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Asunto:NoticiasdelCeHu 732/12 - Tras la quiebra de Oslo, comienza un nuevo ciclo sangriento (Juliien Salingue)
Fecha:Martes, 20 de Noviembre, 2012  21:29:24 (-0300)
Autor:Noticias del CeHu <noticias @..............org>

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NCeHu 732/12

Ofensiva israelí contra Gaza

Tras la quiebra de Oslo, comienza un nuevo ciclo sangriento

Julien Salingue
Viento Sur 

Martes 20 de noviembre de 2012

Cuando se escriben estas l√≠neas la ofensiva israel√≠ contra Gaza sigue su curso. Aunque el futuro es incierto, es posible hacer ya un primer balance de los acontecimientos de estos √ļltimos d√≠as.

El Estado de Israel y las víctimas de los disparos de cohetes: profecías que se autocumplen

No se trata de negar la realidad de los disparos de cohetes sobre el sur de Israel, que han aumentado considerablemente durante el a√Īo 2012. Las cifras del Ej√©rcito israel√≠ y de los grupos armados palestinos concuerdan sobre este √ļltimo punto. Pero uno de los puntos sobre los que el Ej√©rcito israel√≠ informa poco es el n√ļmero de v√≠ctimas de los cohetes y obuses de mortero y los per√≠odos en los que han muerto civiles israel√≠es. Lo cierto es que esas estad√≠sticas tienden a demostrar que las fases de operaciones militares israel√≠es son precisamente aquellas en las que el n√ļmero de v√≠ctimas civiles es m√¡s elevado.

Si nos contentamos con observar el ciclo abierto por la toma de control de Gaza por Hamas en junio de 2007, se cuentan 13 v√≠ctimas civiles, de ellas 7 (es decir m√¡s de la mitad) durante las operaciones ‚ÄúPlomo Endurecido‚ÄĚ (invierno 2008-2009, cuatro muertos) y ‚ÄúPilar de Defensa‚ÄĚ (ofensiva en curso, tres muertos hasta hoy). Sobre esta √ļltima, hay que constatar que ha sido desencadenada cuando los cohetes no hab√≠an hecho ninguna v√≠ctima desde hace m√¡s de un a√Īo, y que desde el d√≠a siguiente del asesinato de Ahmad Jaabari, responsable militar de Hamas, han muerto tres civiles israel√≠es. Israel ha integrado inmediatamente esas tres v√≠ctimas en su ‚Äúcontabilidad‚ÄĚ, y se sirve de ellas hoy para justificar la continuaci√≥n y la extensi√≥n de la ofensiva militar.

En la operaci√≥n en curso hay, pues, desde el estricto punto de vista del n√ļmero de civiles israel√≠es muertos por los disparos de cohetes, un cambio radical de las causas y de las consecuencias. Igualmente, en el momento de la operaci√≥n ‚ÄúPlomo Endurecido‚ÄĚ, los cohetes no hab√≠an matado a nadie desde hac√≠a m√¡s de seis meses, e hicieron cuatro v√≠ctimas en los tres d√≠as siguientes a los primeros bombardeos israel√≠es. Las respuestas palestinas a las operaciones israel√≠es sirven pues de pretexto, a posteriori, para legitimar estas √ļltimas, lo que confiere al discurso actual del establishment israel√≠ una dimensi√≥n evidente de profec√≠a que se autorrealiza.

Poblaciones tomadas como rehenes por el cinismo político de Netanyahu

Por tanto, m√¡s all√¡ de los pretextos, hay que preguntarse sobre las motivaciones reales del gobierno israel√≠. La mayor parte de los analistas y comentadores han subrayado, con raz√≥n, que el timing de la operaci√≥n hay que considerarlo, evidentemente, teniendo en cuenta las futuras citas electorales israel√≠es, como ya hab√≠a ocurrido con la operaci√≥n ‚ÄúPlomo Endurecido‚ÄĚ. Habr√¡ elecciones legislativas en enero, las fuerzas pol√≠ticas est√¡n en campa√Īa, y est√¡ claro que la operaci√≥n en curso debe ser pensada en este contexto.

