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Asunto:NoticiasdelCeHu 719/03 - LA CONTAMINACIÓN, UN FENÓMENO ECONÓMICO
Fecha:Miercoles, 11 de Junio, 2003  20:39:24 (-0300)
Autor:Humboldt <humboldt @............ar>

Bebida de limón

NCeHu 719/03

 

LA CONTAMINACIÓN, UN FENÓMENO ECONÓMICO

El Caso de la Argentina a fin de siglo

 

 

Lic. Ana María Liberali

Vicepresidente del Centro Humboldt

Docente e Investigadora de la Universidad de Buenos Aires

 

 

Si bien la contaminación, fenómeno de alta complejidad en la inextricable relación Sociedad-Naturaleza, es de carácter mundial y no puede ser estudiada en forma aislada, en este trabajo se hace especial referencia al caso argentino, con el fin de acotar tan amplia temática.

El objetivo principal es demostrar que los aspectos físico-ecológicos no pueden ni deben ser abordados separadamente de los socio-económicos, por constituir una sola y misma cosa.

Al hacerlo sesgadamente, se corre el riesgo de llegar a conclusiones parciales que no tienen salida en sí mismas, terminando por construir una taxonomía entre “buenos” y “malos”, al mejor estilo de las series del “far west”.

Lejos de ser inocente, dicho planteo sólo pretende tapar con un barniz las profundas consecuencias del sistema capitalista, a costas del cual no sólo queda involucrada la sobreexplotación del hombre, sino también la de la naturaleza.

 


 

LA CONTAMINACIÓN, UN FENÓMENO ECONÓMICO

El Caso de la Argentina a fin de siglo

 

Introducción

 

“...la producción capitalista sólo sabe desarrollar la técnica y la combinación del proceso social de producción socavando al mismo tiempo las dos fuentes originales de toda riqueza: la tierra y el hombre.” (Marx, Karl “El Capital”, tomo I. Fondo de Cultura Económica. México).

 

Parecería que la contaminación fuera un fenómeno que el “hombre” como ser biótico, uno más del ecosistema global, generara sobre la naturaleza prístina sólo por maldad intrínseca, como fiel descendiente de Caín.

Se despoja así al “hombre” de la sociedad, aquel contexto en el cual le toca vivir y que lo modifica y condiciona a su antojo, por más que intente, a veces, evadirse.

Es así como los aspectos socio-económicos son en sí mismos inseparables de los físico-ecológicos.

El lugar social que se ocupará no está desligado del económico, y por ende, tampoco del “ambiente natural” del cual se podrá disponer.

Cada sociedad tiene una organización interna que permite lograr a algunos de sus miembros, los objetivos más trascendentes e imprescindibles, los de la subsistencia; mientras que a otros, les otorga beneficios materiales muy superiores, como hiperconsumo de bienes suntuarios.

Así es como una sociedad, a partir del desarrollo de determinado modo de producción, hace uso y abuso de los elementos provenientes de la naturaleza que tiene a su alcance.

Por lo tanto, la contaminación de la naturaleza o del medio, del ambiente, del hábitat o como se lo prefiera denominar, dependerá de las necesidades de lograr beneficios económicos inmediatos a menores costos, por parte de quienes hegemonizan los medios de producción.

Si bien podría llegarse a la conclusión, de que por estar presentes en la corteza terrestre, todos contaminamos, los beneficios, las responsabilidades y los costos, serán diferentes, tanto como las desigualdades socio-económicas. Habrá entonces quienes concentrarán los beneficios y otros que sólo pagarán los costos.

Las manifestaciones geográficas no son mas que un espejo de las socio-económicas, cumpliéndose la misma lógica territorial con absoluta prolijidad.

 

 

Los Principales Agentes de Contaminación

 

Existe variada información tanto a nivel mundial como en Argentina sobre cuáles son los elementos físicos y químicos que dañan los ecosistemas, y por ende, a quienes los que allí habitan.

Tanto la Organización Mundial de la Salud como la Organización Panamericana de la Salud y otras instituciones de “protección a la Naturaleza” suelen llenar páginas de publicaciones ad hoc, de diverso grado de comprensión.

