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Asunto:NoticiasdelCeHu 739/03 - La ruta de la muerte
Fecha:Sabado, 14 de Junio, 2003  19:32:05 (-0300)
Autor:Humboldt <humboldt @............ar>

NCeHu 739/03
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¿Hoja de ruta o ruta de la muerte?

Para el autor, el más reciente plan de paz para Medio Oriente, conocido como "hoja de ruta", es el más imperfecto de todos los planes conocidos, ya que desaprovecha la oportunidad para poner fin al conflicto palestino-israelí al no centrarse en la ocupación israelí de Cisjordania, Gaza y Jerusalén Oriental ni en los asentamientos israelíes, que apuntalan esa ocupación. En su lugar, se concentra en la violencia palestina y en cómo combatirla, como si no tuviera su origen en la ocupación y los asentamientos fueran normales.

Por Rashid I. Khalidi

Al parecer, nada se ha aprendido del fracaso de otros esfuerzos, principalmente los norteamericanos, que han incluido en su más reciente propuesta de paz para Medio Oriente varios elementos que garantizan el fracaso. Uno es la ausencia de una agenda precisa. Así, cada una de las partes -en la práctica, la israelí, si el pasado sirve de indicador- puede detener los avances entre fase y fase y dentro de cada una de ellas. Otro rasgo es la suma de fases interinas a un proceso que siempre se prolonga. Esto significa, en efecto, el aplazamiento del aspecto más difícil de la resolución del conflicto -la negociación de problemas como los asentamientos, la soberanía, Jerusalén y los refugiados- hasta llegar a una tercera fase que, si la experiencia del pasado es una buena guía, significa indefinidamente.

La teoría de los acuerdos interinos, propuesta por los "promotores de la paz" pro israelíes Bush I y Clinton, debe ser enterrada por ahora, después del espectacular fracaso del proceso de Madrid-Oslo, fundamentado en el esquema de acuerdos interinos. Pero esta teoría (la de los acuerdos interinos) acaba de ser resucitada una vez más en la Hoja de Ruta, en la forma de una propuesta para "un estado Palestino independiente con fronteras y atributos de soberanía provisionales". Si el plan sigue avanzando, ésta es la más segura receta para garantizar una discordia interminable que será explotada por Israel para aplazar indefinidamente los temas esenciales de la ocupación militar y el desmantelamiento de los asentamientos ilegales y limitando a los palestinos a controlar sólo una pequeña parte de los territorios ocupados -el 40 por ciento de Cisjordania-, si Ariel Sharon lo quiere.

La Hojade Ruta es el plan de paz con mayores vacíos. Al no centrarse en la ocupación israelí de Cisjordania, la Franja de Gaza y Jerusalén Oriental, que lleva ya 36 años, y en los asentamientos israelíes, que apuntalan esa ocupación, la propuesta pierde la oportunidad de poner fin al conflicto. Por lo contrario, se centra en la violencia palestina y en cómo combatirla, como si ésta no fuera producto de la ocupación y los asentamientos fueran normales. Esto es reflejo del papel norteamericano desempeñado en esta iniciativa. También es una señal de por qué probablemente fallará. Porque los funcionarios de Washington están obsesivamente centrados en que la violencia palestina es la causa de todos los problemas entre palestinos e israelíes.

Esta obsesión ha impulsado a los norteamericanos a insistir en cambios cosméticos en el liderazgo palestino, como el nombramiento de Mahmoud Abbas (Abu Mazen) como primer ministro. Su nuevo gobierno posiblemente no pueda tener éxito en reducir la violencia palestina sin una marcha atrás en los asentamientos y un repliegue de la ocupación. Pero eso es improbable que suceda, ya que la obsesión de la administracion de Bush con la violencia palestina excluye todo lo demás, favoreciendo la interpretación que hacen Sharon y el Likud de la Hoja de Ruta. Por este enfoque, antes de que a Israel se le exija que haga algo, los servicios de seguridad palestinos, eviscerados por dos años de ataques despiadados de los israelíes, deben ser reconstruidos por Mohammed Dahlan, el dirigente elegido para la tarea por Abu Mazen, quien debe emprender una guerra implacable contra las organizaciones armadas palestinas que atacan a las fuerzas de ocupación y a los colonos en los territorios ocupados, así como también a civiles inocentes en Israel.

