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Asunto:NoticiasdelCeHu 571/03 - DEFORESTACIÓN Y DINÁMICA VEGETAL EN UN ÁREA DE FRONTERA AGRÍCOLA DE LA REGIÓN ORIENTAL DEL PARAGU AY
Fecha:Martes, 27 de Mayo, 2003  14:40:52 (-0300)
Autor:Humboldt <humboldt @............ar>

Ataque radial

NCeHu 571/03

 

Departamento de Geografia - Universidade Estadual de Maringá

 

 

Volume 5 Número 1 Jan/Fev/Mar 2001
ISSN 1415-0646 

TÍTULO DEFORESTACIÓN Y DINÁMICA VEGETAL EN UN ÁREA DE FRONTERA AGRÍCOLA DE LA REGIÓN ORIENTAL DEL PARAGUAY
AUTOR Ana Fernández Soto; Rafael Mata Olmo
ATIVIDADE Departamento de Geografía. Universidad Autónoma de Madrid


Resumen:En este trabajo se discute la problemática de la tensión social en la cuenca alta del Jejuí, Paraguay. Centrando la análisis en los impactos de la deforestación y concentración de la tierra.

Palabras claves: Frontera agrícola, deforestación, Paraguay.


Paraguay es en la actualidad uno de los países de América Latina con mayores tensiones sociales y ambientales en el medio rural. Su tamaño relativamente reducido a escala regional (406.000 km2) y su vecindad con potencias agrarias como Argentina y sobre todo Brasil, hacen que se conozca poco la realidad paraguaya y, concretamente, cuál está siendo la evolución más reciente de su estructura agraria y de la gestión de los recursos en el suelo rústico. Hasta no hace mucho tiempo, un mosaico de explotaciones campesinas, latifundios agrícolas y pecuarios, y masas boscosas de cierta entidad configuraban el paisaje de buena parte de la llamada Región Oriental del país, entre los ríos Paraguay y Paraná, y dentro de la ecorregión del bosque húmedo semicaducifolio ("mata atlántica").

La estructura de las explotaciones presenta la más desigual distribución de América del Sur (MATA, 1999), con un nivel de concentración superior incluso al de Brasil, fruto de una historia no muy larga de privatizaciones del inmenso patrimonio "fiscal" del estado paraguayo, que se desencadena mayoritariamente en el periodo conocido como "liberal-oligárquico" (1870-1916) y que con matices coyunturales llega hasta hoy (Fógel, 1990). La etapa autocrática del General Stroessner profundizó en la realidad del muy desigual reparto de la tierra, colonizando y regularizando asentamientos campesinos y favoreciendo al mismo tiempo la constitución de nuevos latifundios, tanto en el Chaco como en la Región Oriental, sobre el remanente de tierras públicas y la ocupación de extensísimas propiedades de antiguas compañías extractoras de yerba mate y maderas.

Ya al final de la dictadura, pero sobre todo a lo largo de la titubeante y contradictoria transición a la democracia que se inicia en 1988, la presión sobre la tierra y el avance sobre la muy menguada cubierta forestal se agudizan, en un proceso que expresa de manera paradigmática las tensiones sociales y ambientales inherentes a una situación de profunda desigualdad social, de empobrecimiento y de deterioro generalizado de los recursos naturales. El mantenimiento de unas tasas de crecimiento demográfico elevadas en el campo, la práctica inexistencia de suelo "fiscal", la ruina económica y ambiental –esquilmado de suelos, sobre todo- consecuencia de una errada especialización algodonera de decenas de miles de explotaciones campesinas, la presión sobre la tierra por parte de hacendados brasileños y la extrema concentración general de la propiedad dibujan un panorama extraordinariamente complejo y contradictorio en el que la supervivencia campesina, las estrategias de modernización y expansión de grandes haciendas agrícolas y ganaderas (locales y brasileñas), y el mantenimiento de cierta actividad extractiva forestal en los restos del bosque atlántico maderable actúan conjuntamente en detrimento del patrimonio natural y del sostenimiento –ya no de la sostenibilidad- del modelo de producción.

