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Asunto:NoticiasdelCeHu 1090/03 - Las etapas de construcción del Valle Inferior
Fecha:Viernes, 24 de Octubre, 2003  21:08:16 (-0300)
Autor:Humboldt <humboldt @............ar>

NCeHu 1090/03
 

                        “Las etapas de construcción del Valle Inferior

                               

         Enrique Hugo Fabregat

         Secretaria de Planificación y Políticas Públicas de Río Negro

 

 

El espacio conocido como el Valle Inferior del río Negro constituye por sus características una unidad económico productiva; la misma está constituida por diferentes elementos tanto de orden físico natural como aquellos relacionados con la acción del hombre. Entre esos elementos el que define en primer lugar a esta unidad es el río, que aquí actúa no sólo como organizador sino también como integrador de este espacio. Al mismo tiempo, constituye un territorio, donde se destaca la idea de un espacio apropiado por la sociedad y construido por esa sociedad en el cruce de lógicas políticas, económicas y culturales. En consecuencia, este espacio geográfico tiene dos aspectos, es un sistema de relaciones y es un producto social, que se proyecta en una porción de la superficie terrestre que en este caso, es el valle más próximo a la desembocadura del río Negro.

 

Es necesario puntualizar aquí que el espacio es una instancia o dimensión de la totalidad social y en la base de su funcionamiento se encuentran los procesos de producción y reproducción que están formados por diversos planos: producción y reproducción material, ideológica y de las relaciones sociales, en los que se articulan las lógicas antes mencionadas.

 

De un modo general, Milton Santos sostiene que “...el espacio humano, tal como es, se reconoce en cualquier período histórico como el resultado de la producción. El acto de producir es asimismo un acto de producir espacio....(...)..Cada actividad tiene un lugar propio en el tiempo y un lugar propio en el espacio. Este orden espacio-temporal no es aleatorio sino el resultado de las necesidades propias de la producción. Esto explica que el uso del tiempo y del espacio no se lleve a cabo jamás de la misma manera, según los períodos históricos y según los lugares y que cambie igualmente con los tipos de producción”. (Santos: 1990).

 

La unidad que hoy nos ocupa se extiende en el sector sur del partido de Carmen de Patagones, en la Provincia de Buenos Aires, y al este del departamento Adolfo Alsina, en la Provincia de Río Negro. Está situada en el nordeste de la Patagonia, en una zona de transición entre las típicas llanuras de la región pampeana y las áridas mesetas de la patagonia extrandina. Esa transición, no es sólo climática y geomorgológica en el sentido de que se va desarrollando en forma latitudinal, sino también socioeconómica ya que se van dando actividades diferentes y combinadas de carácter agrícola-ganadero, pasando de una actividad principalmente agrícola cerealera, con ganadería bovina, a actividades frutihorticolas, con ganadería, principalmente ovina extensiva.

 

La organización del territorio en el Valle Inferior del río Negro es el resultado de múltiples procesos políticos, económicos, sociales, culturales y ambientales. En este espacio, se entrecruzan los distintos planos o dimensiones de la realidad social. Este es un claro ejemplo de una construcción colectiva en la que han intervenido e intervienen decisiones de múltiples actores sociales. A lo largo del tiempo, estos procesos han ido transformando permanentemente la organización del espacio y la conformación de dos núcleos urbanos, que son hoy Viedma y Patagones, como síntesis de un proceso que aún está en marcha.

 

Este marco actual es producto de la construcción que ha hecho el hombre de este territorio, con más de doscientos años de poblamiento permanente, en el cual se pueden observar diferentes momentos con fuerte significación y que en el desarrollo de este trabajo se irán definiendo y analizando.

 

A partir de ahora se le adjudicará una denominación a cada una de las etapas de construcción del Valle Inferior del río Negro, siguiendo como criterio el hecho más significativo que marco un cambió en la estructura espacial.

