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Asunto:NoticiasdelCeHu =?UTF-8?Q?220=2F21_=2D_VIAJANDO=3A_Excursi=C3=B3n_a_Laguna_Brava?=
Fecha:Lunes, 28 de Junio, 2021  03:56:22 (-0300)
Autor:Centro de Estudios Alexander von Humboldt <centrohumboldt1995 @.....com>

NCeHu 220/21


Excursión a Laguna Brava

 

El jueves 15 de noviembre los profesores Ariel Barrera y Cecilia Gallego, me pasaron a buscar por el hotel en la Villa San José de Vinchina para hacer una excursión a la Reserva Provincial Laguna Brava.

El Profesor Barrera, adem√¡s de docente del √¡rea de Geograf√≠a, era eximio gu√≠a de la zona, y la Profesora Gallego era la Directora del Instituto Superior de Formaci√≥n Docente ‚ÄúProfesor V√≠ctor Mauricio Quintero‚ÄĚ, de la vecina localidad de Villa Castelli.

Enseguida, rumbeando hacia el oeste, tomamos la ruta nacional n√ļmero setenta y seis, que en su primer tramo estaba asfaltada y bien se√Īalizada.

Nos encontr√¡bamos en un amplio valle con marcada aridez, escasa vegetaci√≥n xer√≥fila y suelos arenosos, con vistas a la Precordillera de La Rioja.

 

Saliendo de la Villa San Jos√© de Vinchina por la ruta nacional n√ļmero setenta y seis

 

 

Vista de la Precordillera riojana

 

 

Vegetación xerófila en suelos arenosos

 

 

Y a poco de andar, hicimos una parada en el lugar donde se encontraban las ‚Äúestrellas diaguitas‚ÄĚ, as√≠ conocidas por los lugare√Īos. Sin embargo, seg√ļn los historiadores, se trataba de estrellas capayanes, ya que consideraban que el pueblo diaguita no hab√≠a habitado la regi√≥n de Vinchina.

Se trataba de geoglifos en forma de estrella de nueve puntas, realizadas en canto rodado, con piedras de colores rojo, blanco y negro. Y si bien se desconocía con certeza su destino, se creía que habían sido utilizadas para rituales religiosos.

 

Estrella capay√¡n m√¡s conocida como ‚Äúestrella diaguita‚ÄĚ

 

 

Junto a la ‚Äúestrella diaguita‚ÄĚ con la Profesora Cecilia Gallego

 

 

Con el Profesor Ariel Barrera junto a la ‚Äúestrella diaguita‚ÄĚ

 

 

Avanzamos por la quebrada del r√≠o La Troya, denominado Bermejo o Vinchina, que formaba profundos meandros, siendo uno de ellos tan cerrado, con una curva de 180¬į, que se lo conoc√≠a como ‚ÄúLa Herradura‚ÄĚ, y en cuyas tierras interiores se encontraba una formaci√≥n piramidal.

 

Por la quebrada de La Troya

 

 

Río Bermejo o La Troya, llamado por los locales Vinchina

 

 

Meandro cerrado denominado ‚ÄúLa Herradura‚ÄĚ

 

 

Como en toda √¡rea des√©rtica, la erosi√≥n mec√¡nica era muy frecuente, generando derrumbes, que en muchas ocasiones, obstru√≠an los caminos. Pero, adem√¡s, entre los estratos de estas formaciones se encontraron f√≥siles que hab√≠an permitido establecer la evoluci√≥n geol√≥gica de este plegamiento.

 

Escombros producidos por la erosi√≥n mec√¡nica

 

 

Rocas estratificadas con abundancia de fósiles

 

 

Siguiendo el curso del r√≠o Bermejo por un camino de cornisa, llegamos a otro sitio, donde, adem√¡s de que el Profesor Ariel hiciera referencia a la jarilla, una planta xer√≥fila con propiedades medicinales, tambi√©n nos hizo ver una especie de cueva donde se produc√≠a un proceso erosivo complejo, que daba origen a geoformas con cavidades y peque√Īas esferas, en rocas calc√¡reas.

