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Asunto:NoticiasdelCeHu 446/12 - Entrevista con Robert Brenner / Rumbo al XIV EnHu (9)
Fecha:Viernes, 10 de Agosto, 2012  09:10:08 (-0300)
Autor:Noticias del CeHu <noticias @..............org>

NCeHu 446/12

www.centrohumboldt.org   
Rumbo al XIV Encuentro Humboldt

Ref.: NCeHu 336 / La ideología del imperialismo

Ref.: NCeHu 365 / Una nueva etapa de la bancarrota capitalista

Ref.: NCeHu 382 / El fin del poder

Ref.: NCeHu 400 / La geografía del desarrollo desigual

Ref.: NCeHu 401 / La lucha de clases en Europa y las raíces de la crisis económica mundial

Ref.: NCeHu 416 / El fin de un ciclo. Alcance y rumbo de la crisis financiera

Ref.: NCeHu 422 / Una crisis sin fondo

Ref.: NCeHu 431 / A terceira onda da crise:   O capitalismo no olho do fura


Fuente: Viento Sur (España), 10/6/09

Crisis del capitalismo
Entrevista con Robert Brenner
"La clave para la izquierda consiste en catalizar la reconstrucción del poder del pueblo trabajador"



[Robert Brenner, profesor en la Universidad de California en Los Angeles, es miembro de la redacción de la revista Against the Current, publicada por la organización Solidarity de los Estados Unidos. Ha publicado, entre otros, The Economics of Global Turbulence (Verso, 2006) y The Boom and The Bubble : The US in the World Economy (Verso, 2002).
Esta entrevista, realizada por Seongjin Jeong para uno de los principales diarios surcoreanos, Hankyioreh, que la publicó en su edición del 22 de enero de 2009, ha sido ligeramente reeditada y publicada en inglés en Against the Current nº 139 de marzo-abril de 2009].

Seongjin Jeong : La mayor parte de los medios y analistas presentan la crisis actual como una "crisis financiera". ¿Está Vd. de acuerdo con esta caracterizació n?.

Robert Brenner: Es comprensible que los analistas de la crisis hayan tomado como punto de partida el hundimiento del mercado de bancos y seguros. El problema es que no han ido más allá. Desde el Secretario del Tesoro Henry Paulson y el jefe de la Reserva Federal Ben Bernanke hasta gentes situados en escalones inferiores, todos dicen que la crisis puede ser explicada simplemente por los problemas del sector financiero. Y al mismo tiempo afirman que la economía real es fuerte, que los autodenominados fundamentos están en buena forma. Esto es totalmente erróneo.

La fuente fundamental de la crisis actual es el declive de la vitalidad de las economías avanzadas desde 1973 y, muy en particular, desde 2000. Ciclo económico tras ciclo económico sus resultados se han deteriorado fuertemente en los Estados Unidos, en Europa occidental, en Japón. Esto aparece en todos los índices macroeconómicos: el PIB, las inversiones, los salarios reales y así con muchas cosas. El ciclo económico que acaba ahora de concluirse, de 2001 a 2007, ha sido -de lejos- el peor desde la segunda guerra mundial y esto a pesar del recurso al mayor estimulador económico esponsorizado por el gobierno de toda la historia de los Estados Unidos en tiempo de paz.

Seongjin Jeong : ¿Cómo explica Vd. este debilitamiento de la economía real desde 1973, que Vd nombra en su libro como "el largo declive"?

Robert Brenner : En lo esencial, lo que permite explicarla es un profundo y duradero declive de la tasa de rentabilidad sobre la inversión del capital desde el final del decenio de 1960. La incapacidad de recuperar la tasa de ganancia es tanto más notable cuanto que en el curso de todo este período hemos asistido a una muy fuerte reducción del crecimiento de los salarios reales.

La causa principal -pero no única- de este declive de la tasa de ganancia ha sido la tendencia persistente a la sobrecapacidad de las industrias manufactureras mundiales. Hemos asistido a la entrada en el mercado mundial de nuevas potencias industriales, una tras otra: Alemania y el Japón, los países de Asia del Noreste recientemente industrializados, los tigres de Asia del sureste y, finalmente, el Leviatán chino. Estas economías desarrolladas tardíamente producen las mismas mercancías que las economías desarrolladas anteriormente, solo que menos caras. El resultado es una oferta que supera la demanda en un sector tras otro, imponiendo la bajada de los precios y de esta forma la bajada de las ganancias. Frente a la compresión de sus beneficios las empresas no han abandonado sus industrias; han intentado mantenerse empleando sus capacidades de innovación e invirtiendo en nuevas tecnologías. Pero naturalmente esto no ha hecho más que empeorar sus sobrecapacidades.

Debido a la caída de su tasa de rentabilidad los capitalistas obtenían excedentes cada vez más débiles de sus inversiones. No han tenido así otra opción que ralentizar el crecimiento de las fábricas, de los equipamientos y del empleo. Al mismo tiempo, a fin de reconstituir la rentabilidad, han presionado a los salarios de los empleados en el momento mismo en que el gobierno reducía el crecimiento de los gastos sociales.

La consecuencia de todas estas reducciones de gastos es un problema a largo plazo de la demanda global. La debilidad persistente de esta última ha sido la fuente inmediata de la debilidad duradera de la economía.

Seongjin Jeong : La crisis actual ha comenzado por el estallido de la burbuja inmobiliaria, que se había inflado durante todo el decenio. ¿Cuál es, en su opinión, su importancia?

Robert Brenner: La burbuja inmobiliaria debe ser interpretada en relación con la sucesión de las burbujas bursátiles que la economía ha conocido desde mediados de los años 1990 y teniendo en cuenta muy en particular el papel de la Reserva Federal de los Estados Unidos en su desarrollo.

