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Asunto:NoticiasdelCeHu 424/12 - Pasajeros de Proa: “LA INCIDENCIA DE LAS REGI ONES DE PROCEDENCIA DE LA MIGRACIÓN EN LA INSERCIÓN OCUPACIONAL EN TIERRA DEL FUEGO”
Fecha:Domingo, 5 de Agosto, 2012  08:02:21 (-0300)
Autor:Noticias del CeHu <noticias @..............org>

NCeHu 424/12
 

1 “LA INCIDENCIA DE LAS REGIONES DE PROCEDENCIA DE LA MIGRACIÓN EN LA INSERCIÓN OCUPACIONAL EN TIERRA DEL FUEGO”

 

Nancy Elizabeth Carpinetti

Universidad Nacional de Luján - INDEC

lizcarpinetti@fullzero.com.ar

1. Introducción1

A partir de la década de 1980 la hoy provincia de Tierra del Fuego ha experimentado un espectacular despliegue demográfico. El análisis de este proceso es inseparable de las políticas de promoción industrial implementadas en la región que han influido decisivamente en su evolución económica y social.

El proceso de apertura económica, las privatizaciones y la acelerada redistribución negativa del ingreso que precedió a la crisis hiperinflacionaria de 1989, generaron un importante cambio de estrategias económicas.

Ante la nueva situación se supone que el perfil laboral de los migrantes más recientes difiere con el de los primeros contingentes que fueron a trabajar a las industrias de la región. En este marco se describirán las características demográficas básicas y ocupacionales de los migrantes a partir de las distintas coyunturas provinciales por las que atraviesa la provincia en la década de 1990. Sobre la base de dicho objetivo, en esta oportunidad, se indagará, en primer lugar, en la dimensión histórica de los condicionantes del poblamiento. A través del tratamiento de los datos se examinarán los niveles de crecimiento de la población total y económicamente activa; y de manera particular la incidencia de las regiones de procedencia de la migración en la conformación del nuevo perfil de los trabajadores provinciales.

El diseño del presente trabajo se basa en un enfoque descriptivo y cuantitativo, utilizándose como fuente de datos las bases originales de la Encuesta Permanente de Hogares pertenecientes a diferentes ondas.

 

2. Aspectos metodológicos

En el plano metodológico se realiza un abordaje cuantitativo en base a datos originales de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) para el aglomerado Ushuaia y Río Grande el cual se identifica con la provincia de Tierra del Fuego2.

Se seleccionaron cinco ondas de la EPH de la década del ’90, escogidas a partir del año 19933, para realizar el seguimiento de los inmigrantes a la provincia según las regiones de procedencia de la migración.

Para analizar la evolución temporal se tomaron centralmente las ondas de 1993 y 2001. Se intenta identificar en el seguimiento corrientes de inmigrantes de similares características, asumiéndose que no necesariamente representan al mismo grupo de la captación anterior, debido a la gran movilidad migratoria provincial, a la intervención de la mortalidad y a

1 Esta ponencia forma parte del proyecto de tesis “Perfil sociodemográfico de los migrantes a Tierra del Fuego en el marco regresivo de la evolución económica provincial” bajo la dirección de María Cristina Cacopardo para acceder al título de Magíster en Demografía Social de la Universidad Nacional de Luján.

2 Este aglomerado representa el 97% de la población provincial (INDEC, Censo Nacional de Población y Vivienda 1991), por lo cual y a efectos de simplificar se lo menciona en el texto como “Tierra del Fuego”.

3 Los datos analizados parten del año 1993, ya que no se cuenta con datos anteriores, producto de la suspensión del módulo de migraciones en la Encuesta Permanente de Hogares. 2

modificaciones de la muestra en el aglomerado provincial. En tal sentido este trabajo se plantea como un ejercicio metodológico para abordar la relación de los ciclos migratorios con distintos momentos económicos de una determinada área. Sin embargo es necesario tener presente las limitaciones de los datos de la EPH para analizar cuestiones tan específicas como las migraciones, por lo cual los resultados deben ser tomados con la debida cautela.

Considerando que el tamaño de la muestra de la EPH tiene limitaciones estadísticas para realizar aperturas y que más del 88% de los migrantes externos a Tierra del Fuego son chilenos, se asume que la migración externa representa a la migración procedente del citado país.

Se define como migrante a aquellas personas que han vivido seis meses o más en otra provincia argentina o país limítrofe y que han atravesado los límites espaciales de las mismas para trasladarse a la provincia de Tierra del Fuego y establecer su residencia habitual. Cabe resaltar que la condición de migrante está determinada con independencia del lugar de nacimiento. La selección del lugar de residencia anterior a la migración se justifica en el interés por categorizar la procedencia de la migración de acuerdo al último lugar inmediatamente anterior del itinerario migratorio de las personas.

 

3. Evolución del crecimiento poblacional provincial

3.1 Antecedentes históricos

Los primeros asentamientos blancos en las costas patagónicas estuvieron asociados a las expediciones marítimas del siglo XVII. Tres siglos después de la expedición de Magallanes, luego de una serie de efímeras y fallidas empresas colonizadoras, la Patagonia era un indiscutido dominio indígena. Al finalizar el siglo XVIII con las primeras fundaciones hispánicas de las que sólo arraiga Carmen de Patagones (1779), se implementan nuevas formas de ocupación del suelo basadas en asentamientos estables y se diversifica la actividad económica regional mediante la introducción de plantas y animales ajenos a la región. La instalación de los galeses en el valle del Chubut (1865) repite el esquema de Carmen de Patagones (Chiozza, 1977).

Hacia el año 1876 de manera casi accidental los náufragos de un pesquero descubren ignoradas riquezas en las zona del estrecho de Magallanes; al poco tiempo una nutrida colonia de buscadores de oro se instalan sobre la costa atlántica de la isla de Tierra del Fuego. Cazadores de lobos marinos chilenos y norteamericanos montaron con rapidez un primitivo sistema de lavado. “Lavaderos de Oro del Sur” fue la empresa formada en el sur fueguino por el ingeniero rumano Julio Popper quien con el aval del ambiente porteño, tuvo concesiones sobre tierras y yacimientos auríferos y estableció una planta lavadora movida con bombas de vapor. Tal fue la autonomía e inmunidad gozada por esta empresa que pronto se transformó en un pequeño estado, dándose su propia defensa , moneda y correo, lo cual generó pleitos de trascendencia nacional (Indec, 2000).

Mientras la fugaz fiebre del oro envolvía a Tierra del Fuego, comenzó a desarrollarse la ganadería ovina. La sustitución de la economía indígena de subsistencia por una economía comercial que succiona hacia el exterior la riqueza local fue incompatible con la permanencia de las viejas tribus.

La demanda de lanas desde Europa hacia fines del siglo XIX estimuló la cría de ovejas en la Patagonia. Este tipo de explotación económica no favoreció la radicación humana: la atrofia de la agricultura, la reducida mano de obra requerida por la cría del ovino y el hecho de que fueran muchos los trabajadores chilenos dispuestos a cruzar la cordillera para emplearse en la esquila todos los años, mantenían alejados al argentino nativo y al inmigrante.

La apropiación de la tierra tomó la forma de grandes extensiones adquiridas o arrendadas al Estado, no dando lugar a la incorporación de pequeños o medianos colonos. Sólo en las tierras marginales ubicadas en zonas cordilleranas hubieron establecimientos de menor extensión.

La organización del trabajo impuesta en las estancias cercenó toda posibilidad de vida familiar. La explotación intensiva del ovino requería de escasa mano de obra y el carácter estacional de las faenas de la esquila se cubría mediante la contratación de chilenos. En todos los casos se ponía como requisito para la contratación el celibato, fueran trabajadores estacionales o estables (Chiozza, 1977).

La política de los ganaderos fueguinos fue garantizar una población estable mínima acorde a los requerimientos del tamaño de las majadas, evitándose el afincamiento de familias que pudieran llegar a cuestionar la legitimidad de la concentración de la propiedad de la tierra.

Cumplido el proceso de conquista del suelo patagónico se hizo evidente la necesidad de dividir tan extenso territorio en unidades administrativas de menor tamaño que posibilitaran un gobierno eficiente. Debía vencerse el obstáculo de la distancia entre Viedma y la Capital Federal y también los problemas de la frontera del Neuquen, tan permeable a la penetración chilena. Puntualmente en el caso de Tierra del Fuego se hacían presentes los intereses de las potencias marítimas en pleno proceso de expansión colonialista. Más tarde las limitadas atribuciones de los gobernadores y la marginación de la población de la vida política de la nación conspiraron gravemente contra el progreso económico y social de la isla.

Estos factores explican la baja densidad poblacional de Tierra del Fuego, que en 1914 era de 0,1 habitantes por kilómetro cuadrado y en 1947 de 0,2, en tanto que en el país la relación era de 2,8 y 5,7 respectivamente. La capacidad de las praderas fueguinas al año 1914 estuvo colmada, lo cual derivó en la instalación de un frigorífico que a partir de 1917 elaboró carne ovina destinada al mercado inglés. Mientras tanto, la inmigración chilena siguió aportando fuerza de trabajo para las tareas estacionales vinculadas a la ganadería –esquila y frigorífico-. Para esa época Río Grande se había perfilado como la capital económica y mantenía una comunicación mucho más fluida con Buenos Aires. 3

3.2 Evolución de la estructura de la población

Desde mediados del siglo XX Tierra del Fuego experimentó un gran incremento poblacional, sus tasas medias de crecimiento duplicaron y hasta triplicaron los valores registrados en el país en cada período intercensal. Pero dicho ritmo se profundizó con la instauración de la Promoción Industrial.