En ese contexto se incardina nuestro proyecto de investigación sobre el diagnóstico ecológico y social de la cuenca alta del río Jejuí, con el objetivo final de contribuir a su ordenación territorial 1. La cuenca, situada en plena área potencial de "mata atlántica", está dentro de la provincia de Canindeyú, a unos 400 km al nordeste de Asunción y limitando ya con Brasil (Figura 1). Su relativo alejamiento de los ejes oeste-este (Asunción-Ciudad del Este) y sur-norte (Coronel Oviedo-Caballero), que han articulado buena parte de la expansión de la superficie agropecuaria y de la frontera agrícola en los últimos cincuenta años (KLEINPENNING, 1988), así como otras circunstancias relacionadas con la propiedad de la tierra que no vienen ahora al caso, han permitido que la cuenca mantenga buena parte de su superficie boscosa hasta comienzos de los setenta. Desde entonces, y sobre todo a lo largo de los ochenta y noventa, las tierras de Mbaracayú -nombre de la cordillera que divide las aguas por el norte- constituyen un excelente y preocupante ejemplo del rápido avance de la frontera agrícola, a cargo tanto de campesinos, como de grandes hacendados, incluso de algunas comunidades indígenas, que presionadas a salir de sus tierras por razones diversas, han procedido también a la rotura de tierras y al desarrollo de estrategias más propias del campesinado criollo que de su tradicional integración y uso múltiple de la selva de tiempos pasados.
 

Un ingrediente singular, pero de mucho interés en la zona de estudio, es la existencia en el corazón de la cuenca de una importante masa boscosa (algo más de 60.000 ha sobre las aproximadamente 300.000 ha totales), de propiedad privada y heredera del extenso patrimonio de una firma muy conocida en la historia contemporánea del país (la Industrial Paraguaya, S.A.).

Figura 1. Localización de la zona de estudio.

Tras su quiebra y el paso por diversas manos del inmenso predio citado, la masa forestal es en la actualidad la base de un espacio natural protegido, la Reserva Natural del Bosque de Mbaracayú, gestionada por una organización conservacionista paraguaya y propiedad de la Fundación Mbaracayú, que adquirió la finca con aportaciones de donantes norteamericanos. El bosque, que fue declarado reserva por ley de la nación en 1991 e integrado en el sistema de áreas silvestres protegidas de Paraguay, dentro de la categoría de reservas privadas (MATA y otros, 1998), es ya una isla de sobresaliente valor ecológico y paisajístico, rodeada –y presionada- por una frontera agrícola en la que están presentes colonias agrícolas legalizadas por el Instituto de Bienestar Rural (órgano oficial de tierras y colonización de la administración paraguaya) y muy recientes ocupaciones campesinas en precario, y por grandes estancias ganaderas con significativa presencia brasileña.

Tensiones fuertes entre conservación de la naturaleza y presión agrícola, en una parte importante campesina, caracterizan al área de estudio, que está siendo objeto por parte de la ONG que gestiona la reserva de un todavía modesto programa de desarrollo rural, con el que está implicado nuestro trabajo de diagnóstico de los recursos para una adecuada ordenación territorial de la cuenca. Sólo el arraigo campesino y la mejora de sus condiciones de vida –así como de unas pocas comunidades indígenas que habitan en la periferia de la Reserva- es la garantía de la pervivencia de la masa boscosa y la razón última de su legitimidad social. Si no se consigue un sistema de explotación agraria sostenible, que garantice al tiempo incremento y diversificación sustancial de la producción, y manejo adecuado de los recursos edáficos y forestales en los asentamientos campesinos, la presión sobre la reserva se hará insostenible y, antes o después, la necesidad de tierra para la supervivencia se llevará por delante la isla de naturaleza que aún pervive.

