con ello nuevas condiciones para la operación a nivel mundial. Es cada vez más claro que hoy la producción, circulación, distribución y consumo de mercancías tiene lugar a escala mundial. “Pero de ninguna manera debe inferirse que todas las formaciones sociales que integran el sistema tengan igual participación en estas actividades; ya que este proceso de internacionalización ha seguido teniendo lugar sobre las bases del ya conocido desarrollo desigual, el cual se manifiesta en que el puñado de formaciones que constituyen el Centro, se apropian de la mayor parte del excedente, siendo allí, además, donde se realiza la mayor parte del consumo (productivo y no productivo)” [17].

Precarización segmentada. En las últimas décadas ha habido una profunda y radical redefinición de las relaciones sociales de producción con claro perjuicio a las clases trabajadoras y a algunos sectores de capitalistas marginales, que se han visto perjudicados con la redefinición de los términos de la competencia producida con la apertura del flujo comercial y de servicios.

Heterogeneidad conductiva. Con la aceleración de la pérdida de la hegemonía mundial de los Estados Unidos, tanto en lo económico como en lo tecnológico, y ante el avance en la productividad del trabajo en las economías europeas y japonesa, y su consiguiente mayor peso en sus respectivas áreas de influencia; se ha producido un quiebre muy importante y esperado. Pero esa pérdida es menos significativa en lo político, sobre todo por las dificultades de cohesión de los Estados que conforman la Unión Europea y el Mercosur por solo nombrar algunos de los bloques económicos existentes. “Debe tenerse en consideración que la existencia de una potencia hegemónica reduce o impide la exacerbación de las rivalidades intercapitalistas, la irrupción de guerras comerciales, el proteccionismo, la aparición de bloques semiautárquicos y se encarga de la represión de los posibles movimientos antisistémicos de países de la Periferia”[18]. No obstante, es de esperar que a largo plazo haya una nueva forma de gestión y resolución de los problemas mundiales, que para algunos casos se ha ido mostrando ya a partir del mayor peso del Consejo de Seguridad de la ONU y de la OTAN como instancias decisoras supranacionales, sobre todo en los aspectos bélico militar [19].

Concentración ideológica. La desaparición de los regímenes de Europa del Este y su absorción por el sistema capitalista no significa solamente una ampliación geográfica del ámbito de actuación del capital, sino que ha tenido varios efectos relevantes que interesa destacar: 1) La posibilidad de expansión de la geocultura del sistema. 2) El debilitamiento sustancial de las estructuras políticas “progresistas”, y 3) La aparición del capitalismo como el modo de producción, si no único, sí claramente hegemónico a nivel mundial.

Feudalización. Producto del avance económico, político e ideológico de los sectores de clase dominantes, pero agudizado por lo acontecido en los países de Europa del Este y China, amplios sectores de la izquierda parecen mover sus posiciones políticas hacia el centro; ante ello, la misma derecha busca desplazarse en la misma dirección. “Aunado a lo anterior y agudizado por la penetración de la ideología y la política contemporáneas del capitalismo (o sea, el neoliberalismo), cambian los marcos de referencia ideológicos y políticos, abandonándose categorías y métodos: ya no se habla de clase sociales sino de sociedad civil, ya no de socialismo sino de democracia, ya no de lucha de clases sino de participación ciudadana”[20], etc.

 

Consideramos que lo antedicho se presenta ante todo, como una aproximación teórica válida para avanzar en el estudio del espacio geográfico en general y la ordenación del territorio. Esta propuesta si bien no es decididamente novedosa, pretendemos sea un avance en la búsqueda de otros horizontes analíticos , dentro de una ciencia como la geografía que se ha presentado históricamente como remisa a otras concepciones, y otras veces simplemente como simbiótica.

     

 

 

 

 

Bibliografía

 

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· Universidad Nacional del Comahue. E-mail: pabiondi@yahoo.com.ar

· Universidad Nacional del Comahue. E-mail: amccask@uncoma.edu.ar

[1] Intencionalmente inscribimos este término, por la necesidad de superar este Galicismo, que hace EXCLUSIVA mención a una posibilidad de DESARROLLO OTORGADO Y DESEMPEÑO DE FUNCIONES PRE-ESTABLECIDAS. Probablemente Heródoto tuvo otros sueños y expectativas que superaban con amplitud el de desempeñar desarrollos otorgados y funciones especificas.

[2] En la vertiente francesa  el término geopolítica, esta asociado a una geografía de los conflictos, mientras que en la corriente anglosajona se lo identifica con una geografía política aplicada: es decir propuestas teóricas y conceptuales en función de un espacio político dado. Estas definiciones subyacen en la obra Geografía Política de Joan-Eugeni Sánchez, Madrid, Editorial Síntesis, 1995. 

