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Asunto:NoticiasdelCeHu 203/02 - Hacia el Cuarto Encuentro Humboldt
Fecha:Miercoles, 1 de Mayo, 2002  00:29:17 (-0300)
Autor:Humboldt <humboldt @............ar>

NCeHu 203/02
 
HACIA EL CUARTO ENCUENTRO HUMBOLDT

Centro Humboldt





Cuando promediaba la década del ’90, y aún encontrándonos asistiendo a la formidable ofensiva ideológica con la que coronaba el siglo XX –hecho éste que acompañaba el virulento ataque contra las conquistas sociales alcanzadas por los trabajadores-, generábamos, en Argentina, una modesta respuesta un grupo de geógrafos. El emergente de esta acción lo constituía la formalización de una asociación, el Centro de Estudios Alexander von Humboldt (CeHu). Un pequeño gesto por su entidad en sí, y también por el contexto en el que se desarrollaba.

No resultaba particularmente casual que fueran geógrafos los que se movilizaran en aquel momento. Es que a pesar de que la aludida ofensiva se desarrollaba atravesando todos los campos, la Geografía, en especial, se encontraba fuertemente cuestionada por la sustancia de la arrolladora embestida ideológica.




Contra la corriente


El auge del llamado neoliberalismo, que como fenómeno se había engendrado en los años 70, se alcanzó tras la caída del Muro, adquiriendo por entonces el rango de dogma y, por lo tanto, obteniendo la característica de infalibilidad y de imposición ilevantable.

Este formidable mazazo interpretativo se fue configurando como la única realidad existente, y a través de su posición determinante llegando a condicionar los intentos de oposición intelectual. A esto se lo denominaba el pensamiento único; no había, o no tenía, alternativa.

Desde las usinas de ideas del Norte Atlántico, de sus dos orillas, la británica y la norteamericana, emanaban las principales corrientes de la aplastante subjetividad.

A lo largo de los años 80 se había ido generando la idea de que se asistía a una nueva época, situación que terminaría por confirmarse en la última década del siglo pasado. Se hablaba hasta el hartazgo de globalización, el que era un “concepto” omnipresente, omnisciente, surgido de vulgares representaciones del alienante microcosmos de los mercados financieros electrónicos o virtuales. En ellos, el reino de la circulación, la distancia parecía haber desaparecido. Y con ella se cuestionaba uno de los pilares de la Geografía.

Este “concepto”, tan vago como contundente, se hallaba inscripto en cuanta circunstancia se analizara, todo lo teñía, todo lo permeaba, todo lo explicaba.

Cuando Fukuyama nos anunciaba el fin de la Historia, estaba, simplemente, anudando definitivamente la ristra de ideas que conformaban el abanico conceptual de la nueva era. El cuestionamiento de la distancia y del pasado resultaban, así, un ataque en profundidad contra la Geografía.





De una expresión editorial...



Desde la Revista MERIDIANO se emprendió, entonces, la batalla conceptual contra los “clisés” –lugares comunes- de la globalización.

En su debut, y valiéndonos de un indiscutido vocero del imperialismo, el conservador y británico The Economist, hacíamos llegar la tajante respuesta a la superficialidad de los globalizadores. Con “La Vigencia de Dos Tiranías” se anunció la contundente reivindicación que el incuestionado semanario le espetaba a la insulsa proclama victoriosa de fines de siglo:



“Las personas no son máquinas pensantes (absorben al menos tanta información a través de la vista, el olfato y los sentimientos, como de los símbolos abstractos), y el mundo no es inmaterial: la realidad virtual no es tal realidad. El peso sobre la humanidad del tiempo y del espacio, del terruño y de la historia –en suma, de la Geografía-, es mayor que el que probablemente pueda levantar jamás cualquier tecnología terrícola.” [1]



Esta mención se complementó en el segundo número de MERIDIANO con el reconocimiento, por parte de Paul Krugman, de la necesidad de la geografización del análisis económico, al endilgarle a la escuela económica en boga su a-espacialidad, su inmaterialidad, su abstraccionismo:



“La Geografía Económica es, sin duda, un tema que está fuera de la mainstream de la Economía. Más aún, salvo aquellos que se dedican a la localización industrial, los economistas ni siquiera están bien formados. Ni siquiera el estudio de las economías regionales o de la economía urbana forman parte del tronco de la disciplina.