En el trabajo de análisis socioecológico de las explotaciones campesinas que rodean la reserva se está dedicando especial atención al estudio de la tenencia de la tierra (procesos de ocupación, precarismo, transmisiones) y al manejo de los recursos, dentro de un sistema agrosilvopastoril que en la práctica y a medio plazo se comporta como semiitinerante, por agotamiento de suelos y deforestación, lo que pasados los años impulsa a la familia campesina a ocupar –si existe- una zona aún boscosa o con suelos de mayor potencial. El problema radica en el hecho de que en el área no queda más bosque que el de la reserva. Uno de los recursos mayores de los lotes campesinos, en el momento de la ocupación y, deseablemente, para el futuro, lo constituye la biomasa forestal de cada explotación, de la que pueden obtenerse ingresos maderables, combustible, frutos, caza y mantenimiento de los suelos. Por eso el interés por conocer la dinámica vegetal que tiene lugar en aquellas parcelas que, dentro de cada lote, se dedican durante un periodo más o menos largo a barbecho (kokueré en guaraní). Un adecuado manejo de estos barbechos puede y debe constituir una de las bases de una economía campesina más diversa y productiva, y sostenible en términos económicos y ecológicos.

2. LOS BOSQUES DE LA REGIÓN ORIENTAL DE PARAGUAY

Las formaciones de bosque localizadas en la Región Oriental del Paraguay que constituyen buena parte de la Reserva de Mbaracayú y la vegetación potencial de la cuenca alta del río Jejuí, pertenecen al tipo de bosque denso húmedo semicaducifolio 2, cuya principal característica es la presencia de un cierto número de árboles de hoja caduca, junto a familias siempre verdes típicas del bosque tropical (Mirtáceas, Lauráceas, etc.), debido a la incidencia de una estación seca invernal. Las especies caducifolias se localizan preferentemente en el estrato arbóreo superior, que alcanza los 30-35 m de altura. También están presentes formas y tipos biológicos característicos del bosque siempre verde, como los epífitos y las lianas, que en algunos bosques presentan una densidad de población muy grande. El bosque denso húmedo semicaducifolio se caracteriza además por tener una gran riqueza y heterogeneidad florística. La diversidad intrínseca de estos bosques está unida a una elevada variabilidad en la distribución de las especies, que responde tanto a los límites que imponen los factores ambientales, como a complejas variaciones en el tiempo y en el espacio (Figura 2).

La irregularidad estructural es otro de los elementos fundamentales de definición del bosque tropical. La aparente estabilidad de estos bosques está unida a la elevada fragilidad que presentan ante presiones que sobrepasen un determinado umbral de recuperación; profundas perturbaciones en el bosque conducen a importantes cambios, que pueden producir una total modificación de los mismos. La dificultad de definir tipos de vegetación viene determinada por la elevada variabilidad de los bosques tropicales, que complica nuestra capacidad de caracterizar e interpretar el modelo de variación existente, así como la posibilidad de establecer una acertada tipología de la vegetación. En la Región Oriental del Paraguay, atendiendo a las floras regionales y en función de los elementos expuestos anteriormente, se diferencian dentro del bosque semicaducifolio tres tipos fundamentales, definidos por la fisonomía y el agrupamiento de diferentes especies arbóreas, que al fin y al cabo responden a determinadas condiciones edáficas y topográficas: el bosque alto, el bosque ribereño y el bosque bajo.

El bosque alto semicaducifolio es el más rico en especies forestales y también el más explotado por la industria maderera; es por ello el tipo de bosque que sufre con mayor intensidad la deforestación y la roturación de nuevas tierras por los colonos campesinos recién llegados a la zona, así como por los grandes y medianos estancieros que explotan grandes rebaños en extensos pastizales. Las familias arbóreas más importantes son las Mirtáceas (Eugenia uniflora, Myrciaria rivularis, Campomanesia xanthocarpa), Bignoniáceas (Tabebuia sp.), Leguminosas, Moráceas (Sorocea bonplandii) y Meliáceas (Cedrela sp., Cabralea canjerana, Guarea kunthiana, Trichilia catigua).