Sabemos entonces, y existen comprobaciones manifiestas al respecto, que tanto agentes físicos (ruidos urbanos o generados en lugares de trabajo), como químicos (metales, monóxido y dióxido de carbono, agroquímicos distribuidos en aire, agua y biota) nos afectan día a día, y constituyen la causa de enfermedades de “origen desconocido” o de mortalidad temprana de los miembros más débiles de cada sociedad. Sin embargo, se los consume a diario a nivel público o doméstico ( a través del aire o de los alimentos), se los publicita, son de venta libre, y existen cada vez más empresas que se especializan en su producción.

¿No se sabe acaso quiénes los producen? ¿Se prohibe su elaboración? En los EE.UU. existen publicaciones donde figuran todos los elementos químicos cuya “utilización” está prohibida en ese país y que, por lo tanto, son exportados a los países latinoamericanos (al patio de atrás, a la letrina, al basurero). Argentina está entre ellos, habiendo aumentado su importación a partir del “Plan de Convertibilidad”.

Pero, como se dijera anteriormente, hoy no se puede hablar de cerrar fronteras para evitar contaminación. Existen sin duda zonas de mayor concentración de contaminantes, pero el efecto “boomerang” permite que los residuos retornen a través de vientos y aguas a quienes los producen.

Gran parte de las empresas cuyos beneficios se basan en estos productos son las que a la vez “mantienen” a organizaciones “pro-ecología” desgravando así sus cargas impositivas y pudiendo además ejercer el control de las multas, que ellos mismos pagarán gustosos, ya que no alcanzan a una mínima parte de sus ganancias. Para el imaginario colectivo aparecen como “sumas castigo” extremadamente elevadas.

Quienes tienen acceso a la compra de estos elementos, que les solucionarán grandes problemas de producción, serán también quienes botarán los desechos a las zonas marginales, que perderán aún más valor siendo habitadas por quienes no tienen otra posibilidad de asentamiento.

Es decir, que aquí no sólo debemos considerar a los agentes físico-químicos de contaminación sino fundamentalmente a los actores sociales, que son los principales responsables de estos hechos.

La mayor productividad en el campo del sector agropecuario como de determinadas ramas de la industria tiene su origen en la continuidad de la utilización de elementos y/o de técnicas de deterioro ambiental.

Esta es entonces la principal razón de las dificultades en limitar su utilización desde organismos estatales o de los organismos no gubernamentales, que pretendieran hacerlo.

En el caso de la Argentina, no existen buenos registros generales sobre estos elementos en el aire y en las aguas y no se han destinado presupuestos para efectuar los relevamientos necesarios.

Por lo tanto, los datos obtenidos son parciales, sin continuidad, de escasa comparabilidad, registrados bajo métodos y técnicas diferentes, y absolutamente aislados.

A partir de estos parámetros comenzaremos, de aquí en adelante, a plantear formas de aproximarnos a la elaboración de un diagnóstico más fidedigno, si es que se quieren evitar consecuencias tan graves como las que se conocen en casos extremos a través de los medios de comunicación masiva.

 

 

La Población más Afectada

 

Si hacemos un simple relevamiento de la cantidad y densidad de la población de la Argentina, veremos que la mayor concentración se encuentra en la región pampeana, más precisamente en el cordón Rosario-La Plata. Otras áreas de elevada cantidad, aunque mas no sea de manera puntual, estarían representadas por Córdoba y Cuyo, seguidas con grandes diferencias por las provincias del Norte.

Por lo tanto, en especial los conurbanos de Buenos Aires, Rosario y Córdoba serían las áreas a considerar como de mayor riesgo de contaminación referida a polución por smog y otros elementos a estudiar pormenorizadamente en las aguas y en los basurales de los suburbios.

La marginalidad creciente en nuestro país juega desfavorablemente desde varios puntos de vista. Uno de ellos se debe a que los márgenes de ganancia de las empresas establecidas en el país han disminuido, y los controles ambientales les juegan en contra. Ante la amenaza de cierre, se produce el binomio contradictorio contaminación o desempleo. Este hecho hace que al margen de otros negocios de índole diverso, las autoridades no quieran aumentar aún más las tasas de desocupados, ya demasiado elevadas, por cierto. Es decir, que los empresarios amenazan con levantar sus plantas ante un pequeño aumento en sus costos de producción sumado a un mercado cada vez más reducido.

