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Asunto:NoticiasdelCeHu 366/13 - Egipto clama en la calle contra Morsi
Fecha:Domingo, 30 de Junio, 2013  17:24:31 (-0300)
Autor:Noticias del CeHu <noticias @..............org>

PCEU 366/13

Cientos de miles

Egipto clama en la calle contra Morsi

Se cumple un año de la investidura y la oposición dice tener 22 millones de firmas pidiéndole que se marche

El País
El Cairo, 30/6/13

 

Egipcios concentrados en la plaza de Tahrir, protestan contra el presidente Mohamed Morsi. / ANDRE PAIN (EFE)

Los opositores del presidente egipcio, Mohamed Morsi, protagonizaron este domingo una demostración de fuerza como no se recordaba desde los días en que las protestas populares acabaron en 2011 con las tres décadas de régimen de Hosni Mubarak. “Vete”, era el mensaje coreado al unísono por los millones de personas que tomaron las calles en diversos puntos del país. En El Cairo, la capital, las protestas volvieron a la icónica plaza de Tahrir, epicentro de las revueltas de hace dos años, con una marea de banderas egipcias. El presidente, por su parte, movilizó a sus propios apoyos. Sus partidarios se atrincheraron en las inmediaciones de una mezquita cairota, desde donde prometieron dar sus vidas si es necesario parta mantener en el poder al primer presidente elegido democráticamente en la historia del país.

Un año ha tenido Morsi para avanzar las reformas que prometió en las elecciones. Este domingo se cumplió el aniversario de su investidura, y sus detractores consideran que ya ha tenido suficiente tiempo en el poder, que ha llevado al país en la dirección equivocada y que es hora de apearse. Los principales puntos de crítica son el mal estado de la economía, la aprobación de una Constitución de corte islamista y el intento fallido, el año pasado, de aprobar un decreto que le hubiera otorgado al presidente poderes casi absolutos. “Yo voté por Morsi”, decía Omar Mohamed Mahgoub, de 19 años. “Teníamos muchas esperanzas, que traicionó. No ha estado a la altura. Debe marcharse. No puede seguir ignorando a tanta gente”, añadió.

El movimiento popular Tamarod (en árabe Rebelde), que convocó varias de las manifestaciones celebradas este domingo en El Cairo, mantiene que ha conseguido más de 22 millones de firmas que piden la marcha de Morsi. De ser cierto, y si todas las peticiones son válidas, sería una cantidad mucho mayor que la de 13,2 millones de electores que votaron por Morsi en 2012. Mohairib al Masri, de 27 años, había recogido este domingo en la plaza Tahrir más de 6.000 firmas. “Morsi ha perdido la legitimidad. La economía está peor que cuando llegó. Hay escasez de gasolina. El desempleo no para de subir. El turismo se desploma. ¿Cómo vamos a ser una nación próspera con este Presidente?”, añadió.

Un signo de protesta preferido estos días por los egipcios es el de mostrar una tarjeta roja, como las del fúbtol, dirigida simbólicamente a Morsi, con el lema “vete” impreso en ellas. Otras pancartas muestran la cara del Presidente tachada en rojo o dibujos en los que se le muestra con el atuendo de un faraón, como los que se utilizaban para ridiculizar a Mubarak hace dos años. La voluntad, este domingo, en las calles de El Cairo, en las que se concentraron más de 200.000 personas, era que el 30 de junio de 2013 fuera un nuevo 25 de enero de 2011, el día en que se iniciaron las protestas que acabaron con el anterior régimen. A las protestas acudieron líderes opositores como Moahmed el Baradei o el candidato presidencial Hamdeen Sahabi.

Hay, sin embargo, un nutrido grupo de ciudadanos, partidarios del Presidente, dispuesto a evitar a toda costa que eso suceda. Son, sobre todo, islamistas y simpatizantes de la sociedad de los Hermanos Musulmanes, en cuyo brazo político ha militado Morsi durante años. Este Domingo, más de 20.000 de ellos tomaron la zona de Nasr City, en el este de El Cairo, cerca de la mezquita de Raba al Adawiya. Muchos iban armados con bates, porras y cadenas, protegidos por escudos y cascos. Durante buena parte de la tarde y noche marcharon con estilo militar, en filas de a dos, gritando lacónicos lemas, como “¡Egipto!” o “¡presidente!”.

