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Asunto:NoticiasdelCeHu 326/12 - PROCESOS DE RENOVACIÓN URBANA EN LA CIUDAD DE BUENOS AIRES Y SU IMPACTO SOCIOAMBIENTAL
Fecha:Viernes, 29 de Junio, 2012  02:33:18 (-0300)
Autor:Noticias del CeHu <noticias @..............org>

NCeHu 326/12
 

PROCESOS DE RENOVACIÓN URBANA EN LA CIUDAD DE BUENOS AIRES

Y SU IMPACTO SOCIOAMBIENTAL

 

 

Díaz, Mariela Paula

  Goicoechea, María Eugenia

 

 

INTRODUCCIÓN

 

En América Latina, las medidas de desregulación de la economía y el proceso de mundialización, han alterado la relación entre las principales metrópolis de la región y la economía mundial. Las ciudades tendieron a englobar las principales actividades de servicios en detrimento de las industriales, impactando sobre el sistema urbano, que empieza a identificar una nueva lógica de concentración espacial en torno a las actividades productivas más dinámicas de la economía moderna. Se desarrolla una nueva infraestructura de servicios, que se traduce en demandas de suelo urbano estratégicamente localizado por parte del capital transnacional y en la consecuente revalorización selectiva de ciertas áreas de la ciudad.

En el caso de Buenos Aires, este proceso puede rastrearse a partir de mediados de los años ´70 (bajo el régimen político dictatorial) y profundizado en democracia en los años ‘90; tras la implementación de las políticas de corte neoliberal que promovieron la inversión de capitales privados y la progresiva desindustrialización relativa[1].

En los últimos tiempos pueden destacarse proyectos inmobiliarios impulsados tanto por las administraciones públicas locales como por capitales privados, que se orientan a revalorizar zonas dispersas de la ciudad: proliferación de parques industriales (polo tecnológico, farmacéutico), formación de nuevas centralidades o subcentralidades de los centros empresariales y ampliación de la red de autopistas. Comienzan a coexistir entonces, barrios de residencias tradicionales; viviendas precarias; countries verticales; shoppings y antiguas zonas residenciales degradadas sujetas a “planes de revitalización”.

Ahora bien, los eventos progresivos y cada vez más intensificados de concentración poblacional en torno a las principales ciudades, conllevan a un doble proceso en términos de consecuencias socio-ambientales. Por un lado, en el urbanismo capitalista globalizado comienzan a surgir empresas de industrias “blandas” (menos contaminantes que la industria tradicional), esquemas de construcción autosustentables (como los edificios verdes y con certificación “LEED”) y mayores exigencias formales de cumplimiento de normas ambientales. Pero por otro lado, la dinámica inherente a la concentración espacial de la población y de los capitales, acompañada de una deficiente inversión pública, implica en sí misma la exposición a mayores problemas ambientales: contaminación por desperdicios urbanos y emisiones de gases, dificultades en el acceso a infraestructura y servicios públicos, así como degradación de recursos naturales.

Las ciudades modernas padecen problemas ambientales que afectan la salud de sus habitantes actuales y condicionan negativamente la calidad de vida en el futuro. Michel Lowy (2009) aclara que “la cuestión central no es el “consumo excesivo” en abstracto, sino el prevaleciente tipo de consumo, basado como está en la apropiación ostentosa, el desperdicio masivo, la alienación mercantilista, la obsesiva acumulación de bienes, y la compulsiva adquisición de seudo-novedades impuestas por la “moda”.

A continuación, el propósito del presente trabajo consiste en brindar una perspectiva sociológica al problema del medio ambiente, en tanto territorio donde se desenvuelven las distintas relaciones entre actores, instituciones, capital e intereses contrapuestos. En este marco, se analizan en forma exploratoria dos procesos recientes de revalorización urbana que tienen lugar en la CABA, con el objetivo de indagar sobre la naturaleza de estos proyectos en términos socioambientales y el rol que adopta el gobierno local al respecto.

 

 

ALGUNAS CONSIDERACIONES ACERCA DEL AMBIENTE EN RELACIÓN CON EL ESTADO, LA URBANIZACIÓN Y LOS PROCESOS DE RENOVACIÓN URBANA

 

Si bien se trata de un concepto cotidianamente empleado para definir al medio natural, al territorio o a la ecología indistintamente; a los fines del presente trabajo  la noción de ambiente  refiere  al medio a partir del cual las estructuras naturales y las estructuras sociales entran en contacto, interactúan y se transforman: un sistema complejo y dinámico resultado de la combinación y superposición de factores de dos orígenes diferentes, los naturales y los construidos, que a su vez se encuentran atravesados por diversos elementos de rango temporal (Reboratti; 2001).

Desde esta perspectiva, Castells (1999) señala la existencia de una ideología del medio ambiente a partir de la cual se deshistoriza la relación entre naturaleza y sociedad, reduciéndose a una relación directa entre un hombre, eterno e indiferenciado, y la naturaleza, en tanto conjunto de recursos preexistentes a él.

Las relaciones sociales operan dentro de una estructura natural con la que interactúan permanentemente e, independientemente a la voluntad de los hombres, transforman ese medio con el objetivo de elevar su calidad de vida. Pero esta trasformación se realiza siempre a través de la racionalidad impuesta por una formación económica y social concreta, la que imprime una modalidad particular al proceso de transformación, determinando un destino social de la producción (para quién se produce), una forma tecnológica (cómo se produce), un ámbito determinado de producción (dónde se produce), y una demanda de recursos naturales y hábitat particular (con qué recursos naturales se produce).

Todos estos elementos sistémicos del proceso de transformación y producción social tienen como consecuencia problemas ambientales diversos vinculados a la degradación y el desaprovechamiento de recursos naturales, de la energía y de la capacidad humana, que afectan a las diferentes clases y capas sociales de modo diferencial, generando una percepción ambiental particular según su propia práctica histórica.

Frente a esta definición, a continuación se destacan dos posturas relevantes para el análisis del impacto socioambiental:

Michel Lowy (2009), desde la visión del “ecosocialismo”, plantea que el aparato productivo, por su naturaleza, su estructura, no es neutral, sino que en el modo de producción capitalista, está al servicio de la acumulación de capital y de la ilimitada expansión del mercado. Está en contradicción, entonces, con las necesidades de protección del ambiente y de la salud de la población. Es preciso, por lo tanto, “revolucionarlo”, en un proceso de transformación radical. En este sentido, las fuerzas productivas, y no solo las relaciones de producción, deben ser transformadas profundamente, comenzando por una revolución del sistema energético, reemplazando los actuales recursos -esencialmente fósiles- responsables de la contaminación y envenenamiento del ambiente, por otros renovables, como el agua, el viento y el sol.  Por lo tanto, desde esta perspectiva, es el capitalismo, el factor determinante de la crisis ambiental, ya que se trata de un modo de producción basado en la explotación del hombre por el hombre, y del hombre sobre la naturaleza. (Bloch, 1965; O´Connor, 1988, 1998).