Los palestinos creen que esto puede dar inicio a una guerra civil antes de que el gobierno de Sharon, dominado por la línea dura, partidaria de la ampliación de los asentamientos y la continua represión de los palestinos, haga nada de lo que se le reclama. Formalmente, La Hoja de Ruta requiere que ambas partes inicien acciones simultáneamente: La represión palestina de las facciones militantes debería ser simultánea al desmantelamiento de los asentamientos por parte de Israel, así como el retiro de tropas que puso a más de 3 millones de personas de los territorios ocupados bajo el estado de sitio, los toques de queda continuos y la amenaza constante de ataques durante dos años.

Pero con la nueva trampa montada en Washington, con el Pentágono que ha tomado muchas de las responsabilidades del Departamento de Estado y de la CIA, y con la administración de Bush ya metida en campaña y el lobby israelí accionando grotescamente bien sus desarrollados músculos, no debe de haber la menor duda de qué interpretación de la Hoja de Ruta prevalecerá en las decisiones. Todo lo que resta, precisamente, es esperar cómo esta última paloma de la paz se convierte en un camino de la muerte.

Si los sharonistas que dominan la Administración de Bush continuan prevaleciendo en sus decisiones, como lo vienen haciendo desde septiembre de 2001, no sólo fracasarán todos los esfuerzos, como Sharon y los sharonistas desean, sino que se culpará a los palestinos de ese fracaso. Y continuará siendo la violencia palestina la que justificará esto, aunque esa violencia palidezca frente a la rutinaria violencia mecanizada de la ocupación. Más allá de la brutalidad diaria de un ejército extranjero vigilando y negando los derechos de una población civil mientras su tierra es robada para el beneficio de los colonos, se ha usado la fuerza indiscriminadamente en áreas densamente pobladas para aplastar la resistencia palestina, como lo ha dicho el general Moshe Ya'alon, jefe del ejército israelí: "Debe hacerse comprender a los palestinos en lo más hondo de su conciencia que ellos son un pueblo derrotado."

Israel puede continuar confiando en que los medios de comunicación norteamericanos seguirán reflejando la realidad con una doble moral, según la cual los civiles palestinos asesinados en zonas urbanas densamente pobladas por ametralladoras pesadas, helicópteros lanzadores de misiles y tanques son sólo "daños colaterales" en la cacería de "terroristas", y no contarán tanto como los civiles israelíes asesinados por militantes suicidas, aunque la proporción de bajas de uno y otro lado sea de tres a uno, la mayor parte de ellos, civiles de ambos lados. Así, en un reciente período de diez días, fueron matados veinte palestinos, que la prensa norteamericana ha ignorado, aunque no omitió darle tratamiento a la muerte de tres israelíes en un atentado suicida en Tel Aviv.

A la larga, no será posible obligar a los palestinos a que protejan la expansión de los asentamientos y la continuación de la ocupación, que es lo que los acuerdos de Oslo hicieron (durante la década posterior a los acuerdos de 1991 la población de colonos se ha duplicado). Si esto es lo que la Hoja de Ruta intenta hacer, fallará. Queda por verse si incluso una aplicación justa de esta frágil iniciativa puede reavivar la perspectiva de una solución de dos estados o si esto se ha tornado imposible luego de 36 años de asentamientos e implacable ocupación, destinada a sabotear la posibilidad de un estado palestino independiente en Cisjordania, Gaza y Jerusalén Oriental. En ese caso, los palestinos e israelíes tendrán que encontrar nuevos medios para vivir juntos y en paz en la misma tierra, una perspectiva que en este período parece cada vez más remota.

La fuente: El autor, de origen palestino, es profesor de historia de Medio Oriente y director el Centro de Estudios Internacionales (Universidad de Oxford). Fue asesor de la delegación palestina en la Conferencia de Madrid (1991) y en las primeras negociaciones árabe-israelíes de Washington.
Su artículo ha sido publicado en The Nation. La traducción del inglés pertenece a Lila López para elcorresponsal.com.

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Fuente: El Corresponsal de Medio Oriente y África, del 1ro de julio de 2003.