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Asunto:NoticiasdelCeHu 957/03 - Brechas Sociales y Ambientales en Ciudades Argentina de Tamaño Intermedio
Fecha:Martes, 26 de Agosto, 2003  19:41:21 (-0300)
Autor:humboldt <humboldt @...............ar>

NCeHu 957/03


BRECHAS SOCIALES Y AMBIENTALES 

EN CIUDADES ARGENTINAS DE TAMAÑO INTERMEDIO.

LAS DIFERENCIAS Y LIMITES QUE SUPIMOS CONSEGUIR 

 

 

Dra. María Celia García
Miembro del Centro de Estudios Alexander von Humboldt 
Docente e Investigadora de la Universidad  Nacional  del Centro de la Provincia
de Buenos Aires  (Tandil, Argentina) 

 

Abstract

 

Urban Quality Life, Level of Life and Management of urban wastes are related
social and environmental differences called breaches. This work show how deeply
differences are, through an applied study between 6 citizen cases of study: Mar
del Plata, Bahía Blanca, Tandil, Zárate, Olavarría and Azul (all of them are
middle size cities and had haven growth population).

 It work using GIS, making cluster into urban areas, computing Quality Life
index, collecting wastes samples, and confronting their differences with the
Municipal Politics of wastes effects.

The must important results are the following: -Urban life is a kind of extreme
consumption model; -There are big differences in Quality Life and Label of
consumption;  -Into the middles-big towns this breaches are biggest; -The model
of municipal planning about wastes making openings more deep. -Social and
Environmental breaches are negative factors for growth and life in middle size
citizen.

 

 

Resumen
 

El presente trabajo vincula Calidad de Vida, Nivel de Vida, y Políticas
Municipales de gestión de residuos a la materialización de brechas que acentúan
las diferencias sociales preexistentes e impiden cada vez más, hablar de medios
urbanos sustentables. Para ello se realiza un estudio comparativo entre seis
localidades de tamaño intermedio de Argentina: Mar del Plata, Bahía Blanca,
Tandil, Zárate, Olavarría y Azul. 

Primero considera aspectos teóricos de diferencias sociales extremas o brechas
sociales que pueden medirse por estudios de calidad de vida de la población
(García, 1999), nivel de vida o consumo y considerando los efectos derivados de
políticas públicas, que realizan una gestión de residuos igualitaria en tarifas y
focalizada en servicios e impactos ambientales.

Se construye un agrupamiento de áreas homogéneas en cada una de las localidades
de estudio. Para el cluster se emplearon 8 variables construidas con  datos
oficiales inéditos (INDEC, 1991) discriminados por radio-fracción censal. Dichas
áreas homogéneas fueron diferenciadas espacialmente, aplicando índices de calidad
de vida, realizando un muestreo estratificado de composición y peso de residuos y
considerando elementos de la gestión pública de los residuos sólidos
domiciliarios. Se utilizó sistemas de información geográfica para el análisis y
la presentación de resultados. 

Por último se afirma que -existen diferencias de calidad de vida extremas para
algunas de las ciudades estudiadas; -el modelo de consumo (en el cual nuestra
sociedad urbana está inmersa), implica cada vez mayores problemas sociales y
ambientales; -el consumo del derroche de algunos sectores de la población convive
con la privación del consumo de sectores más pobres; –Estas brechas de
desigualdad son acentuadas por las políticas sectoriales vinculadas a la gestión
de residuos; -En términos comparativos las mayores brechas de calidad de vida,
nivel de vida y calidad ambiental se manifiestan en las ciudades de mayor tamaño,
aunque no se hallan ausentes en las intermedias medias y pequeñas. 

Considerando que las ciudades intermedias son las que mayor crecimiento
poblacional registraron entre los censos nacionales 1970 a 1991, se advierte que
con los cambios globales de los años noventa la brecha de desigualdad seguiría su
curso, y esos quiebres sociales influyan sobre el crecimiento de estas ciudades.
Por tanto se requiere, en forma urgente, la adopción de nuevas estrategias que
orienten el desarrollo urbano hacia rumbos más equitativos y en el cual se
contemplen las diferencias existentes.

