Inicio > Mis eListas > humboldt > Mensajes

 Índice de Mensajes 
 Mensajes 17106 al 17125 
AsuntoAutor
298/15 - VIAJANDO: Noticias
299/15 - Guías de Noticias
300/15 - VIAJANDO: Noticias
Re: NoticiasdelCeH Stella A
301/15 - PROGRAMA Noticias
302/15 - PROGRAMA Noticias
303/15 - VIAJANDO: Noticias
304/15 - PROGRAMA Noticias
=?UTF-8?Q?Plazas_d =?UTF-8?
=?UTF-8?Q?Re=3A_V_ Beatriz
Z maldonado <rital rita mal
RE: NoticiasdelCeH Liliana
305/15 - El Profes Noticias
306/15 - Brasil - Noticias
307/15 - Oriente P Noticias
308/15 - FELICITAC Noticias
309/15 - VIAJANDO: Noticias
310/15 - De los gr Noticias
311/15 - CONVOCATO Noticias
312/15 - DE SEMINA Noticias
 << 20 ant. | 20 sig. >>
 
Noticias del Cehu
PŠgina principal    Mensajes | Enviar Mensaje | Ficheros | Datos | Encuestas | Eventos | Mis Preferencias

Mostrando mensaje 17431     < Anterior | Siguiente >
Responder a este mensaje
Asunto:Re: NoticiasdelCeHu 300/15 - VIAJANDO: Puerto Blest sin lluvia
Fecha:Domingo, 6 de Septiembre, 2015  17:25:43 (-0700)
Autor:Stella Arnaiz <stellaarnaiz @.........mx>
En respuesta a:Mensaje 17430 (escrito por Noticias del CeHu)

Ana Mar√≠a: Felicitaciones por tus cr√≥nicas de viaje! Son muy interesantes, buen√≠simas las fotograf√≠as y denotan, adem√¡s de un gran conocimiento de la materia, un enorme cari√Īo familiar.

Saludos afectuosos.
Stella Maris.
--------------------------------------------
El dom 6-sep-15, Noticias del CeHu <noticias@centrohumboldt.org> escribió:

Asunto: NoticiasdelCeHu 300/15 - VIAJANDO: Puerto Blest sin lluvia
A: humboldt@eListas.net
Fecha: domingo, 6 de septiembre de 2015, 16:55




#yiv3299966795 BODY {
MARGIN-TOP:50px;BACKGROUND-REPEAT:repeat-x;FONT-FAMILY:Calibri;BACKGROUND-POSITION:left
top;COLOR:#000000;MARGIN-LEFT:50px;FONT-SIZE:12pt;}




NCeHu
300/15

 


 
Puerto Blest sin lluvia

 
El viernes
21 Martín se levantó diciendo que quería ir nuevamente a
la lancha. Había disfrutado muchísimo del Bosque de
Arrayanes y de la isla
Victoria, pero no era cuestión de repetir esa excursión ya
que teníamos la
posibilidad de hacer la de Puerto Blest, Cascada de los
C√¡ntaros y Lago
Frías.
Esta vez ya
me había munido de la tarjeta para el colectivo de línea
con el que fuimos hasta Puerto Pa√Īuelo; y en funci√≥n de la
experiencia
gastronómica de la isla Victoria, preparé una vianda con
sanguchitos que no
llegó a destino porque la navegación abrió el apetito de
los chicos y los
devoraron en el catamar√¡n.

 

Ludmila,
Martín y Laurita navegando en el
catamar√¡n

 

 
Partimos de
Puerto Pa√Īuelo, en la provincia de R√≠o Negro con rumbo
hacia el oeste, y al ingresar al brazo Blest del lago Nahuel
Huapi, pasamos
frente a la isla Centinela, en la provincia del Neuquén,
que se trataba de un
afloramiento donde se habían desarrollado cipreses y
coihues. Pero la
importancia de la isla era que allí se hallaban los restos
de Francisco Pascasio
Moreno, quien por sus conocimientos de la región fuera
nombrado perito de la
Comisión de Límites entre Argentina y Chile, logrando
retener para nuestro país
mil ochocientas leguas cuadradas de tierras. El Perito
Moreno consideraba que
‚Äúun ni√Īo con barriga vac√≠a no pod√≠a
aprender a escribir la palabra pan‚ÄĚ, por lo que cre√≥
comedores escolares
costeados por él con el dinero recaudado por la venta de
parte de las tierras
que el gobierno argentino le otorgara como reconocimiento
por su trabajo durante
el arbitraje. Los dem√¡s terrenos los don√≥ para la
creación del Parque Nacional
Nahuel Huapi. Y en homenaje a quien fuera el propulsor de
otros proyectos de
bien p√ļblico, las lanchas aminoraban la marcha y hac√≠an
sonar su sirena,
mientras los guías indicaban a los turistas que pusieran
sus ojos en una cruz
blanca que se divisaba a la distancia.