[3] Santos, Milton. “La naturaleza del espacio”. Técnica y Tiempo. Razón y Emoción. Ed. Ariel – Geografía. Barcelona. España. 1997.

[4]  Entre la bibliografía de Inmanuel Wallerstein sobre el tema en el último cuarto de siglo, se destacan  varias obras importantes. El moderno sistema mundial I. La agricultura capitalista y los orígenes de la economía-mundo europea en el siglo XVI; El moderno sistema mundial II. El mercantilismo y la consolidación de la economía-mundo europea, 1600-1750 . El moderno sistema mundial III. La segunda era de gran expansión de la economía-mundo capitalista, 1730-1850, y otros tantos artículos.

[5] Estos movimientos están asociados a Flujos y Reflujo de las hegemonías, con los consiguientes movimientos ascendentes y descendentes de los distintos centros, periferias y semiperiferias.

[6] Entre tantos optamos por destacar la labor de algunos contemporáneos: Samir Amin, Georges Benko, Fernand Braudel, Jurgen Habermas, Karel Kosik, y casi todos los clásicos.

[7]  J. Van Duijn, “ Las ondas largas en los ciclos económicos” Ed. George Allen & Unwin. Londres. Inglaterra. 1983.-

[8] W. Bonefeld y J. Holloway (comps.) ¿Un nuevo Estado? Debate sobre la reestructuración del Estado y el capital. Editorial Cambio XXI. Ciudad de México. México. 1993.-

[9]  J. M. Vidal. “ Globalización”. Ed. Icaria, Barcelona. España. pp 92. 1996.-

[10]   Terence K. Hopkins e Immanuel Wallerstein. “Los años de la Transición al Sistema-Mundo 1945-2025” Ed. Zed Books, Londres, Inglaterra. 1996.-

[11] Eduardo Galeano nos dice en referencia a lo arriba mencionado “Las plantaciones madereras de exportación no resuelven problemas ecológicos, sino que los crean, y los crean en los cuatro puntos cardinales del mundo. En Chile, al sur de Concepción, las plantaciones de pino proporcionan madera a los japoneses y proporcionan sequía a toda la región. En Uruguay, el presidente de ese país, hincha el pecho de orgullo, los finlandeses están produciendo madera allí. Vender árboles a Finlandia, país maderero, es una proeza, como vender hielo a los esquimales. Pero ocurre que los finlandeses plantan en el Uruguay, los bosques artificiales que en Finlandia están prohibidos des de 1979. Eduardo Galeano “Úselo y Tírelo”.Ed Planeta. Buenos Aires, Argentina. 1996.-

[12] Patricia Adams “Deudas Odiosas. Insensatez económica y saqueo ambiental”.Ed. Planeta Tierra.. Earthscan, Canada. 1993.-.

[13]  N. Kondratieff  “Los ciclos económicos largos”, en Review, volumen II, número 4, primavera, pp. 519-562. 1979.-

[14]   L. Panitch. “Globalización y Estado”. Ed. CIIH - UNAM, México.1999.-

[15]  J. Hirsch. “ Globalización, Estado y capital ”. Ed. UAM - Xochimilco, México-Cuba. 1998.-

[16]  Kleiknecht, A., Mandel, E. e I. Wallerstein “El Nuevo ciclo económico, y los ejércitos de reserva”. Ed. St. Martin’s Press, Inc., Nueva York, Estados Unidos. 1990.-.

[17]  S. Goldstein, Joshua. “Los ciclos largos, prosperidad moderna” en Yale University Press, New Haven y Londres. 1984.-

[18]  T. Kuczynski Thomas “ Marx y Engels – Ciclos económicos ” Ed. Tibor Vasko, Barcelona, España. 1980.-

[19]  Las distintas guerras tanto en Oriente medio, Balcanes, como en otros sectores del planeta le han dado a estos organismos supranacionales una relevancia antes impensada, aunque su forma de actuación y resolución de conflictos muy lejos esté de ser imparcial y mediadora.

[20]  M. Izquierdo. “Los ciclos económicos largos. ¿Una explicación a la crisis?”. Ed. Akal . Madrid, España. 1979. y también de Max Weber, "La 'objetividad' cognoscitiva de la ciencia social y de la política social", en el libro Ensayos sobre metodología sociológica, cit., pp. 44-45.

 


Ponencia presentada en el Quinto Encuentro Internacional Humboldt. Neuquén, Argentina. Octubre de 2003.