En segundo lugar, se encuentra la orientación reformista, habiendo dentro de ella diferentes versiones. El patrón común, sin embargo, es el no cuestionamiento al sistema económico mundial vigente. Por un lado, existe una orientación crítica según la cual, para preservar el medio ambiente, se debe proceder al análisis detallado de los costos y beneficios de las tecnologías en uso, procurando que de esa forma el mercado pueda ser el motor de un desarrollo económico, social y ambiental sostenible, que priorice la implantación de tecnologías “blandas”, respetuosas del entorno natural, en detrimento de la tecnología de punta, “dura”, productora de desequilibrios ambientales–humanos irremediables. Por el otro, una tendencia aún más moderada concibe que el problema de la degradación ambiental es la blandura de las normas y de los valores sociales ante la conservación del patrimonio natural global y su permisividad frente al despilfarro y la destrucción de recursos. Las orientaciones que se encuentran en este grupo son: la Ecología Conservacionista, la Ecología Humana Crítica y el Desarrollo Sustentable.

En relación al Estado y la urbanización capitalista, las reflexiones de Topalov (1989) podrían ser enmarcadas dentro de la primera postura sobre el ambiente. Este autor  propone pensar la ciudad como una instancia de socialización de las fuerzas productivas, sin embargo advierte que la misma relación social capitalista lleva consigo una contradicción intrínseca derivada de la competencia individual. Los capitalistas invierten sólo en los nichos más rentables sin necesariamente producir los elementos no rentables del valor de uso urbano complejo, necesarios para el sostenimiento de la sociedad en su conjunto.

 

Esta perspectiva puede hacerse extensiva a las problemáticas del impacto socioambiental que se ocasionan a raíz de dichas inversiones. Con el objetivo de maximizar los beneficios, el entorno natural se “mercantiliza”, volviéndose un costo más de la producción. Al respecto Harvey (2011) señala dos tipos de costos reales que no quedan grabados entre los gastos del capital y por ende, no son internalizados, cómo ser:

-                     Los costos de la reproducción social, donde se integran tanto las formas estatales de socialización de consumo, como aquellas formas no estatales que se resuelven en el ámbito del hogar o el comunitario (como ser el trabajo doméstico, el sistema de cooperativa o mutualista), y poseen la misma función que las primeras: pasan a ser una manera de disminuir el valor de cambio de la fuerza de trabajo, aumentando la tasa de plusvalía en la producción capitalista[2].

-                     El costo de la degradación ambiental.

En este sentido, el Estado interviene en la producción de estas condiciones generales para el capital, resolviendo las tensiones propias entre la socialización de las fuerzas productivas y la apropiación privada del espacio. Los equipamientos “urbanos” que provee el Estado para asegurar la reproducción social, implican una forma socializada, no mercantilizada, regulando lo social vía la desvalorización del capital. En otros términos, no hay valorización del capital sin desvalorización del capital público, constituyendo la planificación urbana una forma de regulación social del espacio, y de formación de los efectos útiles de la aglomeración.

No obstante la provisión de los equipamientos colectivos por parte del Estado por límites estructurales, serán deficientes tanto cuantitativa como cualitativamente, lo que termina contribuyendo a la generación de los nuevos problemas ambientales, como por ejemplo, la saturación de los servicios públicos, las deficiencias en la manipulación de los residuos sólidos urbanos, entre otros.

A su vez, los procesos de neoliberalización implican una transformación en el rol del Estado como instancia de regulación de la socialización de las fuerzas productivas desde una lógica competitiva. Bajo el neoliberalismo, los inversores adquieren una libertad de movimiento y traslado del capital flotante, que les permite deslindarse en sus actos de todo tipo de consecuencias territoriales que puedan afectar el bienestar de la sociedad, de las generaciones futuras y del ambiente. Aparece entonces una nueva asimetría entre la naturaleza extraterritorial del poder y la territorialidad de la “vida en su conjunto” (Bauman, 1998). Frente a ello, el Estado no desaparece, sino que en realidad interviene produciendo las condiciones orientadas a la atracción de inversiones internacionales en el escenario local, con el fin de intensificar sus niveles de acumulación físico, capital humano y progreso técnico; no atendiendo las consecuencias negativas que repercuten en las condiciones de vida de la  población “aferrada” al territorio.

El correlato de esto último en la ciudad puede enmarcarse bajo la noción de urbanización neoliberal, entendida como una “internalización” de los programas neoliberales en las políticas urbanas, en las que “la ciudades (…) se [convierten] en blancos geográficos cada vez más importantes, y también en laboratorios institucionales para diversos experimentos de políticas neoliberales, como el marketing territorial, la creación de zonas empresariales, la reducción de impuestos locales, el impulso de asociatividades públicas-privadas y nuevas formas de promoción local”  (Theodore, Peck y Brenner, 2009). El sentido último de éstas políticas urbanas es la movilización de sectores de la ciudad para el crecimiento económico orientado al mercado,  así como para las prácticas del consumo de élite. En otras palabras, implica una reescala de funciones, actividades y relaciones, enfatizando la articulación entre producción y finanzas al costo de la reproducción social (Smith, 2008:88).

 

 

ESTUDIO COMPARADO DE CASOS EN LA CABA

 

En este apartado, se hará hincapié en los procesos de renovación urbana en la comuna 4 y la comuna 12.  En la primera, se indagará sobre las transformaciones del uso del suelo urbano, como consecuencia de la creación  del Polo Tecnológico, y en la segunda comuna, se abordarán las mutaciones socioterritoriales  a raíz del desarrollo de una serie de inversiones inmobiliarias, como ser la creación del centro comercial DOT Baires (Saavedra), la construcción en altura en los barrios Villa Pueyrredón y Villa Urquiza, y las transformaciones sobre la traza Ex AU3 (Saavedra y Coglan).

Para estos casos, se tomarán los siguientes ejes de análisis: el escenario de las transformaciones, comparando los perfiles productivos y el nivel socioeconómico; el rol del Estado, analizando su nivel de intervención en los procesos de renovación urbana; y las consecuencias socioambientales, evaluando los efectos ambientales que conlleva la concentración de población y de capitales, así como sus consecuencias habitacionales.

