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Asunto:NoticiasdelCeHu 538/13 - Los paraísos, una historia oculta
Fecha:Domingo, 25 de Agosto, 2013  17:57:48 (-0300)
Autor:Noticias del CeHu <noticias @..............org>

NCeHu 538/13
 
 

Los paraísos, una historia oculta

 

"La sensatez nos dice que las cosas de la Tierra bien poco existen, y que la verdadera realidad sólo está en los sueños". Charles Pierre Baudelaire.

                                                                 

        

Alfredo César Dachary

 

 

En el siglo XIX, Charles P. Baudelaire escribía un famoso texto sobre los paraísos artificiales a los que accedía a través de diferentes drogas y por ello escribía: “¿Qué sentido tiene trabajar, labrar el suelo, escribir un libro, crear y dar forma a lo que fuere, si es posible acceder de inmediato al paraíso?”.

En el mismo siglo, “el de las luces”, el del canto al Progreso, el de las grandes Exposiciones Universales, el que vio la transformación del capitalismo en imperialismo, en Estados Unidos, el editor Fitz Hugh Ludlow se mostraba totalmente entusiasmado con el hachís, por ser una sustancia capaz de generar una experiencia tan lúdica e intensa como económica, ya que, según él mismo había podido comprobar “…no era preciso hacer inversión alguna en un viaje. Por la módica cantidad de seis centavos podía procurarme un billete para recorrer toda la tierra…”.

En el otro extremo de este territorio de las ideas están las Sagradas Escrituras de la religión católica, el paraíso admisible para el hombre animal y que quedaba rigurosamente prohibido para el civilizado, al igual que cuando el ángel impidió a Adán y Eva retornar al jardín donde nacieron, los príncipes de la Iglesia deben impedir que su grey se consienta cualquier imitación del viejo Edén, esta era la condena a los “paraísos artificiales” que construían en la mente las drogas.

Las drogas en el siglo XX fueron prohibidas en los países centrales que las habían impuesto; en los países colonizados, como China e India, para poder controlar esas grandes poblaciones se promueven y a la vez se ilegalizan y se crean otros mecanismos de paraísos artificiales. Ellos no son menos peligrosos que las otras, sólo que excitan la imaginación a través de la creación de “paraísos artificiales”, a partir de un mecanismo que es la imaginiería.

 

Así aparecen estas nuevas “drogas” para activar la imaginación turística, como fueron los folletos turísticos, que constituyeron el primer mecanismo para abordar a los turistas potenciales, ya que una buena imagen vale más que mil palabras y ésta se debía transmitir de una forma clara y directa para que siembre los deseos de viajar.

Antes, las vacaciones soñadas eran las deseadas y a las que se podía  acceder económicamente. Hoy es diferente, el folleto es remplazado por la página web, el destino inaccesible económicamente lo es por la tarjeta de crédito en muchas cuotas y la falta de un espíritu de ahorro; hoy todo se vive en tiempo real y por ello se disfruta en tiempo real; nada es para mañana, el placer no tiene tiempo pero no puede esperar.

En un mundo en crisis permanente, incluido los países centrales, nadie piensa en el futuro, todos vivimos el presente como único tiempo posible, el resto hay que dejarlo a la imaginación, el pasado como fantasía recuperable en el mundo del turismo y el futuro como utopías posibles en la construcción de paraísos artificiales, como en Las Vegas o Dubái.

 Por ello, lo del paraíso se ha recuperado y se usa como uno de los grandes escenarios factibles de que tengan las formas que uno quiera para venderles un poco de felicidad fuera del hogar, eso que se llaman los viajes de turismo.

El mayor ejemplo de paraísos se da en la franja que va entre los trópicos y el ecuador, allí está la mayor cantidad de islas tropicales, que forman parte del arsenal de imágenes e ideas que maneja la imaginiería del turismo, a una sociedad que pretende vivir el presente porque ya no tiene otro futuro posible.

Pero estos paraísos tropicales si tienen historia y el encontrarla nos da el lado oscuro de estos templos del placer donde se adora al Dios naturaleza, construido a imagen y semejanza del creador de todo: el mercado, entelequia que justifica todo, aunque vaya en contra de los principios de solidaridad que históricamente tenía la gente.

 

 

Paraísos hoy, infiernos ayer...

La historia de la mayoría de las islas del Caribe, para limitarnos y no perdernos en los diferentes mares, del Pacífico al Índico, del Atlántico al Mediterráneo, es un ejemplo que se replica en el resto de las islas paraíso del mundo.

