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Asunto:NoticiasdelCeHu 397/12 - Pasajeros de Proa: Primeros pobladores de Santa Cruz
Fecha:Martes, 31 de Julio, 2012  00:50:46 (-0300)
Autor:Noticias del CeHu <noticias @..............org>

NCeHu 397/12
 
Primeros pobladores

 

Primeros pobladores - El grupo británico abre el camino - Argentinos, Españoles, Yugoslavos e Italianos.

El Primer poblador: Al pie del Cerro Buenos Aires, se levantó la primera población de Lago Argentino. Era una casita, por decirlo así, de palo y pique. Estaba en el mismo sitio en que muchos años más tarde fuera construido el casco de la actual estancia de ese nombre. Al abrigo del cerro y de los árboles vivieron los primeros pobladores blancos de la región. Ante ellos se presentaba un panorama admirable, una naturaleza exuberante, pero también una soledad impresionante. Estos pobladores se llamaban Ernesto Cattle y Alfredo Game. Este último se fue luego, y años más tarde también se fue Cattle. Pero ellos asentaron la primera población.

El grupo británico: Esos dos británicos fueron los primeros en poblar Lago Argentino. Pero no fueron los únicos, había otros, pero vivían en campamentos móviles. Eran por lo tanto, moradores accidentales. Así, pues, William Wallace y Walter Reeves, estaban en la península, y más tarde transfirieron sus derechos a Samuel Seawright, quien se asoció con Roberto Mac Donald.
Había también otros pobladores,. Don Percival Master se hallaba en Lago Roca, precisamente en las tierras que luego ocupó William Payne, quien arribó a la región en 1895.
Master se instaló luego en la zona norte del lago. Poco tiempo más tarde llegan, a poblar, Guillermo Dickie y Jorge Drew, quienes a fines de 1905 arribaron a Río Perro.

Pobladores argentinos: Sería injusto olvidar el nombre de los primeros pobladores argentinos. En río Calafate poblaron Remigio y Carmen Ortíz. El primero había sido comisario de policía en el territorio, el segundo había sido criado en Mendoza, por el padre de Remigio, y fue el que tenía a su cargo el cuidado de yeguas y vacunos, juntamente con un araucano llamado Ignacio Cabrera.
José Roldán Molina pobló allá por 1906 en el lote 132; y en la parte norte del lago se instalarían Benjamín Gómez, Ezequiel Casas y Rufino Barragán.

Pobladores españoles: Donde ahora se levanta la estancia La Anita, instalada en 1911, habían poblado, anteriormente, Nicanor García y Ramón Lorenzo, españoles.
Luego, en 1906 llegaron y poblaron Ceferino Martínez, Baltazar Díaz y José García en lo que es hoy la estancia Chorrillo Malo. Les llamaban a éstos, en aquel entonces, los españoles chicos, en clara alusión a su poder económico. También ellos se asentaron definitivamente, viendo correr buenos y malos tiempos a través de muchos años.

El grupo yugoslavo: en 1911 los hermanos Stipicíc poblaron en "Alta Vista". En aquellos años adquirieron "Cerro Buenos Aires" y más tarde tuvieron injerencia en "La Gerónima", cuya población inicial correspondió a Arturo Fenton, hijo de un antiguo médico que fue uno de los primeros vecinos de Río Gallegos. Fenton se propuso instalar un buen establecimiento, hasta interesó en ello al Señor Stanton Yonge, pero luego vendió los derechos. Este fue el nacimiento de lo que es hoy una hermosa estancia. Es digno de recordar que los hermanos Stipicic también interesaron en poblar al Dr. Mateo Bencur, que fija con aquellos los cimientos de "Quien Sabe".

Los Stipicic, Bencur, Trutaníc y Peso, formaron así el grupo yugoslavo de suma gravitación en la tarea de poblar Lago Argentino. Tras ellos llegaron los Sesníc, Pejcovíc, Kuzmaníc, etc.