En la última mitad del siglo la evolución del crecimiento vegetativo provincial evidenció un elevado potencial de crecimiento. Aunque con fluctuaciones, desde la década del ’60 la tasa de natalidad experimentó un paulatino ascenso, a partir de la constitución de núcleos familiares y de su desarrollo, pasando de 29,3 ‰ en 1960 a 37 ‰ en 1990. Este proceso se conjugó con la disminución de la mortalidad que viniera operándose desde la década del ’50, pasando de 8,3 ‰ en 1950 a 2,9 ‰ en 1990. Sin embargo, desde principios de los ’90 la natalidad evidenció una tendencia declinante.

El crecimiento vegetativo provincial es aún elevado, y en ello intervino de manera fundamental –aunque indirecta- la dinámica migratoria provincial ya que fueron indudablemente los migrantes los que hacen repuntar la natalidad en la provincia (Carpinetti, 2003).

Al analizar la estructura etaria de la provincia entre los años 1914 y 2001 se observa una gran concentración de población adulta joven, la que se caracteriza por poseer mayor movilidad y grado de inserción en la actividad económica. Este grupo de población presenta una tendencia relativa declinante a lo largo del período. A partir de la década del ’60, se produce un incremento de los menores de 14 años, fenómeno asociado al aumento de la natalidad. Por su parte, la población mayor de 65 años, con valores históricos muy bajos, tiende a un lento aumento hacia el año 2001.

 

4. La economía provincial y el contexto de la industrial nacional

Dentro de las transformaciones que se suceden en la economía nacional en el período bajo análisis cobra particular relevancia la reestructuración de la industria, ya que la apertura externa y la desregulación de los mercados incidieron negativamente sobre el valor agregado y la capacidad tecnológica local, reduciendo el grado de complejidad de la rama productiva doméstica. Durante el período cristalizó el proceso comenzado hacia fines de la década de 1970 con la política económica implementada por la dictadura militar de desarticulación de la industria de bienes de capital, redes de proveedores locales, desmantelamiento de los mecanismos de eslabonamientos inter e intraindustriales y se profundizó el rezago tecnológico. Dicha rama, desde fines de la década de 1970 y de forma particular en los 90, se desarrolló en un acentuado y generalizado marco regresivo, a la par del proceso de liberalización comercial. El censo nacional económico de 1994 muestra que en el período comprendido entre los años 1984 y 1993 desaparecen en el país más de 10.000 establecimientos fabriles, resultando expulsados más de 360.000 trabajadores que superaban el 25% de ocupados al promediar la década de 1980.

En virtud de las profundas transformaciones estructurales por las que atravesó la industria en el último cuarto de siglo, la década de 1990 se constituyó en una etapa sumamente trascendente en función del desenvolvimiento económico y social del país.

Un creciente proceso de desintegración de la producción manufacturera local se vio potenciado por el hecho de que numerosas empresas optaron por discontinuar líneas enteras de producción, cubriendo una parte de su oferta con bienes finales importados. Mientras que a comienzos de los años setenta la industria argentina producía con una relación valor agregado / valor de producción del 42,3%, en los noventa esa relación desciende a 34,1% (Schorr, 2004).

Entre los años 1993 y 1998 el volumen físico de la producción fabril aumentó en términos absolutos en un 15,5%, no obstante lo cual el sector continuó perdiendo participación en el conjunto de la economía del país. Este crecimiento se vio acompañado por un espectacular incremento de la productividad, que en alguna medida se relacionó con una mayor inversión, sobre todo de los grupos económicos nacionales y extranjeros integrantes de conglomerados -que contaron con la posibilidad de transferir recursos desde las firmas del grupo en mejores condiciones económico financieras y que usufructuaron de su poder oligopólico-; pero que de manera preponderante se vinculó con el notable proceso de expulsión de mano de obra de la rama y con una intensificación en los ritmos de trabajo de los obreros ocupados en ese sector. Reforzando lo anterior resulta ilustrativa la relación entre la productividad industrial y las remuneraciones medias de la mano de obra que, entre los años 1993 y 1998 se incrementa sistemáticamente siendo en el último año casi un 43% más elevada que en el primero (Schorr, 2004).

La dinámica manufacturera del período se caracterizó por su profunda regresividad, basta con mencionar el incremento que se registró en la brecha entre la productividad laboral y los salarios medios entre los años 1993 y 1998, que prácticamente triplicó la del período 1976-1983, sin dudas, una de las etapas históricas de mayor disciplinamiento de la clase trabajadora argentina (Schorr, 2004).

A partir del año 1998 y hasta el año 2001 la producción manufacturera nacional disminuyó cerca de un 20%. La aguda crisis sectorial de los últimos años de vigencia de la convertibilidad se pone de manifiesto en el hecho de que el PBI industrial per cápita correspondiente al año 2001 es un 13,5% más reducido que el de 1993. En tanto que, en contraste con el perfil industrial de los 70, el sector fabril presentó un perfil productivo marcadamente diferente en cuanto a su simplicidad y falta de articulación, siendo mas dependiente de los recursos naturales, con menor capacidad tecnológica propia y con una muy elevada propensión importadora.

Entre 1995 y 1998 se manifiesta una desaceleración del fenómeno concentrador, a la vez que se da un fuerte proceso de extranjerización de la economía argentina cuando los conglomerados económicos de origen nacional se desprendieron de los activos fijos que no tenían una fuerte presencia en los mercados internacionales, para transferir los capitales hacia las inversiones financieras, lo cual denota una actitud claramente rentística de los mismos. 4

La implementación en los ’80 de las políticas de promoción industrial impactaron en la estructura económica tradicional de Tierra del Fuego, influyendo decisivamente en los procesos de desarrollo. El sector industrial creció de manera significativa ocasionando un gran despliegue demográfico. No obstante, el panorama nacional tuvo su correlato en el territorio isleño, una vez superada la euforia de los primeros años posteriores al plan de convertibilidad, cuando hizo sentir su impacto un proceso de retracción generalizada. Las ramas económicas beneficiadas por las políticas promocionadas en la década de 1980 en la isla de Tierra del Fuego presentaron una situación de clara involución productiva.

La recesión imperante desde el año 1998 motivó una disminución del consumo de bienes electrónicos, situación que se agravó mucho más con la crisis del bienio 2001-2002.

Como consecuencia de las políticas de apertura económica y desregulación de los mercados, se observa en el largo plazo un mayor peso de los sectores primario y terciario en detrimento del sector secundario, no obstante seguir siendo este último el más significativo para la provincia (Schinelli, 1998).

 

5. Niveles de crecimiento demográfico

A continuación se presentan las tasas de crecimiento medio anual de la población total, de 14 y más años de edad y económicamente activa (PEA en adelante) calculadas para los períodos comprendidos entre los años 1993 y 2001, en base a datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH).

Cuadro 1. Tierra del Fuego. Tasas de crecimiento medio anual (por mil) de la población total, de la población de 14 años y más y de la población económicamente activa. Períodos entre 1993 y 2001. 1993-1995114.1131.4108.31995-199750.747.555.01997-199954.056.423.41999-200143.659.389.31993-200165.673.669.0Fuente: INDEC, EPH, Bases Usuarias. Procesamientos Propios.PeríodosPoblación TotalPoblación de 14 años y másPEA

En el transcurso del período la provincia experimentó un elevado ritmo de crecimiento de su población total - 65,6‰ -, aunque el mismo es notablemente inferior al 92,1 ‰ registrado en el período intercensal 1980-1991.

Los valores provinciales mencionados son realmente prominentes y los mismos son atribuibles tanto a los altos niveles de atracción de población vinculados a las características de la promoción industrial, como así también al gran impulso que la misma diera al despliegue demográfico. No obstante, en la población total se observa un constante y progresivo descenso a lo largo de cada período bienal.

Los niveles de crecimiento para la población de 14 años y más y económicamente activa son también altos a lo largo de todo el período, aunque en promedio superiores para la población de 14 años y más.

Al analizar los cambios de estos grupos poblacionales durante cada período bienal se registran en la PEA tasas muy cambiantes, particularmente entre los años 1997-1999 cuando se produce una importante desaceleración del crecimiento de la población activa, coincidente con una coyuntura provincial altamente recesiva.

La recesión producida luego del impacto en la provincia del efecto tequila, después de promediar la década, habría influenciado en los niveles de crecimiento de la PEA de los años subsiguientes, situación que se refleja en los bruscos cambios de las tasas de los dos últimos bienios.

En este período se realizaron importantes cambios en las industrias promocionadas, que promovieron fusiones, relocalizaciones y cierres. Se produjo a la vez un proceso de concentración de capitales con el predominio de empresas de mayor envergadura, las que han modernizado los procesos productivos a través de la incorporación de tecnología. Es en el marco de estas transformaciones que la provincia verifica una disminución de la mano de obra industrial entre los años 1995 y 2000 (Schinelli, 2001).

Si se compara el crecimiento de la PEA y de la población de 14 años y más durante el período 1993-2001, resulta ser inferior en la fuerza de trabajo, pero al cerrar el período esta última se recupera notablemente en sus niveles . El menor ritmo general de crecimiento de la PEA habrá de traducirse en un descenso de la tasa refinada de actividad económica durante el período analizado, como se verá más adelante. Un interrogante que esto plantea apunta a indagar si el descenso de los niveles de actividad será parejo para los grupos poblacionales en cuestión, a saber los migrantes y no migrantes y en qué medida otras variables intervienen en el proceso. En esta oportunidad se indagará en la indicencia de las regiones de procedencia de la migración en los niveles de actividad de la población. 5

6. Características sociodemográficas de migrantes y no migrantes

Los no migrantes representan al año 1993 sólo un 34% de la población total provincial , mientras que un 66% es migrante, distribución que prácticamente se mantiene hacia el año 2001, con una disminución relativa de los migrantes (Cuadro 2).