Desde el comienzo del largo declive las autoridades económicas del estado han intentado hacer frente al problema de la insuficiencia de la demanda impulsando el crecimiento de los préstamos, públicos y privados. Primero utilizaron el déficit presupuestario del estado, evitando de esta forma recesiones muy profundas. Pero con el tiempo los mismos préstamos suscritos por el estado producían cada vez menos crecimiento. En efecto, a fin de conjurar las profundas crisis que han sido históricamente la plaga del sistema capitalista, las autoridades han debido aceptar el deslizamiento hacia el estancamiento.

Al comienzo de los años 1990, los gobiernos de los Estados Unidos y de Europa, dirigidos por la administració n Clinton, intentaron romper con su inclinación hacia el endeudamiento orientándose hacia presupuestos equilibrados. La idea era dejar al mercado libre regir la economía. Pero dado que la rentabilidad seguía sin ser recuperada, la reducción de los déficits provocó además una reducción de la demanda, contribuyendo a provocar las recesiones y a debilitar el crecimiento entre 1991 y 1995.

Para reencontrar la expansión económica las autoridades estadounidenses optaron por girar hacia una política que había sido primero experimentada por Japón a finales del decenio de 1980. Manteniendo baja la tasa de interés, la Reserva Federal facilitó el endeudamiento a fin de impulsar la inversión financiera. Cuando los precios de las acciones subían las empresas y las familias acomodadas conocieron un gran aumento de su riqueza, al menos sobre el papel. Podían pues pedir prestado a gran escala, aumentando considerablemente sus inversiones y su consumo, arrastrando así a la economía.

Los déficits privados han reemplazado así a los déficits públicos. Lo que se podría llamar "el keynesianismo bursátil" reemplazó al keynesianismo tradicional. En el curso de los últimos doce años hemos así sido testigos del extraordinario espectáculo de una econommía mundial en la que la acumulación del capital se ha convertido literalmente dependiente de olas históricas de la especulación, cuidadosamente consolidadas y racionalizadas por los que toman las decisiones políticas -¡y por los reguladores! - de los estados: primero la primera burbuja histórica del mercado bursátil a finales de los años 1990, luego la burbuja inmobiliaria y la burbuja del crédito a comienzo de los años 2000.

Seongjin Jeong : Previendo la crisis actual así como la del 2001, Vd ha jugado un papel de profeta. ¿Qué perspectivas prevé Vd. para la economía mundial?. ¿Va a empeorar o se recuperará antes de finales de 2009? ¿Cree Vd. que la crisis actual será tan severa como la Gran Depresión?.

Robert Brenner: La crisis actual es la más seria de las recesiones de la posguerra, peor que la de 1979-1982. Podría quizá rivalizar con la Gran Depresión, pero no hay ninguna forma de saberlo verdaderamente. Los previsionistas económicos han subestimado su gravedad pues han sobreestimado la fuerza de la economía real no teniendo en cuenta la amplitud de la dependencia de esta última hacia el endeudamiento, que está fundado en burbujas de los precios de las acciones.

En los Estados Unidos, en el curso del reciente ciclo económico 2001-2007, el crecimiento del PIB ha sido el más débil desde la Segunda Guerra Mundial. No ha habido aumento del empleo en el sector privado. Las inversiones en las empresas y los equipamientos han sido de cerca de un tercio más bajas que en el peor ciclo desde la guerra. Los salarios reales se han estancado. Por primera vez desde la segunda guerra mundial no ha habido aumento de la renta familiar media. El crecimiento ha sido arrastrado, en lo esencial, por el consumo personal y las inversiones inmobiliarias, hechas posibles debido al crédito fácil y la subida de los precios inmobiliarios.

Los logros económicos fueron muy débiles a pesar de la enorme estimulación por la burbuja inmobiliaria y el déficit presupuestario titánico de la administració n Bush. En el curso de los años 2001-2005 el sector inmobiliario representaba él solo un tercio del crecimiento y cerca de la mitad de la creación de empleos. Era pues previsible que, cuando estallara la burburja inmobiliaria, el consumo y las inversiones residenciales iban a hundirse y que la economía se hundiría.

Seongjin Jeong : Son numerosos los que afirman que la crisis actual es una crisis financiera típica y no una crisis "marxiana" de sobreproducció n y de caída de la tasa de ganancia, diciendo que es la especulación financiera, la burbuja y su estallido lo que ha jugado el papel central. ¿Qué les respondería Vd.?

Robert Brenner: No creo que sea útil oponer de esta forma los aspectos reales y financieros de la crisis. Como he subrayado , es una crisis "marxiana" porque hunde sus raíces en la baja a largo plazo de la tasa de ganancia y su incapacidad de recuperar. Es la fuente esencial de la ralentización prologada de la acumulación del capital hasta ahora. En 2001 la tasa de ganancia de las sociedades estadounidenses no financieras fue la más baja del período de la posguerra, con excepción del año 1980. Las empresas no tienen pues otra alternativa que reducir la inversión y el empleo agravando aún más el clima económico.

Es esto lo que explica el muy débil crecimiento durante el ciclo económico que acaba de terminarse. Sin embargo, para comprender la caída actual se debe demostrar la conexión entre la debilidad de la economía real y el hundimiento financiero. El lazo principal, es la dependencia cada vez mayor de la economía respecto del crédito y la implicación cada vez mayor de los gobiernos en el mantenimiento de las cotizaciones de la Bolsa para permitir la prosecución del endeudamiento.