Otros pobladores: En el camino a Lago Argentino se había instalado otro viejo poblador: Guillermo Ness, fundador de "La Esperanza", que entonces se llamaba "Pueblo Ness" o "Esperanza Ness", indistintamente. Más arriba aún pobló Charles Fuhr, en el paso que lleva su nombre; allí instaló el primer servicio de balsa con cable y años después lo vendió a la S.A. Importadora y Exportadora de la Patagonia, cuyo primer encargado fue don Gerónimo Berberena, un aragonés.
Pero, antes todavía, más cerca del Lago, había poblado Ramón Plá, catalán. Correspondió a Plá el mérito de haber llevado el primer bote para el cruce del río Santa Cruz. Se ubicó en la desembocadura de un afluente, que a raíz de ello, fue denominado Río Bote. Tuvo Plá el primer negocio en la zona al que luego dio el carácter de hotel. Esto era allá por 1908.

Karl Führ: Este poblador se encuentra en el grupo alemán que llegó a la zona entre los años 1885 y 1900. Una vez arribado al lugar, instala un hotel y un servicio de balsa. Este alemán dio lugar a que a ese paso obligado se lo denomine paso Führ, o como se lo conoce actualmente, Charles Fuhr.
Cuenta la historia, que los pasajeros de su balsa, no siempre fueron pacíficos. Así es que en una oportunidad, el balsero se encontró con Asencio Brunel, el famoso bandolero que asoló el territorio.
Führ, no se amedrentó y sin dudarlo se lanzó a la persecución de Brunell al que logró capturar. Con increíble sangre fría, el alemán lo amarró sobre un caballo y lo llevó de tiro entregándolo a la policía.

Al otro lado del Lago

Si bien las referencias e informaciones no son muy fehacientes con respecto a como se comenzó a poblar la zona norte del Lago, se sabe que don Lorenzo Toso fue el primer poblador al echar las bases de "La Argentina".
Master, luego de haber transferido sus derechos, pobló en Cerro Frías; y más tarde, con Wholler, pobló al norte del Santa Cruz. En 1910 se lo vio arreando animales para poblar lo que es hoy la Estancia "La Cristina", al fondo del brazo norte del lago y al pie de las laderas que conducen al Hielo Continental. Fue allí, donde finalmente arraigó.
Los pobladores de la zona norte, como ya se ha mencionado, fueron Benjamín Gómez, Ezequiel Casas y Rufino Barragán. Estos pobladores tuvieron que abrirse paso en lo tupido de los bosques, para realizar la definitiva conquista de aquellas zonas.

Primeros comercios: Ya hemos mencionado a Ness, Plá, y Fuhr como los primeros comerciantes con que contó la zona, pero es necesario recordar el 23 de abril de 1913 fecha en que se instalaron don José Pantín y don Cecilio Freile, en El Calafate y Río Mitre respectivamente, siguiéndoles don Francisco García Braña, en El Centinela. Más tarde, la Sociedad Anónima Importadora y Exportadora de la Patagonia, traslada a El Calafate la casa que tenía en Charles Fhur, estando a cargo de la misma don Gerónimo Berberena, que luego se establece por su cuenta. En el orden económico es muy interesante recordar la creación de la Cooperativa Ganadera de Lago Argentino Ltda., a iniciativa de don Edelmiro Correa Falcón y de don Tonko Simunovíc.

 

Vida y acción de los Masters

Dn . Percival Masters - Dña Janet Masters

Los Masters son conocidos por todo el mundo en Río Gallegos, Santa Cruz, Comandante Luis Piedrabuena y desde luego en la zona de Lago Argentino. No podía ser de otra manera, pues figuran entre los más viejos pobladores, como que llegaron al nacer este siglo.
A la estancia Cristina, en cambio, la conocen pocos. Es que aquellos hacen normalmente una visita anual a los mencionados centros de población costera, mientras que el establecimiento…está tan metido en la cordillera que resulta una real aventura llegarse hasta allí.
En el sur argentino se habla mucho de aquellas estancias, pero eso es sobre todo, decidas. Se parece un poco al "Quijote" que todos mencionan…pero que en verdad pocos han leído.
Agregaremos que la similitud no finca sólo en eso, también la de poblar entre esos riscos fue una empresa Quijotesca…
La estancia se levanta en el extremo septentrional del Brazo Norte del Lago sobre el paralelo 50°, un poco más al este del meridiano 73°. La voluntad de llegarse hasta allí es mucha, pero los medios escasean. Las rutas son dos y ambas de difícil recorrido.
Puede llegarse por tierra, cruzando el río La Leona y adentrarse hacia la Cordillera, pero al fin es indispensable conocer bien los escarpados senderos montañeses, entre los dos grandes y bellos lagos patagónicos, hasta acercarse a la masa del hielo continental y orientarse con precisión en los últimos tramos, pues de lo contrario no se llega.
También por tierra puede llegarse hasta Punta Bandera, siguiendo desde ahí en lancha, que debe ser bien marina, hasta el desembarco en la estancia.