Quien no está familiarizado con, por ejemplo, la teoría del comercio internacional se verá inclinado a pensar que una buena parte de esta rama tiene que ver con la Geografía Económica. Desde ya, se piensa y con razón, que las medidas de política económica de gobiernos soberanos influyen –y mucho- en las decisiones de localización de las actividades productivas.

Pero no es así como los economistas estudian el comercio internacional. Como advierte Krugman: ‘nosotros (los economistas) modelamos a los países como puntos sin dimensiones dentro de los cuales los factores productivos pueden moverse al instante y sin costos de alguna actividad a la otra; e inclusive, al comercio entre los países se lo representa usualmente sin referencia al espacio y con costos de transporte nulos para todos los bienes que se comercian.’”:[2]





Es decir, aquí la heterodoxia ajustaba cuentas con la ortodoxia, blandiendo como arma fundamental a la Geografía.

En suma, de Gran Bretaña a Estados Unidos, de la ortodoxia a la heterodoxia, de las propias entrañas de la intelectualidad imperialista se enarbolaba un acabado manifiesto geográfico, antiglobalizador.



Pero de aquello de que la Geografía existe a sin ella no hay Economía, fueron, simplemente, los prolegómenos de lo que iba a ser elegido como escenario principal de la batalla.

Es que entre el ramillete de ideas fuerza que se conjugan en el aludido macro-concepto, hay una que consideramos esencial, central. Esencial porque formaba parte de la vanguardia de la ofensiva capitalista, y central, además, porque también era admitida como real desde una pretendida oposición. Nos referimos, claro está, a la cuestión del Estado.

Para los “neoliberales”, “neoconservadores”, o como se los quiera denominar, su revolución yacía al pie de la monumental gesta desestatizadora que presumían estar protagonizando. Y sus impugnadores, los nostálgicos del “estado de bienestar”, los consentían al hablar de la deserción o la casi ausencia del Estado, u otras cosas por el estilo.

Así es como a partir del tercer número de MERIDIANO se sucedieron varias notas agrupadas bajo el llamado dossier “Sobre el Estado”. “Brasil... ¿ayer?”, “El ‘otro’ Modelo” y “Deuda, Bancos y Política Económica”, dieron cuenta de que aquello ‘del dicho al hecho...’ tiene la plena vigencia de las sentencias profundas:



Durante cuatro décadas los contratos y subsidios gubernamentales constituyeron el medio para enriquecerse rápidamente en Brasil, y el multimillonario Olacyr de Moraes fue uno de los mayores beneficiados. Dirigió la construcción del subterráneo de San Pablo, el aeropuerto internacional y la principal terminal de ómnibus. Y aprovechó las ventajas de los préstamos a bajo interés del gobierno y las exenciones impositivas en las décadas de 1970 y 1980 para formar grandes estancias en los desiertos del oeste brasileño. En la actualidad, su empresa constructora es la más rentable de Brasil y la producción anual de 300.000 toneladas de soja y maíz lo convierten en uno de los principales productores del mundo.” [3]



“Los líderes de Asia Oriental fueron tomados por sorpresa. A principios del año pasado, los tigres económicos de la región, avanzaban con el mismo ritmo de toda la década y constituían la envidia del resto del mundo. Pero el festival se interrumpió de manera notablemente rápida.

(...) Tailandia, niña mimada del Banco Mundial hace cuatro años, ahora ha quedado a merced del Fondo Monetario Internacional. En Corea del Sur, el enorme grupo Kia y otros cuatro chaebol se han derrumbado a causa de una montaña de deudas incobrables.

Pero mientras el perjuicio económico va extendiéndose por la región, los líderes asiáticos todavía parecen desconocerlo, incapaces de reconocer que pueda haber algún defecto en las viejas estrategias de crecimiento.

