Inicio > Mis eListas > humboldt > Mensajes

 Índice de Mensajes 
 Mensajes 17103 al 17122 
AsuntoAutor
295/15 - VIAJANDO: Noticias
296/15 - VIAJANDO: Noticias
297/15 - Los servi Noticias
298/15 - VIAJANDO: Noticias
299/15 - Guías de Noticias
300/15 - VIAJANDO: Noticias
Re: NoticiasdelCeH Stella A
301/15 - PROGRAMA Noticias
302/15 - PROGRAMA Noticias
303/15 - VIAJANDO: Noticias
304/15 - PROGRAMA Noticias
=?UTF-8?Q?Plazas_d =?UTF-8?
=?UTF-8?Q?Re=3A_V_ Beatriz
Z maldonado <rital rita mal
RE: NoticiasdelCeH Liliana
305/15 - El Profes Noticias
306/15 - Brasil - Noticias
307/15 - Oriente P Noticias
308/15 - FELICITAC Noticias
309/15 - VIAJANDO: Noticias
 << 20 ant. | 20 sig. >>
 
Noticias del Cehu
Página principal    Mensajes | Enviar Mensaje | Ficheros | Datos | Encuestas | Eventos | Mis Preferencias

Mostrando mensaje 17426     < Anterior | Siguiente >
Responder a este mensaje
Asunto:NoticiasdelCeHu 296/15 - VIAJANDO: De Barcelona a Génova en ómnibus
Fecha:Martes, 1 de Septiembre, 2015  14:02:07 (-0300)
Autor:Noticias del CeHu <noticias @..............org>

NCeHu 296/15
 

 

De Barcelona a Génova en ómnibus

 

Dejamos el hotel Adagio cuya habitación era diminuta pero la ubicación espectacular, a menos de tres cuadras de La Rambla; y caminamos por la Carrer de Ferran hasta el Passatge Madoz, donde tomamos un taxi para dirigirnos a la terminal Nord de autobuses, ya que esa tarde partiríamos por tierra hacia Génova. El taxista era un militante de la causa independentista de Catalunya, y lo hizo saber en cada momento.

 

 

Hotel Adagio

 

 

Jordi Herrera era el chef de la cocina del hotel

 

 

Passatge Madoz

 

 

Edificio frente a la Terminal Nord de autobuses

donde había un cartel en un balcón que decía “Independencia és dignitat

 

 

El autobús de la empresa Interlines partió de Barcelona a las cinco y media de la tarde del día 29 de enero. Tomó la carretera hacia el norte pasando por Girona y balnearios del norte de Catalunya. Y cuando no habíamos llegado a hacer ciento cincuenta kilómetros, antes de la frontera, paró cuarenta y cinco minutos para comer en Figueres Vilafant.

Omar y yo pedimos unos bocadillos de jamón y queso y tomamos refrescos. Y mientras algunos de los pasajeros cenaron opíparamente, dos hombres negros compartieron una porción de pollo con arroz.

Eran las nueve y veinte de la noche cuando pisamos suelo francés. Subieron los gendarmes y muy educadamente pidieron los pasaportes. Nosotros no tuvimos problemas, pero a uno de los negros le revisaron el equipaje y no le permitieron continuar viaje.

Yo me dormí de a ratos porque el micro era muy incómodo y no sabía cómo acomodarme. ¡Nada que ver con los ómnibus de Argentina! No tenía apoyapiés ni baño ni nada, por lo que paraba cada tanto. Pero era el único servicio que hacía ese recorrido, y solamente de noche.

En plena madrugada me desperté y advertí que estábamos pasando por Saint Tropez, una de las playas de la Riviera Francesa más concurridas por los famosos de toda Europa. Y a pesar de la oscuridad y de la lluvia pude divisar gran parte de sus construcciones que eran magníficas.

Recorrimos poco más de cien kilómetros y paramos en Nice donde se bajó un pasajero. Eran casi las cuatro de la mañana, todo estaba vacío y seguía lloviendo. Y me llamó la atención ver un cartel de neón que indicaba el precio de las habitaciones de un hotel. ¡Evidentemente no había inflación!

A las cuatro y media estábamos en la frontera italiana. Los gendarmes correctos, pero no tan amables como los franceses, se llevaron todos los pasaportes. Y luego regresaron con un perro llamado Nico. El animal se dirigió directamente al fondo, y entonces hicieron bajar a dos hombres. A uno de ellos, que era alemán, le confiscaron once gramos de cocaína.

Devolvieron los pasaportes y seguimos, pero habíamos estado parados allí una hora y cuarenta y cinco minutos. ¡Por suerte! Porque el autobús debía llegar a Piazza della Vittoria en Génova a las seis de la mañana, y gracias a la retención en la frontera llegó después de las ocho, en que por lo menos había algunos bares abiertos.

Hacía muchísimo frío, llovía y había viento. Entramos a tomar unos cafés con croissants y a hacer tiempo para poder ingresar al hotel. No teníamos idea de dónde estábamos y hacia dónde debíamos ir, por lo que salí a comprar un plano, porque los taxistas italianos eran más ladrones que los argentinos cuando detectaban que los pasajeros no eran del lugar.

Descubrimos que estábamos en una zona relativamente moderna donde se encontraba el Arco della Vittoria, también conocido como Monumento ai Caduti o Arco dei Caduti, que construido en 1931, lo habían dedicado a los genoveses caídos en la Primera Guerra Mundial.

 

 

Desde una de las recovas frente a la Piazza della Vittoria

 

 

Arco dei Caduti en la Piazza della Vittoria

 

 

Parque automotor de primer nivel en la Piazza della Vittoria

 

 

Cuando paró un poco la lluvia, cruzamos la plaza para tomar un taxi y le pedimos que nos llevara al hotel Acquario en la Vico San Pancrazio 9, en el casco antiguo de la ciudad. Supuestamente se trataba de un tres estrellas pero no llegaba ni a una. El nombre respondía a su relativa cercanía al Acquario di Genova, pero intentaron pintarle motivos alegóricos y los delfines parecían dibujos hechos por niños pequeños.

Siendo el mediodía salimos a comer, y la idea era recorrer un poco el barrio, pero entre el mal tiempo, el ambiente social pesado, y nuestro cansancio, nos refugiamos gran parte de la tarde en la habitación.

Cenamos en un restorán-pizzería cerca del puerto. Comimos una pizza cada uno porque la masa era extremadamente finita. Omar pidió una Romana (con anchoas y aceitunas negras); y yo una Genovesa, con pesto. Fuimos los únicos comensales. Indudablemente nada invitaba a andar por las calles.

 

 

Ana María Liberali

 




El software de antivirus Avast ha analizado este correo electrónico en busca de virus.
www.avast.com