 

 

Introducción:

Los términos Calidad de Vida y sustentabilidad se hallan fuertemente asociados,
tanto que es imposible hablar de uno de ellos sin referirse al otro. Una realidad
sustentable social y ambientalmente significa que se puede mantener sin
situaciones conflictivas que constantemente la hagan rever (García, M. 2001). Por
lo tanto, si las diferencias entre las condiciones de vida de la población se
hacen cada vez mayores, y existen brechas entre los que viven muy bien con una
carga que pesa sobre una mayoría de población que vive en pésimas condiciones, no
se puede hablar de condiciones de vida sustentable. El equilibrio social de una
sociedad parecería estar garantizado por una estructura equilibrada de acuerdo al
modelo ideal funcional, donde la clase media, ampliamente mayoritaria constituye
el 80% de la población (Torres Burriel, D. 2001).  Es en las ciudades, y sobre
todo en las ciudades que más están creciendo donde debemos enfocar el análisis de
cómo es su calidad de vida, y v
 er si las diferencias existentes entre las condiciones de calidad de vida
urbana son marcadas y constituyen un quiebre social. Sólo a partir del análisis
de estas condiciones de vida de la población, se puede  hablar de si esa ciudad
es o no sustentable. 

Es común que en trabajos de Calidad de Vida Urbana se hable de la escala de
ciudades de tamaño intermedia como una esperanza territorial que garantiza
condiciones de vida más equitativas. Así lo han expuesto varios trabajos
presentados en seminarios latinoamericanos e internacionales. Sin embargo, en el
marco de un mundo globalizado y en un mundo de consumismo muy marcado, aún en
estas ciudades esperanza, comienza a manifestarse los  efectos de la
desesperación ante el aumento de pobreza y problemas del ambiente físico. Los
cambios paulatinos en la estructura social funcional (con amplia clase media),
así como el aumento paulatino del consumo y la producción de residuos urbanos,
traen a los gobiernos de estas ciudades problemas de gobernabilidad muy
profundos. Y muchas veces estos gobiernos municipales, mediante sus políticas
sectoriales e igualitarias, profundizan las diferencias sociales y ambientales
(García, M.C. 2001).

Las condiciones de vida de una población, pueden diferenciarse entre la propia y
privada de cada hogar y la derivada de políticas públicas. La primera trata las
condiciones de vida que acontecen dentro del propio grupo familiar, su hogar y
vivienda, como son el nivel educativo alcanzado, condiciones de alimentación,
salud, tipo de vivienda, si poseen comodidades de habitaciones o de retrete
exclusivo en la vivienda y relaciones de tamaño habitantes/vivienda, por ejemplo.
Todo ello hace a la forma en que viven los habitantes en su faz más privada y a
la que se podría denominar Calidad de Vida Privada. Se trata de una medida de
calidad de vida que toma condiciones internas de los habitantes del hogar y la
vivienda. Para medir Calidad de Vida en el ámbito latinoamericano, se considera
como óptimo alcanzar que en los hogares y sus habitantes se alcance a superar el
umbral de la pobreza. De allí que muchos trabajos de calidad de Vida urbana
empleen indicadores de necesidades básic
 as insatisfechas.

Los niveles de consumo de cada hogar y población incluida, nos hablan de hábitos
y poder adquisitivo para el consumo. Aquí los modos de consumo, o nivel de vida
privados no deben confundirse con la satisfacción de necesidades básicas de la
población. No puede confundirse con condiciones de vida privadas, aunque ambos
elementos se relacionen directamente con la sustentabilidad urbana.[1]