(...) La triste realidad es que los especuladores comprendieron que muchas economías del este de Asia están embretadas en un camino insostenible. Los formuladores de políticas en Asia deberían haber despertado frente a las señales de peligro hace ya mucho tiempo. (...) Y a pesar de unas ganancias corporativas persistentemente flojas y un alarmante crecimiento de las deudas incobrables, los líderes siguieron permitiendo a los bancos subsidiar inversiones insensatas y apresuradas en desarrollos inmobiliarios y complejos industriales pertenecientes a poderosos intereses comerciales y a corruptos políticos. (...) Pero la remodelación de la industria será tremendamente difícil para los políticos del este de Asia. En las incipientes democracias de Corea del Sur y Tailandia, los políticos de alguna manera deben enfrentarse a los poderosos magnates que financian sus imperios políticos. En otras partes, los autócratas que han consolidado su legitimidad sobre un alto crecimiento perpetuo deben renunciar a sus proyectos faraónicos. A fin de satisfacer la vindicta pública los líderes todavía tratarán de echarle la culpa a los extranjeros. Pero al hacerlo, también deberían empezar a preparar a sus ciudadanos para tiempos más difíciles.” [4]



“Los grandes bancos de los EEUU han copado virtualmente las oportunidades de negocios financieros que desde hace aproximadamente dos años, comenzó a ofrecer la política económica del tándem Menem – Cavallo.

La concentración de operaciones demuestra lo que parece una asociación estrecha con la génesis de la deuda externa de finales de la década de los ’70 y la crisis que le sucedió en la década siguiente. Los nuevos negocios (más sofisticados y menos riesgosos) alimentan una porción considerable de la rentabilidad de las sucursales de los bancos americanos en el país.

Si se acepta que en los ’70 hubo una concordancia entre el flujo de capitales hacia América Latina y las políticas económicas implementadas en la región, podría interpretarse ahora que la ola económica predominante tiene también correspondencia con las exigencias del mundo financiero. (...) La convergencia entre préstamos y políticas económicas, en su momento, permaneció oculta y no fue sino hasta bastante tiempo después que se desató la crisis cuando pudo identificarse plenamente su significado.

(...) Hay sin embargo una cuestión pendiente sobre la que no es posible echar luz por ahora: si el renovado y algo diferente boom no tendrá, al final, una cuota equivalente de dramatismo al que tuvo la deuda externa en su momento. El supuesto de éxito se basa en el requisito de que las economías se estabilicen definitivamente y crezcan, desarrollando capacidad de pago. En el otro extremo, el riesgo sigue siendo el mismo: la insolvencia. Hoy no se ve si tal cosa puede o no llegar. Pero si lo hace, algo hay ya que queda claro y es que los deudores siempre son los mismos, los que están cambiando en parte son los acreedores.” [5]



Detrás de la masa de discursos monocordes asintiendo la mentada revolución conservadora, la acumulación –los negocios, para hablar en un lenguaje llano- de la burguesía sigue estando asociada a una ingerencia cada vez más acusada, más determinante –y hasta despótica- de su Estado en el ciclo económico. Sea en el caso brasileño, en el del mítico este de Asia o en el análisis de los alcances y sentido de la política económica en un país semicolonial en los albores del siglo XXI –la Argentina de Menem y de Cavallo-, no hay lugar para dejarse sorprender con la imposición de debates inconducentes.

La cuestión del Estado sigue siendo el eje para una comprensión acabada de la realidad y una acción consecuente para transformarla.





... a las citas Humboldt



A partir del año 1999 el CeHu ha establecido una cita anual para los geógrafos en el país, el Encuentro Internacional Humboldt. La necesidad de una reunión al año está fuera de toda discusión, constituye un deber de una comunidad de intelectuales, pues ella debe permitir desarrollar un diálogo, un debate cara a cara.

Estos encuentros se han enmarcado dentro de la amplia campaña que la organización se fijó desde su constitución. El temario de los llamados ha estado definido por un lema, y este ha respondido al despliegue de una estrategia conceptual que converge sobre la línea editorial explicitada y sus postulados complementarios.