 

A la primera etapa se la denominó “Etapa de territorio tehuelche” y es una etapa previa a la llegada de los españoles en donde existía una gran dispersión de población que estaba establecida entre las Sierras de la Ventana y el río Chubut, ocupando un territorio que se extendía varios kilómetros tierra adentro. Se puede decir que esta extensión iba mas allá de la Primera Angostura que se encuentra a 80 kilómetros de Viedma. Es difícil reconstruir retrospectivamente para determinar con exactitud dónde comienza, pero sí se puede hacer un quiebre o un cambio significativo a partir de la presencia del  español en la zona; el territorio tenía una organización espacial que estaba en relación con el poder que los diferentes caciques ejercían sobre este territorio. De este modo, el espacio ofrecía una división tripartita que se equiparaba con el poder ejercido por tres caciques, a quienes le correspondía respectivamente la siguiente distribución: a uno desde el norte del río Colorado hasta Sierra de la Ventana, a otro el sector mesopotámico del Colorado y el Negro, y al tercero el sector comprendido por el sur del río Negro hasta muy cerca del río Chubut.  Seguramente, estos espacios eran producto de luchas de poder entre grupos, pero está claro que existía un permanente paso por uno y otro sector, por lo que también existían acuerdos de convivencia y de uso del territorio.  Del mismo modo, se extendían rutas, que eran senderos por donde circulaban, y que definían una organización con su propia estructura de comunicaciones. 1.

 

Es importante observar la localización de ocho cementerios, reconocidos en el Valle Inferior. Esto  nos induce a pensar que no era un pueblo nómade sino  más próximo a un seminomadismo, con lapsos prolongados de permanencia en diferentes lugares de este territorio. Por las condiciones del lugar es probable que los recursos naturales les servían de sustento tanto para abrigo, como para alimentación, dado que ésta no sólo se componía de animales terrestres sino también marinos y del río.

 

Siguiendo con la organización espacial en esta etapa, vemos que para el aborigen un elemento importante en el paisaje fue la laguna El Juncal, puesto que era un gran  reservoreo de agua que fue muy utilizado por los diferentes grupos que ocuparon,  en distintos momentos el Valle Inferior. Esta laguna se abastecía de agua del río del que llegaba en forma natural por el movimiento del mismo con el aumento o descenso de su nivel, hasta que finalmente en 1930 se cerro la comunicación con el río y este espejo de agua se terminó secando. Es preciso aclarar que las frecuentes inundaciones de la ciudad de Viedma no estaban motivadas directamente por el río sino por el incremento del caudal de agua de la laguna que pasaba por atrás de lo que hoy es la ciudad de Viedma. No hay duda de que esta laguna tenia un simbolismo para las comunidades que vivían en el Valle Inferior ya que muchos de los cementerios que se encontraron estaban localizados muy cerca de la misma. Existía un aparente equilibrio entre la gente y el paisaje, que lleva a pensar en un ambiente natural, ocupado por el hombre y explotado por éste, con una organización económica que se basaba principalmente en obtención de recursos para la alimentación, en el comercio con otros grupos y en el control de extensos espacios.

 

De todas maneras, las transformaciones que el hombre realizó en este medio natural, y en esta etapa eran mínimas, pero ya había una imposición de modificaciones técnicas, en particular a partir de la utilización del caballo, de marcas de senderos y huellas por donde se desplazaban, de la instalación de tolderías, de la caza y de la pesca. Es decir, las necesidades de alimentación, alojamiento, defensa, vestimenta y culto involucraban técnicas complejas, que sin embargo, no quedaron fijadas como elementos técnicos complejos.

 

Con la llegada de los españoles en 1779, podemos decir que comienza una nueva etapa, a la que, de ahora en más, denominaremos “el Primer asentamiento español en el Valle Inferior”. A esta etapa también se la puede llamar de centralización administrativa  ya que durante el reinado de Carlos III la intención era fortalecer el poder monárquico y las reformas económicas tendientes a vigorizar las fuentes de riqueza para obtener mayores recursos. Esto coincidía con la búsqueda que desde los centros de poder, en este caso Europa, se realizaba tendiente a la ampliación de los mercados productores de materia primas. Para ello, era necesario ampliar los conocimientos sobre áreas o sectores del planeta, favoreciendo la ocupación de zonas despobladas, que presentaran condiciones naturales propicias para la producción de las materias primas que las metrópolis requerían.  Así es que el 22 de abril de 1779, en la margen sur del río Negro, se funda el Fuerte del Carmen y la elección de esta orilla está en relación con una zona más baja y por lo tanto más fácil de regar. Pero una inundación, que posiblemente fue provocada por el desborde de la laguna de el Juncal, los obligó a trasladar el fuerte a la margen norte, el día 19 de junio de 1779. De este modo el fuerte queda localizado en un sector más alto y por lo tanto más resguardado de las crecientes, tanto del río como de la laguna.

