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Asunto:NoticiasdelCeHu 159/14 - VIAJANDO: Por otros barrios de Athina
Fecha:Viernes, 14 de Marzo, 2014  17:28:16 (-0300)
Autor:Noticias del CeHu <noticias @..............org>

NCeHu 159/14
 

 

 Por otros barrios de Athina

 

Psyri, Psiri, Psyrri o Psirri era un barrio de Athina que hasta principios de los ‘90 era un distrito industrial donde, entre otras cosas, se curtían pieles. Pero que a partir de un proceso de gentrificación, se había transformado en un lugar “under” aburguesado, considerado el mejor para vivir la noche bohemia ateniense.

Una notable población de psiriotas de toda la vida se había ido sumando a una joven inyección de artistas, estudiantes e intelectuales que encontraron en ese rincón de la ciudad, su espacio para vivir y trabajar.

Fábricas abandonadas fueron transformadas en pistas de baile, y viejas casonas en pequeños hoteles, tabernas y ouzerías (tavernas griegas donde se servían ouzo y mezedes). Aunque también algunos edificios se demolieron para construir otros más modernos.

 

 

 

 

 

Grafitis en el barrio de Psyri

 

 

El barrio de Psyri en enero de 2014

 

 

Sin embargo, algunas “tavernas”, como Klimataria, en la calle Theatrou, tenían ya una larga tradición en la elaboración de comidas y expendio de vinos, funcionando desde 1927. Allí se escuchaba y bailaba rebétiko, música de los parias, cuyas letras reflejaban la pobreza, su dolor, la represión policial o la traición, siendo, sin duda, el blues de Psyri.

  

 

 

 

 

Calle Theatrou en el barrio de Psyri

 

 

Apuestas como esas han ayudado a desechar el lastre de marginalidad que durante mucho tiempo etiquetó al barrio. La Plateia Iroon (Plaza de los Héroes, quintaesencia de Psyri, había sido el dominio de los legendarios clanes mafiosos Trambouki y Koutsavakides, ecos de la decadencia durante las primeras décadas del siglo XX.

El barrio también tenía su rica historia literaria, ya que su habitante más reconocido fue Aléxandros Papadiamandis, el mayor prosista de la Grecia moderna, cuyas historias hacían referencia a pecadores, ladrones, usureros, glotones, borrachos, envidiosos, sacrílegos, hipócritas, suicidas y asesinos, poniéndose en la piel de esos antihéroes sin justificar sus actos, sin juzgarlos ni destilar moralina sobre ellos, pero a la vez, conduciéndolos a todos al arrepentimiento. Y por otra parte, también en él había vivido Lord Byron durante su estancia en Athina, y fue justamente allí donde escribiera el poema “Maid of Athens” (La Dama de Atenas).

Pero la movida nocturna o bien la concurrencia diurna de políticos, famosos y turistas, no ha mermado en lo más mínimo, el color y la personalidad del vecindario.

 

Desde obras de teatro clásico…

 

 

… hasta variedad de musicales

 

 

 

Por todo eso no era extraño que lo hubieran bautizado como el Soho de Athina, un maravilloso dédalo de callejuelas preñadas de casonas neoclásicas y coquetas iglesias bizantinas.

 

 

Iglesia bizantina en el barrio de Psyri

 

 

Iglesia Ortodoxa Griega

 

 

Vecino a Psyri se encontraba el barrio de Monastiraki, llegando al pie de la Acrópolis, cuyo corazón era la plaza más antigua de la ciudad, ya que en la época clásica se encontraban a su alrededor la Biblioteca de Adriano y el Ágora.

Incluso bajo dominio turco, también fue uno de los enclaves más importantes, por lo que a su alrededor se podían encontrar muchos restos clásicos así como iglesias bizantinas, mezquitas, restoranes y tiendas turcas donde la costumbre era regatear los precios.

 

Plaza Monasteriki

 

 

Tanto el barrio como la plaza, tomaban el nombre de la iglesia ortodoxa Panagia Pantanassa (Virgen María Reina de Todos Nosotros), lo que a fines del siglo XVII se conocía como Mikromonastiro o Monastiraki (Pequeño Monasterio). La iglesia bizantina original había sido construida probablemente en el siglo X.