El primer Encuentro, que se llevó a cabo en Buenos Aires, y fue denominado “América Latina, 200 años después”, estuvo orientado a conmemorar el aniversario del bicentenario del extenso periplo humboldtiano por las tierras de la América colonial hispánica.

Ese trascendental episodio para nuestra disciplina y para la región que habitamos merecía su evocación, pero no como una mera recapitulación de lo que él significó, sino, ante todo, como la oportunidad para emprender un denodado esfuerzo de comprensión de la región hoy, en el cambio de siglo, haciendo del ayer un impulsor decisivo para acometer la comprensión y la transformación de nuestros presentes históricos significativos, es decir, de nuestras geografías.



En el año 2000, en la ciudad de Mar del Plata, se realizó el Segundo Encuentro Internacional Humboldt, denominado “Periferias, Regiones y Países”.

En esta sencilla fórmula se reunía el conjunto de apreciaciones que formaban parte de la discusión en el CeHu sobre la realidad mundial. Allí se había establecido un esbozo de programa de investigación, un gran marco conceptual, que servía como orientador para el estudio del fin de siglo. La “cuestión periférica o periferias en cuestión” era la fórmula elegida para denominar apretadamente la síntesis conceptual implícita confrontadora de la vulgaridad imperante. Debe recordarse que el trasfondo de esta polémica era –y todavía acaso lo es- la aparición de una idea frágil pero persistente, la de los mercados emergentes, una directa consecuencia del verano de financiamiento de ciertos países capitalistas rezagados durante los años 90, y co-protagonistas de la globalización.

Es obvio que la “globalización” era la excusa para desarrollar una variada gama de estudios geográficos. Ella oficiaba como una dramática reductora de la distancia y, por ende, de las diferencias, y con ello pretendían hacer desaparecer todas las concepciones conflictivas geografizadas.

La reposición de la cuestión periférica, por lo tanto, reimpone la noción de la diferenciación espacial como elemento sustancial para el análisis. Pero al mismo tiempo, el cuestionamiento de la periferia implicaba la crítica, por incompleta, de esta aproximación, al reflejar ella naturalmente las limitaciones intrínsecas a un análisis economicista, que alcanza, empero, al menos, a distinguir el factor distancia.

De allí que Periferias, Regiones y Países, contribuyera a establecer una concreta contextualización geográfica en el plano de la realidad mundial, al generar escalones inseparables para su abordaje. La periferia, como una gran diferenciación posicional; las regiones, como una instancia más concreta, con prevalencia de las condiciones históricas del sitio; y, por último, la dimensión país, el presente histórico (localmente delimitado) significativo. Esto es, ese todo concreto en el que se sigue jugando el destino de nuestras vidas, esa geografía mínima autónoma, ese ámbito en el que se reproduce el conjunto de las relaciones significativas, y en el cual el Estado sigue siendo el epicentro de la puja articuladora.

En resumen, Estado (dimensión política) y país (dimensión nación), dos blancos preferidos de la ofensiva ideológica de la globalización, que los escamoteaba, eran reinstalados en su correspondiente y prominente lugar.



En la ciudad de Salta, a mediados de octubre de 2001, se efectuó el Tercer Encuentro Internacional Humboldt, “La Vuelta a la Región”. En el marco de una de las regiones históricas, preexistentes a la creación de la Argentina moderna, esta reunión retomó el hilo conductor de la que le precedió.

Aquello que habíamos padecido durante casi una década, el acoso de la realidad virtual y el imputado ocaso de la realidad concreta (geografía), comenzó a disiparse. Es que el paso del tiempo fue dejando al desnudo las notorias limitaciones –siendo exageradamente condescendientes- de la pretendida nueva etapa de la historia. Fukuyama parecía ya muy lejano, casi arrumbado.