Otro punto de vista, absolutamente relacionado con lo anterior, da origen a peores situaciones habitacionales ante condiciones de trabajo adversas. Las casas tomadas y la localización de villas de emergencia en basurales o márgenes de ríos y riachos contaminados (verdaderas cloacas) atentan contra la salud y la vida de los más marginados.

El tipo de vivienda es una consecuencia directa de lo expuesto y la falta de servicios, en especial de agua potable de red, aumenta los niveles de riesgo.

Los efluentes industriales, así como los agroquímicos y otros desechos se trasladan a través de las napas y son consumidos, sin alternativa, por la población marginal de las grandes ciudades.

La población rural no escapa a estas dolencias, por el contrario, se agrava la situación en la medida de no contar con los recursos asistenciales adecuados para paliar situaciones creadas por el ”ambiente”.

Es por esto, que el Mapa de la Pobreza constituye la base de datos más importante para comenzar a evaluar las áreas de mayor población expuesta.

 

 

El Consumo de Plaguicidas

 

Existen diferentes usos de biocidas por parte de diferentes sectores de la población.

Como ya se manifestó se registra un alto consumo en zonas rurales con el fin de disminuir los riesgos de plagas en cosechas y de insectos que atacan al ganado.

Por una parte, los patronos de los campos pretenden aumentar los rendimientos sin importar demasiado lo que ocurra ni con los trabajadores ni con los futuros consumidores de los productos agropecuarios, que cada vez llevan mayor carga de agroquímicos no permitidos (por lo menos en otros países).

Cuando se realizan fumigaciones en forma aérea es evidente que la destrucción es al unísono a nivel humano y del ecosistema, en especial de la avifauna. Es un caso interesante el de la zona de Balcarce (valle de cultivos entre Tandil y Mar del Plata) donde prácticamente ya no existen aves por envenenamiento directo o por falta de alimento (insectos).

Es decir que las áreas rurales tienen grados de contaminación aérea y por acuíferos muy elevados. En el norte de nuestro país esta situación se agrava por las condiciones climáticas que favorecen la reproducción de insectos y reptiles, aumentando todos los riesgos expuestos.

En las áreas urbanas de sectores socio-económicos medios y altos, además de contratarse empresas fumigadoras que contribuyen a destruir una cadena mayor que la requerida por los propios clientes, se ha difundido en forma masiva la venta de insecticidas en forma descomunal.

Las góndolas de los supermercados mezclan biocidas con alimentos y se usan en forma de aerosol, sin ningún tipo de control cantidades excesivas de elementos altamente contaminantes: cucarachicidas, piojicidas, raticidas, que en muchos casos conservan prolongado efecto residual con afecciones de diversa índole para la salud humana.

Este es un hecho que por seguir la ley de la oferta y la demanda en el mercado no se pone en conocimiento de la población el alto riesgo que todo esto conlleva.

Encuestas y difusión en los niveles elementales de enseñanza, tal vez sean las formas de actuar más efectivas, por lo menos a mediano plazo. La desinformación acarrea uno de los mayores riesgos.

 

 


Lo que queda en el camino...

 

Banquinas de rutas y otras zonas próximas a las vías de comunicación cuentan con altas concentraciones de biocidas que fueron utilizados para desmalezar las áreas próximas.

Por otra parte, en toda área de tránsito se pierde gran parte de la carga que en muchos casos es altamente riesgosa.

Este es otro espacio geográfico, el de la circulación, digno de ser estudiado pormenorizadamente. También los niveles de contaminación por smog o por pérdidas de combustible agravan la situación.

 

 

Los insectos se vacunan

 

No todo es positivo en la sobre-utilización de biocidas para evitar enfermedades en el ganado. En muchos casos, los insectos y roedores requieren cada vez dosis mayores de “venenos” debido a tener más resistencia. Esto trajo aparejado presencia de DDT en leche y carne vacuna.

Tomándolo sólo desde el punto de vista economicista, resultó una deseconomía: sobre todo cuando algunos embarques fueron rechazados debido a que los análisis químicos realizados por los países receptores denunciaban la sobredosis de los plaguicidas.