Provocando a Hamas y aumentando la tensi√≥n militar, el gobierno Netanyahu se da as√≠ una imagen de jefe de guerra y empuja a los dem√¡s partidos a callar sus cr√≠ticas en nombre de la uni√≥n nacional. Adem√¡s, la respuesta de los grupos armados palestinos conlleva una radicalizaci√≥n de la sociedad israel√≠, que deber√≠a beneficiar a las fuerzas pol√≠ticas m√¡s extremistas, en este caso el Likud y el partido de extrema derecha Israel Beitenu, que han decidido presentar una lista com√ļn en las elecciones legislativas. La desventura ocurrida al partido Kadima que dirig√≠a el gobierno saliente en 2009 y que fue superado ‚Äúpor la derecha‚ÄĚ en las elecciones, no puede reproducirse.

Es adem√¡s esencial pensar el timing de esta ofensiva en el contexto de la demanda palestina de admisi√≥n en la ONU como Estado no-miembro, sobre la que la Asamblea General deber√≠a pronunciarse el 29 de noviembre. Si el Estado de Israel sabe que, si se vota, no podr√¡ impedir esta admisi√≥n, la operaci√≥n militar en curso, reactualizando las tesis del ‚Äúciclo de la violencia‚ÄĚ y de las ‚Äúresponsabilidades compartidas‚ÄĚ, podr√≠a convencer a algunos Estados indecisos, particularmente en Europa, a optar por no decidir, absteni√©ndose en la votaci√≥n del 29 de noviembre. Las primeras declaraciones de los Estados europeos, entre otros Francia, que equiparan a las dos partes, cuando no acusan directamente a Hamas, como Gran Breta√Īa, parecen dar la raz√≥n a Netanyahu y a sus c√¡lculos pol√≠ticos.

El cinismo de Netanyahu, que maniobra tomando como rehenes a las poblaciones de Gaza y del sur de Israel, es denunciado incluso dentro de Israel. Mihal Wasser, ense√Īante israel√≠ que reside en una localidad situada a tres km. de Gaza, ha firmado una valiente carta dirigida a Netanyahu en el peri√≥dico Haaretz, en la que escribe particularmente esto: ‚ÄúSi Vd se preocupa por nosotros, deje de defendernos mediante misiles, acciones ‚Äôselectivas‚Äô y ‚Äôvuelos disuasorios‚Äô. En lugar de la operaci√≥n Pilar de Defensa, lance Vd. una operaci√≥n Esperanza para el Futuro. Es m√¡s complicado, necesita paciencia, y es menos popular‚ÄĚ /1.

Israel apunta a Hamas para atacar las evoluciones regionales

Pero es indispensable ir m√¡s all√¡ de los plazos electorales israel√≠es y onusianos. Apuntando deliberadamente a Hamas, las autoridades israel√≠es demuestran que han medido el peligro que representan los procesos regionales en curso, entre otros el cambio de situaci√≥n pol√≠tica en Egipto. Desde hace varios a√Īos, Hamas ha emprendido una larga mutaci√≥n que le ha conducido a situarse en el centro del juego pol√≠tico palestino, incluso en las instituciones de la autonom√≠a que al comienzo hab√≠a boicoteado /2, y en el coraz√≥n del juego pol√≠tico regional.

En b√ļsqueda de respetabilidad y a fin de aparecer como un interlocutor responsable, Hamas ha aplicado una pol√≠tica estricta en Gaza en lo que se refiere a los cohetes. En efecto, y contrariamente a las repetidas afirmaciones de las autoridades israel√≠es, Hamas no ha animado, durante los √ļltimos a√Īos, a los grupos armados a tirar cohetes contra Israel, sino que les ha disuadido de ello, incluso por la fuerza. La propia Leila Shahid, poco sospechosa de simpat√≠as por el Movimiento de Resistencia Isl√¡mica, lo ha reconocido en una entrevista concedida a la RTBF el 18 de noviembre de 2012: ‚Äúno es Hamas el que dispara, no es cierto que sea Hamas. Es la Yihad Isl√¡mica y las dem√¡s organizaciones. Hamas (‚Ķ) por razones completamente evidentes de oportunismo, ha hecho respetar el alto el fuego integral, no ha habido m√¡s disparos‚ÄĚ /3.

El pasado mes de mayo, Hamas establec√≠a una fuerza de 300 hombres encargados de impedir los disparos de cohetes. Esta fuerza ha procedido a numerosos arrestos y confiscaciones de material, incluso entre grupos influyentes como la Yihad Isl√¡mica y los Comit√©s de Resistencia Popular. Como subrayaba entonces Avi Issacharoff, de Haaretz, ‚Äúel hecho de que esta nueva fuerza anticohetes haya sido formada tiende a demostrar que Hamas busca mantener la calma en el frente de la seguridad a fin de poder establecer mejor la autoridad de su gobierno en la franja (de Gaza)‚ÄĚ /4. El acuerdo t√¡cito entre Hamas y grupos armados era que las autoridades no intervendr√≠an en caso de respuesta palestina a bombardeos a√©reos o terrestres, sino que impedir√≠an toda iniciativa militar desde Gaza.

