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Asunto:NoticiasdelCeHu 265/17 - CRISIS CAPITALISTA Y PRODUCCIÓN DEL TERRITORIO
Fecha:Viernes, 21 de Julio, 2017  00:00:32 (-0300)
Autor:Noticias del CeHu <noticias @..............org>

NCeHu 265/17
 

 

II CONGRESO DE GEOGRAFÍA ECONÓMICA

La Nueva Geografía del Capitalismo

 

Mar del Plata – Argentina

 

28 al 30 de junio de 2017

 

 

 

CRISIS CAPITALISTA Y PRODUCCIÓN DEL TERRITORIO.

UN ESTUDIO SOBRE LOS PROYECTOS DE INFRAESTRUCTURA REGIONAL

Y EL NEOEXTRACTIVISMO

 

 

Licenciado Álvaro Álvarez

Centro de Investigaciones Geográficas, UNCPBA, Tandil.

Instituto de Geografía, Historia y Ciencias Sociales (UNCPBA- CONICET)

 

 

Las profundas transformaciones desarrolladas en el continente en las últimas décadas han llevado a muchos autores y autoras a denominar la actual etapa como un periodo de crisis estructural del capitalismo y a otros y otras a referirse a una crisis civilizatoria.

La noción de crisis civilizatoria es importante porque con ella se quiere enfatizar que estamos asistiendo al agotamiento de un modelo de organización económica, productiva y social, con sus respectivas expresiones en el ámbito ideológico, simbólico y cultural (Vega Cantor, 2009).

El siguiente resumen parte de una hipótesis central y otra derivada:

- La hipótesis central con la que desarrollaremos este breve trabajo es que América Latina se encuentra en un proceso de reordenamiento territorial como consecuencia de las nuevas dinámicas de acumulación desarrolladas en el continente desde las últimas grandes crisis de la acumulación capitalista.

Este reordenamiento territorial se debe a la centralidad que adquiere el territorio en los procesos de resolución de la crisis, obedece al carácter estratégico que ocupa en las relaciones sociales de producción. América Latina tiene aquí un rol central dado que contiene los elementos básicos para la reproducción material del aparato productivo: fuerza de trabajo y recursos estratégicos esenciales para los actuales patrones de producción.

Es posible afirmar entonces siguiendo a Harvey (2005) que las redefiniciones en la geografía histórica de la acumulación, expresa los salvoconductos desarrollados al interior del sistema para superar las crisis de sobreacumulación. que ponen en riesgo su sobrevivencia.

El territorio es entonces la historia acumulada de los “ajustes espacio-temporales” (Harvey, 2005) que el capitalismo realiza ante las sucesivas crisis.

Como asevera Manzanal el desplazamiento de nuevas tecnologías, actividades productivas, empresas e infraestructura de transporte y comunicación contribuye a la transformación de los espacios locales, regionales y nacionales. Para Manzanal la producción de los territorios se dinamiza, con resultados diferenciales sobre las poblaciones que los habitan y sobre las formas de ejercicio del poder y de la dominación de los mismos (Manzanal, 2014)

- La segunda hipótesis es que en la actual dinámica de acumulación capitalista la infraestructura ocupa un rol central en la ampliación de los circuitos espaciales de producción, circulación y consumo, desarrollándose a partir de una metodología multimodal, con un fuerte impacto sobre la morfología del espacio y sobre las comunidades que habitan los territorios donde se encuentran emplazadas.

En América Latina esta infraestructura regional se materializa en dos grandes proyectos: El Plan Puebla Panamá, hoy proyecto mesoamérica, en el Norte y la Iniciativa para la Integración en Infraestructura Regional Suramericana en el Sur.

Ambos proyectos fueron anunciados y oficializados en el año 2000. El primero por el entonces presidente de México Vicente Fox, el segundo por Fernando Enrique Cardozo, primer mandatario de Brasil en aquellos años.