 

 


El escenario de las transformaciones: la comuna 4 y 12

Se trata de dos zonas de la Ciudad de Buenos Aires que presentan similitudes en cuanto a superficie ocupada; dinámica y estructura de la población (cantidad de habitantes y baja densidad); pero muestran marcadas diferencias en cuanto a desarrollo económico, condición socio-habitacional y nivel de vulnerabilidad de la población.

 

 

Figura 1. Promedio de años de escolaridad aprobados del jefe de hogar. CABA 2001

 

Fuente.  INDEC, 2001. Mera-Marcos (2009)

 

 

La comuna 4 posee una superficie de 21.6 Km2  con una densidad poblacional de 11.351 habitantes por Km2. Predomina un tejido mixto, con baja densidad residencial, usos industriales y comerciales. Según el Censo de 2001, la densidad poblacional se encuentra sobre la Av. Caseros y en zonas de grandes edificios de vivienda en la zona norte, aunque en general es sumamente inferior a la media de la Ciudad de Buenos Aires.

Para el 2008, los informes de la Unidad de Sistema de Inteligencia Territorial remarcan su buena conectividad a partir de las grandes arterias de comunicación, como las Av. Caseros, Entre Ríos, Brasil, y Garay en donde predomina gran parte de la actividad comercial. Estos mismos informes remarcan que cerca del 40% de los locales comerciales que se relevaron en una muestra de 1000 casos, se encuentran cerrados. Si bien en algún momento predominó la actividad industrial, a partir de los las sucesivas crisis y el cambio en la normativa urbanística, los distritos industriales fueron reducidos a la franja localizada entre Av. Amancio Alcorta y Mirave, representando sólo un 3,3% sobre el total de los lotes de Parque Patricios.  Manuel Vila, presidente del Foro de la Memoria del Parque Patricios, señala que el barrio "Tiene un origen vinculado al matadero de los corrales, que funcionó desde 1872 hasta 1901. En la zona se instalaron industrias como curtiembres, frigoríficos y fábricas de calzado. Aún hoy la Av. Boedo, entre Caseros y San Juan, tiene marroquinerías. Pero en los ‘60, cuando se prohibió la emisión de gases contaminantes, las industrias se fueron". (Clarín, febrero 2010). Bañuelos et al (s/f) destacan que la actividad industrial ha desaparecido en gran medida, pero sin embargo subsisten empresas de transporte de carga entre los galpones abandonados, a partir de reglamentaciones permisivas, que datan de la última dictadura militar. 

En cuanto a las condiciones generales de tenencia de la propiedad, es importante destacar la localización privilegiada de Parque Patricios y de sus actuales estructuras de precios. Aproximadamente el 40% de los inmuebles residenciales de Parque Patricios, responde a inquilinos u ocupantes con permiso (Cuadro 1). Dado que no son propietarios de los inmuebles, están en una condición de mayor vulnerabilidad para permanecer en esa localización, en el marco de un proceso de renovación urbana que altere la estructura de precios en la zona.

 

Cuadro Nº1. Condición de tenencia de propiedad. CABA. 2009.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: UTDT y SSPU - GCBA.


En base a la Encuesta Anual de Hogares de la Ciudad de Buenos Aires (2010), para el 2009, en la comuna 4, las viviendas precarias[3] alcanzan el 10% o más, en cambio, en la comuna 12, representan hasta el 1,9%. En este mismo sentido, cabe destacar que en la primera,  el 16,7% de los hogares se hallan bajo hacinamiento “no crítico y crítico” [4], mientras en la segunda  representa el 7,6 % de los hogares.  Otro dato importante que permite comprender los perfiles distintos entre ambas zonas de la ciudad de Buenos Aires, es el porcentaje de  población pobre que hay en cada una de ellas. Mientras en la comuna 4 es del 19,2%, en la 12, el porcentaje es comparativamente menor representando el 2,6%. (EAH, 2006).

Por su parte, la Comuna 12 posee una superficie de 15,6 Km2 y una densidad de 12.833 hab/Km2. En ella se emplazan edificaciones residenciales en su mayoría habitadas por familias de clase media y media-alta, a excepción de algunos sectores donde viven familias con distintos grados de vulnerabilidad social (como ser los enclaves de casas tomadas a lo largo de la traza Ex AU3 y los Complejos Habitacionales).

Los barrios que la integran poseen características residenciales tradicionales y grandes proporciones de cielo abierto, que al momento no habían experimentado los cambios acelerados observados en otras zonas de la ciudad. Según datos estadísticos actuales, la zona comprende una proporción elevada de viviendas unifamiliares en relación a la Ciudad, representando el 41,7% sobre una media de 19,8% (DGEyC GCBA; 2009). La normativa urbanística que rige sobre el territorio de la Comuna 12 está en gran medida caracterizada por permitir los usos residenciales con una baja densidad[5] y restrictivos a  construcciones en altura, en comparación con otras zonificaciones vinculadas a una utilización más intensiva del suelo urbano. En cuanto a la condición de propiedad de las viviendas el 70,2% son propietarios de las mismas, representando una de las proporciones más elevadas de la Ciudad, ubicándose muy por encima de la Comuna 4.

Si bien la zona noroeste tradicionalmente se trató de un segmento de la Ciudad destinado principalmente al uso residencial en el que se localizó la población de clase media[6]; en los últimos diez años comenzó a experimentar una serie de transformaciones en el mercado de la vivienda que tendieron a intensificar  la construcción de edificios de departamentos de categoría media y alta, principalmente en los barrios de Villa Pueyrredón y Villa Urquiza. Asimismo, en las zonas verdes del barrio de Saavedra comenzaron a instalarse dependencias públicas en edificios con características constructivas modernas y grandes centros comerciales.

Entre los motivos de estas transformaciones, autores como Pírez (2004) señalan, en primera instancia el “desborde” del “corredor de modernidad y riqueza” que vincula los barrios del Eje Norte tradicional de la CABA (Palermo, Belgrano, Núñez) con Pilar- Campana.

Asimismo la implementación de mejoras en la comunicación con el micro-centro porteño a partir de la extensión de la línea B de subterráneos, intensificaron dicho proceso. Considerando las líneas de Subterráneo que conectan la Ciudad en sentido este- oeste (líneas A, B, D y E), se observa que  para el año 2008  la línea B (que conecta los barrios de Villa Urquiza y Villa Pueyrredón con el centro) registra un aumento de pasajeros del 163% respecto a 2005, siendo el mayor en comparación al resto de las líneas[7].

