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Asunto:NoticiasdelCeHu 249/17 - Geografía y Ciencias Sociales: territorios pr oblemáticos
Fecha:Sabado, 8 de Julio, 2017  20:49:28 (-0300)
Autor:Noticias del CeHu <noticias @..............org>

NCeHu 249/17
 
 II CONGRESO DE GEOGRAFÍA ECONÓMICA

Mar del Plata, Argentina - 28 al 30 de junio de 2017


 

 

Geografía y Ciencias Sociales: territorios problemáticos.

El desafío de enseñar y aprender en la incertidumbre[1]

 

 

María del Carmen Labey

Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas

UNLPam

 Santa Rosa. La Pampa

 

 

Los territorios del siglo XXI, inmersos en una diversidad de problemas, son abordados por la Geografía y desde el conjunto de las Ciencias Sociales en las aulas de todos los niveles de enseñanza, con el propósito de comprenderlos. Así, un mundo complejo se presenta ante los estudiantes y es necesario plantearse el desafío de enseñar, de aprender en medio de cambios de gran magnitud y de un mañana incierto.

Es imprescindible analizar las repercusiones que los cambios a escala global tuvieron, tienen y tendrán en el contexto de los conocimientos sociales y de qué modo entonces nos situamos frente a la enseñanza.

La revisión bibliográfica en relación a estos temas, tiene como resultado una amplia lista de conceptualizaciones, algunas más geográficas, otras históricas, económicas, políticas. Pero hay un término que subyace en la mayor parte de los estudios: Imperio. Y esto es así porque el concepto de Imperialismo es desde las Ciencias Sociales uno de los más amplios para poder explicitar lo que sucede en el mundo contemporáneo.

 Así se desarrollan consideraciones sobre las transformaciones geopolíticas mundiales, el neoliberalismo, los poderes hegemónicos, las guerras por la apropiación de todo tipo de recursos, los centros y las periferias, los nacionalismos, las fronteras entre otros.

De este modo, y como lo plantea Mc Laren (2003), la denominada globalización se transforma en la fachada ideológica que intenta disimular la mayor cantidad de acciones de tipo imperialista. De este modo vemos, por ejemplo, como en el vocabulario de la elite gobernante se reemplaza Imperialismo por Globalización y se exageran las características globales de un capitalismo al que aparentemente ninguna nación/ estado puede oponerse.

Comprender el mundo contemporáneo, implica referirse a la complejidad, la fragmentación, desigualdades, diferencias, desterritorialización, reterritorialización, desde la amplitud de las Ciencias Sociales, en un contexto de reestructuración global del capitalismo con la preeminencia del dinamismo económico. Porque si bien la dimensión económica estuvo siempre presente, el rol del estado y la dimensión política que otrora fueron de gran peso, se fue perdiendo frente al recuperado protagonismo del mercado y esto implicó la transformación de las estructuras territoriales. Procesos estos que están acompañados por una acelerada reconversión de la tecnología, como siempre sucedió en otras etapas del capitalismo, y que en esta instancia posibilita a los actores políticos y económicos más relevantes, poseer una capacidad extraordinaria de transformación de la superficie terrestre, las estructuras y los escenarios territoriales.

Al decir de Milton Santos (1993), estamos frente a una aceleración contemporánea, frente a una realidad territorial marcada por una creciente inestabilidad, una aceleración de procesos económicos, de procesos territoriales que generan nuevos escenarios de creciente inestabilidad. Las realidades territoriales son rápidamente cambiantes, principalmente a partir del protagonismo que adquieren desde los circuitos económicos, los capitales transnacionales. Entonces, como lo plantea este autor, estamos frente a territorios inestables donde la aceleración de estas transformaciones explica la inestabilidad, aunque estemos refiriéndonos a territorios política o económicamente construidos como una nación/ estado o un mercado común.