Para el año 1993 las diferencias en las estructuras etarias por grandes grupos de edad de migrantes y no migrantes son muy escasas. En el año 2001 el factor dinámico migratorio interviene en la estructura poblacional provincial, y cada subpoblación adquiere una nueva estructura por grandes grupos de edad, alejándose de los patrones similares del año 1993. El aporte inmigratorio, a través de su descendencia, interviene en el aumento del grupo de no migrantes de 0-14 años diferenciando las estructuras subpoblacionales. A su vez la disminución de los flujos envejecen a la estructura etaria de los migrantes (Carpinetti, 2003).

La población no migrante se rejuvenece extraordinariamente –70.5% de menores de 14 años frente a 38.4% en 1993- , ante una población migrante que se concentra en las edades activas. Entre los no migrantes prácticamente no se registran mayores de 65 años, en tanto que entre los migrantes este grupo aumenta de 1,8 a 4,2 % en el período.

La masculinidad del año 2001 se caracteriza por una merma respecto al año 1993, descendiendo de 105.3 a 98.9 varones por cada cien mujeres. No obstante, el nivel de descenso de este indicador no es igual para cada grupo, ya que desciende más entre los migrantes, a partir de lo cual podría suponerse que a diferencia de las décadas anteriores donde el componente migratorio fue casi exclusivamente masculino, la participación femenina en la dinámica migratoria tendería a equilibrar la diferencia entre sexos. También al tratarse de stocks, puede pensarse en un proceso de retorno de inmigrantes y que estos sean varones en mayor proporción.

Al analizar a la población provincial de 14 años y más (Cuadro 2) los no migrantes reducen en el año 2001 su participación en aproximadamente 50%, evidenciándose la importancia que tienen entre los no migrantes los menores de 14 años. Concordando con el descenso de la masculinidad migratoria al año 2001, se observa que las mujeres aumentan su peso en la estructura provincial más que los varones –27.6% frente a 21.4%- , y que constituyen la subpoblación que más crece .

Esta brecha entre ambos grupos se profundiza aún más al entrar en consideración la población económicamente activa. Durante el período 1993-2001 los no migrantes pierden peso en el total de la población activa en un 62.9%, destacándose los varones con un descenso de 69.3%; en tanto que los migrantes aumentan su participación en un 27.9%, siendo las mujeres migrantes las que claramente obtienen las mayores ganancias del período –37.9% de incremento-.

Cuadro 2. Tierra del Fuego. Diferencia relativa porcentual de la población total, de 14 años y más y económicamente activa según condición migratoria y sexo. Años 1993 y 2001. Población Total Población de 14 y más años PEADiferenciaDiferenciaDiferencia19932001porcentual19932001porcentual19932001porcentual1993-20011993-20011993-2001Total(70186)(118632)(43852)(79032)(29051)(50451)(35180)no migrantes33.637.913.033.116.8-49.230.711.4-62.9varones16.818.610.416.07.6-52.720.16.2-69.3mujeres16.819.415.517.29.3-46.010.75.2-50.9migrantes66.462.1-6.666.983.224.469.388.627.9varones34.531.1-9.734.141.421.443.953.622.2mujeres31.930.9-3.232.741.727.625.435.037.9Fuente: INDEC. EPH 1993 y 2001, Bases Usuarias. Procesamiento propio. Período 1993-2001

En el año 2001 se produce un gran avance en términos del nivel educativo de la población. Respecto de la categoría educativa más baja correspondiente a la población que nunca asistió a un establecimiento educativo o no terminó el nivel primario, se obtienen importantes mejoras, en particular los no migrantes que al año 1993 se hallaron en una clara situación desfavorable. Resulta evidente que al inicio de los ’90 la promoción industrial atrajo mano de obra inmigrante con un nivel de calificación elevado, lo cual se refleja en su perfil educativo mas alto. Esta ventaja comparativa se debilita en el año 2001, cuando en la población no migrante se producen importantes avances en su escolarización (Carpinetti, 2003).

 

7. La incidencia de las regiones de procedencia en la inserción ocupacional en el período 1993-2001.

7.1. Las regiones de procedencia

Hacia fines del siglo XIX se promovió el poblamiento de Tierra del Fuego con la edificación del penal de Ushuaia. El movimiento en torno a la colonia penal favoreció a la ciudad pero constituyó una traba para el establecimiento de nuevos pobladores por la identificación de la localidad con el presidio, finalmente el mismo deja de funcionar en 1947 (INDEC, 2000).

En el año 1943 se reactivó el poblamiento con la creación de la Gobernación Marítima de Tierra del Fuego, quedando el territorio bajo el amparo de la Armada Argentina. La construcción de barrios para las bases navales y las obras de 6

PatagónicaCuyoNOANEA

infraestructura relacionadas estimularon la economía regional dando un gran impulso al crecimiento demográfico, a la vez que reforzaron los muy elevados niveles de masculinidad provincial que prevalecieron durante el siglo. Este poblamiento estuvo desde un comienzo fuertemente ligado a los movimiento migratorios que convergieron hacia la isla. En primera instancia fueron los contingentes llegados desde Europa y de países limítrofes, y entre estos últimos preponderantemente los chilenos por tratarse de un territorio fronterizo.

El censo del año 1947 asentó que un 44,2% de la población provino de un país limítrofe, un 14,5% de Europa y un 25% de alguna provincia argentina. Hasta que irrumpe con fuerza la migración interprovincial en la década del 80, los chilenos mantuvieron un lugar destacado en la región, insertados en las actividades productivas agropecuarias y extractivas, que le conferían a la región los rasgos tradicionales de la región patagónica. (Schinelli y Vacca, 1998)

A partir del establecimiento de la promoción económica cambió el patrón migratorio, a la vez que la base productiva de la economía también modifica su estructura, comenzando a preponderar el sector secundario.

Para analizar la composición del grupo de migrantes en la década de los ‘90 según las regiones de procedencia, se examina en primer término la importancia relativa de cada región sobre el total de población migrante.

Gráfico 1. Tierra del Fuego. Evolución de la distribución porcentual de la población migrante por región de procedencia.. Años 1993, 1995, 1997, 1999 y 2001. Fuente: INDEC. Encuesta Permanente de Hogares, Bases Usuaria y Bases Usuaria Ampliada años 1993; 1995; 1997; 1999 y 2001.010203040506019931995199719992001%PampeanaExternos

Es indudable que a lo largo del período el mayor peso lo mantuvieron los migrantes provenientes de la región pampeana, y que los limítrofes perdieron notoriamente su peso de forma progresiva. Pero si se considera la incidencia de la migración respecto al tamaño poblacional de las respectivas regiones de origen de los migrantes, es posible apreciar, a través de una aproximación somera, que la mayor propensión a migrar a la isla la tuvo la población de la región patagónica, seguida por Cuyo, es decir de las regiones más cercanas geográficamente.

Cuadro 3. Tierra del Fuego. Incidencia de la migración sobre las regiones de origen de los migrantes. Período 1991-2001. 19932001Promedio 93-01Pampeana2240573524128284232670102443439678320560.14Patagónica1412633163717215249034978778863830.42Cuyo22276542567607239763135620648890.20Noa3677538445847040680043135709251140.13Nea2822599336751830950592869453037000.12Externos(*) 152113087505826378840.05Fuente: INDEC. Censo Nacional de Población y Vivienda 1991. INDEC. Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2001. INDEC, Encuesta Permanente de Hogares, Base Usuaria 1993 y Usuaria Ampliada 2001 * CEPAL-CELADE. Boletín Demográfico N°62, 1998, Santiago de Chile.MigrantesIncidencia sobre las regiones de orígenRegiones de ProcedenciaPoblación año 1991Población año 2001Población Media 7

7.2 El período de llegada de las diferentes procedencias

El período de referencia de la migración es abordado a partir del año de llegada al área provincial y fue categorizado de la siguiente forma: los migrantes más antiguos que llegaron antes de 1979; y en períodos quinquenales que comprenden a los que llegaron en plena promoción industrial entre los años 1980-1984 y 1985-1989; el período 1990-1994 en donde suceden acontecimientos significativos para el despliegue institucional de la provincia; el período 1995-1999 en el cual irrumpe la crisis económica; y finalmente el bienio 2000-2001.

Al examinar la migración en términos de la antigüedad de la misma al año 2001, -y con la cautela necesaria por tratarse de los sobrevivientes (por mortalidad o por retorno)-, se observa que el período de mayor arribo al área coincidió con el auge de la promoción industrial (24.3%). Puede verse también que en los ’90 la provincia se mantuvo como polo de atracción migratoria con valores altos de migrantes en dicho período, así como en los dos años consecutivos. No se registran los mismos comportamientos de los stocks migratorios para cada región de procedencia, aunque como tendencia general puede afirmarse que en todas -con excepción de externos- más del 40% de los efectivos se concentran entre los años 1985 y 1994 (Cuadro 4).

