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Asunto:NoticiasdelCeHu 288/17 - MOVILIDAD URBANA Y DESIGUALDAD SOCIAL
Fecha:Sabado, 2 de Septiembre, 2017  15:14:48 (-0300)
Autor:Noticias del CeHu <noticias @..............org>

NCeHu 288/17
 

II CONGRESO DE GEOGRAFÍA ECONÓMICA

La Nueva Geografía del Capitalismo

 

Mar del Plata – Argentina

 

28 al 30 de junio de 2017

 

 

 

MOVILIDAD URBANA Y DESIGUALDAD SOCIAL. ANÁLISIS DE LAS PRÁCTICAS DE VIAJE EN EL PARTIDO DE MORENO, BUENOS AIRES

 

Lic. Malena Lucía Reyes

CONICET – Universidad Nacional de Cuyo – Universidad de Buenos Aires

 

 

La Región Metropolitana de Buenos Aires (R.M.B.A.), ciudad en la que se centra el presente estudio, es el área de mayor concentración urbana de Argentina. Es vasta la demostración por diferentes estudios que la R.M.B.A. en su interior no resulta homogénea, sino que presenta acentuadas desigualdades socio-territoriales (Ciccollela, 1999; Pirez, 1998; Svampa, 2000; Torres, 2001; Blanco, 2006; Abba, 2010). Desde los ‘90 en la metrópolis se instaló una lógica de fragmentación y las desigualdades sociales continúan profundizándose, provocando en algunos grupos sociales un paulatino aislamiento territorial relativo (Ciccolella, 1998).

Estas desigualdades guardan estrecha relación con la distribución de los recursos en el territorio, tales como el empleo, los servicios básicos, los servicios de transporte, infraestructura, equipamiento urbano, la salud y la educación. En las últimas décadas, como afirma Abba (2010), el crecimiento ocurrido en la metrópolis se da con una característica particular, a saber: una yuxtaposición de islas periurbanas monofuncionales, de baja densidad que no conforman un tejido urbano compacto. La movilidad se ha transformado en una de las necesidades básicas para el desarrollo de la vida cotidiana y la reproducción social (Blanco, 2007).

El Observatorio de Movilidad Urbana de América Latina (2009) sostiene que la movilidad es determinante tanto para la productividad económica de la ciudad como para la calidad de vida de sus ciudadanos y su libre acceso a servicios básicos de salud y educación. El problema que se busca abordar se relaciona con las dificultades que surgen en relación a la movilidad cotidiana, uno de los pilares fundamentales para el funcionamiento de las metrópolis (Miralles-Guasch, 2002).

En las grandes aglomeraciones, donde la ciudad es difusa y fragmentada, se generan situaciones de privación y una tendencia a la exclusión de los derechos básicos. Las dificultades de transporte se convierten entonces en un freno real para el acceso al empleo y a las demás actividades de la vida cotidiana (Bussiere, 2005, p.169).

Si bien el Estado obliga a garantizar servicios mínimos en regiones determinadas (Andrenacci, 2001, p.15), las empresas de transporte incumplen esta obligación y los organismos de control del Estado no realizan las inspecciones, lo que genera como resultado grandes vacíos de cobertura en el territorio bonaerense.

El trabajo propuesto se sustenta en el análisis de la movilidad cotidiana la cual permite poner en relación los diferentes factores que hacen a las desigualdades socio-espaciales y los integra en una dinámica de conjunto. Los aportes científicos sobre movilidad fueron profundizándose tanto a nivel teórico como metodológico, comenzando a construir un corpus teórico en desarrollo constante.  Diversos autores, y especialistas en el tema se han expresado en este campo, ello trajo aparejado un significativo avance científico y teórico en los últimos diez años.

Buscando las raíces de estos estudios, Gutiérrez (2009, p.3) afirma que la movilidad fue una pieza central de la sociología urbana de los años 70, entre ellas podemos mencionar una obra clásica, como la de Manuel Castells (1974) que aún hoy es utilizada como fundamento teórico para analizar las ciudades. Estos conocimientos resultaron de una realidad urbana distinta a la actual y la movilidad ha resultado en un fenómeno que no se puede abordar mediante un marco teórico que data de cuarenta años. Es necesaria la reformulación y actualización de los conceptos y nociones que aplicamos al estudio de la misma.

En todo el mundo se hallan estudios que, con diferentes matices, realizan este tipo de análisis. Con Europa a la vanguardia, principalmente en Francia y España, esta visión se extiende en toda Latinoamérica y la Argentina. En Francia es donde existe la mayor parte de producciones de esta escuela de pensamiento, Kaufmann (2002) que desde su obra exhorta a repensar la movilidad desde esta nueva óptica. Orfeuil (2004) por su parte comienza tempranamente a analizar las relaciones entre el transporte y la pobreza, Eric Le Breton (2004) ya habla por aquel tiempo en términos de exclusión y las implicancias de la inmovilidad, y en otra de sus obras del 2005, profundiza sobre las estrategias de integración social con eje en la movilidad. Allemand, Ascher y Levy fueron directores en 2005 de un trabajo que condensa los conocimientos producidos en torno a la movilidad llamada “El sentido del movimiento”. Francois Ascher (2006) por su lado, plantea un derecho genérico para el acceso a otros derechos. En España, Miralles Guasch (2002), Cebollada (2006), Avellaneda (2009), son referentes actuales del tema, quienes con diferentes trabajos han realizado valiosos aportes a una teoría y estudio de la movilidad.