 

 

Iglesia Panagia Pantanassa o Monastiraki

 

 

Así como las iglesias antiguas bizantinas de Athina eran más pequeñas que las de Bizancio, las mezquitas construidas por los turcos, luego de la conquista de Grecia en 1460, también eran menos representativas arquitectónicamente que las de Constantinopla.

Frente a la plaza Monastiraki se encontraba la mezquita Tzisdaraki, levantada en 1759, utilizando como material una de las diecisiete columnas del templo de Júpiter Olímpico. Posteriormente la mezquita fue convertida en una de las salas de exposición del Museo de Arte Popular Griego, cobijando así una colección de elementos tradicionales realizados en cerámica durante la primera mitad del siglo XX. Pero, sin duda, la más importante de Athina era la que se encontraba en la colina de la Acrópolis, ya que durante el dominio turco, el Parthenon había sido convertido en mezquita; y desde 1650, en polvorín.

 


Mezquita Tzisdaraki

 

 

Puerta de ingreso al Museo de Arte Popular Griego

 

 

Contigua a la mezquita Tzisdaraki, se encontraban las ruinas de la Biblioteca de Adriano, también conocida como la Biblioteca de las Cien Columnas, construida en el año 132 d. C. bajo las órdenes del emperador romano Adriano.

 

 

Ruinas de la Biblioteca de Adriano o de las Cien Columnas

 

 

Se trataba de un impresionante edificio rectangular creado para albergar la extensa colección de libros que poseía el emperador, además de funcionar como sala de lectura y centro de convenciones. El recinto ocupaba ciento veintidós metros de largo por ochenta de ancho, rodeado por una galería compuesta por cien columnas de orden corintio de más de ocho metros de altura.

 

 

Columnas de orden corintio

 

 

Aunque los restos conservados eran escasos, fue posible hacernos una idea de su grandiosidad y de la gran cantidad de libros que se alojaban en semejante edificio.

 

Restos de la Biblioteca de Adriano al pie de la Acrópolis

 

 

Cruzamos la plaza Monastiraki y caminamos por la calle Adrianou, una de las principales del barrio, donde había una gran cantidad de bares y tabernas de muy buen nivel.

 

 

Bares y tabernas de la calle Adrianou

 

 

Y bordeando las vías del metro nos encontramos con restos arqueológicos que habían sido descubiertos durante la construcción de la estación Monastiraki.

 

Restos arqueológicos a la vera de las vías del tren

 

 

Uno de los edificios emblemáticos, situado al este de la antigua Ágora, era la Estoa de Átalo.

 

 

 

 

Plano del sector oriental de la antigua Ágora y la Estoa de Átalo

 

 

El monumento original fue construido por Átalo III Filadelfio, rey de Pérgamo, hacia 160 a. C., en agradecimiento por la educación que había recibido en la ciudad ática. Típica del arte helenístico, la Estoa era un edificio de gran envergadura, de 116,50 metros de largo por 20,05 de ancho. Contaba con dos niveles, una planta baja con columnas de orden dórico y un primer piso de orden jónico, unidos por dos escaleras situadas en las extremidades. Las paredes estaban formadas por piedra caliza del Pireo, con una fachada de mármol del Pentélico y un techo de tejas a dos aguas.

 

 

Lateral de la Estoa de Átalo reconstruida

 

 

La Estoa fue reconstruida idéntica a la original, entre 1963 y 1976, por la Escuela de Estudios Clásicos de Atenas, y financiada por John Rockefeller Jr.

 

Vista panorámica de la Estoa de Átalo

 

 

Por otra parte, la Escuela de Estudios Clásicos de Atenas estaba llevando a cabo la recuperación del Ágora ateniense.

 

Proyecto de Recuperación del Ágora ateniense

 

 

Y habiendo ya avanzado la tarde, regresamos al hotel recorriendo nuevamente el barrio de Psyri, y conociendo nuevas callejuelas, donde encontramos muchos más teatros.