La condición para la aparición de las burbujas inmobiliaria y del mercado del crédito era el mantenimiento de los bajos costos del préstamo. La debilidad de la economía mundial, en particular tras las crisis de 1997-1998 y de 2001-2002, y las enormes compras de dólares por los gobiernos de Asia del Este (para garantizar la debilidad de sus monedas y el crecimiento del consumo en los Estados Unidos) han mantenido las tasas de interés a largo plazo excepcionalmente bajas durante un período inhabitualmente largo. Al mismo tiempo la Reserva Federal de los Estados Unidos ha mantenido las tasas de interés a corto plazo más bajas que en cualquier momento desde 1950. Pudiendo pedir prestado a tan bajo coste, los bancos estaban dispuestos a prolongar los créditos a los especuladores, cuyas inversiones han hecho subir el precio de las acciones de todo tipo cada vez más arriba mientras el coste del crédito continuaba reduciéndose.

De forma sintomática los precios del sector inmobiliario han subido mientras que el rendimiento en términos reales de los bonos del Tesoro estadounidense se hundía. Pero como las tasas continuaban bajando, los establecimientos a través del mundo que dependían de la tasa de interés tanían cada vez más dificultades para realizar beneficios suficientes. Los fondos de pensiones y las compañías de seguros fueron particularmente alcanzados, pero también los fondos especulativos y los bancos de negocios.

Estos establecimientos estaban pues completamente dispuestos a efectuar inversiones masivas en títulos sostenidos por la hipoteca fuertemente dudosa de las subprimas, a causa del rendimiento increíblemente elevado que éstas ofrecían, ignorando el riesgo excepcionalmente elevado. De hecho no llegaban a obtener de ellas tanto como hubieran querido. Sus compras de los valores hipotecarios han permitido a los creadores de estos valores continuar concediendo créditos incluso a los demandadores de créditos menos fiables. La burbuja inmobiliaria ha alcanzado así proporciones históricas y la expansión económica podía continuar. Naturalmente esto no podía durar. Cuando los precios del sector inmobiliario han bajado, la economía real ha entrado en recesión y el sector financiero ha conocido un hundimiento pues el dinamismo de los dos dependía de la burbuja inmobiliaria. Hoy la recesión agrava el hundimiento financiero pues exacerba la crisis inmobiliaria. Y el hundimiento financiero intensifica la recesión pues hace muy difícil el acceso al crédito. Esta interacción entre la crisis de la economía real y la del sector financiero, que se agravan mutuamente, ha hecho la pendiente muy deslizante, muy difícil de gestionar por los que toman las decisiones y el potencial de la catástrofe completamente evidente.

Seongjin Jeong : Incluso si se admite que el capitalismo de posguerra entró en un período de declive durante los años 1970, parece innegable que la ofensiva capitalista neoliberal ha impedido el deterioro de este declive desde los años 1980.

Robert Brenner: Si por neoliberalismo se entiende la financiarizació n y la desreglamentació n no veo en qué ha ayudado a la economía. Pero si se quiere hablar del ataque dirigido por los empresarios y los gobiernos contra los salarios de los trabajadores, las condiciones de trabajo y el estado providencia, no hay duda de que ha ralentizado la caída de la tasa de ganancia.

Sin embargo la ofensiva de los empresarios no esperó hasta la autodenominada era neoliberal de los años 1980. Comenzó en cuanto se produjo la caída de los beneficios, a comienzos de los años 1970, en plena era del keynesianismo. Por otra parte no ha tenido por resultado el restablecimiento de la tasa de ganancia y solo ha exacerbado el problema de la demanda solvente. El debilitamiento continuo de esta última ha empujado finalmente a las autoridades económicas a buscar un estimulante económico mucho más potente y más peligroso, el “keynesianismo bursátil” que ha llevado al desastre actual.

Seongjin Jeong : Algunos han avanzado que el nuevo paradigma de "financiarizació n" o de "capitalismo financiero" ha sostenido el autodenominado "Capital resurgente" (Gérar Duménil) entre los años 1980 y ahora. ¿Qué piensa Vd. de una tesis así?.

Robert Brenner : La idea de un capitalismo dirigido por los mercados e instituciones financieras es una contradicción término a término, porque, hablando en general -hay excepciones significativas, como el crédito de consumo- el apoyo financiero de la realización del beneficio depende del apoyo de la realización de la ganancia en la economía real. Para responder a la bajada de la tasa de ganancia en la economía real algunos gobiernos, conducidos por los Estados Unidos, han impulsado un giro financiero desreglamentando el sector financiero. Pero como la economía real ha continuado languideciendo, el resultado principal de la desreglamentació n ha sido la intensificació n de la competencia en el sector financiero que ha hecho más difícil la realización de la ganancia y ha impulsado una especulación cada vez mayor y la toma de riesgos.

Los dirigentes de los bancos de negocios y de los fondos especulativos han podido hacer fortunas fabulosas pues sus rentas dependían de los beneficios a corto plazo. Podían garantizar temporalmente rendimientos muy elevados aumentando las acciones y préstamos de sus firmas y aumentando el riesgo. Pero esta forma de realizar negocios se ha hecho, antes o después, a expensas de la salud financiera de sus propias empresas a largo plazo, cuyo resultado más espectacular ha sido la quiebra de los principales bancos de negocios de Wall Street.

Toda expansión autodenominada financiera desde 1970 ha acabado muy rápidamente en una crisis financiera desastrosa y ha necesitado un reflotamiento masivo por el estado. Fue el caso del boom crediticio del tercer mundo en los años 1970 y a comienzos de los años 1980; de la burbuja bursátil de la segunda mitad de los años 1990; y naturalmente de las burbujas inmobiliarias y crediticias de los años 2000. El sector financiero ha parecido dinámico solo porque los gobiernos estaban dispuestos a hacer cualquier cosa para sostenerlo.

Seongjin Jeong : El keynesianismo o el estatismo parece resurgir como un nuevo "espíritu de la época". ¿Cuál es vuestra evaluación general de este keynesianismo o estatismo resurgente? ¿Puede ayudar a resolver o al menos aliviar la crisis actual?