Mar interno: Unas tres o cuatro horas dura la navegación en la lancha "Calafate", conducida por Dolorido Gutiérrez, por aquel mar dulce - Mar interno como dijera al bautizarlo Moreno -. La ruta es pintoresca, con una variación constante en el panorama, a uno y otro lado, en sucesión de accidentes y mutación de colores.
Los peñascos que surgen de las aguas profundas -cumbres de cerros - etc. es como navegar los Canales Fueguinos pero en una dimensión distinta. Por momentos se divisan los glaciares Onelli y Spegazzini, teniendo muy cerca al Glaciar Upsala.

En la Cristina: La llegada a la estancia La Cristina nos da la sensación de su alejamiento real de todo centro poblado. Luego aparecerá la impresión de aislamiento, de soledad, pero de un aislamiento y soledad singulares.
¿Cómo se le ocurrió a esta buena gente venir a tal sitio? ¿Qué factores gravitativos para ellos en sus ánimos? ¿Y qué prodigios de voluntad fueron menester para no abandonarlos?. Tales preguntas han sido repetidamente formuladas. En verdad llama mucho la atención que eligiesen ese lugar en tiempos en que la Patagonia estaba prácticamente despoblada, sobre todo en el sector andino.
Luego…¿Cómo no haberlo cambiado, cuando tantas mutaciones fueron haciéndose?

No fue, no, con afán de aislarse. Los empujaron los acontecimientos en un comienzo; después los retuvo la misma tierra, que sí ata con lazos firmes e invisibles, con nudos que el tiempo aprieta y nada consigue desatar.
Pero vayamos por partes. El casco de la estancia está a unos centenares de metros de la orilla del lago, que ofrece un sosegado amarradero.
La construcción es amplia y confortable. Ubicada a la vera de una huerta y en centro de un jardín, en una planicie en que crecen muchos árboles, de variadas especies, plantados por don Percival Joseph Masters y su esposa doña Elizabeth Waring de Masters, fundadores del establecimiento, desaparecidos a longeva edad.

Magnífica Historia: Sabemos lo esencial de este ya legendario matrimonio inglés, llegados a tierras patagónicas en sus mocedades. Pero es necesario confesar que sólo al estar en presencia de su recóndito hogar, donde nacieron sus dos únicos hijos ( Percival Herbert, el 15 de mayo de 1902 y Nelly, el 4 de agosto de 1904, fallecida a los 20 años de edad), resulta posible la interpretación cabal de su actitud.
"La Cristina" es como un paraíso terrenal, un sitio sin par. Rodeado por montañas y por el agua, con suelo en que se abren pimpollos de flores multicolores, con nieve cercana en pleno estío, con suavidad en el aire purísimo, rumoreante el río inmediato, parleros los pájaros, es un lugar que encanta.
El alma no se agita con las ansias propias de los grandes conglomerados humanos, en que tantas pasiones presionan e impulsan al hombre; por el contrario, se aquieta. Que lindo es vivir así! ¿Qué lindo? Pero hay que tener corazón para afrontar esa vida!.
Los Masters tuvieron y lo tienen. Por eso se quedaron. Su establecimiento proclama el triunfo del hombre sobre la naturaleza; pero ellos tuvieron que hacer algo más aun; triunfar sobre sí mismos. Lo hicieron, de ahí su magnífica historia.