Estas iniciativas buscan construir corredores que viabilicen un aumento en la dinámica de los flujos comerciales en las áreas de energía, transporte y comunicaciones, una mayor liberalización y una remoción de los impedimentos físicos a la circulación, son promovidas por las instituciones multilaterales de crédito más importantes de la región: BID, CAF, FONPLATA.

La descentralización productiva, propia de la globalización neoliberal, “desterritorializa el mundo”, sometiendo a los sistemas locales a sus reglas. Los Estados profundizan sus reformas estructurales para que sus territorios se muestren más atractivos para los flujos de capitales actuales y futuros.  La reducción de los costos de producción y la obtención de nuevos mercados y capacidades productivas ha llevado a la expansión ilimitada de la gran empresa capitalista que hace del mundo su mercado y un reservorio de recursos y mano de obra hiper-precarizada.

 

Los recursos estratégicos y América Latina:

A principios del siglo XXI Raúl Ornelas (2003) planeaba que es preciso considerar en el análisis de la geopolítica latinoamericana el control de los tres recursos estratégicos que constituyen formidables palancas en la disputa por la hegemonía mundial: el petróleo, la biodiversidad y la población (fuerza de trabajo). Estos recursos comparten la peculiaridad de estar ligados estrechamente a los territorios que los albergan, poseyendo una movilidad muy limitada y a veces imposible, como en el caso de la mayor parte del hábitat natural.

15 años después en el análisis de la geopolítica continental, y de la geo-economía, es necesario poner atención sobre estos tres recursos pero también sobre otros que resultan de similar importancia como el agua dulce y los minerales estratégicos.

Monica Bruckmann (2012) y Ana Esther Ceceña (2013) son referentes en el estudio de la importancia de los recursos regionales para las dinámicas de acumulación globales del capital.

Para Bruckmann la apropiación de la naturaleza no está referida solo al control de materias primas, commodities, minerales estratégicos, agua dulce, etc., sino también a la capacidad de producir conocimiento científico y tecnológico a partir de una mayor comprensión de la materia, de la vida, de los ecosistemas y de la bio-genética.  Las nuevas ciencias han alcanzado un desarrollo sin precedente en las últimas décadas como consecuencia de un conocimiento creciente de la naturaleza y del cosmos (Bruckmann, 2012)

Cuatro son las áreas prioritarias de control estratégico por parte de los grandes poderes globales:

1- Los minerales estratégicos.

2- la biodiversidad.

3- los hidrocarburos.

4- el agua.

 

1- En el campo de los metales considerados estratégicos para la reproducción material de la sociedad contemporánea, América Latina y el Caribe conforman una zona rica, con dotaciones de casi todos los más importantes (Ceceña, 2013).

Machado Aráoz aporta precisión al respecto:

“Hay una geografía de la extracción de recursos mineros muy diferente de la geografía del consumo de minerales: se da una clara diferenciación entre los países del Sur y del Norte geopolítico, concentrándose los procesos extractivos en los primeros y los mayores índices de consumo en los segundos. Como ya se ha visto, tras el boom minero neoliberal, América Latina ha intensificado su rol como proveedor de minerales para el “mercado mundial”; actualmente, de nuestros países se extrae el 47,3% del cobre, el 41,4% de la plata, el 29% del hierro, el 27% de la bauxita, el 22% del zinc, y el 16% del oro y el níquel que se consumen en el mundo (Sánchez Alvabera y Lardé, 2006). Sin embargo, nuestra región apenas consume una pequeña proporción de estos minerales, entre el 3 y el 6% del total mundial”. (Machado Aráoz, 2011: 140)

 

A estos minerales tradicionales descritos por Marchado Aráoz hay que sumarle otros que son de vital importancia para los actuales patrones productivos. El litio por ejemplo se encuentra localizado en más de un 80% de las reservas mundiales en Argentina, Chile y Bolivia (mayoritariamente en Bolivia) y representa una materia prima fundamental para lo que podría ser un cambio de paradigma energético en el transporte ya que es utilizado en la fabricación de baterías recargables.

