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Asunto:NoticiasdelCeHu 58/16 - VIAJANDO: Firenze, una ciudad-museo
Fecha:Lunes, 21 de Marzo, 2016  23:03:39 (-0300)
Autor:Noticias del CeHu <noticias @..............org>

NCeHu 58/16
 
 

Firenze, una ciudad-museo

 

Una vez repuestos del viaje, Omar y yo, con plano en mano, salimos a conocer Firenze. Partimos desde el hotel Galileo, caminamos una cuadra por la via Nazionale, doblamos en la via Chiara, y en pocos pasos más llegamos a la Piazza del Mercato Centrale, donde se encontraba el Mercado Central, también conocido como Mercado de San Lorenzo, que databa de 1874.

Siempre nos había parecido interesante entrar a los mercados de las diferentes ciudades que visitábamos, ya que solía ser un reflejo de las particularidades de la sociedad. Allí, al margen de la limpieza y orden característicos de todos los europeos, se vislumbraba la creciente inmigración reflejada tanto en los puesteros como en los productos ofrecidos.

 

 

Mercato Centrale de Firenze o Mercado de San Lorenzo

 

 

Local de embutidos en el Mercado Central

 

 

Puesto de frutas, verduras y almacén con la bandera peruana

 

 

Desde el mercado tomamos la Via Rosina, luego la Sant’ Antonino y la Via Faenza para llegar a la Piazza di Madonna degli Aldobrandini, donde se encontraban la Basílica de San Lorenzo y la Capilla de los Medici.

 

Via Sant’Antonino

 

 

La Basílica de San Lorenzo, construida entre los años 1422 y 1446, había sido decidida por ocho familias florentinas con la idea de que la iglesia contuviera una capilla para cada una de ellas; pero Cosme de Médici la adquirió al no poder hacer frente los anteriores mecenas a los grandes gastos ocasionados por tal empresa. Como parte del complejo se destacaban la Sacristía Vieja, diseñada por el arquitecto Filippo Brunelleschi, y la Sacristía Nueva, obra de Miguel Ángel Buonarroti como arquitecto y escultor.

 

La Sacristía Nueva de la Basílica de San Lorenzo y la Capilla de los Medici

 

 

La Capilla de los Médici, Medicea o de los Príncipes ya era un museo estatal de Firenze y lugar de sepultura de los Médici, celebrando su poder como Grandes Duques de Toscana.

 

Capilla de los Médici, Medicea o de los Príncipes

 

 

Cruzamos la Via dell’Amorino y por la Via del Melarancio arribamos a la Piazza dell’Unitá Italiana donde había un obelisco erguido en 1882 en homenaje a los caidos en las Guerras de la Independencia, tras las cuales se produjo la unificación de Italia: “El Risorgimento”.

Via dell’Amorino

 

 

Obelisco en homenaje a los caidos en las Guerras de la Independencia en la Piazza dell’Unitá Italiana

 

 

En la Via de’Cerretani intersección con Via de’Vecchietti descubrimos la iglesia de Santa Maria Maggiore, la más antigua de Firenze, construida en estilo gótico. Su nombre se debía a que fuera también la más grande hasta que se construyera la Catedral Santa Maria del Fiore.

 

 

 

 

Iglesia de Santa Maria Maggiore en la Via de’ Vecchietti

 

 

Seguimos caminando por la Via de’ Cerretani hasta llegar a la Piazza dei Duomo donde se encontraban el Baptisterio de San Giovanni y la Catedral de Santa Maria del Fiore.

 

 

Piazza dei Duomo.

A la izquierda el Baptisterio de San Giovanni

y a la derecha la Catedral de Santa Maria del Fiore

 

 

Vista lateral del Baptisterio y la Catedral de Santa Maria del Fiore desde la Piazza dei Duomo

 

 

El Baptisterio de San Giovanni era el lugar donde, hasta el siglo XIX, eran bautizados todos los ciudadanos católicos de Firenze. Y desde el punto de vista arquitectónico se había hecho famoso por sus puertas de bronce, de considerable valor artístico. Sobre las Puertas del Paraíso se encotraban esculturas que representaban el bautismo de Cristo, mientras que en los paneles había figuras de Adán y Eva, entre otras escenas bíblicas. Tanto las esculturas como las puertas originales, después de quinientos años, habían comenzado a deteriorarse, por lo que a fines del siglo XX se realizaron las réplicas que estábamos admirando en ese momento.