 

 

El rol del Estado en los procesos de renovación urbana

En el caso de las transformaciones sucedidas en la Comuna 4, el desarrollo del Distrito Tecnológico de Parque Patricios surge de una iniciativa del actual Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (GCBA) en pos de implementar, en palabras de la por entonces vice jefe de gobierno (Michetti, s/f), un proyecto de renovación urbana pretendiendo revalorizar un área geográficamente privilegiada que padece un “estado de menoscabo y abandono”. El proyecto a su vez cuenta con el aval del Gobierno Nacional[8]. Por ende, este tipo de accionar puede enmarcarse en el nuevo rol del Estado como acondicionador y promotor, a partir de sus intervenciones en el territorio, según las nuevas necesidades del capital privado (Cicolella, 1999: 10).

Con ese propósito, el Distrito Tecnológico,  es creado a partir de la sanción de la Ley Nº 2972/08, buscando promover la localización de empresas de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TICs) a partir de un conjunto de exenciones impositivas e incentivos promocionales con el objetivo de  estimular la radicación de clusters productivos[9].

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Figura 2. Inmuebles del Distrito Tecnológico de Bs. As. , con potencial de desarrollo. 2008.

Nota: La línea punteada corresponde al límite fijado por el art. 1° del Capítulo 1° de la Ley del Distrito Tecnológico.

Fuente: LJ Ramos Brokers Inmobiliarios (2010)

 

En principio se destaca la eximición de Impuestos  Brutos a todas las empresas que allí se localicen durante el período 2008 2018 con la condición de mantener o incrementar el número de puestos de trabajo. La ley dispone de la posibilidad de diferir por dos años el pago de impuestos de los contratos de locación o adquisición de inmuebles dentro del distrito sobre los Ingresos Brutos. Asimismo, la ley dispone un conjunto de exenciones del Impuesto de Sellos según el año de escrituración del inmueble dentro de ese período. Finalmente se disponen exenciones en el ABL y Derechos de Delineación y Construcciones durante el mismo período. Entre las disposiciones de fomento, se establece un Programa de Subsidios no reintegrables para financiar hasta un 50% los costos de obtención de certificados de calidad para las empresas TICs que allí se localicen; y una línea de créditos preferenciales por parte del Banco de la Ciudad de Buenos Aires, para la relocalización de estas empresas. El conjunto de políticas que comprende la internacionalización del distrito, dentro del marco de renovación urbana, busca posicionar a Buenos Aires como capital latinoamericana de la tecnología[10]. El Distrito comprende también un Plan de Infraestructura y de Seguridad[11] para modernizar la zona Sur, por lo que si bien el proyecto está comandado por el Ministerio de Desarrollo Económico, hay seis ministerios porteños más involucrados.

Entre el conjunto de obras a realizar por parte del GCBA, es pertinente remarcar la creación del Centro Metropolitano de la Tecnología (Ley 470/2000, Decreto 2021/01) en tanto “centro emblemático para la prestación de servicios de Recursos Humanos orientados al Desarrollo Tecnológico”. Este se encontraría en unos inmuebles de dominio privado del GCBA en proceso de ser transferidos a la Corporación Buenos Aires Sur[12], aún no licitado. Se estima que ocupará dos manzanas y demandará una inversión de u$s80 millones, que serán cubiertos por empresas privadas.  Con la construcción de este “centro emblemático” se pretende dinamizar la promoción de las TICs y articularse con el Plan Educativo para promover las industrias tecnológicas tal como lo dispone la Ley Nº 2.972. A su vez, este Centro, promete aglutinar espacios para convenciones y capacitaciones, la sede de una universidad y, servirá de base de operaciones para los hoteles de empresas. La idea es que también cuente con un clubhouse, como el que poseen los countries, y exista una interacción con los proveedores de servicios tecnológicos del distrito” (iProfesional, 14/12/2009).

Por un lado, se plantean obras para mejorar los servicios básicos, independientemente de que gran parte de la infraestructura ya se encuentra presente, al haber albergado asentamientos industriales, como ser: la conectividad informática con la instalación de tendido de fibra óptica, Wi-Fi y Wi-Max y la red de transporte con la prolongación de la línea H de subterráneos, la cual fue inaugurada en octubre de 2011.

 

 

Figura 3. Inauguración de la estación Parque Patricios. Octubre 2011.

 

Descripción: http://t2.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcRr2Qv3vALhgSg0wfGP_83CWUm4oOM0X209X1hg2RlOVMnW6EbvJg

 

 

 

Cabe destacar las palabras de Mauricio Macri, el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, quien  enfatiza la “necesidad” de asociación con el gran capital internacional: Todas estas obras se financiaron con recursos genuinos de la Ciudad de Buenos Aires. Esperamos acceder al financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) e incorporar más kilómetros y más estaciones” (www.buenosaires.gov.ar).

Por el otro, es importante señalar no sólo la relocalización de la sede central del Banco Ciudad dentro del Distrito, sino también los créditos especiales que se han dispuesto para la compra de viviendas en la zona. Desde el Ministerio de Desarrollo Económico, se pretende articular con este Banco una línea de créditos destinados a aquellos emprendimientos que, aunque no sean tecnológicos, deseen instalarse, así como restaurantes, lavanderías y servicios en general.

En el caso de la Comuna 12, las mutaciones socioterritoriales se deducen de iniciativas públicas y privadas de diversa naturaleza, y toman como escenario a los distintos barrios.  A continuación se describen tres de los procesos más icónicos de la zona, en los cuales el Estado cumple un rol, unas veces de promotor de las transformaciones (creando las condiciones necesarias para impulsarlas), y otras, de garante de los intereses privados permitiendo las inversiones de los capitales.

En primer lugar, en el caso de los barrios Villa Pueyrredón y Villa Urquiza se observa que la creciente demanda de residencias en la ciudad por parte de las clases medias, como así también los altos precios de los departamentos en los barrios del Eje Norte Tradicional, han llevado a los promotores inmobiliarios a expandir la oferta a zonas que se han vuelto cada vez más atractivas para la llegada de nuevos propietarios. Si bien la construcción en la ciudad viene observando un ritmo de crecimiento moderado desde el año 2007, en dichos barrios no cesó de crecer. Actualmente conforman una zona denominada “de Reciente Desarrollo Residencial”, junto con los barrios de Caballito y Almagro[13] (DGEyC-GCBA; 2009). Asimismo, respecto al 2008, Villa Urquiza y Villa Pueyrredón lideraron el crecimiento, mientras que el resto los barrios sufrieron retracciones.