Robert Brenner : Hoy los gobiernos no tienen ya otra opción que volverse hacia el keynesianismo y el estado para intentar salvar la economía. Después de todo, el mercado libre se ha mostrado completamente incapaz de prevenir la catástrofe económica o de hacerle frente y aún menos de garantizar la estabilidad y el crecimiento. Es por esto que las élites políticas mundiales, que ayer aún celebraban los mercados financieros desreglamentados, se han vuelto de repente todas keynesianas.

Pero hay razones para dudar de que el keynesianismo, comprendido como déficits públicos enormes y crédito fácil con vistas a hinchar la demanda, podría tener el impacto que muchos esperan. Después de todo, durante los siete años pasados, gracias a los préstamos y gastos impulsados por la burbuja inmobiliaria de la Reserva Federal y los déficits presupuestarios de la administració n Bush, hemos sido testigos del mayor estimulante económico keynesiano de la historia en tiempos de paz. Sin embargo el resultado ha sido el ciclo económico más débil de la posguerra.

Hoy el desafío es mucho mayor. Mientras la burbuja inmobiliaria se hunde y el crédito se hace cada vez más difícil de obtener, las familias reducen su consumo y sus inversiones residenciales. Por consiguiente las empresas ven declinar sus beneficios. Reducen pues aún más los salarios y despiden a los asalariados más rápidamente, lo que acelera la espiral del declive de la demanda y de la caida de los beneficios.

Las familias han esperado durante mucho tiempo que la subida de los precios de las viviendas les permitiera pedir prestado más aún /1 y hacer así ahorros. Pero ahora, a causa del aumento del endeudamiento, deberán reducir sus préstamos y aumentar sus reservas en el momento mismo en que la economía tiene más necesidad de que consuman. Podemos pues pensar que la mayor parte del dinero que el gobierno proporciona a las familias será economizado y no gastado. Y como el keynesianismo ha podido a penas hacer moverse a la economía durante la expansión, ¿qué podemos esperar de él durante la mayor recesión desde los años 1930?

Para obtener un resultado significativo sobre la situación económica la administració n Obama debería sin duda realizar una enorme ola de inversiones gubernamentales, directas e indirectas, es decir recurrir a una forma de capitalismo de estado. Para hacerlo actualmente habría que superar muy grandes obstáculos políticos y económicos.

La cultura política de los Estados Unidos es muy hostil a la empresa pública. Al mismo tiempo el nivel de los gastos y del endeudamiento del estado que una orientación de este tipo exigiría podría amenazar al dólar. Hasta ahora los gobiernos de Asia del Este han sido felices financiando los déficits exteriores e interiores de los Estados Unidos, para sostener así el consumo estadounidense y sus propias exportaciones. Pero con la crisis que alcanza incluso a China, estos gobiernos pueden perder su capacidad de financiar los déficits estadounidenses, sobre todo si estos últimos alcanzan una talla sin precedentes. La perspectiva aterrorizadora de un hundimiento del dólar aparece en un segundo plano.

Seongjin Jeong : ¿Cuál es su evaluación de la victoria de Obama en la segunda elección presidencial? . Son numerosos los que consideran a Obama como el F.D. Roosevelt del siglo XXI, que podría aportar un nuevo "New Deal". ¿Piensa Vd. que los progresistas anticapitalistas podrían sostener de forma crítica algunas de sus políticas?

Robert Brenner: El triunfo electoral de Obama debe ser bien acogido. La victoria de McCain habría sido una victoria del Partido Republicano y habría reforzado las fuerzas más reaccionarias en la escena política de los Estados Unidos. Habría sido percibida como la aprobación del hipermilitarismo y del imperialismo de la administració n Bush así como de su proyecto explícito de eliminación de la izquierda de los sindicatos, del estado providencia y de la protección del medio ambiente.

Dicho esto, Obama es, como Roosevelt, un demócrata centrista del que no se puede esperar que haga gran cosa para defender los intereses de la gran mayoría de los trabajadores sometidos al ataque de las empresas que intentan compensar el hundimiento de sus beneficios reduciendo el empleo, las conquistas, etc.

Obama ha apoya el reflotamiento gigantesco del sector financiero que representa quizá el mayor robo al contribuyente de toda la historia de los Estados Unidos y que, además, ha sido realizado sin contrapartidas de parte de los bancos. Ha sostenido también el reflotamiento de la industria automóvil precisamente cuando éste está condicionado por recortes masivos en las conquistas de los trabajadores del automóvil.

El resultado es que, como de Roosevelt, no se puede esperar de Obama que tome medidas decisivas en defensa de los trabajadores más que si es empujado por la acción directa organizada por abajo. La administració n Roosevelt no pudo hacer aprobar las leyes más progresistas de la "New Deal", entre ellas el Wagner Act /2 y la ley sobre la Seguridad Social, más que bajo la presión de la gran ola de huelgas de masas. Podemos esperar lo mismo de Obama.

Seongjin Jeong : Según Rosa Luxemburgo, y más recientemente David Harvey, el capitalismo supera su tendencia a la crisis mediante la expansión geográfica. Para él esto está a menudo facilitado por inversiones estatales masivas en la infraestructura con vistas a apoyar la inversión de los capitales privados, a menudo inversiones extranjeras directas. ¿Piensa Vd que el capitalismo puede encontrar una salida así de la crisis actual, por emplear la terminología de Harvey, por la vía de una conquista "temporo-espacial" ?

Robert Brenner : Es un problema complejo. En primer lugar, pienso que es cierto decir que la expansión geográfica ha sido esencial para toda gran ola de acumulación del capital. Esto es muy importante para el análisis crítico. Se podría decir que el aumento de la fuerza de trabajo y del espacio geográfico del sistema son las bases del crecimiento capitalista. El boom de la posguerra es un buen ejemplo con las espectaculares expansiones del capital en el Sur y el Suroeste de los Estados Unidos, en Europa Occidental y el Japón, desgarrados por la guerra.