El ganado también puede contaminarse por concentración de químicos en alfalfares, además de absorber los organoclorados y organofosforados que se disuelven en las aguadas.

Si bien en este caso la región pampeana se destaca por el mayor consumo del país, el norte le sigue en importancia no quedando exenta la región patagónica donde se baña al ganado ovino con productos de alto riesgo, tirando los residuos en los ríos que llegan al mar, receptáculo de todos los desechos continentales.

 

 

Cada cual con su veneno

 

Tal cual lo que ocurre con la ganadería, se trata aquí de evitar al máximo todo tipo de plaga al costo que sea. En este caso todo el país está altamente afectado y muy especialmente lo que responde a agricultura de tipo intensivo acompañada de alta temperatura y humedad.

De todas maneras, existen trabajos sobre los químicos perjudiciales que flotan en las aguas del río Negro y que son producto de los agroquímicos utilizados en las chacras.

Otro caso de importancia es la cantidad utilizada en los viveros, en especial para la producción de flores de exportación

Son innumerables los casos de Argentina que se podrían mencionar a este nivel. En el norte de nuestro país las cosechas del algodón, de tabaco, la quema de los cañaverales, etc. son casos de contaminación socio-ambiental.

Los estudios deben ser específicos de cada área debido a que a cada cultivo corresponde su enemigo natural y su plaguicida.

Los “visitadores” de las empresas de ventas de productos químicos lejos de asesorar pretenden aumentar las ventas, ya que sus ingresos dependerán, en gran medida, de recibir una “comisión” proporcional. Esto se ha sumado a agrónomos pertenecientes o no a organismos oficiales, quienes, debido a la anemia de sus ingresos, se suman a ser meros comerciantes que recetan agroquímicos al mejor postor.

 

 

Los residuos industriales

 

Este es otro de los aspectos a considerar. La mayoría de ellas se localizan en la región Pampeana, pero no podemos dejar de lado plantas de alto riesgo en diferentes partes de nuestro país, que no cuentan con los más mínimos recaudos en cuanto a la expulsión de residuos.

Ejemplos destacados son las papeleras de Misiones, la petroquímica de Bahía Blanca, la planta de aluminio de Chubut y las de plaguicidas en Escobar; entre otras.

Ahora bien, ¿no son acaso la fuente de trabajo más importante de cada una de las zonas mencionadas? He aquí la gran contradicción. ¿Qué medidas deberían tomarse? ¿Se pueden tener, acaso, determinadas exigencias cuando países vecinos permiten cualquier tipo de producción y a costa del más elevado deterioro ambiental y humano, con el fin de aumentar sus excedentes y disminuir el desempleo?

Ese es el caso de Brasil, en Cubatao por ejemplo, o de Chile que permite destruir sus ecosistemas, fuente de vida a mediano y largo plazo, para resolver problemas inmediatos.

Las industrias más contaminantes se instalan en nuestras tierras sin contar con los medios para resolver sus consecuencias más nocivas. Ni siquiera se cumplen normas respetadas en países centrales: ese es el verdadero negocio de instalarse en nuestro territorio.

No puede poner condiciones quien no tiene para pagar los intereses de tamaña deuda externa. Se necesita producir para pagar y lo pagamos con nuestra vida y con nuestra naturaleza.

Los convenios con MERCOSUR han acentuado el ingreso de químicos de baja calidad a partir de compromisos de compra, desarrollándose cada vez más empresas de fumigación.

 

 

Cuencas: Pendientes e Inundaciones

 

El estudio del sistema cuenca es fundamental en estos casos para poder determinar los alcances de los elementos contaminantes. Lo que se bota en la alta cuenca, llega hasta su desembocadura.

Argentina cuenta con la desembocadura de la cuenca del Plata, integrada por los ríos Paraná, Paraguay, Uruguay, Pilcomayo y Bermejo entre otros.

Es decir que los residuos provenientes de Brasil, Paraguay, Bolivia y el noreste argentino se depositan en el río de la Plata y posteriormente en el mar. De ahí la importancia de contar con registros para poder legislar.

La causa de la intoxicación de pobladores ribereños puede tener su origen a cientos de km. aguas arriba, a partir de elementos nocivos arrojados en las nacientes del río, dentro o fuera del país.

