Inicio > Mis eListas > humboldt > Mensajes

 Índice de Mensajes 
 Mensajes 14694 al 14713 
AsuntoAutor
782/12 - VIAJANDO: Noticias
783/12 - Niemeyer: Noticias
784/12 - "Mi vida" Noticias
785/12 - Pasajeros Noticias
786/12 - Sequía en Noticias
787/12 - O alfaiat Noticias
788/12 - Óscar Nie Noticias
789/12 - Incendio Noticias
790/12 - La izquie Noticias
791/12 - "La IV In Noticias
792/12 - CAMPAMENT Noticias
793/12 - LAS ISLAS Noticias
794/12 - Pasajeros Noticias
795/12 - Argentina Noticias
796/12 - A 25 años Noticias
797/12 - La más re Noticias
798/12 - Hamás cel Noticias
799/12 - Los feste Noticias
800/12 - Hamas pro Noticias
801/12 - VIAJANDO: Noticias
 << 20 ant. | 20 sig. >>
 
Noticias del Cehu
Página principal    Mensajes | Enviar Mensaje | Ficheros | Datos | Encuestas | Eventos | Mis Preferencias

Mostrando mensaje 15017     < Anterior | Siguiente >
Responder a este mensaje
Asunto:NoticiasdelCeHu 801/12 - VIAJANDO: En Ancona con la parentela
Fecha:Sabado, 8 de Diciembre, 2012  18:26:31 (-0300)
Autor:Noticias del CeHu <noticias @..............org>

NCeHu 801/12
 

 

En Ancona con la parentela

 

A pesar de que los tanos me pusieran de mal humor, debo reconocer que absolutamente todos mis ancestros tienen ese origen. No tengo mezcla. Por parte de mi padre, todos son marchigianos; y por parte de mi madre, también marchigianos y genoveses. Sin embargo, no he heredado nada de lo que ha caracterizado a estas regiones. Los genoveses han sido eximios navegantes, tal como lo ha demostrado Cristoforo Colombo; y si bien también uno de mis antepasados ha sido marino, yo le temo al mar. Y por otra parte, debido a que los marchigianos fueran recaudadores de impuestos en tiempos ha, un dicho muy conocido en Italia lo pone de manifiesto: “É preferibile un morto in casa che un marchigiano alla porta”. Y tampoco me siento identificada con esa particularidad. En Génova no quedaba nadie, pero sí en Ancona por parte de mi abuela paterna, y de ahí mi interés por ir a conocerlos.

El tren partió de Bolonia repleto de turistas de diversas nacionalidades y de italianos que iban en busca de una playa, por lo que en su mayoría bajaron en Rímini, una hermosa localidad balnearia del Adriático. La montaña cayendo hacia el mar… ¡Qué maravilla! Siempre había sido mi paisaje preferido.

Al llegar a Ancona me alojé en la casa de los Focosi, a quienes solo conocía por teléfono cuando para las fiestas de fin de año, nos saludábamos efusivamente. Las atenciones fueron indescriptibles.

Como en todas partes, primero preparaban pasta seca comprada; y luego el plato principal con una carne acompañada por verduras. Nadie de la familia sabía amasar, y se sorprendieron de que yo sí lo pudiera hacer. Tampoco había fábricas de pastas frescas. Lo que ocurría era que, en cierto modo, en la Argentina se continuaba con las costumbres italianas de la época de los inmigrantes, como ocurre con toda sociedad que tenga esas características. Pero en la Italia de 1997 ya habían desaparecido los hábitos que me habían inculcado desde chica.

Después de hacer un raconto sobre la vida de cada pariente de la Argentina, me llevaron a visitar a los Rossini.

Yo solo había conocido a Liano Rossini, quien fuera años atrás, campeón mundial de tiro, y que por su actividad había tenido ocasión de ir a la Argentina; pero él ya había fallecido. Así que estuvimos en la armería que estaba a cargo de Massimo, su hijo.

Aun vivía la madre de Liano, quien tenía alrededor de noventa y cinco años. Ella me mostró todos los trofeos que él había ganado en diferentes competencias, y se quejó de que no podía ir sola a la universidad porque le costaba caminar.

Yo pregunté sorprendida: -“¡¿A la universidad?!”

-“Sí”, me respondió ella. –“En menos de cinco años han muerto mi hijo y mi marido. Y yo en vez de llorar todo el día o ir a un psicólogo, preferí estudiar inglés en la universidad, y así poder ayudar a mi nieto contestando la correspondencia referida a la exportación de balines de nuestra marca”. ¡Admirable!

Luego me llevaron a conocer el Cashum, un enorme edificio, de mas alrededor de doscientos años, con grandes recovas, bastante bien conservado, donde en una pieza, vivían mi abuela Irma Rossini y sus padres antes de emigrar para la Argentina. En ese momento estaba reconvertido en una especie de shopping.

Continuamos recorriendo la ciudad. Primeramente fuimos a la catedral, dedicada a San Ciríaco, patrono de Ancona. Esta basílica ha sido sometida a varias restauraciones debido a ser dañada durante los bombardeos de la Primera y de la Segunda Guerra Mundial, y posteriormente por el terremoto de 1972. Cerca de allí también vimos un refugio donde, durante la guerra, murieron todos sus ocupantes por estallar una bomba poco antes de que pudieran cerrar sus puertas.

Al llegar al puerto, estaban en el muelle los paquebotes de turismo que partían rumbo a Grecia. Justamente hacia la tierra de los orígenes de la ciudad, ya que fuera fundada por siracusanos huidos de la tiranía de Dionisio I, en el año 387 a. C. Ellos le pusieron de nombre Ancona, que en una transliteración del griego significa “codo”, por la configuración del ángulo de la costa. Y continuaron hablando en griego por muchos años, tal como lo demostraron sus propias monedas con la cabeza de Afrodita y monumentos funerarios con inscripciones en ese idioma. Del asentamiento griego, que duró hasta los siglos II - I a. C., solo quedaban algunos tramos de murallas, probablemente restos de la fortificación de la acrópolis.

 

Ruinas de Ancona

 

 

Una de las obras más antiguas era, sin duda, el Arco de Trajano, que databa del  año 114 en honor al emperador que había construido el puerto de ingreso a Roma a través del Adriático. Fue realizado en mármol, y de gran altura para que desde los barcos pudieran individualizarlo.

Y muy a pesar de que la ciudad fuera mucho más pequeña que Bologna, el tránsito seguía siendo un caos, al punto de que en una bocacalle chocaron tres motos. Uno de los conductores se cayó al piso, y los otros dos, en vez de auxiliarlo, lo insultaban. Yo le dije a mi pariente que llamáramos a una ambulancia, pero no me hizo caso. Dijo que eso era cosa de todos los días.

 

 

                           Ana María Liberali