Inicio > Mis eListas > humboldt > Mensajes

 Índice de Mensajes 
 Mensajes 18481 al 18500 
AsuntoAutor
=?UTF-8?Q?art=C3=A Stella A
6/20 - VIAJANDO: C Noticias
7/20 - RADIO DEL O Noticias
8/20 - MODERNIZACI Noticias
9/20 - CUADERNOS D Noticias
10/20 - VIAJANDO: Noticias
11/20 - Extractivi Noticias
12/20 - Comunicado Noticias
13/20 - Transforma Noticias
14/20 - El declive Noticias
=?UTF-8?Q?art=C3=A Stella A
15/20 - ¿De qué va Noticias
16/20 - A "NOVA" G Noticias
17/20 - HISTÓRICO Noticias
18/20 - TERRITÓRIO Noticias
=?UTF-8?Q?art=C3=A Stella A
19/20 - BREVE ANÁL Noticias
20/20 - A MENSURAÇ Noticias
21/20 - V CONGRES Noticias
22/20 - EDUCAÇÃO E Noticias
 << 20 ant. | 20 sig. >>
 
Noticias del Cehu
Página principal    Mensajes | Enviar Mensaje | Ficheros | Datos | Encuestas | Eventos | Mis Preferencias

Mostrando mensaje 18818     < Anterior | Siguiente >
Responder a este mensaje
Asunto:NoticiasdelCeHu 6/20 - VIAJANDO: Cruzando la Cordillera de Argentina a Chile
Fecha:Lunes, 30 de Marzo, 2020  18:37:50 (-0300)
Autor:Noticias del CeHu <noticias @..............org>

NCeHu 6/20

 

 

Cruzando la Cordillera de Argentina a Chile

 

El 6 de enero de 2016 por la noche, junto con Omar, mi hijo Martín y mi nieta Laurita, partí desde la terminal de ómnibus de Retiro con la empresa chilena Pullman del Sur, rumbo a Santiago, con el fin de pasar en el país trasandino nuestras vacaciones. Y como siempre he dicho, disfruto de los viajes, y mucho más cuando son de placer, no sólo desde el momento de la partida, sino desde el momento mismo en que comienzo a programarlos.

Así que desde que el micro arrancó, estando el cielo despejado, comencé a observar con Lauri las constelaciones más brillantes; y continuamos haciéndolo hasta que nos detuvimos a cenar en la localidad de Iriarte, provincia de Buenos Aires, casi límite con la de Santa Fe.

Al retomar la ruta nacional número siete nos dormimos profundamente, y al despertar a la mañana siguiente, nos encontrábamos ya en la provincia de Mendoza, en plena Cordillera, próximos a Los Penitentes. Si bien en esa zona las precipitaciones eran escasas, un suave manto verde cubría parte de las laderas.

 

Suave manto vegetal cubría parte de las laderas de la Cordillera mendocina

 

 

Centro de esquí Los Penitentes

 

 

El hecho de que ese sector de la extensa cordillera de Los Andes no presentara casi vegetación nos permitía divisar diferentes minerales y geoformas a lo largo de todo el trayecto. Parte de las formaciones se debían a fenómenos endógenos, tanto movimientos epirogénicos de ascenso y descenso como por actividad volcánica, y, por otra parte, al estar las rocas totalmente expuestas, los fenómenos exógenos han actuado con toda intensidad, ya sea la erosión glaciar, como la eólica, la fluvial, y también la pluvial, a pesar de la escasa presencia de las lluvias. Además, la erosión mecánica ha dado lugar a la formación de conos de deyección bien definidos y nacientes de cursos de agua que sólo crecían durante el deshielo. Dichos abanicos aluviales concentraban parte del agua de deshielo por tratarse de acumulación de sedimentos, lo que permitía que se desarrollara vegetación, aunque muy limitada. Sin embargo, cada tanto, en las zonas más bajas, podía verse algún mallín, es decir, un área con vegetación higrófila producto de la acumulación de agua de algún río permanente o semi-permanente, que en ese caso se trataba del Mendoza.

