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Asunto:NoticiasdelCeHu 156/13 - Bulgaria - Sublevación popular
Fecha:Sabado, 16 de Marzo, 2013  22:20:23 (-0300)
Autor:Noticias del CeHu <noticias @..............org>

NCeHu 156/13

www.centrohumboldt.org


Bulgaria

Sublevación popular

James O’Toole
Viento Sur

Sábado 16 de marzo de 2013

El primer ministro de Bulgaria, Boyko Borísov, dimitió el pasado 20 de febrero, tan solo 24 horas después declarar que no pensaba hacerlo. Borísov, líder del partido derechista Ciudadanos por el Desarrollo Europeo de Bulgaria (GERB), había vacilado en los días anteriores entre hacer concesiones a la creciente revuelta popular en la calle y la represión pura y dura. Prometió reducir un 8 % el precio de la electricidad y al mismo tiempo ordenó a los antidisturbios que hicieran frente a los manifestantes y los dispersaran a golpes. “Cada gota de sangre es para nosotros una mancha”, dijo el primer ministro. “No soporto ver un parlamento rodeado de barricadas, ese no es nuestro objetivo, ni nuestra manera de hacer las cosas, si tenemos que protegernos del pueblo.

El ministro de Hacienda, Simeón Djánkov, funcionario del Banco Mundial y arquitecto de los drásticos presupuestos de austeridad de Bulgaria, había sido depuesto en los días anteriores a la dimisión del gobierno, pero con ello no se consiguió otra cosa que espolear a las masas a mantener las protestas hasta conseguir sus objetivos. Las protestas en 35 ciudades comenzaron después de que la compañía eléctrica checa CEZ y otras grandes empresas incrementaran la tarifa eléctrica un 13 %. En un país en que la pensión media es de menos de 150 euros al mes y el salario medio es de unos 400 euros, el recibo de la luz podía ascender a más de 170 euros al mes. Las compañías incluso comenzaron a cobrar 25 euros por solicitar información.

En la sociedad búlgara ya cundía la indignación ante la corrupción generalizada en los principales partidos tradicionales, heredados de la época estalinista, cuyos dirigentes se habían apoderado de las empresas del Estado para enriquecerse. Hubo además una serie de presupuestos regresivos que redujeron el déficit público del país al 0,5 % a fuerza de eliminar servicios, recortar salarios y prestaciones y privatizar lo que quedaba del sector público. El aumento de la tarifa eléctrica fue para la mayoría de la población la gota que colmó el vaso. La gente empezó a concentrarse ante las oficinas de la compañía CEZ de su localidad y a quemar los recibos. En algunas ciudades pusieron fuego a los coches de la empresa y persiguieron a sus directivos por las calles lanzándoles bolas de nieve y piedras.

En las ciudades más pequeñas, la gente se puso a cortar autopistas y carreteras. Cuando los manifestantes en Sofía, la capital, se toparon con los antidisturbios, arrancaron el asfalto y agarraron todo lo que podían para hacer retroceder a la policía. También hubo casos de autoinmolación, señal de la profunda furia que se había acumulado en la sociedad búlgara. Las protestas escalaron de día en día y pusieron de manifiesto la disposición a culminar en acciones directas de masas. Los manifestantes de ciudades menores bloquearon túneles de montaña. El grito principal que se escucha en las manifestaciones tras la dimisión de Borísov es “¡Mafia! ¡Mafia!”, y la hostilidad hacia los grandes partidos se expresa en el rechazo de todo intento de control político del movimiento. La gente está harta de la derecha y también de la izquierda reformista. El Partido Socialista Búlgaro (PSB), heredero del antiguo Partido Comunista, sigue actualmente una política similar a la del Partido Laborista británico de Tony Blair. En 1997, miles de manifestantes ocuparon el parlamento y derribaron el gobierno del PSB.

El movimiento ha comenzado a articular reivindicaciones tanto económicas como políticas, que de momento son las siguientes:

• Llevar a juicio a los principales ejecutivos de las grandes empresas
• Revisión de las tarifas eléctricas mediante consultas con foros ciudadanos
• Renegociación de los contratos de los últimos 24 años
• Fin de las privatizaciones
• Revisión completa del sistema de partidos
• Control del poder de los políticos y posibilidad de cesarlos y revocarlos
• Por una asamblea constituyente

¿Quiénes son los manifestantes?

El marxista italiano Gramsci dijo una vez que calificar un movimiento de “espontáneo” era admitir que uno no lo había examinado de cerca lo suficiente para detectar los elementos de liderazgo orgánico. En el caso de las manifestaciones en Bulgaria existen redes de activistas que convocan las protestas y han aprendido de las luchas de los años anteriores. Los búlgaros dirán que son apáticos, pero un rápido repaso de la historia de los últimos años demuestra que está jalonada de numerosas luchas.

Hubo la “revolución del tomate”, una serie de protestas en relación con el encarcelamiento de un poeta disidente; una larga huelga del ferrocarril de mercancías en que los trabajadores organizaron piquetes durante semanas por todo el país para combatir la privatización; movilizaciones estudiantiles contra las nuevas leyes de educación y los aumentos de tasas. En 2009, campesinos de todo el país cortaron carreteras. Dos de los portavoces del movimiento más citados en los medios de comunicación internacionales ya se habían dado a conocer con anterioridad como activistas destacados del movimiento contra el ACTA (nuevas restricciones a las descargas de internet, etc.) y en una serie de protestas masivas contra la extracción del gas de esquisto.

