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Asunto:NoticiasdelCeHu 52/14 - Turismo y colonización
Fecha:Domingo, 16 de Febrero, 2014  01:05:05 (-0300)
Autor:Noticias del CeHu <noticias @..............org>

NCeHu 52/14
 
 

Turismo y colonización

 

Alfredo César Dachary

 
 

La mayoría de los destinos turísticos emergentes de las últimas cinco décadas del siglo XX se han dado geográficamente en la franja “de la felicidad”, entre los dos trópicos, la zona con un clima más cálido durante el año, con una gran cobertura verde, zona de mares calientes y nunca expuesta, salvo excepciones, a tiempos de frío intenso que caracterizan a las zona templadas o frías.

A esta franja se le han sumado hoy los nuevos “paraísos tropicales artificiales”  como son los Emiratos Árabes que han construido, a costa de grandes inversiones, un paraíso que pretende recordarnos el cuento de Las mil y una noches, pero en un mundo dominado por la tecnología.

Hoy Dubái es un referente mundial y un destino con gran atracción, lo que ha cambiado la visión que se tenía del Oriente Medio, como zonas contrastantes culturalmente hoy transformadas por el turismo que homogeniza el mundo, haciendo de estos nuevos centros turísticos y sus excepcionales aeropuertos, centros de consumo de marca mundial.

El proceso de creación y consolidación de grandes destinos no es un hecho fortuito, son la consecuencia de la geopolítica regional como fue el caso pionero del Mediterráneo, luego el caso del Caribe, de las islas del Pacífico y de los Emiratos árabes, estos últimos han apostado por el turismo como modernizador y a la vez un promotor de países desconocidos, hasta hace pocos años, para el resto del mundo.

Pero hoy lo que nos interesa es analizar el turismo no sólo como un modelo de desarrollo regional o nacional, sino también como éste se transforma en uno de los mecanismos modernos de recolonización de estos territorios del ocio, los cuales a su vez son un ejemplo de “modernización” en el resto de los países o regiones donde se dan.

En todas las grandes áreas de turismo masivo, que son los que reciben la mayoría de los millones de visitantes del turismo mundial, se ha dado una profunda transformación, que es más una adecuación a los grandes cambios que se dan en el turismo en la segunda parte del siglo XX.

El turismo masivo que emerge en los 50´s fue la respuesta de una sociedad transformada y traumada por más de medio siglo de guerras y la utilización de la gran capacidad industrial instalada para crear una serie de tecnologías que ayudaron a que la vida y las actividades del hogar fueran más fáciles de llevar.

En este nuevo tiempo se inicia el rito anual, cuando los trabajadores salen de vacaciones, como una nueva y emergente clase media formada mayoritariamente por obreros especializados y empleados que se empieza a consolidar en la segunda mitad del siglo XX en los países desarrollados de occidente.

De las vacaciones como descanso se pasó a la deslocalización de la vida, debido a que estos trabajadores, descubren que hay lugares donde se vive muy bien, con poco dinero, que allí son “respetados”, no por lo que son sino por lo que aparentan, blancos, altos y barbados, como lo fueron los primeros conquistadores, pero que esta vez se expresa más en la mayor capacidad económica.

Esa ventaja de una vida llevadera se enmarca en un clima diferente, lejos de crudos inviernos, de la necesidad de gran consumo energético para mantener caliente la casa y, por ende, un elevado costo de la vida, muy diferente a los “paraísos tropicales”, donde las frutas frescas, el pescado y los mariscos, algo que sólo conocían congelado, se les ofrece como un manjar de fácil acceso.

Éstas son sociedades abiertas, donde los pobladores locales son amables,  una sociedad donde la gente se saluda, se habla fuerte pero sin violencia, se comparten muchas cosas y a ellos, como los  “blancos y barbados”, se los incluye con mayor razón, ya que estas sociedades aún mantienen vigentes los parámetros de que el extranjero por viajar está muy bien económicamente y hasta culturalmente, ambas ideas de difícil prueba, porque no siempre es así.

En España, donde los pueblos del Mediterráneo recibieron miles de turistas, que luego se fueron “quedando”, estos pueblos ya hablan mayoritariamente el idioma de los que llegaron, y como por estar en la comunidad europea pueden votar y ser elegidos, hay muchos presidentes municipales extranjeros que atienden en su idioma a los locales, que no siempre lo entienden.