En esa época las inversiones de las empresas estadounidenses jugaron un papel crítico no solo en los Estados Unidos sino también en Europa Occidental. Sin duda alguna esta expansión de la fuerza de trabajo y del área geográfica del capitalismo era indispensable para garantizar la tasa de ganancia elevada que hizo posible un boom de la posguerra tan dinámico.

Desde el punto de vista marxista, era una onda clásica de acumulación capitalista y, necesariamente, tuvo que aspirar masas enormes del trabajo del exterior del sistema, en particular del campo precapitalista de Alemania y de Japón, así como la incorporación o la reincorporació n de un espacio geográfico adicional en gran escala.

Sin embargo, pienso que el modelo del largo declive desde finales de los años 1960 y comienzo de los años 1970 ha sido diferente. Es cierto que el capital ha respondido a la baja de su rentabilidad con más expansión exterior, buscando combinar las técnicas avanzadas con la mano de obra a precio reducido. Asia del Este constituye indudablemente el caso esencial y un momento histórico mundial, una transformació n fundamental para el capitalismo.

Sin embargo, aunque la expansión en Asia del Este haya representado una respuesta a la bajada de la rentabilidad, pienso que no ha constituido una solución satisfactoria. Pues finalmente la nueva producción manufacturera ha emergido de forma espectacular en Asia del Este, en gran parte reproduciendo la fabricación que había tenido ya lugar en otras partes, pero a un precio más bajo. A escala del sistema esto ha agravado en lugar de resolver el problema de la sobrecapacidad de producción.

En otros términos la mundializació n ha sido una respuesta a la caída de la rentabilidad pero debido a que estas nuevas industrias no son fundamentalmente complementarias desde el punto de vista de la división mundial del trabajo, que son al contrario redundantes, el problema de la rentabilidad continúa.

Para resolver actualmente el problema de la rentabilidad que le ha infectado durante tanto tiempo -ralentizando la acumulación del capital e imponiendo niveles cada vez más elevados de endeudamiento para sostener su estabilidad- el sistema exige la crisis que fue durante tanto tiempo pospuesta. Puesto que el problema es la sobrecapacidad de producción, exacerbada de forma masiva por la explosión del endeudamiento, lo que exige aún el sistema capitalista es como en la visión clásica, la expulsión del sistema de las empresas cuya producción es demasiado costosa y cuyos beneficios son demasiado bajos, permitiendo en consecuencia la reducción de los precios de los medios de producción y la de la fuerza de trabajo.

Históricamente, es a través de la crisis como el capitalismo ha podido restablecer la tasa de ganancia y consiguientemente las condiciones para una acumulación más dinámica del capital. Durante el período de la posguerra, la crisis fue apartada pero al precio del no restablecimiento de la rentabilidad lo que ha llevado a un estancamiento agravado. La crisis actual exige esta expulsión que no se ha producido jamás.

Seongjin Jeong : Así, ¿Vd piensa que solo la crisis puede resolver la crisis? Es una respuesta marxista clásica.

Robert Brenner: Creo que tal es probablemente el caso. Se puede tomar una analogía. En primer lugar, a comienzos de los años 1930, la "New Deal" y el keynesianismo se mostraban ineficaces. De hecho en el curso de los años 1930 las condiciones de un nuevo boom no estaban reunidas lo que fue demostrado cuando la economía conoció de nuevo una grave depresión en 1937-1938. Pero finalmente, en tanto que resultado de la larga crisis de los años 1930, los bienes de producción costosos y poco rentables fueron destruidos creando así las condiciones para una subida de la tasa de ganancia.

Hacia finales de los años 1930 se puede decir que la tasa de ganancia potencial era alta y que lo que faltaba era un choque que aumentara la demanda. Por supuesto, la demanda vino de los gastos de armamento masivos durante la segunda guerra mundial. Así la guerra produjo el aumento de la tasa de ganancia y estas ganancias elevadas crearon las condiciones necesarias para el boom de la posguerra. Pero no creo que los déficits keynesianos habrían funcionado incluso si hubieran sido ensayados en 1933, pues en 1933 faltaba aún lo que se llama en términos marxianos una crisis limpiadora del sistema capitalista.

Seongjin Jeong : ¿Piensa Vd que la crisis actual va a representar un desafío a la hegemonía de los Estados Unidos?. Los teóricos del sistema-mundo, como Immanuel Wallerstein, que ha sido también entrevistado por Hankyioreh, dicen que la hegemonía del imperialismo estadounidense está en declive.

Robert Brenner : Es todavía una cuestión muy compleja. Puedo equivocarme, pero me parece que muchos de los que creen que ha habido un declive de la hegemonía de los Estados Unidos lo contemplan esencialmente como una expresión del poder geopolítico de los Estados Unidos, es decir a fin de cuentas, de la fuerza. Desde un tal punto de vista es principalmente la dominación de los Estados Unidos la que garantiza su liderazgo, es el poder de los Estados Unidos sobre y contra los demás países el que les pone en la cumbre.

No veo la hegemonía de los Estados Unidos de esta forma. Veo a las élites mundiales, en particular las élites del núcleo capitalista en el sentido amplio, satisfechas de la hegemonía estadounidense pues eso significa para ellos que los Estados Unidos asumen el papel y el coste de ser el policía mundial. Pienso que esto es cierto hoy incluso en lo que se refiere a las élites de los países más pobres.

¿Cuál es el papel de los Estados Unidos en tanto que policía mundial? Es no atacar a los demás países, es sobre todo preservar el orden social, crear las condiciones estables para la acumulación capitalista mundial. Su objetivo principal es eliminar todos los desafíos populares al capitalismo, sostener las estructuras existentes de las relaciones entre las clases.

