Inicio > Mis eListas > humboldt > Mensajes

 Índice de Mensajes 
 Mensajes 18021 al 18040 
AsuntoAutor
Re: NoticiasdelCeH Diana Mo
302/17 - TRANSPORT Noticias
303/17 - PROBLEMÁT Noticias
=?UTF-8?Q?304/17_- Noticias
305/17 - Primera C Noticias
306/17 - El final Noticias
307/17 - IMÁGENES Noticias
308/17 - MOVIMIENT Noticias
309/17 - Conferenc Noticias
310/17 - GEOPOLIT Noticias
311/17 - Edad y nu Noticias
312/17 - ARGENTINA Noticias
=?UTF-8?Q?313/17_- Noticias
314/17 - Robotizac Noticias
=?UTF-8?Q?V_Congre Elias An
=?UTF-8?Q?Re=3A_No John Zap
315/17 - BRASIL - Noticias
=?utf-8?Q?316/17_- Noticias
317/17 - Adiós al Noticias
318/17 . ARGENTINA Noticias
 << 20 ant. | 20 sig. >>
 
Noticias del Cehu
Página principal    Mensajes | Enviar Mensaje | Ficheros | Datos | Encuestas | Eventos | Mis Preferencias

Mostrando mensaje 18360     < Anterior | Siguiente >
Responder a este mensaje
Asunto:NoticiasdelCeHu 308/17 - MOVIMIENTO ALTERMUNDIALISTA
Fecha:Viernes, 13 de Octubre, 2017  00:56:29 (-0300)
Autor:Noticias del CeHu <noticias @..............org>

NCeHu 308/17
 

 

XIX Encuentro Internacional Humboldt

“América Latina: balance de una “década

 

Rio Grande/ Pelotas – RS - Brasil

 

11 al 15 de setiembre de 2017

 

 

MOVIMIENTO ALTERMUNDIALISTA

 

Profesora María Edit García

Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales

Universidad de Morón

 

 

Los orígenes de los movimientos altermundialistas, para algunos ambientalistas ya se anticipaba en las luchas de los movimientos antinucleares y pacifistas de los años ‘70, principalmente en Europa y EEUU. Otros, consideran que el movimiento altermundialista   estaba presente en las luchas por el derrumbe del muro de Berlín en noviembre de 1989. Hay quienes estiman que el levantamiento, la aparición sorpresiva del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (México) en enero de 1994 marca el punto de partida de esta corriente social, política e intelectual que ha tenido una importancia singular. Cualesquiera sean los orígenes puntuales de esta corriente, resulta conveniente no alejarse demasiado en el tiempo y entenderla como una vertiente que se desarrolló a fines de los años ’80, habiendo sido la caída del muro de Berlín en noviembre de 1989, lo que marcó una inflexión importante en las corrientes de intelectuales que se oponían y se oponen a la mundialización capitalista, que modificó el marco geopolítico y geo ideológico, a nivel mundial. El derrumbe de la URSS dejó momentáneamente desamparados a muchos grupos y partidos políticos, principalmente los partidos comunistas, muy activos en ese momento en América Latina, en Europa, sobre todo en Francia, y en África. En una corta   transición temporal, estas agrupaciones y partidos perdieron   el pilar histórico e ideológico que los sostenía. Antes de noviembre de 1989, el 4 de junio de ese mismo año, se había producido en China la matanza de Tiananmen y las corrientes maoístas que formaban parte de los movimientos sociales opositores a la mundialización capitalista constataron, en aquel momento, que el régimen chino ya no tenía nada de socialista y estaba apareciendo claramente como un régimen capitalista autoritario y represor.

