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Asunto:NoticiasdelCeHu 387/12 - Viaje y amor en un mundo globalizado
Fecha:Lunes, 30 de Julio, 2012  09:34:24 (-0300)
Autor:Noticias del CeHu <noticias @..............org>

NCeHu 387/12
 

Viaje y amor en un mundo globalizado

                                                                          

Alfredo César Dachary

 

 

El viaje es una de las aventuras más antiguas del hombre, un camino que lo llevó a descubrir nuevos lugares, a enfrentar otros pueblos para dominar territorios, a tomar hombres y  mujeres como botín, a expropiar comida para poder sobrevivir, entre otras.

Viajar en una época remota era enfrentar lo desconocido; hoy, viajar en un mundo conocido es enfrentar lo que viene desde los imaginarios del viaje, que es descubrir nuevos lugares “salvajes”, paraísos, que la imaginación nos da como premios, en él descubrimos nuevas comidas, pero a su vez conocemos nueva gente e incluso uno de los imaginarios comunes al viajero es el de encontrar un nuevo amor.

El viaje en la modernidad fue perdiendo la dosis de peligro que implicaba lo desconocido, para empezar a transformarse en una realidad cada vez más controlada, pero la fantasía se ha ido amoldando y transformando en el imaginario del viaje, que rescata algo del pasado pero adecuado a esta nueva realidad cada vez más necesitada de aventura en un mundo donde ésta es también un producto que está a la venta.

Los grandes trenes desde el Expreso de Oriente a los otros que atravesaban Europa Occidental o Eurasia como el Transiberiano fueron, junto con los primeros cruceros, el escenario propicio para el desarrollo de estos nuevos imaginarios que unían la buena vida, el glamour y la aventura en una síntesis que rescató, para la historia, la novela de época o los libros de viaje.

Pero los viajes como representantes de dos extremos de una geografía propia o adoptada, unen a personas con otros lugares y también las separan, se viaja para conocer pero también en la vereda de enfrente Bauman nos recuerda a los que viajan por trabajo, los que van tras una aventura que es la supervivencia en un mundo cada día más complejo.

Las biografías compartidas de los que en zonas turísticas les llamamos “los pájaros de la nieve”, los jubilados de los países ricos que viajan a zonas tropicales para evitar el crudo invierno, son una foto que comienza a deslucirse, ya que ahora viajan en sus caravanas, no por ser esnob sino porque han perdido su casa y se trasladan nuevamente al calor porque es más barata la vida.

Otros tienen menos suerte y el viajar significa olvidar su tierra y sus amores para poder trabajar y esa familia que espera sus divisas para poder sobrevivir, es una larga historia que se da en millones de personas y que no es nueva, aunque los grandes números vienen del siglo XIX cuando el hambre en Europa empujó a la migración forzada a millones de europeos pobres a “descubrir” la América.

Hay muchos ejemplos de la otra cara del viaje, como es el de las biografías compartidas entre dos lugares, algo típico de esta época donde el trabajador debe estar dispuesto a sacrificar la estabilidad territorial por la laboral y viajar ciertas temporadas en el año a otros lugares.

Los hay que no viajan físicamente pero trabajan en geografías diferentes por lo que se rigen por otro horario diferente al de su ciudad, son los trabajadores postmodernos que solucionan problemas vía la web en lugares muy alejados pero sacrificando su tiempo cotidiano.

Las cadenas de afecto son las que se dan por personas muy pobres de países periféricos, que viajan para cuidar niños o un anciano a un país lejano y ello obliga a un familiar a viajar a la casa de la mujer u hombre que emigró a cuidar a sus hijos, y esta cadena de afectos son la expresión más dura del viaje por necesidad.

El viaje es la esencia del turismo, como actividad moderna que emerge a fines del siglo XVIII con el capitalismo, del cual es una actividad cada día más fundamental, y cuya función ha ido cambiando con el transcurso de las décadas y las transformaciones de la sociedad.

Cuando la clase media accede al derecho del descanso primero, las vacaciones pagas y demás derechos, hoy perdidos por las nuevas leyes de un capitalismo cada día más salvaje, el eje del viaje era la familia.

Las vacaciones coincidían con el verano y con las vacaciones de los niños que debían empatar con la de sus padres para que se realice el milagro de las vacaciones, donde la familia cambiaba de residencia por largo tiempo, a veces hasta más de un mes y allí se escribía una de las páginas más recordadas por la gente que vivió esa época.

Hoy la sociedad cambió y la familia, entendida como lo fue en su época hace pocas décadas un núcleo estable con una serie de normas, incluida el patriarcado como centro, ya no es el modelo dominante, ya hay muchos modelos de familia que superan en número en los países más desarrollados a las familias tradicionales.

Casarse, algo exótico en estos tiempos, se hace al final de la juventud, cercano a los cuarenta años para hombres y mujeres, si es que se debe llegar a ese modelo, sino existen muchos tipos de familias al extremo que en muchos países se ha dejado de festejar el día del padre o la madre para hacerlo el día de la familia, incluida la nueva.

En el turismo, reflejo de esta sociedad, el cambio es muy fuerte y sólo una cifra nos muestra la dimensión de éste, aunque especificando que se ajusta a los patrones de la cultura occidental y los países más desarrollados. En el 2011, el grupo de los homosexuales, lésbico, transexual y transgénero generó entre el 10 y 15% del gasto turístico mundial.

Para el 2012 se pronostica que generará 165,000 millones de dólares y de ellos el grupo residente en Estados Unidos tendrá un gasto de aproximadamente el 30% de este total.

La Organización Mundial del Turismo (OMT) estima que esta comunidad (LGBT) tiene aproximadamente 180.000,000 de personas que generan este elevado porcentaje del gasto turístico total, ya que son propensos a un alto consumo en el mundo de los viajes y el turismo.

 Según el estudio de referencia de la OMT, el 14% de la comunidad gay están legalmente casados y son consumidores de primer nivel, lo cual aumenta la derrama en los destinos turísticos, en la comunidad lésbica el 24% están legalmente casados y tienen hijos el 13%.

En Latinoamérica, Brasil es el país que tiene la mayor comunidad LGBT con 8.700,000 de personas, le sigue México con 4.800,000 de personas y Argentina con un 1.800,000 de integrantes.   

  Una sociedad que ha tenido la mayor revolución social de su historia, la revolución femenina, y los cambios más drásticos de la modernidad con la caída del patriarcado, la libertad de los hijos y el ocaso de las ideas religiosas en los grupos de mayor nivel cultural y social, es la vanguardia de estos cambios.

Pero el viaje no ha concluido, hay muchos otros modelos que se están consolidando en paralelo: los solitarios, los jóvenes como segmento y una en expansión es el que no tiene hijos pero si mascotas y exigen en sus viajes llevarlas consigo en el avión y alojarlas en el hotel, algo impensable tiempo atrás.

Viajar no es nuevo, lo novedoso son los colectivos humanos que se agrupan para enfrentar los viajes y el turismo, no como algo extraño sino como un espejo de la sociedad en que vivimos, donde cada día caen nuevos mitos de lo que antes se lo consideraba “eterno natural”, una forma elegante de publicitar la ignorancia de los cambios en el tiempo.

Se viajaba por aventura y hoy se paga por un viaje de aventura y cuando más alto es el riesgo mayor el valor, sino que lo digan los deportes extremos desde el montañismo al submarinismo; el universo de viajes no se acaba, las fórmulas cambian o mejor dicho combinan la necesidad de consumo de fantasías con la posibilidad de venderlas en el mercado.

 

 

alfredocesar7@yahoo.com.mx