 

 

 

Baptisterio de San Giovanni

 

 

El Bautismo de Cristo sobre las puertas del Paraíso en el Baptisterio

 

 

La imponente Catedral de Santa Maria del Fiore era una de las obras arquitectónicas más importantes a caballo entre el gótico y el renacimiento, siendo la tercera más grande después de la de San Pedro en el Vaticano y de San Pablo en Londres. Su construcción había comenzado a fines del siglo XIII, pero recién fue consagrada en 1436 por el papa Eugenio IV, siendo completada algunos años después. La fachada que nosotros estábamos apreciando, había sido construida entre 1876 y 1887, tras un concurso que generara un gran escándalo de corrupción, y varias propuestas posteriores. De estilo neogótico, estaba enteramente dedicada a María. Las tres puertas estaban adornadas con escenas de la vida de la Virgen. Los mosaicos de los tímpanos representaban, de izquierda a derecha, la caridad entre los fundadores de instituciones filantrópicas florentinas, Cristo en el trono con María y Juan Bautista, y artesanos florentinos, mercaderes y humanistas rindiendo homenaje a la Fe. El frontispicio encima del portal central contenía un medio relieve representando a María entronizada empuñando un cetro floreado. Y encima de la fachada se abrían una serie de nichos con los doce Apóstoles; y en el centro, la Virgen con el Niño. Entre el rosetón y el tímpano, había una galería con los bustos de grandes artistas florentinos.

 

Catedral de Santa Maria del Fiore y el Campanario de Giotto

 

 

 

 

 

El Campanario de Giotto, situado al lado de la catedral, fue proyectado por Giotto, de quien tomaba su nombre, pero construido por Andrea Pisano y completado por Francesco Talenti. De ochenta y cuatro metros de altura, estaba revestido con mármoles policromados blancos, verdes y rosados, y decorados con numerosas esculturas y azulejos, ya sustituidos en su mayor parte por copias; mientras que los originales se conservaban en el Museo dell’Opera del Duomo. En los azulejos del basamento estaban representadas actividades humanas, verdadero manifiesto de la Firenze corporativa de la Edad Media; mientras que en la segunda banda estaban los planetas, las virtudes, las artes liberales y los sacramentos.

 

Campanario di Giotto

 

 

La cúpula, de cuarenta y cinco metros y medio de ancho, originariamente era de madera, ya que hacerla de ladrillos conllevaba muchos problemas técnicos, por lo cual se llamó a concurso el que ganara el famoso arquitecto Brunelleschi. La soluciones del artista eran ingeniosas y sin precedentes como el peculiar diseño octogonal de doble casco, y la utilización de refuerzos horizontales de tirantes de piedra y hierro, preparando el camino para las ideas de reforzamiento de hierro y acero que se utilizarían siglos después, como el caso del hormigón. La construcción comenzó en 1420 para ser completada recién en 1436. Y todavía en 2014, era la cúpula de albañilería más grande del mundo.

 

Cúpula de la Catedral de Santa Maria del Fiore vistas desde la Piazza dei Duomo

 

 

Cúpula de la Catedral de Santa Maria del Fiore vista desde el sector del campanario

 

 

El interior la Catedral se presentaba algo sombrío y daba una impresión de vaciedad, aunque era particularmente notable por sus cuarenta y cuatro vitrales. La desnudez relativa de la ornamentación correspondía a la austeridad de la vida religiosa predicada por el dominico Girolamo Savonarola, quien ejerciera una enorme influencia en la población con sus ideales de pobreza y desposeimiento.