Y del vasto Caribe analizaremos ahora sólo al Caribe inglés, lugar donde están alojados los destinos más emblemáticos de este Mediterráneo tropical. La herencia colonial de estas bellas islas ha sido la pobreza, por explotaciones intensivas de los muy pocos recursos que disponen, por ello con su “independencia” se dieron además grandes migraciones, porque esa economías no podían generar empleo, y el turismo en manos de grandes corporaciones, emplea a muchos aunque la mayoría sea para sobrevivir.

El éxito de estas colonias como paraísos turísticos ha sido, en gran parte, por lo que ofrecen todo el año: sol, una población dócil y el idioma colonial inglés, que es el idioma del turismo mundial, lo cual reduce los problemas a grandes masas de turistas que sólo hablan esa lengua y desean viajar y recorrer el imaginario mundo de las plantaciones, sin recordar lo horrores de esa explotación.

Así, vaciada de contenido y sólo con la imagen de su cobertura natural mayormente transformada por el hombre, estos paraísos del placer y del dinero, vuelven a ser a través de los siglos lugares de recreo de los que se consideran poderosos, aunque en realidad lo son sólo la semana que visitan las islas y luego vuelven a su realidad cotidiana.

La descolonización gradual, a partir del fin de la segunda guerra mundial,   se dio en el Caribe británico y respondió a una manifiesta disposición de Gran Bretaña de ceder su influencia en la región a favor de su aliado norteamericano, como consecuencia de la crisis económica por la que atravesaba en la posguerra y  la  progresiva  pérdida  de  interés  económico y estratégico en el área.

Sin embargo, la descolonización siguió un ritmo gradual, que garantizó la consolidación  en el  poder  político de  los nuevos  Estados  emergentes de una  élite  fuertemente imbuida en los valores británicos y el establecimiento de culturas políticas y sistema parlamentarios inspirados en el modelo de Westminster.

No todo fue orden, Estados Unidos debió intervenir para evitar que Granada encontrara su propia vía de desarrollo, diferente a la de la metrópoli, lo mismo que en Jamaica, en Guyana, un recordatorio que los paraísos del turismo también  pueden alojar luchas sociales, a veces disimuladas o tapadas por la fuerza de la represión.

A cinco décadas de desarrollo del turismo, los resultados son contradictorios, ya que las islas del Caribe inglés presentan una situación polarizada. Por un lado, la magia del turismo les da una fisonomía de ser grandes jardines en medio de un mar turquesa, lo que las lleva a denominarse como los paraísos, pero por el otro lado, la sociedad no forma parte de esa fiesta, aunque si del paisaje, ya que la pobreza y la negritud son recordatorios del mundo colonial y la plantación, algo que forma parte del imaginario impuesto por la propaganda al turista.

  Con respecto a la economía de estos países y neo colonias, la gran mayoría tiene una economía muy frágil, dependiente del turismo, de la importación de combustible, salvo excepciones como Trinidad Tobago o Bahamas, este último una economía dominada por los inversionistas de Estados Unidos.

Existe una ex colonia que ha intentado un camino diferente, lo que le valió intervenciones militares de Gran Bretaña y Estados Unidos. Es la Guyana inglesa o República Cooperativa de Guyana, al igual que Surinam, República Dominicana, Haití, Granada y la misma Cuba, todas debieron vivir el costo de querer salir de este nuevo modelo de plantación.

El “paraíso” del turismo y los “paraísos fiscales” generan una sociedad  asimétrica, que ha polarizado a la misma y ha generado en la segunda parte del siglo XX una gran inestabilidad, incluidas invasiones militares y otros mecanismos de control que se han ejercido. De los quince países y territorios, catorce están en las listas de la OCDE de paraísos fiscales, o sea, que el paraíso es también para el dinero de la economía criminal, que por una “casualidad” colinda con ellos y es el lugar donde las grandes inversiones no coinciden con la capacidad financiera de estas islas.

Por ello es que los paraísos artificiales a través del siglo XIX al XX pasaron de ser fabricados a través de la droga para terminar en este siglo siendo  financiados por ella, mientras el turista es ajeno a ese y los otros escenarios que se dan en estos paraísos, ya que para ellos la pobreza es parte de un telón de fondo que les ofrece la inmensidad del mar.

 

 

alfredocesar7@yahoo.com.mx

 

 

 

 





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