Por otro lado, también se puede diferenciar Calidad de Vida Pública. Este
concepto se refiere a la accesibilidad de la población, hogar y viviendas a
mejoras públicas en equipamientos y servicios (por localización de escuelas,
salas de salud, espacios verdes, tendido de red de agua potable, mejoramiento de
calles, etc). Para hacer este tipo de mediciones se considera si las políticas
que actúan sobre el territorio y la sociedad (a partir de las cuales, puede
beneficiarse a todos o sólo a algunos de los grupos de calidad de vida privada)
mejoran o empeoran las condiciones de vida privadas. Por ejemplo, los planes de
Salud, Alimentación y de Vivienda públicos, la dotación de servicios y
equipamientos urbanos son elementos que influyen sobre la calidad de vida de la
población. Los modelos de Gestión de Residuos Sólidos Domiciliarios (GRSD) forman
parte de estas políticas públicas. Aunque la emisión de residuos de cada vivienda
marcan una pauta de consumo y condiciones de vida pr
 ivados diferentes para distintos sectores de la ciudad (es decir nos marcan una
realidad desigual); sin embargo esa gestión de RSD, teniendo en cuenta su costo
igualitario (sobre una realidad que no es igual), el diseño y frecuencia
diferencial de sus recorridos (diarios, periódico, etc) y el impacto sobre los
lugares donde se alberga o depositan esos RSD, no afecta igualitariamente a toda
la población. En muchos casos como resultado de la falta de planificación urbana
se aumenta la brecha de desigual Calidad de Vida preexistente.

Las ciudades en transformación dentro de un mundo globalizado, han hecho a la
necesidad de rever las políticas de gestión del territorio (Borja y Castells,
1997) e intentar entrar en un proceso más integral del Municipio. Así surgen
términos como Agendas Locales, Planes Estratégicos (Borja y Castells; Op. Cit) y
Marketing Urbano. (Precedo Ledo, A. 1996). Si bien en cada uno de ellos se
intenta hacer un mejoramiento de la ciudad como un todo, muchas veces en la
práctica se focaliza hacia un grupo destinatario o se intenta tomar a la ciudad
como producto.

En un mundo globalizado de horror económico (Forrester, V. 1997) conviven la
frivolidad de un mundo privilegiado e inmutable ante la pobreza más extrema, sin
embargo gobiernos débiles y modelos privatistas continúan acentuando esas
diferencias. Como expresa Coraggio (1997), las ciudades se vuelven cada vez más
ingobernables ante el avance del sector privado en áreas estratégicas que limitan
el poder de gobierno. 

 

Metodología empleada:

Para delimitar áreas homogéneas de cada localidad estudiada, y debido a que
muchas de las variables del Censo INDEC resultan redundantes (es decir explicadas
a su vez por otras variables), se decidió aplicar un test de interdependencia.
Respecto de las variables de calidad de vida privadas no decisivas, se decidió
eliminarlas para el cluster, a excepción de la variable hacinamiento.

Para medir el acceso al agua (elemento vital para el hombre y para la salud de
la población), normalmente se toma como variable Censal al  “Porcentaje de
viviendas con conexión de agua dentro de la vivienda” (variable de Calidad de
Vida pública y privada). Sin dejar de considerar la vital variable de acceso al
agua; para el presente trabajo se emplea como variable al “Porcentaje de
viviendas con deficiencias o problemas de acceso al agua” con las opciones menos
favorables de acceso al recurso agua (suma de bombeo a mano, uso de cisterna,
aljibe, otros e inclusive se incorporaron los ignorados). Esta variable se ha
determinado de este modo debido a que se cree más apropiada para diferenciar
Calidad de Vida privada en grupos de radios fracciones en los que si bien existe
la red pública, no existe la posibilidad privada de conectarse, o bien
directamente falta la red pública. Esta variable es más adecuada para diferenciar
espacialmente en las zonas de la periferia urbana y rural
 es.