 

En cuanto a su estructura espacial, el pueblo de Carmen de Patagones estaba formado por el fuerte, las oficinas y unos pocos ranchos. La economía de esta aldea se basaba principalmente en la agricultura y la ganadería, actividades que,  por otro lado se desarrollaban en ambas márgenes del río. En esta etapa lo que se puede ver es que se complejiza el espacio con la introducción de elementos distinto orden, ya sea técnico, económico y cultural, y sin lugar a dudas, se inicia un proceso social distinto, con acciones que van a quedar marcadas en el espacio.

 

Pero, durante muchos años este lugar  estuvo subsistiendo casi, sin demasiado apoyo ni de Buenos Aires, ni de España, hasta que en 1814, Buenos Aires reconoce este asentamiento en la Patagonia. A partir de ahí, podemos decir que comienza otra etapa donde “Buenos Aires se hace cargo del Valle Inferior”. Ahora, el fuerte pasa a ser parte del país que se esta construyendo. Llega desde Buenos Aires una expedición que se hace cargo del mando del Fuerte del Carmen. Comienza en consecuencia a introducirse la idea de territorio, que lleva implícita la noción de apropiación de una porción de la superficie terrestre; el estado ejerce el poder sobre esa porción de la cuenca del río Negro, aumenta la implantación de objetos en este espacio geográfico y ellos son tanto de carácter político, como económico y cultural, tres dimensiones que están muy presentes en  la construcción del Valle Inferior. A partir de la apropiación de este espacio es que se comienza a construir un sentimiento fuerte de pertenencia y se produce también, de una forma manifiesta, el ejercicio del poder tanto en lo referido a la gestión como a la organización misma del espacio.

 

A partir de aquí, Patagones se transforma en un importante centro proveedor de sal a los saladeros del río de la Plata y del sur de Brasil. Esta actividad económica abre nuevos mercados a la producción agropecuaria de la zona significando una expansión del área rural, prosperidad económica y complejidad social. Se crea el juzgado de paz, una escuela pública, servicios de correo, es decir, comienza a observarse una mayor preocupación por Patagones en el gobierno Buenos Aires. También aumentan las relaciones políticas y económicas con las tribus de la región.

 

Mientras tanto, en la planta urbana, comienzan a formarse dos barrios, alrededor del fuerte del Carmen: el barrio norte es Patagones y el barrio sur, Mercedes de Patagones en lo que hoy es Viedma. De este modo el lugar, adquiere características de pueblo, con una estructura conectada con calles y caminos que comunican con los alrededores donde surgieron las huertas y las chacras. Además, aumentan las comunicaciones entre ambas márgenes, hechos que organizan cada vez más a este espacio

 

En cuanto al número de habitantes, en 1816 se realiza un relevamiento estadístico que da un total de población de 508 personas, de las cuales 302 son varones y 206 son mujeres. La población ofrecía una matriz heterogénea, había entre sus integrantes: indios, chinas, criados, esclavos y esclavas, negros liberados y numerosos labradores.

 

Es importante destacar que en esta etapa se da un fenómeno significativo para la organización de este espacio, que es el comienzo de la donación de tierras a quienes lo soliciten. Esta donación consistía en un solar y una chacra para realizar tareas agropecuarias.

 

Por otra parte, durante esta etapa, continuaban las disputas con algunos grupos aborigen, hasta que finalmente se firmó la paz entre el cacique Yanquetruz y Buenos Aires. Esto ocurrió en 1857, desde allí se puede comenzar a hablar de una nueva y distinta etapa llamada “de paz con el cacique Yanquetruz”. Esta etapa es de gran impacto sobre el espacio, porque a partir de aquí, una vez firmada la paz, comienza un período de gran expansión económica y social en Patagones. Surge así, la instalación de nuevas explotaciones agropecuarias, principalmente aquellas que se extienden aguas arriba del río negro. Además,  se organiza y se instala en Cubanea, una importante colonización de origen italiano, que comienza con treinta familias genovesas que se instalan allí y en Zanjón de Oyuela, dedicándose principalmente a las actividades agropecuarias. Esta colonia no próspero y las familias se trasladaron e instalaron en las poblaciones aguas abajo, que crecían en ambas márgenes del río.