Estas garant√≠as de Hamas, siguiendo su actitud pragm√¡tica en las negociaciones que llevaron a la liberaci√≥n de Gilad Shalit, participan de su acceso al estatus de interlocutor reconocido regionalmente, reforzado por el proceso revolucionario en curso y, en particular, la llegada al poder, en Egipto, de los Hermanos Musulmanes /5. El boicot a Hamas, decretado por la gran mayor√≠a de los Estados √¡rabes tras las elecciones legislativas de 2006, se ha terminado: as√≠, en enero pasado, Ismail Haniyyah, primer ministro del gobierno de Gaza, fue recibido por los nuevos responsables tunecinos; en julio lo fue oficialmente por el presidente egipcio reci√©n elegido Mohammad Morsi, un encuentro incre√≠ble durante la era Mubarak; la visita con gran pompa del emir de Qatar a Gaza a finales del mes de octubre ha sido el √ļltimo acontecimiento en consagrar la nueva centralidad regional del actor pol√≠tico Hamas.

Israel no apunta a grupos armados sino a un movimiento y una orientación política

El primer objetivo ‚Äúoficial‚ÄĚ de la operaci√≥n en curso ha sido Ahmad Jaabari, responsable de la rama militar de Hamas, asesinado el 14 de noviembre. Esta decisi√≥n no es nada anodina, y confirma en realidad los objetivos pol√≠ticos inconfesados del gobierno israel√≠. Jaabari, debido a su posici√≥n en el seno del Movimiento de la Resistencia Isl√¡mica, ocupaba un lugar central en el dispositivo pol√≠tico de Hamas en el seno de la banda de Gaza. En particular era quien hab√≠a supervisado las conversaciones que llevaron, en octubre de 2011, a la liberaci√≥n de Gilad Shalit y a su ‚Äúintercambio‚ÄĚ por 1 027 presos palestinos; su papel fue reconocido por los mediadores israel√≠es e internacionales.

M√¡s a√ļn, Jaabari era quien hab√≠a convencido a los grupos armados de Gaza de aceptar un alto el fuego con Israel, llegando incluso, algunos d√≠as antes de su asesinato, a elaborar una propuesta de tregua duradera, como ha confirmado Gershon Baskin, mediador israel√≠ en la liberaci√≥n de Gilad Shalit: ‚Äú Jaabari no estaba solo interesado por un alto el fuego duradero; era tambi√©n quien estaba a cargo de hacer respetar los precedentes acuerdos de alto el fuego obtenidos por los servicios de seguridad egipcios (‚Ķ) La ma√Īana del d√≠a en que lo mataron, Jaabari recib√≠a un draft [borrador] de propuesta de alto el fuego extendido con Israel, incluyendo mecanismos que permit√≠an verificar las intenciones (de unos y otros) y de asegurar la posibilidad de una entente‚ÄĚ /6.

Jaabari era uno de las principales representantes, junto al primer ministro Ismail Haiyyah, de la corriente ‚Äúpragm√¡tica‚ÄĚ de Hamas, dispuesta a convencer a los partidarios de la opci√≥n militar, la base del movimiento y los grupos palestinos de la necesidad de mantener una calma relativa entre Israel y Gaza a fin de obtener una relajaci√≥n del cerco alrededor de la peque√Īa banda costera, sin renunciar a pesar de ello al principio de la lucha por el logro de los derechos de los palestinos: ‚ÄúJabari comprend√≠a la futilidad de los disparos de cohetes contra Israel, que no hac√≠an realmente da√Īos en Israel, sino decenas de v√≠ctimas en Gaza. Jabari no estaba dispuesto a abandonar la estrategia de ‚Äôresistencia‚Äô, es decir el combate contra Israel, pero hab√≠a comprendido la necesidad de una nueva estrategia y estaba dispuesto a aceptar un alto el fuego a largo plazo‚ÄĚ /7.

