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Asunto:NoticiasdelCeHu 834/03 - UNA MENTIRA MAS SOBRE LA OBRA LATINOAMERICANA DE HUMBOLDT
Fecha:Miercoles, 25 de Junio, 2003  09:25:37 (-0300)
Autor:Humboldt <humboldt @............ar>

Día luminoso

 

NCeHu 834/03

 

UNA MENTIRA MAS SOBRE LA OBRA LATINOAMERICANA DE HUMBOLDT

 

Dr. Ángel Bassols Batalla

Miembro Honorario del Centro Humboldt

Profesor e Investigador Emérito de la Universidad Nacional de México

 

 


Resumen

México siempre se había recordado con gratitud la obra de Alejandro de Humboldt, principalmente su "Ensayo político sobre el reino de la Nueva España". Pero en tiempos de crisis como las actuales, han aparecido aisladas voces que representan una corriente opuesta a la anterior, intentando lesionar el bien ganado prestigio del Barón como innovador de la Geografía de su tiempo y autor de libros que contribuyeron, a principios del siglo XIX, al robustecimiento de las ansias liberadoras de nuestros pueblos. La verdad, incluso en tiempos de crisis, deberà prevalecer sobre las obvias falsedades.


Todo análisis retrospectivo de la obra de intelectuales, que hayan dejado a la posteridad importantes contribuciones en la siempre complicada tarea de entender los factores que determinan procesos y estructuras de la Naturaleza y la sociedad, se enfrenta a ciertos e inevitables riesgos. Si lo anterior puede aplicarse en casos de "normalidad", con mayor razón debemos constatarlo en tiempos de crisis, cuando se derrumban paradigmas supuestamente eternos y también puntos de vista que derivaban de análisis de fondo, pero de los cuales con posterioridad se descubren fallas, reales o supuestas.

Esto viene a cuento al referirnos a la obra del sabio alemán Alejandro de Humboldt o de algunas de sus partes, ya que las contribuciones de ese personaje abarcaron numerosos aspectos de las ciencias físicas y sociales de su tiempo. Pero en este Encuentro de Buenos Aires, de ninguna manera intentaríamos "evaluar" sus notables aportes en otras ramas de la propia Geografía y nos constreñimos a tocar un solo punto de sus polifacéticas investigaciones: los gruesos volúmenes que integran el "Ensayo político sobre el reino de la Nueva España", los mapas y otros materiales que resultaron de su viaje a lo que entonces se llamaba la América mexicana, todavía bajo el yugo colonial.

La historia en nuestro caso personal arranca desde el año de 1959, continúa en 1969 y permanece viva hasta la fecha, al recordar a Humboldt en este final del siglo XX, cuando han corrido ya 200 años de su llegada y estancia en los diversos países de la actual Latinoamérica, tanto en Tierra firme como en las islas caribeñas. En 1959 y hasta 1969, México vivía un periodo de "auge" económico que habría después de esfumarse, para entrar a la onda depresiva del ciclo histórico, lo cual ha traído consigo incluso cambios profundos en la forma de interpretar las épocas anteriores, la obra de personalidades grandes o pequeñas y el concepto mismo de "contribución de uno u otro libro. Es decir, ahora se habla de una "reinterpretación" de nuestra historia y aparecen autores que manifiestan su arrepentimiento por haber expresado ideas distintas en esos ya remotos tiempos de auge. Es natural que en países donde el impacto de las crisis parece ya no tener fin, muchos de esos paradigmas e ideales desaparezcan y reine soberano el agnosticismo.

Pero ¿ tiene que ver todo eso con la noble figura de un académico ilustre, que independientemente de sus contribuciones a múltiples campos del saber y en escala mundial, nos legó esos importantes libros y mapas sobre lo que entonces eran tierras que soportaban ya 300 años de esclavitud, servidumbre e inaudita exacción de riquezas naturales? Pues tiene que ver mucho, porque si bien desde el siglo XIX sus enemigos en Europa lanzaron en su contra múltiples acusaciones de poca monta, ahora incluso en México y otros países latinoamericanos se desata una serie de furiosas diatribas, que en verdad representan la "negación" de los elogios que antes y en el mismo país se expresaron.

 

Vacas flacas y vacas gordas: Humboldt en medio

Entiéndase bien que nuestro interés por la obra del preclaro prusiano nada tiene que ver con el hecho de ejercer la especialidad de Geografía socioeconómica y regional, sino con una siempre insatisfecha sed de conocimientos, que desde antes de estudiar nuestra carrera universitaria nos llevó a interesarnos por saber quién había sido el autor del "Ensayo político". Con el tiempo llegamos a afirmar que ese libro representaba un hito en la bibliografía de su tipo y que merecía analizarse como obra de consulta, así como los mapas nos daban una visión incompleta pero interesante, de cómo se desconocía para principios del siglo XIX el territorio de la Nueva España y sus múlltiples regiones.

