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Asunto:NoticiasdelCeHu 698/14 - VIAJANDO: Andando por La Paz una tarde de domingo
Fecha:Lunes, 29 de Septiembre, 2014  13:25:46 (-0300)
Autor:Noticias del CeHu <noticias @..............org>

NCeHu 698/14
 

 

Andando por La Paz una tarde de domingo

 

Si bien ya estaba un poco recuperada del mal de altura, no quería hacer ningún tipo de esfuerzo porque al día siguiente tendría mi presentación en la Universidad Mayor de San Andrés, pero a la vez, pretendía no volver a pasar la tarde encerrada en la habitación, estando en un lugar tan interesante como La Paz. Así que desde el hotel contraté un servicio para que me llevara a pasear por la ciudad.

El señor Alex me pasó a buscar en su camioneta y rápidamente subimos una pendiente para observar desde el mirador Jisk’a Kullu (“cerro pequeño” en aymara), el Illimani, el Stadium “Simón Bolívar” del club Bolívar, y diferentes barrios.

 

 

El maravilloso Illimani, la mayor cumbre de la Cordillera Real

 

 

Barrio sobre las laderas al oeste de la ciudad

 

 

El Illimani y el Stadium “Simón Bolívar” del club Bolívar, en el barrio San Juan Tembladerani

 

 

Perfecta muestra de las diferencias socioeconómicas de La Paz

 

 

Vista panorámica hacia el sudoeste de La Paz

 

 

Vista panorámica hacia el noroeste de La Paz

 

 

Vista panorámica hacia el oeste, destacando al Illimani

 

 

Detalle de uno de los barrios del oeste, sobre las pronunciadas laderas

 

 

Luego fuimos al Parque de los Enamorados, en la zona de Sopocachi, en cuyo ingreso se podía apreciar una hermosa portada hecha en piedra que poseía una ornamentación con cuernos de la abundancia y algunos detalles heráldicos, además de contar con varias esculturas en su interior.

 

 

Arco de entrada al Parque de los Enamorados

 

 

Glorieta en los jardines del Parque de los Enamorados

 

 

Altorrelieve en honor a Ludmig van Beethoven lleno de grafitis

 

 

En ese parque se encontraba el Mirador del Montículo, desde el cual se tenía una vista panorámica de la zona sur, Llojeta, Miraflores, el Illimani y de un pequeño montecito denominado la Muela del Diablo.

 

 

Ventanita del Mirador decorada con mayólicas también cubiertas de grafitis

 

 

En el Mirador del Montículo

 

 

Desde el Mirador del Montículo, el Illimani, la Muela del Diablo y la zona sur de La Paz

 

 

Vista hacia una zona árida de la ciudad

 

 

Barrios residenciales con vista al Illimani

 

 

 

 

 

Juegos de mesa junto a la barranca del Parque de los Enamorados

 

 

Panorama desde los jardines del Parque de los Enamorados

 

 

Desde el Parque de los Enamorados y entre los edificios, podía verse el Estadio Olímpico Hernando Siles, el más alto del mundo, ya que se encontraba a 3604 m.s.n.m., en el barrio de Miraflores. Era el de mayor capacidad del país, para cuarenta y un mil ciento cuarenta y tres espectadores sentados. El nombre se debió en honor a Hernando Siles Reyes, quien fuera presidente de Bolivia entre los años 1926 y 1930. Había sido inaugurado en 1930 con un partido entre The Strongest y su clásico rival, Universitario, ganando el primero por cuatro goles contra uno.

 

 

Entre los edificios se podía ver el Estadio Olímpico Hernando Siles

 

 

También se tenía una vista de altura hacia Sopocachi, un barrio aristocrático donde había tanto embajadas, edificios muy modernos y áreas residenciales de estilo inglés como también bares, cafés y discotecas típicos de la bohemia citadina. Se trataba de una zona muy diferente del resto de La Paz. Allí no había ni brujas ni vendedores ambulantes, y las personas que circulaban se asemejaban a las de Recoleta en Buenos Aires o a las de Miraflores en Lima.

 

Lujosos edificios y casas de muy buen nivel en Sopocachi

 

 

Bajamos del mirador y comenzamos a andar por otros sectores de la ciudad, construida en su mayor parte sobre los cerros más áridos.

Viviendas sobre uno de los cerros más áridos de La Paz

 

 

Poco más de dos años antes de mi estada, febrero de 2013, se habían inaugurado los Puentes Trillizos, que cruzaban el río Choqueyapu y sus quebradas, uniendo el barrio Sopocachi con Alto Obrajes. Estaban compuestos por el puente Kantutani, el Choqueyapu y el Orkojahuira, también conocidos como Libertad, Unión e Independencia.

 

Puente Kantutani, uno de los Trillizos

 

 

Puente Choqueyapu, otro de los Trillizos

 

 

Carteles referidos a los atractivos de La Paz a la vera de una de las autopistas

 

 

La zona de Alto Obrajes albergaba a docentes que en algún momento de su vida habían dictado clases o bien que continuaban en ejercicio en varias unidades educativas de La Paz. El barrio se había creado a partir de un conflicto salarial que el Gobierno de Víctor Paz Estenssoro pretendiera compensar con la adjudicación de más de mil cuatrocientos lotes a un valor más bajo del real, para la construcción de viviendas. Sin embargo, la mayoría se descontentó ya que los terrenos se encontraban en una zona extremadamente árida que semejaba la luna, además de no contar con modos de transporte para trasladarse al resto de la ciudad, lo que poco a poco fue solucionándose.