 

 

Isla
Centinela, donde se hallaban los restos del Perito
Moreno

 

 

Navegando
por el brazo Blest sobre el límite entre las provincias de
Río Negro y Neuquén

 

 
Continuamos
navegando por el brazo Blest, donde se hallaba el punto
de m√¡xima profundidad medido hasta el momento, que
alcanzaba a cuatrocientos
cincuenta y cuatro metros. Cada uno de los brazos del lago
Nahuel Huapi era el
producto de una falla tectónica.
Desembarcamos en el Puerto C√¡ntaros, en el
extremo oeste del brazo
Blest, y prontamente nos internamos en la selva valdiviana
por un sendero
escalonado que nos llevaría hasta la cascada de los
C√¡ntaros.
Si bien yo
ya conocía el lugar, lo había hecho bajo lluvia o nieve,
ya que se trataba de un microclima, el m√¡s lluvioso de la
Argentina, donde caían
4000 mm distribuidos a lo largo de trescientos días al
a√Īo, en forma de garua,
permanente y suave. Aunque toda la región del Nahuel Huapi
tuviera buen tiempo,
generalmente estaba lloviendo o nevando en Puerto Blest y el
lago Frías. Ese
hecho explicaba la presencia de la selva valdiviana, y a la
vez, que dicho bioma
tuviera la capacidad de absorber semejante volumen de agua
sin que causara
inundaciones. Y en esa oportunidad, si bien el sol no nos
acompa√Ī√≥ en forma
permanente, pudimos hacer una extensa caminata sin los
inconvenientes que
ocasiona la lluvia.
Eran
alrededor de setecientos escalones los que conducían al
lago Los
C√¡ntaros, pero nosotros solamente llegamos a la mitad, ya
que si bien hubiésemos
podido acceder a Puerto Blest mediante una lancha, optamos
por hacerlo a pie a
trav√©s del bosque, y si continu√¡bamos subiendo escalones,
no nos daría tiempo
para encontrarnos a tiempo con el resto del contingente.
Así que nos conformamos
con llegar hasta los miradores de la Cascada de los
C√¡ntaros, y desde all√≠
comenzar a bajar.

 

 

Martín
mirando los p√¡jaros mientras Ludmila y Laurita jugaban a
‚Äúsostener‚ÄĚ el tronco del √¡rbol

 

 

Pasarelas y
escalinatas rumbo a la cascada de los
C√¡ntaros

 

 

Raíces
superficiales en medio del bosque

 

 

Diversidad
vegetal y lianas en la selva
valdiviana

 

 

Cascada de
los C√¡ntaros

 

 

Ludmila,
Laurita y Martín en uno de los miradores de la Cascada de
los C√¡ntaros

 

 

Martín,
Ludmila y Laurita en la pasarela

 

 

Y
comenzamos el descenso…

 

 

Ludmila
constatando la resistencia de las
lianas

 

 
Cuando
regresamos a Puerto C√¡ntaros comenzamos a caminar por la
senda
que lo unía con Puerto Blest. No quería perder esa
oportunidad porque cuando
llovía o nevaba no siempre era posible hacerlo ya que el
camino era de tierra y,
adem√¡s de convertirse en un barrial, en muchos lugares las
raíces o los troncos
caídos dificultaban la marcha.

 

 

 

Laurita y
Mart√≠n por la senda que un√≠a Puerto C√¡ntaros con Puerto
Blest

 

 

 

Coihues,
ca√Īas de coihue, cipreses, lianas y enredaderas en este
maravilloso bosque

 

 

Ludmila en
medio del bosque

 

 

Laurita,
Martín y Ludmila en un puente
colgante

 

 

El río de
los C√¡ntaros nac√≠a en el lago hom√≥nimo y desaguaba en el
Nahuel Huapi

 

 

Las aguas
del río arrastraban con fuerza a las rocas


 

 

Ludmila
haciéndose la forzuda


 

 

Ca√Īas de
coihue durante un trecho

 

 

Ca√Īas de
coihue cubriendo el camino

 

 

Helechos,
musgos y hongos productos de la gran humedad
ambiente

 

 

Los musgos
del tronco impidieron que nos sent√¡ramos a descansar


 

 

Vegetación
enmara√Īada en el sotobosque

 

 

Entre los
√¡rboles pudimos divisar la bah√≠a Blest


 

 

√Ārboles de
gran porte

 

 

Utilicé
una de las ca√Īas como bast√≥n para ayudarme en la
travesía

 

 

Debíamos
tener cuidado para no resbalarnos a causa de los guijarros
sueltos

 

 
Martín y
Laurita se entusiasmaron con la caminata y se adelantaron
demasiado, mientras que Ludmila y yo, nos detuvimos
observando plantas y tomando
fotografías. Y de pronto, el camino se bifurcó y Martín y
Laurita no nos
esperaron por lo que no sabíamos si habían continuado por
el bosque o por la
playa. As√≠ que tuvimos que tomar una r√¡pida decisi√≥n y
elegimos bordear el lago.
Pensamos que desde allí podríamos divisarlos, pero la
exuberante vegetación
impedía ver el otro camino. Y al tratarse de una playa de
guijarros, se nos
clavaban en las suelas y nos hacían perder estabilidad por
estar sueltos, por lo
que nuestra marcha fue mucho m√¡s lenta que por el bosque, y
los tobillos
comenzaron a dolerme una barbaridad.