El bosque ribereño se distribuye a lo largo de los ríos y arroyos que se encuentran dentro del bosque alto; están presentes especies propias del bosque alto, si bien la mayor presencia de humedad del sustrato favorece el asentamiento de determinadas especies características de suelos mal drenados. Este bosque tiene menor importancia para la producción de madera, por tratarse de árboles bajos y de fustes sinuosos, pero su papel en la protección de los márgenes de los ríos y arroyos es fundamental. En la cuenca alta del río Jejuí tienen una labor muy importante como protectores de los arroyos que forman parte de la cabecera de la cuenca, reduciendo los riesgos de inundación, escorrentía y erosión, que incrementan el lavado y la pérdida de sedimentos.

El bosque bajo es una formación boscosa de poca altura (hasta 8 metros) que no ha sido objeto de aprovechamiento ya que se desarrolla sobre suelos no aptos para el cultivo y alberga ejemplares arbóreos de baja altura y fustes no rectilíneos.

3. LA DINÁMICA VEGETAL EN LOS BARBECHOS AGRÍCOLAS: FORMACIONES SECUNDARIAS Y REGENERACIÓN

Tanto las comunidades indígenas en sus demarcaciones, como los colonos campesinos en sus lotes, reservan un espacio de "monte" del cual extraen leña y caza, o bien lo destinan simplemente a reserva de suelo para una futura roturación y puesta en cultivo. En las "chacras" o parcelas dedicados al cultivo realizan una rotación que supone dejar en barbecho (kokueré) algunas parcelas durante un período de tiempo determinado. Estos kokuerés forman parte de los estadios iniciales de una sucesión secundaria y a través de su estudio puede plantearse un esbozo de la dinámica inicial del bosque tras el abandono de los cultivos.

En la primera fase de ocupación, los campesinos proceden a la corta selectiva de los ejemplares arbóreos –si es que no han sido extraídos antes- susceptibles de ser aprovechados por la industria maderera, con el fin de adquirir capital monetario. En una segunda fase y tras una planificación previa de la distribución de los cultivos en la chacra, se procede al rozado mediante la quema de la superficie que se va a cultivar. El uso de esta técnica empobrece los suelos, ya que elimina la fina capa de materia orgánica, facilita la insolación directa, que aumenta considerablemente la temperatura de la tierra, dificultando la vida de los microorganismos, además de eliminar la humedad del suelo.

Tras la recogida de una o dos cosechas, los campesinos dejan la superficie cultivada en barbecho (kokueré) y queman, tras una nueva roza, otra superficie de la chacra destinada al nuevo cultivo. Después de varios años de cultivo y de quemas repetidas sobre el kokueré, el campesino se ve obligado a avanzar hacia el fondo del lote sobre el terreno de monte que mantenía en reserva, repitiéndose el proceso de quema y desbroce. Esta agricultura es fundamentalmente de autoconsumo, pues aunque algunas familias logran generar excedentes, la comercialización resulta muy problemática por la falta o escasez de infraestructuras. El problema se agrava cuando toda la superficie del monte ha sido deforestada y los suelos se encuentran en un grado extremo de agotamiento; han perdido los horizontes superiores, que son extremadamente arenosos, y afloran en superficie los horizontes inferiores, pobres por su abundancia en óxidos de hierro y totalmente compactados. En estos casos, la única salida del campesino es vender las "derecheras" 4 de su tierra, situación que aprovechan frecuentemente los estancieros brasileños para acaparar tierras a bajo precio e introducir especies ganaderas rentables y pastos foráneos. El campesino, junto a otras familias que abandonan su lote, avanzan de nuevo sobre el bosque que todavía permanece sin roturar.

En el trabajo de campo realizado durante el verano de 1999 se inventariaron diferentes parcelas de bosque no roturado y de kokueré, con objeto de establecer una evaluación de la cubierta vegetal y estudiar la dinámica de la vegetación en las tierras de barbecho. Los datos recogidos fueron el DAP (diámetro a la altura del pecho, que se mide a 1,30 m del suelo), la altura total y la altura hasta la base de la copa; se midieron todos los árboles incluidos en la superficie de inventario y se llevó a cabo una estimación general sobre otras comunidades vegetales (herbáceas, lianas). El tamaño de las parcelas inventariadas se limitó a 150 m2 debido a la dificultad, en tiempo y medios, que supone medir todas las especies arbóreas presentes en la parcela, independientemente de los diámetros y alturas 3. Se escogieron tres parcelas de kokueré de 1, 2 y 3 años de antigüedad. De la variedad de situaciones iniciales y de las perturbaciones ocasionadas (cultivos, técnicas), así como de los factores físicos, resultan también un gran número de respuestas y de sucesiones diferentes; en nuestro caso hemos acotado al máximo posible las variaciones registradas, de manera que las tres parcelas inventariadas han sido deforestadas, quemadas, posteriormente puestas en cultivo y dejadas en barbecho sin ninguna intervención directa. El estudio de los estadios iniciales de esta sucesión nos permite extraer una serie de conclusiones generales:

-Frente a la heterogeneidad y diversidad del bosque inicial, los kokuerés muestran notable homogeneidad, con predominio de tres especies: Cecropia pachystachya, Solanum granuloso-leprosum, y Trema micrantha. Son especies heliófilas, pioneras y de rápido crecimiento, que no están presentes en el bosque mas que en los bordes de los caminos. (Figura 3)

- Es significativa la presencia de especies pertenecientes al grupo de las Leguminosas, así como de otros, características del bosque alto (Astronium fraxinifolium, Inga marginata). Esto sucede principalmente en aquellas parcelas que permanecen cercanas a un área de bosque no roturado.

- Es tal la abundancia y densidad de las plantas herbáceas y lianas heliófilas, que estas formas biológicas alcanzan alturas de 2 m y coberturas del 90%, creando de este modo una capa "protectora" para el suelo y una maleza enmarañada de difícil acceso.

- A pesar de la uniformidad en la estructura de estas formaciones secundarias, se aprecian notables variaciones con el aumento de competencia entre las especies. A medida que avanza la regeneración, las lianas heliófilas pierden densidad y las especies arbóreas alcanzan rápidamente grandes alturas.

Al no disponer de parcelas de más de 5 ó 10 años de abandono, debido al carácter reciente del fenómeno de deforestación en la zona de estudio, no podemos confirmar con total seguridad la progresión de la serie si ésta no se interrumpe de nuevo; sin embargo, las situaciones analizadas nos permiten asegurar cierta continuidad en la sucesión secundaria: la estructura que el kokueré alcanza a los 3 años (altura de los ejemplares, reducción del número de especies pioneras, densificación de los estratos superiores) y la rápida regeneración vegetal tras el abandono son buena prueba de ello.

A este respecto, tenemos referencias de otros estudios elaborados en el bosque semicaducifolio, en el Departamento del Alto Paraná, al sur de la cuenca alta del Jejuí, en el que se analizan casos de parcelas secundarias forestales de 10 y 30 años (STUTZ DE ORTEGA, 1990).

Hay dos aspectos de la regeneración natural del bosque que deben tenerse en cuenta; en primer lugar, si bien hay un crecimiento inicial muy fuerte, éste luego se ralentiza en las siguientes fases de sucesión; en segundo lugar, la composición florística resultante no es exactamente la misma, ya que se han modificado las condiciones ambientales y hay determinadas especies que han sido sometidas a una fuerte explotación comercial y que no se regeneran con facilidad en el bosque alterado (Tabebuia sp.); para ello, se recurre a la repoblación por medio de la creación de viveros, experiencia que se está realizando en alguna de las colonias campesinas más antiguas.