Las variables empleadas en el cluster con distancia de Gower (Gráfico 1) fueron
las siguientes: 1.“Porcentaje de hogares que no cuentan con retrete de uso
exclusivo”; 2.“Porcentaje de Grupos familiares no propietarios”; 3.“Porcentaje de
Hogares con hacinamiento extremo (más de tres personas por cuarto)”,
4.“Porcentaje de hogares cuyo jefe tiene nivel de instrucción deficiente”,
5.“Porcentaje de población con nivel de instrucción menor a primario”,
6.“Porcentaje de viviendas rancho”, 7.“Porcentajes de viviendas de inquilinatos o
pensiones”, 8.“Porcentaje de viviendas con problemas de acceso al agua”.
Obsérvese que en cada caso, al aumentar el valor de cada variable, disminuye la
Calidad de Vida, y que cuanto mayor amplitud de cada variable, mayor diferencia
entre las mejores y perores condiciones existen. Estas amplitudes de variables
fueron analizadas comparativamente entre las ciudades estudiadas.

Mediante el empleo de Sistemas de Información Geográfica se obtuvieron las
cartografías de Areas homogéneas de cada localidad (áreas donde se agruparon
radios fracciones censales) y luego a cada área se la diferenció aplicando un
índice de Calidad de Vida. 

Una vez calculados los índices de Calidad de Vida (ICV) de las áreas homogéneas
diferenciadas en cada localidad, utilizando idénticos parámetros a los empleados
para el cluster, se compararon las amplitudes de los ICV de cada localidad y se
calcularon las proporciones de población 1991 que quedaban incluidas dentro de
cada valor de índice. Esos valores de Calidad de Vida se los organizó en Clase
baja, media y alta y se comparó la proporción que conformaba cada estrato con
respecto al modelo ideal funcional de sociedad (Gráfico 2).

Luego se realizó un muestreo estratificado (Cartografía 1), de composición y
peso de los residuos generados por cada área de determinada Calidad de Vida,
obteniéndose valores de Nivel de Vida o consumo. Se procedió a diferenciar estos
consumos comparando los promedios de consumo en kilogramos por grupos de igual
ICV, y luego también se compararon los promedios de consumos extremos registrados
en muestras de localidades.

Por último se analizaron características de las gestiones públicas en torno a
residuos sólidos domiciliarios (presupuestos, costos y localización de áreas
servidas con frecuencias de recolección de residuos, así como de los lugares para
dar destino final a los residuos). En los casos en que la gestión invirtiera en
proyectos de reciclado, también fueron evaluados.

Se confeccionaron 74 cartografías a igual escala por localidad; se recogieron,
pesaron y clasificaron 884,60 Kilogramos de residuos sólidos domiciliarios y se
analizaron tablas y gráficos con los resultados obtenidos.

 

Desarrollo comparativo de Calidad de Vida en Localidades:

Los rangos óptimos de las ocho variables empleadas para conseguir el
agrupamiento muestran su mayor distancia en el “% Problemas de acceso al agua”
para las ciudades de Olavarría (Amplitud ó A: 98) y Mar del Plata (A:92). En este
caso ciudades intermedias grandes y pequeñas tienen amplitudes similares. Le
siguen en orden de diferenciación por amplitud de variable las siguientes
variables por localidad: “%Hogares sin inodoro exclusivo” para la ciudad de Mar
del Plata (A: 47); “%Hacinamiento extremo” para la ciudad de Bahía Blanca (A:
69); “% Nivel menor a primario en Jefes de Hogar” para Bahía Blanca (A: 59);
“%Ranchos para Mar del Plata (A: 47); “%Nivel educativo menor a primario” en Mar
del Plata (A: 41) y el de "% de Hogares No Propietarios" para la localidad de
Olavarría y “%de Inquilinatos y Pensiones” en la que comparten situaciones de
amplitud similares Bahía Blanca (A: 5.24) y Olavarría (A: 5.16). Sin embargo, en
esta última variable si se observan el número de fraccio
 nes y radios afectados por estos valores; así como la población y cantidad de
viviendas ocupadas, muestran una peor situación relativa en las condiciones de
Bahía Blanca, localidad intermedia de tamaño mayor que Olavarría.

También considerando estos criterios, se observa que la situación de niveles
educativos de la población y de los jefes de Hogar, son mejores en las ciudades
de mayor tamaño dentro de lo que es el conjunto de la ciudad. Pero, si
consideramos la extensión de los intervalos mayores se presentan en las
periferias urbanas de mayor concentración de población, esta conjunción de
variables hace retroceder la situación favorable de estas ciudades.