 

Zona de Alto Obrajes

 

 

Continuando nuestro camino pudimos ver con mayor detalle la “Muela del Diablo” que consistía en una inmensa roca con forma de muela humana que se erguía en una colina a trescientos metros de altura, de color rojizo, lo que le daba su nombre.

Algunos nativos narraban una leyenda que decía que había habido una batalla campal entre ángeles y demonios en el cielo; y uno de los arcángeles había golpeado a un demonio por lo cual éste había escupido su muela en plena lucha, cayendo sobre la serranía. También se decía que quienes la visitaban quedaban encantadas, que allí había duendes, y que muchas personas habían desaparecido.

 

Detalle de la Muela del Diablo

 

 

Vista panorámica de la Muela del Diablo

 

 

El paisaje se hacía cada vez más desértico llegando así al barrio de Mallasilla donde se encontraban el cactario y el Valle de la Luna.

 

 

En camino a Mallasilla

 

 

Ambiente cada vez más desértico

 

 

Erosión mecánica y pluvial en los cerros de los alrededores de La Paz

 

 

Estábamos a diez kilómetros del Centro de La Paz, y nos encontrábamos en medio de una formación rocosa donde la erosión había consumido la parte superior de la montaña. Era como un desierto de estalagmitas, producto de rocas arcillosas que semejaban la superficie lunar.

 

Bienvenido al Valle de la Luna

 

 

El nombre de Valle de la Luna le había sido dado por Neil Armstrong, primer hombre en pisar la superficie del satélite terrestre, en su visita del año 1969 después de presenciar un partido entre The Strongest y el Bolívar.

Armostrong había sido nombrado “Huésped de Honor” durante su primera estada en el año 1966, y luego realizaría dos viajes más a Bolivia, una en una gira latinoamericana presentando la “piedra de la luna”, y la otra para conocer in situ, aquello que había divisado desde el espacio, el famoso salar de Uyuni.

 

 

Entrada a la Reserva Natural Valle de la Luna

 

 

Paredones del Valle de la Luna

 

 

Flores amarillas en el entorno del Valle de la Luna

 

 

Estalagmitas de arcilla a pocos kilómetros del Centro de La Paz

 

 

Formaciones pardas y rojizas en función de los minerales componentes de cada roca

 

 

Luego el chofer me llevó a ver las urbanizaciones de lujo que a toda velocidad se construían en medio de ese desierto.

El hombre, un fanático opositor del gobierno, aseguró que se trataba de los nuevos ricos que tenían puestos políticos o que eran narcos, ya que Evo Morales sólo beneficiaba a los malandras. Y que lo terrible era que pretendiera ser re-elegido para lo que supuestamente debería modificar la constitución, aunque los socialistas interpretaban que el primer período no debía ser considerado.

 

 

Urbanización “La Rinconada”

 

 

Urbanización “Los Sauces”

 

 

Estructuras de hierro y cemento encajadas en los cerros

 

 

Algunos de los barrios de los ricos también subían por los cerros

 

 

La recorrida continuó por diferentes barrios, siendo uno de los que me resultaron más agradables el de Miraflores, donde se localizaba gran parte de la clase media.

 

Continuamos la recorrida por diferentes barrios de La Paz

 

 

Viviendas de clase media a la vera del barranco

 

 

Mientras en El Alto, que estaba a 4000 metros en la zona del aeropuerto, residía un sector socioeconómico bajo, el Centro se encontraba a 3600 metros, y los barrios de mayor poder adquisitivo se habían construido entre los 3200 a 3300 m.s.n.m., lo que les permitía tener una temperatura más elevada.

 

 

Grandes marcas y densa actividad comercial en los barrios con mayor poder adquisitivo

 

 

Parque automotor muy moderno en los barrios más distinguidos

 

 

Antes de finalizar el paseo, fuimos hasta la calle Apolinar Jaén, un verdadero relicto de antaño, cuyo nombre le hacía honor a quien fuera ejecutado el 29 de mayo de 1810 junto con los principales patriotas de la revolución independentista.

 

Plano de ubicación de la calle Apolinar Jaén

 

 

En la calle Apolinar Jaén

 

 

Se trataba de una calle de una sola cuadra en forma curva donde casas coloniales muy bien conservadas albergaban varios museos así como bares y restoranes.

 

Calle Apolinar Jaén, una pequeña muestra de La Paz colonial

 

 

Muy bien cuidada y pintada con llamativos colores

 

 

Durante todo el viaje el conductor me había dado una serie de explicaciones que no eran del todo acertadas, salvo algunas pocas, como que el origen del nombre de Nuestra Señora de la Paz le fuera dado durante su fundación por Alonso de Mendoza, conmemorando la restauración de la paz después de la guerra civil que siguiera a la insurrección de Gonzalo Pizarro contra Blasco Núñez Vela, primer virrey del Perú. Pero él no era guía, hizo lo que pudo, y por andar por La Paz durante toda una tarde de domingo me había cobrado doscientos cincuenta bolivianos, unos 35 U$S.

Apenas había anochecido cuando me había vuelto a sentir cansada, a pesar de que me había bajado del vehículo sólo para tomar algunas fotografías. Así que crucé al Café Ciudad, cené una hamburguesa con jamón, queso, tomate, pepinillo y papas fritas con dos Fantas Mandarina, y muy temprano me fui a dormir.

 

 

Ana María Liberali

 

 




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