Este boom inmobiliario viene impulsado por capitales privados y propiciado por una nueva modalidad de inversión basada en fondos fiduciarios, que permiten a numerosos constructores (en su mayoría de mediana y pequeña escala) comenzar las obras con prescindencia de capital inicial. La flexibilidad del negocio también permite ampliar la demanda atrayendo como clientes a sectores de población que disponen de un capital inicial insuficiente para acceder a una vivienda pero tienen la capacidad de abonar el resto en cuotas; y asimismo, no tienen la urgencia de adquirir dicha vivienda en lo inmediato.

Consecuentemente, la zona brinda un claro ejemplo de cómo un sector determinado de brokers financieros logra imponer una tendencia a partir de una zona que se presume potencialmente rentable, desarrollando estrategias para maximizar ganancias.  Frente a ello, la política urbana del Gobierno de la Ciudad consistió en garantizar la libertad de acción de los grupos inversores. Adoptó una postura pasiva de no intervención activa y dejó librado el curso de los hechos a la justicia para dirimir el enfrentamiento entre los inversionista y los particulares. Limitó sus acciones de control de las obras en el marco que establece las competencias de sus áreas operativas y supervisó el cumplimiento de las condiciones establecidas con anterioridad por ley.

 

Figura 4. Manzanas según construcción en altura. Zona Norte de la Ciudad de Buenos Aires. 2010.

 

Fuente: USIG -  GCBA

 

 

En segundo lugar se destaca la construcción del Centro Comercial más grande dentro de la Ciudad.

Se encuentra ubicado en el barrio de Saavedra entre Panamericana y General Paz, en una zona destinada casi exclusivamente al uso residencial (R1bI, R2bII, R2bI). Exactamente detrás del establecimiento, un muro separa al “Barrio Presidente Mitre”: un complejo precario constituido por unas veinte manzanas de las cuales diez se hallan pegadas al shopping. El contraste de su emplazamiento provoca la imagen de un diseño urbano violentado por un elemento que irrumpe en la trama y contradice las características vigentes (ver Figura 5).

 

 

Figura 5: Área de emplazamiento del Shopping Dot Baires. Barrio de Saavedra. Año 2009.

 

DOT 2009Fuente: Unidad de  sistemas de información Georreferenciada. GCBA

 

El Shopping en cuestión viene a representar las tendencias postmodernas de urbanización, en consonancia con los nuevos estilos de vida que dan lugar a una nueva concepción de la ciudad, basada en la victoria de la privatización del espacio público. Surgen nuevos actores y nuevos hábitos que expresan una nueva sociabilidad que promueve espacios privados de uso público ligados a la recreación comercial. Asimismo, lindero al centro comercial se establecen varios edificios de torres[14], intensificando los contrastes con el entorno.

El proyecto de construcción formó parte de las inversiones de un gran grupo económico que concentra la mayoría de los Centros Comerciales del país[15]. Frente a ello, el Estado adoptó un rol de facilitador de las inversiones. Si bien finalmente fue inaugurado en Mayo de 2009, el proceso de construcción estuvo signado por conflictos judiciales que dilataron los plazos previstos, entre los inversionistas y los vecinos del barrio que observaban los perjuicios a su ambiente. Si bien finalmente fue inaugurado en Mayo de 2009, el proceso de construcción estuvo signado por conflictos judiciales que dilataron los plazos fijados. Los comienzos de las obras se remontan al año 2000 con la firma de un convenio entre la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires y los antiguos propietarios del emprendimiento privado, en el cuál se fijaba el  compromiso de construir un centro de salud y un jardín de infantes para la comunidad, como medida compensatoria ante los perjuicios causados en el barrio por el impacto ambiental de la obra. Previo a ello cabe destacarse que los proyectos en la zona ameritaron modificaciones al Código de Planeamiento Urbano, que fueron formalizados a partir de la Ley 106 del año 1998.

En tercer lugar, se identifican gestiones de revalorización inmobiliaria impulsadas directamente por el Gobierno local, en torno a una traza que conecta los barrios de Coghlan y Saavedra.

 En 1977, el gobierno militar expropió más de 800 casas a lo largo de una traza comprendida desde el Barrio Saavedra hasta Nueva Pompeya, con el propósito de construir una autopista que uniera el norte con el sur de la Ciudad. El proyecto finalmente no se llevó a cabo y con el correr del tiempo, las casas expropiadas que no fueron demolidas, progresivamente fueron ocupadas por familias de bajos recursos, dando lugar a la subutilización del patrimonio público y la consecuente desvalorización de la zona. La situación actual muestra la irrupción en el tejido urbano de una traza inconclusa, con sectores de manzanas demolidas parcialmente, predominio de terrenos baldíos, viviendas deterioradas, viviendas abandonadas. Dicha zona concentra la mayor proporción de las edificaciones del Gobierno de la Ciudad usurpadas.

 

Figura 6. Cuadras parcialmente edificadas a causa de las recientes demoliciones de las viviendas ocupadas.

DSC07404Ex traza AU3. Sector 5. Año 2011.

 

La solución resulta compleja dado que engloba diversas situaciones habitacionales de la población que ocupa las viviendas en cuestión. Parte de los ocupantes llegó hace dos décadas y mantiene  buena relación con sus vecinos, mientras que otras familias se incorporaron a las ocupaciones durante los últimos años a partir de la implementación de planes de erradicación que contemplaban créditos accesibles o subsidios para facilitar la adquisición de viviendas.

Desde el año 1999 el problema ingresa a la agenda política del Gobierno de la Ciudad y a partir de la Ley 324 se crea el Programa de Recuperación de la traza Ex AU3 con el objetivo de recuperar los inmuebles aptos para vivienda, valorizar el espacio público, movilizar los recursos que representan las propiedades públicas así como financiar la venta a los ocupantes de aquellos inmuebles que por sus características edilicias y valores de mercado se adapten a las necesidades y posibilidades de las familias. Asimismo, en el marco de la mencionada Ley se creó la Comisión de Seguimiento de la AU3 conformada por representantes del Gobierno, legisladores y asociaciones vecinales, con el propósito de abrir los canales de participación ciudadana para definir un proyecto urbanístico común.

Entre los vecinos hay posturas encontradas con respecto a la modalidad de regularización de los terrenos y con respecto a los posibles proyectos urbanísticos a realizar en los espacios vacantes.