Las inundaciones expanden todo tipo de residuo, llegando a superficies extremadamente amplias, horizontal y verticalmente (aguas superficiales y subterráneas). Esta es la forma más usual de expansión agroquímicos.

 

 

Contaminación de las Aguas

 

Sobre este tema existen casos muy problemáticos que combinan más que en otros aspectos lo supuestamente biótico con lo político-económico.

Las playas de Mar del Plata, exceden los grados de contaminación aceptables, debido a que la cloaca de la ciudad baña las costas de las playas céntricas. La planta de Camet simplemente tritura excrementos que se disuelven en las aguas donde se sumergen innumerables cantidades de bañistas. Sus consecuencias sobre la piel son atribuidas a la capa de ozono y otro tipo de dolencias, a excesos en la ingestión de alimentos durante el período de vacaciones. Sin embargo, son la simple consecuencia de utilizar playas que no deberían ser utilizadas hasta tanto se tomen medidas de limpieza y posterior control. ¿Pero quién las clausura? ¿De qué viven los comerciantes, los hoteleros y la mayor parte de la población marplatense? ¿Quién aceptaría que un intendente tomara semejante medida? ¿Quiénes son los concejales?, ¿acaso no son propietarios de gran parte del negocio del turismo? ¿ Quién pagaría los impuestos? Por lo tanto, es mejor callar y buscar otros chivos expiatorios. Los intereses locales de corto plazo atentan contra las víctimas que todos los años vuelven a sumergirse en la gran cloaca porque no cuentan con recursos para asistir a otra parte.

 

 

En el fondo hay basura...

 

Por una cuestión de la ley de gravedad, todo lo que se lanza desde la cumbre se concentra en el valle. Es así como toda zona de depresión física es a la vez de depresión socio-económica. Son las zonas de depósitos donde las aguas, el aire y los humanos concentran su basura.

Estas zonas, por ser las de menor valorización son ocupadas por pobladores de bajos recursos económicos y es así como las consecuencias de una ley física se asemejan sobremanera a la ley de la sociedad.

Si observamos un mapa de localización de viviendas precarias es prácticamente coincidente con las cartas topográficas con isohipsas de menor nivel. Las barrancas del Paraná muestran los estratos sociales con mayor realce que los niveles alcanzados por las inundaciones.

Cuando los problemas físico-ecológicos pretenden ser resueltos con medidas de tipo ingenieril, la tierra se valoriza y se vende a quienes tienen mayor nivel para poder acceder, mientras sus antiguos ocupantes vuelven a las zonas de relieve más deprimido.

 

 

¿Qué se respira?

 

“A veces puedo elegir lo que como o lo que bebo, pero nunca puedo elegir lo que respiro”.

La contaminación del aire, a partir de smog producido por chimeneas, mala combustión de los vehículos, rozado en áreas rurales, quema de basura o de residuos agrícolas no puede ser tan fácilmente mensurada como la de las aguas.

El viento tiene un poder de expansión mucho mayor que los demás agentes mencionados y suele ser impredecible.

La contaminación nuclear no escapa a esta variable, sin poder siquiera verla. El aire es el principal trasmisor de residuos y modificador de climas, tanto por exceso como por carencia, velocidad, intensidad y dirección.

Uno de los casos más destacables en nuestro país es el de la ciudad de San Miguel de Tucumásn, que por encontrarse encerrada entre montañas, no tiene al viento como aliado en períodos de zafra, quedando todos los residuos en el centro de la ciudad.

Por otra parte, la contaminación urbana por exceso vehicular de la ciudad de Buenos Aires suele expandirse hacia el noroeste por acción de los vientos predominantes. Es decir que el partido de San Martín sufre niveles de smog superiores a los originados in situ.

No se cuenta en nuestro país con sensores permanentes de contaminación de aire.

El viento también es un excelente distribuidor y propagador de ruidos, otro elemento no considerado habitualmente.

 

 

El deterioro de los suelos

 

La contaminación de los suelos puede traer aparejados problemas inmediatos sobre los habitantes del lugar, por ejemplo, el mercurio detectado en el basural del barrio de Flores en la ciudad de Buenos Aires, donde se asienta un barrio precario.

