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Asunto:NoticiasdelCeHu 289/20 - Los Imperios se colapsan desde dentro
Fecha:Domingo, 4 de Octubre, 2020  13:16:59 (-0300)
Autor:Noticias del CeHu <noticias @..............org>

NCeHu 289/20

 

Los Imperios se colapsan desde dentro

                                     

Alfredo César Dachary

 

Siempre inicio mi columna con una frase de referencia que intenta sintetizar gran parte de la idea a desarrollar; esta vez, la frase es muy larga por ello la coloco a continuación de ésta, una vez hecha la aclaración.

Chalmers Ashby Johnson (1931-2010), científico, político estadounidense y profesor emérito de la Universidad de California en San Diego, sirvió en la Guerra de Corea, fue consultor de la CIA de 1967 a 1973 y presidió el Centro de Estudios Chinos de la Universidad de California, Berkeley de 1967 a 1972 y del Instituto de Investigación de Políticas de Japón en la Universidad de San Francisco.

Escribió numerosos libros, pero destacan tres exámenes de las consecuencias de lo que llamó el "Imperio estadounidense": Blowback: The Costs and Consequences of American Empire (2000)  y The Sorrows of Empire: Militarism, Secrecy and the End of the Republic (2004) y Nemesis: The Last Days of the American Republic (2007)

Como un analista pragmático sostuvo "una nación puede ser una u otra, una democracia o un imperialismo, pero no puede ser ambos. Si se adhiere al imperialismo, será, como la antigua República romana , en la que tanto de nuestro sistema fue modelado, pierde su democracia ante una dictadura doméstica”.

Pero su mayor síntesis del pasado, presente y futuro la plasmó en Blowback: The Costs and Consequences of American Empire. “Estamos llegando a una crisis del siglo XXI en el imperio informal americano, un imperio basado en la proyección del poder militar a cada región del mundo y en la utilización del capital y de los mercados americanos para forzar la integración económico global, bajo nuestras condiciones sin importar lo que cueste a otros. Por supuesto es imposible saber qué forma adoptará nuestra crisis imperial dentro de algunos años, o incluso décadas. Pero la historia apunta a que, tarde o temprano, los imperios alcanzan dichos momentos y parece razonable asumir que no escapamos a este destino de manera milagrosa”.

Quizás ese tiempo ya llegó para muchos analistas, aunque se sabe que una implosión también afectará totalmente al mundo, ya que la mayoría de las economías y sus monedas están respaldadas por el dólar, y otras más sobreviven o viven de las remesas que mandan los inmigrantes en Estados Unidos a México, Centro América y el Caribe.

La terrible debacle causada en los Estados Unidos por la falta de una política efectiva del Estado para enfrentar la pandemia del coronavirus, ha dejado más de 200,000 muertos y varios millones de contagiados, mayoritariamente entre los más pobres y los inmigrantes, ambos grupos sin acceso a una salud pública.

En paralelo, la acción policial criminal y racista ha movido a que decenas de miles de encolerizados manifestantes desfilaran por las calles de las principales ciudades norteamericanas gritando ¡basta de racismo!, ¡sin justicia no habrá paz!, pero el Presidente Trump parece estar dispuesto a arrastrar al país con sus acciones a una devastadora guerra civil, quizás la última carta que tienen los supremacistas blancos.

En opinión de prestigiosos analistas y politólogos, en la actualidad, la sociedad estadounidense está tan fraccionada y polarizada que dentro de poco podría estallar en la misma una catastrófica confrontación de esta naturaleza, como lo ratifica el analista internacional Adrián Zelaia y Presidente del Ekay Center, al definirlo como “un clima de guerra civil larvada en Estados Unidos” tras el asesinato del afroamericano George Floyd a manos de un policía blanco, y los que luego le han seguido. De tal modo que las calles de decenas de ciudades importantes de Estados Unidos han sido escenario de enfrentamientos entre las fuerzas militares y civiles.

En una entrevista dedicada la semana pasada a HispanTV, el presidente del grupo de consultoría español Ekai Center, Adrián Zelaia, ha aseverado que las elecciones presidenciales de noviembre “se han convertido en una cuestión aparentemente de vida o muerte entre las distintas facciones” que controlan tanto el Partido Demócrata como el Partido Republicano.

En medio del conflicto emergen otros que se vienen arrastrando desde el pasado como es la presencia de símbolos de la Confederación en espacios públicos de numerosas ciudades del sur, situación que divide a los estadounidenses como pocas, ya que algunos la defienden como una manera de recordar la historia y para otros son una evidencia de que el racismo sigue siendo una cuestión sin resolver.

La guerra civil de la mitad del XIX fue la última "gran guerra" en territorio de Estados Unidos y fue, también, el último intento visible de desmembrar la Unión entre el modelo neocolonial de las plantaciones y la esclavitud y uno más “moderno”, el futuro capitalismo industrial, también explotador inmisericorde.

Todo esto en medio de una profunda crisis económica que se venía arrastrando y se profundizó con la pandemia del Covid-19, como se puede ver en un análisis de la Reserva Federal que, en el 2018, el estudio de este banco detectó que un 40% de los habitantes no tenía recursos para cubrir un gasto inesperado de 400 dólares.

