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Asunto:NoticiasdelCeHu 637/12 - Espacio construido y metodología
Fecha:Martes, 9 de Octubre, 2012  20:45:02 (-0300)
Autor:Noticias del CeHu <noticias @..............org>

NCeHu 637/12
 
 

Espacio construido y metodología

 

 

Por Gerardo Mario de Jong

 

 

En un documento anterior se mencionó que la proyección del proceso dialéctico se manifiesta materialmente en el espacio (como hecho material), es decir que refiere a los sistemas de ingeniería que permiten a la sociedad no solo dominar la naturaleza sino también dictar las reglas en materia de ocupación del territorio, hasta un punto tal que la incorporación de rasgos definidos a partir de las técnicas se ha transformado en uno de los elementos más relevante de la configuración del territorio, en muchos casos con predominancia absoluta sobre los rasgos naturales[1]. Es el resultado material del aporte de la sociedad al paisaje.

Debido a que estos rasgos tienen el nivel actual de omnipresencia existen geógrafos, confundidos y deslumbrados por el espectáculo de las construciones, que consideran a la clasificación de dichos rasgos de morfología social como un objetivo fundamental de la geografía, es decir, algo más que un mero paso metodológico. Al respecto M. Santos[2] dice:

“Hacia fines del siglo XVIII y especialmente durante el siglo XIX, el territorio se mecaniza. Podemos decir que es ese el momento de la creación del medio técnico, que sustituye al medio natural [sic]. Hoy, es insuficiente esa categoría y es necesario hablar de medio técnico-científico, […] Todo esto hace que el territorio contenga, al paso de los días, más y más ciencia, más y más tecnología, más y más información.”

Este planteo descriptivo sirve para caracterizar una situación o un proceso en marcha, pero nunca para transformarlo, ya que decir qué cosas contiene el espacio, el territorio, no implica entenderlo y comprenderlo. El análisis de este autor margina el porqué del proceso descrito y, sobre todo, de qué depende su existencia. Afirma, con buen criterio, que el territorio contiene cada vez más información, aquella necesaria para manipular los objetos del mismo y también margina la otra, la que le es intrínseca, pero no logra explicar la relación de este fenómeno con la generación de riqueza y, sobre todo, con la mayor diferenciación social, esto es, las poblaciones socialmente marginales y la relativamente reciente aparición de los extensos grupos de excluidos. En su enfoque descriptivo, expresa  que con el aumento vertiginoso de los objetos se multiplican los flujos, pero por ejemplo, no puede explicar la relación de este fenómeno con la reproducción del capital y, sobre todo, el papel que juegan las recientes transformaciones propias de la diferenciación tecnológica del capital. Asimismo, habla de la “vocación mercantil” de los objetos, sin relacionar el término con la producción de valores de uso, de valores de cambio, y de las variables que operan en el instante de la mercancía. Luego, retoma le existencia del sistema social cuando menciona que:

“cuanto más especulativa es la especialización de las funciones productivas, tanto más alto es el nivel del capitalismo”

Tampoco menciona a qué nivel se refiere. Puede suponerse que, en general, se está refiriendo a la complejidad de los mecanismos relacionados a la reproducción ampliada del capital, pero no lo deja aclarado. Percibe que hay fenómenos relacionados a los cambios en la diferenciación del capital y por ende en los mecanismos de esa reproducción ampliada, pero no logra explicar el porqué de la aparición de los bancos aún cuando los menciona como hechos relevantes, hasta el punto de darles un peso mayor que el consumo de los trabajadores en la diferenciación del espacio. El fenómeno “bancos” es, por otra parte, exclusivamente propio de ciudades de cierto tamaño y de las relaciones sociales de producción correspondientes. De cualquier manera, esto último es una mera suposición acerca de su ensayo ya que nada de esto es mencionado. Finalmente, menciona al plusvalor, sólo como manifestación en general del origen de los excedentes y no en su relación a la teoría del valor y a las formas en que, a través de las relaciones entre las empresas vinculadas a diversos procesos productivos, se da la apropiación de excedentes, es decir, la plusvalía generada en las empresas inter-vinculadas en los procesos productivos. Tampoco ensaya una relación concreta de estos elementos estructurales con el comportamiento de la superestructura.

La aplicación de la línea de pensamiento del autor criticado llevaría a absurdos, por ejemplo, como describir el alto grado de concentración de dióxido de carbono en la atmósfera con sus efectos en el calentamiento de ésta, sin tratar de entender las razones socioeconómicas por las que se da el alto nivel de emisiones hacia la misma. En ellas, obviamente, las contradicciones del sistema social ocupan un lugar destacado. En resumen, el enfoque fenomenológico adoptado describe los objetos, su densidad y disposición, su relación con la producción y uso del conocimiento científico y tecnológico, aplica nuevos nombres a viejos conceptos y, como si éstos no condicionaran o sirvieran de escenario a la reproducción del capital y, por el contrario, como si no fuesen la consecuencia de las nuevas formas de generación y acumulación de excedentes, en conjunto con las relaciones sociales que les son propias en esta fase de crisis del sistema global.