Considerando el conjunto de amplitudes de las ocho variables por localidad, se
observa sin embargo que las localidades de Olavarría y Tandil son las mejores
ubicadas, mientras que Mar del Plata y Zárate son las que arrojaron una mayor
amplitud.

De acuerdo a los clusters (Gráfico 1) identificados en cada localidad; se
observa un mayor número de grupos diferenciados con una distancia Gower mayor en
los casos de Bahía Blanca y Mar del Plata (localidades intermedias grandes),
seguidas por la localidad de Zárate (intermedia media). La menor cantidad de
grupos diferenciados, inclusive con una menor distancia de Gower para el cluster,
se da en Olavarría (intermedia pequeña). La localidad con menor número de cluster
diferenciados con una distancia Gower intermedia es Tandil (intermedia media).

Las amplitudes de valores de ICV muestran una mejor situación para las
localidades de Azul, Olavarría y Tandil (Cartografías 2). Las mayores diferencias
se dan cita en una ciudad intermedia grande (Bahía Blanca) y en una intermedia
media ubicada en cercanías de Buenos Aires (Zárate), (véase Cartografías 3).

Las estructuras sociales por Clases de Calidad de Vida, permiten afirmar que las
localidades de Mar del Plata y Olavarría poseen una mayor proporción de clase
media, y la menor proporción de clase baja. En términos comparativos por valores
absolutos, Olavarría se ubica en mejor posición que Mar del Plata. Las menores
proporciones de clase media se dan cita para las localidades de Azul, Tandil y
Zárate; y las mayores proporciones de clase baja están identificadas para Tandil
y Azul, y un poco mejor ubicada en la localidad de Zárate (Ver Gráfico 2).

Las diferencias entre los consumos promedios de grupos ICV más altos y los de
menor calidad de vida en algunos casos son superiores a 9 veces (casos de Mar del
Plata y Olavarría). Este consumo en cambio se hace más parejo para las
localidades de Azul y Zárate.

Si en cambio se comparan los promedios de consumo extremos registrados en
muestras de la localidad, nos encontramos con brechas donde los mayores consumos
superan en 31 partes (Mar del Plata), 30 partes (Zárate), 24 partes (caso
Olavarría) y 22,3 partes (caso Tandil) a los consumos menores. Si bien no se pudo
realizar con todas las muestras, un rico análisis surgió al reconstruir los
valores (en pesos) de las muestras a partir de las marcas (envases con etiquetas)
y productos  que aparecían en el momento de la clasificación (Gráficos 3).

Los efectos ecológico ambientales de las gestiones de residuos también permiten
hacer diferencias entre las localidades y dentro de ellas. La cantidad de
Basurales Clandestinos y hectáreas que ocupan en cada localidad (tomados aquí
como indicadores de referencia de la gestión de residuos), ubican a las
localidades de Tandil, Olavarría y Bahía Blanca en las peores posiciones. Al
considerar la cercanía de estos al área urbana y a las zonas de periferia donde
se ubica población con peores condiciones de vida (menor índice de calidad de
vida) y  mayores problemas de acceso al agua potable, nuevamente son las
localidades de Tandil, Olavarría y Mar del Plata las evaluadas en forma más
desfavorables. En cuanto a la recuperación, adecuación de basurales y rellenos
preexistentes, o el hecho de considerar estrategias de reciclado de residuos, las
localidades que poseen mejor situación son las de Bahía Blanca y Azul. En cambio
las peores situaciones corresponden a Mar del Plata, y tambi
 én Olavarría y Zárate (Cuadro 1).

Considerando indicadores financieros que sustentan a la gestión municipal de
residuos, el aprovechamiento de los residuos y la mano de obra especializada
(cirujas), así como indicadores de externalidades de la gestión (disminución en
valor de la propiedad o la materialización de tasas de cobro injustas espacial y
socialmente hablando) se han evaluado las diferencias económicas que agregan las
gestiones a su localidad. De ello surge que las peores situaciones se dan cita en
Mar del Plata, Bahía Blanca y, aunque mejor ubicadas, también en Tandil y en
Zárate.