 

En esta etapa aparece una fuerte expansión de la relación entre el hombre y la naturaleza, a traves del trabajo, como un proceso necesario para la satisfacción de las necesidades sociales. Se establecen, de este modo, relaciones de producción que van a caracterizar a esa sociedad y que se van a ir acumulando en el espacio como distintas formas de explotación del suelo a través de las prácticas agrícolas, como así también por las nuevas construcciones.

 

Así se observa en el barrio norte del pueblo, que formaban Patagones y Viedma, la expansión demográfica y urbana, y esto hace que las construcciones superen la barranca y se comience a extender el pueblo sobre la planicie, mientras que en la zona sur se iniciaba con el trazado de quintas y huertas, que abastecían de hortalizas, verduras y frutas al pueblo y sus alrededores.

 

Este proceso trajo también reformas políticas y así, el 11 de octubre de 1878 se crea la Gobernación de la Patagonia, provocando un fuerte impacto en el pueblo, ya que le saca a Patagones el sector al sur del río, que comprende parte de la llanura aluvional y convierte a Viedma en capital de la Gobernación. Transformándola en el centro de irradiación para la colonización agrícola y pastoril, con el perfil de una base de operaciones, desde la que se dirigían los movimientos tendientes a transformar este territorio y a construir una organización distinta. Esta decisión política, tomada desde el gobierno central, marca la definición del territorio como entidad jurídica, donde evidentemente se proyectaba la idea del grupo gobernante en ese momento. A partir de aquí, el Valle Inferior queda dividido en dos juridicciones, el sector norte queda en la Provincia de Buenos Aires y el sur en la Gobernación de la Patagonia.

 

En cuanto a las actividades predominantes, se instalan en este sector los hornos de ladrillos, que fabrican el insumo imprescindible para la construcción de los edificios públicos y de las viviendas privadas, por lo tanto, se amplían e incorporan a partir de este rubro nuevos sectores productivos.  

 

Al poco tiempo, en 1884 seis años después, comienza una nueva etapa a la que se va a denominar “creación de la Gobernación de Río Negro”. Esta etapa se la puede considerar la más dinámica que se dio en el valle inferior, no sólo por lo que sucedió en él, sino porque en ella surge la colonización de otros valles del Río Negro y la explotación de tierras en la Línea Sur. Se puede decir que comienza una etapa de decisiones políticas, enmascaradas en políticas públicas de un Estado que pretende poblar, conquistar y controlar diferentes territorios, complementando con leyes de colonización, que modificarían la organización original.

 

Por lo tanto, Patagones se transforma con rapidez, y pasa a cumplir el rol de núcleo comercial y de servicios para toda la gobernación, sobretodo porque en él estaba el puerto a donde llegaban los productos y por donde salían los frutos de la región. Fue importante, en el área de Patagones, la construcción de barracas para almacenar los frutos del país, principalmente lanas y cueros y estos edificios modificaron la fisonomía del viejo fuerte del Carmen. Esta modificación ofrecía una distribución espacial mucho más compleja y comenzó a marcar una significación y una simbología, que ha permanecido durante mucho tiempo, caracterizándola como ciudad comercial y puerto. Es oportuno recordar aquí que, en etapas posteriores y en forma reciclada, este significado intentó volver a tener la fuerza que lo caracterizó en esta etapa del Valle Inferior.

 

Precisamente al referirse a la fisonomía de estos pueblos, Vapñarsky dice: “en términos funcionales, la unidad de ambos pueblos está dada por la complementariedad, no es por la semejanza  de sus características. Por lo menos divergieron desde 1878 en que Viedma se convierte en la capital de la Gobernación de la Patagonia,  Patagones en puerto y centro comercial – Viedma centro administratico, educativo y religioso”. (Vapñarsky: 1983)

 

Así es que, en efecto, el puerto de Patagones actuó como un gran dinamizador de la región y organizador del espacio, el hinterland de Patagones cada vez adquiría más importancia a medida que se iban instalando los colonos, las tierras se cultivaban y la demanda de productos para consumo y venta eran cada vez mayor. Además, el puerto era el que permitía la comunicación permanente con Bahia Blanca, a donde el ferrocarril ya había llegado, con Buenos Aires y con Europa, y se puede decir que en ese momento el valle inferior se incluía ya en el mundo globalizado, de una manera distinta, pero posiblemente más efectiva.

