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Asunto:NoticiasdelCeHu 823/12 - El rostro de una sociedad en el 2012
Fecha:Domingo, 16 de Diciembre, 2012  10:35:57 (-0300)
Autor:Noticias del CeHu <noticias @..............org>

NCeHu 823/12
 
 

El rostro de una sociedad en el 2012

 

Alfredo César Dachary

 

 

Durante la segunda mitad del siglo XX se impuso como modelo de vida el American Way Life (AWL) de Estados Unidos, potencia que ha mantenido la hegemonía en estas seis décadas pero que ya comenzó el inevitable camino del cambio, ante la emergencia incontenible de China y los otros importantes miembros del BRIC: India, Rusia y Brasil.

Este modelo de sociedad “moderna”, donde el eje de la vida está en el consumo, ha tenido una serie de cambios que, aproximadamente y no con gran exactitud, se han ido transformando en las siguientes décadas. La de los cincuenta fue la de la casa y los nuevos aparatos del confort moderno, que hacían de la vida en el hogar una nueva experiencia.

En los sesenta aparecen los grandes autos, donde las dos empresas líderes competían por tamaño, potencia y confort, pero ya comenzaban a aparecer otras vistas de la sociedad que nos hacían pensar: las grandes marchas por los derechos civiles y los enfrentamientos de la juventud por no querer ir a pelear a Vietnam.

En los setenta, la televisión a colores dirige el hogar moderno ya que está planificada para entretener a sus diferentes miembros con distintos programas e intereses; las grandes casas comerciales siguen ampliando el confort del hogar y el jardín con maquinaria y nuevos muebles para ser armados en la casa, siguiendo una serie de modelos que la gente los toma entre entretenimiento y formación. Allí la foto del rostro se ve tensa, luego de las dos grandes crisis de Estados Unidos, la del petróleo y la propia deuda externa que lleva a sacar el patrón oro como respaldo del dólar.

En los ochenta, la sociedad pensó que había llegado al cenit de sus aspiraciones; la caída del muro de Berlín y la disolución de la URSS eran un aliento excepcional a una sociedad donde todo es competencia, mientras las computadoras empiezan a transformar la vida moderna, desde la fábrica al hogar, pasando por las universidades.

En los noventa, el cambio de era estaba ya evidenciado, el fin de las grandes máquinas y el auge de la nanotecnología eran una parte del profundo cambio que estaba generando la sociedad de la información, mucho más en Estados Unidos que ya emergía como el vencedor de la denominada guerra fría.

Pero el inicio del siglo XXI generó un suceso que frenó esta marcha triunfante. El atentado del 11 de septiembre de 2001, que según de donde se vea es un hecho grave, porque es el primer ataque directo al corazón de Estados Unidos, New York y el poder económico, y si fue un auto atentado, algo sostenido por grupos muy significativos, es también grave porque era necesario despertar el orgullo dormido e iniciar una nueva guerra fría, esta vez como las cruzadas contra los musulmanes.

Estados Unidos siempre participa pero no hay conflictos dentro de sus fronteras, salvo excepciones, la primera fue la invasión de Pancho Villa a un pueblo Columbus, lo cual generó una rápida reacción y búsqueda de venganza por parte de las tropas del país del norte. La segunda fue el ataque de los japoneses a Pearl Harbour, que pagaron un alto precio: dos bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki, que dejó cerca de un millón de muertos y miles de afectados.

La tercera fue el 11-S, que para mucho fue como Pearl Harbour y anteriormente la explosión del acorazado norteamericano en Cuba; se trataron de auto atentados, pero esto desató dos guerras, la primera contra Afganistán que está previsto termine con la retirada sin poder derrotar a los Talibanes y la invasión a Irak con la destrucción del país y la ejecución de Saddam Hussein.

La primera década del siglo XXI es también el escenario de la gran crisis del sistema y el comienzo de la caída de la hegemonía de Estados Unidos a nivel mundial. Estos hechos y la imposibilidad de poder ganar las guerras que comenzó, marcan un grave problema en la sociedad del AWL, ya venida a menos, por la crisis profunda en la propia sociedad norteamericana.

La respuesta de Hollywood fue mostrar que grandes amenazas se dan en el mundo y que sólo Estados Unidos las puede solucionar, y de allí en más se han dado una serie de películas cuyo objetivo es alienar a la sociedad y no hacer pensar sobre el grave problema económico que tiene, y que se refleja en el hecho de que se empieza a resquebrajar seriamente el AWL.