 

Siguiendo el curso del río Bermejo

 

 

El Profesor Ariel Barrera junto a una planta de jarilla

 

 

La jarilla, planta xerófila con propiedades medicinales

 

 

Extra√Īas geoformas en rocas calc√¡reas

 

 

Proceso erosivo complejo

 

 

Llegando al final de la quebrada de La Troya, las monta√Īas se caracterizaban por estar inclinadas en una direcci√≥n oeste a este, debido al ascenso posterior a su formaci√≥n generado por el movimiento andino. Eran las formaciones de los Colorados, donde se encontraban tambi√©n incluidas las de Talampaya en La Rioja, Ischigualasto en San Juan y Sierra de las Quijadas en San Luis.

 

Estratos inclinados en la Precordillera de La Rioja

 

 

En pocos kil√≥metros m√¡s est√¡bamos accediendo a Jag√ľ√©, una peque√Īa localidad de escasos doscientos habitantes, situada a los 2500 m.s.n.m.

Jag√ľ√© estaba comunicada con Vinchina solo por la ruta setenta y seis en su tramo de ripio, que se hab√≠a constituido en su calle principal, y que coincid√≠a con el lecho de un uadi, un riacho estacional, por lo cual, sus construcciones, hechas en su totalidad en adobe, se encontraban a mayor altura del camino, para evitar ser afectadas durante el per√≠odo de lluvias estivales.

 

Amplio valle des√©rtico a poco de llegar a Jag√ľ√©

 

 

Antigua construcci√≥n de adobe en Jag√ľ√©

 

 

Calle principal de Jag√ľ√© construida sobre el lecho de un uadi (riacho estacional)

 

 

Hasta la primera mitad del siglo XX, la zona hab√≠a sido paso obligado del traslado de ganado en pie hacia Chile, estando ligada la poblaci√≥n al arreo, pero al implementarse la exportaci√≥n de carne faenada, dichas actividades entraron en decadencia y el crecimiento demogr√¡fico pas√≥ a ser negativo. Sin embargo, con la creaci√≥n de la Reserva Provincial Laguna Brava en 1980 y con la inauguraci√≥n del paso internacional Pircas Negras, comenzaron a desarrollarse actividades vinculadas a la prestaci√≥n de servicios tur√≠sticos tal como lo representaban la posada ‚ÄúLos Mudaderos‚ÄĚ y un peque√Īo kiosco.

 

Murales de la posada ‚ÄúLos Mudaderos‚ÄĚ en Jag√ľ√©

 

 

Posada ‚ÄúLos Mudaderos‚ÄĚ, un lugar para hacer una parada

 

 

Pasando Jag√ľ√© llegamos a un punto en el cual pod√≠amos divisar con total nitidez el lugar de encuentro entre la Precordillera de La Rioja y la cordillera de los Andes.

La formación de la Cordillera había tenido lugar a partir del choque entre la placa de Nazca correspondiente al océano Pacífico con la placa Sudamericana. Dicho plegamiento dio origen a que el paisaje cambiara radicalmente, así como la fauna y la flora originarias.

Descendimos para tomar algunas fotograf√≠as, y si bien nos encontr√¡bamos a cierta altura, aun la temperatura era lo suficientemente elevada como para tener una vestimenta liviana.

 

A la izquierda la Precordillera de La Rioja y a la derecha la cordillera de los Andes

 

 

Con la Profesora Cecilia Gallego

en el valle que separaba la Precordillera de La Rioja y la cordillera de los Andes

 

 

Con el fondo de la cordillera de Los Andes

 

 

En el camino con los profesores Ariel Barrera y Cecilia Gallego

 

 

Circulando por la quebrada del Pe√Ī√≥n, siempre en direcci√≥n hacia el oeste, cada vez el paisaje se presentaba m√¡s des√©rtico, con solo algunas estrechas zonas de humedad en las partes m√¡s bajas, donde se visualizaban algunas pasturas que contrarrestaban a las matas de las laderas, achaparradas a causa de la sequ√≠a y de la fuerza del viento.

 

En la quebrada del Pe√Ī√≥n

 

 

Tierra yerma en el oeste riojano

 

 

Plantas xerófilas en las laderas de la Cordillera

 

 

Vegetación achaparrada por la sequía y el viento

 

 

Algo m√¡s de vegetaci√≥n en las zonas m√¡s bajas

 

 

En ese impactante desierto avistamos algunos guanacos en la cima de una monta√Īa as√≠ como acumulaci√≥n de sedimentos y relictos de nieve de primavera en las laderas menos abruptas bajo un cielo azul intenso sin ninguna nube.