 

Es interesante observar como en este proceso de construcción del espacio hay elementos de gran significación que se van incorporando al paisaje cotidiano del valle inferior. En 1884, se crea en Patagones el banco de la Provincia de Buenos Aires y en 1887, se inaugura el faro del Río Negro en la desembocadura, en el área de La Boca, donde comienza el acantilado. Este hecho respondía a una política pública según la cual se había tomado la decisión de controlar el mar y la costa marítima argentina, favoreciendo así la navegación y el ingreso al puerto de Patagones. Los dos hechos mencionados son fundamentales para el progreso de la zona, por un lado en mejoramiento de las comunicaciones a partir del apoyo a los barcos, por otro lado, la instalación del banco, como factor de servicios para los comerciantes, ganaderos, acopiadores de la zona y administrativos, constituye un hecho de gran valor que nos permite ver que existía una fuerte decisión de desarrollar la zona.

 

En cuanto a la población, ésta comenzó a constituirse, tanto por prósperos comerciantes porteños como por extranjeros. Del lado de Viedma, llega a tener 5500 habitantes en el año 1900, cantidad muy importante para la época si observamos el contexto patagónico. Se van instalando en el área urbana gran cantidad de artesanos, trabajadores rurales y urbanos, que participan activamente de la vida social y económica del pueblo. De los datos censales de la época, se deduce que en la primera parte de esta etapa se triplicó la planta urbana de Patagones, se crearon varias escuelas, se instalaron diferentes comercios. En 1907 se creó la escuela agrícola, que era parte de un  proyecto mayor que tenía como objetivo regar gran parte del partido de Patagones. Se comenzó por un sistema de bombeo desde el río, que  llevaba agua para regar más de 100 ha pertenecientes a la escuela. El resto del proyecto por diferentes intereses políticos y económicos que entraron a competir, no logró concretarse.

 

En el proceso de construcción del espacio del Valle Inferior, se va imponiendo cada vez más, una organización destinada a fortalecer el trabajo, como es el hecho de la instalación, a principios del siglo XX, del Banco de la Nación Argentina en Viedma y de una oficina Nacional de Observaciones Meteorológicas. Esto nos está indicando que existía, a nivel nacional un compromiso con la zona para desarrollarla e integrarla al resto del país. Estas dos creaciones significaron un verdadero apoyo al desarrollo agrícola de la zona tanto desde lo técnico como desde lo económico, proporcionado,  por un lado, los datos del tiempo y clima, en cuanto orientadores necesarios para las actividades productivas, y por otro lado, el apoyo financiero, para hacer realidad esa producción.

 

Por otra parte, ya desde 1884, existía la necesidad de cubrir las funciones políticas y administrativas del Territorio Nacional de Río Negro. Este fue otro factor que contribuyo, desde muy temprano, al crecimiento de la población en la zona, como así también a la organización del espacio ya que estas actividades requerían tanto la construcción de edificios públicos como la de vivienda para el personal.

 

A ello se suma el evidente compromiso con la salud y el conocimiento, ya que también se crea en Viedma la primera biblioteca de la Patagonia y el hospital, que viene a cumplir un importante servicio público para la región. Además, Viedma es base del principal movimiento de evangelización de la patagonia, que tuvo una fuerte incidencia en la creación de escuelas, en asociaciones profesionales y en actividades periodísticas con la creación del primer diario salesiano de la patagonia que se llamo “Flores del Campo”. Por todo ello Viedma adquiere la calificación de  ciudad de mayor nivel cultural de la Patagonia. Evidentemente ha sido una ciudad muy beneficiada por diferentes política públicas que favorecieron a la zona y provocaron el ascenso de esta y que posteriormente por otras decisiones o por la complejidad de los procesos socioeconómicos y culturales, la llevaron a un retroceso o a un estancamiento.

 

 

A lo dicho se suma también la preocupación permanente por la construcción de obras de infraestructura necesarias para le desarrollo agrícola de la zona. En este sentido, se reitera la idea de instalación de un puerto que nunca superó la etapa de proyecto.