Savonarola predicaba la flagelación por la corrupción moral, la degeneración, el lujo, el derroche y el afan de placeres en los círculos de la Iglesia oficial y de la ciudad. La intensidad y el radicalismo de sus arremetidas retóricas contra Lorenzo de Médici y su hijo Pietro, así como contra la Santa Sede, no cesaban de crecer. Cuando los Médici fueron derrocados  en 1494 y Carlos VIII de Francia conquistó el reino de Nápoles, Savonarola mantuvo estrecho contacto con el monarca francés. Pero el triunfo de Savonarola fue efímero. Las facciones florentinas lo desbordaron y el papa Alejandro VI ayudó a que así fuese. Fue condenado a muerte, a pesar de que el proceso careció de rigor legal, ya que el axioma de la época era “Dove il motivo di procedere non c’e, bisogna fabricarlo” (Donde no haya motivo para proceder, hay que fabricarlo). Así que la acusación consistió en haberse atribuido el don de la profecía, herejía, cisma, rebeldía, pretender innovaciones perniciosas… En total, diecisiete cargos. Cualquier semejanza con la realidad actual, ¡es pura coincidencia! Savonarola fue ahorcado y quemado públicamente en la Piazza de la Signoria el 23 de mayo de 1498.

 

Interior de la Catedral de Santa Maria del Fiore

 

 

La cúpula vista desde el interior con la representación de El Juicio Final

 

 

Antes de dejar la Piazza dei Duomo compramos algunos recuerdos para familiares y amigos. Y aprovechando que la lluvia había parado momentáneamente, continuamos camino por la Via dei Calzaiuoli y doblamos por la Via degli Speziali hasta la Piazza de la Repubblica.

 

Venta de souvenires en la Piazza dei Duomo

 

 

Via dei Calzaiuoli, una de las peatonales más importantes de la ciudad

 

 

La Piazza della Repubblica siempre había sido el núcleo de la urbe. En época romana era el espacio donde funcionaba el foro; y en la Edad Media se había convertido en el centro del comercio.

Después de la unificación de Italia, a fines del siglo XIX, la ciudad fue re-urbanizada, y en esa oportunidad se diseñó la nueva Plaza derrumbando el Antiguo Mercado, la Loggia del Pescado y el gueto judío. En su sector occidental se erigió un arco de triunfo que conmemoraba la elección de Firenze como capital de Italia (1865 a 1871), con una leyenda en losa que decía: “El antiguo centro de la ciudad de secular desolación a vida nueva restituido”.

En el centro de la plaza se encontraba la Columna de la Abundancia, perteneciente al antiguo mercado rematada por una escultura del siglo XVIII, como símbolo del lugar donde se cruzaban las principales calles romanas: Cardo y Decumano.

 

Via degli Speziali

 

 

Arco de Triunfo y Columna de la Abundancia en la Piazza della Repubblica

 

 

La Via Pellicceria a ambos lados del arco de triunfo estaba cubierta por una recova donde nos refugiamos debido a que había comenzado nuevamente a llover. Y pasado el chaparrón, retomamos la Via degli Anselmi hasta llegar al cine-teatro Odeon.

 

En la recova de la Via Pellicceria esquina Via degli Strozzi

había una sucursal del BNL (Banca Nazionale del Lavoro)

 

 

Cine – Teatro Odeon en la Via degli Anselmi

 

 

Deambulando sin rumbo nos encontramos con el Palazzo Bartolini Salimbeni, situado entre la Via Tornabuoni y la Piazza Santa Trinidad. También frente a esa plaza se encontraba el templo de la Santa Trinitá, que era la iglesia madre de la Orden de Vallombrosa de monjes, fundada en el año 1092 por un noble florentino.

 

 

Palazzo Bartolini Salimbeni

 

 

Iglesia de la Santa Trinitá

 

 

Por cada calle que caminábamos encontrábamos verdaderas obras de arte. De hecho, los arquitectos italianos eran muy reconocidos en toda Europa; y Firenze, un museo en sí misma.

 

 

Ana María Liberali

 

 



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