 

Conclusiones:

1)              A medida que aumenta el tamaño de ciudad se verifican mayores
diferencias en los rangos de variable de calidad de vida y mayor cantidad de
grupos homogéneos (clusters) diferenciales, los que a su vez se obtienen a partir
de aumentar la distancia Gower.

2)              Existen mayores diferencias sociales (entre valores extremos de
calidad de vida de la población) a medida que las ciudades intermedias son de
mayor tamaño.

3)              Las estructuras sociales por clases de calidad de vida de las
localidades (en valores proporcionales y absolutos de población) ubican en mejor
situación a las localidades intermedia grande (Bahía Blanca) e intermedia pequeña
(Olavarría). 

4)              Si se comparan las proporciones de Clases de Calidad de Vida de
las localidades respecto a las ideales de una estructura funcional, se observa un
desfazaje tendiendo a la desaparición de la porción de clase media. Existe
inclusive un marcado aumento de las proporciones de clase baja en la localidad de
Azul (intermedia pequeña) y en ambas  ciudades intermedias medias. Teniendo en
cuenta que la existencia de una clase media garantiza un equilibrio social,
mientras que el aumento de las proporciones de pobreza implica conflictos
sociales, se considera que la brecha social ya está presente en las ciudades
intermedias, y por tanto de acuerdo a los casos estudiados, las ciudades
intermedias ya no son las "ciudades esperanza'' planteadas por los teóricos; y
estas brechas sociales planteadas no sólo conllevan a situaciones de
ingobernabilidad mayores sino  más bien pueden operar como factores de
emigración, y de disminución de la tasa de crecimiento de población.

5)              Las brechas de consumo promedio de grupos de igual ICV se hacen
más marcadas en las localidades que presentan estructura social más equilibrada y
con mayor proporción de clase media. En cambio los desfazajes o brechas de
consumos extremos (promedios de máximos y mínimos kilogramos, registrados en la
localidad) se dan inclusive en Zárate, localidad que posee la menor proporción de
clase de calidad de vida media de los seis casos analizados, y una igual
proporción de clases baja y alta. Esto indica que el consumismo es una pauta
incorporada socialmente en la clase media, y no únicamente privativo de las
clases altas. Entre estas dos la diferencia es notoria si se consideran las
marcas y precios de los productos consumidos.

6)              El manejo municipal de los residuos sólidos domiciliarios agrega
diferencias ambientales que afectan principalmente a las localidades de Mar del
Plata, Olavarría y Tandil. Las externalidades económicas evaluadas incorporan
nuevos elementos que aumentan las brechas sociales y ambientales, sobre todo en
las localidades de mayor tamaño.

7)              Si en el próximo milenio nos espera hablar del problema de la
desigual calidad de vida urbana, el empleo de este procedimiento de diagnóstico
de Calidad de Vida nos mostraría el hilo de una base no sustentable de estas
ciudades. Por lo tanto el Estado municipal debe intentar, además de asumir nuevos
roles, agilizarse con la adopción de este tipo de metodologías.

 

Bibliografía

 

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Velázquez , G.y García, M. (1999). CALIDAD DE VIDA URBANA. APORTES PARA SU
ESTUDIO EN LATINOAMERICA. Tandil. Centro de Investigaciones Geograficas. UNC.
Pp299.



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[1] No existe mejor dato censal para medir este nivel de vida que el muestreo de
los residuos sólidos domiciliarios. Pero lamentablemente no se disponen de esos
datos oficialmente, sino que casi siempre los censos se hacen en forma privada
por empresas planificadoras de mercadeo.

 



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Ponencia presentada en el Simposio Medio Ambiente y Urbanismo, durante el Cuarto
Encuentro Internacional Humboldt "Geografía de la Integración", Puerto Iguazú -
ARGENTINA, del 16 al 20 de setiembre de 2002.
 







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