Cuadro 4. Tierra del Fuego. Distribución porcentual de la población migrante de cada región de procedencia por período de llegada. Año 2001. Período de Regiones de Procedenciallegada Pampeana PatagónicaResto del paísExternosTotalhasta 19796.422.9* 3.449.012.21980-198418.3* 8.716.4* 14.616.41985-198927.223.821.3* 17.224.31990-199415.5* 20.931.6* 10.019.41995-199921.6* 18.014.7* 6.017.82000-200111.0* 5.712.6* 3.310.0Total100.0100.0100.0100.0100.0(39732)(7678)(17938)(8264)(73612)Fuente: INDEC, Base Usuaria Ampliada 2001. Procesamiento Propio. *Estimación con coeficiente de variación mayor al 15%

Entre los chilenos -la mayor parte del grupo denominado como externos- que históricamente fueron predominantes en la región y llegaron antes de la promoción industrial, prácticamente la mitad son llegados antes del año 1979, tendiendo a su gradual descenso. Los migrantes de la región patagónica también tuvieron una presencia importante antes de la promoción industrial, situación que los diferencia del resto de las procedencias del país y los asemeja más a los chilenos y que se vincula a las características de la economía regional de la etapa precedente a las políticas de promoción industrial, cuando esos espacios estaban estrechamente articulados.

Entre los pampeanos registrados en el año 2001, los que llegaron antes de la promoción industrial tienen escaso peso, en tanto que representan al grupo que en mayor medida se asienta en la década del 80, probablemente en función de sus elevados niveles de calificación profesional y educativa acordes con la demanda instaurada con la nueva situación socioeconómica provincial . A partir de 1995 vuelven a posicionarse con una proporción importante, justamente cuando la situación se complica en la región con el declive de las ventajas comparativas promocionales y en el país el peso de los factores económicos estructurales se manifiestan con fuerza tras el impacto del efecto tequila, traduciéndose en una mayor concentración de capitales y en profundas modificaciones sobre el mercado de trabajo. Podría pensarse que los pampeanos representan a la región que, por su perfil, tuvo mayores posibilidades de reinserción o de adaptación ante la crisis.

Cuando crece el desempleo en la provincia acompañado por un fuerte proceso de expulsión de mano de obra de la industria electrónica, ocasiona una fuerte corriente emigratoria de una parte importante de la población provincial. Algunos autores señalan que se observó un proceso de recambio de la población cuyas características laborales respondieron a otras áreas de actividad, como el caso de la construcción que atendió a los nuevos requerimientos socioeconómicos vinculados a la provincialización y a la demanda de infraestructura que se originan con la expansión demográfica –construcción de viviendas, obras de infraestructura, aeropuerto, etc. (Schinelli, 1998).

Al analizar la distribución de los migrantes agrupados en la categoría de Resto del país se observa que concentra más del 50% de sus efectivos entre los años 1985 y 1994. El primer quinquenio corresponde a la etapa promocional plena, pero el segundo se vincula más al despliegue institucional provincial y a la expansión de la rama de la construcción y estaría relacionado a un perfil más bajo, atribuible a una inferior calificación educativa y laboral.

Lo anteriormente planteado surge de analizar por separado la evolución de cada región de procedencia según los períodos de llegada al área al año 2001. Se pasa ahora a analizar la estructura de cada período de llegada por región de procedencia de la migración en los años 1993 y 2001 (cuadros 5 y 6). El objetivo es analizar la composición del stock migratorio en cada año y también visualizar el cambio operado durante el transcurso del período. 8

Al considerar en primer lugar el total de migrantes en el año 1993, es claramente la región pampeana la que obtiene el mayor peso -52.5%-, situación que se incrementa también a partir de la promoción industrial. Sin embargo antes de ese proceso había sido otro el perfil migratorio, como fuera resaltado anteriormente, preponderando los limítrofes con aproximadamente el 50% del total de los migrantes a la región, grupo que desciende progresivamente en la medida que disminuye la antigüedad de la migración .

La región patagónica básicamente mantiene niveles estables y similares a los registrados antes de la promoción industrial. Tanto los migrantes procedentes de la región pampeana como los del resto del país, duplican su peso a partir de la promoción industrial, aunque son los pampeanos los que siempre mantienen el mayor peso ante el resto de las procedencias, mostrando además, al igual que el resto del país, una tendencia creciente.

Cuadro 5. Tierra del Fuego. Distribución porcentual de la población migrante en cada período de llegada por región de procedencia. Año 1993. Período de Regiones de Procedenciallegada Pampeana PatagónicaResto del paísExternos Totalhasta 197928.411.711.248.7100.0(8626)1980-198956.69.922.710.7100.0(26429)1990-199360.911.723.5* 3.9100.0(11552)Total52.510.720.816.1100.0(46607)Fuente: INDEC, Base Usuaria, 1993. Procesamiento Propio. *Estimación con coeficiente de variación mayor al 15%

Con los datos captados al año 2001 vuelve a registrarse algo parecido: la mitad de la migración proviene de la zona pampeana (54.1%) y la categoría “resto de país” registra un comportamiento ascendente respecto al año 1993, pasando de 20.8% en 1993 a 24.3%. Los migrantes provenientes de la Patagonia se mantienen en un nivel similar al de 1993, representando aproximadamente el 10%. Los chilenos descienden significativamente en su peso, al pasar de un 16,1% a un 11,2%, disminuyendo su visibilidad entre el conjunto de migrantes.

Efectuando un seguimiento de los períodos de llegada registrados en 1993 y 2001, pueden notarse algunos cambios de la dinámica migratoria de esos años. Por ejemplo surge que los pampeanos que llegaron al área entre los años 1990-1993 -captados en la onda de 1993- tenían un peso de 60.9% entre el total de migrantes de ese período. Hacia el 2001 ese mismo grupo desciende a un 43.1%. En sentido inverso, en los provenientes del “resto del país” se advierte que los llegados en ese mismo período, en el año 1993 representaban un 23.5% y al año 2001 ascienden a un 39.5%.

En el período 1994-2001 hay un recupero de pampeanos (62.1%) en relación al tramo anterior captado por la misma onda. Es llamativo el cambio en los pesos relativos de los pampeanos llegados entre 1990 y 1993 de acuerdo a las ondas analizadas. Podría suponerse que la corriente pampeana migró por cortos períodos, a partir de lo cual se podría pensar que los desplazamientos son mas coyunturales cuando el escenario provincial se vuelve problemático.

Cuadro 6. Tierra del Fuego. Distribución porcentual de la población migrante en cada período de llegada por región de procedencia. Año 2001. Período de Regiones de Procedenciallegada Pampeana PatagónicaResto del paísExternos Totalhasta 197928.419.6* 6.845.2100.0(8953)1980-198960.48.322.68.8100.0(29958)1990-199343.0* 10.739.6* 6.8100.0(124511994-200161.89.425.4* 3.4100.0(22250)Total54.010.524.311.2100.0(73612)Fuente: INDEC, Base Usuaria Ampliada, 2001. Procesamiento Propio. *Estimación con coeficiente de variación mayor al 15%

A la luz de los datos analizados e independientemente del gran impacto que han tenido las migraciones en el poblamiento de Tierra del Fuego a partir de la promoción industrial, se vislumbra una gran movilidad poblacional de la que dan cuenta los recambios de los flujos de población que entraron y salieron de la isla, evidenciando cómo el componente migratorio se despliega de una manera espectacularmente dinámica, asociado a las alternativas del mercado laboral.

En función de lo observado en las dos mediciones puede afirmarse que se produce un cambio en la composición migratoria en la medida de que aumentan los migrantes procedentes del resto del país y de que se profundiza la tendencia decreciente del contingente de migrantes chilenos, lo cual estaría ligado a las transformaciones de la estructura productiva y del mercado de trabajo provincial. Pero al indagar en la antigüedad de la migración, se aprecian importantes cambios en la composición de las procedencias en la comparación de los dos momentos. Parecería ser que los pampeanos -indiscutiblemente 9

el grupo que ostenta el mayor peso- tienen mayor elasticidad migratoria, en la medida que su presencia se mantiene hacia el 2001 pero registrando oscilaciones. En cambio, los que arriban desde el resto del país, a medida que se avanza en el tiempo además de aumentar su peso entre el total de migrantes, logran una mayor representación de sus efectivos en los contingentes de la década del 90 menos inmediatos al año 2001. Posiblemente esto este relacionado a las características de este grupo, que serían más acordes con los requerimientos del mercado de trabajo local en la década de 1990. El interrogante que esto plantea es si el nuevo perfil de trabajador requerido es inferior en términos de complejidad de los procesos productivos, en el marco de una mayor inestabilidad para la fuerza de trabajo.

 

7.3 La inserción ocupacional de migrantes y no migrantes según la región de procedencia.

Para indagar en los niveles de participación en la actividad económica según la región de procedencia de la migración (cuadro 7) se agruparon las diferentes procedencias en las categorías de pampeanos y resto, incluyéndose en este último grupo a los migrantes externos por considerar que poseen un perfil afín. Las razones que justifican esto se relacionan con la necesidad estadística de obtener un mayor agrupamiento de las categorías dado los pocos casos que se presentan en algunas distribuciones y se argumentan en que los pampeanos representan más del 50% de los migrantes.

Los niveles de actividad, desocupación y subocupación para los años 1993 y 2001, reflejan dos contextos provinciales sumamente distintos y complejos.

La recuperación del PGB que se observó en épocas de la Ley de Convertibilidad empezó a revertirse a partir de 1994, cuando comenzaron a sentirse los impactos del denominado efecto tequila. La apertura de la economía y la consiguiente reducción arancelaria, en un marco profundamente recesivo, afectaron duramente la economía fueguina (Schinelli y Vacca, 1998).

A fines del año 1994 y comienzos de 1995 comienza un proceso de cierre de plantas, suspensiones y despidos de personal, generándose un incremento de la tasa de desempleo y una baja generalizada de los ingresos de los trabajadores de las industrias promocionadas, lo que conllevó a una irrupción de los conflictos sociales en el año 1995.

