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Asunto:NoticiasdelCeHu 764/03 - El espacio situado o los tiempos del espacio
Fecha:Miercoles, 18 de Junio, 2003  10:43:20 (-0300)
Autor:Humboldt <humboldt @............ar>

NCeHu 764/03
 

El espacio situado o los tiempos del espacio

 Prof. José María Cóccaro

Miembro activo del Centro Humboldt

Docente e investigador de la Universidad Nacional de La Plata

y de la Universidad Nacional de Río Cuarto - ARGENTINA

                                                                           

Hoy asistimos, y suena reiterativo,  a un proceso de globalización que se ha configurado y se sostiene por una racionalidad social dominante construída desde las relaciones de poder , que se fundamenta y legitima en valores de productividad y eficiencia. Se asocia y sostiene a un desarrollo científico que asegura control y a un desarrollo tecnológico que asegura eficacia entre medios y fines. Ha tenido un período histórico de construcción, legitimación, institucionalización y tecnologización ( Leff,1994)que plasmó la realidad política, económica y tecnológica dominante y se ha enraizado en el pensamiento colectivo para transformar el contenido y naturaleza de la vida social cotidiana a través de una matriz cultural que modela valores, normas, acciones  y relaciones entre medios y fines.

Uno de  los aspectos claves del desarrollo de la globalización son “los procesos profundos de reorganización del tiempo y el espacio ligados a la expansión de mecanismos de desenclave que liberan las relaciones sociales de su fijación a unas circunstancias locales específicas recombinándolas a lo largo de grandes distancias espacio-temporales”(Giddens, 1995: 10-11)

Toda esta organización social  supone y lo declama como realidad incontrastable, aceptable e inmodificable que si bien el “cuando” está vinculado directamente al “donde”, en muchas acciones lo está pero no por la mediación del lugar.  Coincidimos con Benitez que “el lugar es la síntesis histórica del sitio, fundamentalmente la historia de las relaciones de producción”.

Este “desconocimiento” construido intensionalmente de la importancia del lugar(en realidad del peso del tiempo y del espacio, de la territorialidad y de la historia) intenta obstaculizar la construcción de la noción de espacio situado que, desde nuestra situacionalidad permita- a una sociedad concreta- internalizar la dimensión socio-espacial en la elaboración de las estratégias  de análisis y propuestas alternativas para la detección y respuesta a los problemas situados.

En la medida en que produce la “extracción” de las relaciones sociales de sus circunstancias locales y su rearticulación en regiones espacio-temporales indefinidas se reafirma uno de los rasgos institucionales de este proceso de globalización, que es innegable, pero que debemos analizar críticamente: la supuesta legitimación de desprenderse de la territorialidad, con todo lo que ello implica desde nuestra perspectiva situada y desde nuestra disciplina.

El disociar el tiempo y el espacio de un lugar, al que los hechos evidentes del desarrollo de la información y las comunicaciones parecen “materializar”, encierra la intención velada de soslayar nuestra sujeción y existencialidad a una situación concreta: el hecho de formar parte de un espacio- el latinoamericano-, de establecer un compromiso para conocer sus diferencias y aspiraciones y aportar nuestro trabajo para que paulatinamente se puedan alcanzar las estrategias para su concreción. (Agüero et al, 1995)

¿Cómo disociar el tiempo y el espacio de un lugar si el espacio situado es instancia y/o propiedad de los ritmos de tiempo de la espacialidad de los procesos involucrados? ¿Acaso los biomas depredados, los suelos disminuidos en su capacidad productiva, las pesquerías sobreexplotadas  no son expresión situada de los desajustes entre los ritmos de tiempo de reproducción del capital con los ritmos de tiempo de la reproducción natural de los ecosistemas?

De allí que el concepto espacio- para una sociedad concreta- es la matriz resultante de la imbricación de una configuración territorial, producto de procesos de diferenciación y evolución naturales y sociales y de una organización espacial resultado de un proceso histórico de construcción social – desde las relaciones de poder entre sectores y con intereses particulares. El espacio emerge como una representación con sus ventajas y desventajas adquiridas que se ha configurado, desconfigurado y configura en el permanente juego dialéctico entre las limitaciones y condicionamientos de su configuración territorial y el grado de disponibilidad, cultural, económica, política, científica y tecnológica que los sectores de poder pongan en juego en los procesos de su organización.(Villar et al,1996)

Así el espacio situado-como categoría de análisis- tiene una configuración resultado de sucesivas configuraciones emergentes materializadas en su proceso histórico de organización. Esta matriz contiene diferentes ritmos escalares de tiempo.