 

A fines de la década del ’80 la expansión capitalista iba haciéndose cada vez más presente como un movimiento histórico irrefrenable.  Pero, la idea del altermundialismo apareció cuando los mismos movimientos constataron que no se trataba de tomar actitudes y posiciones anti mundialistas, puesto que la mundialización era un fenómeno histórico ya instalado en todo el planea, sino de desarrollar propuestas y presentar alternativas frente a esa mundialización. Es decir, frente a la mundialización capitalista había que proponer otro tipo de mundialización, más justa, sustentable y solidaria, opuesta al modelo de mundialismo característico de la década pasada. En efecto, la mundialización capitalista que se venía imponiendo se hallaba bajo la hegemonía de las corrientes ideológicas del neoliberalismo y de lo que fue la experiencia histórica y política de los gobiernos de Margaret Thatcher en Inglaterra y de Ronald Reagan en EEUU durante los ‘80. Se trataba entonces de generar propuestas alternativas frente a esa mundialización capitalista, llamada globalización dentro del ámbito anglosajón. A comienzos de los ‘90 surgieron nuevas visiones, nuevas posiciones, nuevas banderas, que incluían elementos singulares y renovados. Entre ellos, por ejemplo, se valorizó mucho más el feminismo, que   venía luchando y expresándose desde hacía muchos años, las nuevas relaciones entre los hombres y las mujeres, pero también   relaciones entre los movimientos y la sociedad a través de redes sociales. Internet estaba dando sus primeros pasos, pero durante los últimos años del siglo XX ya había comenzado a ser un instrumento de comunicación importante para muchas redes y grupos ciudadanos. Los seres humanos y la naturaleza, la búsqueda de una nueva visión que saliera de las prácticas sectarias y de los partidos políticos, la superación de las posiciones corporativistas de los sindicatos, etc.

El movimiento altermundialista está constituido por el conjunto de luchas y resistencias, de prácticas sociales, debates, investigaciones, de creaciones intelectuales y artísticas que se inscriben en la perspectiva de la alter mundialización. Esta perspectiva puede resumirse en el rechazo de las desigualdades, como de la Deuda de los países del Tercer Mundo, de las discriminaciones contra el Acuerdo Multilateral sobre Inversiones, (AMI), o el de la Asociación por una Tasa sobre las Transacciones especulativas para ayuda de los ciudadanos (ATTAC) en Francia. El cuestionamiento a la globalización neoliberal, la exigencia de un control democrático sobre las instituciones regionales, como la Unión Europea, e internacionales como la OMC, FMI, BM, rectores de los lineamientos de la mundialización capitalista.

El nacimiento del movimiento Vía Campesina y su afirmación de que “otro Mundo es posible” se vincula tradicionalmente con la manifestación organizada contra la asamblea general de la OMC en noviembre de 1999 en Seattle. 

 

Se distinguen tres grandes etapas dentro del Altermundialismo:

 

 La primera Etapa, abarca los años ‘80, desde 1981-1982 hasta la caída del Muro de Berlín en 1989. En esa etapa las luchas se focalizaban contra el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), principalmente en América del Sur, y África, cuyas políticas de ajuste provocaban cesantías, restricción del gasto público y disminución de los salarios, tanto de los sectores públicos como privados. Fue una primera etapa en la que el altermundialismo se expresó esencialmente a través de movimientos de protesta.

Segunda Etapa, tras la caída del Muro de Berlín, se empiezan a desarrollar alianzas y redes a través de ONGs internacionales que convierten los problemas ecológicos y la búsqueda de una nueva relación de los seres humanos con la naturaleza, en nuevos baluartes de la lucha. Esa etapa se extendió de 1989 a 1999, momento de la Conferencia de la Organización Mundial del Comercio en Seattle (EEUU) Con ocasión de ese evento en 1999 se produjeron grandes manifestaciones de las que participaron sindicatos, ONGs y grupos contrarios a las políticas de la OMC y de las demás organizaciones multilaterales, expresión institucional de la mundialización capitalista.

Tercera Etapa, a partir del año 2000/2001, que podemos llamar la de los Foros Sociales. En enero de 2001, primer mes del primer año del tercer milenio, en Porto Alegre, Brasil, organizaciones locales apoyadas por grupos latinoamericanos y también europeos, principalmente franceses, españoles e italianos, organizaron un primer Foro Social Mundial (FSM) que convocó a 10.000 participantes y generó, sorprendentemente, un espacio de reflexión, intercambio y reunión para muchos grupos, redes y organizaciones    nuevas, entre ellas movimientos indígenas, movimientos de mujeres, ONGs internacionales, sindicatos que buscaban renovarse, partidos políticos de nuevas culturas, como el Partido de los Trabajadores de Brasil (PT) etc.