A la vez que un sector de trabajadores inició un proceso de reconversión productiva, invirtiendo parte de sus indemnizaciones en actividades vinculadas al cuentapropismo y los servicios, se incrementaron significativamente los subsidios estatales por parte de los municipios fueguinos. Las plantas de personal estatal absorbieron buena parte de la mano de obra afectada por la desocupación y el sector público se transformó en un actor económico fundamental, tanto por su participación como empleador como por la influencia de la inversión pública en infraestructura y servicios conexos, convirtiéndose en “refugio” ante el creciente desempleo. Asimismo, el sector comercial se vió afectado ante la crisis generalizada, a pesar de mantener condiciones ventajosas para la importación de productos.

En el año 1993 la población migrante registraba una tasa de actividad superior a los no migrantes (cuadro 7), pero la brecha se profundiza hacia el año 2001 En función de la actividad los no migrantes reducen drásticamente sus niveles, probablemente a causa del profundo cambio que se opera en la estructura poblacional en dicho período que está marcado por la escasa presencia de población en las edades activas y el gran aumento de población menor de 20 años. La brecha entre no migrantes y migrantes se aleja muchísimo de los niveles marcados en 1993, siendo la actividad notoriamente mayor para los migrantes.

La región bajo análisis posee características particulares relacionadas con el elevado perfil de calificación requerido por la promoción industrial. La pérdida del empleo por parte de un gran número de trabajadores calificados y no calificados, fundamentalmente varones adultos jefes de hogar, así como también el recorte de los salarios reales, condujo a la incorporación explosiva en el mercado laboral de un número importante de mujeres adultas y jóvenes de ambos sexos. Este comportamiento defensivo parece haber sido el motivo fundamental del crecimiento que experimentaron las actividades informales y el autoempleo refugio (Salvia, 1999).

En la comparación 93-01 surge que aunque disminuyen los niveles de participación en la población no migrante, en cuanto a la desocupación, los nuevos niveles más que duplican los del año 1993, triplicándolos para el caso de los no migrantes, y también casi en la misma situación las mujeres migrantes (Carpinetti, 2003). Los no migrantes hacia el año 2001, a diferencia de 1993, registran los peores niveles de desocupación. Con respecto a la subocupación, los aumentos son también espectaculares, profundizándose en las mujeres con tasas cercanas al 25%. 10

Cuadro 7. Tierra del Fuego. Tasas de actividad, desocupación y subocupación de la población de 14 años y más por condición migratoria y región de procedencia. Años 1993 y 2001. No Diferencias PorcentualesmigrantesTotalPampeanosResto (mig/no mig)(mig.pamp/no mig)(mig.resto/no mig)1993Actividad66.261.468.669.467.511.713.09.8Desocupación5.24.95.45.25.610.06.813.8Subocupación6.06.25.95.16.8-5.1-18.110.32001Actividad63.843.368.072.263.057.267.045.7Desocupación12.117.111.410.512.7-33.1-38.6-25.6Subocupación16.217.016.116.315.9-5.1-4.2-6.3Fuente: INDEC, EPH, Bases Usuarias 1993 y 2001, Procesamiento Propio.MigrantesTasasTotal

Al considerar los niveles de actividad según la región de procedencia al año 1993 se observa que son superiores para los migrantes pampeanos; diferencias que se pronuncian hacia el año 2001, sobretodo si se los compara con la población no migrante. En cambio los migrantes del grupo “resto”, bajan su nivel de actividad de 67,5 a 63,0% en el período, aunque al igual que los pampeanos, tienen una inserción laboral mas elevada que los no migrantes , lo cual ocurre generalmente en todas las poblaciones por la fuerte propensión laboral de los migrantes.

Al año 1993 los niveles de desocupación son levemente inferiores para los pampeanos, y aquí es conveniente enfatizar que los no migrantes registran tasas menores de desocupación. Los provenientes de “resto”estaban un 13,8% más desocupados que los no migrantes, casi el doble que los pampeanos que lo estaban en un 6,8% más. Al 2001 se profundizan los niveles de desocupación –más que se duplican-, quedando los no migrantes por encima de los migrantes. Los migrantes de “resto” vuelven a tener una tasa de desocupación mayor a los pampeanos, que a diferencia del año 1993 cuando tenían niveles similares próximos al 5%, aumentan a 10,5% en pampeanos y 12,7% en resto, ampliándose la brecha en un 17% por encima en los de resto.

En cuanto a la subocupación los niveles hacia 1993 son mayores para los no migrantes que para los migrantes, pero si se hace intervenir la región de procedencia esa relación se relativiza, ya que el “resto” está un 10,3% más subocupado que los no migrantes, mientras que los pampéanos lo están en un 18% menos. Al año 2001 es la primera vez que los pampeanos aparecen con leves desventajas frente al resto, con una tasa de 16,3%, cuando el resto presenta un 15,9%. Los no migrantes alcanzan un 17% de subocupación que sumados al 17,1% de desocupación abierta supera el 34% de su población activa con problemas de inserción ocupacional.

No obstante hallarse los no migrantes al año 2001 peor insertados en el mercado laboral, ya que independientemente de la antigüedad y la procedencia de la migración estuvieron más desocupados y respecto a la subocupación estuvieron al año 2001 más afectador por este indicador -lo cual habla de su delicada realidad laboral-; pueden extraerse conclusiones sugestivas de acuerdo a la procedencia de la migración que estarían marcando una brecha desfavorable para la fuerza de trabajo proveniente de la categoría Resto. Este último grupo de trabajadores registró entre los migrantes mayores problemas de inserción laboral y si bien hacia el año 2001 presentó un menor nivel de subocupación mantuvo una inserción plena inferior que los migrantes pampeanos. Probablemente esa brecha pueda interpretarse sobre la base del perfil ocupacional de dichos grupos. De todos modos en este punto es conveniente tener presente las importantes disparidades que presentó la subocupación en función del género en la medida de que independientemente de la condición migratoria afectó más a las mujeres (Carpinetti, 2003), análisis que estuvo limitado en esta última apertura en función de la representatividad estadística.

Respecto a las características ocupacionales se observa que la categoría ocupacional al año 1993 presenta una estructura similar en las dos subpoblaciones (Cuadro 8). Hacia 2001 la categoría de obreros y empleados en la población ocupada total sube en relación a los niveles del año 1993, de 80.8% a 83.6%. Aquí es preciso subrayar algunas cuestiones relativas a hechos que se produjeron en la provincia que habrían amortiguado el impacto de la crisis de mediados de los 90 en la región, cuando se produjeron cierres masivos de plantas industriales y los indicadores de desempleo ascendieron. Algunos hechos vinculados a la situación provincial, en parte, atemperan la situación social. Entre ellos son sumamente importantes los pactos fiscales celebrados con la Nación que redefinieron el reparto de los impuestos coparticipados e incluyeron la posibilidad de percibir los montos provenientes de las regalías gasíferas y petroleras mal liquidadas que se sumaron a la desregulación energética de principios de la década, con lo cual la provincia engrandeció ampliamente sus recursos. Ante esta situación el Estado adquirió un rol protagónico y sus plantas absorbieron buena parte de la mano de obra afectada por la desocupación. Esto ayudaría a entender porqué aumentan los ocupados en relación de dependencia al año 2001, aunque seguramente su composición no es la misma que en 1993, y seguramente está mucho más alejada de los niveles de la década de los 80.

En 2001, como tendencia general, aumentan los obreros y empleados -fundamentalmente en los no migrantes-.

Al hacer intervenir a las regiones de procedencia no se observaron para el año 1993 diferencias entre los pampeanos y el resto. Quizás merezca ser destacado que al 2001 el aumento de la categoría de ocupados en relación de dependencia se 11

refleja en los pampeanos levemente y en los migrantes provenientes del resto pasa de 81,1% en 1993 a 85,5% en 2001. Esto último confirmaría que el aumento del peso de los migrantes provenientes del resto del país observado, se vincula a un mayor nivel de asalarización de dichos contingentes.

Tal análisis se refuerza por el hecho de que la recategorización de las regiones de procedencia engloba dentro de la categoría de “resto del país” a los limítrofes que, como se observara en otros apartados, se vinculan a la migración mas antigua (el 50% de sus efectivos al año 2001 ingresó al área antes de la promoción industrial), que es la que tiene mayor proporción de trabajadores que se desempeñan por cuenta propia (Carpinetti, 2003). Bajo este último punto de vista si se considera que la incidencia de los limítrofes en la categoría de “resto del país” atempera el nivel de asalarización de la misma, la brecha de asalarización al 2001 entre pampeanos y resto de migrantes internos, sería mucho mayor a la que se evidencia a la luz de los datos aquí presentados.

Cuadro 8. Tierra del Fuego. Población ocupada de 14 y más años por condición migratoria, región de procedencia y categoría ocupacional. Año 1993. 19932001NoNomigrantesTotalPampeanaResto migrantesTotalPampeanaRestpatrón* 2.9* 2.7* 3.0* 2.8* 3.3* 2.0* 2.2* 2.9* 1.3cuenta propia15.616.115.415.615.114.1* 11.514.415.413.2obrero o empleado80.880.780.980.781.183.688.583.081.385.5sin salario* 0.6* 0.4* 0.7* 0.9* 0.4* 0.3* 0.3* 0.4Total100.0100.0100.0100.0100.0100.0100.0100.0100.0100.0(27531)(8493)(19038)(10357)(8681)(44356)(4769)(39587)(22948)(16639)Fuente: INDEC, EPH, Base Usuarios 1993 y 2001. *estimación con coeficiente de variación superior al 15%.Condición migratoriaMigrantes TotalCategoría OcupacionalTotalCondición migratoriaMigrantes

En cuanto al nivel de calificación (cuadro 9) se observa que al año 1993 un 27.2% de los ocupados provinciales no son calificados, porcentaje que como es esperable se incrementa en los no migrantes, situándose en un 30.6%.