En el curso de la mayor parte del período de la posguerra, había desafíos nacionalistas- estatales al libre reino del capital, que venían sobre todo de abajo. Han tenido, indudablemente, que hacer frente a la fuerza más brutal de los Estados Unidos, a la expresión desnuda de su dominación. Aunque en el seno del núcleo del sistema había la hegemonía estadounidense /3, en el exterior la dominación se ejercía por la violencia.

Pero con la caída de la Unión Soviética, el compromiso de China y del Vietnam en la vía capitalista, la derrota de los movimientos de liberación nacional en África austral y en América central, la resistencia al capital en el mundo desarrollado ha sido muy debilitada, al menos por el momento. Así pues actualmente los gobiernos y las élites no solo de la Europa Occidental y Oriental, del Japón y de Corea, sino también de Brasil, la India y China –de la mayor parte de los países que se puedan ocurrir- prefieren que prosiga la hegemonía de los Estados Unidos.

No será puesta en cuestión por el desarrollo de otra potencia capaz de contestar su domino mundial. Ante todo, China prefiere la hegemonía estadounidense. Los Estados Unidos no prevén atacar China y, hasta ahora, han mantenido su mercado abierto a las exportaciones chinas. Con el policía estadounidense del mundo garantizando siempre el libre cambio y los movimientos de capitales, China ha podido tomar parte en la competencia de los costes de producción, en un terreno de juego igual, y esto le ha sido increíblemente beneficioso –no podría ser mejor.

¿Podrá perdurar la hegemonía de los Estados Unidos durante la crisis actual? Es una cuestión mucho más difícil. Pero pienso que, a primera vista, la respuesta es si. Las élites mundiales aspiran sobre todo a la preservación del actual orden mundial y los Estados Unidos son esenciales para ello. Ninguna de las élites del mundo intenta explotar la crisis o los enormes problemas económicos de los Estados Unidos para contestar esta hegemonía.

China continúa diciendo “no vamos a continuar pagando para que los Estados Unidos siga actuando de forma desvergonzada”, refiriéndose a la forma en que China ha cubierto los déficit récord de la balanza de pagos de los Estados Unidos durante el decenio pasado así como el déficit presupuestario titánico ahora. ¿Va China a cortar el grifo a los Estados Unidos?. En absoluto. China entrega ahora tanto dinero como puede para intentar mantener la economía americana de forma que pueda continuar desarrollándose de la manera que ha elegido.

Por supuesto, lo que es deseado no es siempre posible. La crisis china puede hacerse tan grave que no pueda ya financiar los déficit estadounidenses; la agravación de estos déficit y el recurso a la máquina de billetes por la Reserva Federal pueden conducir al hundimiento del dólar, desencadenando la verdadera catástrofe.

Si tales cosas se produjeran, sería necesario construir un orden nuevo. Pero en las condiciones de una crisis profunda esto sería muy difícil. En efecto, en tales condiciones los Estados Unidos así como los demás estados podrían fácilmente volverse hacia el proteccionismo económico, el nacionalismo e incluso hacia la guerra. Pienso que, por el momento, las élites del mundo siguen intentando evitar esto –no están dispuestas. Lo que quieren, es mantener los mercados abiertos y el comercio libre.

Saben que la última vez que los estados recurrieron al proteccionismo para resolver el problema, en la Gran Depresión, ello agravó la depresión, porque cuando algunos estados empezaron a protegerse, los demás siguieron y el mercado mundial se cerró. Después, naturalmente, llegaron el militarismo y la guerra. El cierre del mercado mundial sería evidentemente un desastre hoy y es por ello que las élites y los gobiernos hacen todo lo posible para impedir una salida proteccionista, estatalista, nacionalista y militarista.

Pero la política no es únicamente la expresión de los deseos de las élites y los deseos de las élites cambian con el tiempo. Por otra parte, están en general divididas y la política dispone de una autonomía. Así, por ejemplo, no se puede excluir que si la crisis se agrava –lo que no sería una gran sorpresa- se verá una vuelta de la política de extrema derecha fundada en el proteccionismo, el militarismo, el nacionalismo y la caza del inmigrante.

Una política así podría no solo disfrutar de una amplia popularidad. Sectores crecientes del capital podrían ver en ella la única salida ante el hundimiento de sus mercados y la depresión del sistema, esperando obtener así una protección contra la competencia, subvenciones estatales y el desarrollo de la demanda a través de los gastos militares. Fue la respuesta que prevaleció en gran parte de Europa y en Japón durante la crisis de entre guerras. Hoy la derecha está incómoda debido a la quiebra de Bush y debido a la crisis. Pero si la administració n Obama se muestra incapaz de evitar el hundimiento económico, la derecha podría fácilmente volver… particularmente porque los Demócratas no ofrecen ninguna alternativa ideológica.

Seongjin Jeong : Vd. Ha mencionado la potencial crisis china. ¿Qué piensa Vd del estado actual de la economía china ?

Robert Brenner : Pienso que la crisis china será mucho más grave de lo que la gente imagina, y ello por dos razones esenciales.

En primer lugar, porque la crisis americana –y más en general la crisis mundial- es bastante más seria de lo que la gente esperaba y porque en último análisis el destino de la economía china depende inextricablemente del destino de los Estados Unidos y de la economía mundial : no solo porque China es muy dependiente de las exportaciones hacia el mercado estadounidense sino porque la mayor parte del resto del mundo es también muy dependiente de los Estados Unidos y esto incluye en particular a Europa.

Si no me equivoco, Europa se ha convertido recientemente en el principal mercado de las exportaciones chinas. Pero como la crisis proveniente de los Estados Unidos tira también de Europa hacia abajo, el mercado europeo se contraerá también para las mercancías chinas. La situación de China es pues más difícil de lo previsto, pues la crisis económica es más grave de los previsto.

