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Asunto:NoticiasdelCeHu 618/12 - VIAJANDO: Donde fueres, haz lo que vieres…
Fecha:Jueves, 4 de Octubre, 2012  15:16:20 (-0300)
Autor:Noticias del CeHu <noticias @..............org>

NCeHu 618/12
 
 

Donde fueres, haz lo que vieres…

 

Sandomierz, Polonia, julio de 1997. Comenzaba el Congreso de Geografía de las Religiones, organizado por la Unión Geográfica Internacional.

A la mañana temprano me levanté y fui hasta el baño, pero estaba ocupado, por lo que me quedé esperando en el pasillo. Y detrás de mí apareció Keiichi Takeuchi, el profesor japonés, quien cepillo de dientes en mano, se puso a conversar conmigo durante la espera. Esa situación se repitió durante toda la semana, y de esa manera informal e insólita, establecí una importante relación académica con ese destacado geógrafo. Los otros colegas con quienes compartíamos esa cotidianeidad eran Izhak Schnell y Haim Goren de Israel.

En los jardines de la residencia donde nos hospedábamos nos conocimos con otros participantes, oriundos de diferentes lugares. Y como siempre, seguí el consejo que dice: “Donde fueres, haz lo que vieres”, por lo tanto, esperé ver cómo se saludaban los demás, para actuar en consecuencia. Con la argentina Perla Zusman y con la española Teresa Vicente, nos dimos un beso; pero a Abel Albet-Mas de España y a Ute Wardenga de Alemania Oriental les di la mano, dejando de lado la costumbre argentina de besar a todo el mundo.

Nos trasladamos hasta el salón de una iglesia católica que había prestado las instalaciones, y allí nos presentaron a los organizadores, colaboradores y autoridades del lugar. Entre hombres se dieron la mano, y entre mujeres también; pero cuando un hombre saludaba a una mujer, las cosas eran algo anticuadas. Las mujeres extendían la mano para que el hombre se la besara, mientras hacía una leve flexión con las piernas.  Y así nos tuvimos que saludar con todos los polacos.

Nos sirvieron bebidas y una gran variedad de tortas y masitas preparadas por las señoras miembros de la feligresía. Y luego comenzó el acto de apertura.

El coordinador era el geógrafo Witold Wilczynski, quien pronunció las palabras de bienvenida, y posteriormente traducía al inglés los discursos de los expositores polacos. Y por último, cerró la sesión el  Profesor Takeuchi, Presidente de la Comisión de Historia del Pensamiento Geográfico. Todo se alargó demasiado y se hizo un tanto aburrido. Algunos comenzaron a bostezar, pero el profesor italiano Giuseppe Campione, el más elegante de todos los presentes, con su pantalón blanco, su saco azul, pañuelo al cuello y sombrero, se puso anteojos negros y se durmió profundamente, a pesar de estar sentado en la primera fila.

Al finalizar el acto, apareció una mujer de la organización con un ramo de rosas. Nosotros pensamos que se lo entregaría a una funcionaria del área de educación, una mujer grande, muy formal en su vestimenta, y muy correcta en cuanto a sus modales. Pero, ante nuestra sorpresa, ¡se las dio al Profesor Takeuchi! Porque la costumbre en Polonia indicaba que las rosas se les regalaban a los hombres; y a la mujer, le entregaron un enorme ramo de girasoles.

 

Entrega de rosas al Profesor Keiichi Takeuchi

 

 

Nos brindaron un suculento almuerzo y luego comenzaron las sesiones en otra sala, todos alrededor de una larga mesa, donde en forma permanente había gaseosas de la línea Pepsi, bebidas calientes, masitas y tortas. Y quien expusiera, debía sentarse en la cabecera y hacerlo relajadamente mientras los demás bebían y comían. Sin duda, de esta manera se lograron diálogos interesantísimos sin que nadie estuviera temeroso de hacer preguntas.

Predominaban los polacos, y los había de todas las edades, entre quienes estaban Boleslaw Domanski y Florian Plit. Los demás asistentes procedían de Rumania, Australia y Estados Unidos. Éramos pocos, pero las discusiones fueron muy intensas e interesantes, tanto por la diversidad de países como de credos representados. Los había católicos apostólicos romanos y ortodoxos, protestantes, judíos y budistas. 

 

 

Ana María Liberali