4.CONSECUENCIAS DE LA MODIFICACIÓN DE LA COBERTURA VEGETAL

Cuando la tala y quema se ha efectuado repetidas veces sobre la misma parcela, sin dejar tiempo suficiente para que se regenere la cubierta vegetal y se recomponga el ciclo de nutrientes del suelo, se produce un agotamiento del mismo. Los suelos 5 del bosque semicaducifolio son muy profundos, tienen una fina capa de materia orgánica y unos horizontes superiores extremadamente arenosos; cuando éstos quedan al descubierto, son arrastrados por escorrentía y arroyada con las primeras lluvias caídas tras la estación seca, en la que tienen lugar las quemas. Los horizontes inferiores que quedan al descubierto se encuentran totalmente compactados por el pisoteo del ganado o por las labores agrícolas realizadas; su elevado contenido en hierro los hace poco fértiles para nuevos cultivos. En estas circunstancias el único uso posible consiste en la introducción de pasto y ganado; algunos campesinos eligen de hecho esta salida, pero la mayoría no tiene capital para comprar reses, por lo que, ante la falta generalizada de otras alternativas de empleo, debe abandonar su tierra y avanzar hacia el bosque en busca de una nueva parcela. El futuro del bosque es incierto si no se interviene dotando de medios y de capacitación a los campesinos que permitan su arraigo y no se actúa drásticamente contra la venta ilegal de maderas a Brasil, aplicando las leyes que ya existen. Si bien los estancieros deforestan las mayores superficies, los campesinos, por su número, movilidad y crecimiento natural y migratorio son también agentes que participan en la eliminación del bosque. En la búsqueda de alternativas de gestión agraria sostenible, el manejo forestal adecuado de las explotaciones campesinas es fundamental, tanto de la parte de bosque que como recurso económico a medio y largo plazo debe mantenerse en el lote, como de los barbechos forestales. En estos últimos, como hemos señalado anteriormente, la regeneración es posible siempre que no se agoten totalmente los suelos y se conserve un área madre cercana para procurar la regeneración de semillas.

Teniendo en cuenta que la técnica de tala y quema requiere grandes extensiones para desplazar la chacra y poner en barbecho las parcelas ya cultivadas, es necesario aplicar nuevas técnicas con el fin de compatibilizar el uso de la tierra y la existencia del bosque en las escasas 10 ha de lote de cada campesino. La reforestación, a través de la construcción de viveros, el rozado sin quema, el uso de abonos verdes, la asociación y rotación de cultivos y el cultivo bajo monte, son algunas de las técnicas que pueden ayudar al arraigo del campesino a su tierra, mejorando y diversificando su producción y nivel de ingresos, y contribuyendo al mantenimiento del bosque, tanto en las propias explotaciones como en las masas forestales del entorno.

NOTAS:

1.- Esta comunicación se enmarca dentro de un proyecto de investigación desarrollado en el Departamento de Geografía de la Universidad Autónoma de Madrid y titulado "Estudio comparativo sobre la valoración y uso de los recursos en diferentes formas de gestión de espacios naturales protegidos en Paraguay", financiado por la Subdirección General de Cooperación Internacional (MEC) - Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI), 1997-2000.

Otras denominaciones que este bosque ha recibido son: "seasonal formations" (BEARD, 1944), "fôret dense semi-décidue subtropicale" (UNESCO, 1973) y "bosque subtropical deciduo y mesofítico" (BRACK y WEIK, 1993). Recientemente (1995) el Programa de Apoyo a la Biodiversidad ha adoptado la denominación del Bosque Atlántico Interior, apoyándose en documentos científicos e informes técnicos, que han registrado numerosas especies propias de este bosque. El Bosque Atlántico Interior es uno de los ecosistemas más amenazado del mundo; anteriormente ocupaba una larga franja de la costa atlántica brasileña y se extendía hacia el interior, por el este del Paraguay y el noroeste de la Argentina. La acelerada deforestación y explotación de los valiosos recursos maderables de este bosque está provocando su desaparición.

3 Normalmente, ante la dificultad que supone inventariar en bosques tropicales, se limitan las mediciones a aquellas especies que tengan más de 10 cm de DAP.

4.- El campesino no posee la titularidad del lote hasta que no paga por ella unos cánones a la administración, que previamente había comprado al anterior dueño de la tierra invadida por los colonos. Este es un problema fundamental en la comprensión del problema campesino y el abandono de los lotes una vez que la tierra se ha agotado

5.- El mapa de suelos del Paraguay (López Gorostiaga, 1995) reconoce en la zona de estudio dos tipos: Ultisoles Arenic Rhodic y Alfisoles Rhodic.
 
 

BIBLIOGRAFÍA

ALLENDE ÁLVAREZ, F. y LÓPEZ ESTÉBANEZ, N. (1999): "Fundamentos para el establecimiento de unidades medioambientales en un área de frontera agrícola: la cuenca alta del río Jejuí-mi (Paraguay), Territorio y Cooperación, Actas del V Congreso del Grupo de América Latina-AGEAL, Sevilla, Universidad de Sevilla, 333-345.