En la Argentina, al igual que en el resto del mundo, existen diversas miradas sobre el transporte y la movilidad. Una serie de centros especializados se han abocado a su estudio. Así, desde esta perspectiva volcada a lo sociológico los estudios realizados por Andrea Gutiérrez (2005, 2007, 2009, 2010) y Susana Kralich (2002). En cuanto al camino del conocimiento de la principal región metropolitana de nuestro país es todavía incipiente.

Se observa entonces, como hace más de una década los académicos señalan a la movilidad como un derecho básico y como un elemento determinante para la calidad de vida. Esto ha significado el comienzo de estudios que profundizan en las dificultades que surgen en relación a la movilidad cotidiana en los diferentes ámbitos geográficos del mundo. En el ámbito urbano, se fue demostrando que los patrones característicos de las grandes aglomeraciones en la actualidad, contribuyen a la iniquidad social y a las desigualdades de acceso.

Dentro de las diferentes posturas epistemológicas y teóricas adoptadas para indagar la movilidad se opta por los estudios económicos socio-espaciales, ellos vinculan la dinámica territorial y la dinámica social. Esta relación dialéctica conforma una de las bases de los estudios sobre movilidad cotidiana.

Tomando estas definiciones, se concibe a la movilidad como una práctica social de desplazamiento (Gutiérrez, 2007, 2009, 2012). Como tal, implica comportamientos grupales que definen un patrón, pauta o modelo, conforme a las condiciones medias de un contexto social, espacial y temporal determinado. Esta definición recoge aportes generados tanto desde la disciplina sociológica como de la geografía crítica. En relación al aporte de ambas ciencias, Gutiérrez plantea que, si bien convergen en recuperar la dimensión cultural y la visión subjetiva en los análisis, el esquema conceptual en movilidad urbana mantiene aspectos teóricos y metodológicos sin resolver.

En el intento de dar luz sobre esta conceptualización Gutiérrez sostiene que el desplazamiento en el territorio es entre lugares, pero su finalidad no son lugares, sino que su finalidad son las actividades, los servicios o los bienes situados en lugares a los que las personas quieren, deben o desean utilizar. Estudiar la movilidad como práctica social de viaje es estudiar una performance en el territorio a partir de la satisfacción de necesidades y/o deseos de desplazamiento (2012, p.68). Esas necesidades y obligaciones son las que motivan la movilidad.

A partir del “análisis de caso” y, de la aplicación del enfoque de las “prácticas de viaje” se busca responder a una serie de interrogantes: ¿Cómo es la movilidad cotidiana en barrios con un alto déficit en el servicio de transporte público, con escasa continuidad y consolidación urbana, altamente monofuncionales y que no pueden satisfacer el total de las necesidades diarias de la población en su interior?; ¿Cómo esta movilidad se relaciona con los problemas de inclusión social?

El problema de investigación circunda en dilucidar: ¿Cómo es la movilidad cotidiana en barrios con un alto déficit en el servicio de transporte público, con escasa continuidad y consolidación urbana, altamente monofuncionales y que no pueden satisfacer el total de las necesidades diarias de la población en su interior?; ¿Cómo esta movilidad se relaciona con los problemas de inclusión social?

Entonces, el supuesto del que parte este trabajo es el siguiente: la desigual distribución   del servicio de transporte, como así también equipamientos urbanos y otros servicios básicos contribuyen a una “movilidad desigual”. Vedando los derechos que tiene un ciudadano. Esto incide en los procesos de “desigualdad y exclusión social”, ya que la movilidad es una de las dimensiones o parámetros de la “exclusión” influyendo directa y dialécticamente en el territorio.

Sostenemos que el papel de la movilidad cotidiana, en la investigación de estos fenómenos resulta relevante como concreción y expresión de la dinámica del territorio. Este concepto integra y pone en relación la distribución desigual de los recursos, ello en cada población según sus características socioeconómicas. La historia de viaje (Gutiérrez, 2019,2012), como herramienta, resulta útil para capturar prácticas de movilidad cotidiana ya que permite integrar estos aspectos de forma amplia para estudiar las relaciones existentes entre estos fenómenos y los procesos de “inclusión – exclusión” social.

Este es el enfoque que propone este trabajo, una mirada social de la vida cotidiana. Centrarse en los problemas de un grupo social, intensamente naturalizados, y hacerlos emerger con un método científico.

 

 


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