Más adentro: Nació don Percival en Hampshire el 30 de julio de 1876; ella en Chester el 21 de diciembre de ese mismo año.
Muy joven, él se hizo marinero. Así llegó a Punta Arenas en las postrimerías del siglo pasado.
Al regresar, le contó a su novia de lo que había visto, entusiasmado con radicarse en aquella zona en que además de buenos jornales había…oro!.
Alguna vez nos contó don Percival que la joven lo escuchó muy atenta y, terminadas sus narraciones le dijo: - Yo te haré conocer un sitio más hermoso que ese que tu has visitado, iremos mañana a verlo -. Y riendo de muy buenas ganas, agregó, _¡ Mañana!. Al día siguiente…me llevó a la iglesia para que nos casásemos! Y así lo hicimos.
Poco después partieron para Buenos Aires, desde donde, en el transporte "1° de Mayo", viajaron a Río Gallegos, en 1899, trasladándose a Cabo Vírgenes. Trabajando en la extracción del oro.
Con algunos recursos y viendo como otros se abrían camino como ganaderos, decidieron poblar el Lago Argentino, hacia donde se trasladaron, con algunas pocas ovejas, a fines de 1904.

Poblaron cerca del Lago Roca, donde los leones eran más que sus ovejas; se trasladaron a Cerro Buenos Aires y luego a El Calafate. Son pobladores trashumantes, que siguen las indicaciones de la naturaleza: donde el frío es menor, donde hay más pastos, donde los leones no causan estragos.
Se ubican ahora donde está "Alta Vista" y luego en Punta Avellaneda.
Muchas veces hicieron su voluntad y otras fueron obligados a desalojar. Esto les ocurrió cuando estaban en Punta Avellaneda. Don Percival no lo dijo, pero nosotros sabemos. El gobernador de Santa Cruz, Dr.Mariano Candiotti los obligó a irse; por lo menos, eso dijo el comisario. Fue entonces que Masters tomo la decisión de ir…donde no hubiera autoridad que molestase, y pobló donde está "Cristina".

Para encontrar ese sitio consiguió el bote que utilizara el Perito Moreno. Con él comenzó a reconocer el lago. Luego, don Lorenzo Toso logró reflotar una lancha, también de las comisiones de límites, con la cual extendió sus conocimientos.
Cuando se decidió ir más adentro, utilizó una lancha con la que fue trayendo las ovejas, junto con sus cacharros. Materiales de construcción no, puesto que ahí abundaba la madera. Aserró árboles para disponer de tablas, tablones y tirantes que utilizó para levantar la casa. Todo hecho con sus propias manos: la casa, los postes, los muebles, las embarcaciones, una rueda hidráulica, todo.

Desierto vencido: Decidieron los Masters quedarse allí, vieron crecer sus majadas, que primero cabían en las planicies y después avanzaron por las laderas de la montaña. Hicieron su quinta y su jardín, plantaron muchos árboles. Embellecieron aún más el lugar.
No solo cuidaron el ganado: hubo que construir barcos para llevar los productos hasta el otro lado del lago y traer mercancías: víveres y ropas. De su hacha y sus sierras salió el Cristina, reemplazada hace años por una embarcación mayor, construida en 5 meses, con 56 pies de eslora, 14 de ancho y 4 de puntal, accionada por un motor marino de 130 HP.
Hay otros y muy buenos motivos de admiración.
Dispone el establecimiento de una poderosa estación de radiotelefonía instalada por su fundador la que permite tomar contacto con sus colegas, los radioaficionados de muchos puntos del mundo. Ingleses, españoles, franceses, en Europa, Asia y América, suelen mantener conversaciones con los dueños de "La Cristina" amén de argentinos y sudamericanos. En verdad que él ha vencido al desierto y al aislamiento.
En 1945 construyeron una rueda hidráulica para elevar en ocho metros las aguas del río Catalina, cuyas nacientes están en las inmediaciones del cerro Norte. Así se dispone de lo necesario para la huerta abundante, el jardín, las casas, las instalaciones. Antes habían construído una central hidráulica aprovechando una caída de agua de 80 metros de altura, usando como tubería forzada un caño de 6" de diámetro, que accionaba una turbina proyectada por él mismo.