Sin embargo el principal problema se presenta al momento de iniciar la regularización en la zona más cara de la traza, denominada sector 5, que abarca 15 manzanas de los barrios de Villa Urquiza y Coghlan. El plan pretende desalojar las viviendas; reubicar a las familias que las ocupan en otros lugares de la Capital; demoler las propiedades; lotear los terrenos y venderlos. De esta manera el gobierno busca revalorizar fomentando la inversión privada en tierras públicas.

Por otro lado, se destaca otra zona desde la Av. Congreso hasta la Av. General Paz que,  habiéndose demolido por completo en los setentas, hoy constituye un importante segmento de espacios verdes, plazas y bulevares. El potencial de valorización de la renta del suelo de este sector, dio lugar a la implementación de proyectos urbanísticos por parte del gobierno local que comienzan  a ocasionar posturas encontradas entre algunos grupos de vecinos respecto a los usos potenciales de los suelos. Se observan las agrupaciones de vecinos que proclaman la recuperación de los espacios verdes y sus acciones se centran en la defensa de cuatro espacios verdes ubicados a lo largo de la calle Holmerg en los cuales se han construido y se proyectan construir dependencias del Gobierno de la Ciudad: un Centro de Gestión y Participación, un centro de investigaciones y una cárcel de la policía metropolitana.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Figura 7. Zona de espacios verdes en conflicto por nuevos proyectos urbanísticos. Barrios de Saavedra y Coghlan. Año 2010.

 

Fuente: Elaboración propia.

 

 

Entre las acciones de resistencia desplegadas por los vecinos, se destacan las apelaciones a la Legislatura porteña y a la justicia. También han hecho presentaciones formales en las sedes administrativas del Gobierno de la Ciudad y desde la actividad comunitaria, han realizado el mejoramiento de los terrenos amenazados con plantaciones de árboles, denominación de plazas, etc.

Frente a este caso, se observa una intervención directa del estado local en materia urbanística promoviendo la revalorización de la zona. En sintonía con las tendencias globalizantes en las metrópolis, la gestión urbana adopta una perspectiva mercantil donde prima la rentabilidad  potencial del suelo frente a la posibilidad de satisfacer las necesidades habitacionales de las personas que allí se encuentran. 

 

 

Figura 8. Espacios verdes que se extienden a lo largo de 15 cuadras defendido por los vecinos. Ex traza AU3. Año 2011.

 

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Consecuencias socioambientales de los procesos de renovación urbana

En primer lugar, con respecto al Distrito Tecnológico, al tratarse de un proyecto reciente, sólo pueden nombrarse tendencias e impactos recientes desde la aprobación de la Ley hasta la actualidad, por el corto plazo en el cual está enmarcado el siguiente estudio. Como primeros indicios, en base al estudio de CIISOM[16], se puede señalar un alza en los precios inmobiliarios en la zona de Parque Patricios en relación a la ciudad de Buenos Aires, en el periodo 2002-2009, con una mayor diferencia entre el año 2008 a 2009. Mientras en la CABA se eleva de 1384uSs/m2 a 1454uSs/m2, en Parque Patricios, de 867uSs/m2 a 1150 uSs/m2. De consolidarse el proceso de renovación urbana impulsado por el gobierno local, éste implicaría una reestructuración de los valores de renta urbana en la zona,  fomentando la internacionalización del capital más concentrado ocasionando, desde la perspectiva de las consecuencias sociales, perjuicios principalmente a los no propietarios.

 

 

Cuadro Nº2: Valores de departamentos, en Parque Patricios, 2002-2009

 

 

 

Fuente: L. J. Ramos Brokers Inmobiliarios en base a CIISOM.

Los precios más caros se ubican en cercanías de sendas como Brasil, Catamarca, Caseros y Jujuy, donde el metro cuadrado a estrenar para uso residencial alcanza los u$s1.800. No obstante, los valores, en general, todavía están por debajo de los de Boedo o Almagro, o Puerto Madero, donde la misma superficie cuesta u$s3.700. Por ende, este atractivo de ofrecer un bajo valor de metro cuadrado en comparación con otras zonas de la ciudad de Buenos Aires, más el resto de los beneficios apuntalados, crea las condiciones para lograr que el Distrito Tecnológico tenga actualmente alrededor de 54 empresas radicadas[17], de las cuales aproximadamente 20 ya funcionan en el espacio delimitado por las calles Colonia, Amancio Alcorta, Almafuerte y la avenida Caseros. 

Fuentes del Ministerio de Desarrollo Económico porteño, prevén la localización de gigantes tecnológicos como IBM y Verizon, así como del Banco Francés y OSDE. Además se instalarían todas las cámaras empresariales relacionadas con las comunicaciones, software y las oficinas centrales del GCBA. Por otra parte, si bien, el Gobierno de la Ciudad reconoce que no todas las condiciones de infraestructura están dadas, ya desde los informes de brokers inmobiliarios se empiezan a difundir las potencialidades del desarrollo en el área. Las deficiencias que se nombran, se centran en particular en lo que hace a la oferta de departamentos de oficinas, que es prácticamente nula. En este marco, los desarrolladores no desechan la posibilidad de “procesos de construcción y reciclaje en la zona” siguiendo las particularidades de las empresas que se vayan radicando, las cuales se enmarcarían en la demanda de comodidades e instalaciones de alta categoría. En esa dirección, el informe presentado por L.J. Ramos (2010) presenta la creación de un círculo virtuoso entre el proceso de migración de las nuevas industrias y el incipiente proceso de reciclado de los inmuebles de la zona. Asimismo brinda una categorización de los empleados de las TICs y la demanda potencial que estos generarían si deciden radicarse en el barrio, dando a entender la potencialidad de negocios para los desarrolladores inmobiliarios: nuevos trabajadores y nuevas empresas demandando, crecientemente, locales para diferentes rubros. En este sentido, se está promoviendo una “renovación urbana” como proceso de gentrificación, que implica tanto la conformación de un Distrito Tecnológico como de residencias de “alto costo”.

Desde el punto de vista del impacto ambiental, en este distrito resultaría positivo ya que el nuevo perfil productivo tecnológico que se propone resulta menos contaminante[18]. Sin embargo, cabe preguntarse si la generación de una mayor concentración urbana en esta zona, y una posible deficiencia en la infraestructura por parte del Estado y las empresas, traería aparejado un tipo de contaminación ambiental, asociada a la saturación de los servicios básicos.