 

2- América Latina es una de las regiones más mega-diversas del planeta. La selva Mesoamericana y el Amazonas constituyen las reservas biosferas más importantes en la actualidad. Fuente de recursos e información genética de gran valor para los actuales procesos productivos: nanotecnología, bio-genética, farmacología, etc.

Ana Esther Ceceña afirma que los ecosistemas de América Latina:

 “En términos de biodiversidad real y potencial, abarcan todo el espectro biótico conocido, con una topografía que propicia la generación de un muy elevado número de endemismos y variabilidad. Brasil tiene 55 mil plantas raras, Colombia 45 mil, México y Perú 20 mil cada uno, y Venezuela, Bolivia y Ecuador entre 15 y 20 mil cada uno (World Resources, 1992-1993). Perú tiene 1,642 especies de aves, Brasil 1,567; Brasil tiene 485 especies de anfibios y Perú 233 (Estrada, 1995). Y así se puede seguir extendiendo la lista.

 Lo importante es que la región condensa una de las mayores riquezas genéticas del planeta tanto por la cantidad y diversidad de especies, como por la variabilidad que contienen y que indica que es un espacio de creación de vida”. (Ceceña, 2013: 3)

 

En este mismo sentido Raúl Ornelas (2010) asevera que estimaciones oficiales del GBO-Global Biodiversity Outlook (2001) sitúan en 1,7 millones el número de especies conocidas y en alrededor de 14 millones las especies existentes. De estas cifras, los animales representan 1,3 y 10,6 millones de especies respectivamente; la mayor parte de ellos son insectos. En términos geográficos, existen dos grandes regiones donde se concentra la mayor parte de la biodiversidad: el archipiélago alrededor de Indonesia y la franja que va desde la Amazonía hasta el centro de México.

América Latina aloja una parte significativa de las especies vivientes: 68% de los bosques tropicales del mundo, 40% de las especies animales y vegetales, así como la más grande variedad de flores.

.

3- En el subsuelo América Latina alberga yacimientos de petróleo y gas de grandes proporciones, algunos ni siquiera en explotación todavía. A partir de los datos de la CIA podemos aseverar que el 22 - 23 % del petróleo del mundo está en la región además de importantes yacimientos de gas, uranio y carbón. (Ceceña, 2013)

La utilización de técnicas no convencionales de extracción, amplían las posibilidades para las grandes transnacionales que hoy operan en la región. La extracción de petroleo y gas por fraking es de importancia para nuestro país desde el comienzo de las operaciones en Vaca Muerta, Neuquén.

 

4- Desde hace varias décadas se advierte sobre la importancia geo-estratégica del agua, en un contexto de aumento creciente del consumo a nivel mundial y la relativa escases del recurso, frente al avance de políticas neoliberales que promueven su mercantilización.

Se encuentran en la región localizados tres de los acuíferos más grandes del mundo: La cuenca del Amazonas, la cuenca del Marañón y el acuífero guaraní que se extiende por cuatro paises del cono sur: Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay acompañando subterraneamente el recorrido de la cuenca del Plata. Por el volumen de las reservas de estos acuíferos y por su capacidad de reposición (niveles de reposición de agua de 500 mm/año, los más altos del mundo) la región significa la reserva de agua dulce más grande del planeta.

 

 

Los corredores:

 

El territorio regional se reconfigura a partir de procesos que nacen de la turbulencia de los flujos globales y responde cada vez más a sus dinámicas. La acumulación del capital que se podría caracterizar como de “despojo” (Harvey, 2005) encuentra en el continente un reservorio de recursos estratégicos (Bruckmann, 2012) y los principales actores políticos y económicos impulsan la infraestructura necesaria para su apropiación. El espacio geográfico se transforma entonces un sistema de objetos cada vez más artificiales, como postulaba Milton Santos (1996) a mediados de los años 90. El territorio está poblado por sistemas de objetos y acciones imbuidos de artificiosidades y cada vez más tendiente a fines extraños al lugar y a sus habitantes.