Sin duda, las consecuencias del “neoliberalismo” habían dejado al descubierto el traumático derrotero del capitalismo “globalizante” –que no es otro que el imperialista-, el cual está jalonado de manifiestas y explosivas contradicciones, que por supuesto se escriben e inscriben en clave geográfica. Las crisis periféricas de la segunda mitad de los 90 han sido, al respecto, una contundente muestra de ello.[6]

Entonces, precisamente allí, la región reapareció con renovados bríos, con inusitada fuerza, tanto en el plano internacional (megarregiones) como en el nacional (regiones o economías regionales, para ceñirnos al caso argentino).[7]

La “Vuelta a la Región” en Salta significó, pues, el reconocimiento de los límites materiales del enfoque circulacionista in extremis de la mentada globalización. Y en eso consiste, sencillamente, este rescate de la región.

Claro que también tiene otras connotaciones. Este regreso a la región, a lo regional, también nos impone un doble juego de posiciones. Por un lado, desde posiciones notoriamente conservadoras, una forma de refutación de Fukuyama, ya que del mito del fin de la historia pasamos a que lo único que existe es la historia -como pasado–, es decir, la versión Huntington del porvenir. Por otro, desde la vereda reformista, la admisión de la crisis capitalista como la preciada oportunidad para redefinir ingerencias al interior de la máquina de administrar por excelencia, el Estado, lo que nos lleva a la necesidad de la regulación y de los reguladores.

Frente a los conservadores, pero también frente a los reformistas, el regreso a la región simboliza, para nosotros, el reasumir la materialidad como el lógico punto de partida para la construcción de conocimiento valedero.





En setiembre, en Iguazú



En este año 2002 realizaremos el Cuarto Encuentro Internacional Humboldt. Este se denomina “Geografía de la Integración”. El lugar elegido es Puerto Iguazú, en la provincia de Misiones.



Desde mediados de los años 80, con el regreso de la democracia, en el Cono Sur de América se asistió a un proceso de integración formalizado por cuatro países (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay), que recibió el nombre de MERCOSUR (Mercado Común del Sur). Este proyecto se enmarcó en el contexto de las referidas megarregiones, una aparente necesidad de la “globalización”. Su evolución ha estado marcada por el desarrollo de la crisis internacional y las crisis nacionales de la región. En este nivel, el ciclo económico brasileño ha sido determinante.

Alrededor de estas regionalizaciones sobrevuelan distintas nociones, enfoques u opiniones, varios de ellos cuestionables desde la experiencia. Siendo, en este caso, el nuestro, un proyecto contextualizado en la periferia, es evidente que su posicionamiento excesivamente vulnerable respecto de la evolución internacional no puede ser soslayado. Por otra parte, la constitución de una entidad supranacional también debe aún demostrarse. El aspecto concreto nos remite, una y otra vez, a la cuestión del Estado, y con ello a evadirnos de las ilusiones, de las abstracciones. Por ejemplo, ¿podemos, acaso, abrigar expectativas en que nuestras burguesías periféricas –dependientes, irresolutas, claudicantes- acometan plenamente el desafío de una integración multinacional?

Geografía de la Integración, por lo tanto, es devolverle el contexto, la encarnadura, la materialidad íntegra a los procesos de regionalización en general, y a éste en particular.



En Puerto Iguazú, a la vera de la confluencia de los ríos Iguazú y Paraná, en el nordeste de nuestro país, Argentina; allí, en la denostada Triple Frontera, en ese peculiar espacio de integración real brasileño-argentino-paraguaya, nos encontraremos colegas y compañeros de la región y de otras regiones del mundo, para seguir intercambiando experiencias y opiniones, para continuar construyendo integración, la nuestra, la de los trabajadores, la que desde el CeHu venimos alentando desde hace siete años.[8]





Lic. Juan Roberto Benítez (Presidente)

Lic. Ana María Liberali (Vicepresidente)

Lic. Humberto N. Voltolini (Secretario)

Prof. Omar Horacio Gejo (Director MERIDIANO)



Buenos Aires, febrero de 2002





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[1] “La Vigencia de Dos Tiranías”, en MERIDIANO – Revista de Geografía Nro 1; agosto de 1995; p. 63.