Ahora bien, frente a los casos anteriormente descriptos en la Comuna 12 se observa que, como consecuencia de las transformaciones inmobiliarias sucedidas, más allá de las alteraciones en la dinámica social (cambios en el perfil identitario del barrio, encarecimiento del costo de vida, densificación, entre otros) se desprenden problemáticas ambientales que afectan el hábitat de la zona, donde los servicios públicos así como el equipamiento urbano comienzan a resultar insuficientes. Otro factor de importancia es el colapso del tránsito y del estacionamiento vehicular, que sucede tanto en los barrios de Villa Pueyrredón y Villa Urquiza producto de los procesos de densificación, como en el barrio de Saavedra por la instalación del Centro Comercial.

Un sector de los vecinos damnificados de Villa Pueyrredón manifiesta que el crecimiento en altura del barrio y el consecuente aumento en la densidad de población ya han ocasionado el colapso en los servicios de agua, luz y cloacas de distintas zonas, aún con muchos edificios no ocupados. La gestión estatal resulta insuficiente y lenta para adaptar la infraestructura urbana a las nuevas necesidades que el capital genera constantemente. A su vez, algunos vecinos denuncian que las obras no siempre se desarrollan en áreas donde el Código de Planeamiento Urbano lo permite, ni cumplen con normativas de seguridad y han ocasionado perjuicios en casas linderas, como ser: caída de elementos contundentes con riesgo de vida, problemas de medianeras, rajaduras por vibraciones, etc. En este orden de ideas, cobran principal relevancia las irregularidades cometidas durante las demoliciones y excavaciones, que con el propósito de abaratar costos suelen acortar los plazos de la obra, poniendo en riesgo los cimientos de las fincas linderas[19].

En cuanto al Centro Comercial, emplazado en una zona con una fuerte tradición barrial, éste se constituyó en ícono de la tensión entre los vecinos que entienden la obra como un progreso de la zona, los que ven amenazada la tranquilidad del barrio y los que sufren las consecuencias del impacto ambiental que ocasiona la mutación del espacio. Los perjuicios identificados por los vecinos comenzaron a ser cada vez mayores conforme avanzaban las obras y crecían las dimensiones del establecimiento. Entre los daños pueden distinguirse cuestiones objetivas, como la saturación de los sistemas de desagüe sanitario y pluvial; los perjuicios económicos a los comercios aledaños; el aumento del tránsito de vehículos y el consecuente incremento de la contaminación sonora y ambiental.

Al momento de la construcción, en forma particular los vecinos de la zona llevaron adelante un estudio de impacto ambiental[20] a partir del cual observaron que el incremento vehicular traería aparejado una mayor concentración de gases en el lugar y que el ingreso al estacionamiento ocasionaría frecuentes usos de la bocina, así como el propio de los motores. Asimismo, las actividades humanas derivadas del shopping  potenciarían la presencia de vectores y la consecuente generación de plagas. (LA COMUNA 12; 31/08/2009).

Los casos descriptos en esta Comuna se constituyen en escenarios de tendencias contrapuestas que tensionan entre en torno a la mercantilización de ciertos espacios, ciertas prácticas y rutinas de los barrios. Mientras que el sector de los brokers inmobiliarios avanzan sobre el plano económico impulsando una nueva modalidad residencial en la zona;  los vecinos organizados ejercen el efecto contrario: actúan sobre el plano legislativo para modificar el código de planeamiento urbano y desde el plano ejecutivo, apelando a las funciones  de inspección  y de sanción, para frenar el avance de las construcciones procurando garantizar el cumplimiento de las normativas.

Finalmente, tanto en el caso de la instalación del Centro Comercial como en el de los proyectos inmobiliarios para el Sector 5 de la Ex Traza AU3, se destacan progresivos procesos de privatización del espacio público y sus lógicas de uso.

 

 

CONCLUSIONES

 

Las zonas abordadas en este trabajo, dan cuenta de proyectos donde la administración pública, tanto local como nacional, asume nuevas funciones de “marketing territorial” orientadas al desarrollo urbano. En correspondencia con Harvey, estas nuevas políticas  se dan a partir de la transformación de la matriz de gobernanza gerencial a la de empresarialismo urbano.

La Ciudad de Buenos Aires comienza a intensificar su integración a la red mundial del capitalismo neoliberal global y, consecuentemente, cobran mayor preponderancia las zonas “internacionalizadas”, al tiempo que surgen otras nuevas.

El estudio comparativo de dos zonas de la ciudad, con características sociales y perfiles productivos disímiles entre sí, permite evidenciar que -independientemente a estas diferencias- mediante diversas estrategias que el gobierno local emplea, están siendo sujetas, a un mismo proceso de renovación urbana que tiene como fin posicionar a la ciudad en su condición de “sobrecentralidad”[21].

Bajo esta lógica, se intensifica la desprotección ambiental al producirse la asociatividad público- privada, como ocurre actualmente con la administración de los servicios públicos de la Ciudad. 

En este sentido, esta ciudad resulta objeto de aplicación de medidas políticas que procuran valorizar al capital en detrimento de las necesidades de la población, con cierta óptica de cuidado ambiental (con efectos diversos para cada caso estudiado), pero sin cuestionar el perfil productivo capitalista, que desde la perspectiva del Ecomarxismo es en su dinámica intrínseca el responsable de los principales problemas ambientales.

Al mismo tiempo, se produce una tendencia a la concentración de capital, producto de su localización para obtener sobreganancias, lo que conduce a un “desarrollo desigual”– y combinado. La dinámica productiva de la ciudad termina resultando deficiente, al saturar ciertos espacios urbanos, en desmedro de otros subutilizados; generando un derroche de recursos, de fuerzas productivas humanas y materiales, lo que expresa los límites de la socialización de las fuerzas productivas.

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

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Bauman, Zygmunt (1999) La globalización. Consecuencias humanas, Fondo de Cultura, México.

DGEyC –GCBA (2009) Coyuntura Económica de la Ciudad de Buenos Aires. CEDEM, Buenos Aires.

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Harvey, D. (2008) Breve Historia del Neoliberalismo, Akal, Madrid.

-------------- (2011) ”Seminario Especial “Desequilibrios estructurales y alternativas al capitalismo” en el V Encuentro Internacional de Economía Política y Derechos Humanos, Universidad de las Madres de Plaza de Mayo,  Septiembre.

Lowy, Michael (2009) “Ecosocialismo: hacia una nueva civilización”, en Revista Herramienta N°2, Buenos Aires, Octubre.

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Reboratti, Carlos (2000) “Ambiente y sociedad. Conceptos y relaciones”, edición Ariel,  Buenos Aires.