En una primera aproximación, el desafío consiste en descubrir, desentrañar, leer, secuenciar críticamente- en las etapas de su organización, definidas por procesos estructurales- la “cualidad” del tiempo, el que anima la época en que se vive, el “estado de ánimo” construído y difundido en un determinado período por las estructuras de poder y decisión que han actuado a diferentes escalas. En este ejercicio no hay que perder de vista que el espacio es una instancia o nivel estructural de la totalidad social, no es un reflejo ni un escenario de los procesos involucrados sino que es una propiedad inherente a los mismos, es resultado de la espacialidad de estos procesos.  Pero el tiempo espacial- que define al espacio situado- no sólo contiene la “cualidad” del tiempo –(hoy definida por “lo económico”) sino que expresa las relaciones de armonía, contradicción y/o desajustes entre los diferentes ritmos de tiempo de las espacialidades de los demás procesos involucrados: naturales, sociales, políticos y técnicos.

Cuando con cierta presuntuosidad nos proponemos ordenar el espacio ¿ no es en definitiva haber advertido los desfasajes y/o desajustes (según la perspectiva de análisis) en el diferente  discurrir, de distintos ritmos de tiempo?. ¿ No es , en definitiva, proponernos  encauzar el ritmo de tiempo espacial, según la jerarquía de valores que ajuste y controle la perspectiva de gestión?. ¿No se trata, en definitiva, de sincronizar y articular los “tiempos” naturales,  económicos, sociales, políticos y técnicos que están en juego y se ponen en juego y que generalmente no coinciden?. ¿ Con qué dirección y velocidad los articulamos?. ¿La respuesta es optar por uno u otro ritmo? ¿Y, ¿contemplamos el tiempo “personal”?. ¿No deberíamos tener en cuenta, ineludiblemente, la sensibilidad y subjetividad de los grupos sociales afectados y su grado de vulnerabilidad y debilidad social? Generalmente hablamos de ellos , pero no con ellos. Los miramos y los oímos pero no los vemos y los escuchamos.

Estas consideraciones plantean desde nuestra situacionalidad un desafío ineludible: construir la noción de espacio situado, que debe trasladarse a otros planos de análisis de la realidad. Por ejemplo, ubicados en un contexto de dependencia científica y tecnológica y de homogeinización de los sistemas de producción nos vemos impulsados hacia nuevos marcos tecnológicos a una velocidad vertiginosa y no existe el tiempo suficiente(urgencia “necesaria” provocada) para adaptar y adoptar estas tecnologías y establecer una vinculación más estrecha con los problemas a resolver desde nuestra perspectiva situada. Y en el plano educativo cabe preguntarnos si en nuestra tarea docente cotidiana: ¿percibimos, internalizamos y alertamos sobre la necesidad de construir la noción de espacio situado?

Decía Benitez,: “globalización, pero no tanto”. Es cierto. Si no ejercitamos como docentes e investigadores una actitud crítica en la lectura de estos discursos podemos convertirnos en reproductores de un modelo no desado.

La construcción de la noción de espacio situado debe hacerse en el contexto y a contramarcha de la racionalidad que sostiene este proceso de globalización. Para ello se hace necesario analizar las contradicciones y oposiciones que se presenten entre la disposición y actitud en la construcción de la noción y las supuestos legitimados por la matriz cultural de la racionalidad dominante y en un sentido estratégico, buscar sus formas de articulación y sus complementariedades .

 

 

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

 

-Agüero, R.O; Cóccaro, J.M.; Silva,M.A. 1995.Implicancias de la geografía desde nuestra situacionalidad. 178-183. Actas de las Primeras Jornadas de Platenses de Geografía II.UNLP

 

-Benitez, J.R. 1998. Globalización, pero no tanto. 3-5-Boletín del Centro de Estudios Alexandre Von Humboldt. Año 2 Nro 2.

 

-Giddens, A. 1994 Modernidad e identidad del yo 10: 11. Barcelona. E. Península.

 

-Leff. E. 1994. Sociología y Ambiente. Formación socioeconómica, racionalidad ambiental y transformaciones del conocimiento. En: E.Leff (Comp.) Ciencias Sociales y Formación ambiental. Barcelona. Gedisa.

 

-Villar,M.C.; Cóccaro, J.M.; Morrel,P.; Bocero, S. 1996. Bases para elaborar propuestas de ordenamiento en el partido de Mar Chiquita (Buenos Aires). Informe final. Depto. de Geografía. Facultad de Humanidades. UNMdP-SECYT


Publicado en el Boletín del Centro Humboldt Nro 3. Buenos Aires, agosto de 1998.