A pesar de diversas opiniones que consideran que los Foros Sociales han alcanzado el máximo de sus potencialidades y ya no expresan una alternativa al capitalismo neoliberal;  otros informes  infieren que el hecho que el capitalismo neoliberal y la globalización económica hayan entrado en una crisis histórica y profunda a partir de setiembre de 2008, se debe a causas geopolíticas, geoeconómicas-tecnológicas, sociales y ambientales. Los movimientos sociales embanderados con el alter-mundialismo, en detrimento de la globalización que despoja a los pueblos de vivienda, salario y trabajo o los reprime y exilia de sus países destruidos por la guerra, detrás del saqueo y la avaricia por el petróleo que envenena la Tierra, tiene que enfrentar y superar los viejos atavismos del sectarismo político e ideológico que aún vulnera las relaciones entre grupos, movimientos y actores intelectuales. Sin embargo nuevos movimientos sociales en Europa y América intentan “una refundación profunda del Estado, de la democracia y de la justicia, a través de estos movimientos, constituidos en la alternativa a una política de Estado corrupta e ineficiente (Souza Santos, 2017)

En América Latina, al comenzar del siglo XXI, se inicia un nuevo ciclo liderado por gobiernos surgidos en las reivindicaciones de las luchas contra el neoliberalismo, iniciando una época política signada por un fuerte proceso de crecimiento económico y recuperación social que les permitió consolidarse electoralmente y obtener amplios consensos políticos. Enmarcados en la lucha antisistema, más allá de las resistencias y oposiciones de sectores históricamente conservadores, los gobiernos progresistas (GP)[1] imprimieron, teóricamente, el giro a la izquierda latinoamericano.[2] Dejando atrás un largo ciclo de ajustes, privatizaciones masivas, vaciamiento del Estado y disciplinamiento social, vía recesión y desempleo generalizado. Los Gobiernos Progresistas inauguraron un ciclo de nacionalizaciones, recuperación del crecimiento económico, el empleo y el consumo en general.

Entre 2002 y 2013, en un contexto mundial de recrudecimiento de la violencia por conflictos socio-territoriales, los gobiernos progresistas no fueron la excepción, reconocieron, una evidente expansión, intensificación y complejización de los conflictos socio-ambientales. Estos conflictos se extienden en la geografía de la región, alcanzando una gran diversidad de problemáticas, abarcando todas las jurisdicciones territoriales de los Estados Nacionales, y trasponiendo las distintas fronteras ideológicas de los gobiernos. 

Dentro de este panorama, adquieren especial interés las características que estos conflictos presentan en el escenario de los países cuyos gobiernos marcaron, teóricamente, el denominado giro a la izquierda. Estos gobiernos, se vieron rápidamente interpelados por una amplia diversidad de movimientos sociales surgidos de la defensa de los territorios, ante el avance de distintos proyectos extractivistas[3] .

Pese a que estos movimientos constituyeron una fracción importante de sus bases sociales, y aunque estas mismas fuerzas progresistas llegaron al poder del Estado   apoyados en   las luchas libradas en la defensa de los Bienes Comunes de la Naturaleza.   

 Sin tener en cuenta las promesas electorales y en un contexto de notable aumento de las cotizaciones de las materias primas, el renovado dinamismo primario-exportador de la región[4]  pasó a ser económica y políticamente decisivo para la nueva ecuación de gobernabilidad.