En segundo lugar, en el entusiasmo suscitado por el crecimiento económico realmente espectacular de China, mucha gente ha ignorado el papel de las burbujas que han tirado de la economía china. China se ha desarrollado esencialmente por las exportaciones, en particular debido al aumento del excedente de su balanza comercial con los Estados Unidos. A causa de este excedente el gobierno chino ha tenido que tomar medidas políticas para debilitar la moneda china –el renminbi- y mantener así la competitividad de su producción manufacturera. En particular, ha comprado masivamente acciones en dólares imprimiendo masivamente renminbi. Pero el resultado ha sido inyectar montantes considerables de moneda en la economía china facilitando cada vez más el acceso al crédito en un largo período.

De una parte las empresas y los gobiernos locales han empleado este crédito fácil para financiar inversiones masivas. Esto ha llevado a una capacidad de producción cada vez más excesiva. De otra parte, han empleado el crédito fácil para adquirir tierras, inmuebles, acciones y toda suerte de activos financieros. Esto ha conducido a la aparición de las inmensas burbujas de los precios de los activos que, como en los Estados Unidos, han empujado a más préstamos y más gastos.

Si las burbujas chinas estallan, la sobrecapacidad de producción aparecerá claramente. Si estallan, se tendrá igualmente, como en el resto del mundo, un golpe norme al consumo y una crisis financiera perturbadora. Así el resultado final, es que la crisis china es muy seria y puede además agravar la crisis mundial.

Seongjin Jeong : ¿Piensa Vd pues que la lógica capitalista de la sobreproducció n se aplica también en China ?

Robert Brenner : Si, como en Corea y en la mayoría del Asia del Este a final de los años 1990. No es diferente. Lo único que no se ha producido aún es el género de reevaluación de la moneda que ha matado verdaderamente la expansión manufacturera coreana. El gobierno chino hace por otra parte todo lo posible por evitarla.

Seongjin Jeong :¿No está pues Vd de acuerdo con la caracterizació n de la sociedad china como una especia de economía de mercado no capitalista ?

Robert Brenner : En absoluto.

Seongjin Jeong : ¿Así pues, Vd piensa que China es actualmente capitalista ?

Robert Brenner : Pienso que es totalmente capitalista. Podríais decir que China había tenido una economía de mercado no capitalista quizá durante los años 1980, cuando conoció un impresionante crecimiento tirado por las empresas que pertenecían a ciudades y pueblos. Eran empresas públicas, poseídas por gobiernos locales, pero que operaban de manera mercantil. Se puede decir que esta forma económica ha iniciado la transición hacia el capitalismo. Quizá hasta comienzos de los años 1990 había pues una especie de sociedad mercantil no capitalista, sobre todo porque seguía habiendo un gran sector industrial poseído y planificado por el estado central. Pero se trataba de una transición hacia el capitalismo que se ahora se ha realizado.

Seongjin Jeong : ¿Qué piensa Vd de la severidad de la próxima crisis económica coreana ?. ¿Cree Vd que podría ser más grave que la de 1997-1998 provocada por el Fondo Monetario Internacional ?. Para hacer frente a la próxima crisis el gobierno de Lee Myung-bak /4 ha resucitado ahora las inversiones dirigidas por el estado en la construcción de la infraestructura, en particular el “Gran canal” de la península coreana en el estilo de Park Chung-hee /5, a la vez que copia la política del crecimiento verde de Obama. Sin embargo el gobierno de Lee Myung-bak sigue intentando mantenerse dentro de las políticas neoliberales de desreglamentació n del período post-1997, en particular volviéndose hacia el acuerdo de libre cambio con los Estados Unidos. Se podría llamar a esto un planteamiento híbrido , que combina el neoliberalismo contemporáneo con lo que parece una vuelta anacrónica al método de desarrollo estatal dirigista en el estilo de Park Chung-hee. ¿Puede resultar eficaz combatiendo o aliviando la crisis que viene?

Robert Brenner: Dudo de su eficacia. No necesariamente porque se trataría de una regresión hacia un capitalismo estatal dirigista del estilo de Park, ni debido al neoliberalismo, sino porque, cualquiera que sea su forma interna, este acuerdo continúa dependiendo de la mundializació n en el preciso momento en que la crisis mundial provoca una extraordinaria contracción del mercado mundial. Acabamos de hablar de China y decía que la economía china es susceptible de conocer serios problemas. Pero China dispone de salarios muy bajos y, potencialmente, de un mercado interno enorme lo que podría situarla con el tiempo en una situación bastante mejor frente a la crisis que Corea, aunque no estoy seguro.

Corea será gravemente alcanzada en mi opinión. Fue gravemente alcanzada en 1997-1998 pero fue salvada por la burbuja del mercado bursátil americano y el crecimiento tirado por el endeudamiento, los gastos y las importaciones de los Estados Unidos. Cuando la burbuja bursátil de Wall Street estalló en 2000-2002, Corea entró en una crisis que se anunciaba todavía más grave que la de 1997-1998. Una vez más la burbuja inmobiliaria estadounidense vino en su socorro… Ahora ésta ha estallado y no hay una tercera burbuja que permita a Corea evitar la crisis actual. No es pues necesariamente porque Corea haya equivocado el camino. Es porque, en mi opinión, no será fácil encontrar algún tipo de salida local en lo que ha llegado a ser un sistema capitalista verdaderamente mundial e interdependiente.

Seongjin Jeong : El entorno exterior es en su opinión bastante peor de lo que ha sido nunca.

Robert Brenner : Eso es lo esencial.

Seongjin Jeong : ¿Cuáles son entonces las tareas urgentes para los progresistas en Corea?. Son muy críticos con Lee Myung-bak pues es muy reaccionario. Habitualmente son favorables al estado providencia y a la redistribució n de las rentas que presentan como una alternativa al proyecto Lee de inversiones estatales masivas en la construcción del Canal. Es hoy el punto de tensión de la sociedad coreana. Los progresistas coreanos precisan que, aunque Lee Myung-bak hable del crecimiento verde, su proyecto destruiría el medio ambiente. ¿Está Vd de acuerdo con ellos?.