Instalaciones: Un canal sobreelevado conduce y distribuye el agua en el casco de la estancia, corrales, galpón de esquila, etc. Luego hay una red de acequias. Es toda una obra de ingeniería hidráulica. El galpón de esquila es amplio. El baño para los lanares es un lujo; no porque esté bien hecho, sino por ser el que menos se utiliza en la Cristina, puesto que virtualmente, no hay sarna.

El Doctor José Alberto Formenti: No podía estar ausente en estas páginas, una de las figuras más estimadas por todos los habitantes de El Calafate. El Doctor José A. Formenti, nacido en la ciudad de La Plata, tenía su título de médico cirujano en el 1932 y ejercía su profesión en la capital bonaerense.
Ya estaba casado con doña Alicia y es en 1935 que decide buscar nuevos horizontes. Tenía 29 años, vocación, una intensa práctica en su profesión y ante la situación difícil por la que atravesaban los médicos, busca en el sur lo que su ciudad le negaba. En la Plata toma contacto ocasional con el recordado y estimado doctor Julio Gallart Berdien y por ese conducto toma conocimiento que en la Patagonia hacen falta médicos, que la necesidad sanitaria de aquella lejana zona era urgente.
Preguntó poco, averiguó menos y vino para Río Gallegos, donde ejerció por poco tiempo, y como no le gustó la ciudad entonces, decidió venir a Calafate.
Cuando el doctor Formenti llegó no había casi nada en materia de medicina, el instrumental era casi todo de él, El Calafate tenía unos quinientos habitantes, pero la campaña estaba muy poblada y había que atenderla. La pauta de una carencia sanitaria en todos los rubros, la da solamente el hecho de que ni los antisárnicos eran eficaces. Había estancias que se pasaban todo el año bañando. En el pueblo no había una conciencia ni valorización del médico.
Apenas llegado, una de las primeras cosas que hubo que hacer, demostrarles que un parto no podía ser atendido simplemente por la vecina, que en realidad ese era trabajo de un profesional y fue así que no permitió que los nacimientos fueran atendidos por comedidas comadronas y junto con su esposa Alicia, que oficiaba de enfermera, tomaron a su cargo esta tarea.
El trabajo era arduo, y a veces se complicaban las cosas, ya que algunos casos difíciles había que resolverlos dentro de las posibilidades que le daban los elementos con que se contaba. Las comunicaciones con la ciudad de Río Gallegos, eran casi nulas. No había buenos caminos, y mucho menos aviones.
En Calafate había que hacer de todo, él era médico cirujano y tenía experiencia como tal, pero se encontró con que tenía que comenzar a revisar los libros, porque de cirujano en La Plata, tuvo que pasar a tratar partos, niños, fracturas, enfermedades en los ojos, etc.
En síntesis, perdió la mano en la cirugía, pero ganó en práctica y experiencia de medicina general.
En la comunidad hubo que crear conciencia, para lo cual tuvo que organizar charlas en la escuela, para padres y alumnos, sobre medicina preventiva y sanitaria. Después, en 1948 logramos que se creara el Centro de Higiene Materno Infantil, que fue la base para llegar al primero hospital de Calafate.
El doctor Formenti pasó sus últimos años en San Rafael, Mendoza. De hablar pausado, pensando cada respuesta, cada frase. La población asistió incrédula a la partida de su viejo y querido médico.