“¿No hemos acordado todos los egipcios tener democracia? ¿No se ha elegido a Morsi democráticamente? ¿No se acaba su mandato en 2016? ¿Qué significa querer echar al presidente en un año? ¿Sucede eso en otros países democráticos?”, se preguntaba en esa concentración a favor del Gobierno, con evidente aire de indignación, el abogado Abdel Bakr, de 28 años. El aire en esa parte de la ciudad era tenso, en marcado contraste con el ambiente festivo de Tahrir y otros puntos de protestas opositoras en El Cairo, como el palacio presidencial. Al incio de las protestas, un portavoz de Morsi, Ehab Fahmi, dio una rueda de prensa televisada en la que dijo que “el diálogo es la única forma de llegar a un acuerdo”.

Muchos de los partidarios de Morsi, sin embargo, mantenían este domingo que están dispuestos a derramar su sangre, si es necesario, para mantener en el poder al Presidente. “Creo que todos y cada uno de los que estamos aquí daría su vida para mantener al Presidente en el Gobierno”, decía Abdel Halian Said, de 28 años, armado con un palo en la mano. “Los opositores son conspiradores del antiguo régimen. Buscan su propio beneficio. Y no vamos a permitirlo. Lo lograrán sobre nuestros cadáveres”.

Esa retórica había sido precedente, en días anteriores, de estallidos de violencia. El viernes, en varias localidades del delta del Nilo, murieron cuatro personas, entre ellas un joven norteamericano. El sábado en Port Said falleció un periodista, por un ataque con un artefacto explosivo. El domingo pasado, el comandante en jefe del Ejército y ministro de Defensa, general Abdel Fattah al Sisi, dijo que no tolerará que el país caiga en “un oscuro túnel de conflicto”, desatando el temor a una nueva toma de poder por parte de las fuerzas armadas, como sucedió en 2011 tras la caída de Mubarak.

Contra Morsi y contra Obama

D. A.

La ira popular que se vio este domingo en las calles de Egipto no sólo iba dirigida contra el presidente Mohamed Morsi. Numerosas pancartas mostraban la cara de Barack Obama tachada en rojo. “Obama apoya el terrorismo”, se leía en muchas de ellas. Eran la demostración del descontento popular hacia el Gobierno de Estados Unidos, que en 2011 mostró su simpatía a la revuelta contra Hosni Mubarak pero que ahora mantiene una cautelosa distancia respecto a los opositores y ha pedido que los problemas de Egipto se solucionen con diálogo, en beneficio de la estabilidad económica.

“Obama apoya a los Hermanos Musulmanes y al terrorismo”, decía Bakr Ahmed, de 30 años, mientras marchaba con una enorme pancarta con la cara de la embajadora de EE UU en Egipto, Anne Patterson, también con su cara tachada en rojo. “Antes de que Morsi llegara al poder, Obama decía que los Hermanos Musulmanes eran terroristas. Hoy les apoya, y quiere que se mantengan en el Gobierno, a pesar de que es obvio que las calles piden lo contrario”, añadía.

Hace dos semanas Patterson expresó, en un discurso, su “profundo escepticismo” respecto a la idea de que las protestas puedan lograr un cambio verdadero en la sociedad egipcia. “Egipto necesita estabilidad para poner orden en la economía, y más violencia en las calles no hará más que añadir nombres a las listas de mártires”, dijo. Fue, para muchos de los opositores de Morsi, la gota que colmó el vaso de la indignación contra la Casa Blanca.

Otro manifestante se paseaba con un cartel en el que mostraba a Morsi ondeando dos banderas, la israelí y la norteamericana. “Obama debería sentir vergüenza por apoyar a un Gobierno que obviamente no representa a la mayoría, que se dedica a pisotear los derechos de los demás”, decía Ramadan al Feizi, de 50 años, frente al palacio presidencial. En el olvido quedaba aquel célebre discurso pronunciado por Obama en El Cairo, en el que dijo apoyar las aspiraciones democráticas de las nuevas generaciones del mundo árabe.