 

 

 

 

Nos fascinó encontrar tanta oferta teatral

 

 

Lamentamos no poder disfrutar de las obras de teatro por no comprender el idioma

 

 

A la noche pasó a buscarnos por el hotel Aekaterine Poursanidi, una joven geógrafa de familia griega que había estado años atrás en Buenos Aires haciendo una investigación geográfica bajo mi tutoría.

Salimos caminando hasta la plaza Omonias para luego continuar hasta llegar al barrio de Exarchia, el paraíso de los anarquistas atenienses.

Exarchia constituía un verdadero submundo dentro de la ciudad donde no solamente se hacían justas reivindicaciones, sino que sus habitantes vivían en verdadera comunidad, resolviendo mancomunadamente tanto los problemas cotidianos como los generados desde el exterior de sus “fronteras”. Pero para las fuerzas del “orden” se trataba de un vecindario generador de conflictos sociales, por lo que los enfrentamientos se tornaban inevitables. Y si bien en la plaza central podían verse algunos jóvenes fumando marihuana, otro tipo de drogas habían sido erradicadas por los anarquistas y los propios vecinos.

Exarchia comenzó a politizarse a partir de 1920, cuando se construyeron nuevos edificios de viviendas alrededor de la Politeknio, la Universidad Politécnica de Athina. Los apartamentos eran alquilados a profesores y a estudiantes lo que fomentó que se convirtiera en un lugar de intelectuales, artistas y bohemios con gran compromiso político, hasta el punto de que en 1973, tuviera lugar un episodio histórico denominado “el levantamiento de la Politeknio”, en el que cientos de estudiantes se amotinaron en la universidad y exigieron el fin de la dictadura de la Junta de los Coroneles. Los tanques del ejército entraron al barrio y al campus, y más de medio centenar de personas perdieron la vida en un intento fallido de acabar con el gobierno militar, hecho que ocurriera recién al año siguiente.

En Exarchia había varios edificios ocupados utilizados como bares, cafeterías y centros sociales donde se llevaban a cabo actos políticos, y otros, reconvertidos en refugios para los “sin techo”. También eran frecuentes los conciertos y diversos actos en plena calle con la intención de recaudar fondos para los anarquistas de Exarchia que se encontraban en prisión. Todo, desde ya, a espaldas del gobierno local, lo que los convertía en el blanco de todas las críticas por parte de las autoridades de turno.

Si bien las paredes de gran parte de Athina estaban llenas de grafitis, en Exarchia prácticamente lo cubrían todo, siendo algunos de ellos auténticas obras de arte. Pero además, junto a la frase “ni olvido ni perdón”, estaba pintado el rostro de Alexandros Grigoropoulus, el joven de quince años que fuera asesinado por la policía durante una concentración anarquista, el seis de diciembre de dos mil ocho.

Además de todo esto, una gran cantidad de inmigrantes y comunidad punk residían en el lugar, otro motivo más para que la policía estuviera agazapada esperando o generando algún disturbio.

Nos detuvimos en algunas librerías y puestos de diarios y revistas que contaban con materiales de gran valor político y filosófico, y después de la interesante recorrida, Aekaterine nos llevó a una taberna donde una amiga de ella, licenciada en Antropología, estaba empleada como mesera, ya que era el único trabajo que había conseguido.

Y allí nos propuso probar una serie de platos en base a cerdo ahumado, verduras y queso, que acompañamos con un ouzo.

 

Diversidad de platos en base a cerdo, verduras y queso

 

 

El ouzo era un licor anisado de origen griego con fuerte sabor dulce y olor a regaliz. Su elaboración estaba basada en uvas maduradas y anís, con una graduación que oscilaba entre 37° y 50°.

 

Brindando con Aekaterine con un Ouzo de 38 grados

 

 

La taberna estaba muy concurrida y el ambiente era sumamente agradable. Pero como en toda Athina, todos fumaban permanentemente. Justamente ella nos comentó que el hábito del cigarrillo estaba tan generalizado, que al imponer áreas para no fumadores, esos sectores quedaban totalmente vacíos, por lo que la norma quedó sin efecto.

Estuvimos conversando un buen rato, y cuando ya era hora de partir, se largó una lluvia torrencial. Aekaterine nos acompañó hasta la parada de taxis y muy satisfechos por la jornada vivida, regresamos al hotel.

 

 

Ana María Liberali