 

Conos de deyección y desvío de un curso de agua

 

 

Diferentes geoformas a lo largo de todo el recorrido

 

 

Impactante formación de nubes en el valle

 

 

Un mallín en el valle cordillerano

 

 

Rocas de hematita en algunas laderas

 

 

Verde cono de deyección o abanico aluvial

 

 

Otro paisaje que nos ofrecía la Cordillera, aunque para nada agradable, eran los restos del otrora Tren Trasandino que había sido inaugurado en 1910 a partir del intento de Argentina y Chile de mantener sus privilegios comerciales ante el avance en la construcción del canal de Panamá, y que dejaría casi nula la navegación por el estrecho de Magallanes. De esa forma quedaban unidos, a través de la Cordillera, los puertos de Buenos Aires y Valparaíso. Si bien la obra había sido considerada un éxito de la ingeniería ferroviaria por el rigor de su planificación y construcción, hubo quienes consideraron que, debido a ciertas debilidades técnicas, los costos fueron superando a los beneficios, lo que se tradujo en el abandono de los rieles en el año 1984. Desde ese entonces, la rigurosidad del clima y las avalanchas han destruido gran parte de las instalaciones, en especial los cobertizos que protegían a las vías de las copiosas nevadas.

 

Estructura destruida del otrora Tren Trasandino

 

 

Cobertizos que protegían a las vías de las copiosas nevadas

 

 

A medida que avanzamos la nubosidad comenzó a aumentar, al punto de que el Aconcagua no estaba visible. Pasamos de largo la localidad de Las Cuevas y luego de atravesar el túnel internacional, llegamos al Complejo Fronterizo Los Libertadores, que, si bien se encontraba ya en el sector chileno, había concentrado las oficinas de migraciones de ambos países, lo que, sin duda, aceleraba en gran parte los trámites.

Y allí se nos produjo un inesperado inconveniente. Cuando presenté el permiso de viaje de mi nieta Laurita, de tan sólo doce años, resultó tener un error en la mención de su apellido, a pesar de la suculenta suma que había cobrado la escribana. Por unos minutos me pregunté… ¡cómo haríamos para regresar, y de qué manera se lo explicaría a mi hijo Martín que debido a su autismo podría responder con una crisis de nervios ya que su lugar en el mundo parecería ser Santiago de Chile! No sé si el funcionario argentino llegó a la conclusión de que verdaderamente se trataba de un lapsus cálami o si se condolió al observar nuestros rostros… ¡y nos dejó pasar!

 

Martín y Laurita en el Complejo Fronterizo Los Libertadores

 

 

Laurita y Martín con frío en la alta montaña chilena

 

 

La Cordillera me había parecido maravillosa en toda su extensión, habiendo tenido la fortuna de conocerla desde Venezuela hasta la Tierra del Fuego, pero uno de los lugares que siempre me había generado una especial adrenalina era la bajada de los caracoles chilenos.

Los Caracoles, pertenecientes a la ruta sesenta, estaban catalogados como uno de los caminos más peligrosos del mundo, habiendo cobrado varias vidas a lo largo de los años. Se trataba de una angosta franja asfáltica con veintinueve curvas sinuosas y peligrosas que alcanzaban los 3200 m.s.n.m.

 

Pronunciada curva de Los Caracoles

 

 

La Cordillera, majestuosa en toda su extensión

 

 

Larga recta en pronunciada pendiente

 

 

Infraestructua abandonada del Tren Trasandino en el sector chileno

 

 

Vista panorámica de Los Caracoles

 

 

Laurita disfrutando del paisaje

 

 

Gran esfuerzo de los camioneros para atravesar Los Caracoles

 

 

Ruta 60 en los Andes chilenos

 

 

Descendiendo hasta el valle

 

 

Ya dejando la alta montaña, pasamos por la ciudad de Los Andes y continuamos atravesando el valle del Aconcagua, una de las zonas con mayor densidad de cultivos del país.

 

Cultivos en el valle del Aconcagua, cerca de la ciudad de Los Andes

 

 

Y después de más de veinte horas de placentero viaje, arribamos a Santiago que nos esperaba con un hermoso día de sol, característico de todos sus veranos.

 

 

Ana María Liberali