Inicio > Mis eListas > humboldt > Mensajes

 Índice de Mensajes 
 Mensajes 14694 al 14713 
AsuntoAutor
782/12 - VIAJANDO: Noticias
783/12 - Niemeyer: Noticias
784/12 - "Mi vida" Noticias
785/12 - Pasajeros Noticias
786/12 - Sequía en Noticias
787/12 - O alfaiat Noticias
788/12 - Óscar Nie Noticias
789/12 - Incendio Noticias
790/12 - La izquie Noticias
791/12 - "La IV In Noticias
792/12 - CAMPAMENT Noticias
793/12 - LAS ISLAS Noticias
794/12 - Pasajeros Noticias
795/12 - Argentina Noticias
796/12 - A 25 años Noticias
797/12 - La más re Noticias
798/12 - Hamás cel Noticias
799/12 - Los feste Noticias
800/12 - Hamas pro Noticias
801/12 - VIAJANDO: Noticias
 << 20 ant. | 20 sig. >>
 
Noticias del Cehu
Página principal    Mensajes | Enviar Mensaje | Ficheros | Datos | Encuestas | Eventos | Mis Preferencias

Mostrando mensaje 14994     < Anterior | Siguiente >
Responder a este mensaje
Asunto:NoticiasdelCeHu 779/12 - VIAJANDO: Venecia en verano
Fecha:Martes, 4 de Diciembre, 2012  14:02:16 (-0300)
Autor:Noticias del CeHu <noticias @..............org>

NCeHu 779/12
 

 

Venecia en verano 

 

Venecia, conocida como “la ciudad de los canales”, es uno de los centros culturales más importantes de Europa. Pero esto no ha sido casual, sino que la riqueza y poderío de la Iglesia, de los políticos y de ciertos comerciantes permitió mantener un prolongado patrocinio sobre pintores, arquitectos y demás artistas. En Venecia nació Vivaldi, una de las cimas de la música barroca y también es la tierra de Marco Polo, típico representante de la sociedad veneciana. Pero en la actualidad es, sin duda, un lugar para enamorados, tal como lo dice la canción "Venecia sin ti...", de Charles Aznavour: “(…) una góndola va… cobijando un amor…”. Yo estaba sola y sin dinero como para subir a una góndola, por lo que tomé una lancha colectiva donde tuve que ir parada durante todo el recorrido, debido a la cantidad de gente que había en la época más alta del año, el mes de julio.

Navegamos por el Gran Canal, que tiene forma de meandro, y prácticamente divide la ciudad en dos pasando por diversidad de puntos de interés. Y entre todos los que andaban en góndolas, había algunas parejas japonesas que habían elegido la ciudad como lugar para casarse, y se dirigían a la iglesia de Santa Maria della Salute. Pero no lo hacían solas, sino que las acompañaban todos sus invitados. Tanto los altos ingresos como el valor del yen, se los permitían.

Llegamos a la plaza e iglesia de San Marcos y allí todos descendimos para poder visitar los edificios que las rodeaban. La plaza era seca, repleta de palomas, y por su extensión permitía tener una visión panorámica muy interesante. Me senté un rato debajo de las recovas porque el calor y la humedad me resultaban insoportables. Y allí, mucho más insoportable, había un niño español que permanentemente y de manera muy petulante presionaba a su familia para que le compraran todo lo que veía.

Regresé a pie dejándome perder entre las callejuelas, cruzando puentecitos de pequeños canales y recreándome la vista con la arquitectura multicolor. Y como motivo de autenticidad, también resultaba un verdadero espectáculo ver la ropa colgada en los balcones, y en algunos casos en sogas que iban de pared a pared cruzando las calles o canales. Pero debido a que estábamos en pleno verano, los malos olores de ciertas aguas estancadas también se hacían notar.

Entre tantos lugares para ver, había una gran cantidad de pequeños comercios dedicados a la venta de artesanías de la zona, muy especialmente las del famoso cristal de Murano y de la Murrina Veneciana. La técnica, originaria de fenicios, alejandrinos y romanos, consiste en colocar en una base de plata piedritas multicolores agrupadas formando florcitas para luego hornear el conjunto, quedando absolutamente integradas. Una verdadera preciosura. Por lo que compré un reloj con esas características para mi madre.

Continué caminando y tomando cantidad de fotografías y volví al hotel cansadísima, pero allí me esperaban largas escaleras que me conducirían hasta mi habitación. Algo típico de todo el Viejo Continente. Edificios antiguos, con pisos muy altos y sin ascensor.

Al día siguiente ya bajé con todo el equipaje y fui a comprar un cinturón para mi padre. El vendedor me atendió en español, mientras a otros clientes lo hizo en inglés o en japonés. El hombre conocía tantos idiomas como los que yo había escuchado a mi alrededor en todo el recorrido.

Antes de partir aproveché para comer al aire libre, junto al puerto, un suculento plato de tallarines. Y con sorpresa y decepción me encontré con que los habían cortado y no tenían prácticamente sabor a nada. Protesté porque no los podía enroscar, y me explicaron que en realidad los hacían así para los turistas, que de hecho, no tienen los tradicionales hábitos  italianos. 

 

 

Ana María Liberali