La deslocalización de las personas es un paso adelante en esta sociedad en constante movimiento, y más porque viene de la necesidad de huir del frío en la última etapa de la vida de estos viajeros, la vejez, un período que se ha ido extendiendo y duplicando en estas últimas tres décadas.

Estos turistas de temporadas largas, como el frio en sus países, cuando dejan de trabajar aspiran a continuar por una necesidad física en estos climas más benignos y sociedades más alegres y abiertas, donde ellos están sobrevalorados; así emerge este turismo de largo plazo que a veces termina en cambio de residencia y que se define como el turismo residencial, una de las formas más modernas de recolonización que se da a partir de las invasiones pacíficas de los prófugos del frío o los denominados “pájaros de las nieves”.

Hoy con la gran crisis, que se llevó muchas jubilaciones y fondos de pensiones, muchos extranjeros ven como una opción más viable vivir en estos países, que según una revista de jubilados de Estados Unidos, el ideal es Ecuador.

En las Islas Canarias, refugio de los nórdicos, se ven pueblos turísticos como Maspalomas donde todos los carteles están en otros idiomas y es obligatorio que los avisos también lo sean, dado que éstos son la primera mayoría de esta nueva forma de colonización.

En el mismo tiempo, veremos que se da en el caso de los grandes destinos turísticos, desde España a México y a todo el Caribe, un cambio demográfico fundamental, miles o millones de personas van en busca de trabajo a los países desarrollados: Alemania, Suiza o Estados Unidos y Canadá, lo que es otra procesión similar de los que dejaron de trabajar o aún están trabajando que vienen a los paraísos tropicales por mejorar su calidad de vida.

Hace un siglo y unas décadas más, millones de migrantes europeos huyeron del hambre en el subcontinente y se radicaron en América, hoy hay miles de turistas americanos que van a Europa de turistas. Los primeros fueron por sobrevivir y los de hoy van a disfrutar y también porque como hijos o nietos de colonizados regresan a ver el país que los colonizó, en busca de su “identidad”, en el pasado glorioso de los viejos imperios decadentes, una compleja relación difícil de entender como ritual turístico.

Las raíces están en las culturas altamente desarrolladas de los pueblos originarios, que hoy el ecoturismo los oculta o los domina para hacerlos guías o folklorizar su cultura, disociando la realidad transformada por estos pueblos de éstos, otra forma de ocultar la cultura originaria y ratificar que hoy somos fruto de la “civilización occidental y cristiana”.

La recolonización por el turismo de los países centrales en la periferia, se da a partir de imponer modelos de alojamiento, formas de vida, idioma y todo lo que significa el efecto demostración de quienes ven en el turista un ser “especial”, o sea superior, aunque en la realidad no es así, todo se homogeniza, todo se uniforma, es una forma de borrar las características de cada cultura y pueblos.

El turismo logró consolidar, a través del transporte primero y los servicios turísticos luego, al inglés como idioma universal, porque fue operado por ellos y se sabe que  imponer la lengua es el mecanismo más rápido para recolonizar cultural y socialmente a los pobladores locales. Eso hizo España en América, desde que ellos hacia adentro se integraron a partir una lengua común.

Hoy un nuevo lenguaje universal típico del turismo, que denomina formas de viaje, tipos de hoteles, formas de negociación, hasta penetra en la gastronomía uno de los elementos centrales de la identidad, claro que con su comida chatarra masiva que es doblemente apreciada, primero por ser barata y, segundo, por ser orientada a los segmentos de gran consumo: niños y jóvenes.

La masificación del turismo, a partir de la segunda mitad del siglo XX, creó una gran ola de viajeros como fueron la de los migrantes del siglo XIX y comienzos del XX, todos tenían en común descubrir algo nuevo, unos para poder sobrevivir y otros para poder alimentar el imaginario que tenían de los otros, los diferentes, una forma de generar una comparación de la que siempre ellos salen bien y se ratifica la autoestima.

En América, el turismo, las revistas, la televisión y el cine, inicialmente impusieron un modelo de vida, un modelo a aspirar, el American Way Life, luego Europa planteó otros modelos, menos ostentosos pero más realistas, los que derivan del Estado del bienestar.

Así el turismo, la actividad con mayor crecimiento en el mundo, se expande y crece, no porque sea un camino para la paz entre los pueblos sino porque es una vía para unificar el mundo a través del capitalismo global, en una nueva cultura universal con base en el eurocentrismo, pero adecuada a la nueva sociedad tecnológica que nace en los países centrales.

 

alfredocesar7@yahoo.com.mx