Apuntando a Jabari y llevando a cabo una operaci√≥n de envergadura, Israel manda en realidad un ‚Äúmensaje‚ÄĚ a Hamas, dici√©ndole que debe elegir entre resistencia y capitulaci√≥n, y que ninguna orientaci√≥n pol√≠tica que intente mezclar negociaciones con Israel y mantenimiento de las reivindicaciones nacionales palestinas ser√¡ tolerada. Se trata as√≠ de empujar a Hamas ‚Äúal error‚ÄĚ reforzando, en su seno, a los partidarios de la opci√≥n militar, a riesgo, para el movimiento, de perder una amplia parte de la legitimidad regional que ha adquirido en el curso de los √ļltimos a√Īos. En efecto, ni Qatar, ni Egipto apoyar√¡n el principio de una confrontaci√≥n armada duradera, como demuestran los esfuerzos desarrollados desde El Cairo y Doha para lograr obtener un alto el fuego. A partir de ah√≠, la ofensiva en curso, si contribuye actualmente a reforzar, en Gaza, el prestigio de Hamas como organizaci√≥n ‚Äúresistente‚ÄĚ, puede, a medio plazo, debilitar al Movimiento de la Resistencia Isl√¡mica. Bajo la presi√≥n de sus padrinos √¡rabes, los pragm√¡ticos del movimiento van probablemente a intentar obtener un alto el fuego que, si no va acompa√Īado de una mejora de las condiciones de vida en Gaza y de una parada de las incursiones y bombardeos israel√≠es /8, profundizar√¡ las divisiones internas en Hamas y reforzar√¡ a los dem√¡s grupos palestinos partidarios del mantenimiento de una presi√≥n militar, por irrisoria que sea, sobre Israel.

Israel: ‚ÄúCuanto m√¡s cambia, m√¡s es lo mismo‚ÄĚ

La operaci√≥n en curso no es m√¡s que una nueva demostraci√≥n de la naturaleza real de la estrategia del Estado de Israel hacia los palestinos. Muestra de ello es que puedo repetir aqu√≠, sin modificarlo, lo que escrib√≠a hace cerca de cuatro a√Īos a prop√≥sito de la operaci√≥n ‚ÄúPlomo endurecido‚ÄĚ /9:

‚ÄúTras los falsos pretextos (‚Ķ), el objetivo de Israel est√¡ pues claro: a falta de poder librarse del pueblo palestino, los dirigentes sionistas pueden tolerarles en cantones aislados, a condici√≥n de que esos cantones no est√©n controlados por fuerzas hostiles a Israel. La ofensiva actual es pues un sangriento ‚Äôgolpe de presi√≥n‚Äô sobre Hamas y la poblaci√≥n palestina: capitulad o conocer√©is el infierno‚ÄĚ.

La ofensiva contra Gaza se sit√ļa pues en la continuidad de las pol√≠ticas israel√≠es desde hace m√¡s de 60 a√Īos: se trata de demostrar al pueblo palestino y a sus dirigentes que son tolerados en reservas rodeadas de muros, pero no pueden esperar obtener m√¡s. Se trata de recordar que es Israel quien fija las reglas del juego, quien elige a los dirigentes, quien asesina o amenaza de muerte a quienes no son bastante conciliadores, quien arma y desarma a las fuerzas de seguridad seg√ļn su voluntad, quien abre y cierra las puertas de entrada de los cantones.

La actitud de Israel hacia Mahmud Abbas, sin embargo conciliador, que ha renunciado desde hace mucho a toda perspectiva de enfrentamiento con Israel, cuyas fuerzas de seguridad en Cisjordania cooperan diariamente con los servicios israel√≠es, y que se aferra desesperadamente a una soluci√≥n negociada, se inscribe en esta din√¡mica. El Estado de Israel amenaza a Abbas con ‚Äúrepresalias‚ÄĚ en caso de demanda de admisi√≥n en la ONU, llegando a evocar algunos la hip√≥tesis de un derrocamiento de Abbas /10. Hip√≥tesis poco plausible pero que demuestra hasta qu√© punto incluso el dirigente m√¡s d√≥cil es llamado inmediatamente al orden en cuanto se sale de la agenda fijada en exclusiva por el Estado de Israel, y hasta qu√© punto el autodenominado ‚Äúproceso de paz‚ÄĚ no es m√¡s que un enga√Īo destinado a mantener la ilusi√≥n de una ‚Äúnegociaci√≥n‚ÄĚ posible cuando sobre el terreno Israel prosigue su empresa de colonizaci√≥n y de desposesi√≥n.