Por el contrario, otro autor, ubicado en la línea de pensamiento del método regional que ha ya publicado en un libro quien esto escribe, M. Castells (sociólogo de profesión), enfatiza tempranamente la importancia de la comprensión de la estructura social para entender los procesos urbanos, la dinámica de crecimiento de las ciudades y su morfología. Al respecto afirma:

“Pero lo esencial es percibir la estrecha dependencia de los procesos urbanos con respecto a la estructura social y romper el esquema ideológico de una sociedad dualista rural/urbana, agrícola/industrial o tradicional/moderna, que si bien responde a una realidad social en las formas de relaciones sociales, y en las expresiones culturales, no es sino el reflejo de una misma estructura ..., [precisando en referencia a los procesos de descomposición rural y las restricciones para la absorción de la población involucrada por parte de las sociedades urbanas que] “...dicha articulación es producto de la estructura básica de la formación social considerada.”[3]

Reafirma esta relación entre los procesos urbanos y la estructura social en escritos posteriores, en los que expresa:

“La crisis urbana es una consecuencia estructural necesaria de la evolución del capitalismo monopolista. En efecto, la concentración del capital conlleva la concentración (económica, social, espacial) de los medios de producción y de las unidades de gestión. Lo cual obliga a una concentración similar de la fuerza de trabajo y, por tanto, de los medios necesarios para su reproducción. […] Así pues, la formación del capitalismo monopolista conduce a un proceso de desarrollo desigual del territorio, a la concentración espacial de creatividades y de población…”[4]

Finalmente alude a la reproducción del capital tecnológico y su relación con la innovación tecnológica cuando señala que:

“Por medio innovador entendemos el sistema de estructuras sociales, -institucionales, organizativas, económicas - y territoriales que crean las condiciones para una generación continua de sinergias y su inversión en un proceso de producción […], tanto para las unidades que son parte de este medio innovador como para el medio en su conjunto.”[5]

Retomemos ahora los siguientes tres enfoques interrelacionados entre sí: las contradicciones propias del sistema social, la forma en que esas contradicciones se trasladan a la forma de operar de la sociedad en la naturaleza y la dinámica propia de los sistemas naturales, propios del ligamen dialéctico inherente a los procesos históricamente determinados. Los mismos reconocen en la generación de riqueza, forma perfecta de la satisfacción de las necesidades de reproducción de la sociedad, el origen de la fuerza transformadora y reproductora del medio habitado y su proyección en el medio natural. En tal sentido, debe advertirse que existen sólo dos fuentes de generación de riqueza: el trabajo que transforma y la naturaleza que provee de materias originales. Por lo tanto, la investigación geográfica debe evitar, en toda situación, ignorar el papel que desempeña la generación de riqueza, la que se verá expresada en aquello que refiere a los subsistemas de capital en:

* la organización del trabajo para la generación de plusvalor y de de su transformación en capital (apropiación de excedentes),

* las relaciones sociales que conducen a la acumulación desigual de excedentes, particularmente a través de los mecanismos de la reproducción ampliada del capital

* la fuente y el ejercicio del poder que emerge del control de éstos y de las instituciones que constituyen el ámbito de su ejercicio

* la respuesta del medio social a los requerimientos de la generación de excedentes en un sistema social dado

* los fenómenos asociados a nivel de la conciencia social y su materialidad

* la proyección a mediano y largo plazo de las contradicciones reflejadas en el uso y manejo del medio natural, incluidos sus retornos en la eficiencia y productividad inherente a cada subsistema de capital.

Las preguntas dirigidas a estos puntos NUNCA deben estar ausentes de una investigación geográfica. Estos evitan que los geógrafos perezcan en la parcialización positiva del objeto geográfico de conocimiento, todavía muy vigente.



[1] “Una época económica se distingue de otra, no tanto por lo que se fabrica, sino por la manera de fabricarlo, por los medios de trabajo (sistemas de ingeniería) con los cuales se lo fabrica. Los medios de trabajo son la escala que mide el desarrollo del trabajador y los exponentes de las relaciones sociales en el seno de las cuales trabaja.” MARX, Karl: El Capital, Libro primero, Sección tercera, Capítulo VII, p.189, Editorial Ciencias del Hombre, Buenos Aires, 1973. La precisión entre paréntesis es del autor de este trabajo.

[2] SANTOS, Milton: De la totalidad al lugar, Capítulo 7, ps. 105 y siguientes, Oikos-tau, Barcelona, 1996.

[3] Cfrs. CASTELLS, M.: Problemas de investigación en sociología urbana, Cap. 3 El proceso de urbanización, Punto 4 Urbanización y dependencia, ps. 99 – 105, Siglo XXI Argentina Editores, Buenos Aires, 1972.

[4] CASTELL, M.: Crisis urbana y cambio social, Cap. 5, Punto II Crecimiento capitalista, crisis urbana y administración municiapal, p. 305, Siglo XXI de España editores, Madrid, 1981.

[5] Cfr. CASTELLS, M. y HALL, P.: Las tecnópolis del mundo, Cap. 1, p. 30, Alianza Editorial, Madrid, 1994.