A través de distintos mecanismos fiscales, los GP implementaron políticas de captación y canalización de las rentas de exportación hacia la inversión social. Nuevos programas y recursos volcados a Educación, Salud, Vivienda, Infraestructura en general, y en la masificación de políticas sociales, intentando cubrir demandas históricamente postergadas que, a la vez que contribuían a la recuperación de las economías internas, tendían también a fortalecer la legitimidad política y electoral de los gobiernos (Gudynas, 2009; 2010; Svampa, 2013). Estas políticas económicas fueron llevando hacia la trampa del crecimiento extractivista. Las posibilidades de mejorar las condiciones de vida de la población   quedaron sucesivamente supeditadas a la necesidad de expansión de la matriz primario-exportadora; a su vez, sostener el crecimiento económico, se tornó condición y objetivo clave para el afianzamiento electoral de las fuerzas gobernantes. Tales fueron los condicionantes estructurales sobre los que se fue configurando el Consenso de Beijing[5]. El crecimiento a tasas chinas tuvo importantes y complejos efectos políticos, se tradujo en fiebre de inclusión y de consumo. Las altas   tasas de expansión del PBI fueron suficientes para la configuración de sólidas maquinarias electorales, de izquierda, y de derecha.[6] En ese marco, el auge del extractivismo exportador fue provocando la reconfiguración de la conflictividad social, de la agenda política y del mapa de los actores y coaliciones en disputa. Mientras que por un lado, el crecimiento con inclusión social contribuyó a construir amplias y diversificadas bases de legitimación social y política[7] , por el otro, provocó una correlativa intensificación de los conflictos socio- territoriales. En este escenario, los movimientos críticos a la expansión del extractivismo y a la matriz territorial y socio-productiva que se iba consolidando fueron quedando relativamente aislados y enfrentados a las políticas gubernamentales.

Organizaciones indígenas, campesinas y asambleas socio-ambientales, que no sólo fueron actores claves en las luchas contra las políticas de los ’90, sino que incluso en los casos de Bolivia y Ecuador tuvieron un protagonismo decisivo para el triunfo de Evo Morales y el MAS[8];  de Rafael Correa y Alianza País, en Ecuador, ahora aparecían como los principales opositores a estos gobiernos.  Las intransigencias de unos y otros fueron alimentando una violencia creciente. Lo que los GP han perdido de vista, es que, “…lo que se desarrolla con el desarrollo no es ni un país, ni una nación, sino el capitalismo como sistema hegemónico mundial” (Quijano, 2000). Y con ello, se transforman, se intensifican y se complejizan las formas de explotación de la fuerza de trabajo, las relaciones imperiales, coloniales entre sociedades, regiones y países, y las formas de depredación de la naturaleza, pues todas éstas no son excesos del capitalismo, ni efectos separados y contingentes de cierto tipo de régimen de acumulación por ej., el neoliberalismo, sino que es parte inherente e insoslayable, del socio-metabolismo del capital (Foster, 2004). Como lo expresa John Bellamy Foster, la explotación de clase, el imperialismo, la guerra y la devastación ecológica no son, cada una por sí, meros accidentes de la historia, sino características intrínsecas e interrelacionadas del desarrollo capitalista (Foster, 2007).

En definitiva, lo que, los GP y en general, todos los sujetos que, de una u otra forma, adhieren al Consenso de Beijing han perdido de vista bajo la borrachera del crecimiento, que, tras una década de desarrollo con inclusión social, lo que tenemos no es menos capitalismo, sino más; más   capitalismo colonial-periférico-dependiente.

 

 

Foster John Bellamy (2004) LA Ecología De Marx  Materialismo Y Naturaleza (Traducción de Carlos Martin y Carmen González)  FLACSO   EL VIEJO TOPO  https://radiozapatistasud.files.wordpress.com/2011/11/bellamy-foster-john-la-ecologc3ada-de-marx.pdf                                                                                      

Foster John Bellamy (2007), La ecología de la Destrucción,  Monthly Review Revista Socialista Independiente.

Fundación Rosa Luxemburgo, Gudynas, Eduardo. Ecología Política de la Naturaleza en las Constituciones de Bolivia y Ecuador. Publicado 18/10/ 2010.   

Gudynas, Eduardo (2009), El mandato ecológico. Derechos de la Naturaleza y políticas ambientales en la nueva Constitución.  Editorial  AbyaYala, Quito.

 Gudynas, Eduardo, (2011), Debates sobre cooperación y modelos de desarrollo. Perspectivas desde la sociedad civil en el Ecuador. Gabriela Weber, editora. Centro de Investigaciones CIUDAD y Observatorio de la Cooperación al Desarrollo, Quito.

Quijano, Aníbal (2000), La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales. Colonialidad del poder, eurocentrismo y América Latina.  Perspectivas Latinoamericanas.