 

 

 

 

 

Ludmila en
el puente de la desembocadura del río de los
C√¡ntaros

 

 

El río de
los C√¡ntaros depositaba muchos guijarros en la playa de la
bahía Blest

 

 

Se nos
dificultó la caminata por la presencia de los
guijarros

 

 

A lo lejos
se divisaba Puerto Blest

 

 

La flor de
amancay realzaba a√ļn m√¡s el maravilloso
paisaje

 

 
Al llegar a
Puerto Blest, encontramos a Martín y Laurita cómodamente
sentados en una de las mesas que había al aire libre
esper√¡ndonos para que
compr√¡ramos algo para merendar. De hecho, en ning√ļn
momento se habían preocupado
por nosotras.
En un micro
nos llevaron a Puerto Alegre que se encontraba a tres
kilómetros de allí, para navegar el lago Frías,
característico por sus verdes
aguas y paredes muy escarpadas cubiertas de vegetación en
todas sus m√¡rgenes.
Como los dem√¡s lagos de la regi√≥n, el Fr√≠as era de origen
tectónico-glaciario,
presentando forma de óvalo con orientación
norte-sur.
En el
extremo sur del lago se encontraba el Puerto Frías, un
paraje
que contaba con un muelle, un puesto de la Gendarmería
Argentina y una Oficina
de Migraciones, ya que desde allí se podía cruzar a Chile
por el paso Pérez
Rosales.

 

Río
Frías

 

Embarcaciones amarradas en Puerto
Alegre

 

 

Martín,
Ludmila y Laurita al embarcar en Puerto
Alegre

 

 

Laurita y
Martín navegando por el lago
Frías

 

 

Nacientes
de los arroyos en las laderas de los Andes
Patagónicos

 

 
Fue muy
pl√¡cida la navegaci√≥n por el lago Fr√≠as. Y en determinado
momento divisamos el cerro Tronador, con sus tres picos, el
argentino, el del
límite y el chileno. Luego apreciamos los sedimentos que un
río depositaba en el
lago, y nos acercamos a Puerto Frías aunque no
desembarcamos
allí.

 

Vista del
cerro Tronador,
a la
izquierda el pico argentino, en el centro el del límite, y
a la
derecha el chileno

 

 

Sedimentos
depositados por un río en su desembocadura en el lago
Frías

 

 

Puerto
Frías, denominado así en honor a Félix
Frías

 

 

Vegetación
diversa y exuberante en una cu√Īa de la selva
valdiviana

 

 
Yo había
entusiasmado a los chicos con que íbamos a pasar por el
paredón del eco, desde donde los pasajeros de las lanchas
gritaban para poder
probar ese fenómeno físico; pero nos encontramos con la
novedad de que había
sido prohibida esa pr√¡ctica desde poco tiempo atr√¡s para
no espantar a los
cóndores que habían llevado para repoblar la
zona.

 

Paredes muy
escarpadas y vegetación llegando al
lago

 

Paredón
del eco

 

 

Martín
admirando el verde paisaje

 

 

De vuelta
en Puerto Alegre pudimos observar los perfiles de
suelo

 

 

Y bordeando
el río Frías regresamos a Puerto
Blest

 

 

Laurita,
Ludmila y Martín junto al pabellón argentino en Puerto
Blest

 

 

Martín,
Ludmila y Laurita a punto de embarcar en Puerto Blest


 

 

Ludmila y
Laurita navegando por el Nahuel Huapi rumbo a Puerto
Pa√Īuelo

 

 

Martín no
se priv√≥ de una l√¡grima durante la
navegación

 

 
Ya en
Puerto Pa√Īuelo tomamos el colectivo de l√≠nea hasta el
Centro y
finalizamos ese día excepcional cenando en la fonda de la
calle
Rolando.

 
 
Ana María Liberali

 













El software de antivirus Avast ha analizado este correo
electrónico en busca de virus.

www.avast.com















---------------------------------------------------------------------
Tu dirección de suscripción a este boletín es
humboldt-alta@eListas.net.
Para darte de baja, envía un mensaje a
humboldt-baja@eListas.net
Para obtener ayuda, visita
http://www.eListas.net/lista/humboldt