En cuanto a la categoría “profesional” los no migrantes, a pesar de registrar valores que no son pasibles de interpretación por la alta variación de la estimación muestral, se posicionan muy por debajo de los migrantes, quienes tienen un 9.5% de profesionales, situación asociada a los perfiles requeridos por la promoción industrial.

Hacia 2001 mejora el nivel de calificación de la población, disminuyendo la proporción de trabajadores no calificados. Los migrantes descienden de un 25.6% a un 22.8%, mientras que entre los no migrantes no se observan cambios. En consecuencia son los migrantes los que aparecen como mejor posicionados. No sucede los mismo con la categoría de “calificado- semi calificado”, al no haber diferencias significativas entre ambos grupos. Al considerar esta última categoría se nota un interesante aumento respecto a 1993 de aproximadamente 3 puntos porcentuales, pero a diferencia de los no calificados donde las ventajas eran claras hacia los migrantes, aquí se da una distribución pareja entre las dos subpoblaciones.

Podría sintetizarse lo ocurrido en el período 1993-2001 como un período de mejoramiento de los niveles de calificación de la población, lo cual es coherente con el proceso de escolarización operado en dicho lapso, pero con una situación de ventaja para los migrantes, ya que la población no migrante aumenta la categoría de no calificados respecto al año 93. Las mejorías en cuanto a los niveles de calificación en la población migrante podrían también estar relacionadas con un posible fenómeno de retorno a Tierra del Fuego de trabajadores calificados vinculados con la promoción industrial, que habrían dado cobertura a la demanda de calificación de los nuevos perfiles requeridos, cuestión que debería ser investigada con otras fuentes. Al respecto, es sintomático el hecho de que las ciudades más australes del país evidencien en los últimos años de la década del 90 una recepción muy pronunciada de población. En Tierra del Fuego dicho proceso se da particularmente entre los años 1997 y 1998, situación que luego habría declinado por la crisis industrial y los graves problemas económicos del sector publico de la provincia (Cuadra, 2004).

En base a las regiones de procedencia se observa que los migrantes de la región pampeana y del resto tienen en el año 1993 mayor presencia de niveles de calificación más altos, con cierta ventaja para la región pampeana, situación que se profundiza para el año 2001 cuando la procedencia “resto” desmejora notablemente en sus niveles de calificación. Esto podría estar asociado a que este grupo de trabajadores vendría a cubrir el extremo del nuevo perfil productivo de la provincia que ha requerido de escaso nivel de calificación, situación que invita a indagar acerca de su vinculación con la precariedad laboral. En tanto se produce una polarización con los pampeanos, los cuales mejoran los niveles de calificación aumentando en profesionales y en técnico-operativo y disminuyendo bastante en la categoría de no calificados (24,3% de no profesionales en 1993 vs. 18,3% en 2001).

Probablemente esto se explique por la nueva configuración del mercado de trabajo provincial que requirió por un lado de un perfil altamente calificado, que estuvo asociado a las necesidades específicas del aparato estatal, al crecimiento del turismo y los servicios financieros y a la reconfiguración del sector energético, sectores que han tenido que incorporar o 12

tecnología y mano de obra calificada para lograr una mayor productividad. Como contrapartida de esta situación y por el debilitamiento del sector secundario se registra un aumento de los niveles de trabajadores no calificados, posiblemente insertados en los servicios personales derivados del turismo. Las características que se registran en el último contingente de trabajadores podrían estar dando cuenta de un nuevo perfil de calificación laboral, más heterogéneo que el registrado a principios de la década de 1990 el cual estuvo asociado a la superior sofisticación técnica de las industrias promocionadas. No obstante demandar el aparato estatal fuerza de trabajo calificada, también se expandió en el período la rama de la construcción, que se caracteriza por requerir escasa o nula calificación y por sus bajas remuneraciones.

Cuadro 9. Tierra del Fuego. Población ocupada de 14 y más años por condición migratoria, región de procedencia y nivel de calificación. Años 1993 y 2001. 19932001NoNoMigrantesTotalPampeanaResto MigrantesTotalPampeanaRestoProfesional8.3* 5.69.59.29.99.0* 2.39.812.3* 6.3Calificado/Semicalificado64.563.864.966.562.967.466.767.469.464.7No calificado27.230.625.624.327.223.7* 31.022.818.329.1Total100.0100.0100.0100.0100.0100.0100.0100.0100.0100.0(27531)(8493)(19038)(10357)(8681)(44356)(4769)(39587)(22948)(16639)Fuente: INDEC, EPH, Base Usuarios 1993. Procesamientos propios. a) En el nivel de calificación se han agrupado las categorías "calificado" y "semicalificado" para que sean homologables a las categorías de "técnico" y "operativo" utilizadas a partir del año 1997. *estimación con coeficiente de variación superior al 15%.Nivel de calificación (a)Condición migratoriaMigrantes TotalTotalCondición migratoriaMigrantes

Antes de analizar los datos sobre las ramas de actividad económica, se considera la situación en la que se encuadra la producción provincial en el período, fundamentalmente por la importancia de los acontecimientos y crisis económicas suscitados en la década, tanto a nivel nacional como en la propia provincia.

A diferencia del mapa productivo nacional imperante tras la segunda etapa sustitutiva de importaciones, en la cual se produjo una profunda retracción de las ramas manufactureras “vegetativas” –en su gran mayoría productoras de bienes de consumo no durables asociados a la demanda de los sectores asalariados- y un fenomenal crecimiento de las llamadas actividades dinámicas; las actividades fabriles de mayor dinamismo fueron muy próximas al sector primario, o como en el caso de la industria automotriz se vincularon más a las tareas de armado y/o ensamblado de partes que a una actividad en sentido estricto.

La recesión posterior a la crisis mexicana de fines de 1994 no repercutió a nivel nacional sobre las ventas agregadas del sector manufacturero, pero sí lo hizo sobre el margen de ganancia promedio, aunque con un año de rezago (Schorr, 2004). La crisis originó una retracción en el mercado de consumo nacional, a su vez la apertura de la economía y la consiguiente reducción arancelaria generaron un cambio en las reglas de la competitividad. A partir de 1994 comienza un proceso de cierre de plantas , suspensiones y despidos de personal lo cual generó una convulsionada situación social que además provocó un efecto emigración de los trabajadores expulsados (Schinelli, 2003). De lo anterior se puede desprender su repercusión en la economía provincial, profundizando la regresividad económica instalada en la región a causa del repliegue de las medidas promocionales.

En Tierra del Fuego, la rama terciaria de actividad económica en el año 1993 absorbe la mayor proporción de población (71,7%), situación que se agudiza en 2001 (76,2%) por el retraso industrial en especial de la ramas más dinámicas, siendo los servicios varios los que concentran la parte más importante de los ocupados, 37,3% en 1993 y 40,5% en 2001 (cuadro 10).

Los ocupados vinculados a la categoría de industrias dinámicas4 representaban un 15%, valor que desciende a un 8% en 2001, en tanto que las industrias tradicionales mejoran su situación relativa en el período albergando en 2001 aproximadamente el 5% de los ocupados. Al 2001 se reconfiguran las ramas en el nivel provincial por el descenso de las industrias dinámicas y el aumento de las ramas vinculadas a los servicios, en donde aumenta particularmente el peso de los migrantes. Las categorías de la construcción y actividades primarias también se incrementan considerablemente, de 9,7 en 1993 a 11.1% en 2001.

El incremento poblacional demandó nuevas y numerosas obras de infraestructura, las que en base a sus posibilidades fueron encaradas por el Estado provincial. Se levantaron en la década importantes construcciones vinculadas al transporte y

4 Para analizar la rama de actividad económica se han agrupado como industrias tradicionales a las industrias alimenticias, bebidas, tabaco, textiles, confecciones, calzado y otras industrias manufactureras no incluidas en la categoría de dinámicas. Como dinámicas se incluyeron las vinculadas a productos químicos, refinación de petróleo, combustible nuclear, productos metálicos, maquinarias y equipos; vinculadas a la elaboración de productos de insumos de uso difundido y bienes de uso durable. Esta última categoría es la que tuvo un gran crecimiento con la promoción industrial. 13

las comunicaciones, como el caso del aeropuerto internacional de Ushuaia, la ampliación del puerto de Ushuaia y se encaró la construcción del puerto multipropósitos de Río Grande. La construcción de viviendas se planteó como una necesidad permanente para atender la demanda demográfica y migratoria, no obstante se presenta un importante déficit habitacional, que se traduce en los altos precios de alquileres de las viviendas.

Durante la década del 90 la participación del sector agropecuario en el total del producto bruto geográfico resultó poco relevante, alcanzando al año 1998 un valor cercano al 11%. La producción lanera fue marcando durante las últimas décadas una tendencia decreciente así como una menor cantidad de existencia de ovinos. De todos modos es dable pensar en un proceso de recomposición del sector tras la etapa devaluatoria del año 2002. La actividad forestal tampoco resultó significativa, y ante las perspectivas de inversiones externas interesadas en los bosques de la región distintas entidades ecológicas se opusieron por la falta de criterios de desarrollo sustentable (Schinelli, 2003).

La actividad pesquera evolucionó de forma favorable, desarrollándose en la última década la pesca de altura y el aprovechamiento de la riqueza marítima existente. No obstante la disminución de los volúmenes producidos en la etapa recesiva se esperó el repunte de dicha actividad tras la salida de la recesión.

La explotación de petróleo y de gas iniciada en la década de 1960 originó cierta expansión del producto bruto y un impulso a la inversión pública en la región. Hacia el año 1998 la participación de esta división en el PBG alcanzó el 21%, pero debe señalarse que la característica de este sector es que gran parte de su valor de producción se exporta de la provincia generando escasos puestos de trabajo y pobres niveles de inversión.

