Inicio > Mis eListas > humboldt > Mensajes

 Índice de Mensajes 
 Mensajes 14088 al 14107 
AsuntoAutor
Re: NoticiasdelCeH Esteban
MINERIA: garantiza Vicente
356/12 - VIAJANDO: Noticias
Re: NoticiasdelCeH Alejandr
357/12 - Detalles Noticias
358/12 - Pasajeros Noticias
359/12 - Argentina Noticias
360/12 - Jornada s Noticias
361/12 - Paraguay: Noticias
362/12 - Pasajeros Noticias
363/12 - España - Noticias
364/12 - Argentina Noticias
365/12 - Rumbo al Noticias
Re: NoticiasdelCeH Laborato
RE: NoticiasdelCeH Vicente
=?utf-8?B?UmU6IE5v daniela
RE: NoticiasdelCeH Vicente
FW: NoticiasdelCeH Vicente
RE: NoticiasdelCeH Vicente
Re: NoticiasdelCeH Esteban
 << 20 ant. | 20 sig. >>
 
Noticias del Cehu
Página principal    Mensajes | Enviar Mensaje | Ficheros | Datos | Encuestas | Eventos | Mis Preferencias

Mostrando mensaje 14397     < Anterior | Siguiente >
Responder a este mensaje
Asunto:NoticiasdelCeHu 362/12 - Pasajeros de Proa: Un sacerdote polaco en Santa Cruz
Fecha:Lunes, 9 de Julio, 2012  02:12:26 (-0300)
Autor:Noticias del CeHu <noticias @..............org>

NCeHu 362/12
 

 

 

Un sacerdote polaco en Santa Cruz

 

En la provincia de Santa Cruz, "En el año 1904 el padre Ludovico Dabrowski, polaco de nacionalidad y salesiano de religión comenzó sus correrías apostólicas. Con su valentía, sus chifladuras y con conocimientos de medicina se dirigió hacia el Sur. Anduvo por las comarcas tehuelches, recorriendo siempre a lomo de caballo los toldos de los aborígenes y los ranchos de los puesteros para llevar a todos la luz del Evangelio.

Él no se manejaba con armas, aunque siempre le habían advertido que la zona era peligrosa porque andaban muchos bandoleros... pero solo decidió llevar consigo un crucifijo bendecido porque no le preocupaban esta clase de hombres. Tampoco le preocupaban las inclemencias del tiempo... al curita no lo detenía nada.

Por la zona había un malvado y muy conocido bandolero... era "El Norteamericano", el cual hablaba inglés y un poco de castellano bastante mal, por cierto. Este era de esos que donde ponía el ojo ponía la bala y hasta la policía le tenía terror a enfrentársele. Era "yankee" en serio. Era común que cuando eran buscados por la justicia del país del norte y ya no había muchas chances por allá; se subían a algún barco en la zona de California para bajar en Punta Arenas... y seguir "ejerciendo" en la Patagonia. Tal era el caso de este auténtico cowboy.

En el mes de noviembre el padre Dabrowski andaba misionando por el pedregoso camino que iba de Colonia Sarmiento a Lago Buenos Aires. Cada vez que llegaba a un lugar, golpeaba y nadie le abría las puertas... debía dormir afuera porque la gente estaba asustada y pensaba que podía ser "El Norteamericano" que andaba merodeando por ahí.

Por la tarde el padre llegó al boliche del turco Sarum, ató su caballo picazo en el palenque y dejó allí su caballo carguero. Cuando ingresó al boliche y saludó, Sarum con cara de felicidad lo recibió amablemente y el padre se dió cuenta al observar a unos de una mesa de atrás, que había llegado en el momento justo:

- Buenas tardes señores- dijo el cura.

- Güenas, pagrecito.

Su presentimiento fue cierto porque cuando al rato entró un mocito saludando con sombrero, un rubio de los de aquella mesa le dijo:

- ¡Cuando se saluda se saca la sombrero! Sino la sacamos nosotros.

Y eso mas que para el que entraba recién iba dirigido al padre, que también llevaba su sombrero sobre la cabeza. Fue entonces cuando no le quedaron dudas de que quien se encontraba allí sentado era "El Norteamericano"

El misionero lo miró indiferente como si no lo conociera. Fue entonces cuando el yanqui lo empezó a interrogar:

- Diga, señor Padre; ¿Usted nunca sentir olor a pólvora?

- Y usted -replicó el sacerdote sin inmutarse- ¿nunca sintió el olor al rapé? Aquí tiene sírvase. – Y le ofreció.

El hombre tomó una pieza y aspiró un poquito y luego le dijo:

- Usted seguro no me conoce. ¿Usted no sabe que yo pude matar a usted?

- Si, puede, pero no debe, porque desde allá arriba hay uno que después nos va a pedir cuentas por todo lo que hagamos.

- Usted quiere asustar a mi? - echó a reír: Esas son todas macanas que ustedes inventaron para ganar plata.

- Si fuera para ganar plata, yo haría como hace usted - replicó el padre Ludovico.

-¿ Qué hace yo?

- ... Y ... ¡trabaja! - concluyó el cura... todos rieron.

La charla continuó hasta que los bandoleros decidieron retirarse. Sarum asustado, le pidió al padre que no se fuera porque temía que el bandolero regresara. El misionero decidió descansar allí y prevenido con una winchester pasó la noche.

Por el contrario "El Norteamericano" esa noche no durmió. Con sus compañeros habían quedado en que esa noche asaltarían a Sarum. Él iba a dar la señal de partir en la madrugada hacia el boliche. Pero llegó la aurora, el día... y nada... Los demás bandidos lo miraban pero la orden de encarar hacia el boliche no llegaba. Claro el yanqui no quería matar al cura. No sé como, pero de pronto le había brotado un poco de respeto de entre tanta tiranía o quizás tendría temor de perder la partida al medirse con un sacerdote.

El lunes a la tarde, cuando el misionero llegó a otro boliche todos le preguntaban si habían matado al turco y él respondió:

- No que va a matar. La hora de Sarum todavía no ha llegado y nadie se muere hasta que Dios no lo dispone.

Con la tranquilidad de su crucifijo, su rapé (por las dudas un winchester) y su Fé; supo despertar un rayo de humanidad en el corazón de un verdadero pistolero huído de la justicia norteamericana... un cowboy en tierras patagónicas" (1).

Notas

1 S/F: "El cura y el cowboy", en www.misionrg.com.ar.

.....

Formados en la Argentina y en el extranjero, los sacerdotes, frailes y religiosas inmigrantes brindaron su aporte a la tierra que los recibió, dedicándose no sólo a la religión, la caridad y la defensa de los desprotegidos, sino también al periodismo, la educación, las ciencias y las artes.

Trabajo enviado por

Marìa González Rouco

Licenciada en Letras UNBA, Periodista