Leila Shahid, en la entrevista ya citada, parece reconocer as√≠ (al fin) que el marco del ‚Äúproceso de paz‚ÄĚ ha caducado y que la estrategia de la direcci√≥n de la OLP, es decir la b√ļsqueda de una soluci√≥n negociada entre Israel y los palestinos bajo la √©gida de los Estados Unidos, ha fracasado: ‚ÄúDecidimos, hace 19 a√Īos, parar toda la lucha militar para decidir negociar la soluci√≥n de dos Estados. Pero seamos honestos, hemos fracasado en la soluci√≥n preconizada por el presidente Mahmud Abbas, por el primer ministro, por Yasser Arafat antes de su fallecimiento. Hace 20 a√Īos que, supuestamente, negociamos una soluci√≥n de la ocupaci√≥n militar de nuestros territorios desde hace 45 a√Īos. Y, ¬¿qu√© hemos hecho? No hemos ni siquiera logrado que se retire el ej√©rcito israel√≠ ni de Gaza ni de Cisjordania, ni de Jerusal√©n Este. (‚Ķ) La estrategia de mi direcci√≥n, la m√≠a, la que defiendo desde hace 45 a√Īos ya, ha fracasado. D√≠game ¬¿para qu√© han servido las negociaciones durante 20 a√Īos? Comenzamos a negociar en Madrid en 1990. Se continu√≥ en 1993, se detuvo la lucha armada, se quiso mostrar que se era respetuoso del derecho internacional e Israel nos ha dado una bofetada‚ÄĚ /11.

¬¿Una nueva situaci√≥n regional?

Tales declaraciones revelan en realidad lo que es cada vez m√¡s evidente, a ojos de todos los actores implicados: que el ‚Äúpar√©ntesis de Oslo‚ÄĚ, abierto a comienzo de los a√Īos 1990, est√¡ cerr√¡ndose. Los callejones sin salida inherentes al ‚Äúproceso de paz‚ÄĚ y la continuaci√≥n de la pol√≠tica expansionista israel√≠ van hoy acompa√Īados de un cambio del dispositivo regional, que abre otras perspectivas pol√≠ticas a los palestinos que la de un cara a cara con Israel bajo la supervisi√≥n estadounidense, con los pa√≠ses √¡rabes desaparecidos de la circulaci√≥n. Y atacando a Hamas e intentando ponerle en mala situaci√≥n ante sus padrinos √¡rabes, el Estado de Israel reconoce, parad√≥jicamente, que ha tomado conciencia del cierre programado del par√©ntesis de Oslo y de los riesgos que ello implica para √©l.

Lejos de ser una reacci√≥n a los disparos de cohetes, la ofensiva en curso puede as√≠ ser considerada como un ‚Äúataque preventivo‚ÄĚ contra las consecuencias probables del reequilibrio regional en curso. Israel no puede contar ya, como antes, con reg√≠menes √¡rabes sometidos solo a la agenda estadounidense, y no es arriesgado formular la hip√≥tesis de que uno de los objetivos indirectos del ataque es Egipto /12. Si este √ļltimo no ha roto con la pol√≠tica exterior de la era Mubarak, en particular en lo que concierne al Tratado de Camp David y los lazos con los Estados Unidos, pretende sin embargo ocupar un lugar significativo en el seno del dispositivo regional, incluyendo un papel nuevo en el ‚Äúexpediente‚ÄĚ palestino.

Precipitando los acontecimientos con el desencadenamiento de una operaci√≥n militar de envergadura contra Gaza, que parece apuntar prioritariamente a Hamas, el gobierno israel√≠ pone a prueba al nuevo r√©gimen egipcio. Este √ļltimo no puede ya contentarse con una solidaridad de principio, que pasa por declaraciones de apoyo a los palestinos o por votos que piden la revisi√≥n del Tratado de Camp David. El presidente Morsi debe actuar a fin de demostrar, en los actos, que la era Mubarak ha pasado, sin lo cual corre el riesgo de perder una parte de su apoyo popular, sin por ello impulsar la hostilidad regional contra Israel, una actitud que podr√≠a conducir a los Estados Unidos, cuya ayuda financiera sigue siendo considerable, a sancionar al nuevo r√©gimen.