 

Avistamos guanacos en la cima de la monta√Īa

 

 

Acumulación de sedimentos

 

 

Cielo sin nubes en el desierto riojano

 

 

Camino de ripio, pero en buen estado

 

 

Suaves laderas en la Cordillera

 

 

Relicto de nieve primaveral

 

 

√öltimo ascenso antes de llegar a la laguna

 

 

Despu√©s de tres horas de viaje y habiendo recorrido m√¡s de cien kil√≥metros, arribamos al sector oriental de la laguna Brava.

R√¡pidamente nos preparamos para descender, pero abrig√¡ndonos, porque, adem√¡s de la baja temperatura debido a que nos encontr√¡bamos a m√¡s de 4300 m.s.n.m., la intensidad del viento, hac√≠a que la sensaci√≥n t√©rmica fuera considerablemente menor.

El espejo de agua se caracterizaba por su largo de diecisiete kilómetros y solo dos de ancho, con una profundidad de apenas un metro, por la alta carga de sal, y por el fuerte oleaje a causa de los vientos, lo que explicaba su toponimia.

Al otro lado de la laguna se podían divisar varios cerros de la Cordillera Frontal, entre ellos el Veladero de 6436 m.s.n.m. y el Bonete Chico de 6759 m.s.n.m.

Caminamos por la playa de guijarros que √©sta originaba, y llegamos al borde de la bah√≠a donde se encontraban flamencos rosados que se alimentaban con el plancton, permaneciendo all√≠ en primavera y verano, ya que en las otras estaciones emigraban hacia zonas m√¡s c√¡lidas.

En el a√Īo 2003, la reserva hab√≠a sido designada como Sitio Ramsar, con lo cual quedaba incluida dentro de los humedales de importancia internacional.

 

Llegando a la Reserva Provincial Laguna Brava

 

 

Con los profesores Ariel y Cecilia, abrigados al llegar a la laguna Brava

 

 

Elevada concentración de sal en la laguna Brava

 

 

Fuerte oleaje a causa del viento

 

 

Playa de guijarros en la laguna Brava

 

 

En la laguna Brava

 

 

Soportando el intenso viento

 

 

Cerros Veladero (6436 m.s.n.m.) y Bonete Chico (6759 m.s.n.m.)

 

 

Flamencos solo en primavera y verano. Con el fr√≠o migraban hacia zonas m√¡s c√¡lidas

 

 

La Cordillera desde la laguna Brava

 

 

Y hacia el sur, Ariel nos hizo ver el ala del avi√≥n Curtiss Commando C-46 F, perteneciente a la compa√Ī√≠a argentina Aerol√≠neas Carreras, que el 30 de abril de 1964, hab√≠a tenido un aterrizaje de emergencia sobre las heladas aguas de la laguna.

El vuelo se había iniciado en Lima, y tras su escala en la ciudad chilena de Copiapó, a una altura de vuelo de seis mil metros, se dispuso a atravesar los Andes con ocho yeguas de carrera inglesas de pura sangre rumbo a Córdoba. Pero, en cuanto pasó el límite internacional, a causa del desperfecto de uno de sus dos motores, se vieron en la necesidad de hacer un panzazo sobre el salar de la laguna.

La tripulaci√≥n estaba compuesta por un comandante, dos oficiales, un t√©cnico de vuelo y dos cuidadores de abordo. Todos ellos se salvaron, no as√≠ algunas yeguas. Hab√≠an pasado por situaciones dif√≠ciles por estar en un lugar con mucha sal, sin comida y nada de abrigo en momentos de -30¬įC y el rescate hab√≠a sido muy complicado por la inexistencia del camino que nosotros hab√≠amos recorrido para llegar hasta all√≠.

A pesar del impacto, el fuselaje estaba sano en un ochenta por ciento, sin embargo era muy costoso y riesgoso volverlo a poner en funcionamiento desde all√≠, por lo que se le vendi√≥ para desguace a un viejo minero de Villa Uni√≥n, quedando como √ļnica muestra del accidente el ala que estaba ante nuestros ojos.