[2] “Geografía y Economía. Una Relación Imprescindible”, en MERIDIANO – Revista de Geografía Nro 2, marzo de 1996, p.3.

[3] “Brasil, ¿ayer?”, en MERIDIANO – Revista de Geografía Nro 4, marzo de 1997, p.63.

[4] “El ‘otro’ modelo”, en MERIDIANO – Revista de Geografía Nro 5, noviembre de 1997, p. 95.

[5] “Deuda, Bancos y Política Económica” en MERIDIANO – Revista de Geografía Nro 6, octubre de 1998; pp. 142/143.

[6] Recuérdense, al pasar, las crisis de México, en 1994; las del este de Asia (Tailandia, Malasia, Corea del Sur e Indonesia), en 1997; la de Rusia, en 1998; la de Brasil, en 1999; y las de Turquía y –finalmente- Argentina, en 2000.

[7] Puede leerse “Globalization versus Regionalization”, en Posición Internacional Nro 2.

[8] Véase “Fijamos Posición construyendo un Sitio”, en Boletín del Centro de Estudios Alexander von Humboldt, año 3, Nro 5; agosto de 1999; p. 3; y “El CeHu y la Geografía en la Argentina”, en Boletín del Centro de Estudios Alexander von Humboldt, año 4, Nro 7, octubre de 2000; pp. 3 – 6.

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CUARTO ENCUENTRO INTERNACIONAL HUMBOLDT



"GEOGRAFÍA DE LA INTEGRACIÓN"



16 al 20 de setiembre de 2002



Puerto Iguazú - Argentina



Ejes Temáticos:

INTEGRACIÓN REGIONAL

FRONTERAS, MIGRACIONES Y CULTURA

MEDIO AMBIENTE Y TURISMO

GEOGRAFÍA, FOLKLORE Y LITERATURA

GEOGRAFÍA Y EDUCACIÓN





Coordinador: Lic. Juan Roberto Benítez

Comité Organizador

Prof. Marcelo F. Veneziano
Dra. Marisol Gejo
Prof. Haydée Aravena
Prof. Beatriz Posada
Prof. Beatriz Giazzon

Comité Académico

Prof. Omar Horacio Gejo
Lic. Humberto N. Voltolini
Dr. Gustavo Buzai
Lic. Cristina Carballo
Dra. Elena Chiozza


Auspicia
UNION GEOGRÁFICA DE AMERICA LATINA



TRABAJOS COMPLETOS

Deberán enviarse en diskettes 3.5 y dos copias en papel.

Los trabajos no deberán superar las 15 páginas.

Pueden ser enviados en ESPAÑOL, PORTUGUÉS, INGLÉS y FRANCÉS.

No se recibirán ponencias por correo electrónico.

SE PERMITIRA UN SOLO TRABAJO POR AUTOR

Las ponencias serán comentadas por un especialista en el tema.

Serán publicados en CD sólo los trabajos que hayan sido debidamente expuestos por sus autores.

Fecha límite de recepción de trabajos completos con abstract:
31 de mayo de 2002.

Aranceles

AUTORES DE PONENCIAS:
100 U$S (en el momento de envío del trabajo).

ASISTENTES PROFESIONALES:
60$ antes del 31 de mayo de 2002
80$ antes del 31 de julio de 2002
100$ desde el 1ro de agosto de 2002

ASISTENTES ESTUDIANTES:
30$ antes del 31 de mayo de 2002
49$ antes del 31 de julio de 2002
50$ desde el 1ro de agosto de 2002


Los aranceles pueden ser depositados en el Banco Río, cuenta nro 005-56424/9, indicándonos el nro de transacción.

Los giros deberán enviarse a nombre de Juan Roberto Benítez.
Dirección: Tte. Gral. Perón 1333 - 2do piso - of. 24 (1038) Buenos Aires - ARGENTINA.
Tel.: 54-11-4374-3581


Más info al e-mail: humboldt@sinectis.com.ar

www.centrohumboldt.org.ar