La famosa profecía maya del fin del mundo en el 2012 es una simplificación extrema de un calendario que concluye este año y que según los mayas daría lugar a un nuevo ciclo o período, pero nunca se habla del fin del mundo, como nos pretenden hacer creer.

En Estados Unidos y en menor medida en Canadá aparecen los “prepers”, o sea, los que arman grandes refugios para sobrevivir, un tema que ya analizamos en una nota anterior, pero además de estos grupos extremos hay otros cuyo objetivo es preparase para una especie de guerra civil.

El individualismo es tan grande y está tan integrado en la mentalidad de la sociedad, que ésta al creer que pueden darse hechos catastróficos, automáticamente cree que la sociedad se deshace y aparece el sálvese quien pueda, no se piensa en la solidaridad, en que se repondría el estado, sino en una especie de guerra interna donde sólo los más fuertes podrán sobrevivir.

Así las armas son más importantes que los alimentos, porque ello les va permitir a los que las tengan imponer un nuevo orden y, por ende, aprovechar lo que queda de una sociedad afectada por cataclismos.

En un país donde la mayoría considera que usar armas es un derecho y que las masacres locales son una constante, no nos puede asombrar la reacción de importantes sectores de esta sociedad que se preparan para atacar o defenderse de sus vecinos.

En medio de esta nueva sociedad tan particular que abarca la América del Norte desarrollada, pero que influencia con sus ideas más no con sus modelos al resto del mundo, Vicente Verdú aborda el análisis de estos fenómenos, principalmente los que se han exportado como partes de una “nueva cultura”

El autor se pregunta porque aparecen los zombis, que cada vez se ven más en películas y series y que emergieron como el eje de un musical que hizo famoso a Michael Jackson, y su análisis tiene la característica que nos permite ubicar esta extraña figura en la situación actual.

Para Verdú, éstos reflejan una plástica y asquerosa idea de la actual situación, ya que de entrada se trata de muertos y, por ello, esta inmundicia no puede ser eliminada y mucho menos ahuyentada porque ya no tienen nada que perder, son el reflejo de los que perdieron, sólo pueden estar como un recordatorio o una amenaza.

Al ser muertos “vivos” ya no hablan, escuchan, razonan, no se pueden comunicar y sólo intentan morder para transformar al vivo en un nuevo zombi, se pueden reproducir a través de atacar a los vivos, no se los puede eliminar, o sea, crecen y se reproducen como la pobreza y su secuela de dolor, pero viven en este estado miserable una especie de vida, que al final es la muerte misma.

Al ser muertos “vivientes” no tienen pensamiento, pero si un sentido de la supervivencia que es ampliado al ejército de estos miserables de la vida, un instinto animal, que inicialmente tuvo el hombre y que ahora regresa en los millones de miserables del mundo.

Son la pesadilla más temida, mucho más que los clásicos hombres lobo y vampiros, porque éstos pueden ser exterminados pero los zombis no; éstos como dice Verdú, “…han traspasado la muerte nada menos, y empapados por ella se dirigen como autómatas a la muerte de los demás…”.

Esto los hace temibles y rechazables, por todo lo que se ha dicho y algo más, y es que ellos son un reflejo de la realidad de esta gran crisis, que devora las sociedades ya estables, que hace pasar a la miseria a millones de hombres por el poder de unos pocos.

La crisis emergió como un monstruo, que empezó a crear zombis que hoy sobreviven, algunos se quejan, otros se rinden en esta nueva jugada por reducir los avances y logros del hombre en el siglo XX, a partir de un capitalismo, que no tiene límites, y que cobra hasta la vida del ciudadano al vaciarla de esperanzas.

Los pobres, los desempleados que marchan, los que se quejan porque no aceptan esta tragedia que se da a causa de la voracidad del capital, todos son los nuevos zombis, que son vistos desde lejos por los que aún no han sido “mordidos” por la crisis y se integran a esa gran marcha de gente sin esperanza.

Y es así como el cuerpo ulceroso en lo económico o en lo social se ha reproducido en la superficie, en los cuerpos de estos ex hombres, ánimas sin más destino que la muerte.

Mientras el mundo se dirige a esta crisis profunda, en la sociedad norteamericana la situación es similar, pero la interpretación de ciertos grupos es diferente, ya que ven en la naturaleza, en los extraterrestres, en los musulmanes y en general en los otros, la causa de esta tragedia, que ha logrado mostrar la verdadera profundidad de esta sociedad individualista y consumista, que es la salvación individual, como la que propone la religión.

 

alfredocesar7@yahoo.com.mx