Gran cantidad de agroquímicos tienen efecto residual de meses o años, además de poder ser receptáculo de otros desechos negativos y volverse absolutamente estériles.

También se puede considerar la desaparición de los suelos por “voladura” o extremada escorrentía, dando lugar a efectos negativos sobre el sistema socio-económico y sobre el físico-ecológico.

En las áreas urbanizadas, por modificación en la cobertura de los suelos (asfalto), construcción de terraplenes y otras obras de ingeniería, se modifica la escorrentía. Esto significa que las aguas, lejos de ser absorbidas escurren con gran rapidez por las zonas impermeabilizadas, para detenerse en nuevas cubetas de recepción. Este hecho modifica la valorización de los terrenos y por lo tanto, de los asentamientos humanos.

Cada modificación de los ecosistemas trae aparejada modificaciones en la distribución social de la población.

Un caso paradigmático es el de Villa Gesell. Mientras se controlaron los médanos dando lugar a la formación de un bosque artificial, destinando la zona a la explotación del turismo de alto nivel, otras áreas aledañas quedan permanentemente inundadas a raíz de la falta de escurrimiento hacia el mar, que como dique natural, los médanos fijos han impedido.

La extracción de masas forestales genera también una modificación de importancia en los suelos, aumentando su salinización, su erosión o impermeabilizándolos, permitiendo de esa manera que los efectos de las inundaciones sean aún más atroces.

 

 

La Destrucción de los Biomas

 

Todo bioma al ser destruido origina una modificación muy grave en cadena, pero tal vez sean los bosques los más perjudiciales.

Amen de los efectos sobre los suelos, se deteriora rápidamente la avifauna. Ésta no sabe de distancias. Su desplazamiento puede abarcar el planeta y por lo tanto, además de su desaparición por falta de lugar para nidificar, puede aparecer como plaga en cultivos muy alejados. Al no existir un control sobre esto, nadie puede demandar a quien produjo el verdadero desastre.

A veces se pretende reforestar para paliar efectos negativos. Esto es lo que se denomina bosque muerto, ya que quien foreste o reforeste no lo hará nunca para mejorar el ecosistema sino que tendrá fines económicos cortoplacistas, por lo tanto fumigará para que ningún insecto atente contra su madera.

Tampoco se suele plantar la misma variedad que se extrajo, por lo tanto no se repone desde ningún punto de vista lo deteriorado.

En la provincia de Misiones se da este caso con considerables niveles de gravedad, ya que se realizan extracciones de maderas nobles en zonas de pendientes en el interior de la provincia y se reforesta sólo en las cercanías de la vías de comunicación (sobre el Paraná o hacia el sur, planicie de Apóstoles) con pinos que ofrecen mayores ventajas al mercado. La instalación del aeropuerto en Puerto Iguazú ahuyentó a las aves encargadas de la polinización de gran parte del Parque Nacional.

En la Tierra del Fuego, acaban de venderse a una empresa norteamericana 70.000 has de bosque de lenga, de lento crecimiento, tal cual se viene haciendo desde hace años en el sur chileno, con una tasa de explotación de estilo minero, hasta el exterminio. Si bien tanto entidades de protección a las masas forestales de Argentina y Chile se opusieron, el gobernador de la Tierra del Fuego convenció a la población que ésta será, sin duda, una medida de reactivación económica, generadora de empleo, lo que contó con el aval de los desempleados de las industrias que emigran día a día.

 

 

Conclusión

 

A partir de lo expuesto puede destacarse la imposibilidad de negar la estrecha relación existente entre el deterioro ambiental y el sistema económico imperante.

El caso de Argentina es paradigmático de toda América Latina que cambia naturaleza por deuda externa en forma directa o indirecta.

En muchos casos se venden territorios con el fin de solventar la deuda como también se permite la destrucción de los ecosistemas con el fin de conservar actividades que generen importantes márgenes exportables o bien ofrezcan puestos de trabajo en forma inmediata.

La situación de nuestros países se hace aún más crítica cuando las exigencias externas de pago aumentan. Siendo, por lo tanto, de nivel político-económico la solución requerida para nuestra problemática ambiental.

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

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Artículo publicado en Revista La Rábida, Diputación de Huelva. España. 2000.