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Theodore, N., Peck, J. y Brenner N. (2009) “Urbanismo neoliberal: la ciudad y el imperio de los mercados”, en Temas Sociales No. 66, Santiago de Chile.

Topalov, C. (1979) La urbanización capitalista, Edicol, México.

VVAA (2009) El Distrito Tecnológico en la Ciudad de Buenos Aires. UTDT y SSPU-GCBA, Buenos Aires.

 




[1] Puede observarse la tendencia macrocefálica en torno a la ciudad porteña y la posterior reconversión de la estructura  productiva. Para el 2007 el Producto Bruto Geográfico (PBG) observa el predominio de las actividades de servicios (66%) (Fuente: DGEyC. 2007).

[2] “El trabajo doméstico está, por definición, fuera de la relación capitalista de explotación, fuera de la relación salarial. Pero como el capitalismo domina la sociedad, todas las formas sociales que le son extrañas son integradas a su propio funcionamiento.” (Topalov, 1979:47).

[3]  Refiere a viviendas de inquilinato o conventillo, hotel o pensión, Construcción no destinada a vivienda, Rancho o casilla y Otro.

[4] El hacinamiento no crítico es definido por los hogares con 2 a 3 personas por cuarto,  y crítico por poseer más de 3 personas por cuarto.

[5]  Particularmente bajo la figura del distrito R2bI, que norma la mayor parte de las parcelas involucradas. En el mismo sentido, también es importante la parte regida por el distrito R2b II, principalmente en la parte correspondiente al barrio de Villa Pueyrredón. También está presente el distrito residencial exclusivo R1bI en ciertas áreas en el límite de la Ciudad en el Norte de la Comuna.

[6] Demográficamente, la pirámide poblacional de la Comuna refleja que a partir de los 50 años de edad, la población comienza a asumir proporciones algo superiores a la media de la Ciudad, intensificándose la tendencia en el grupo de mayores de 70 años (13,2%). La tasa de desocupación y subocupación es levemente inferior a la media; presenta un porcentual de inactivos algo superior a la media (39,5%), posiblemente relacionado con los altos valores de adultos mayores. Con esto puede concluirse que se trata de una Comuna con gran población de jubilados, con un pasado asociado a experiencias de empleo formal.

[7] Comisión Nacional de Regulación del Transporte (C.N.R.T.) para Pasajeros Pagos y Metrovías para Pasajeros transportados.

[8] En agosto de este año Cristina Fernández de Kirchner encabezó la inauguración de una fábrica de notebooks de la empresa Banghó en la zona, enfatizando  la necesidad de que “los empresarios inviertan para sostener la demanda creciente y no tener problemas”. (iprofesional.com, 16 de agosto de 2011. 

[9] Según Albuquerque, la noción de clusters supone que por fuera de las economías de escala interna de las

empresas existe una externa, generada por las interdependencias locales. En este marco, se presenta un enfoque de desarrollo económico local que destaca fundamentalmente los valores territoriales, de identidad, diversidad o flexibilidad propias de las características locales de un territorio determinado (2004: 158).

[10] En correspondencia, en el mes de abril de 2010, el  jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, viajó a la India para reunirse con políticos y empresarios de ese país con el propósito de conseguir inversiones para la CABA. Expuso en Mumbai y Nueva Delhi los beneficios que le ofrece la ciudad a las empresas que se radiquen en el Distrito Tecnológico de Parque de Patricios.

[11] Asimismo, el GCBA plantea la consolidación de “corredores seguros” a partir de la conectividad que propone la línea H en articulación con un Plan de Seguridad para el distrito que implicaría la instalación desde cámaras de vigilancia hasta pulsores de pánico (Inmobiliario, 11/04/2010).

[12] La Corporación Buenos Aires Sur S.E. se creó en el 2000, mediante la sanción de la Ley 470, bajo la forma de una Sociedad del Estado. La Corporación Buenos Sur S.E. "se crea a los fines de desarrollar actividades de carácter industrial, comercial, explotar servicios públicos con el objeto de favorecer el desarrollo humano, económico y urbano integral de la zona, a fin de compensar las desigualdades zonales dentro del territorio de la Ciudad “ . Por medio de un régimen de Fideicomiso se le transfieren bienes de dominio privado de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para el cumplimiento de sus fines (art. 4).

[13] En el año 2009, junto a Palermo estos 5 barrios explicaron más del 40% de la superficie residencial: Palermo (13,8%), Villa Urquiza (10,7%), Caballito (9,4%), Almagro (4,8%) y Villa Pueyrredón (4,7%).

[14] Se hace referencia al Edificio Intercons y al Edificio Panamericana Plaza.

[15] El Grupo IRSA es el responsable del emprendimiento y concentra a su vez 12 Shoppings más en el país.

[16] Centro de Investigaciones Inmobiliarias de SOM.

[17] Tata,  Iron Mountain y Coradir son algunos de los nombres que desarrollan y comercializan soluciones tecnológicas en ese barrio. En breve, se instalarían Clarín Global, Le Shop, y Telefónica, a través de su controlada T- Gestiona, donde se concentran inversiones por unos 40 millones de pesos.

[18] El GCBA lleva adelante ciertas medidas que ilustran la postura reformista sobre el ambiente: la instalación de un metrobús (como transporte público menos contaminante); la construcción de edificios sustentables sujetos a certificación LEED (Liderazgo en Energía y Diseño Ambiental); el sistema de bicisendas; el fomento de clúster productivos de tecnologías blandas; la instalación de paneles solares como herramientas de energías limpias y el fomento de una campaña de concientización para la manipulación de los residuos sólidos urbanos (Jugá Limpio), entre otros.

[19] A fines ilustrativos se destaca un caso de derrumbe en un gimnasio de Villa Urquiza ocurrido en 2010, producto de una demolición negligente en la finca lindera.  La excavación del lote donde se quería construir diez pisos y cocheras, se pretendió hacer en un par de días. Mientras que el representante legal de la Cámara de Excavadores aseguró que para una obra de semejantes características se debería haber considerado no menos de un mes como plazo.

[20] El estudio de impacto ambiental de llevó a cabo al momento de construcción del Centro Comercial con estudiantes de la Licenciatura en Gestión  Ambiental de la Universidad CAECE que habitan la zona.

[21] Es decir, reforzando sus condiciones de extrema centralidad. Como lugar privilegiado de conexión a las redes económicas mundializadas. (Sassen, 1999).


Presentado en las VIII Jornadas de Geografía Económica. Facultad de Ciencias Económicas. Universidad de Buenos Aires. Buenos Aires. Jueves 7 de junio de 2012.