Egipto se encuentra, de facto, en el centro del juego, pero Mohammad Morsi va a tener que dar la prueba de su capacidad para manejar la realpolitik. El presidente egipcio est√¡ obligado a hacer frente a las contradicciones del Egipto post-Mubarak, y la aceleraci√≥n provocada por Israel va necesariamente a influir en las reconfiguraciones en curso a nivel regional. El ciclo de Oslo est√¡ cerr√¡ndose, y con √©l el principio de un ‚Äúarreglo‚ÄĚ de la cuesti√≥n palestina impuesto por los Estados Unidos e Israel, con el asentimiento de los pa√≠ses √¡rabes. Un nuevo ciclo, producto de la quiebra de Oslo y de los procesos revolucionarios √¡rabes est√¡ ya abierto. No hay ninguna duda de que la ofensiva israel√≠ en curso, cuyos desarrollos son inciertos, y sus consecuencias pol√≠ticas y diplom√¡ticas contribuir√¡n a definir las coordenadas de este nuevo ciclo que estar√¡ manchado, como siempre en Palestina, por la sangre de los habitantes de Gaza.

18/11/2012

http://www.contretemps.eu/interventions/premiers-éléments-analyse-sur-offensive-israélienne-contre-gaza

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR

Notas

1/ Ver la carta traducida en franc√©s en la p√¡gina de la Union Jud√≠a Francesa por la Paz http://www.ujfp.org/spip.php?article2462 y el original ingl√©s en la p√¡gina de Haaretz http://www.haaretz.com/opinion/a-message-to-israel-s-leaders-don-t-defend-me-not-like-this.premium-1.478105

2/ Sobre las mutaciones internas de Hamas reveladas por su participaci√≥n en las elecciones de 2006, ver en particular Khaled Hroub, ‚ÄúUn Hamas nouveau?‚ÄĚ, Revue d¬ī√©tudes palestiniennes, n. 102, hiver 2007.

3/ Entrevista en l√≠nea en la p√¡gina de la RTBF http://www.rtbf.be/info/monde/detail_violences-a-gaza-entretien-exclusif-avec-leila-shahid?id=7876355

4/ Avi Issacharoff, ‚ÄúNew Hamas force in Gaza is foiling rocket attacks against Israel‚ÄĚ, Haaretz, 10/05/2012. En l√≠nea en la p√¡gina de Haaretz http://www.haaretz.com/news/diplomacy-defense/new-hamas-force-in-gaza-is-foiling-rocket-attacks-against-israel-1.429297

5/ Hamas es, recordémoslo, salió de la rama palestina de los Hermanos Musulmanes.

6/ Gershon Baskin, ‚Äú Israel‚Äôs Shortsighted Assassination‚ÄĚ, The New York Times, 16/11/2012, en l√≠nea en la p√¡gina web del peri√≥dico, http://www.nytimes.com/2012/11/17/opinion/israels-shortsighted-assassination.html

7/ Ibid.

8/ Recordemos en efecto que solo en el a√Īo 2012, no son menos de 70 palestinos de Gaza los que han sido muertos por las fuerzas armadas israel√≠es, y esto antes del desencadenamiento de la operaci√≥n ‚ÄúPilar de Defensa‚ÄĚ.

9/ Julien Salingue, ‚ÄúOffensive isra√©lienne contre Gaza: una mise en perspective‚ÄĚ, publicado en la p√¡gina de Contretemps el 6/01/2009 http://www.contretemps.eu/interventions/offensive-israelienne-contre-gaza%C2%A0-mise-en-perspective

10/ Ver por ejemplo Harriet Sherwood, ‚Äú Israel threatens to overthrow Abbas over Palestinian statehood bid‚ÄĚ, The Guardian, 14/11/2012, en l√≠nea en http://www.guardian.co.uk/world/2012/nov/14/israeli-minister-threatens-abbas-un

11/ Entrevista en l√≠nea en la p√¡gina de la RTBF http://www.rtbf.be/info/monde/detail_violences-a-gaza-entretien-exclusif-avec-leila-shahid?id=7876355

12/ Hay que se√Īalar que el nombre hebreo de la operaci√≥n israel√≠ contra Gaza no es ‚ÄúPilar de Defensa‚ÄĚ sino ◊Ę◊ě◊ē◊ď ◊Ę◊†◊ü, ‚ÄúAmud Anan‚ÄĚ, es decir, ‚ÄúColumna de Nubes‚ÄĚ, en referencia a un episodio b√≠blico durante el cual Dios protege, por medio de una ‚Äúcolumna de nubes‚ÄĚ, a los israelitas durante su traves√≠a del desierto, contra los pueblos de Egipto.