 

Ala del avión accidentado

 

 

Detalle del ala del avión

 

 

Y antes de emprender el regreso, encontramos algunos manchones de nieve, como testigos de la rigurosidad del período invernal.

 

√öltima nieve de primavera

 

 

Junto a los relictos de nieve

 

 

Retomamos la carretera en profundo silencio. Creo que la intensidad de lo que hab√≠amos visto y lo que continu√¡bamos viendo con los nuevos reflejos del sol en las laderas cargadas de minerales, nos estaba dejando sin palabras. Y Ariel, para acompa√Īar nuestras emociones puso m√ļsica folkl√≥rica af√≠n con el paisaje.

 

Ya de regreso

 

 

Intensos colores entre cielo y monta√Īa

 

 

Rojizos tonos del desierto

 

 

Paisaje majestuoso

 

 

Erosi√≥n e√≥lica y mec√¡nica

 

 

Vestigios de vegetaci√≥n en las zonas m√¡s bajas

 

 

Diferentes colores en función de los minerales predominantes

 

 

Retomando la quebrada del Pe√Ī√≥n

 

 

De pronto nos detuvimos frente a una vega, un verdadero oasis en el desierto, donde un grupo de guanacos, distinguibles de las vicu√Īas, por tener su hocico oscuro, se hab√≠an concentrado junto a una peque√Īa fuente de agua.

 

Una vega, verdadero oasis en el desierto riojano

 

 

Concentración de humedad en el valle

 

 

Guanacos, distinguibles por su hocico oscuro

 

 

Guanacos junto a una peque√Īa fuente de agua

 

 

En plena quebrada del Pe√Ī√≥n, visitamos un refugio de piedra, uno de los realizados a fines del siglo XIX por orden de Domingo Faustino Sarmiento con el fin de brindar protecci√≥n a los arrieros que llevaban el ganado a Chile, quienes pod√≠an tomar un descanso y pasar la noche. La forma circular, al mejor estilo del nido de un hornero, estaba dise√Īado con el fin de que el viento helado no ingresara por la puerta. Y si bien, ya no hab√≠a arrieros que los necesitaran, eran utilizados, muchas veces, por los escaladores en sus largas caminatas.

 

Refugio El Pe√Ī√≥n

 

 

Construido para los arrieros en 1873

 

 

Interior del refugio El Pe√Ī√≥n

 

 

Y en el entorno del refugio me detuve a observar a un grupo de ruise√Īores amarillos y azules que se estaban alimentando en base a peque√Īos insectos.

 

Variedad de ruise√Īor sobre el techo del refugio

 

 

Acerc√¡ndome al ruise√Īor

 

 

Ruise√Īores aliment√¡ndose de insectos

 

 

Ruise√Īor remontando vuelo

 

 

Al volver a atravesar la Precordillera, nuevamente vimos ‚ÄúLa Herradura‚ÄĚ, y la formaci√≥n ‚ÄúLa Pir√¡mide‚ÄĚ a la vera de la ruta, que semejaba ser un enorme cono de deyecci√≥n compactado.

 

Volviendo a la Precordillera de La Rioja

 

 

Tramo asfaltado de la ruta setenta y seis

 

 

                                                                          

Meandro del r√≠o Bermejo o Vinchina y formaci√≥n ‚ÄúLa Pir√¡mide‚ÄĚ en la quebrada de La Troya

 

 

Detalle de la formaci√≥n ‚ÄúLa Pir√¡mide‚ÄĚ

 

 

Estratificación volcada

 

 

Avanzada la tarde regresamos a Vinchina. Yo no sab√≠a c√≥mo agradecer el paseo que hab√≠amos realizado, porque adem√¡s de los maravillosos paisajes, hab√≠a disfrutado de una grat√≠sima compa√Ī√≠a, no solo por la amabilidad y sapiencia del Profesor Ariel sino tambi√©n por la calidez de la Profesora Cecilia.

 

Ingresando al √¡rea urbanizada

 

 

Nuevamente en la Villa San José de Vinchina

 

 

Esa noche volvieron recurrentemente a mi mente, como destellos, las im√¡genes impactantes del oeste riojano. Y me dorm√≠ pensando que, seguramente, eran m√¡s conocidos por extranjeros que por los propios argentinos. ¬¡Una pena!

 

Ana María Liberali