Los corredores de transporte, energía y comunicaciones son las obras priorizadas por los países de la región en base a una visión geo- económica que posibilita la continuidad y expansión del proyecto extractivo desarrollado en las últimas décadas.

Andrés Barreda (2005) remarca la importancia de estos corredores para el funcionamiento orgánico del capitalismo:

En la construcción del “autómata global”, estas redes permiten el metabolismo general de la riqueza alimentando y drenando los tejidos económicos del planeta. De ahí que siguiendo la lógica que da forma a los organismos biológicos, tienden históricamente a aglutinarse en arterias o médulas centrales o corredores de integración del transporte, las comunicaciones, la industria, la vida urbana y rural, así como de la reproducción técnica y social. Pueden ser corredores de infraestructura, corredores de recursos, o corredores biológicos de conservación”. (Barreda A, 2005: 16)

 

Suramérica es pensada y reconfigurada por los actores hegemónicos dentro de la Iniciativa para la Integración en Infraestructura Regional Suramericana en 10 franjas multinacionales denominadas “ejes de integración y desarrollo” atendiendo a la dinámica de los flujos comerciales actuales y potenciales.

El propósito es suprimir todo obstáculo que dificulte la libre circulación de las mercaderías, de las informaciones y del dinero a partir de las acciones técnicas y normativas que refuerzan el proceso de trasnacionalización del territorio. Las grandes obras de infraestructura, con un alto impacto en la morfología del espacio, son fundamentales en estos procesos. Como postula Mónica Arroyo:

Los circuitos espaciales de producción —en particular, los círculos de cooperación en el espacio— se extienden, aumentan su escala, organizan una trama de relaciones más allá de las fronteras nacionales. El tipo de jerarquías y selectividades creadas en el territorio se relaciona directamente con ese fortalecimiento de los flujos, ya que ellos se materializan en redes apoyadas sólo en ciertos puntos del territorio. Las grandes compañías financieras, de comercio internacional, de telecomunicaciones, de transporte se organizan en forma de red a escala mundial, atravesando los territorios nacionales con diferentes grados de intensidad y de articulación. Este movimiento produce una alteración, algunas veces muy profunda, en la división regional del trabajo preexistente y, por lo tanto, en la relación entre los actores locales”. (Arroyo M, 1999: 7)

 

Estos “ejes de integración y desarrollo”, previstos por la IIRSA, no pueden ser considerados como infraestructuras neutras, sino que traen aparejadas intencionalidades y constituyen factores imprescindibles en la reproducción y expansión espacial del capitalismo. Buscan sobre todo edificar corredores interoceánicos que atraviesen el continente de Este a Oeste, y corredores verticales articuladores Norte - Sur.  Es decir, redes de infraestructura y vías de comunicación acordes a los requerimientos del transporte multimodal sustentado en las necesidades del gran capital transnacional de mover los recursos con el menor impedimento posible. Esto es conocido como la “revolución de los contenedores” (Barreda 2005), proceso tecnológico que permite a una misma carga ser transportada por distintos medios hasta llegar a destino abaratando costos y reduciendo tiempos.

Los 10 ejes mencionado anteriormente son: 1 – Eje Andino, 2- Eje Andino del Sur, 3- Eje de Capricornio, 4- Eje Hidrovía Paraguay-Paraná, 5- Eje del Amazonas, 6- Eje del Escudo Guayanés, 7- Eje del Sur, 8- Eje Interoceanico Central, 9- Eje del Mercosur-Chile, 10- Eje Perú-Brasil-Bolivia.

Cada eje busca articular los recursos estratégicos de las economías regionales del interior del subcontinente con los puertos de exportación bioceanicos rumbo a los principales polos productivos del mundo: Estados Unidos, la Unión Europea y Asia- Pacífico, países que realizan entre ellos el 80 % del comercio mundial (70% de la producción mundial, 90% las operaciones financieras, y 80% de los nuevos conocimientos científicos).