La desregulación energética de principios de la década de 1990 tuvo su impacto en Tierra del Fuego, que se benefició con las regalías petrolíferas y gasíferas percibidas de la Nación, recursos que fueron a engrosar las arcas del Estado provincial. La incorporación de empresas privadas y los nuevos emprendimientos generados conllevaron a incrementos significativos a partir del año 1996. Sin embargo, el aumento de la participación del sector en el producto provincial generó efectos contraproducentes en el plano social ya que ante la retirada de las empresas públicas y la modernización tecnológica aumentaron los niveles de desempleo.

En el caso de la industria radicada en Tierra del Fuego también se verifica el control de la decisión por parte de actores ausentistas. En una investigación reciente que toma en consideración el período 1990-2003, donde se analizan las principales transferencias de capital registradas en el sector industrial argentino en las que resultaron involucradas las firmas de la cúpula manufacturera nacional, se da cuenta de la adquisición en el año 1992 del 50 % de la empresa Aurora, cuya actividad principal es la producción de aparatos eléctricos, por el grupo Grundig de origen alemán. En el mismo trabajo se cita la transferencia, en 1993, del Grupo Soldati al grupo Macri del 10% de la firma Philco Ushuaia, productora de electrodomésticos ; y a la familia Blanco Villegas del 37%. En el año 1997 se transfiere el 50% de Philco Ushuaia al grupo coreano Daewo. De acuerdo a la fuente, en el año 1998 Philco Ushuaia absorbe a la empresa Helametal (Schorr, 2004).

No obstante la actividad industrial cuenta con una mayor vinculación con la realidad socioeconómica provincial, además de ser una rama generadora de empleo. Más allá del contexto doblemente regresivo, en los planos legal y estructural, está pautado el mantenimiento del régimen promocional en la legislación del Mercosur hasta el año 2013, donde la zona es aceptada como Área Aduanera Especial.

En suma, tras las oscilaciones de la economía provincial al compás de las crisis económicas; del despliegue del aparato estatal provincial que contó con cuantiosos recursos para mitigar los efectos del repliegue industrial que se intensifica con los impactos de la crisis mexicana sobre la región; de la entrada en escena de los capitales privados en áreas productivas estratégicas y de los cambios regresivos de la legislación promocional es previsible una sustancial modificación de la configuración de las ramas de actividad económica en el período bajo análisis.

Al analizar a los migrantes según la evolución del período 1993-2001 se observa que además de disminuir en la rama industrial también lo hacen en la categoría de administración pública y defensa, lo cual se traslada a incrementos en servicios varios, construcción y actividades primarias y en menor medida al comercio.

En la etapa de retroceso de las medidas promocionales, que impactan especialmente sobre los sectores más dinámicos de la economía local, es esperable que ante la caída de la rentabilidad sectorial, adquieran mayor relevancia los sectores vinculados al despliegue del aparato administrativo provincial. En tal sentido, se entiende que el incremento registrado en la rama de los servicios y la construcción obedecen a las demandas estatales y a la necesidad de infraestructura generada por el espectacular crecimiento poblacional provincial.

Hacia 1993 por condición migratoria la inserción en las industrias dinámicas es a favor de los no migrantes (17.2 % vs. 14% en los migrantes), a pesar de su inferior calificación como se observó en el cuadro 9. En la administración pública y defensa, que a nivel provincial alberga a un 18.9% de los ocupados, curiosamente los que preponderan son los migrantes (21.1% frente a 13.9% de los nos migrantes). Los servicios absorben a la mayor proporción de ocupados y su comportamiento es muy similar entre migrantes y no migrantes.

Si se toma en cuenta a las regiones de procedencia de la migración, en el año 1993 no hay diferencias significativas entre los dos grupos. Los pampeanos tienen una inserción levemente superior en industrias dinámicas y administración pública y defensa; y los del resto en las subramas de comercio, restaurantes y hoteles y en servicios varios.

En el año 2001 hay diferencias más marcadas en base a la procedencia. Aumenta la inserción en la construcción y actividades primarias en los migrantes del “resto”, pasando de 9,0% a 15,6% en el año 2001. Retomando los lineamientos considerados al analizar el nivel de calificación al año 2001 para la categoría “resto”, cuando la procedencia desmejora notablemente en sus niveles de calificación, esto vendría a confirmar que este grupo de trabajadores cubriría los puestos de trabajo de menor complejidad del nuevo perfil productivo de la provincia, con escaso o nulo nivel de calificación. 14

Los pampeanos aumentan en la subrama de Servicios Varios, que pasará a representar al 42,1% de su población ocupada, mientras que mantienen su presencia en la administración pública y defensa, lo cual habla de un perfil de calificación superior frente a las otras procedencias y a los no migrantes.

Cuadro 10. Tierra del Fuego. Población ocupada de 14 y más años por condición migratoria, región de procedencia y rama de actividad económica. Año 1993. 19932001TotalPampeanaResto TotalPampeanaRestoIndustrias Tradic.3.6* 4.03.4* 5.4* 2.24.8* 2.25.2* 3.6* 7.3Industrias Dinámicas15.017.214.014.713.27.8* 11.57.47.4* 7.3Construcción y Actvs. Primarias9.711.48.98.89.011.1* 10.411.28.015.6Comercio, Restaurant y Hoteles15.516.115.314.516.216.1* 15.016.316.815.5Adm. Pública y Defensa18.913.921.122.219.719.6* 22.919.322.115.3Servicios varios37.337.437.335.339.740.538.140.842.139.1Total100.0100.0100.0100.0100.0100.0100.0100.0100.0100.0(27531)(8493)(19038)(10357)(8681)(44356)(4769)(39587)(22948)(16639)Fuente: INDEC, EPH, Base Usuarios 1993. Procesamiento propio. * Servicios varios incluye enseñanza, transporte y comunicaciones, finanzas inmobiliaria y alquileres, Servicios sociales y de salud. *estimación con coeficiente de variación superior al 15%.Rama de Actividad EconómicaTotalCondición migratoriaMigranteNo migranteTotalCondición migratoriaNo migranteMigrante

El tema de la segmentación del mercado de trabajo entre núcleos protegidos y trabajadores precarios se puso de manifiesto a través de una profunda transformación en la coyuntura del empleo de la que el desempleo es una de las manifestaciones más visibles. La precarización del trabajo es otra característica, menos espectacular, pero sin dudas importante, inscripta en la dinámica actual de la modernización (Castels, 1995).

Por último, se ha seleccionado un conjunto de indicadores ocupacionales con el objetivo de tener una aproximación a la calidad de la inserción laboral, incluyendo algunos indicadores de precarización, como el porcentaje de asalariados sin descuento jubilatorio, de ocupados no calificados y de subcalificados. Se considera que la carencia de aportes jubilatorios por parte de los asalariados es un indicador del grado de endeblez de su inserción en el puesto de trabajo. Con el porcentaje de subcalificación laboral, donde la calificación ocupacional ejercida no es acorde al nivel de educación formal alcanzado por los individuos, se obtiene una medida del grado en que las potencialidades cognoscitivas y periciales de la fuerza de trabajo son desaprovechadas. Se seleccionó el porcentaje de trabajadores no calificados para vincular el cambio relativo de esta categoría, en la medida que ha sido una factor sustancial de las transformaciones del perfil laboral de los trabajadores provinciales durante el período bajo análisis.

Se ha definido como precario al empleo no registrado o clandestino, atípico, por tiempo determinado y legalmente desprotegido, cuya inserción endeble se manifiesta en la participación intermitente en la actividad laboral y en la disolución del modelo de asalariado socialmente vigente. (Beccaria y Orsatti, 1990; Beccaria y López, 1996; Pok, 1999; Galín y Pautassi, 2002). Variadas investigaciones han medido la precarización de los trabajadores a través de la caída en la cobertura de seguridad social, utilizando la ausencia de descuentos previsionales como indicador de tal condición.

Como rasgo característico de los 90 resulta destacable que las ocupaciones no registradas, que en la década de 1980 habían sido un rasgo característico de las unidades productivas pequeñas, hayan aumentado su incidencia en las empresas grandes pasando de un 5,8% a 10% en el total del país. Esta situación facilitó la descarga sobre el asalariado de una parte del riesgo productivo en un proceso en el cual el marco legal vigente actuó como facilitador (Altimir y Beccaria, 1999). De manera que en el período 1991-1994 se profundiza la incidencia del trabajo clandestino y precario que ya se había perfilado en los 80 (Beccaria, 1996).

Durante los ’90 la precarización global del mercado de trabajo se incrementó por dos procesos estratégicos vinculados entre sí. Por un lado los sectores demandantes netos de mano de obra -comercio, transporte y servicios- se caracterizaron por generar puestos de trabajo con un nivel importante de precariedad relativa; por el otro el sector manufacturero, cuya mano de obra percibía todos los beneficios sociales en una alta proporción, se consolidó como expulsor de mano de obra (Santarcángelo y Schorr, 2001).