En el 2019, el estudio arrojó que siete de cada diez no tenían mil dólares ahorrados, en un momento en que la pobreza relativa aumentó en un 58%.

En un año normal, según ese estudio, 800,000 personas son desalojadas cada mes, con estimaciones anuales de 6 a 7 millones de personas, por no poder pagar la renta o la hipoteca.

La pobreza ha entrado como tema en la vida de los norteamericanos, así tenemos que el noticiero televisivo tiene un bloque dedicado al hambre en Estados Unidos, y allí se ven imágenes de gente haciendo cola para recibir alimentos en iglesias o centros de ayuda. 

Este problema se incrementó porque el gobierno Trump hizo cada vez más complicado recibir ayuda por desempleo o por alimentos, y además se amplió porque las escuelas cerradas significan que tantos chicos no reciben su desayuno y almuerzo gratuitos.

Mientras tanto, el salario mínimo sigue siendo exactamente el que era en 2009: 7,25 dólares la hora y en los once años en que los trabajadores no recibieron aumento, los bonos de los brokers de Wall Street subieron exponencialmente, ya que, si el salario hubiera seguido la misma evolución, la hora se pagaría 33,51 dólares, unas tres veces más.

Desde hace unos dos meses, el analista francés para el Medio Oriente y Presidente de la Red Voltaire, Thierry Meyssan, viene planteando una salida interna violenta en Estados Unidos, algo alimentado por los hechos y la propia palabra de Trump, que asegura no reconocerá, por fraudulento el potencial triunfo demócrata    y otras amenazas, incluida el sacar a las fuerzas armadas a reprimir en las ciudades, algo que han rechazado desde el Pentágono.

Pero ante un escenario tan difícil como el de las próximas elecciones en Estados Unidos, hay uno entre otros, el proyecto Transition Integrity Project (TIP), que elabora actualmente varios guiones con vista a ‎derrocar a Trump en ocasión de la elección de 2020, independientemente de que gane o pierda el ‎escrutinio. El asunto alcanzó repercusión nacional desde que la fundadora del TIP, la profesora Rosa ‎Brooks, publicó un ‎largo artículo en el Washington Post, diario en el cual tiene el estatus de colaboradora.‎

Este programa organizó en junio pasado 4 â€œjuegos” donde simuló diversos ‎resultados para anticipar las reacciones de los dos candidatos a la elección presidencial ‎estadounidense. Todos los participantes eran demócratas y republicanos, en el sentido ideológico ‎de esas denominaciones, pero no Â«republicanos» en cuanto a ser miembros del Partido ‎Republicano, pero había representantes del supremacismo blanco como militantes. ‎

El primer acuerdo logrado para poder desarrollar los escenarios fue que todos los participantes sin excepción, veían que la administración Trump ha socavado sistemáticamente las normas fundamentales de ‎la democracia y del Estado de derecho y ha adoptado numerosas prácticas corruptas y ‎autoritarias.

Con este terrible marco de referencia, los invitados a los escenarios concluyeron que el presidente Trump trataría de dar un golpe de Estado y ‎que ellos tenían el deber de preparar, a título preventivo, un golpe de Estado “democrático”, o sea, orientado a legitimar el que hasta la fecha iría a la cabeza en las encuestas, el demócrata J. Biden‎.‎ 

Los miembros del TIP reconocen que ‎el sistema electoral estadounidense es profundamente ‎‎antidemocrático y para ello basta recordar que la Constitución de ese país no pone la elección del ‎Presidente en manos de la ciudadanía sino de un colegio electoral que se compone de ‎‎538 personas designadas por los gobernadores de los Estados, ya que la participación de la ciudadanía ‎‎que no estaba prevista en tiempos de la independencia, fue imponiéndose poco a poco en la ‎práctica, pero sólo a título indicativo para los gobernadores.

Un ejemplo reciente fue la ‎‎“elección” de George W. Bush, en el 2000, donde la Corte Suprema del Estado de la Florida recordó ‎que no tenía por qué aclarar cómo habían votado los electores de aquel Estado, lo Ãºnico ‎importante era lo que habían decidido los 26 â€œgrandes electores” designados por el gobernador ‎de la Florida. 

Como conclusión, el TIP sacó a la luz casi todo lo que pudiera ocurrir en los tres meses ‎que separan el escrutinio y el momento mismo de la investidura, y además reconoció que el uso del voto ‎por correspondencia en pandemia hará difícil comprobar los resultados de la ‎votación.

El TIP evitó deliberadamente explorar la hipótesis de que el Partido Demócrata ‎proclame la elección de Joe Biden aún sin respaldo de los resultados del escrutinio y de que la ‎Presidente de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, juramente a Biden ‎sin que Donald Trump haya sido declarado perdedor. En ese caso, habría en Estados Unidos ‎dos presidentes rivales, lo cual podría llevar a una segunda guerra civil.

Dos partidos tradicionales, con proyectos aparentemente diferentes y prácticas electorales poco claras, le dan el sabor que necesitaría esta explosiva situación, que pronto nos tocará vivir.