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Asunto:NoticiasdelCeHu 689/13 - El anuncio del Evangelio en el mundo actual (Primera parte)
Fecha:Lunes, 16 de Diciembre, 2013  09:15:22 (-0300)
Autor:Noticias del CeHu <noticias @..............org>

NCeHu 689/13
 
 

El anuncio del Evangelio en el mundo actual

(Primera parte)

 

 

 Alfredo César Dachary

 

 

         Al terminar este 2013, el Papa Francisco ha integrado las diferentes posturas que ha tomado frente a la realidad en un documento, que no sólo es histórico, sino que se ha ganado un papel transcendental en la historia, ya que ha dicho verdades que los líderes mundiales políticos y económicos, los líderes religiosos y sociales, los académicos y otros pensadores y artistas muchas veces callan.

         La Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium redactada por el Papa Francisco a los obispos, los presbíteros y diáconos, a las personas consagradas y a los fieles laicos que denominó  “Anuncio del Evangelio en el mundo actual” tiene tal impacto que se la ha clasificado de todas las maneras que definen a un fenómeno extraordinario en un mundo en crisis de todos los niveles.

Para algunas agencias como Reuter, AFP y DPA, la descripción del documento que era impensable hasta hoy, “El Papa censura la nueva tiranía del capitalismo desenfrenado” y  exige una Iglesia católica misionera que deje atrás el modelo burocrático y doctrinario, es un hecho inédito, una revolución.

Pero lo importante está en las afirmaciones, descripciones y planteamientos de los grandes problemas mundiales y la sociedad que hoy nos agobian, por lo que trataré de analizar este tema que está ubicado en el capítulo II denominado  “En la crisis del compromiso comunitario” y de éste veremos el punto primero “Algunos desafíos del mundo actual”, por ser de interés para toda la sociedad más allá de su fe o postura religiosa.

El documento que se divide en cinco grandes capítulos, del cual veremos el análisis del Papa sobre la realidad actual, parte de una doble postura de humildad, la primera que hay muchos “diagnósticos de la realidad” y la segunda de que un Papa no está para hacer estos diagnósticos, por lo que esta parte la entendemos como ideas centrales para que las comunidades católicas en el mundo hagan a partir de estos grandes temas - afirmaciones ejes de los diagnósticos de sus respectivas realidades.

El punto de partida es reconocer los grandes avances de las ciencias pero a partir de ellos entra a los grandes pendientes sociales, que tienen como común denominador la pobreza. Así Francisco afirma: “… La humanidad vive en este momento un giro histórico, que podemos ver en los adelantos que se producen en diversos campos. Son de alabar los avances que contribuyen al bienestar de la gente, como por ejemplo, en el ámbito de la salud, de la educación y de la comunicación. Sin embargo, no podemos olvidar que la mayoría de los hombres y mujeres de nuestro tiempo viven precariamente el día a día, con consecuencias funestas…”.

La gran asimetría social es reconocida en la base todos los problemas, que  se construyen a partir de una verdadera cadena de hechos negativos, y sigue al plantear algo que es consecuencia de la globalización, la pérdida de la estabilidad económica y las crisis con sus grandes consecuencias. “…El miedo y la desesperación se apoderan del corazón de numerosas personas, incluso en los llamados países ricos. La alegría de vivir frecuentemente se apaga, la falta de respeto y la violencia crecen, la inequidad es cada vez más patente. Hay que luchar para vivir y, a menudo, para vivir con poca dignidad…”.

Pero todo esto en medio de una gran transformación mundial, que define como un “cambio de época” y que “…ha generado por los enormes saltos cualitativos, cuantitativos, acelerados y acumulativos que se dan en el desarrollo científico, en las innovaciones tecnológicas y en sus veloces aplicaciones en distintos campos de la naturaleza y de la vida. Estamos en la era del conocimiento y la información, fuente de nuevas formas de un poder muchas veces anónimo…”.

Pero de qué sirve tanto adelanto, cuando vivimos lo que el Papa denomina  como la economía de la exclusión y que la ubica en esta época, y que la define claramente al sostener que ”…así como el mandamiento de «no matar» pone un límite claro para asegurar el valor de la vida humana, hoy tenemos que decir «no a una economía de la exclusión y la inequidad». Esa economía mata. No puede ser que no sea noticia que muere de frío un anciano en situación de calle y que sí lo sea una caída de dos puntos en la bolsa. Eso es exclusión. No se puede tolerar más que se tire comida cuando hay gente que pasa hambre. Eso es inequidad. Hoy todo entra dentro del juego de la competitividad y de la ley del más fuerte, donde el poderoso se come al más débil…”.