Las sociedades actuales son complejas, desiguales, desintegradas, entre otras características, y la escuela entonces, debe enfrentarse a múltiples códigos y ordenamientos diferentes de los que tradicionalmente procesaba. Debemos creer que la posibilidad de comprensión puede brindar algún reparo, algún sostén para elaborar una distancia de la objetivación que posibilite pensar la vida social contemporánea.

Al hablar de complejidad hacemos referencia a la cantidad y la diversidad de elementos en juego, a la dinámica de funcionamiento, a la velocidad de los cambios y transformaciones y a las nuevas relaciones globales que marcan la producción de lo cotidiano. Entonces, los estudios sociales van a tener que considerar una gran diversidad de naciones, de sociedades, en diferentes tiempos y espacios. Para esto se hace necesario profundizar en los distintos grupos y comunidades, en relatos, testimonios, estadísticas y en imágenes culturales, sociales, étnicas, laborales, productivas y paisajísticas.

Es importante considerar que los estudios de tipo social, principalmente los emanados desde la Geografía, deben posibilitar la relación de los contenidos con los problemas y las demandas sociales, de modo tal que preparen al estudiante para la vida.

El inconveniente, como plantea Vega (2007) es que la rapidez y magnitud de los cambios producen desbordes en la capacidad de asimilación de conocimiento en las entidades educativas y se genera una desvinculación entre la investigación social disciplinaria y la enseñanza de las Ciencias Sociales. Así, el conocimiento social se torna insustancial, de tipo coyuntural y de relativa poca importancia. El autor considera que el conjunto de las Ciencias Sociales debe proporcionar las herramientas necesarias para analizar la realidad contemporánea, reconociéndonos como parte protagonista, participante de este mundo complejo y cambiante.

Gurevich (2006), en relación con estas problemáticas expresa que las referencias objetivas y subjetivas de los procesos sociales que se conjugan en el mundo contemporáneo son múltiples, heterogéneas y, a la vez, simultáneas. Las fronteras temporales y espaciales se hallan expandidas; los flujos migratorios, informáticos y financieros cada vez más intensificados; y las relaciones que se desarrollan en todo el globo - aunque de diferente procedencia- reconocen una lógica dominante que las reordena y las disuelve al mismo tiempo. Esta complejidad capta de modo más fiel el rompecabezas que caracteriza las condiciones de vida y de trabajo de las comunidades que habitan un cierto territorio.

La complejidad de los tiempos actuales también se asocia al tipo de problemas, de cuestiones que atraviesan los distintos grupos de las sociedades, a la definición de la escala que adoptan dichos problemas según sea el alcance de los fenómenos, procesos y acontecimientos en cuestión, y a la presencia de componentes altos, de indeterminación, de azar, de incertidumbre. Podemos decir, entonces, que los procesos complejos son multidimensionales -en tanto abarcan al conjunto de las dimensiones de la vida social y a sus múltiples interrelaciones-, multiescalares - en tanto implican variadas escalas temporales y espaciales para su análisis y resolución -y multijurisdiccionales- al referirse para su gestión y gobierno de un conjunto amplio de actores, decisiones, regulaciones y normas.

Los efectos educativos frente a esta complejidad son muy importantes porque al tratar contenidos problematizadores, se propicia el desarrollo del pensamiento multicausal. Es decir, aquel que contempla y vincula relaciona significativas entre razones, causas, lógicas, motivos y racionalidades de distintas dimensiones de la realidad social (ambiental, social, cultural, política, económica, tecnológica). De allí que la modificación de esquemas de representación que los alumnos deban realizar y la confrontación de puntos de vista divergentes tramitadas durante la resolución de los conflictos sean procesos concomitantes con el desarrollo del pensamiento multicausal.

También estamos frente a un mundo hecho de fragmentos cuya totalidad no se expresa en la suma de las partes que los componen, sino en una dinámica articuladora y disgregadora a la vez, de esos conjuntos de zonas y lugares. Las desigualdades son cada vez más profundas a nivel de las posibilidades de vida y de trabajo de las personas en todo el mundo. La brecha en la distribución y el consumo de bienes y servicios se perfila en progresivo aumento.