Angel Slavchev, figura clave de los comités de base de Sofía, es un trabajador informático que ha ayudado a movilizar a miles en las calles el pasado mes de enero. Quienes se oponen a la fracturación hidráulica para la obtención de gas de esquisto saben que esta técnica puede contaminar las aguas subterráneas y provocar incluso pequeños terremotos. Este método también es objeto de controversias en Irlanda. Yanko Petrov, otro activista, es el creador de una red para protestar contra el ACTA. Ha sido la existencia de redes de resistencia y sectores activistas la que permitió convocar manifestaciones que después, a causa de la indignación masiva sobre las tarifas eléctricas, confluyeron en un pulso al poder. El elemento espontáneo es la rabia masiva y el elemento no espontáneo son las redes que concentran y orientan esa rabia. Los activistas han convocado una reunión cerrada para decidir qué hacer a continuación. No está claro por qué estas decisiones no se toman en asambleas abiertas como el 15-M en España.

Daniela Pelovska, quien se presenta como portavoz del movimiento, apareció en la televisión búlgara llamando a poner fin a las protestas con el argumento de que estaban siendo aprovechadas por elementos violentos. Yanko Petrov y otros respondieron inmediatamente acusándole de “traicionar” al movimiento. Pelovska fue hasta 2005 miembro de la derechista Unión de Fuerzas Democráticas y había intercambiado misivas con Borísov, a quien se dirigió con el apelativo de “querido general”. Su aparición en la televisión fue evidentemente una maniobra del gobierno para tratar de desmovilizar a la población. El Estado búlgaro tiene una larga historia de intentos de “comprar” los movimientos de protesta.

¿Y ahora?

El domingo, 24 de febrero de 2013, decenas de miles de personas se manifestaron en todo el país. El gobierno ha dimitido y ningún otro partido está dispuesto a ponerse al timón por miedo a que se convierta en un cáliz envenenado ante la creciente cólera popular. Se han convocado elecciones para el mes de mayo y el poder espera que con el paso del tiempo las protestas se diluyan y las diferencias estratégicas acaben con la unidad actual del movimiento. Habrá debates sobre el modo de seguir adelante y el Estado también intentará “comprar” a figuras destacadas del movimiento.

Chris Harman describe bien la trayectoria de movimientos de este tipo: “Todo movimiento de protesta exitoso atraviesa dos fases. La primera es cuando estalla, cogiendo por sorpresa a los oponentes y llenando de alegría a quienes están de acuerdo con sus objetivos. Cuanto más tiempo haya transcurrido desde el último gran movimiento de protesta, tanto mayor es la alegría. Y parece que el mero impulso del movimiento ha de llevarlo delante de victoria en victoria. Esto refuerza la unidad de sus componentes y les lleva a minimizar antiguas diferencias de opinión y viejos debates sobre la táctica. Pero aquellos contra quienes se dirigen las protestas no se rinden sin más. Una vez pasado el estupor inicial, refuerzan sus propias defensas, tratan de asegurarse de que no se vean sorprendidos de nuevo e intentan frenar el impulso del movimiento. En este momento es inevitable que surjan debates sobre la táctica en el seno del movimiento, incluso entre personas que habían jurado olvidar viejas disputas en interés del consenso.”

Los activistas en Bulgaria tienen que hacer el debate, como hicieron muchos en España en el movimiento de los Indignados, para estrechar vínculos con los lugares de trabajo y la fuerza de los trabajadores organizados. Las asambleas en España no han desaparecido, sino que ahora tienen lugar en hospitales y escuelas, donde se reúnen los trabajadores y votan sobre cuestiones clave que les afectan. Estas asambleas fueron un factor vital a la hora de presionar a los sindicatos para que convocaran huelgas masivas y un elemento clave a la hora de reforzar la confianza de los trabajadores. El modelo del 15-M de asambleas masivas, desconfianza en los partidos del sistema, protestas masivas con sentadas y ocupaciones de plazas y calles, resurge ahora en Bulgaria y será un fenómeno que veremos una y otra vez.

Cada vez más se pone en tela de juicio la “democracia” en el sistema capitalista. Esto constituye un gigantesco paso delante de la conciencia popular. La tarea de los anticapitalistas consiste en señalar la naturaleza no democrática del sistema económico subyacente a la democracia formal del parlamentarismo. La exigencia de revocabilidad de los políticos es algo que aplaudimos, pero debemos exigir también el derecho a revocar a los ejecutivos de las empresas. La revuelta búlgara muestra la creciente probabilidad de que se produzcan estallidos revolucionarios. Hemos de estar preparados y crear redes de activistas capaces de orientar la cólera de las masas. Debemos aprender de la combatividad de las protestas y obrar siempre a favor de la intensificación de las luchas, sin dejar nunca a la gente sin perspectivas.

Hemos de ser más ambiciosos. Debemos impulsar campañas encaminadas a implicar a sectores masivos de la población en asambleas que tomen decisiones. Debemos paralizar Irlanda el 1º de Mayo con una jornada de corte de carreteras y puentes. Hay que poner manos a la obra. Bulgaria muestra el camino.

24/02/2013

http://www.swp.ie/content/special-report-bulgaria-rises

Traducción: VIENTO SUR