BOLÓS, O. DE; CERVI A.C.; HATSCHBACH, G. (1991): "Estudios sobre la vegetación del estado del Paraná (Brasil meridional)", Collectanea Botanica, Barcelona, nº 20, pp.79-182.

BRACK, W. y WEIK, J.H. (1993): El bosque nativo del Paraguay. Riqueza subestimada, DGP/MAG-GTZ, Asunción, Serie Planificación del Uso de la Tierra nº 15, 327 p.

KLEINPENNING, J.M.G. (1988): Man and Land in Paraguay, Amsterdam, CEDLA.

JIMÉNEZ, B; MARÍN, G.; PEÑA-CHOCARRO, M.; KNAPP, S. (1998): Plantas Comunes de Mbaracayú, The Natural History Museum, Londres, 172 p.

LÓPEZ, J.A. (1987): Árboles comunes del Paraguay, Cuerpo de Paz, Asunción, 425 p.

MATA OLMO, R. (1999): "Campesinado, frontera agrícola y conservación de la naturaleza en la cuenca alta del Jejuí (Región Oriental de Paraguay): estudio geográfico y propuesta de ordenación", en Desarrollo local y regional en Iberoamérica (Actas del Seminario Internacional sobre Perspectivas de Desarrollo en Iberoamérica). Santiago, Universidad de Santiago de Compostela, pp. 657-686.

MATA OLMO, R.; ARANGUREN BERNAL, P. y FERNÁNDEZ IBÁÑEZ, J.J. (1998): "La encrucijada de la protección de la naturaleza en Paraguay: deforestación, frontera agrícola y políticas públicas de conservación"", Asociación de Geógrafos Españoles-Federación Andaluza de Espacios Protegidos (19 pp., en prensa).

SPICHIGER, R. et al (1992): "The Forest of the Paraguayan Alto Parana", Candollea, nº 47, pp. 219-250.

STUTZ DE ORTEGA, L.C. (1987): "Etudes floristiques de divers stades secondaires des formations forestières du Haut Parana (Paraguay oriental). Structure, composition floristique et régénération naturelle: comparaison entre la forêt primaire et la fôret sélectivement exploitée", Candollea, 42, pp. 205-262.

STUTZ DE ORTEGA, L.C. (1990): "Etudes floristiques de divers stades secondaires des formations forestières du Haut Parana (Paraguay oriental). Structure, composition floristique et recrû forestier: analyse de cinq stades de succession secondaire", Candollea, 45, pp. 81-123.
 

Figura 2. Perfiles estructurales del bosque alto semicaducifolio realizados sobre parcelas de 10x5 m. (Fuente: elaboración de Ana Fernández Soto) Figura 3. Perfiles estructurales de los kokuerés, en parcelas de 10x5 m. De arriba abajo, el kokueré de 1, 2 y 3 años. (Fuente: elaboración de Ana Fdez. Soto)
Ac: Acacia polyphylla; Ap: Apuleia leiocarpa; As: Astronium fraxinifolium; Az: Albizia hassleri; Ca: Campomanesia xanthocarpa; Chr: Chrysophyllum gonocarpum; Cit: Citrus aurantium; Cr: Cecropia pachystachya; En: Enneatypus tenuiflorus; Eu: Eugenia uniflora; Gk: Guarea kunthiana; Ho: Holocalyx balansae; In: Inga marginata; Lm: Lonchocarpus muehlbergianus; Lu:Luehea divaricata; Mp: Machaerium paraguariense; Mr: Myrciaria rivularis; Ps: Pithecellobium saman; Pt: Pterogyne nitens; So: Solanum granuloso-leprosum; Sr: Sorocea bonplandii; Sy: Strychnos brasiliensis; Ta: Tabebuia impetiginosa; Tre: Trema micrantha; Trg: Trichilia catigua; Xy: Xylopia brasiliensis. Sin nombre: plantas sin clasificar.