Al hacer referencia al mundo actual, desde la Geografía y las Ciencias Sociales en su conjunto, hay que tener en consideración a conjuntos conceptuales complejos y múltiples, que inciten a los estudiantes a tener que realizar prácticas cognitivas intensas para poder ser captadas. Entonces deberán poner en juego procesos mundiales y locales, urbanos y rurales, de homogeneidad y heterogeneidad, de concentración y dispersión, de exclusión e inclusión.                                 

También hay que lograr una institución educativa que genere la posibilidad de construir una ciudadanía crítica, participativa, responsable y comprometida social y políticamente, que respete los Derechos Humanos, la diversidad desde sus múltiples acepciones, entre otras perspectivas del conocimiento social. Así, será posible analizar situaciones a partir de la multicausalidad y la multiperspectividad, de las sociedades pasadas y presentes, con diferentes escalas de análisis e identificando actores y relaciones de poder. Así, se posibilita la apropiación de conceptualizaciones clave de la organización social, económica y política de las sociedades contemporáneas, entre las que podemos mencionar cultura, poder, territorio, Estado, régimen político, gobierno, relación sociedad-naturaleza, trabajo, estructura social y económica, conflictos y tensiones. De esta manera se puede pensar en la posibilidad de comprender las transformaciones de los territorios, y los cambios, simultaneidad, rupturas, continuidades y periodizaciones.

Precisamente, desde la Sociología, Bourdieu (2000) plantea que un lugar es un espacio de lucha entre actores que puede ser descripto y explicado desde una perspectiva multidimensional. Una de estas dimensiones es la territorial y, en este sentido, el territorio es una pregunta que importa y que podemos tratar de responder desde la Geografía, la Historia, la Economía o cualquiera de las Ciencias Sociales.

Para enfrentar la incertidumbre es preciso aprender de los problemas existentes, de la gente, de los otros. Hay que tener convicción y coraje para rectificar. No ser doctrinario ni dogmático. La solución de los problemas sociales solo puede venir del acuerdo, del consenso, del diálogo, de la negociación.

Al decir de Capel (2007), los académicos, los técnicos, los profesionales no somos depositarios de la ciencia o la verdad. Sabemos lo que sabemos y, sin duda, es limitado; los mejores especialistas conocen solo una pequeña parte de la realidad. Necesitamos por tanto colaborar con otros profesionales y especialistas, dialogar con ellos tener voluntad de escucharlos y de entenderlos, y no solo de defender nuestro propio campo disciplinario. Hemos de hacer propuestas con modestia y sin desmesura, con sentido común. De aquí la importancia del aprender y enseñar desde las Ciencias Sociales, con diálogo y participación de las poblaciones afectadas por los problemas estudiados.

Finalmente, hay que decir que existe una histórica costumbre de no llamar a las cosas por su nombre y de este modo, a las invasiones, los invasores siempre las han presentado como medios para “liberar” a los oprimidos o “evitar males mayores”. Por eso deberíamos empezar a separarnos de esto, a huir de los eufemismos, porque apoderarse y someter a otros territorios, cualquiera sea su ubicación, tamaño o características, se denomina y lo seguirá haciendo Imperialismo. Así, las aulas, que son nuestro territorio, no pueden estar expuestas a la imposición de un imperialismo neoliberal pedagógico que haga retroceder a la universidad pública a épocas remotas y debemos consolidar un trabajo crítico e independiente.

 

[1] Este trabajo forma parte de los avances correspondientes al Proyecto de Investigación “Economía, actores sociales y territorios. Perspectivas teóricas, análisis de casos y estrategias didácticas”. Aprobado por Resolución N° 199-14- CD-FCEy J- UNLPam.

 


 




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