Robert Brenner : Deberíamos oponernos a tales proyectos ecológicamente desastrosos.

Seongjin Jeong : ¿Piensa Vd que la construcción de un estado providencia a la sueca podría constituir en plena crisis económica una estrategia razonable para los progresistas coreanos?.

Robert Brenner : Pienso que la cosa más importante que los progresistas coreanos podrían hacer sería reforzar las organizaciones obreras coreanas. Es solo reconstruyendo el movimiento obrero coreano como la izquierda dispondrá de la fuerza de la que tiene necesidad para arrancar las demandas que preconiza. El único camino que permite realmente al mundo del trabajo ganar fuerzas pasa por la construcción de nuevas organizaciones en el curso de la lucha y es solo en el curso de las movilizaciones donde son susceptibles de llegar hacia una política progresista o decidir de qué política progresista tiene necesidad en un momento preciso.

Pienso que la mejor forma de forjar una respuesta política de izquierdas hoy es ayudar a los más desfavorecidos a dotarse de organizaciones y de fuerza para que puedan decidir colectivamente sobre sus intereses. Dicho de otra forma, más que intentar imaginar ahora, de forma tecnocrática, cual sería la mejor respuesta, la clave para la izquierda consiste en catalizar la reconstrucció n del poder del pueblo trabajador.

El movimiento obrero coreano ha quedado, evidentemente muy debilitado tras la crisis de 1997-1998. Mínimamente, la prioridad para los progresistas es hacer todo lo posible para mejorar las condiciones, para organizar a los trabajadores y para reforzar los sindicatos. Esto vale no solo para Corea, sino en todas partes. Es el objetivo principal. Sin el renacimiento de la fuerza de la clase obrera, la izquierda constatará rápidamente que la mayor parte de las cuestiones de política gubernamental son cuestiones únicamente académicas. Dicho de otra forma, si la izquierda quiere influenciar la política de los estados, es preciso un gran cambio de las correlaciones de fuerzas entre las clases.

Seongjin Jeong : ¿Espera Vd que la reciente quiebra del neoliberalismo vaya a producir una apertura para los progresistas del mundo?

Robert Brenner : La derrota del neoliberalismo abre ciertamente nuevas oportunidades a la izquierda. El neoliberalismo jamás ha sido popular. Los trabajadores no se han identificado jamás con el mercado libre, la libertad de las finanzas, etc. Pero creo que importantes sectores de la población habían integrado la idea de que “no hay alternativa”.

Ahora que la crisis ha revelado la completa quiebra del modo neoliberal de organización de la economía se puede ver ya el cambio que se expresa por ejemplo por la muy fuerte oposición de los trabajadores americanos ante los regalos para los bancos y el sector financiero. Hoy la gente dice: “Se nos ha dicho que el rescate de las instituciones financieras y de los mercados financieros es la clave para restaurar la economía y para la prosperidad. Pero no lo creemos. No queremos que nuestro dinero vaya una vez más a quienes no hacen sino robarnos”.

Hay un vacío ideológico y en consecuencia una apertura para las ideas de la izquierda. El problema, es que el nivel de organización de los trabajadores es muy débil y su expresión política más débil aún. Se puede decir que el cambio del medio ambiente político o del clima ideológico forja grandes oportunidades, pero esto no basta en sí mismo.

Por ello –una vez más- la prioridad de los progresistas, de todos los militantes de izquierda, es actuar por el renacimiento de las organizaciones de los trabajadores. Sin la reconstrucció n de la fuerza de la clase obrera pocos cambios progresistas serán posibles y el único camino para ello pasa por la movilización a favor de la acción directa. Es únicamente mediante la acción colectiva de masas como los trabajadores podrán crear la organización y construir su fuerza. Es necesario para constituir la base social que permita la transformació n de su conciencia y su radicalizació n política.

Traducción: Alberto Nadal para VIENTO SUR

NOTAS:

1/ Los préstamos hipotecarios –es decir garantizados por el precio estimado de la vivienda- pueden ser contratados en los Estados Unidos para la compra de la vivienda, pero también para todo tipo de gastos: pago de los estudios, de los cuidados médicos, otras compras incluso inversiones bursátiles… lo que los hace tanto más arriesgados.

2/. La National Labor Relations Act (Ley nacional sobre las relaciones sindicales) o Wagner Act (en referencia al senador Robert F. Wagner) fue adoptada en 1935. Esta ley defiende los derechos sindicales de los asalariados del sector privado, autoriza la constitución de los sindicatos, los convenios colectivos, la huelga, o toda forma de reivindicació n colectiva. Creó una nueva agencia federal, el National Labor Relations Board (Comité Nacional de las Relaciones Sindicales) que tenía el poder de investigar y de tomar medidas contra prácticas patronales injustas. La mayor parte de los principios de esta ley fueron anulados por la Ley Taft-Hartley de 1947, instituida por los Republicanos.

3/ Es decir el consenso general impuesto solo en último análisis por la potencia militar (nota de la redacción de Against the Current).

4/ Lee Myung-bak, candidato del Gran Partido Nacional, fue elegido presidente de Corea del Sur en diciembre de 2007. Había sido Director General de la empresa Hyundai Construcción y luego alcalde de Seul.

5/ Park Chung-hee fue presidente de Corea del Sur de 1963 a 1979, tras haberse puesto a la cabeza de un golpe de estado militar que derrocó al gobierno civil en 1961 (pero que tuvo que poner en pie un gobierno civil bajo presión de la administració n Kennedy de los Estados Unidos). Bajo su régimen dictatorial el capitalismo surcoreano emprendió su auge.