Esta realidad claramente descrita por un Papa del siglo XXI, que la ha vivido como testigo genera estas graves consecuencia inaceptables, “… grandes masas de la población se ven excluidas y marginadas: sin trabajo, sin horizontes, sin salida. Se considera al ser humano en sí mismo como un bien de consumo, que se puede usar y luego tirar. Hemos dado inicio a la cultura del «descarte» que, además, se promueve. Ya no se trata simplemente del fenómeno de la explotación y de la opresión, sino de algo nuevo: con la exclusión queda afectada en su misma raíz la pertenencia a la sociedad en la que se vive, pues ya no se está en ella abajo, en la periferia, o sin poder, sino que se está fuera. Los excluidos no son «explotados» sino desechos, «sobrantes»…”.

Pero Francisco va mas allá y a continuación enfrenta al sistema, al neoliberalismo deshumanizado y éticamente inmoral y afirma: “…algunos todavía defienden las teorías del «derrame», que suponen que todo crecimiento económico, favorecido por la libertad de mercado, logra provocar por sí mismo mayor equidad e inclusión social en el mundo. Esta opinión, que jamás ha sido confirmada por los hechos, expresa una confianza burda e ingenua en la bondad de quienes detentan el poder económico y en los mecanismos sacralizados del sistema económico imperante. Mientras tanto, los excluidos siguen esperando. Para poder sostener un estilo de vida que excluye a otros, o para poder entusiasmarse con ese ideal egoísta, se ha desarrollado una globalización de la indiferencia…”.

Las consecuencias de estas ideas basadas en la individualidad egoísta son perversas porque nos empiezan a quitar elementos fundamentales de la vida en comunidad y nos transforman en entes individuales y egoístas y una vez más Francisco lo describe como todo de manera sencilla y precisa, “…nos volvemos incapaces de compadecernos ante los clamores de los otros, ya no lloramos ante el drama de los demás ni nos interesa cuidarlos, como si todo fuera una responsabilidad ajena que no nos incumbe. La cultura del bienestar nos anestesia y perdemos la calma si el mercado ofrece algo que todavía no hemos comprado, mientras todas esas vidas truncadas por falta de posibilidades nos parecen un mero espectáculo que de ninguna manera nos altera…”.

Ulrich Beck, sociólogo alemán, plantea en su libro “El Dios personal” la problemática de las religiones en el mundo actual, en la que se deben enfrentar a transformaciones no previstas ni imaginadas, frente a una nueva cultura y una sociedad que vive el espectáculo, como lo describía Debord, en medio de grandes tragedias sociales.

El Papa no evade estos tema complejos y llega más allá al sostener “No a la nueva idolatría del dinero, un tema central en este tiempo histórico y dice: “…Una de las causas de esta situación se encuentra en la relación que hemos establecido con el dinero, ya que aceptamos pacíficamente su predominio sobre nosotros y nuestras sociedades. La crisis financiera que atravesamos nos hace olvidar que en su origen hay una profunda crisis antropológica: ¡la negación de la primacía del ser humano!  Hemos creado nuevos ídolos. La adoración del antiguo becerro de oro ha encontrado una versión nueva y despiadada en el fetichismo del dinero y en la dictadura de la economía sin un rostro y sin un objetivo verdaderamente humano…”.

El paso siguiente era el lógico llegar a la sociedad actual, la sociedad del consumo, “…la crisis mundial que afecta a las finanzas y a la economía pone de manifiesto sus desequilibrios y, sobre todo, la grave carencia de su orientación antropológica que reduce al ser humano a una sola de sus necesidades: el consumo. Mientras las ganancias de unos pocos crecen exponencialmente, las de la mayoría se quedan cada vez más lejos del bienestar de esa minoría feliz…”.

El Papa avanza y llega a otro tema central del problema actual, la falta de democracia, la falsa democracia electorera y sus promotores los políticos sin ética, hoy un común denominador a todos y allí sostiene, “…Este desequilibrio proviene de ideologías que defienden la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera. De ahí que nieguen el derecho de control de los Estados, encargados de velar por el bien común. Se instaura una nueva tiranía invisible, a veces virtual, que impone, de forma unilateral e implacable, sus leyes y sus reglas. Además, la deuda y sus intereses alejan a los países de las posibilidades viables de su economía y a los ciudadanos de su poder adquisitivo real. A todo ello se añade una corrupción ramificada y una evasión fiscal egoísta, que han asumido dimensiones mundiales. El afán de poder y de tener no conoce límites”.

La claridad de conceptos, la base y solidez de los mismos nos hablan de un nuevo tiempo, que ha renacido la Iglesia católica, ya que en los 70´s hubo un primer impulso de una iglesia diferente, con un compromiso con las grandes masas de pobres, pero emergió en América en medio de las dictaduras militares, y fue perseguida dentro de la iglesia esta tendencia conocida como la Teología de la Liberación.

Hoy, coincidentemente un jesuita, un miembro de la Compañía de Jesús, orden de donde emergieron décadas atrás los líderes de ese movimiento retoma una bandera de actualizar, democratizar y sacralizar la labor de los que están al frente del rebaño. Francisco tiene una gran tarea por delante, la gran incógnita es hasta donde lo dejarán avanzar.

 

alfredocesar7@yahoo.com.mx

 

 


 

 

 

 

 

 





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