Precisamente en setiembre de 1969 la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística llevó

a cabo una serie de actos para celebrar los 200 años del nacimiento de Humboldt y ahí se recordó que un siglo antes esa misma institución integró una Comisión organizadora para conmemorar el primer centenario de ese nacimiento. En el acto en su honor hablaron brillantes intelectuales de entonces, entre ellos Gabino Barreda e Ignacio Ramírez, apodado este último "El Nigromante". Liberado el país en 1867 de la injusta invasión de tropas francesas y liquidado el "imperio" del iluso Maximiliano, todo fueron elogios a la vida y la obra del geógrafo centroeuropeo. Nosotros en 1969 nos sumamos a la tarea de difundir la obra de dicho personaje, pero siempre advertimos que nuestra mente estaba lejos de un sentimiento que expresase "complejo de inferioridad" debido a la nacionalidad que aquel ostentaba y menos aún porque considerásemos que era un "deber" rendirle homenaje. Por lo contrario, en nuestra intervención recordamos que fue precisamente Benito Juárez "el hombre que guió al pueblo mexicano para reconquistar la patria invadida" quien en plena guerra de Reforma había conferido desde la ciudad de Veracruz el título de "Benemérito de la Patria" al viajero berlinés.

Lo que más nos interesó fue hacer hincapié en que por arriba de su origen ligado a la nobleza, Humboldt "se puso abiertamente de lado de las corrientes humanistas y con ello alentó las causas libertarias de América". Terminábamos afirmando que dicho autor "contribuyó en gran medida al proceso de maduración de la conciencia nacional en la hoy América Latina, pues desenmascaró, sutil y elegantemente al régimen colonial" y exhibió

ante la opinión europea muchos de sus aspectos negativos. El propio maestro afirmó siempre que el "Ensayo político" tenía, entre otras cosas, el claro propósito de ser útil a quienes dirigieran los destinos de nuestros países, de tal forma que se impulsara el conocimiento científico y se explotaran mejor los recursos naturales, en bien de las sociedades que habrían de nacer. Son bien conocidas las palabras finales del libro VI, capítulo XIV, de esa voluminosa obra: "¡ Ojalá, sobre todo, que llegase a persuadirse de una verdad importante, a saber: que el bienestar de los blancos está íntimamente enlazado con el de la raza bronceada, y que no puede existir felicidad duradera en ambas Américas, sino en cuanto esta raza, humillada pero no envilecida en medio de su larga opresión; llegue a participar de todos los beneficios que son consiguientes a los progresos de la civilización y de las mejoras del orden social!"

Pues bien, en 1997 se publicó en un periódico de gran circulación de la capital mexicana, el artículo de alguien llamado M. Magaña, en el cual lo menos que se dice sobre Humboldt es que "llegó a la traición al entrega información cartográfica, límites territoriales y riquezas naturales de nuestro país y de estrategia de inteligencia militar al Presidente Jefferson".Y no sólo eso, si no que "resulta ser precursor del espionaje internacional contra nuestro país y antecesor de servicios de inteligencia como la CIA y el FBI". Adviértase que el autor de esta ponencia siempre ha señalado una verdad: el sabio prusiano reunió materiales entonces existentes en la capital del virreinato y por eso su obra pudiera considerarse incluso "conjunta", gracias a los conocimientos que tenían especialistas como Andrés del Río, Elhuyar, Alzate, Cervantes y otros, que por órdenes reales se entregaron al investigador europeo durante su estancia en la Nueva España.

Pero una cosa es reconocer lo anterior y otra muy distinta es el afirmar que el geógrafo alemán "abusó de la buena fe de los mexicanos que le dieron información sobre nuestro país. Nunca pensaron - continúa aquel autor - que los datos habrían de ser utilizados para atacarnos con mayor cálculo y perversidad", tal como en verdad lo hace el venenoso articulista de nuestro tiempo de las vacas flacas.

¿Qué podríamos decir sobre semejantes improperios, lanzados casi 150 años después de que el Benemérito Benito Juárez rindiera justo homenaje al autor del "Ensayo político"? No se trata de "vindicar" a quien no lo necesita, sino de plantearnos al menos algunos razonamientos finales. En primer lugar, el prusiano llegó a América con las órdenes que le había dado el soberano español, con objeto de que pudiese viajar libremente y recibir toda la información que sobre las colonias existiese. En consecuencia, a quien se debiera acusar de "suicidio por estupidez" es al rey de España y no a Humboldt. En segundo lugar, a estas alturas de lo que algunos llaman "la quinta revolución técnico-científica", considerar "espía" a quien publica un libro y lo divulga, resulta punto menos que irracional. Por lo contrario los "Ensayos políticos" sirvieron para dar a conocer las riquezas naturales que poseían las entonces colonias españolas, pero sobre todo para poner el dedo en la llaga de la opresión, la miseria y la ignorancia en que vivían las grandes masas, principalmente indígenas, de la América hoy Latina. El sabio europeo supo captar las ansias de liberación de los pueblos latinoamericanos y las expresó sin tapujos en las páginas de su revolucionario libro.


Conferencia dictada durante el Primer Encuentro Internacional Humboldt. Buenos Aires - Argentina. 1999.