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Asunto:NoticiasdelCeHu 106/17 - VIAJANDO: Una hermosa tarde en El Descanso
Fecha:Sabado, 13 de Mayo, 2017  22:04:39 (-0300)
Autor:Noticias del CeHu <noticias @..............org>

NCeHu 106/17
 

 

Una hermosa tarde en El Descanso

 

Era el lunes de Carnaval y el último día del Cosquín Rock. Sabíamos que iba a ser complicado trasladarse por el valle de Punilla, pero nos quedaban sólo tres días de vacaciones y no los podíamos desaprovechar. Así que tomamos un micro desde la ciudad de Córdoba rumbo al norte. El primer tramo había sido bastante ágil, pero al acercarse a la localidad de Santa María de Punilla, cuatro kilómetros al sur de Cosquín, quedó literalmente varado. La ruta era un caos, y no solamente por la densidad del tránsito, sino porque había cientos, miles, de jóvenes caminando por ella. Además, gran cantidad de puestos y vendedores ambulantes ofreciendo de todo, desde comidas y bebidas hasta discos de los artistas que actuaban en el festival. Y se había vuelto tan imposible avanzar, que en cuanto el chofer pudo, se desvió por una calle del pueblo y entró a circular como pudo, en muchos momentos a paso de hombre, a pesar del desvío.

Ya siendo el mediodía llegamos a La Falda, le habíamos puesto dos horas y media en hacer sólo sesenta y ocho kilómetros. Y si bien ese no era nuestro destino final, decidimos almorzar en la terminal. Creo que nunca había visto un lugar tan abandonado. Faltaban luces, las sillas estaban rotas, ¡y los platos también! Afortunadamente la comida era buena, y eso calmó los ánimos de los chicos que se habían aburrido bastante durante el viaje.

Desde la Falda tomamos otro micro hasta La Cumbre, y desde allí otro más hasta El Descanso, veinte kilómetros más, en total. El Descanso era un parque temático cercano a la localidad de Los Cocos, en el faldeo occidental de las Sierras Chicas.

 

Ludmila, Martín y Laurita en el parque El Descanso en el faldeo occidental de las Sierras Chicas

 

 

Yo había visitado este parque por primera vez en el verano del año 1974 junto con mi tía Teresa, durante unas vacaciones cordobesa, y nunca lo había olvidado porque había sido el lugar que más me había gustado en ese entonces, y donde más me había divertido. Y mi idea de volver junto con mi hijo más chico y con mis nietas mayores tenía mucho que ver con la idea de Francis Bacon, el famoso filósofo y escritor inglés, quien afirmaba que los viajes en la juventud son una parte de la educación, y en la vejez, una parte de la experiencia.

 

Con Martín y Ludmila, treinta y nueve años después de mi primera visita a El Descanso

 

 

Remontándonos a los orígenes de este sitio, veremos que hacia fines del siglo XVI les fueron entregadas a cinco de los hijos del cofundador de la ciudad de Córdoba, Don Bartolomé Jaime, una merced de tierras ubicadas en la actual zona del valle de Punilla, para ser pasadas luego a Gerónimo de Quevedo. En 1668 tuvo lugar una división en parcelas que diera origen a la estancia Los Cocos, mencionada en la documentación oficial del año 1771. A fines del siglo XIX, el propietario de dicha estancia, Don Denecio Ceballos, construyó su vivienda en Los Cocos, siendo ésta la primera casa de la localidad. A principios del siglo XX la estancia se comenzó a lotear y desmontar, siendo sus principales compradores los empleados de los ferrocarriles ingleses, ya afincados en La Cumbre. Se trazaron las primeras calles y se construyeron chalets y casas de veraneo. En las décadas siguientes hubo un fuerte desarrollo turístico, llegando a existir más de veinte establecimientos hoteleros a fines de la década del ’50. Debido a este desarrollo, en 1957 se fue creado el Municipio de Los Cocos.

Durante este apogeo, en las primeras décadas del siglo XX, se comenzó la construcción del hotel “El Descanso”, que posteriormente se transformara en un parque temático, precursor de los actuales.

El Descanso estaba conformado por terrazas que ascendían por la falda del monte, relieves, estatuas, fuentes, jardines y edificaciones que tenían por objetivo reflejar lugares y hechos del mundo, lo que se denominara “Paseo Enciclopédico” al servicio de la ilustración del pueblo.

 

Ludmila, Martín y Laurita junto a las flores y las construcciones del parque “El Descanso”

 

 

En ese momento, en que estábamos allí, febrero de 2013, el complejo se dividía en Museo Argentino, Museo Greco-Romano, Patio Andaluz, Museo Apícola, la Fuente de los Deseos y el famoso Laberinto de Ligustros.

 

Parque Romano con el símbolo de la loba amamantando a Rómulo y Remo

 

 

Ludmila, Martín y Laurita en los jardines romanos en el faldeo de las Sierras Chicas

 

 

Una exquisita armonía entre naturaleza e historia

 

 

Ludmila, Martín y Laurita junto a la luna

y a la frase de Juan Manuel Fangio, quíntuple campeón mundial de automovilismo:

 “Trata de ser el mejor pero nunca te sientas el mejor”

 

 

Después de recorrer los maravillosos jardines, llegamos al Laberinto de Ligustros, que según decían, se había realizado según las características del laberinto del Rey Minos en Creta, famoso por la historia de Teseo y el Minotauro.

 

Laurita, Ludmila y Martín debajo de una pérgola junto al Laberinto de Ligustros

 

 

Laberinto de ligustros inspirado en el construido por el Rey Minos de Creta

 

 

Ingresamos al laberinto, y nos divertimos mucho yendo de un lado a otro buscando inútilmente la salida. Y al cabo de un buen rato Ludmila logró encontrar el camino correcto; y si bien al principio se reía viendo como los demás estábamos absolutamente perdidos, después nos fue guiando, porque de lo contrario, todavía estaríamos allí. ¡Ja ja ja!

 

Laurita, Ludmila y Martín en el Laberinto de Ligustros

 

 

Martín, Ludmila y Laurita riéndose por haber tomado un camino equivocado

 

 

Martín y Laurita pidiendo indicaciones para poder salir

 

 

Ludmila riéndose de quienes estábamos perdidos en el laberinto

 

 

Re-encontrándonos con Ludmila

 

 

El otro atractivo divertido del Parque era, sin duda, los espejos mágicos que deformaban, por lo que estuvimos mirándonos y largando unas cuantas carcajadas.

 

Ludmila frente a un espejo mágico

 

 

Laurita viendo sus piernas chuecas

 

 

Martín y Laurita en el Patio Andaluz

 

 

Laurita y Martín en las hamacas

 

 

Ludmila y Laurita en la calesita

 

 

Laurita dramatizando

 

 

Ludmila, positiva como siempre

 

 

Martín despidiéndose del Parque

 

 

Ludmila y Laurita, florcitas entre las flores, cansadas pero felices

 

 

Debido al tiempo que habíamos perdido durante la mañana para llegar a destino y a la extendida permanencia en el Parque El Descanso, se nos hizo demasiado tarde para disfrutar de los demás atractivos de Los Cocos, pero la tarde había sido hermosa y los chicos, seguramente, jamás la olvidarían.

 

 

Ana María Liberali

 




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