Enrique Amado: En 1927 decide radicarse con su familia don Emilio Amado. La instalación de un hotel y ramos generales, además de otras actividades dentro de la incipiente población van colocando poco a poco el apellido de los Amado en el historial de la localidad.
Don Enrique, era hijo de aquel pionero, y junto a su padre fue un luchador constante y activo poblador convirtiéndose en otra de las figuras que representó y simbolizó a los pioneros de Calafate.
Los Amado, como cariñosamente se los conoce -no solo en Calafate - son las palabras autorizadas para narrarnos casos y cosas de tiempo atrás, de los años de luchas constantes en busca de un progreso efectivo que los Amado ayudaron a encontrar.
Al promediar la mañana, el comedor del hotel, estaba casi desierto y esa era siempre una buena oportunidad para hablar con don Enrique, allí revivió pasajes de su vida, de su lucha y entre los recuerdos surgen las noches de esplendor y gala dentro del recinto. Cuando el salón era el lugar obligado para todo acontecimiento social o para recibir y agasajar figuras destacadas del ámbito nacional. Y allí, entre luces y música revivía las visitas al hotel del ex presidente Onganía, el ministro cercano al Gral. Arana, el Brigadier González, el Tte.Cnel.Irusta cuando presidía Parques Nacionales, el Dr. Martínez de Hoz, de gobernadores, artistas, hombres de letras, y otros personajes relevantes que en su visita a Calafate se obligaban a alojarse en el Amado.
Don Emilio Amado fleteaba carros para esta zona, le gustó el lugar y decidió radicarse con un hotel y ramos generales. Cuando ellos se establecieron aquí, estaba la casa de Echeverría (Otro antiguo poblador), el Hotel Pantín, la sucursal de la Anónima atendida por don Gerónimo Berberena, la casa de una familia Gutiérrez y la vivienda de un viejito carretero llamado Manuel Blanco.
Los Amado traían víveres y llevaban lana en grandes chatas hacia Río Gallegos.
Don Enrique Amado fue Juez de Paz, Presidente del Club Lago Argentino, actúo en la Cooperadora policial.
Opinaba que el gobernador que mayor preocupación demostró por esta zona, fue Juan Manuel Gregores ya que dedicó gran tiempo de su gestión a Calafate, el aserradero de Punta Avellaneda, a las comunicaciones y a todo lo que en ese tiempo significaba progreso.
En la década del 70, don Enrique ya se preocupaba por temas que hoy siguen siendo motivo de desvelo para muchos calafatenses: construir hoteles de jerarquía, la red cloacal, un nuevo matadero, un aeropuerto para aviones de mayor capacidad, mejorar la provisión de agua y crear la infraestructura necesaria para que sea accesible el turismo en invierno.
Recordemos a Don Enrique en su bar, en su hotel, en su almacén, caminando de un lado para otro, tratando de atender a todos, convencido de haber hecho lo suyo y que entonces el camino estaba abierto a otras inquietudes, a otra gente.
Vivió con la esperanza de que algún día Calafate se convirtiera en el centro turístico que debía ser.
Voluntad, confianza y trabajo en serio podrían lograrlo.

 

El Calafate - Su Creación

El 7 de diciembre de 1927, el gobierno nacional dispone, mediante un decreto, la creación de varios pueblos, entre los que se encontraba el de Calafate, al sur del Río Santa Cruz, sobre el Lago Argentino. Es así, como la entonces Dirección Nacional de Tierras ordena el trazado de la planta urbana en el valle del arroyo; lo que motiva la reacción de los pobladores de la zona, que aconsejan emplazar el pueblo sobre la llanura alta. A pesar de estas advertencias,, el trazado se realiza en la zona baja, donde poco a poco van apareciendo las primeras casitas. En 1932, el agrimensor Puchulu deslinda los campos que rodean la reserva del pueblo, dos de ellos arrendados a los señores José Pantín y Máximo Villalba, y un tercero, que pertenece a la estancia "La Anita", propiedad de la Sociedad Anónima Argentina Menéndez Behety. En ese mismo año, llegó a la localidad el Dr. Dinucci, médico que se encargó de la salud de la población hasta enero de 1934, cuando autorizado por la ex Dirección Nacional de Higiene, se establece el Dr. Francisco Aparicio. Durante la gestión del gobernador Gregores, allá por el año 1935, se contaba ya con la comisaría Lago Argentino, la estafeta de Correos y Telégrafos y el Juzgado de Paz, que funcionaba, al igual que la terminal telefónica, en la casa de don Gerónimo Berberena. Ya en ese entonces, se encontraba en funcionamiento la estación radiotelefónica transmisora principal "Lago Argentino". Sin embargo, a pesar de este crecimiento, fue recién en 1940, trece años después de dispuesta la creación de Calafate, cuando la ex Dirección Nacional de Tierras hizo efectiva la mensura y delimitación oficial del pueblo.


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