 

Ahora bien, paralelo al desarrollo de Viedma, también se va consolidando la zona norte de Patagones con la ocupación de tierras y de estancias aledañas a Bahia San Blas, como consecuencia del sojuzgamiento de las tribus índigenas. La actividad lanera va adquiriendo mucha importancia en la zona con el corrimiento de la actividad del centro de la región pampeana hacia el sur. Comienza a articularse una transformación del territorio del trabajo y la producción, que va a significar cambios profundos en el mismo.

 

Por otra parte, un hecho relevante en las comunicaciones, es  la llegada del ferrocarril al Alto Valle de Río Negro y Neuquen” esto ocurre en 1899. Este logro se proyectará como denominación de esta etapa que marca el comienzo de una gran reterritorialización de la norpatagonia, y que resiente todas las estructuras de funcionamiento de la organización espacial hasta ese momento establecidas. En el caso del Valle Inferior, comienza un período de freno al crecimiento continuo que venía teniendo la zona. Es de destacar cómo un elemento de progreso, como es la construcción de vías de comunicación, en este caso el ferrocarril, lleva a sectores de la región a sentir con mucha fuerza ese impacto. Esto se produjo por dos motivos: el primero esta en relación con la decisión política de tender la línea ferroviaria desde Bahia Blanca a Neuquén, dejando fuera del circuito a Patagones y Viedma, el segundo es la apertura del Puerto de San Antonio Oeste, que entra a competir con el de Patagones. Cabe aclarar que hasta aquí las funciones portuarias y comerciales le habían dado a Patagones un empuje, que las funciones administrativas y educativas no habían logrado para Viedma.

 

Sin embargo, del otro lado del río, Viedma sigue creciendo en estas últimas funciones y tal es así que en 1917 se crea aquí la primera Escuela Normal de la Patagonia, con una función muy importante, ya que con la escuela comienza la formación de docentes que van a desarrollar sus actividades en toda la Patagonia y el sur de la provincia de Buenos Aires.

 

Es así, que continúan llegando inmigrantes a la zona, sobretodo europeos, como por ejemplo los alemanes del Volga que se instalan en la zona de Cardenal Cagliero, Casas, San Blas y Stroeder, como así también migrantes de otras provincias argentinas que comienzan lentamente a radicarse en el Valle Inferior.

 

Finalmente en 1922 llega el ferrocarril desde Bahia Blanca, con el cual Patagones queda integrado al circuito pampeano y en 1930 se une con Viedma, cuando se termina de construir el puente ferrocarretero que une las dos ciudades. En realidad esta unión está movilizada principalmente por los intereses económicos ingleses de llevar la producción de lanas y cueros desde el territorio a los puertos y lavaderos de lana de Bahia Blanca y Buenos Aires. Con esto la decadencia continua ya que la producción pasa por el valle inferior sin parar y por lógica sin dejar nada. Solamente hay una fuerte estructuración del espacio por el tendido de  las vías del ferrocarril que entra al pueblo de Patagones y sale para ascender por el borde del cerro de la Caballada y cruzar el río Negro.

 

Posteriormente, en 1955, se modifican las estructuras del Estado, se produce la provincialización del territorio nacional y Viedma se convierte en la capital de la Provincia de Río Negro; más tarde, en 1957, se aprueba por ley la Constitución de Río Negro.

 

En consecuencia, la sexta etapa se la puede mencionar como “la de Viedma capital y el Proyecto IDEVI”. Fue a partir de 1960 que comienza a hacerse realidad un viejo proyecto que se venía pensando, y que consistía en la construcción de una gran obra de riego para la margen sur del río Negro. Este proyecto tenía varios objetivos: colonizar el valle inferior, abastecer de frutas y verduras a la región patagónica y diversificar las actividades de la zona, que se encontraban muy relacionadas con los sectores terciarios, principalmente administración pública. El modelo, totalmente planificado, coincidía con el fomento de la agricultura en la patagonia, el pensar en la extensión de la pampa húmeda con una gran huerta que abasteciera a una población que cada vez crecía más. El impacto sobre el medio fue, de hecho, significativo, ya que el proyecto original preveía 80.000 ha. bajo riego, de las cuales  se ha llegado a poner  en ejecución 50.000 ha. De este modo,  la transformación fue total ya que se pasó de una zona de producción ganadera extensiva a un espacio de agricultura intensiva con riego. En un principio dinamizó el territorio con la llegada de nuevos inmigrantes europeos y argentinos de ésta y otras provincias. El espacio adquirió otra forma de organización, por el sistema de riego, viviendas, servicios, caminos, por el nuevo trazado de la “Ruta Tres” por el medio del valle. Además, se instala en la zona, una estación experimental del INTA para el asesoramiento y capacitación de los productores. Se crea la escuela de formación agraria, cooperativas, etc.