Varios autores han llegado a la conclusión de que hay una mayor propensión al trabajo con evasión previsional, legalizada y alentada desde las propias políticas de empleo en todo el país. Panaia (1999) mostró que durante el período 1980-1985 Tierra del Fuego se agrupó entre las provincias argentinas de baja propensión a la evasión previsional, siendo la Patagonia una “zona blanca” en base a su baja incidencia. No obstante, en el período 1991-1995 la zona se ennegreció, pero la provincia se mantuvo invariable. Una posible explicación a esto es que las provincias patagónicas usaron estrategias de reducción de salarios, fijación de topes salariales, eliminación de horas extras y otras medidas de ajuste que les facilitó mantener los niveles de empleo. La participación de las provincias patagónicas en el Pacto Fiscal habría aliviado la presión fiscal sobre las mismas (Panaia 1999). De todos modos la situación de Tierra del Fuego es cualitativamente diferente por la provincialización territorial que se llevo a cabo en el año 1991. 15

La reconversión productiva fundada en la explotación flexible de la fuerza de trabajo y en el aprovechamiento de los recursos energéticos y naturales abundantes encontró condiciones muy favorables en la región Patagónica, pero al costo de infundir consecuencias laborales y sociales altamente regresivas. La pérdida del empleo por parte de un gran número de trabajadores calificados fue acompañada por la norma del desaliento forzoso, el subempleo y la informalidad, condiciones que han permitido implementar un mayor disciplinamiento en favor de la dinámica de acumulación de sectores oligopólicos (Salvia, 1999).

En el análisis del Cuadro 11 se destacan algunas cuestiones que ya venían perfilándose en los apartados anteriores como el bajo nivel de calificación de los no migrantes y su alto porcentaje de subcalificación laboral. En relación al porcentaje de asalarariados sin beneficio social jubilatorio la provincia presenta valores altos, que se atenúan si se los comparan con los valores de otras provincias y del total del país (Indec, 1999). Hay una tendencia clara que se observa en la evolución del porcentaje de asalariados sin aporte jubilatorio y es que pese a que los no migrantes al año 1993 están peor que los migrantes, con un nivel más alto de población sin cobertura previsional, al 2001 empeora la situación para ambos grupos y son los migrantes los que desmejoran con mayor intensidad en relación al año 1993. Paradójicamente, los migrantes que en el año 2001 logran mejorar los niveles de calificación disminuyendo el porcentaje de trabajadores sin calificación, en el mismo período aumentan sus niveles de precariedad laboral.

Si se efectúa el análisis por región de procedencia se aprecia que son claramente los pampeanos el grupo de migrantes internos que presentan una mejor calidad relativa de su inserción laboral. Así como tienen menores niveles de trabajadores no calificados y sin descuentos jubilatorios, hacia el año 2001 se revierte el alto nivel de subcalifación laboral que habían registrado en el año 1993. La explicación de esto probablemente se relacione con el estado crítico del sector industrial en el año 1993 -particularmente en relación a la década de 1980-, si se asume que la composición de los trabajadores insertos en la industria son mayoritariamente pampeanos los cuales habrían sido desplazados hacia otras actividades. En el año 2001 los trabajadores del Resto aumentan la brecha respecto a los pampeanos. Esto podría explicarse en que estos últimos, además de estar mejor representados en cuanto a los menores niveles de trabajadores sin calificación, al año 2001 se insertan en la rama de la administración pública y defensa en mayor medida que el Resto, en tanto que los migrantes incluidos en esta categoría aumentan su participación en la rama de la construcción de manera considerable, siendo esta última una actividad asociada con el trabajo precario.

Cuadro 11. Tierra del Fuego. Población ocupada de 14 y más años por condición migratoria, período de llegada e indicadores de precariedad laboral. Años 1993 y 2001. 199320011993200119932001 No migrante30.631.016.922.116.717.3Pampeana24.318.314.421.811.16.7 MigranteResto 27.229.116.227.16.413.8Total migrante25.622.815.224.08.89.127.223.715.723.810.99.8Fuente: INDEC, EPH, Bases Usuarias 1993 y 2001. Procesamientos Propios. a) Porcentaje de no calificados: "porcentaje de ocupados no calificados sobre el total de ocupados" b) Porcentaje sin descuento jubilatorio: "porcentaje de asalariados sin descuento jubilatorio sobre el total de asalariados" c) Porcentaje de subcalificados: "porcentaje de ocupados que teniendo secundario completo y más se desempeñan en tareas no calificadas"% sin descuento jubilatorio (b) % de subcalificados (c)TotalCondición Migratoria y Región de procedencia% de no calificados (a)

 

 

CONCLUSIONES

El interés por el poblamiento de la región Patagónica estuvo presente en diferentes gobiernos y estrategias de desarrollo que se han sucedido en el país. A pesar de ello, en la década de 1980, tras el espectacular despliegue demográfico de la provincia, Tierra del Fuego fue escenario de la ausencia de planificación.

Las políticas de promoción industrial fueron refugio para la actividad industrial en un marco nacional de profundo estancamiento y desprotección ante una apertura comercial indiscriminada. No respondieron a una política industrial nacional establecida y su alto costo fiscal no se vinculaba a objetivos explícitos de política industrial ni a una efectiva industrialización regional. Tampoco la estructura industrial lograda fue producto de un proceso evolutivo de maduración y aprendizaje tecnológico; hoy, pese a seguir manteniéndose el sector industrial como el más relevante en el plano económico provincial se asiste a un proceso de “simplificación productiva”, en la medida que el modelo se orienta a la explotación de las ventajas comparativas naturales por el lado de las exportaciones y de la escasa importancia de la generación de valor agregado, habiendo cambiado el perfil productivo provincial tras la asimilación de la provincia a la situación económica nacional, con el consiguiente repliegue de los sectores industriales más dinámicos que ello trajo aparejado.

En la etapa de regresividad industrial entró en escena el estado provincial mitigando los efectos de la crisis al convertirse en refugio ante el creciente desempleo. La retirada del Estado Nacional de las actividades extractivas generó la 16

aparición de nuevos actores oligopólicos –con una fuerte participación de Pérez Companc-, en un marco de menor empleo y mayor productividad (Salvia, 1999).

El Estado aparece como subsidiador de las condiciones de vida imperantes, lo cual es posible por la redistribución de la renta percibida por la apropiación exógena de recursos naturales no renovables. Estos recursos le permitieron definir el funcionamiento del sector productivo local. Pero los mayores ingresos percibidos por el estado han ido incrementado los gastos presupuestarios lo que a corto plazo resultó en un fuerte endeudamiento externo, por lo cual el estado provincial ha tenido que pactar en el año 2000 una reconversión de los vencimientos de la deuda mediante el compromiso de una profunda reducción del déficit público (Schinelli, 2003).

A través de los datos analizados en este trabajo y de sus diferentes dimensiones se han puesto de manifiesto las transformaciones operadas en la población provincial durante el período y en forma paradigmática, como los movimientos migratorios responden prontamente a las alternativas de la situación social y económica, y por ende del mercado laboral. Resulta destacable la significativa participación económica de los migrantes como asalariados, lo cual habla de la búsqueda de un salario seguro por parte ellos, expresándose que de manera similar a lo observado en el estudio de las migraciones internas en países de la región, la categoría ocupacional de obreros y empleados se distingue como puerta de ingreso al mercado de trabajo (CELADE 1997).

Examinando las regiones de procedencia de la migración pudo constatarse que los pampeanos representan a la categoría de migrantes más importante del período, siendo también los mejor posicionados en el mapa productivo provincial, lo cual no resulta casual al provenir de las zonas económicamente mas desarrolladas del país. Con respecto a la desocupación siempre obtienen los niveles mas bajos frente al resto de migrantes, a lo que se suma en el año 2001 también los no migrantes.

Este grupo de migrantes se caracteriza por su alto grado de movilidad migratoria, en la medida de que su presencia se mantuvo hacia el año 2001 pero registrando oscilaciones en cuanto a los distintos períodos de llegada, lo cual podría estar asociado a un mayor poder de decisión en torno a los desplazamientos. Esto último estaría reforzado por sus características ocupacionales y las claras ventajas en la calidad de su inserción laboral, con menor porcentaje de trabajadores sin calificación y subcalificación laboral y, dando cuenta de su menor precariedad laboral respecto al resto y los no migrantes, su menor porcentaje de trabajadores sin descuentos previsionales al año 2001.

Al tomar a los migrantes agrupados en la categoría de Resto, representativos de regiones muy dispares, se desprenden conclusiones que apuntan en otra dirección. Este grupo presenta al año 2001 un descenso de sus niveles de participación en la actividad económica. Para ese año logran incrementar su participación relativa entre el total de migrantes, siendo los contingentes mas antiguos los que logran afianzarse. En lo referente a sus niveles de calificación laboral se hallan en una situación de clara desventaja , lo cual se profundiza hacia 2001.

Cuando se lleva a cabo una profunda reestructuración económica donde los sectores más dinámicos pierden peso y se produce un importante despliegue de la rama terciaria y cuando las actividades primarias y la construcción adquieren mayor peso, se observa una mayor presencia del resto en estos últimos sectores, confirmándose que los trabajadores de este grupo tenderían a cubrir los puestos de trabajo de menor complejidad del nuevo perfil productivo provincial con escaso o nulo nivel de calificación.

Sin lugar a dudas el grupo más relegado en virtud de su inserción económica lo constituyen los no migrantes, que representan al sector peor posicionado frente al mercado de trabajo. En el período bajo análisis lo no migrantes triplican sus tasas de desocupación.

A lo largo del período 1993-2001 se observaron importantes transformaciones experimentadas por los grupos poblacionales en estudio, las que se vinculan con las crisis por las que atraviesa el país en un período profundamente recesivo. Particularmente, es una etapa altamente regresiva para el sector industrial, que tiene su punto de inflexión con la crisis económica mexicana. Contrariamente al gran despliegue poblacional que acompañara a la promoción industrial, tras el impacto del efecto tequila se produjo una profunda desaceleración del ritmo de crecimiento de la población provincial económicamente activa. Aunque uno de los rasgos más relevantes del período es el espectacular incremento de los niveles de desocupación, lo que expresa que para el año 2001 la situación provincial no queda al margen del panorama imperante en el conjunto del país. 17

 

 

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