 Revista de Conflictos Sociales Latinoamericanos,(2015), N°1, Vol.1, -Críticas y Resistencias,. Colectivo de Investigación El Llano en Llamas. Ciudad de Córdoba.

de Sousa Santos Boaventura(2017) En respaldo a Acción Ecológica http://www.rebelion.org/mostrar.php?tipo=5&id=Boaventura%20de%20Sousa%20Santos&inicio=0 



[1] Se denomina “gobiernos progresistas” para resaltar el imaginario neo-desarrollista que los comprende.

[2] Nos referimos al proceso de cambios gubernamentales dado en diversos países de la región con la llegada de líderes y/o fuerzas políticas autodefinidas como de “izquierda” y que cronológicamente se inicia con el triunfo electoral del comandante Hugo Chávez en Venezuela (1998), y prosigue con el triunfo del PT y el acceso a la presidencia de Luiz Inacio

Lula da Silva en Brasil (2002), la presidencia de Néstor Kirchner en Argentina (2003), de Tabaré Vásquez en Uruguay (2004), de Evo Morales Ayma en Bolivia (2006), de Rafael Correa en Ecuador (2006) y de Fernando Lugo en Paraguay (2008). Al tratar acá a los mencionados gobiernos en forma conjunta, no se pretende desconocer las significativas diferencias existentes entre éstos, sino tomar sus denominadores comunes y rasgos similares como eje central del análisis.

[3]  Con ello aludimos a emprendimientos de gran envergadura orientados a la explotación de bienes naturales, prioritariamente destinados a la exportación y generalmente controlados por grandes empresas transnacionales.   

[4]  Las exportaciones de bienes primarios agropecuarios   se duplicaron entre 2000 y 2008, pasando de 28.399 millones de dólares a 72.250 millones de dólares, en tanto que las exportaciones de minerales saltaron de 52.700 millones de dólares en el 2000 a más de 140.000 millones de dólares en el 2008. (CEPAL, 2010).

[5] El Consenso de Pekín o Consenso de Beijing  es un término que describe la diplomacia y el modelo de desarrollo llevado adelante por la República Popular China, en particular respecto de los países en vías de desarrollo, y muy especialmente en lo que concierne a los países africanos.  Occidente y China tienen en esta materia posiciones muy diferentes, sobre las necesidades y los métodos para sostener e impulsar el desarrollo de países con retraso relativo en materia económica-social-productiva-institucional. La posición occidental al respecto, en alguna medida está contenida en el llamado Consenso de Washington, que tiene por ejes principales el libre-cambio, las privatizaciones, la reducción del papel del Estado y la desregulación de los mercados, incluyendo el mercado de trabajo a través de la flexibilidad laboral. La línea política china presta gran atención a la no injerencia (amplia independencia y respeto en lo que concierne a las problemáticas internas), promoviendo en lo económico-social-productivo, un desarrollo   estructural (líneas férreas, puertos, represas, etc.  Y de  producción(industria, minas, petróleo ), dejando los aspectos cívicos (libertades individuales, derechos humanos, nivel de vida, cargos electivos ) a las instancias políticas.

[6] En efecto, cabe notar que mientras las políticas macroeconómicas eran bastante similares, todas sujetas al dinamismo primario-exportador, en algunos países se hablaba el lenguaje del “socialismo del siglo XXI”, en otros del “capitalismo serio”, del “desarrollo nacional con inclusión social”, o del “éxito de las sociedades de mercado”, según los casos.

[7] Más allá de fuertes confrontaciones iniciales de estos gobiernos con sectores emblemáticos del poder económico y mediático de nuestras sociedades, en general, las altas tasas de crecimiento  y de rentabilidad  les permitió a los GP conseguir apoyos de distintos sectores sociales y fracciones de clase: desde los más humildes sectores populares, históricamente despojados, (beneficiados con las nuevas coberturas de políticas sociales), hasta los grupos económicos y empresariales más concentrados, pasando por el sector de pymes, cooperativas, sectores de clase media (empobrecidas en los ’90), sindicatos y organizaciones de trabajadores en general; todos sintiendo que el “crecimiento” les permitía “recuperar” derechos/posiciones perdidas en los ’90.


Libre de virus. www.avast.com