 

Pero la falta de una política clara, con objetivos bien definidos hizo que el proyecto no funcione a como se esperaba, provocando lo que justamente no se quería, que es que la gente ante la crítica situación en las chacras buscara empleo en los diferentes sectores de la administración pública, aumentando el número de empleados en ese sector y abandonando las chacras para ir a vivir al pueblo.

 

A finales de los setenta, con la crisis del estado de bienestar, se observa que en algunos habitantes prende lentamente la idea, de volver a pensar en una actividad productiva, que pudiese ser rentable y vivir de ella.

 

La última etapa y de la que, por su impacto, todavía no se ha salido fue en 1986 denominada “del traslado de la capital de la república”. A partir de aquí, comienza un proceso que dura muy poco, sólo dos años se habla y se trabaja sobre la idea del traslado de la capital de la ciudad de Buenos Aires a Viedma. Esta ciudad junto con Patagones ofrece ahora alrededor de 50.000 habitantes, y no se ha modificado demasiado; el crecimiento es muy bajo, si uno observa los tres últimos censos, 1980, 1991 y 2001, sobretodo en los dos últimos, el crecimiento en estas ciudades fue casi solo vegetativo, con muy poca gente llegada de otros lugares.

 

A partir de 1990, con profundas modificaciones en la economía mundial y la casi total desaparición del estado de bienestar, la globalización que transforma profundamente las formas de producción, circulación y el consumo de bienes y servicios, la organización del trabajo, la localización de las actividades económicas y el papel de los recursos naturales, se hace sentir en este espacio que no logra integrarse a las nuevas estrategias de organización. El estado, por otra parte, que no define cómo va a realizar esos cambios, continua influyendo en la organización del territorio, sin reglas posibles para una sociedad que no sabe muy bien hacia donde debe ir.   

 

Considero que el proceso de construcción del valle Inferior es un claro ejemplo de la participación de los distintos actores, que han actuado bajo una gran diversidad de objetivos y a muy diferentes escalas que van desde lo local hasta lo planetario, generando situaciones que a veces pueden llegar a ser complicadas. Finalmente  y según las palabras de Sánchez Eugeni: “ ...también la diversidad de objetivos a escalas distintas pueden llegar a ser contradictorios, lo que ocasionará conflictos para llegar a imponer en un territorio determinado uno u otro objetivo. En este aspecto, el papel que se atribuye al espacio es esencialmente significativo, sobretodo en lo que podríamos denominar la política del espacio”.(Sanchez:1991)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

BIBLIOGRAFIA

 

Curso de Capacitación en Ciencias Sociales. Material Bibliográfico. Ministerio de Educación y Cultura. 2003.

 

Historia de Río Negro, Gobierno de Río Negro, Coordinación General Héctor D. Rey y otro. Editorial Río Negro, General Roca, 1975.

 

Informe Centro de Investigaciones Científicas, Centro Universitario Regional Viedma, Instituto de Desarrollo del Valle Inferior. De la laguna del Juncal a las chacras del IDEVI. Viedma, marzo 1981.

 

Nacuzzi, Lidia. Identidades Impuestas. Tehuelches, aucas y pampas en el norte de la Patagonia. Sociedad Argentina de Antropología, Buenos Aires 1998.

 

Rey, Héctor y otros. Historia del Valle Inferior del Río Negro: El Nuevo Distrito Federal, Editorial Plus Ultra, Buenos Aires 1987.

 

Sanchez, Joan Eugeni. Espacio, economía y sociedad. Economía y demografía. Editorial Siglo XXI de españa Editores, Madrid 1991.

 

Vapñarsky, César A. Pueblos del Norte de la Patagonia 1779-1957. Centro de Estudios Urbanos y Regionales (CEUR). Editorial de la Patagonia, General Roca 1983.


Ponencia presentada en el Quinto Encuentro Internacional Humboldt. Neuquén, Argentina. Octubre de 2003.