A esto hay que sumar los nuevos polos de poder económico sintetizados en los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudafrica).  Brasil y China tiene un rol central en la región, el primero por ser una potencia regional con un fuerte peso en el rediseño de la geografía latinoamericana, el segundo porque es un actor con capacidad de disputar la hegemonía norteamericana en el largo plazo.

 

Breve conclusión:

Como resultado del desarrollo de este breve resumen podemos afirmar que la integración en infraestructura física en la última década y media ha estado traccionada por las necesidades de interconexión propias de modelos de desarrollo extractivos que priorizan la articulación de los recursos de la región con la economía internacional.

Siguiendo a Raul Zibechi (2015) podemos afirmar que se dio un proceso de interconexión sin integración donde los ejes de integración desarrollados responden directamente a una visión geo-economica priorizando flujos actuales y potenciales de extracción y circulación de recursos.

El verdadero desafío para la región, en un contexto de crisis del orden neoliberal y de profundización de las violencias es como desarrollar políticas soberanas de control de recursos naturales que impliquen un desarrollo equilibrado respetuoso de la naturaleza y el buen vivir de las comunidades.

 

 

Bibliografía:

Arroyo Mónica; (1999) “Notas sobre los cambios de final de siglo XX (A propósito de la globalización y su “irreversibilidad”)” Revista Cátedra, de la Facultad de Filosofía, Ciencias y Letras de Colatina (Espíritu Santo), año II, No 2.

Barreda, Andrés, (2005) “Geopolítica, recursos estratégicos y multinacionales” en http://www.revistapueblos.org/old/spip.php?article311

Bruckmann, Mónica (2012): “Recursos naturales y la geopolítica de la integración sudamericana”. Ediciones Luxemburg. Bs As.

Ceceña Ana Esther; (2013); “La concepción de integralidad y las integraciones descolonizadoras”  en Revista el nuevo repertorio americano, Año 1, No 0, mayo 2013, Caracas.

COSIPLAN, (2015); “Cartera de Proyectos del COSIPLAN y de la Agenda de Proyectos Prioritarios de Integración (API)” Documento digital disponible en: http://www.iirsa.org/Document/Detail?Id=4261

Harvey David; (2005), “El nuevo imperialismo: acumulación por desposesión”, en Panitch L. y Layes C. (eds.): El nuevo desafío imperial. Socialist Register 2004, CLACSO, Buenos Aires.

IIRSA, (2010); "Cartera de Proyectos IIRSA" documento digital disponible en:

 www.iirsa.org/admin_iirsa_web/Uploads/.../lb10_completo_baja.pdf

Jiménez Carolina (2012); “El territorio latinoamericano como fuerza productiva estratégica” en Estrada Álvarez Jairo (coordinador) La crisis capitalista mundial y América Latina. Buenos Aires. CLACSO

Machado Aráoz; (2011); "El auge de la mineria transnacional en América Latina. De la ecologia politica del neoliberalismo a la anatomia politica del colonialismo" en Alimonda Coordinador. "la Naturaleza Colonizada. Ecologia politica y mineria en América Latina" CLACSO. Bs As. 

Manzanal Mabel, (2014); “Desarrollo. Una perspectiva crítica desde el análisis del poder y del territorio” en Realidad Económica 283.

Mészáros, Itsvan (1995) "Más allá del capital", The Merlin Press, Londres.

Ornelas Raúl; (2003); "América Latina. Territorio de la construcción de la hegemonia" Rev. Venez. de Econ. y Ciencias Sociales, vol. 9, no 2.

Santos Milton, (1996); “De la totalidad al lugar”, Oikos – Tau, Barcelona, España.

Santos Milton, (1997); “a natureza do espaço” HUCITEC, Sao Paulo.

Vega Cantor Renan, (2009); “Crisis civilizatoria” Revista Herramienta N° 42 en http://www.herramienta.com.ar/revista-herramienta-n-42/crisis-civilizatoria

Zibechi Raúl, (2015); “Interconexión sin integración: 15 años de IIRSA” http://www.cipamericas.org/es/archives/16490

 

 

 


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